MAIZ

Agricultura estima una cosecha histórica que superará los 62 millones de toneladas de maíz y sorgo

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El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación realizó un encuentro virtual con instituciones de referencia para analizar la reciente campaña de maíz y sorgo en el marco de la “iniciativa para los 200 millones de toneladas de Cereales, Oleaginosas y Legumbres – 200 MT COL”.

Durante la actividad, el subsecretario de Agricultura, Delfo Buchaillot, comentó que “el resultado de la campaña de maíz 2020/2021 seguramente será un récord histórico nacional alcanzando las 59 millones de toneladas, que sumado al sorgo alcanzarían un récord de 62,2 millones de toneladas”.

“El sorgo comenzó a recuperar terreno incrementando su producción un 73% respecto a la campaña anterior, traccionado por la demanda de nuevos mercados como China lo cual motivó a un mayor uso de tecnología”, indicó Buchaillot al señalar que “nuestro país ha recuperado y superado la máxima relación de superficie sembrada Gramínea/Leguminosa de los últimos 20 años, pasando de 0,54 en el año 2009 a 1,16 en 2021”.

En la presentación realizada por el director Nacional de Agricultura, Agustín Pérez Andrich, se analizaron los datos declarados en SISA (AFIP) para la actual campaña que al 15/6/21 alcanza las 8.336.129 has. de maíz sembradas por unos 44.463 productores y las 860.000 has sembradas de sorgo en manos de 9.581 productores.

En este sentido, se analizó el avance de la siembra de maíz durante los últimos 10 años en los departamentos del sur de la provincia de Buenos Aires (Alsina, Chaves, Dorrego, Balcarce, Pringles, Tornquist y Tres Arroyos), destacando el incremento de las hectáreas sembradas y de sus rendimientos a partir de mejoras en el manejo del cultivo y en el uso de híbridos de alta plasticidad.

Cabe señalar que la siembra de maíces tardíos que reducen el riesgo de déficit hídrico y establecen un piso de rendimiento superior y más estable, superaron el 55% del área sembrada del país y en Santa Fe los maíces de segunda vienen ganando terreno año a año superando las 800.000 has., lo que da cuenta de las mejoras en tecnologías de gestión que los productores vienen incorporando en estos últimos años.

De la jornada participaron representantes de MAIZAR; de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; de las Bolsas de Comercio de Córdoba y de Rosario; de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA); y de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), quienes resaltaron sus coincidencias con los ejes de trabajo impulsadas desde la Subsecretaría de Agricultura como la necesidad de fertilización balanceada, captura de carbono y agregado de valor, entre otras.
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Prefectura decomisó más de cinco toneladas de maíz a punto de ser embarcadas a Brasil

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Efectivos de la Prefectura Naval Argentina incautaron un cargamento de bolsas de maíz, por un peso que supera los 5.600 kilogramos, que pretendían ser exportadas ilegalmente desde la costa de la ciudad misionera de El Soberbio.

El procedimiento tuvo lugar a la altura del kilómetro 1.147 del río Uruguay, en donde personal de la fuerza, que patrullaba la zona fronteriza, observó a varias personas en la costa, cargando bultos hacia una embarcación.

Al acercarse al lugar, donde la mercadería ya había sido abandonada, Prefectura halló 113 bolsas de 50 kilogramos de maíz, cada una, que pretendían ser exportadas ilegalmente hacia Brasil.

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UTEP: Organizaciones campesinas y agrarias apoyan medidas para frenar el desabastecimiento de maíz

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Las organizaciones campesinas nucleadas en la Rama Agraria de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP Agraria) apoyan la limitación temporal a la exportación de maíz, “un insumo clave para la producción de alimentos para el pueblo argentino”. 
Además, repudian el lockout patronal anunciado por tres organizaciones agrarias y las amenazas de cortes de rutas vertidas contra toda la sociedad. 

“Las y los agricultores familiares, campesinos, indígenas y pescadores artesanales somos el campo profundo, producimos la mayor parte de los alimentos que consume el pueblo argentino, criamos animales y vivimos en las tierras que cultivamos, a diferencia de la mayoría de los empresarios que anunciaron el cese de comercialización de granos desde la comodidad de sus viviendas en los cascos urbanos”, señalan.


Agregan que el maíz es fundamental para alimentar a los pollos, cerdos y vacas, así como para producir huevos y leche, y para las y los campesinos, implica alrededor del 70% del costo de producción.

“Actualmente los precios que pagamos están muy por encima de lo sostenible: el maíz en bolsa, que en Rosario cotiza alrededor de 17 mil pesos la tonelada, se está vendiendo a entre 28 y 30 mil pesos por tonelada. La situación impacta en los costos, en el precio final de los alimentos y puede provocar desabastecimiento en poco tiempo”.

“Limitar avaricia de exportadores más favorecidos”

Las organizaciones consideran que la suspensión temporaria de las exportaciones de maíz hasta el 1º de marzo, cuando esté disponible la oferta de una nueva cosecha, “es la medida más sensata para atravesar este momento, por eso apoyamos las medidas para frenar el desabastecimiento de maíz”.

Indican que “la avaricia de los sectores exportadores más favorecidos no puede convertirse en la moneda de cambio del hambre de nuestras niñas y niños. Mucho menos en medio de la pandemia por el Coronavirus, cuando la mayor parte de la población estamos realizando enormes esfuerzos para salir adelante”.

Así lo afirman los referentes de la Asamblea Campesina Indígena del Norte Argentino (ACINA), la Agrupación Grito de Alcorta (AGA); Asociación de Mujeres Rurales Argentina Federal (AMRAF); Federación de Trabajadores Agrarios de la Actividad Primaria (FeTAAP); Federación Nacional Campesina (FNC); Federación de Organizaciones de Base (FOB); Frente Agrario Evita; la Liga de Trabajadorxs Rurales (LTR); el Movimiento Campesino de Liberación (MCL); Movimiento de Trabajadores Excluidos Rama Rural (MTE Rural); Movimiento Nacional Campesino Indígena-Vía Campesina (MNCI-VC); la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones Campesinas (CLOC)-Vía Campesina Tierra, Techo y Trabajo, y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP Agraria).

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Dos nuevas variedades para la producción de choclos de calidad

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Considerado uno de los principales cultivos a escala global, el maíz se destaca por su alta capacidad para adaptarse a los diversos ambientes y por sus propiedades nutricionales. A fin de generar alternativas para la producción en huertas de la región templada, desde el INTA Pergamino –Buenos Aires–, se desarrollaron dos nuevos cultivares para la producción de choclos dulces.

De acuerdo con Daniel Presello –investigador en mejoramiento genético del INTA Pergamino, Buenos Aires–, “Anita INTA y Eusilia INTA son dos nuevas variedades específicamente pensadas para la agricultura familiar de la región templada”.

Con respecto a sus propiedades, su obtentor destacó su calidad y rusticidad. “Además –agregó– “se trata de dos cultivares de maíz dulce de polinización abierta no transgénicas, que ya se encuentran inscriptos en el Instituto Nacional de Semillas (INASE), y poseen mutaciones naturales que mejoran la dulzura, consistencia cremosa y terneza del grano para consumo fresco”.

“Ambas variedades están adaptadas a las condiciones ambientales de la región maicera, presentan buenas características agronómicas y tienen buen comportamiento ante las enfermedades locales”, explicó Presello.

Con respecto al proceso de obtención de los nuevos cultivares, el investigador detalló que “fueron formadas a partir de la variedad Candelaria Dúo INTA, a la que se le introgresaron genes que expresan las características del maíz para choclos”.

En el cultivo comercial de maíz dulce se utiliza mayormente semilla de híbridos por la alta productividad y uniformidad de planta y espiga, lo que facilita el manejo y permite la recolección en una sola cosecha.

Las nuevas variedades poseen mutaciones naturales que mejoran la dulzura, consistencia cremosa y terneza del grano para consumo fresco.

“Las variedades de polinización abierta son menos productivas que los híbridos, – reconoció Presello–, pero tienen ventajas en las huertas familiares por su período de cosecha más prolongado y porque se puede utilizar parte del grano como semilla para la campaña siguiente sin que se pierdan las características varietales”.

Para su manejo, recomendó la siembra temprana, luego de que en la región pasó el riesgo de heladas y la temperatura del suelo es suficientemente alta para la germinación. “Se pueden realizar siembras diferidas para cosechar choclos en diferentes momentos, pero no demasiado tarde para evitar daños de insectos de espiga”, explicó al tiempo que recomendó sembrarlas alejadas de cultivos para grano o en fechas diferentes para evitar polinizaciones cruzadas que anulen la expresión del tipo dulce.

Para la nutrición del cultivo, aconsejó analizar los suelos y aplicar dosis de fertilizantes que dependen del perfil de nutrientes disponibles, la fecha de siembra, las plantas logradas, la disponibilidad de riego y otras condiciones de manejo.

El control de malezas puede realizarse de manera mecánica o mediante la aplicación de herbicidas selectivos para lo que se recomienda consultar a un profesional matriculado para manejar estas adversidades de manera segura.

Desde 1912, el INTA Pergamino trabaja con cultivos de trigo y maíz. Actualmente, más de cien profesionales de diversas especialidades desarrollan sus actividades de investigación, experimentación y desarrollo rural basado en la sustentabilidad, equidad y competitividad agroalimentaria.

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Semillas: un decreto apurado por Macri y la discusión de fondo sobre las patentes

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El gobierno nacional intentó en varias oportunidades aprobar la ley de Semillas. Hasta ahora no contó con la oposición y ante el nuevo escenario político, será más difícil aún encontrar consensos. Pero, el pasado jueves el presidente Mauricio Macri intentó sacar la ley por decreto. 

“El Gobierno trata de sacar la ley para negociar con un sector agrario. La discusión pasaría a ser de política a económica, si saliera el decreto”, interpreta Sebastián Oriozabala subsecretario de Planificación Rural del ministerio del Agro de Misiones. Y al parecer, fue parte de una negociación política, ya que el decreto fue desactivado apenas un día después del anuncio. 

En diciembre de este año, la ley pierde estado parlamentario y eso aliviaría la discusión. 

Pero ¿de qué se trata esta ley y cómo afectaría a los colonos misioneros? 

Se trata de reformar una ley de 1973. Hay varios proyectos en danza, pero Cambiemos impulsó uno que inclina la balanza hacia los grandes laboratorios de agrobiotecnología

“Hasta ahora la discusión la dan en la Pampa húmeda, los productores de oleaginosas. Pero esta ley afecta sobre todo a las economías regionales. Afecta todas las semillas, desde las de zapallo hasta las de eucalipto”, señala Oriozabala. 

“Es una ley muy conflictiva. A Misiones y a las economías regionales no nos beneficia en nada”, insiste el joven funcionario

“El desarrollo de la agrobiotecnologia, la investigación genética lleva que necesitemos una nueva ley. El punto de discusión, es qué intereses representa. Debemos lograr una ley que responda a la mayoría de los sectores. 

En principio el gran tema, es que la mayoría de las economías regionales están fuera de la discusión”, planteó el funcionario misionero. 

La discusión se está dando entre los grandes productores de soja y maíz. Cooperativas, asociaciones, pymes y los laboratorios como Bayer, Shell y otros. “Por ahora es una ley que representa intereses de los laboratorios”. 

Dos cuestiones atentan contra los productores: “Dejarán de tener disponibilidad de las semillas que salen de su producción. Luego de cada cosecha, el productor guarda semillas, eso no podrá hacerlo con esta nueva ley”, señaló el subsecretario. El problema es para la semillas híbridas, y no para las transgénicas ya que estas últimas implican un paquete tecnológico que no tiene discusión: pertenecen a determinado laboratorio y se compra con insumos. 

“No podes sacar tu propia semilla, no podes volver a plantar. Lo que dice la ley es que no podes usar esa semilla de tu producción, tenes que pagar un canon”, pero la ley todavía no salió y esta cuestión es una de las claves de por qué genera conflicto. 

Pero a los misioneros, esta cuestión viene en segundo lugar. Lo más perjudicial de esa ley sería el planteo de “propiedad intelectual”. 

“Argentina no tiene reglamentado ningún sistema de patentes. Entonces el problema sería con las semillas, nativas o criollas”, indica Oriozabala. 

“Si viene Monsanto a Misiones y estudia un maíz que le parece tiene buena adaptación, la patenta y de ahí en más le pertenece. Aunque la vengan usando hace siglos los aborígenes o los productores”, explicó.  

La semilla pasa a ser propiedad de una empresa, aunque haya sido usada por generaciones o sea natural de un lugar. De ahí en más, el productor debería comprar esa semilla a la empresa, cada vez que quiera plantar. Y ahí se vuelve sobre el primer conflicto: tampoco se podría usar la semilla de una cosecha propia. 

“El problema es que una cooperativa en Misiones, o una asociación de productores no tiene recursos para instalar un laboratorio genético, estudiar y patentar una semilla”. No puede competir con Bayern, Shell o Monsanto. 

En Misiones, el sector que más riesgos corre con esta ley es el forestal. Pero en realidad todas las producciones corren el riesgo, puesto que todo nace de una semilla. 

Con esta ley “podés utilizar cualquier semilla en tanto y en cuanto una empresa no la registre. Si la empresa la patenta, aunque sea natural de un lugar, hay que pagarle un canon a esa compañía”.

Repetimos, la ley no se aprobó. Pero está buscando salir de alguna manera. La pelea la están dando los cerealeros del centro del país. Pero el problema es para todos. 

“Es una cuestión de quién tiene el derecho a disponer o no de algo que viene de la naturaleza”. Oriozabala insistió con un ejemplo: la cooperativa de San Ignacio produce una variedad de maíces, si en algún momento Monsanto prueba que la variedad ‘mato groso’ se adapta a ciertas condiciones, la patenta y ya nadie puede producir con esa semilla sin pagarle a esa corporación; ni siquiera la cooperativa que la viene reproduciendo hace años. “El dueño es el laboratorio, no la comunidad que la venía usando”.

“Lo que se negocia es eso: se discute quién es el dueño de la semilla”, sentencia.

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