Las variables que seguirá el mercado durante el segundo semestre, según Mills Capital
La economía argentina ingresa en el segundo semestre de 2026 con un escenario diferente al de los últimos años. Tras una etapa marcada por la aceleración inflacionaria, los desequilibrios fiscales y la volatilidad financiera, el mercado comienza a enfocarse en nuevas variables: la consolidación de la desinflación, la recuperación de la actividad y la capacidad de sostener la estabilidad macroeconómica.
Ese es el diagnóstico de Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, quien considera que el país atraviesa una fase de estabilización avanzada, aunque todavía incompleta, y que el desafío ya no pasa por contener una crisis, sino por consolidar un proceso de crecimiento sostenible.
“La economía argentina está transitando una etapa de estabilización avanzada, aunque todavía inconclusa. El desafío ya no es frenar una dinámica inflacionaria disruptiva, sino consolidar un proceso que permita sostener la desinflación, recuperar la actividad y avanzar en una mayor normalización financiera”, sostuvo.
Una macro más ordenada
Según Botto, el mercado observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en la Argentina.
Entre ellos mencionó una macroeconomía más ordenada, una menor incidencia del déficit fiscal sobre la política monetaria, expectativas de inflación en descenso, el regreso del crédito y la presencia de sectores con capacidad de impulsar el crecimiento estructural durante la próxima década.
“Hoy se observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en Argentina: una macroeconomía más ordenada, menor dominancia fiscal sobre la política monetaria, una expectativa de inflación descendente, el regreso del crédito y motores de crecimiento estructural vinculados con energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento”, explicó.
A pesar de esas mejoras, el ejecutivo considera que los activos argentinos todavía no reflejan plenamente el nuevo escenario.
“Uno de los elementos más llamativos es que las valuaciones de los activos argentinos continúan relativamente bajas y la participación de inversores extranjeros sigue siendo reducida”, indicó.
A su juicio, esto se explica porque históricamente los procesos de revalorización de activos en la Argentina no se desarrollaron de manera gradual, sino mediante fuertes compresiones del riesgo país y rápidas correcciones de precios.
Los sectores con mayor potencial
En materia de oportunidades de inversión, Botto identificó a la energía como uno de los sectores más atractivos de largo plazo.
“El desarrollo de Vaca Muerta y la creciente demanda global de recursos estratégicos posicionan al sector como uno de los grandes generadores de divisas de la próxima década”, afirmó.
La minería también ocupa un lugar destacado dentro de las perspectivas positivas, especialmente los proyectos vinculados al litio y al cobre, dos minerales considerados estratégicos para la transición energética global.
“La minería, especialmente vinculada al litio y al cobre, también presenta un potencial estructural importante”, señaló.
A esos sectores suma la agroindustria y la economía del conocimiento, actividades que, según su análisis, continúan mejorando sus niveles de productividad y capacidad exportadora.
En el mercado bursátil, Botto considera que todavía existen oportunidades selectivas debido a que las acciones argentinas mantienen valuaciones inferiores a las de otros mercados de la región.
“Las valuaciones todavía lucen rezagadas respecto de otros países de la región y el Merval aún se encuentra por debajo de sus máximos medido en dólares, lo que abre oportunidades selectivas para inversores con horizonte de largo plazo”, indicó.
Las tres variables que seguirá el mercado
Para el segundo semestre, el jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital identifica tres indicadores centrales que marcarán la evolución de los mercados.
El primero es la actividad económica.
“La recuperación del nivel de actividad será determinante no sólo para el humor social, sino también para fortalecer la recaudación y sostener el superávit fiscal”, explicó.
La segunda variable es la inflación. Aunque considera que la tendencia sigue siendo favorable, advierte que el proceso todavía puede presentar episodios de volatilidad.
“La consolidación de la baja de la inflación será una de las variables centrales. La tendencia de fondo sigue siendo descendente, aunque el proceso puede presentar cierta volatilidad en el corto plazo”, sostuvo.
El tercer elemento es la normalización financiera y cambiaria.
“El avance hacia una mayor normalización del mercado cambiario y financiero será clave para facilitar una mayor participación de capitales internacionales en los activos argentinos”, afirmó.
Una nueva etapa para los inversores
Botto entiende que, si el proceso de estabilización continúa, también cambiará la lógica de inversión que predominó durante años en la Argentina.
“Si el escenario macroeconómico continúa normalizándose, la generación de valor dependerá cada vez menos de encontrar un activo puntual y más de la capacidad de construir estrategias diversificadas, detectar oportunidades específicas y administrar el riesgo con una mirada integral”, señaló.
En ese contexto, considera que los inversores deberán priorizar la gestión activa y la diversificación por encima de las apuestas concentradas.
“Con rendimientos más bajos, la gestión activa, la diversificación y una visión de largo plazo volverán a ganar protagonismo”, indicó.
Bajo esa lógica, proyecta un crecimiento sostenido de herramientas como los Fondos Comunes de Inversión y las carteras balanceadas, instrumentos que podrían ganar relevancia a medida que la economía avance hacia un escenario de menor inflación y mayor previsibilidad financiera.



