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Muebles con certificación: qué hay detrás del sello PEFC y por qué crece la demanda

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En un contexto donde el consumo empieza a redefinirse, los muebles ya no se eligen solo por estética, precio o funcionalidad: cada vez más, los consumidores buscan conocer la historia detrás de lo que compran.

Y los datos lo confirman. Según NielsenIQ, el 78% de los consumidores considera importante llevar un estilo de vida sostenible, mientras que el 76% está dispuesto a pagar más por muebles con un origen responsable trazable. En la misma línea, un estudio de McKinsey & Company señala que las empresas que integran la sostenibilidad tienen el doble de probabilidades de lograr un fuerte crecimiento en sus ingresos.

En Argentina, donde la madera es un recurso estratégico y el diseño gana protagonismo, esta tendencia también empieza a consolidarse: elegir muebles sostenibles se posiciona como una decisión que combina conciencia ambiental, calidad y valor a largo plazo.

DEL BOSQUE AL HOGAR: QUÉ GARANTIZA LA CERTIFICACIÓN

El sello PEFC comienza mucho antes de que un mueble llegue a una casa. Su sistema de certificación garantiza que la madera proviene de bosques gestionados de forma sostenible, donde se equilibra la producción con la regeneración, se protege la biodiversidad y se promueve el desarrollo de las comunidades locales.

“Cuando un consumidor elige un producto con certificación, está eligiendo mucho más que un mueble: está acompañando un modelo productivo que cuida los bosques y a las personas que dependen de ellos”, señaló Florencia Chavat.

En concreto, la certificación asegura que:

  • Los bosques se gestionan de manera sostenible y se preservan para futuras generaciones
  • Se protegen la biodiversidad y los hábitats naturales
  • Los trabajadores forestales operan en condiciones seguras y justas
  • Las comunidades locales fortalecen sus medios de vida

TRAZABILIDAD Y CONFIANZA: UNA CADENA QUE SE PUEDE VERIFICAR

Uno de los diferenciales clave del sistema es la certificación de cadena de custodia, que permite seguir el recorrido de la madera desde el bosque hasta el producto final.

Cada etapa —desde el aserradero hasta el punto de venta— es auditada de forma independiente, garantizando que la madera no se mezcla con fuentes ilegales o no sostenibles.

Esto significa que, al elegir una mesa, una silla o un placard con certificación PEFC, el consumidor accede a un producto cuya trazabilidad está verificada y respaldada por estándares internacionales.

DISEÑO QUE RESPONDE A UNA NUEVA DEMANDA

Lejos de ser una tendencia de nicho, la sostenibilidad se consolida como un criterio central también en el diseño y la producción de muebles. Cada vez más fabricantes y diseñadores eligen materiales certificados para responder a consumidores que priorizan productos alineados con sus valores.

Los muebles con certificación PEFC no solo cumplen una función estética o práctica: incorporan atributos cada vez más valorados en el mercado:

  • Transparencia sobre el origen de los materiales
  • Abastecimiento responsable de recursos renovables
  • Impacto positivo en comunidades y economías regionales
  • Diseño contemporáneo con compromiso ambiental

EL PODER DE LA DECISIÓN DE COMPRA

En este escenario, el rol del consumidor es clave. Cada elección impulsa transformaciones en toda la cadena de valor. Consultar por productos certificados o priorizar muebles con sello PEFC no solo implica llevar calidad al hogar: también genera demanda de prácticas responsables, fortalece la gestión sostenible de los bosques y contribuye a un modelo productivo más transparente. Porque hoy, más que nunca, elegir un mueble también es elegir qué tipo de futuro queremos construir y habitar.

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Volumen récord de las exportaciones agroindustriales durante el primer bimestre de 2026

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Las exportaciones agroindustriales de Argentina alcanzaron en el primer bimestre de 2026 un volumen récord de la última década con 18,5 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 8% respecto del mismo período de 2025, de acuerdo a los datos procesados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, en base a INDEC.

Asimismo, según los datos del la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación el valor exportado ascendió a USD 7.595 millones, el segundo mayor de los últimos diez años, y un 7% superior al 2025, con envíos a más de 105 países.

De los 54 complejos analizados (incluyen los productos primarios y sus derivados), 26 mostraron aumentos respecto del año 2025 y 12 presentaron volúmenes récords de la década. En orden, por el aporte en el volumen, son los siguientes: trigo (+92%); cebada (+32%); maní (+13%); girasol (+249%); pesca y acuicultura (+14%); forrajeras (+132%); azúcar (+43%); productos lácteos (+19%); apicultura (+60%); otras oleaginosas- lino, sésamo, jojoba, cártamo- (+209%); ovinos (+38%) y aromáticas y especias (+30%).

A su vez, 169 productos incrementaron sus exportaciones respecto del primer bimestre de 2025. Entre los más relevantes se mencionan las semillas de girasol con el 6.354%; aceite de jojoba con el 722%; harina de maíz con el 288%; porotos de soja con el 270%; porotos secos con el 242%; sésamo con el 227%; semillas con el 165%; aceite de maní con el 113%; aceite de girasol con el 99%; granos de trigo con el 94%; manteca con el 86%; lana sucia, esquilada con el 63%; miel con el 60%; dulce de leche con el 48%; madera aserrada con el 33%; entre otros.

Se destacan en el bimestre 36 productos que no fueron exportados en 2025, tales como hilados de algodón, carne caprina, damasco, otros frutos secos, peras secas, preparaciones de frutilla, poroto salvaje, semillas de cártamo, malta tostada, tocinos y grasas porcinas.

Dentro de los productos con mayor valor por tonelada exportada en 2026 se encuentran el aceite esencial de limón con USD 29.718/tn; complementos alimenticios con USD 19.688/tn; equinos con USD 16.780/tn; carne bovina, deshuesada, fresca o refrigerada con USD 12.338/tn; huevos sin cáscara con USD 8.678/tn; crustáceos congelados con USD 7.243/tn; cortes de carne ovina, congelada con USD 6.071/tn entre otros.

Los principales destinos fueron en orden de importancia por el volumen exportado fueron: Vietnam, Indonesia, Bangladesh, Arabia Saudita, Brasil, Argelia, Perú, Chile, Malasia y Marruecos. Estos 10 destinos representaron más del 55% del total exportado.

Para acompañar la inserción internacional de la agroindustria, la Secretaría pone a disposición mapas y tableros interactivos que permiten visualizar la apertura de mercados desde 2024, el posicionamiento global de los productos argentinos y la evolución de las exportaciones por complejo y destino.

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Los malos indicadores de 2025 dificultan la actividad de la cadena forestoindustrial en el primer semestre

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El último “Informe de empleo y actividad” elaborado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines – FAIMA, destaca el difícil panorama que enfrenta la cadena de valor sectorial. Pero también da cuenta de las asimetrías presentes al interior de la misma.

El trabajo de FAIMA fue coordinado por su director ejecutivo Fernando Couto y contó con el respaldo de los datos aportados por las 28 cámaras de todo el país que representan a la actividad sectorial.

Panorama complejo

FAIMA pone de relieve que la recuperación macroeconómica no se traduce de manera homogénea en la cadena foresto-industrial. En este sentido, la entidad puntualiza que el crecimiento del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) está fuertemente impulsado por sectores primarios, mientras que la industria continúa mostrando debilidad estructural.

Por otra parte, el crecimiento observado en algunos segmentos responde en gran medida a efecto rebote estadístico. “Tanto en madera como en muebles, las subas acumuladas deben interpretarse en el contexto de las fuertes caídas registradas en 2024, lo que sugiere una recuperación parcial más que una expansión consolidada”, advierte FAIMA.

El empleo continúa ajustándose, con una caída del empleo industrial del 6,15% interanual. “Es una clara muestra que indica que el proceso contractivo aún no se ha revertido, particularmente en actividades vinculadas a construcción y bienes de mayor valor agregado”, comenta el coordinador del informe Fernando Couto.

Para las PyMEs, la realidad es aún más compleja. El relevamiento sectorial evidencia una caída significativa en ventas, mostrando que la recuperación no está siendo uniforme y que existen fuertes diferencias según escala y región.

En línea con lo anterior, persisten señales de fragilidad en la demanda interna: La contracción del comercio sectorial confirma un menor dinamismo del consumo y de la actividad vinculada a construcción, precisa el informe de FAIMA.

Números y señales

El punto de partida en 2026 lleva el lastre de los números preocupantes que mostró el balance sectorial de 2025. Así, en toda la cadena foresto-industrial, el comportamiento fue dispar.

El sector de madera y productos de madera (excepto muebles) mostró una recuperación interanual del 4,6% en diciembre y una suba acumulada del 3,8% en 2025, tras haber registrado una fuerte caída del 14% en 2024.

En cambio, el sector de muebles y colchones registró una caída interanual del 6,6% en diciembre, aunque acumuló una expansión del 14% en el año. “Sin embargo, este crecimiento debe interpretarse como una recuperación parcial luego de la caída del 18% sufrida en 2024”, aclara el informe.

En el segmento PyME mueblero, el relevamiento sectorial de FAIMA para el cuarto trimestre de 2025 indicó una caída promedio del 19% en ventas, evidenciando una divergencia respecto de indicadores oficiales y reflejando una recuperación desigual según tamaño de empresa y región.

En materia de empleo registrado, la cadena foresto-industrial mostró una contracción interanual del 6,15% en el segmento industrial y del 2,42% en el comercial.Las mayores pérdidas de empleo industrial se concentraron en viviendas prefabricadas de madera (-31%). Pero también hubo índices altos en artículos de tornería (-22%), enchapados y tableros (-20%) y aserrado de madera nativa (-11%).

En el comercio sectorial también se verificó una contracción generalizada, especialmente en mayoristas de muebles (-7%) y venta minorista de madera (-3,5%). “El único segmento industrial con variación positiva fue la fabricación de somieres y colchones (+1,64%), mientras que en el comercio solo creció el segmento mayorista orientado a industria y comercio (+5%)”, destaca FAIMA.

Evolución sectorial
Evolución sectorial

Del optimismo cauteloso al desengaño de la realidad

La perspectiva que plantea para 2026 el informe de FAIMA coincide con los resultados del “Panorama de la cadena de valor de la madera de Argentina y sus perspectivas para 2026” elaborado por ASORA Madera y Tecnología.

“El año 2025 se define como un ciclo de Régimen de Supervivencia para la cadena de valor de la madera de Argentina. El periodo está marcado por una contracción de mayor a menor y una caída drástica de la demanda en el segundo semestre. Con una capacidad ociosa promedio del 50%, el sector sostiene una estrategia de retención de capital humano”, señala el mencionado informe.

El relevamiento planteaba que la viabilidad del 2026 dependía de una “cancha nivelada”, que contenía la esperanza del acceso al crédito, la reforma laboral y, fundamentalmente, una política de costos logísticos y reales que detuviera la asfixia financiera provocada por la combinación de precios planchados y tarifas en ascenso.

De acuerdo al último informe de FAIMA, poco y nada de eso se verifica en los primeros meses de 2026. Ni tampoco se vislumbra en el horizonte inmediato de la actividad industrial.

El diagnóstico general que presentó el trabajo de ASORA Madera y Tecnología se confirma con el informe de FAIMA: un estancamiento generalizado, con el mueble y la construcción atravesando una crisis profunda. Los ejes que se identificaron en el relevamiento sectorial marcan la hoja de ruta a seguir en la evolución de cortísimo plazo de la actividad de la cadena de valor de la madera:

  • Por un lado, la “Triple Pinza” de costos: tarifas de servicios en alza, incertidumbre laboral y una falta de competitividad externa que reduce drásticamente la rentabilidad.
  • Los efectos de la reforma laboral, tan esperada por los industriales, no pareciera tener el impacto inmediato que auguraron sus impulsores. Las PyMEs sostienen el empleo especializado como activo estratégico, pero enfrentan una situación contextual que las asfixia en su intención de mantener al personal que tanto les costó formar.
  • El dilema de la apertura e impacto tecnológico sigue sin resolverse. La entrada de productos finales de China amenaza la fabricación nacional. Esto afecta el recambio tecnológico, con el consiguiente efecto negativo sobre la modernización de instalaciones industriales que muestran evidentes signos de retraso y obsolescencia.
  • La nota positiva de una mayor estabilidad en precios de insumos y la previsibilidad de mercado comienza a diluirse con una inflación que se le escapa de las manos al Gobierno. Esto tiene su correlato en la caída de la rentabilidad y pisa cualquier esperanza de recomposición en los volúmenes de pedidos.

Así, el panorama presentado por FAIMA subraya más las notas negativas del análisis y previsiones del informe de ASORA Madera y Tecnología que el optimismo cauteloso de las opiniones obtenidas a fines de 2025. En esta línea, todo indica que las previsiones que señalaban la continuidad del estancamiento de la actividad y el mercado interno trazarán la escena sectorial, al menos, en el primer semestre del año.

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La foresto-industria argentina diversifica exportaciones y gana valor agregado

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La industria foresto-industrial argentina atraviesa una profunda transformación en su perfil exportador. En los últimos diez años, el sector no solo logró aumentar significativamente la generación de divisas, sino también diversificar su matriz productiva y ampliar la variedad de productos con valor agregado destinados a los mercados internacionales.

De acuerdo con un nuevo informe de coyuntura elaborado por la Asociación Forestal Argentina (AFoA) en colaboración con datos del INDEC y del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), entre 2015 y 2025 las exportaciones del sector crecieron un 40,7%, pasando de un promedio anual de 315 millones de dólares a un nuevo piso consolidado cercano a los 470 millones de dólares. El informe se enmarca en las actividades por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina, una entidad que desde 1946 impulsa el desarrollo sostenible del sector forestal y foresto-industrial argentino.

“El dato más relevante de esta década es el cambio en la arquitectura de las exportaciones. Hoy el sector foresto-industrial argentino funciona como un complejo multiproducto mucho más diversificado que años atrás”, explicó Claudia Peirano, directora ejecutiva de AFoA.

El gran salto de la madera aserrada

Uno de los cambios más significativos del período se observa en el crecimiento de la madera de pino aserrada, que pasó de representar apenas 10,5% del total exportado en 2015 a cerca del 29% en 2025, con un aumento en valor del 286%.

En paralelo, otros segmentos también mostraron avances importantes. Los tableros de fibra (MDF) duplicaron su participación en las exportaciones del sector, mientras que productos químicos derivados del pino, como colofonia y trementina, continúan consolidándose como un nicho de alto valor.

“La expansión de productos como madera aserrada, tableros y resinas refleja las inversiones que se han realizado en la industria y el esfuerzo del sector por generar más valor agregado a partir del recurso forestal”, señaló Peirano.

Celulosa: sigue liderando, pero con menor peso relativo

Si bien la pasta celulósica continúa siendo el principal producto exportado por la foresto-industria argentina —con 215,8 millones de dólares en 2025— su peso relativo dentro del total disminuyó significativamente en la última década.

En 2015 representaba el 58% de las exportaciones, mientras que en 2025 su participación se redujo al 45,2%, por el crecimiento mencionado de otros rubros del sector.

Más volumen y recuperación logística

El crecimiento en valor también estuvo acompañado por un fuerte incremento en el volumen físico exportado. Según el informe, el volumen de productos forestales enviados al exterior aumentó un 78% en la última década, superando de manera sostenida el millón de toneladas anuales desde 2021.

Este avance estuvo vinculado a la recuperación de la operatividad de los puertos de la Mesopotamia, lo que permitió mejorar la logística de exportación para productos de gran volumen como rollizos y madera aserrada.

El año 2026 comienza con señales positivas

El inicio de 2026 confirma la tendencia de crecimiento del sector. Durante enero, las exportaciones foresto-industriales alcanzaron 37,4 millones de dólares, lo que representa un aumento del 16,1% respecto al mismo mes del año anterior.

Entre los productos con mayor dinamismo se destacaron las resinas industriales, que crecieron 24% en valor, y la madera aserrada, con un incremento del 19%.

Un sector con potencial para seguir creciendo

Para AFoA, los datos muestran que la foresto-industria argentina tiene potencial para continuar expandiendo su presencia en los mercados internacionales, aunque advierte que mejorar la competitividad será clave para sostener ese proceso.

“Argentina cuenta con recursos forestales, capacidad industrial y oportunidades de inversión para seguir creciendo en el comercio internacional. El desafío es consolidar un marco que permita mejorar la competitividad y aprovechar las oportunidades que pueden abrirse en los mercados globales”, concluyó Peirano.

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El Foro Económico Mundial impulsa la construcción ligera: oportunidad para la madera argentina

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La construcción ligera se consolida como una de las tendencias globales con mayor potencial para transformar la industria edilicia hacia modelos más adaptables y sostenibles. Así lo señala un reciente análisis publicado por el Foro Económico Mundial (World Economic Forum), que identifica a este sistema constructivo como una herramienta clave para reducir la huella de carbono del sector y mejorar la eficiencia en el uso de recursos.

El informe destaca que la construcción ligera —basada en estructuras portantes livianas, sistemas industrializados y procesos off-site— permite disminuir el uso de materiales intensivos en emisiones como el hormigón y el acero, acelerar los tiempos de obra y generar edificaciones más flexibles, desmontables y adaptables a las necesidades urbanas cambiantes.

Para la industria de la madera, este enfoque representa una oportunidad estratégica. En Argentina, donde existe disponibilidad de materia prima renovable, capacidad industrial y experiencia técnica en sistemas constructivos en seco, el impulso global hacia modelos más sustentables abre una ventana de crecimiento y agregado de valor.

Menos emisiones, más eficiencia

Según el análisis del Foro Económico Mundial, la construcción ligera contribuye a:

  • Reducir significativamente las emisiones asociadas a los edificios.
  • Optimizar el uso de recursos naturales.
  • Disminuir residuos en obra mediante procesos industrializados.
  • Facilitar el acceso a soluciones habitacionales más rápidas y eficientes.

En este contexto, la madera estructural certificada emerge como un material estratégico, no solo por su menor huella de carbono, sino también por su capacidad de almacenar carbono durante la vida útil del edificio.

Una oportunidad para Argentina

Desde CADAMDA señalan que la construcción con madera y sistemas livianos no solo acompaña las tendencias globales, sino que puede convertirse en un motor de desarrollo productivo nacional, generando empleo, innovación tecnológica y mayor competitividad en la cadena foresto-industrial.

Argentina es uno de los pocos países de la región con potencial de expansión forestal, disponibilidad de especies de rápido crecimiento y un entramado industrial capaz de escalar soluciones constructivas modernas. En ese escenario, la construcción ligera no es solo una tendencia: es una estrategia de desarrollo sostenible alineada con los desafíos climáticos y urbanos del siglo XXI.

Para sectores como la industria maderera, la construcción ligera representa un nicho con potencial de expansión, debido a:

  • Uso estratégico de madera estructural certificada, que impulsa el agregado de valor y conecta con mercados internacionales exigentes en sostenibilidad.
  • Mayor velocidad de ejecución, reduciendo costos logísticos y tiempos de obra, lo cual es atractivo para desarrolladores y políticas públicas.
  • Posicionamiento en la agenda de economías circulares, alineándose con estándares globales de construcción sustentable.

Condiciones para su masificación

Aunque las ventajas son claras, su adopción a gran escala requiere:

  1. Capacitación de la cadena de valor, incluyendo arquitectos, ingenieros y constructores, en técnicas de construcción ligera.
  2. Marcos regulatorios estables e incentivos públicos que impulsen su integración en políticas de vivienda y desarrollo urbano.
  3. Acceso a datos de ciclo de vida de materiales, para respaldar decisiones basadas en impacto ambiental real.
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