MERCEDES BENZ

Un par de casos testigo del industricidio premeditado y alevoso

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Dentro del amplio abanico de empresas cerradas, como consecuencia del industricidio premeditado y alevoso (perpetrado por libertarios y neoliberales), apoyados internamente por entes empresariales de claras complicidades para con el destructivo accionar industricida (como la SRA y la UIA), se destacan por sus lamentables cierres totales, dos empresas muy conocidas, del que fuera importante Sector Industrial Automotriz y de Autopartes de Argentina, Ceses totales que son lamentables y muy concretos casos de destrucción económica, que con toda aviesa intencionalidad, se abate sobre la Economía Argentina.

Este análisis consideró esos casos testigos, por la enorme importancia económica y estratégica que significa poseer una sólida industria automotriz, la cual posee relevante efecto multiplicador, y alcanzó a ser muy importante fuente laboral de buenos niveles remunerativos para muchos compatriotas.

Aquella Argentina falsamente considerada “potencia mundial” de los años del Centenario (alrededor de 1910), era en realidad una economía totalmente subdesarrollada, sin industrias, crónicamente endeudada básicamente con el Reino Unido, con una minoría hiper rica y con las grandes mayorías populares libradas a la miseria y el abandono total, con los principales sectores de su primarizada economía, manejados por empresas y entes extranjeros.

Esa pobre y subyugada realidad, no cambió mucho en las cuatro décadas transcurridas hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial. Acá estábamos en los últimos estertores de la muy nefasta década infame (1930-1943), cargada de acciones de gobierno y negociados alevosos e impresentables (cualquier parecido con la actualidad no parece casual); y seguíamos siendo carecientes crónicos de la muy necesaria y estratégica estructura industrial y tecnológica, mientras que todo el mundo desarrollado y buena parte del subdesarrollado, se involucraba en un conflicto atroz.

Previsiblemente para mentes de estadistas, pero imprevisible para oligarcas carecientes de visión propia nacional, siempre subordinados al Reino Unido (hoy a EEUU y sus “socios”), la entrada al conflicto de EEUU en 1941, provocó que la prioridad de sus producciones, estuviera asignada a las demandas y urgencias bélicas. Ya desde un par de años antes, otras potencias industriales (Reino Unido, Alemania, Francia, y alguno que otro país europeo) dejaron de proveernos de diversos bienes manufacturados, por estar involucrados en el conflicto, y necesitar de todas sus producciones para asignarlas a las necesidades de la defensa.

Entre todos esos insumos importados, imprescindibles pero que no los producíamos, estaban los neumáticos.
Si bien el parque automotriz en uso en Argentina, era muy reducido comparando con el actual, las necesidades de recambio de neumáticos podían considerarse no tan significativas, pero el tema pasó a ser muy grave en el sector de vehículos de carga, de usos intensivos y por ello muy necesitado de reposiciones. ¡Y pronto se agotaron las existencias, sin existir proveedores externos alternativos a los tradicionales!

En las grandes ciudades, en particular en Buenos Aires y Gran Buenos Aires, la gente seguía necesitando desplazarse, y los pequeños colectivos urbanos eran imprescindibles, no pudiendo reemplazarse por los tranvías, trolebuses y subterráneos. ¡Y hubo que improvisar! Los colectivos, de no más de 15 asientos, por entonces casi todos “made in USA” con carrocerías nacionales, debieron circular como sea…¡en llantas! Para no romper tan rápido las llantas metálicas, circulaban sobre las vías de tranvías. Hay fotos de eso…

La solución era producir acá, los necesarios neumáticos, tanto para vehículos livianos como para los de carga y las maquinarias varias (tractores y otras).

Entonces, “desobedeciendo” los supuestos mandatos del “libre cambio”, del “Estado ausente” y otras aberraciones entronizadas como supuestas “verdades indiscutibles” y “leyes económicas”, impuestas por el entramado cultural liberal al servicio de la dependencia total, en 1940 se creó FATE (Fábrica Argentina de Telas Engomadas”, empresa que creció pasando a ser referencia muy importante en la producción local de neumáticos.

Como tantas otras empresas, FATE creció y se fortaleció en el marco proteccionista y promotor de industrias, del gobierno peronista (1946-1955), el cual también había comenzado la producción nacional de automotores, con lo que se amplió el parque automotor, y con ello, los potenciales compradores de autopartes, entre ellas neumáticos.

FATE superó el gobierno ultra liberal de “la fusiladora” (1955-1958), y de los gobiernos de “democracia proscriptiva” y otros dos golpes de Estado, hasta el tercer gobierno de Perón, en 1973, en el cual las políticas de fomento industrial crearon el marco propicio para crecer e incluso exportar. Antes, hubo períodos de industrialización, durante el breve desarrollismo de Frondizi (1958-1962), y en la Revolución Argentina (1966-1973), en la misma con la impronta nacional e industrialista del economista Aldo Ferrer.

FATE tuvo un notable período de diversificación tecnológica, cuando creó la División Electrónica en 1969, en la cual produjo calculadores de diseño y tecnología propia, de la marca Cifra, y posteriormente fabricó computadoras, compitiendo exitosamente en el mercado interno, en el cual también producía la empresa de capital italiano Olivetti.

FATE División Electrónica no pudo sobrevivir a la avalancha importadora, con la cual el personero de la SRA Martínez De Hoz, con el soporte de las bayonetas de Videla y el siniestro “proceso”, comenzó el industricidio neoliberal, el mismo que hoy, en forma brutal, aplica el gobierno libertario. Cerró en 1982.

Con distinto nombre social, FATE fundó ALUAR, productora de aluminio, la cual hasta hoy perdura.

Al igual que todo el sector industrial, FATE vio crecer su mercado consumidor, con el notable desarrollo industrial del período 2003 – 2015, en el cual se alcanzó el récord de producción automotriz, cercano al millón de unidades por año.

Lamentablemente, ese ícono de la industria argentina, sucumbió en 2026. Razonando con Sentido Nacional, esperemos que pueda resurgir de las cenizas, o ser suplantada por otra empresa similar, de capitales nacionales.

Mercedes Benz es el otro caso analizado, cuyo cierre es igualmente doloroso y negativo para la Economía Argentina.

La primera inversión en el extranjero, fue concretada poco antes de 1955 por Mercedes Benz en Argentina (su nombre internacional era Daimler Benz A.G. siendo su marca icónica más conocida), siendo creada en el marco de la fuerte promoción industrial general, y en particular, a los impulsos dados para crear la industria automotriz argentina, en la primera mitad de los años ’50, en el segundo mandato presidencial de Perón.

La empresa germana ensambló en Argentina, los icónicos MB 170, pequeños y muy robustos autos, de diseño de preguerra, con motor Diesel, que rápidamente se convirtieron en el tipo de taxi preponderante en Argentina, particularmente en Buenos Aires, a lo que se agregó en menores cantidades, el MB 180, de diseño más actualizado y tamaño mediano.

Llenaron una sentida necesidad, pues el parque automotor era muy viejo; pero Argentina necesitaba imperiosamente incorporar camiones y chasis para colectivos, pues los en uso eran ya muy anticuados y escasos en número.

En 1955 estaba en marcha el proyecto para producir -no solo “ensamblar”-, camiones y chasis para ómnibus, en Argentina, la que iba a ser también la primera inversión para producir vehículos de carga en el extranjero, por parte de Mercedes Benz.

Pero…”pasaron cosas”, frase acuñada después por cierto político de claro perfil cipayesco, por no decir considerado de mafioso accionar.

Cuando las maquinarias para montar la planta productora de camiones de Mercedes Benz Argentina, estaban a bordo con destino a nuestro país, estalló la muy sangrienta e infame ”revolución fusiladora”, la cual se dedicó con ahínco digno de mejor causa, a destruir todo lo concretado por el peronismo; y abundaron las “operaciones” de denigración de la empresa germana, y su supuesta filiación peronista. En pleno viaje, las maquinarias fueron desviadas a Brasil, donde fueron recibidas con los brazos abiertos…Al año o poco más, estábamos importando camiones y ómnibus de Brasil…¡que iban a ser de industria Argentina! La oligarquía vacuna, seguramente muy contenta, y los milicos gorilas, exultantes por haber abortado otra iniciativa del peronismo.

En el contexto de fuertes impulsos para desarrollar la industria automotriz, del gobierno de Frondizi, Mercedes Benz se radicó en González Catán (Buenos Aires), comenzando a producir en 1959 el camión L312 y su versión de chasis para ómnibus, vehículos que gozaron de gran aceptación.

Se radicaron cuatro empresas para producir camiones y chasis livianos y medianos. En particular, en el mercado de chasis para colectivos urbanos y de media distancia, la preponderancia de marca germana fue notable, abasteciéndolo en el orden del 90 %.

En el marco de la “Revolución Argentina” (1966 – 1973), el único período militar de la segunda mitad del siglo, que no fue crudamente liberal (léase antinacional), se planificó y puso en marcha el Plan Europa, para reequipamiento de las FFAA, con apoyatura tecnológica europea y énfasis en la producción nacional.

En ese contexto, se procedió a reemplazar los ya muy viejos vehículos “guerreros” comprados a EEUU como rezagos de guerra, produciéndose acá vehículos de uso militar tipo todo terreno, y la mayor parte de esas producciones salieron de la planta de González Catán, en particular camiones livianos Unimog, y medianos MB 1113. Esos robustos vehículos, fueron producidos por centenares (los vi en la visita que hice a esa fábrica, en 1974), y transcurridas más de cinco décadas, continúan prestando servicios en las unidades militares.

También se llegó a producir una pequeña camioneta, derivada del auto MB 220, que debía preceder a la fabricación local de ese prestigioso modelo, lo que no se concretó.

Con acentuados altibajos, según gobernaran neoliberales (anti industriales) o períodos de orientación nacional (industrialistas), se llegaron a producir camiones semi pesados y pesados, además de un versátil furgón liviano.

En 2026, como otra víctima de la motosierra destructiva y fuertemente industricida, Mercedes Benz Argentina dejó de producir en nuestro país.

Esperemos que esta destructiva acción industricida, sea prontamente anulada y revertida, para que volvamos a encauzarnos en la positiva y muy necesaria senda del desarrollo socio económico, anulando las claras intenciones de sectores retrógrados y apátridas, los que, de mínima, buscan recrear aquel entorno semi feudal que operaba como subordinado dócil a los mandatos extranjeros, que éramos en las épocas del Centenario; pero de máxima, claramente, buscan la disolución nacional.

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Unimog, caso testigo del desguace nacional

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La anunciada pero poco publicitada importación de un supuestamente importante lote de camiones livianos de uso militar Unimog (nombre específico de vehículos todo terreno de la marca Mercedes Benz), es sin duda un muy claro caso testigo de la involución forzosa a la cual nos empujan los grupos del poder, que descaradamente buscan el desguace nacional, provocando intencionalmente una brutal política de industricidio masivo, dentro de un conjunto de medidas que ponen en serio y creciente riesgo de disolución nacional a nuestra querida República Argentina.

El desprecio total a nuestra soberanía y la carencia de elementales criterios de Geopolítica aplicada a la defensa de los Intereses Nacionales, es desvergonzadamente expuesto y aplicado, tanto por los neoliberales, como por su versión recargada, que es el “libertarismo”, en este último caso explícitamente, pues el verborrágico presidente de soez vocabulario, dijo claramente ser el topo que vino a destruir al Estado.

Evidencia contundente de la muy pobre formación impartida a los uniformados (con carencias similares en no pocos civiles, en particular los dedicados a la política), son los densos silencios cómplices, ante esa confesa actitud de traición a la Patria Argentina, por parte del presidente y sus secuaces que accionan en consecuencia, pues es de elemental razonamiento entender que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. O sea, que Milei busca, con avieso y perverso regodeo, ante cada aplicación de su infame “motosierra”, destruir la Patria Argentina.

Las serias carencias del más elemental patriotismo, se evidencian en amplios sectores del arco político, y muy acentuadamente entre los uniformados, estos últimos en grados muy confusos, adoleciendo más de 70 años de inoculación forzosa de ideología cruda e irracionalmente liberal (antinacional por definición), tal como lo impuso el partido militar liberal; este último manejando en forma cerradamente excluyente la orientación político – económica que se imparte en los institutos militares, desde 1955, y muy acentuadamente desde 1976.

Ese liberalismo recargado es totalmente funcional a los sectores más reaccionarios de Argentina, como la Sociedad Rural, otros entes empresariales, fundaciones y similares instituciones del establishment, consustanciados visceralmente con esa ideología, operando incluso en contra de sus propios intereses sectoriales, y por supuesto de los Intereses Nacionales… claro que para este último tema, hace falta tener y defender como prioritario, el sano patriotismo…pero el concreto, no el mero patrioterismo de bandera, como inculcan y practican, irracionalmente, entre los uniformados, ignorantes en grado sumo en disciplinas esenciales, como Geopolítica, Economía e Historia.

Yendo al meollo del tema planteado, parece haber pasado desapercibido que se haya dejado totalmente de lado, la importancia esencial, de promover la producción nacional de los diversos bienes de importancia estratégica, como lo son, entre otros, los vehículos todo terreno de uso y aptitudes militares.

A mediados de los años ’60 (o sea hace 6 décadas), en el gobierno de la autodenominada Revolución Argentina (1966-1973) se puso en marcha el “Plan Europa” para el reequipamiento de las FFAA y FFSS, buscándose prioritariamente impulsar la fabricación nacional de armamentos y de bienes estratégicos vinculados a la Defensa Nacional. A los países de Europa Occidental, se les solicitó
asistencia tecnológica para la producción local de distintos bienes vinculados con la Defensa, y en casos puntuales, se compraron bienes de avanzadas tecnologías que no se podía producir acá en el corto/mediano plazo.

A excepción del golpe de Estado claramente nacionalista de 1943, todas las siguientes asonadas del siglo XX devenidas en asaltos al Poder Formal, tuvieron fuertes influencias del establishment liberal, (el cual es opuesto al desarrollo industrial y tecnológico nacional, pues su vetusto objetivo es reeditar aquella Argentina feudal de economía primaria, de las épocas del 1900, con la SRA como ariete principal), pero el golpe de Estado de 1966, inicialmente liderado por Onganía, tuvo caracteres diferentes.

Si bien la economía de esos años estuvo en manos de personeros del liberalismo (como Adalbert Krieger Vasena), hubo influencias fuertemente nacionales en el mismo gobierno, con posturas claramente favorables al desarrollo tecnológico e industrial, siendo posiblemente descollantes al efecto las fuertes y claras personalidades del economista Aldo Ferrer (que entre otros aspectos, influyó favorablemente en el vasto plan de obras públicas, y en medidas industrialistas como el Compre Nacional, y el apoyo a la industria automotriz), y el gran experto en Geopolítica General Juan Enrique Guglialmelli.

Argentina necesitaba reequipar y modernizar a sus FFAA y FFSS, pero EEUU se negaba a suministrar equipos importados y tecnologías para la producción nacional. En épocas de la Guerra Fría, era complicado pretender adquirir armamentos al bloque soviético, por lo que la alternativa factible era encarar el suministro de origen europeo. Así nació el Plan Europa, de vastos alcances, que tuvo influencias decisivas en diversas iniciativas para el equipamiento nacional. 

Se fabricó en cantidades importantes, e incluso se exportó, el IA58 Pucará, avión de ataque a tierra, dotado de motores turbo hélices Turbomeca franceses.
   A Alemania se le compró la asistencia tecnológica para producir varios submarinos convencionales (a propulsión Diesel), proyecto que quedó parcialmente trunco, ante las presiones de sectores internos ultraconservadores, de los cuales fue vocero Bernardo Neustadt, feroz atacante mediático de la antiindustria.

Se diseñó y produjo en TAM en dos versiones, como tanque de ataque y como transporte de tropas. 

La producción del fusil FAL, con tecnología belga, había comenzado antes de 1966, y posiblemente se incrementó con el Plan Europa, así como se produjo la versión pesada, el FAP. 

Los cañones de 105 mm sin retroceso, y de 155 mm, ambos que serían de diseños nacionales, se produjeron e incluso algunas unidades se habrían exportado. El de 105 mm era apto para ser transportado e incluso disparado desde la plataforma de carga del Unimog.   

Se adquirieron cazas supersónicos Mirage, los que en esos años eran de avanzada tecnología.

Con elemental criterio de desarrollo estratégico, en el período 1966-1973, se fomentó la producción nacional de camiones pesados, que hasta entonces no se fabricaban en Argentina. Inicialmente se produjeron camiones Fiat y Deutz, sumándose poco después Scania.

Entre otros equipamientos que modernizaron a las FFAA y FFSS, se contrataron con las empresas radicadas en Argentina Mercedes Benz y Fiat, las producciones nacionales de vehículos todo terreno, con dos o tres ejes motrices y otras capacidades especiales.

Mercedes Benz produjo, además de dos versiones del Unimog, el camión mediano todo terreno derivado del conocido 1114; mientras Fiat fabricó camiones pesados de tres ejes y tracción múltiple.

Algunas unidades de esos equipamientos se utilizaron en el conflicto de Malvinas. Y aún hoy, a sesenta años, de sus producciones masivas nacionales, siguen utilizándose en unidades de las FFAA y FFSS.

En el período 2003 – 2015, habiéndose implementado fuertes políticas de industrialización y de desarrollo tecnológico, se optó por importar algunas unidades similares a los Unimog, pero de marca IVECO, que son las que equipan a la OTAN. IVECO es la redenominación de Fiat para la producción de vehículos de carga. O sea, que los “todo terreno” IVECO pudieron producirse en Argentina, en la planta industrial existente en nuestro país, pero parecería que ciertos criterios de antimilitarismo visceral, del que suelen adolecer ciertas “progresías”, pudieron impedir ese tipo de iniciativas industriales para el necesario equipamiento y modernización de las FFAA y FFSS.

Un factor adicional muy negativo, que no favorece en nada la producción nacional de insumos estratégicos, es el antiindustrialismo exacerbado, que en algunos casos es simple omisión total del tema, del que no se toma conciencia en absoluto, del cual no se cuestiona que nada del equipamiento sea de industria argentina, que lamentablemente se inculcó en las FFAA y FFSS, que en no pocos casos llega al desprecio visceral de todo lo que pueda ser producido en nuestro país.

Esa visión de desprecio por la industria nacional es acorde a la mentalidad de excluyente economía primarizada, que proponen y promueven los sectores ultra conservadores, con la SRA como uno de los arietes principales con los que atacan toda iniciativa de industrialización.

Ese menoscabo explícito por la industria, es patente en muchas nada “intelectuales” opiniones que se pueden leer en las redes sociales, claramente provenientes de uniformados, que incluso, en un tono pretendidamente contundente, llegan a afirmar que “en Argentina no se puede fabricar ni un tornillo”, negándose a todo razonamiento lógico y bien fundamentado.

Son los mismos uniformados que repiten, con palmaria ignorancia histórica, la supuesta “grandeza nacional” de la Argentina del Centenario, aquella de economía primaria excluyente, contexto socio – político semi feudal, pseudo democracia con elecciones amañadas y violencias políticas de tipo mafioso, y una vergonzosa subordinación explícita al Reino Unido, burlándose de la soberanía nacional.

En la misma ausencia de toda valorización de la producción nacional, puede resultar tarea muy complicada hacer entender la importancia estratégica de la industria argentina, como por caso mostraron su “orgullo” por recibir un lote de Hummer (todo terreno muy costoso, con el que EEUU equipa a sus tropas), argumentando que “solo algunos ejércitos del mundo lo tienen. Y ni pensar en tratar de hacerles razonar que si bien los “todo terreno” Agrale, de industria brasileña, son modestos en comparación con los enormes y ostentosos“Humvee”, son totalmente preferibles para Brasil, justamente por ser producidos en ese país.

Siguiendo las comparaciones con los distintos enfoques de las FFAA de Argentina y Brasil, en relación a valorizar las producciones nacionales, cabe hacer notar que en el vecino país se producen blindados, en la planta local de IVECO, mientras que el gobierno libertario acordó comprar blindados usados de EEUU, los que no habrían tenido buen desempeño en Ucrania, de pobres rendimientos frente a la artillería antitanque rusa, según algunos trascendidos.

En síntesis, Brasil sigue su marcha industrialista, de desarrollo. En contraposición burda, Argentina destruye la industria, expulsando empresas, como Mercedes Benz (que fue la primera inversión de esa empresa, fuera de Alemania), involucionando de producir Unimog de industria argentina, al rol de mero país importador.

Entre el desguace socio económico general que perpetra día a día el antinacional gobierno libertario, con sus secuaces neoliberales, este tema pasó totalmente desapercibido.

Lo lamentablemente es que ni las dirigencias políticas que dicen estar consustanciadas con Lo Nacional, ni los uniformados, de enrevesado patriotismo meramente declamativo (con algunas pocas honrosas excepciones), parecen darle al tema, ninguna importancia, pese a que la tiene, y mucha.

Abreviaturas: FFAA = Fuerzas Armadas // FFSS = Fuerzas de Seguridad

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Mercedes-Benz vende su fábrica argentina

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El CEO de Mercedes-Benz Group AG, Ola Kaellenius, acaba de anunciar en una conferencia con inversores desde Alemania, la venta de la planta de la compañía en la Argentina. Los detalles se darán en la fábrica de Virrey del Pino este mediodía, de la mano de los nuevos operadores.

Según los directivos alemanes de la automotriz, la decisión de la venta responde al recorte de costos y capital necesario para adaptar la planta argentina a la tecnología de los lanzamientos globales. Ese ajuste que implica su salida del país, no ocurre en otras plantas como la de Polonia dónde sí se invertirá con miras a adaptar las líneas de producción de vehículos eléctricos.

Según explicó esta mañana el sitio especializado Motor1, las operaciones comerciales de Mercedes-Benz Group AG en Argentina estaban compuestas por la producción en Virrey del Pino y el negocio de venta de vans (nacionales e importadas), además de la comercialización de autos de pasajeros (importados).

Por eso, en la presentación en Europa se definió a la decisión como una señal de la seriedad que tiene la Mercedes-Benz “para mejorar la rentabilidad de la empresa”

Hasta ahora, se habló de que las operaciones de la compañía en el país quedarán en manos de Pablo Peralta, un empresario del sector de los seguros que estuvo asesorado para esta compra por conocedores del mercado como Daniel Herrero (ex CEO de Toyota Argentina) y de  Isela Costantini (ex GM), entre otros.

En la presentación de hoy incluso se deslizó que esa inversión, que podría haberse radicado en Argentina, se decidió llevar a otros países como Polonia. En  la planta bonaerense de Mercedes-Benz hoy se produce la Sprinter. 

La fabricación de camiones y buses de la marca alemana está hace cuatro años en manos de una empresa independiente.

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Mercedes Benz anunció una inversión de 20 millones de dólares para un centro logístico

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La empresa Mercedes Benz Camiones y Buses anunció hoy al ministro de Economía, Sergio Massa, una inversión de US$20 millones en la adquisición de un predio en el partido bonaerense de Zárate, donde construirá un nuevo centro logístico de autopartes y repuestos.

En ese marco y al encabezar esta tarde una reunión con representantes de la empresa perteneciente al grupo Daimler Truck AG, Massa destacó la “capacidad del sector automotor para transformar a la Argentina en hub de producción regional de vehículos”.

En el encuentro, realizado en el Palacio de Hacienda, el ministro resaltó la “decisión de la empresa de poner en marcha una nueva planta” en Zárate donde construirá un nuevo centro logístico de autopartes y repuestos.

“Se puede ver el resultado e impacto de ley de promoción de la industria autopartista; en los últimos días, cuatro compañías hicieron anuncios de inversión”, remarcó Massa, acompañado por el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio De Mendiguren.

Mercedes-Benz Camiones y Buses anunció la decisión de adquirir un predio de 20 hectáreas en Zarate, en la provincia de Buenos Aires, donde construirá un centro logístico de autopartes y repuestos.

Una vez completada esta etapa y con el nuevo centro logístico ya operativo, el siguiente paso a implementar en el futuro consistirá en transformar el predio adquirido en un verdadero centro industrial.

En esa segunda etapa, Mercedes Benz Camiones y Buses Argentina instalará un centro industrial con la premisa de otorgarle flexibilidad a la operación para producir diferentes modelos e incorporar las últimas tecnologías disponibles en los procesos productivos.

Con una visión integral del negocio, el nuevo centro industrial facilitará las condiciones para la instalación de nuevos proveedores locales con el objetivo de desarrollar un importante plan de localización de piezas.

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Concesionario oficial de Mercedes-Benz Camiones y Buses, abre las puertas de su nuevo edificio en Sucursal Olavarría

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Con un imponente edificio, ubicado en Ruta Nacional 226 Km. 296 de la ciudad de Olavarría, la empresa reafirma su compromiso con sus clientes de vehículos pesados.

El concesionario Bari S.A. estrenó un nuevo y moderno  edificio para su sucursal en la ciudad de Olavarría. La obra, emplazada en un predio de 9600  m2 con una superficie cubierta de 4.200 m2, supone un salto de calidad que permitirá a la  empresa ofrecer un mejor servicio a sus clientes y optimizar su experiencia con la marca. El  nuevo espacio abarcará la venta y postventa de camiones. 

La nueva sede, ubicada en la Ruta Nacional 226 Km. 296, fue construida bajo estándares internacionales de calidad e innovación que Mercedes-Benz aplica a nivel global a partir de  su manual de estilo MAR 2020. Esta nueva identidad hace foco en la experiencia del cliente  y propone ofrecerle una visita inédita en un espacio a la altura de la arquitectura global. 

En su exterior, el edificio se destaca por un atractivo e imponente diseño. A su vez, la  superficie operativa es más amplia y su desarrollo interior es práctico e innovador,  apostando a modalidades eficientes en la atención del cliente, tanto en materia de ventas  como de servicios y repuestos. La ubicación del predio y su distribución facilitan  ampliamente el acceso de los vehículos pesados.  

La arquitectura que propone el MAR 2020 materializa los conceptos de virtualidad y de  mediatización. Al ingresar al concesionario, los clientes son recibidos por una recepcionista  que va a su búsqueda y lo entrevista para orientarlo. Esta área de bienvenida está equipada  con un bar, mesas y sillones que hacen de la espera un momento de relax y confort. El asesor  de venta puede atender al cliente en ese mismo lugar. 

El concesionario con trayectoria de 52 años, arribó a Olavarría en 1997, en lo que fue la  inauguración de su primera sucursal fuera de su casa central Tandil. El directorio de Bari  estuvo involucrado de forma personal y permanente en los avances de la obra, siendo su  Presidente José Luis Schiaratura, y su fundador Gino Schiaratura, hasta la semana previa a  su fallecimiento, quienes intervinieron junto a los equipos de arquitectura en la construcción  del edificio. “Participaron dos arquitectos en el marco del proyecto: Adrián Brizio fue quien  llevó adelante los anteproyectos, proyecto y dirección mientras que Fernando González 

Montaner, Arquitecto de Mercedes-Benz, siempre prestó su incondicional apoyo y  asesoramiento, y participó con mucho entusiasmo de la obra, como uno más del equipo de  Bari” aseguró José Luis Schiaratura. 

Fernando Rivero, Director de Desarrollo de Red Comercial de Ventas y Postventa de Mercedes Benz Camiones y Buses Argentina, afirmó “Estamos orgullosos del valioso esfuerzo que Bari  ha realizado para darle un espacio tan importante a la marca en la Olavarría. Felicitamos a  Bari y su equipo por esta flamante sucursal que mejora aún más la satisfacción de nuestros  clientes”. 

Por su parte, José Luis Schiaratura, Director de Bari declaró: “La construcción de este nuevo  edificio significó un gran esfuerzo realizado en un contexto complicado por la situación  económica y sanitaria del país. Es fruto del esfuerzo y compromiso de muchas personas. A  todos ellos, muchas gracias. Por otra parte, estamos convencidos de que Olavarría nos dio  mucho y con esta obra retribuimos en parte todo lo recibido”. 

Sobre Bari S.A.  

Bari S.A. comenzó a escribir su historia en 1969 cuando Mercedes-Benz, buscando continuar  con el armado de su red de concesionarios en el país, le ofrece a Gino Schiaratura la  posibilidad de convertirse en un nuevo agente comercial para la marca.  

El concesionario adquiere entonces un terreno en una zona alejada del centro de la ciudad de Tandil y comienza la edificación de lo que sería, a partir de su inauguración en 1970, la  sede central de la firma. En 1997, Bari expande sus operaciones con la apertura de su primera  sucursal fuera de su ciudad de origen, en la localidad de Olavarría. Y así, como concesionario exclusivo de la marca, se consagra como representante oficial en la zona que comprende los  partidos de Olavarría, Azul y Las Flores. 

En el año 2004, la empresa arribó a la ciudad de Bahía Blanca para asistir a la zona sur de la  provincia de Buenos Aires desde la que sería su segunda sucursal. Luego de unos pocos  años de operar allí, Bari adquirió un nuevo terreno donde construyó e inauguró en 2010 un  moderno edificio, más acorde a las necesidades de funcionamiento y con la posibilidad de  brindar mejor servicio y comodidades a los clientes 

En la actualidad renueva su compromiso a fin de brindar un servicio de excelencia a sus  clientes para la comercialización de camiones, utilitarios y automóviles Mercedes-Benz, y  acompañarlos durante todo el proceso de uso de sus vehículos mediante la atención de  postventa. Con un equipo de trabajo altamente comprometido y capacitado en forma  continua para actualizar su instrumental y conocimiento sobre los productos y servicios de  Mercedes-Benz.  

El objetivo de Bari es seguir consolidándose como una empresa modelo y referente de su  actividad, que permita a la vez brindar un mejor servicio día a día, adecuándose a los cambios  y desafíos que los tiempos requieren.

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