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Brasil: Lula confirma su candidatura y el PT sondea a Amorim como vice

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El ex presidente detenido reafirmò su postulación pese al nuevo pedido de excarcelación rechazado por la Corte Suprema.
El detenido expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva, favorito en las encuestas para los comicios de octubre próximo, confirmó en una carta que será candidato pese a que la corte suprema rechazó un nuevo pedido de excarcelación, mientras crece la chance de que su vice sea el excanciller Celso Amorim para representarlo durante la campaña, se informó este jueves.
Según trascendió hasta ahora, cuatro de los cinco jueces de la sala segunda del Supremo Tribunal Federal -considerada la más garantista del máximo tribunal- rechazaron que el juez Sérgio Moro haya vulnerado el procedimiento para la captura del líder opositor.
La decisión, que se conocerá oficialmente el viernes, era la carta más rápida de Lula para conseguir la libertad luego de haber sido detenido el pasado 7 de abril.
El PT pidió a la justicia que los medios incluyan un representante de Lula en los debates
El Partido de los Trabajadores (PT) presentó hoy un recurso ante la justicia electoral de Brasil para que obligue a los medios de comunicación que realizarán entrevistas y debates con los candidatos a las presidenciales de octubre a incluir un representante de Luiz Inácio “Lula” da Silva.
La fuerza política fundada por el expresidente basó su petición en la igualdad de derechos para su candidato pese a que Lula está preso desde el 7 de abril por una condena por corrupción de 12 años, lo que lo inabilita electoralmente.
La formación pidió del Tribunal Superior Electoral (TSE) una cautelar que garantice la presencia de un representante del expresidente en todas las entrevistas con candidatos que sean realizadas por los medios de comunicación de cara a las presidenciales del 7 de octubre.

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“Lula no es un preso común”, afirmó Cecilia Britto

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La diputada argentina Cecilia Britto, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur, habló con la Revista Forum (San Pablo, Brasil) sobre el veto de la justicia brasileña a la visita de una comitiva internacional al ex presidente. “Levanto la bandera Lula libre, vamos a insistir en verlo”.
La juez Carolina Lebbos, responsable de la ejecución penal del ex presidente Lula, publicó un auto en el que rechaza una petición de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento del Mercosur (Parlasur) de visitar al petista en la superintendencia La Policía Federal en Curitiba.
En el pedido, diputados de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela solicitaron la visita usando como base prerrogativa de tratados internacionales que les dan el derecho de fiscalizar la situación de los derechos humanos de los Estados que componen el bloque del Mercosur. La magistrada, así como hizo con un premio Nobel de la Paz y numerosas otras personalidades y diputados, vetó la visita, alegando que no se observa en la prisión del petista cualquier tipo de violación.
“La visita de la comitiva internacional” era no sólo necesaria, sino una obligación moral y política “para que el ex presidente” haya asegurado los derechos que, le corresponde mientras está en la cárcel “.
“Algunos miembros de la comisión, en particular yo, sentimos gran pesar por no poder cumplir con esa obligación de visitarlo. Lula no es sólo un preso en Brasil, como muchos quieren ver. Lula es un ex presidente líder de la región, líder mundial conocido por su trayectoria política y por lo que hizo en la presidencia. Por eso, Lula no es cualquier persona. Es necesario que todos los organismos internacionales tengan preocupación con las garantías de su integridad psicológica, ísica y emocional en esa situación “, afirmó.
Incluso con la prohibición, la diputada argentina aseguró que la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur continuará intentando asegurar su derecho de visitar a Lula en Curitiba.
“Levanto la bandera de Lula libre, pero también me parece que los organismos vinculados a los derechos humanos necesitan estar muy preocupados, muy atentos. Seguiremos insistiendo para poder verlo y hablar con Lula personalmente. Vamos a preguntarnos si siente que están respetando sus derechos humanos en la cárcel. “Vamos a insistir en verlo, a pesar de que la justicia no deja”, puntuó.

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En un acto junto a Dilma Rousseff, la CGT rechazó la reforma laboral y respaldó a Lula

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La ex presidenta de Brasil y los dirigentes sindicales se mostraron solidarios con el ex mandatario preso en Curitiba y cargaron contra el proyecto que impulsa Macri. Además IDESA presentó un informe donde revela que la mitad de los trabajadores no accede a empleos de calidad.
En el acto oficial de la CGT por el Día del Trabajador junto a Dilma Rousseff, el integrante del triunvirato de conducción Héctor Daer rechazó este martes la reforma laboral que impulsa el gobierno de Mauricio Macri y respaldó al ex mandatario Luiz Inácio “Lula” Da Silva.
“No solo somos solidarios, sino que venimos a comprometernos en acompañar el proceso para que el compañero Lula sea liberado y no sea proscripto en las elecciones que seguramente va a ganar en la república hermana de Brasil. No tenemos duda, ninguno de los argentinos, que tu destitución (la de Rousseff) tuvo que ver con los cambios posteriores”, expresó Daer.
Junto a los dirigentes de la CGT y la ex mandataria del país vecino se ubicó en la mesa central del acto el ex presidente Eduardo Duhalde.
El líder de la CGT también cuestionó los proyectos de reforma laboral que impulsa el Gobierno y sostuvo: “En estos días nos desayunamos con un proyecto que quiere volver a bajar las indemnizaciones y otro que quiere hacer desaparecer las indemnizaciones, como si eso fuera el problema de la inversión en la Argentina”.
En tanto, Dilma al tomar la palabra agradeció la invitación y sostuvo que “Lula estaría muy feliz de poder estar en Argentina” celebrando el Día de los Trabajadores. “Brasil sufrió un golpe, porque derrotamos la agenda neoliberal”, agregó la exmandataria.
“(En Brasil) los que crecieron más fueron los pobres, no fue que los demás no crecieron, pero los que más ganaron fueron los trabajadores y los pobres”, señaló la ex mandataria brasileña y afirmó que algunos sectores de la sociedad de su país “creen que el presupuesto de los pobres, el gasto social, es un absurdo”.
Rousseff subrayó que “el PT (Partido de los Trabajadores) es el partido con mayor aprobación de Brasil” y destacó que de los eventuales rivales electorales de Lula “no hay ninguno con más del 5% de intención de voto”.
IDESA pide poner el ojo en la calidad del empleo
El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en su último informe advierte por la baja calidad del empleo.
“Si bien la situación actual del mercado laboral es mejor a la de periodos anteriores, todavía la mitad de los trabajadores accede a un empleo precario. El 49% de los trabajadores tiene un trabajo no registrado, trabaja como cuentapropista, en un empleo sin salario o trabajo doméstico remunerado”, comienza el informe.
Pero “lo más preocupante es el 19% de jóvenes entre 15 y 24 años que se retiran de la búsqueda de un trabajo, los ‘Ni-Ni’, desalentados por las condiciones que enfrentan”.
Desafíos:
La informalidad afecta más a ciertos grupos (pobres, jóvenes y mujeres) ya que acceden a trabajos menos productivos, afectando su capacidad de generar ingresos.
En los hogares pobres predominan empleos informales y sufren más dificultades para encontrar empleo , por eso, tienen mayor desempleo y participan menos en el mercado laboral.
Las mujeres, por la distribución desigual en el trabajo doméstico no remunerado, participan menos en el mercado laboral y dedican menos horas semanales al trabajo remunerado, afectando directamente sus ingresos.

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Joaquim Barbosa, conserje, magistrado… ¿presidente de Brasil?

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SÃO PAULO, New York Times. Este mes, justo cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el favorito para ganar las elecciones presidenciales en Brasil, se entregó a la justicia para comenzar a cumplir una sentencia de doce años por corrupción, un ministro en retiro del Supremo Tribunal Federal debutó con sigilo en el escenario político, y tiene bastantes posibilidades de llevarse la victoria.

El 6 de abril, Joaquim Barbosa —quien hizo historia en 2003 al convertirse en el primer ministro de raza negra del Supremo Tribunal Federal de Brasil— se registró con el Partido Socialista Brasileño, de centroizquierda, un día antes de la fecha límite para que los candidatos presidenciales se unieran a un partido.

Aunque todavía le falta comenzar una campaña de manera formal, los líderes del partido han pasado las últimas semanas construyendo una estrategia que se inspira en la extraordinaria biografía de Barbosa: después de superar la pobreza y la discriminación para alcanzar el pináculo de la profesión legal, Barbosa se convirtió en un cruzado de la lucha anticorrupción, la principal preocupación de los votantes brasileños.

 

 

“Su campaña no se basará en la polarización”, afirmó en una entrevista Carlos Siqueira, el presidente del partido. “Se hará con base en su rectitud y honestidad y en el hecho de que es un hombre negro de orígenes humildes que llegó al Supremo Tribunal Federal y ahora podría ser presidente”.

En la primera encuesta que llevó a cabo Datafolha, la cual se publicó el 15 de abril, Barbosa quedó ubicado en la tercera posición con un nivel de apoyo del 10 por ciento, en una competencia que excluye al expresidente. El sondeo tuvo un margen de error de muestreo del dos por ciento e incluyó más de 4100 entrevistas.

El lugar que ocupó Barbosa en la encuesta es extraordinario si consideramos que se ha mantenido lejos de la atención pública y que en realidad aún no ha confirmado que se postulará.

“Para alguien que no frecuenta espacios públicos, no da entrevistas y lleva una vida tranquila, es una cifra bastante buena”, comentó Barbosa a los reporteros cuando le preguntaron la semana pasada acerca de los resultados de la encuesta mientras se dirigía a una reunión con los líderes del partido en Brasilia.

Sin embargo, Barbosa advirtió que su candidatura no era un hecho y citó “dificultades personales” no específicas.

Hace poco tiempo, Eurasia, una consultora que sigue de cerca la política brasileña, llamó a Barbosa “el verdadero comodín de esta elección”.

A solo seis meses de que los brasileños emitan sus votos en las elecciones presidenciales más controvertidas que se hayan dado desde mediados de la década de los ochenta, cuando el país regresó a la democracia, el otrora líder de la contienda, Da Silva, está tras las rejas y su base izquierdista no tiene un sucesor al cual brindar su apoyo.

El actual presidente, Michel Temer, es uno de los líderes de la vieja guardia que han recibido el desprecio generalizado del electorado debido a la gran cantidad de reportajes sobre la corrupción sistemática que los caciques políticos que han dirigido Brasilia han ejercido durante décadas.

Esto podría montar el escenario para un enfrentamiento sorprendente.

Sin contar a Da Silva, el líder en las encuestas es Jair Bolsonaro, un congresista y capitán retirado del Ejército con tendencias ultraconservadoras que hace poco fue acusado de instigar el racismo y la discriminación en contra de los negros.

Después de Bolsonaro se ubican Marina Silva, una exministra del Medioambiente, y Barbosa, quienes son de las pocas personas negras que han logrado entrar con fuerza al más alto escalafón del poder en Brasil; en ese país,  poco más de la mitad de los habitantes se describe como negra o mestiza.

Mientras que Silva compitió en las dos elecciones presidenciales pasadas, Barbosa es un rostro fresco dentro de la escena política, lo cual podría ser una ventaja en un momento en que los votantes están exigiendo que haya una ruptura con el pasado.

Barbosa es el mayor de ocho hijos y fue criado en Paracatu, una ciudad pobre del estado de Minas Gerais, donde su padre trabajaba de albañil. De adolescente, fue conserje en un juzgado de Brasilia. En sus días de estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Brasilia, era el único estudiante negro.

Barbosa, de 63 años, comenzó su carrera en el gobierno con un cargo diplomático de corta duración, pero dejó el servicio exterior después de llegar a la conclusión de que no iba a avanzar mucho en una burocracia que percibía hostil hacia los negros. Estudió en el extranjero, aprendió inglés, francés y alemán, y trabajó como procurador federal antes de ser juez.

En 2003, Da Silva nombró a Barbosa para el Supremo Tribunal Federal, quien encabezó la cruzada en contra de los políticos involucrados en un escándalo de sobornos conocido como mensalão, una referencia a los pagos que recibían cada mes los legisladores a cambio de votos. La investigación llevó al encarcelamiento de varios miembros incondicionales del Partido de los Trabajadores de Da Silva.

 

Las elecciones de este año, a celebrarse en octubre, serán las primeras que se llevarán a cabo después de una investigación de corrupción conocida como Lava Jato, la cual tocó a una buena parte de la élite política.

Tan solo a mediados de abril, Aécio Neves, el candidato presidencial que perdió por un margen reducido en 2014, recibió la orden de someterse a juicio ante el Supremo Tribunal Federal después de que se le acusó de haber aceptado un soborno y haber obstruido la justicia. Temer está acusado en dos casos de corrupción, pero no se ha entablado ningún juicio.

Mientras estuvo en funciones en el Supremo Tribunal Federal —del cual se retiró en 2014—, Barbosa se volvió famoso por su estilo directo y las críticas que emitía desde su cargo como ministro.

Sin embargo, sigue siendo un misterio cómo actuaría en campaña. Tampoco está claro cómo reaccionarían ante Barbosa muchos de los simpatizantes tradicionales de Da Silva, quien se espera que designe a un heredero en los próximos meses.

Mauro Paulino, el director de la firma encuestadora Datafolha, dijo que esta era la contienda más fracturada de la que se haya tenido memoria en  los años recientes.

El enojo hacia el sistema político tradicional ha funcionado a favor de los que se presentan como gente ajena a este. Bolsonaro, quien se percibía como un legislador periférico que tendía a hacer comentarios escandalosos, ha creado un grupo significativo de seguidores con la promesa de extirpar la corrupción y detener la violencia dando mayor libertad a los cuerpos policiacos para que ejerzan la ley según su consideración.

“Estas elecciones giran alrededor del miedo”, comentó Paulino. “Los votantes nunca habían tenido tanto miedo. Temen al crimen, por eso recibe apoyo Bolsonaro”.

Ninguno de los principales candidatos tiene el respaldo de un partido político con una fuerte presencia a nivel nacional. Ana Lúcia, una especialista en relaciones públicas de Río de Janeiro, señaló que ese podría ser el talón de Aquiles de Barbosa.

“Es una persona con integridad que combate la corrupción”, explicó. “Pero, por otro lado, es nuevo en la política, no tiene conexiones con los partidos y por eso no podría realizar los cambios necesarios”.

Barbosa podría estar en una posición firme para atraer a los votantes que apoyaban a Da Silva.

Miguel Oliveira, un conserje de edificio de 47 años cuya familia es del empobrecido noreste de Brasil, dijo que siempre había votado por Lula.

“Pero en definitiva tendría en cuenta a Joaquim Barbosa”, añadió Oliveira. “Al menos sabe qué significa ser pobre en un país donde los políticos se roban todo el dinero”.

 
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Brasil: el PT reafirma la candidatura de Lula y la Corte limitó el poder del juez Moro

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La conducción del Partido de los Trabajadores ratificó la postulación de Lula y anunció la convocatoria a actos masivos por su libertad. Mientras tanto, la Corte limitó el poder del juez Moro que lo condenó a 12 años de prisión.
Desde prisión, el favorito en las encuestas pidió a los suyos que decidan “totalmente libres”, para que bajen su candidatura.
Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción desde el 7 de abril, dio luz verde al Partido de los Trabajadores (PT) para que revalúe si mantiene su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, aunque la formación cierra filas en torno a él.
“Quería que ustedes se sientan totalmente libres para tomar cualquier decisión porque 2018 es muy importante para el PT, para la izquierda, para la democracia. Y para mí, quiero mi libertad”, escribió el exmandatario en una carta que la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, leyó la noche del lunes en una reunión del directorio nacional de la organización política.
El encuentro se hizo a puerta cerrada, pero el dirigente del partido Alexandre Padilha colgó un video en Facebook donde se escucha a Hoffmann leer parte de la misiva.
“Hay insinuaciones de que si no fuera candidato, si los focos no estuvieran sobre mí, si yo no hablo contra la condena, será más fácil la votación a mi favor. Querida Gleisi, la Corte Suprema no tiene que absolverme porque soy candidato, porque me voy a portar bien. Tiene que votar porque soy inocente y también para recuperar su papel constitucional”, leyó a sus correligionarios la presidenta del PT.
Lula, de 72 años, también dijo estar “feliz” con los resultados de la última encuesta Datafolha, que lo siguen colocando a la cabeza de la carrera presidencial, aun estando encarcelado.
El sondeo otorga al expresidente (2003-2010) una intención de voto de 31%, seguido por el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro con 15%. De todas formas, el favorito registró una preferencia en el electorado ligeramente por debajo de la encuesta anterior, cuando atraía al 37% de las adhesiones.
El directorio nacional del PT de Brasil ratificó la candidatura presidencial de Lula y anunció que el próximo 28 de julio se lanzará oficialmente su postulación. “No se podrá hacer justicia en Brasil en tanto el proceso de Lula no sea revisado y anulado por las ilegalidades, arbitrariedades, manipulaciones y cercenamiento de la defensa de las que ha sido víctima en primera y segunda instancia”, explicó el PT y convocó a dos actos masivos en mayo, uno en el Nordeste y otro en San Pablo, por la libertad de Lula, al tiempo que decidió fortalecer las vigilias frente a la prisión de Curitiba, donde está preso el ex presidente desde el 7 de abril pasado, condenado a 12 años de prisión y un mes por corrupción pasiva y lavado de dinero en el marco de la causa Lava Jato.
En forma paralela, la Corte Suprema de Brasil acotó ayer el poder del juez Sergio Moro al quitarle las causas derivadas de la delación de los ejecutivos de Odebrecht contra el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La sala segunda del Supremo Tribunal Federal (STF) decidió por 3 votos contra 2 enviar a la justicia ordinaria de San Pablo dos causas: la delación de Odebrecht sobre reformas en el Instituto Lula y en una quinta en la localidad de Atibaia. “El caso no tiene relación con Petrobras”, esgrimió el juez supremo José Días Toffoli, quien dio el voto que por primera vez en cuatro años le disputa el poder a Moro por el control de las delaciones de Odebrecht.
Moro estaba autorizado por la cámara de Porto Alegre –la misma que confirmó la condena a Lula– a centralizar el Petrolao y la delación de Odebrecht. Gracias a esa autorización, tenía poderes extraordinarios de jurisdicción. Pero la Corte adhirió de esta manera a una línea que las defensas esgrimían: que la fiscalía de Curitiba, corazón de la Operación Lava Jato, vinculaba todas las causas a desvíos en Petrobras para poder mantener el control de los expedientes.
Otra pieza clave en el gran péndulo institucional brasileño llegó a manos de nada menos que la presidenta de la Corte, Carmen Lúcia Antunes, quien tiene en sus manos el futuro de Lula. Antunes recibió del juez supremo Marco Aurelio Mello un pedido para declarar inconstitucional la jurisprudencia de 2016 que permite a los tribunales detener a condenados con fallos de segunda instancia, como es el caso de Lula. “Ella decidirá el mejor momento para tratar el tema. La pelota está del campo de ella”, dijo el ministro Mello. El magistrado es defensor de eliminar la jurisprudencia elaborada por la Operación Lava Jato y retornar a la Constitución, que indica que nadie puede estar preso sin agotar las instancias procesales.
Antunes ha reiterado que no tiene intenciones de agendar una votación sobre el asunto, que podría tener un resultado de 6 a 5 para eliminar la jurisprudencia, según Mello. El ministro ya anticipó que no llevará a la mesa del Supremo Tribunal la cuestión para evitar entrar en conflicto con Antunes, cuyo voto a inicios de abril permitió el rechazo de un hábeas corpus de Lula y la ejecución de la condena a 12 años y un mes de prisión del ex mandatario. Sin embargo, si la presidenta del STF insiste en no tratar el tema, Mello puede recurrir a la llamada cuestión de orden, que se utiliza cuando un ministro pretende que el plenario analice un tema. Aunque no es común el que un ministro desafíe la voluntad del presidente del STF sobre los temas que deben ser tratados, varias cuestiones de orden ya han sido suscitadas en la historia de la Corte, informó el medio brasileño Carta Capital.
La misma sala segunda que le sacó el caso Odebrecht a Moro deberá, a su vez, tratar a partir de la semana que viene un reclamo para anular la prisión del ex mandatario. El pedido sostiene que el juez Moro ejecutó la orden de detención de Lula antes de que se cumplieran los ritos procesales en la cámara de apelaciones de Porto Alegre, el tribunal que confirmó la sentencia y amplió los años de pena. Eso comenzará a tratarse a partir del 3 de mayo y podrá significar la liberación de Lula, aunque no hay plazos de vencimiento.

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