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Agustín Rossi: “Es un error político suspender las primarias”

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Agustín Rossi no duda en la respuesta: “Sería un error suspender las primarias”. “El más perjudicado sería el Frente de Todos, que tiene que expandirse, no cerrarse”, asegura, como primera reacción a una propuesta de un sector del oficialismo que quiere eliminar las elecciones primarias. Sin embargo, elude una respuesta contundente al hablar de las candidaturas en 2023. No descarta a nadie y advierte que Cristina “tiene derecho” a elegir dónde ubicarse. 

El titular de la Agencia Federal de Inteligencia estuvo por unas horas en Posadas en una charla motivacional con la militancia del peronismo y admite que además de los rivales en la oposición, el otro enemigo a vencer es la desazón, producto de una crisis de bolsillo que contradice los indicadores positivos que exhibe la economía argentina. 

“Nos ha tocado una época muy difícil para gobernar. Asumimos en 2019 con toda la expectativa, con todas las esperanzas de poder darles a los argentinos cuatro años de buena vida, o de mejor vida que en los cuatro años anteriores del gobierno de Mauricio Macri. Nos agarró primero la pandemia y cuando empezamos a salir de la pandemia, nos agarró la guerra. Tuvimos y recibimos un país hiper endeudado que hubo que hacerse cargo, eso obviamente nos hizo postergar los objetivos que creíamos inmediatos. El grado de recesión económica de 2020, producto de la pandemia, de casi todo el año de encierro, de resentimiento de todo lo que significaba la actividad productiva, empezamos a mejorarlo en 2021 y 2022. Este año nos agarró la guerra, nos subió todos los precios de los commodities, nos generó una inercia inflacionaria que tiene este país, una inflación importada, que complicó muchísimo las cosas. Y ahora estamos tratando claramente de salir adelante con unas medidas que estamos tomando, tratando de ser objetivos, teniendo en cuenta todo esto que decimos del vaso medio lleno y el vaso medio vacío.  Argentina crece económicamente, la desocupación baja en todo el país, tenemos una desocupación del 6% en todo el país. En mi ciudad, Rosario, tenemos 4,5 puntos de desocupación, es casi ocupación plena, es el nivel más bajo de desocupación de los últimos 40 años. Ahora, sabemos que el salario no alcanza y que la inflación destruye los salarios y ese es el vaso medio vacío. En ese marco claro, que necesitamos mucho a nuestro espacio político, para transmitir estas cosas al conjunto de los argentinos. Entiendo que las próximas elecciones no van a ser la clásica del oficialismo y la oposición, sino la elección entre dos oficialismos, los que gobernaron entre 2015 y 2019 y los que gobernamos entre 2019 y 2023. En 2015 dejamos un país, cuando se fue Cristina, con una desocupación del 6%, con inflación medida por el índice inflacionario de la Ciudad de Buenos Aires del 24%, un país desendeudado, un país con un crecimiento económico. Cuatro años después nos devolvieron un país con más de 50 mil millones de dólares de deuda con el Fondo Monetario Internacional, una inflación duplicada, del 52%, una desocupación duplicada, del 12 y 13% . En los cuatro años que gobernó Macri, en tres años tuvimos recesión económica, es decir se achicó la economía. Nosotros entre el 19 y el 23 algunas cosas las resolvimos y otras quedan pendientes.

¿Cómo se hace para trabajar con la desazón, porque creo que ese es el gran problema que tiene hoy la sociedad que no encuentra una salida?

Eso es lo que tenemos que explicarles a los argentinos. Entiendo que tengan bronca, que tengan frustración. Tuviste los cuatro años de Macri, tuviste la pandemia, viste que empezamos a salir de la pandemia y tuviste la guerra, ahora tenemos la inflación, son años muy difíciles y está claro qué hay que transmitirles. No creo que la alternativa de los argentinos sea volver al pasado y Macri es el pasado, ahora es más pasado que en 2015, porque ahora lo que plantea Macri es un regreso a los 90. No es que quieren privatizar Aerolíneas, quieren cerrar a Aerolíneas: Olvídense los misioneros de tener la cantidad de vuelos que tienen hoy, que esto va a ser así. Porque no es que no vivimos esto, en la década de los 90, vayan y busquen la cantidad de vuelos que había a Posadas en la década del 90. Recuerdo, porque yo era diputado cuando nos hicimos cargo en 2009 de Aerolíneas Argentinas, después de dos años, dos o tres meses de pagarles el 100% de los trabajadores, la empresa privada, los españoles, grandes chantas, no les pagaban, nos tuvimos que hacer cargo y en ese momento no había vuelos en Argentina. Catamarca no tenía un solo vuelo, había vuelos desde La Rioja, estas son las cosas que tenemos que debatir. Ahora, yo entiendo la desazón, pero no entiendo que un compañero militante nuestro se deje correr por este tipo (por Macri). Porque ahora él viene y dice: “Vamos a bajar la inflación y ¿por qué no la bajaste cuando fuiste presidente? Si la dejaste en 52%. Dice que la Argentina tiene que tener 10 años de crecimiento económico. Gobernaste cuatro años y en tres hubo recesión. Dice que tenemos que eliminar los planes, para generar trabajo, pero  aumentó la desocupación cuando fuiste gobierno y además aumentaste los planes.

Mencionó dos oficialismos, como ejes de las elecciones del año que viene. Hace unos días estuvo Juan Manuel Uturbey con el mismo concepto aquí en Misiones, pero él hablaba de la continuidad de dos fracasos, del fracaso de Cambiemos y el fracaso de este gobierno en particular. ¿Qué tiene que ser lo nuevo para romper esa situación?

Necesitamos transitar un gobierno los próximos cuatro años de gestión, sin tantos condicionamientos para poder llevar adelante un programa de reparación social. Nosotros necesitamos un horizonte de desarrollo económico y que esté acompañado con un nivel de mejora en la calidad de vida de los argentinos y eso significa más trabajo y mejor remunerado. Hoy tenemos buenos niveles de ocupación y  tenemos muchos de esos nuevos empleos que se generan, que no son de la calidad que quisiéramos, ni tampoco tienen el nivel de remuneración que desearíamos, así que lo que necesitamos es eso.

¿Hay tiempo para corregir el humor a un año de las elecciones?

No hay tiempo. Hay obligación. Necesitamos mejorar la calidad de vida de los argentinos, necesitamos diaria y cotidianamente mejorar la calidad de vida. Lo que trato de evitar es que los argentinos se dejen entusiasmar por cantos de sirena, que después van a ser lágrimas de cocodrilo. Se van a convertir en lágrimas, porque la realidad es esa. Un programa como el que plantea Macri, es un programa donde va a haber más desocupación, donde va a haber más recesión económica, menos salarios para los trabajadores y mayor concentración de la riqueza. Lo van a hacer con represión y eliminación de los derechos laborales, esto es lo que van a hacer, cuando él dice que volvería a hacer lo mismo pero más rápido, significa esto, pero hay que decirle esto, hay que pedirles a los candidatos que digan ¿qué van a hacer con esto? ¿Van a generar las condiciones para que el salario crezca, o van a generar las condiciones para que el salario siga deprimido?

Del lado del oficialismo hay varios nombres que se barajan, Alberto Fernández, Sergio Massa, también Cristina, usted mismo…

Y habrá que ver, llegado el momento. La verdad es que, si hoy me preguntan, digo que la cabeza de los dirigentes oficialistas está en otras cosas, antes que las elecciones. No nos olvidemos que venimos de la aceleración de las cuestiones económicas a partir del inconveniente de la renuncia del ministro Martín Guzmán, que estamos tomando una serie de medidas como para desestresar la economía, enderezarla y que la economía siga un proceso de crecimiento con inclusión social. Venimos en la Argentina con un hecho traumático como fue el intento de asesinato a Cristina, así que cuando uno se junta con los dirigentes políticos de nuestro espacio, la cuestión electoral no aparece con la misma intensidad que aparece en los dirigentes opositores. Donde el Pro tiene tres candidatos, el radicalismo otros tres candidatos, entonces habrá que ver cómo se soluciona. Creo que tenemos que contar con la fórmula más potente que podamos construir y con ese horizonte de cambios al conjunto de los argentinos.

¿Una nueva oportunidad para Cristina, usted estaría de acuerdo?

Cristina tiene su derecho de hacer lo que quiera. Es la dirigente más importante de nuestro espacio político, quien concentra y que tiene la mayor cantidad de expectativa y que ha sufrido una persecución política enorme, ilógico lo que ha sufrido Cristina durante todo este tiempo. Nos recuperamos de cuatro años de persecución macrista, después aparece esto del intento de asesinato, las cosas que ha sufrido Cristina son impresionantes, así que puede tomar la decisión que ella quiera y el pueblo peronista, seguramente la va a acompañar.

Hay un pedido formal para suspender primarias. ¿Qué opina?

Yo no estoy de acuerdo -responde con firmeza-. La verdad es que para un espacio político como el nuestro, que tiene todas las complicaciones que dijimos anteriormente y de cara a las elecciones del año que viene, lo que necesita el espacio es ampliarse, no cerrarse. Eliminar las primarias significa que se va a eliminar la posibilidad de participación. Y si van a eliminar la posibilidad de participación, el espacio no se amplía, se cierra. Lo que va a terminar pasando es que las disidencias se van a correr a otras expresiones. Las primarias significan que los espacios políticos más grandes, como los nuestros, el propio Cambiemos, que la disidencia, o los que piensan distinto, tengan una posibilidad de expresarse dentro del espacio político. Si se quita la posibilidad de las PASO, lo que va a terminar pasando es que la disidencia terminará expresándose por afuera, en espacios externos y quiebren el espacio político. Hoy la Argentina tiene un sistema político, con la problemática, con la grieta, con todo lo que sabemos… estabilizado: Dos coaliciones políticas conllevan casi el 90% de las expectativas del electorado. ¿Eso por qué es? ¿Por qué no pasa esto con el resto de los partidos de las democracias de Latinoamérica, que están subdivididas en una cantidad de partidos? Porque las dos coaliciones pueden expresar sus disidencias dentro de la coalición. Si usted, elimina las primarias y no hay posibilidad de expresar esas disidencias, y la lista la van a terminar eligiendo un grupo de dirigentes ¿Qué va a hacer la disidencia? Se va a expresar por afuera.

Ese por afuera… Aparece alguien como Milei y gana esa representación.

Milei está recogiendo e interpelando a un votante que es más de Cambiemos que de nosotros.

¿Le preocupa el ascenso de Milei?

No, no me preocupa. Yo cumplí 63 años este año, así que me acuerdo cuando Alsogaray llenó la cancha de River… ¡Y hay que llenar la cancha de River! Y él la llenó, una expresión política de derecha que sacó el 10% de los votos, o el 13% de los votos en las elecciones de 1989. Y fue una expresión política de derecha, más civilizada si se quiere, menos violenta que la de Milei, que es un fascista, por sus expresiones, más allá de que se someta a un sistema democrático, ideológicamente es un fascista. Eso existe, no lo estimo, ni lo subestimo, lo que yo hago es mirar mi espacio político. Entonces, lo que digo es que si tenemos un espacio político donde necesitamos regenerar, renovar y convocar a un montón de actores y demás, ¿lo vamos a cerrar? ¿Si está la posibilidad de participar, vamos a cerrarnos? Me parece un error político para el Frente de Todos. El más perjudicado con el cierre o la suspensión de las PASO es el Frente de Todos.

El domingo hay elecciones en Brasil y se enfrentan dos sectores polarizados, izquierda y derecha ¿Qué espera y cree que pase ahí?

Espero y creo que pase lo que espero, que gane Lula. Me parece que la presencia de Bolsonaro, en un país tan importante como Brasil, para nosotros que compartimos un mercado común, no es buena. Claramente con la experiencia con Lula, podemos tener otra mirada y otra expectativa. Los que acompañan a Lula están pensando en una moneda única para el MERCOSUR, eso me parece una idea interesante para la Argentina. Espero que gane Lula.

¿Eso puede cambiar un poco el humor en Latinoamérica, con una corriente más progresista?

La corriente progresista viene ganando en la mayoría de los países de Latinoamérica. Ganamos nosotros, ganó Boris en Chile, ganó Petro en Colombia, ganó Arce con Evo en Bolivia, la verdad que claramente hay una mayor cantidad de corrientes progresistas. Si Lula gana, completa un mapa progresista en la región. A diferencia de lo que fue la primera oleada de gobiernos progresistas, de principios de siglo, es que ahora nos encontramos con una derecha fuerte. Es algo distinto, con lo que ha tenido que gobernar Alberto Fernández, de lo que fueron los gobiernos de Néstor y Cristina, cuando la oposición estaba debilitada, hubo una oposición corporativa, que fue la que organizó en 2008, 2009, el conflicto con el campo que sirvió para que transitoriamente hayamos perdido la mayoría de Cámara de Diputados, en el 2009. Pero acuérdense que Cristina gana en 2011 con el 54% de los votos, creo que el segundo fue Binner, que sacó 18 puntos. Que es un montón. Cuando Néstor fue presidente, la oposición todavía estaba arriba del helicóptero de De la Rúa, estaba muy debilitada. Hoy a nosotros nos tocó gobernar, con una derecha fortalecida, con bloques ahora mayoritarios, después de las elecciones intermedias, con bloques importantes en la Cámara de Diputados y Senadores. Lo mismo le va a pasar a Lula, la composición parlamentaria no lo va a acompañar. La derecha parlamentaria, esa derecha muy dura y rígida en cuanto a sus acciones sociales, es un elemento nuevo dentro del proceso político latinoamericano. Y también hay otro mundo, el mundo de la primera década de este siglo era un mundo que todavía estaba vigente la unipolaridad de Estados Unidos, hoy tenemos un mundo multipolar, el mundo de la guerra, algunos hablan del mundo de nadie, donde nadie puede poner condiciones. Entonces, hablamos de un mundo distinto, donde nosotros claramente tenemos que sentarnos y desarrollarlo.

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Lula, de líder obrero a una resurrección con la que busca “reconstruir el país”

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(Por Pablo Giuliano, corresponsal) A los 77 años, Luiz Inácio Lula da Silva, el exmetalúrgico que le esquivó a la muerte por hambre en su infancia en el norte de Brasil y podría volver a ser presidente del país, parece inoxidable.

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT) lleva adelante una nueva resurrección política tras sus 580 días de cárcel por condenas que fueron luego anuladas por parcialidad y falta de competencia del juez y, en caso de derrotar a Jair Bolsonaro el domingo en el balotaje, podría convertirse en el único presidente democrático con tres mandatos.

Favorito para vencer en la segunda vuelta, este Lula con barba blanca y casado por tercera vez se presentó como un “injusticiado” durante la campaña para refutar el mote de “expresidiario” que usó en su contra su rival, comparando las detenciones que tuvieron figuras como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o Martin Luther King,

Convertido en “pai dos pobres” (como le decían a Getulio Vargas) después de sus dos mandatos presidenciales (2003-2010), Lula sacó de la miseria a más de 36 millones de brasileños y creó 22 millones de empleos, con salarios por encima de la inflación.

El exmetalúrgico es el político con más protagonismo de la República Brasileña desde el fin de la dictadura militar (1964-1985).

Para estos comicios logró además el renacimiento del partido que fundó en 1980, el PT, que selló una alianza inédita con diez fuerzas formando un frente antibolsonarista que polarizó como nunca la elección, al cual le sumó los apoyos de Simone Tebet, tercera en la primera vuelta con 4% de los votos (Movimiento Democrático Brasileño, MDB), y Ciro Gomes, cuarto con 3%, del Partido Democrático Laborista (PDT) .

“Yo podría estar disfrutando de mi tercer matrimonio, pero acepté ser el candidato para reconstruir el país”, dijo Lula cuando se lanzó como candidato luego de casarse en marzo con Rosángela Silva, una socióloga militante del PT con quien comenzó un noviazgo cuando ella lo visitaba en su celda en la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná, en 2018.

El “renacido” Lula se presenta luego de haber sido condenado a nueve años de prisión por corrupción en la Operación Lava Jato por una denuncia del fiscal Deltan Dallagnol acogida y aceptada por el exjuez Sérgio Moro.

Esa condena lo proscribió de las elecciones de 2018, en las que venció Bolsonaro, en el peor momento del PT y con una ola antisistema que arrastró a todos los partidos políticos.

Moro, tras la elección de 2018, asumió el Ministerio de Justicia y se hizo abiertamente bolsonarista, lo mismo que Dallagnol. Ambos fueron condenados por parcialidad por el Supremo Tribunal Federal en la anulación de las causas contra Lula.

“El problema de ellos fue que contaron una mentira el primer día y no tenían cómo volver atrás. La prensa dedicó cinco años de campaña en contra de mi reputación y la población fue contaminada con esta información”, explicó Lula.

En medio de la Operación Lava Jato, Lula perdió por un accidente cerebrovascular a su segunda esposa y exprimera dama Marisa Leticia Rocco, con quien estuvo casado 50 años y tuvo tres hijos. En prisión, además, perdió a su hermano Vavá y su nieto Arthur.

“Mi nieto sufría en la escuela cuando le decían que su abuelo era Lula”, dijo en algunas entrevistas.

Lava Jato, que investigó los desvíos de miles de millones de dólares de Petrobras por contratos fraudulentos con empresas de ingeniería como Odebrecht, le valió que la derecha le endilgara el mote de “ladrón”.

Y en ese clima es que fue derrocada su delfín política, Dilma Rousseff, en 2016, luego de haber intentado poner a Lula como jefe de gabinete para un gobierno, a esa altura, de desesperación nacional.

“Si fuera argentino, sería peronista y de Boca”, dijo en una de las visitas a Buenos Aires durante su presidencia, en la cual logró acumular 370 mil millones de reservas internacionales para el Banco Central, romper con el Fondo Monetario Internacional y crear los mecanismos inéditos de integración regional como Unasur, Celac y darle vuelo a Brasil en el nuevo mundo conformado por los Brics.

La de Lava Jato no fue la primera vez que Lula fue llevado a la cárcel. En 1980 fue encarcelado durante menos de un mes por parte de la dictadura militar, que lo capturó como preso político por haber encabezado desde 1978 las más grandes huelgas de trabajadores que se registraron en la historia brasileña.

Como presidente del Sindicato de Metalúrgicos, Lula arrastraba multitudes a sus actos, hablaba sin micrófono en estadios, era un barbudo venerado por el pueblo trabajador no politizado que tenía contacto por primera vez con la política.

En esas huelgas surgió la idea de unir intelectuales con los brazos duros del ABC paulista, el cordón industrial más importante de América Latina, para formar el PT y luego la Central Única de Trabajadores.

Al puesto de líder sindical llegó por causalidad por su hermano comunista, Frei Chico, que lo convenció de dejar las discotecas y los bares y concentrarse más en cómo obtener mayores derechos laborales.

Lula inició su vida sindical luego de haberse recibido de tornero mecánico a los 16 años en el Servicio Nacional de la Industria en San Pablo.

“Fui el único de mi familia que tuvo un diploma”, aseguró.

Perdió su dedo meñique izquierdo en una máquina prensadora haciendo horas extras de madrugada en una fábrica de cofres de seguridad para bancos.

Este brasileño, fanático del Corinthians, admirador de Garrincha y del sambista popular Zeca Pagodinho y las novelas de la TV Globo, que en Estados Unidos sería un ejemplo de “self-made man”, dejó la escuela primaria en cuarto grado para trabajar como repartidor en una tintorería, vendedor de naranjas en las esquinas y lustrabotas.

Había llegado a San Pablo en los años 50 huyendo del hambre con sus siete hermanos y su madre, Dona Lindú, en un camión de madera en quince días de viaje desde Guarnhuns, interior miserable de Pernambuco, donde conoció, por ejemplo, el agua potable recién a los 5 años.

El alimento familiar, muchas veces, fueron insectos que rodeaban la casa de adobe en medio del “sertão”, la región seca donde la falta de agua ha generado la mayor ola migratoria del nordeste hasta San Pablo y Río de Janeiro, los centros urbanos más ricos del país.

En lo político, Lula es respetado por sus rivales por “respetar acuerdos”. Su origen sindical lo convirtió en un frenético acuerdista. Los compromisos, según los críticos, lo llevaron a caer en la vieja política y a aliarse con personajes a prueba de estómagos sensibles.

Su último golpe de negociador incansable lo contó Fernando Haddad, su exministro de Educación, cuando eligió al exgobernador paulista Geraldo Alckmin, su rival en 2006, como su vice en 2022.

“Le digo a Lula que Alckmin tiene interés en ser vice -contó Haddad-. Y entonces Lula se llevó su mano al bigote, comenzó a tocarse la barba, y con su voz profunda dijo. ¿Viste? La política es maravillosa”.

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Lula pidió a los brasileños que lo voten el domingo para “no arrepentirse por el resto de la vida”

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El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva pidió esta noche votos para evitar la reelección del presidente Jair Bolsonaro en el balotaje del domingo en Brasil porque de lo contrario la sociedad democrática “se arrepentirá por el resto de sus vidas” y anunció que en caso de vencer los comicios configurará un gobierno que irá más allá de su Partido de los Trabajadores (PT).

Lo hizo en un acto en el teatro de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de San Pablo, tradicional escenario de las luchas por el fin de la dictadura militar (1964-85), en el cual sostuvo que esta semana “es la más importante de la historia brasileña” para reunir los votos que puedan sacar del poder al ultraderechita Bolsonaro.

Ante una platea de intelectuales y artistas y acompañado de aliados como Simone Tebet, tercera colocada en la primera vuelta y apoyo clave para las clases medias de centroderecha, del Movimiento de la Democracia Brasileña, Lula también aprovechó para pedir votos para la elección a gobernador de San Pablo, principal estado del país, a su exministro Fernando Haddad, quien marcha detrás en favoritismo del bolsonarista Tarsicio Freitas.

“Esta semana es la más importante de nuestra, es decisivo lo que ocurra en ella”, afirmó Lula, quien calificó a Bolsonaro como un “anormal ” que confundió una niña venezolana de 14 años con una prostituta.

“Él le debe haber pedido perdón a Dios por eso pero nosotros no lo vamos a perdonar”, sostuvo Lula y pidió a la población convencer a los indecisos a votarlo contra Bolsonaro.

“Necesitamos tener conciencia de que es ahora o vamos a arrepentirnos por el resto de nuestras vidas. Jamás imaginé este retroceso después de los gobiernos del Partido de los Trabajadores, después de la conquista de la Constitución de 1988”, dijo Lula, quien prometió responsabilidad fiscal en la economía aunque aclaró que su prioridad será la población pobre.

“Necesitamos pagar la deuda con el pueblo negro y el pueblo pobre con inclusión social, sin pensar primero en responsabilidad fiscal”, agregó el exmetalúrgico.

En ese marco, se dirigió a la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, y le dijo que todo el arco político representado en el acto de la PUC, en el barrio de Perdizes, tendrá chances para participar de su eventual gobierno.

“NO será apenas un gobierno del PT, será del pueblo brasileño”, aseguró el expresidente que gobernó entre 2003 y 2010.

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El expresidente Sarney anunció su voto para Lula contra el riesgo de “autocracia” en Brasil

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El expresidente brasileño José Sarney (1985-90), de 92 años, convocó hoy a la población a votar por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva el domingo en el balotaje contra Jair Bolsonaro, a favor de la democracia de bienestar social y contra el peligro de una autocracia y un régimen de fuerza.

“El voto por Bolsonaro es un voto contra las instituciones, que resultará en años de autocracia, un régimen de fuerza, construido sobre mentiras sistemáticas y abuso de poder”, dijo Sarney.

“El voto por Lula -que ya tiene su lugar en la historia de Brasil como quien llevó al pueblo al poder y como responsable de dos excelentes gobiernos- es un voto por la democracia, por el regreso al régimen de alternancia en el poder, por la búsqueda del Estado de Bienestar Ser Social”, agregó.

En una carta, el primer presidente civil tras la dictadura militar (1964-85) comparó el actual momento con el que preparó el terreno para la transición en torno de la figura de Tancredo Neves.

“El próximo domingo, el elector decidirá por el fin de la democracia o su restauración, es un voto no para un gobierno sino para el destino de Brasil”, sostuvo Sarney, del Movimiento de la Democracia Brasileña, el partido de Simone Tebet, la tercera colocada que puede ser clave en el apoyo para la victoria para la segunda vuelta del domingo.

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Para Lula, el ambiente político en Brasil es “peor” que el previo al golpe de 1964

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El expresidente de Brasil y candidato favorito a la reelección Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que el ambiente político actual en el país, con el crecimiento de la ultraderecha, es “peor” que el que se vivió previamente al golpe militar de 1964, que continuó con 20 años de dictadura.

“Estamos viendo ganar espacio a una derecha rabiosa. Personas que no conocen la palabra respeto y democracia. Hoy todo el mundo está siendo amenazado y no es solo en Brasil. En Italia, Hungría y otros países”, alertó Lula anoche durante un encuentro con representantes católicos en Sao Paulo.

“Es la extrema derecha con cabeza fascista, y la familia del Presidente representa esa derecha internacional”, insistió Lula en referencia a su adversario en la segunda vuelta, Jair Bolsonaro.

En ese sentido, señaló la necesidad de “concientizar” a la sociedad de los daños que traen consigo las políticas y maneras del bolsonarismo, parecidas a las formas de actuar de la extrema derecha en otros países, reprodujo Europa Press.

El próximo 30 de octubre se celebrará la vuelta de las elecciones generales de Brasil, en las que además del futuro presidente, también están en juego varios gobiernos locales, después de que en primera vuelta se decidiera la composición del Congreso, que será uno de los más conservadores de los últimos años.

Lula sigue siendo amplio favorito para ganar el balotaje, aunque redujo la ventaja en dos puntos porcentuales y reúne 54% contra 46% del actual presidente, según la última encuesta de intención de voto de la firma Ipec, divulgada ayer.

En los dos sondeos anteriores de Ipec -empresa de opinión pública perteneciente a la cadena de medios Globo-, publicados hace una y dos semanas, Lula tenía 55% de los eventuales sufragios válidos contra 45% de su adversario.

En la última investigación, realizada entre el sábado y ayer, Lula reúne 50% de la intención de sufragios totales contra 43% de Bolsonaro, con 5% de votos en blanco o nulos y 2% de indecisos, según el portal G1, del grupo Globo.

Los sufragios válidos son aquellos que se inclinan positivamente por alguno de los candidatos, y para calcular su incidencia no se consideran los votos nulos o en blanco ni, en el caso de las encuestas, las respuestas de quienes no decidieron a quién apoyarán.

Asimismo, la última encuesta registró un nuevo descenso de la proporción de brasileños que no votarían de ningún modo por Bolsonaro (48% a 46%) o por Lula (42% a 41%).

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