MILEI

Adorní afirmó que la decisión de no modificar la medición de la inflación fue del presidente Milei

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El Gobierno nacional detalló los motivos detrás de la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En una entrevista televisiva, Manuel Adorni aseguró que la desvinculación se dio en “buenos términos”, aunque dejó en claro que existía una diferencia de criterios insalvable respecto al momento de actualizar la metodología de medición de la inflación.

La controversia central radicó en la intención de Lavagna de implementar una nueva medición a partir de enero de 2026. Si bien Adorni reconoció la necesidad de actualizar la canasta de consumo, señaló que el presidente Javier Milei consideró que no era “razonable” hacerlo en este momento del programa económico.

“Si cambiamos el índice y la inflación bajaba, nos iban a decir que habíamos manipulado el índice”, explicó el Jefe de Gabinete. 

Según dijo Adorni, el Gobierno busca que el índice actual sea comparable con los últimos dos años de gestión para demostrar la efectividad de su lucha contra la inflación. “Nosotros queremos mostrarle a la gente una comparativa donde puedan ver si la inflación baja o sube o se mantiene tiene o se mantiene constante”, indicó.

El jefe de Gabinete subrayó que es una decisión directa del Presidente mantener el sistema de medición actual para evitar suspicacias políticas.

El funcionario también recordó que, incluso en meses recientes donde la inflación mostró leves subas, el Gobierno no intentó intervenir en el organismo. “Nos limitamos a la información que daba el INDEC y jamás propusimos cambiar nada, porque nos parece justo que la gente pueda comparar si la inflación baja, sube o se mantiene constante”, sentenció Adorni.

La salida de Lavagna marca el fin de una etapa de continuidad técnica en el organismo, abriendo una nueva fase donde el control del INDEC queda bajo la lupa de una gestión que apuesta todo a la visibilidad de los resultados de su plan económico de cara a los próximos meses.

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Escenario crítico para la industria textil: continúa la caída de la actividad y la pérdida de empleo

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La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más críticos. Según el último informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector continúa en fuerte retroceso, con niveles mínimos de utilización de la capacidad instalada y una pérdida sostenida de puestos de trabajo, en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la caída del poder adquisitivo y el elevado costo de producir en el país.

De acuerdo con el relevamiento elaborado a partir de estadísticas oficiales, en noviembre de 2025 la actividad textil registró una caída interanual del 36,7%, muy superior a la contracción del 8,7% observada en el total de la industria. En el acumulado de enero a noviembre, el sector se contrajo 6,4%, mientras que la industria en su conjunto mostró un crecimiento del 2,0%.

Uno de los indicadores más preocupantes es la utilización de la capacidad instalada, que en noviembre se ubicó en 29,2%, el peor desempeño entre los sectores industriales. Este nivel representa una caída de 3,3 puntos porcentuales respecto del mes anterior y de 19 puntos interanuales, ubicándose entre los registros más bajos de los últimos diez años, en niveles similares a los observados en mayo de 2020.

La caída del nivel de actividad tiene un impacto directo en el empleo. Entre septiembre y octubre de 2025, se perdieron 2.000 puestos de trabajo formales. De acuerdo con los datos de la Secretaría de Trabajo, en octubre de 2025 el sector textil, confección, cuero y calzado alcanzó 103 mil empleos formales, 10 mil menos que el mismo periodo de 2024. En total, desde diciembre de 2023 ya se han perdido más de 18.000 empleos en el sector.

A pesar del difícil contexto, el sector mantuvo un esfuerzo inversor. Durante 2025 se realizaron compras de maquinaria importada por USD 175 millones, un monto superior al registrado en 2024.

“En un contexto de cierres de fábricas y utilización de la capacidad instalada por debajo del 30%, el desafío trasciende la actividad sectorial: impacta directamente en el empleo, las familias, las economías regionales y la estructura industrial. Resulta imperioso establecer políticas claras y previsibles que mejoren la competitividad argentina y contemplen tanto la preservación como la recuperación del empleo nacional, garantizando reglas de juego claras y una competencia justa con los productos importados. Debemos equilibrar la cancha”, señaló Luis Tendlarz, Presidente de FITA.

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Techint, Mercado Libre, Dass y Goya, hilos de la misma madeja

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Don Chatarrín”, bautizó el presidente Javier Milei a Paolo Rocca, el presidente del grupo Techint, en medio de una disputa que estalló por la licitación que ganó un grupo indio para abastecer de caños de acero un gasoducto desde Vaca Muerta. La extraña pulseada con quien fue uno de sus aportantes de campaña fue in crescendo y tiene en vilo a las principales corporaciones del país por el nivel y por las consecuencias que podrían derivar de la eventual caída de uno de los gigantes. 

Milei fue a fondo. A través de sus redes sociales, el Presidente decidió no argumentar: eligió subrayar. Citó un posteo de un usuario afín que acusaba sin eufemismos a Paolo Rocca de haber jugado “all-in” para que el gobierno llegara a su fin tras las elecciones de septiembre. El mensaje cerraba con una sentencia lapidaria: “Jubilate, tano. Perdiste”.

Milei no agregó explicación ni matiz. Sumó apenas una palabra. Pero en el lenguaje de las redes y del poder, alcanzó: “Dato”.

La derrota de Techint en la licitación para proveer los caños de un ducto de casi 500 kilómetros no es un dato menor ni un simple revés empresarial. Se trata de un proyecto estratégico, clave para transportar gas desde Vaca Muerta hasta Río Negro y habilitar su exportación. En otras palabras: infraestructura crítica para uno de los pocos motores genuinos de dólares que tiene hoy la Argentina.

La adjudicación quedó en manos de la firma india Welspun y abrió una grieta incómoda en el corazón del debate económico actual: ¿hasta dónde llega la apertura y dónde empieza el daño estructural?

Desde el Grupo Techint la reacción fue inmediata. No sólo expresaron su malestar, sino que adelantaron que evalúan avanzar con un recurso antidumping. El argumento es conocido, pero no por eso menos relevante: competencia desleal, precios imposibles de igualar y una decisión que, bajo la lógica del menor costo inmediato, termina golpeando de lleno a la producción y al empleo industrial local.

El punto no es defender a una empresa en particular -Techint es un gigante global que sabe competir-, sino preguntarse qué señal se envía cuando un proyecto energético estratégico prescinde de proveedores nacionales con capacidad instalada, experiencia y empleo argentino detrás. No es una discusión ideológica, sino de desarrollo.

La paradoja es evidente. Se impulsa Vaca Muerta como política de Estado, se la presenta como la gran palanca exportadora del futuro, pero al mismo tiempo se importan insumos clave para hacerla posible. El gas será argentino, pero una parte sustancial del valor agregado viajará en barco desde Asia.

El riesgo es claro: que la lógica de la apertura sin red termine desarmando eslabones industriales que luego cuesta décadas reconstruir. Porque cuando una planta baja persianas, no se pierde sólo producción; se pierde conocimiento, empleo calificado y soberanía tecnológica.

La licitación perdida por Techint no es un episodio aislado. Es un síntoma. Y como todo síntoma, merece algo más que silencio o resignación: merece una discusión seria sobre qué modelo productivo quiere la Argentina cuando decide cómo y con quién construye su futuro energético.

La disputa no es menor. Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperín, un entusiasta de las políticas expresadas por Milei, también se queja de la excesiva permisividad de la apertura comercial. El boom de las compras puerta a puerta, acelerado por la liberación de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, empezó a mostrar su costado más áspero. Mercado Libre salió a confrontar de lleno a Temu, a la que denunció ante la Secretaría de Comercio por presunta competencia desleal y publicidad engañosa. La respuesta de la plataforma china, fundada por Colin Huang fue judicial.

La paradoja es llamativa: Mercado Libre cuestiona prácticas comerciales que, según sostiene, violan las normas básicas de lealtad comercial: descuentos extremos condicionados, reglas poco claras y una “gamificación” que promete beneficios que rara vez se materializan sin cumplir requisitos crecientes. La Secretaría de Comercio tomó nota, abrió una investigación formal y dictó una cautelar para frenar esas prácticas.

El telón de fondo es contundente: las compras de argentinos en plataformas asiáticas crecieron casi 300% interanual, empujadas por un esquema de importaciones más laxo. La apertura funciona, pero también tensiona. Y no sólo en términos fiscales o logísticos, sino en la protección al consumidor y en la competencia entre jugadores que operan bajo reglas muy distintas. Y en el empleo. La crisis textil es inédita. 

Desde Mercado Libre insisten en que el reclamo no es contra la apertura -que respaldan y de la que participan- sino contra la falta de condiciones equitativas, lo mismo que reclamó un empresario forestal misionero al Gobierno nacional. Una postura que también refleja una preocupación mayor: el impacto de este modelo sobre las pequeñas y medianas empresas locales, que siguen siendo el corazón del comercio digital argentino.

Ambos debates son reflejo del impacto del nuevo modelo en la economía real. Suena lindo, pero tiene consecuencias. 

En la otra punta de la Argentina hubo otra expresión de la mirada libertaria sobre las empresas que están atravesando una de las peores crisis económicas de los últimos años y que piden a gritos un poco de respaldo del Estado. Fue en Misiones, donde la concejal libertaria María Elena Fernández se metió en la discusión entre el forestal Nicolás Ocampo y el ex tenista Diego Hartfield por la competitividad del sector, afectada por la caída de las ventas, suba de costos y apertura de importaciones. “Este sector por 40 años fueron subsidiados y beneficiados con créditos fiscales por ley 25.080 y lloran. No fue suficiente regalarle 40 años para que sean rentables”, escribió la concejal posadeña. En otro comentario, profundizó el tono: “500 pymes dudo. Mano de obra esclava sí creo”. Y cerró con una acusación aún más agresiva: “Unos pocos vivos se enriquecieron y quieren seguir con su fiesta”.

Lejos de bajar el tono, la edil acusó de la crisis a Misiones por el cobro de Ingresos Brutos -una muletilla que es repetida en el coro libertario- y comparó la situación de las empresas misioneras con las de Corrientes, donde “se establecen empresas y no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias que padecen los misioneros”. Desconoce que ambos impuestos son nacionales. Pero parece no importar el dato, sino el relato. El ex tenista Diego Hartfield se quejó de los gobernadores que reclaman compensaciones por la (mayor) caída de ingresos que generará la aprobación de la reforma laboral. “Esto es un cambio de era para nuestro país y hay que mirar en el largo plazo. Acá se está pensando en bajar impuestos para que haya una reactivación económica fuerte que después, probablemente, termine en una mejor y mayor recaudación. Probablemente. 

“Para hacer ese paso hay que pasar por un momento duro, de reducir la carga del Estado, achicar los gastos, eficientizar las cuentas”, reflexiona el ex tenista mientras transpira en una cinta. 

La realidad marca que en Corrientes, “donde no sufren los impuestos al IVA y a Ganancias”, acaba de cerrar la histórica industria textil Alal , en Goya y dejó a 260 personas sin empleo. “Es difícil sostener una empresa cuando no hay ventas. En la caída del consumo que está atravesando en este momento Argentina se hace muy difícil seguir sosteniendo la empresa”, admitió el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés. Corrientes no grava con Ingresos Brutos a la industria, pero ese dato, que podría robustecer el relato antiestado, en realidad, lo desmitifica: en la tierra del chamamé hay apenas 555 industrias activas, mientras que en Misiones hay 963. En el último año ambas provincias sufrieron una idéntica caída porcentual de industrias: 8,2 por ciento.  

“Hay preocupación industrial porque empieza a colapsar el sector. Competir con la importación con las empresas extranjeras es muy difícil. Es más costoso comprar un producto hecho en Argentina que hecho en otros países”, advirtió Valdés.

Según explicó, la falta de ventas atraviesa a distintas actividades. “Todos están preocupados porque no hay ventas, la industria yerbatera también, la forestal lo mismo”, enumeró, al anunciar que ya se solicitó una audiencia con el ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, prevista para entre el 9 y el 13 de febrero. Allí, adelantó, se expondrá la situación de las industrias correntinas y el impacto que el actual contexto económico tiene sobre la producción local. “No hay margen para aumentos salariales”, admitió el heredero del poder correntino y reconoció que sin una ayuda nacional, no podrá hacer frente a los compromisos. En paralelo, los 74 municipios correntinos atraviesan una crisis financiera y administrativa de enorme magnitud. Cesación de pagos, balances irregulares, falta de transparencia y declaraciones de emergencia económica se multiplican, mientras el discurso oficial insiste en el equilibrio fiscal.

De este lado del Chimiray, Misiones no escapa a la crisis -Dass volvió a despedir a 43 operarios, hay empresas en crisis y caída de empleo-, pero la enfrenta mejor armada, precisamente por su política fiscal, que le permite al Estado blandir un abanico de herramientas para acompañar a empresas, sostener a municipios y estimular el consumo. Pero no es un dogma. La política fiscal es una herramienta que se vuelve flexible cuando importa. En lo que va del año el gobernador Hugo Passalacqua anunció varias medidas de alivio que buscan proteger la economía, sin poner en riesgo el equilibrio financiero que tanto gustan exigir en la oposición. 

La baja del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para los combustibles, la extensión de beneficios fiscales para profesionales e industrias, la prórroga de vencimientos y los descuentos en el Impuesto Inmobiliario configuran un paquete que apunta a sostener actividad y previsibilidad, dos palabras hoy escasas en la economía argentina.

Las nuevas alícuotas del Impuesto Provincial Automotor 2026 van en esa línea: aumentos muy por debajo de la inflación. Según el análisis de las valuaciones interanuales 2025–2026, el incremento promedio general del tributo se ubica en el 13,93% y alcanza a 171.909 dominios en toda la provincia. El dato, leído en frío, podría pasar desapercibido; leído en contexto, marca una diferencia frente a otros tributos que crecieron muy por encima de la inflación real de los bolsillos.

Más aún: más del 71% de los vehículos registra aumentos interanuales de hasta apenas el 10%, mientras que 8.060 dominios presentan variaciones nulas o incluso negativas. No es casual. La intención política es explícita: evitar saltos abruptos en la carga tributaria y sostener previsibilidad para la mayoría de los contribuyentes.

A eso se suma una decisión de fondo que trasciende el corto plazo. La nueva exención total por antigüedad, que beneficia a más del 30% del parque automotor misionero, introduce un alivio fiscal estructural. Automóviles particulares con más de 20 años, camiones, camionetas y furgones con 25 años o más -reconociendo su rol productivo- y motocicletas con más de 15 años quedan directamente exentos.

No se trata solo de un gesto social. Es una definición de política tributaria: dejar de gravar activos de bajo valor fiscal pero alto valor social y productivo. En especial, para trabajadores, familias y pequeños productores que utilizan esos vehículos como herramienta cotidiana.

El paquete fiscal misionero no resuelve los problemas macroeconómicos del país -ninguna provincia puede hacerlo-, pero sí construye un sendero propio: menos shock, más previsibilidad y un Estado que ajusta sin desentenderse del impacto real sobre la economía cotidiana. En tiempos de motosierra discursiva, ese matiz también cuenta.

En contraste, el Gobierno nacional que hace una bandera -discursiva- de la baja de impuestos, lejos está de dar previsibilidad y de pensar en el bolsillo de los que hacen malabares para llegar a fin de mes. 

Hace unos días se conoció el nuevo esquema de subsidios energéticos que eliminó las categorías. Tener o no tener subsidio es la cuestión. En el norte, los gobernadores pelearon para que se contemple el calor del verano y por eso se elevó el tope de consumo subsidiado a 550 kv/h mensuales. El beneficio durará hasta febrero y en marzo bajará a apenas 150 kv/h, cuando el verano ni siquiera amaga con irse de Misiones. De hecho, en marzo suele darse el pico de consumo misionero y todo lo que supere ese 150 pagará tarifa plena. A pesar de las advertencias de la Provincia, el nuevo esquema no admite contemplaciones. El Gobierno de Milei quería hacerlo retroactivo al 16 de enero. Habrá que prepararse para un cimbronazo en las boletas.

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Misiones inició el año con una caída del 6,7% de transferencias automáticas nacionales

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En el mes de enero de 2026 las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias y CABA totalizaron $ 5,85 billones presentando un descenso en términos reales1 del 6,7% respecto a igual mes del 2025; a su vez, contra el mes previo también mostraron un retroceso (-0,7% real mensual). En ese marco, los envíos a Misiones totalizaron $ 185.734 millones con una variación también negativa del 6,7% interanual, al tiempo que contra el mes anterior disminuyeron en 7,1% real, indicó un reporte de la consultora Politikon Chaco en base a datos de la DNAP y INDEC.

Analizando el desempeño de los componentes de estas transferencias para Misiones, la Coparticipación Federal para la provincia totalizó $ 171.665 millones, sufriendo una considerable baja contra igual mes del año anterior que llegó a -8,0%, resultado explicado principalmente por una fuerte baja en la recaudación del IVA, entre otros. Por su parte, los fondos por Leyes y Regímenes Especiales mostraron un desempeño positivo: en Misiones totalizaron $ 6.487 millones y se expandieron 13,1% contra igual mes del año pasado en términos reales, apoyado casi en su totalidad por el buen desempeño del monotributo; a su vez, los recursos por Compensación del Consenso Fiscal también tuvieron un buen resultado, creciendo 13,0% real interanual, aunque ninguno de estos dos últimos casos logró compensar la baja de la coparticipación y ello arrastró el resultado general provincial a la baja.

Con este resultado, se trata del tercer peor enero para Misiones en estas transferencias desde al menos 2017: tomando ese período, los envíos del mes en análisis solo superaron a los del mismo mes de 2024 (+5,0%) y 2020 (-2,4%), pero quedaron por debajo del resto de los años.

En el plano nacional, las 24 jurisdicciones subnacionales exhibieron caídas en el primer mes del 2026, siendo Salta y Buenos Aires las que registraron las bajas más leves; y CABA y Tucumán, en cambio, mostraron los descensos más profundos.

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El Gobierno redefinió el control sobre transporte y obras públicas dentro del Ministerio de Economía

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El Gobierno nacional modificó el organigrama y los objetivos del Ministerio de Economía, reasignando funciones estratégicas de control sobre organismos clave de obras públicas, infraestructura y transporte. La medida, formalizada por decreto presidencial, busca ajustar la estructura administrativa a las necesidades de gestión y tiene impacto directo sobre entes reguladores, organismos descentralizados y empresas públicas.

Mediante el Decreto 57/2026 (DECTO-2026-57-APN-PTE), dictado el 28 de enero de 2026 y publicado en el Boletín Oficial el 29 de enero, el Poder Ejecutivo Nacional introdujo modificaciones al Decreto 50/2019, que establece el organigrama de aplicación y los objetivos de la Administración Pública Nacional centralizada hasta nivel de subsecretaría.

La norma redefine objetivos específicos de la Secretaría de Obras Públicas, de la Subsecretaría de Obras y Servicios y de la Secretaría de Transporte, todas bajo la órbita del Ministerio de Economía, y actualiza el listado de organismos desconcentrados y descentralizados que actúan en esa jurisdicción. El decreto entra en vigencia desde el día de su dictado.

Nuevos objetivos en Obras Públicas: control tutelar y foco en infraestructura

Uno de los cambios centrales del decreto recae sobre la Secretaría de Obras Públicas, cuyo Objetivo 23 fue sustituido para establecer expresamente que deberá “ejercer el control tutelar del Tribunal de Tasaciones de la Nación (TTN), del Organismo Regulador de Seguridad de Presas (ORSEP) y del Instituto Nacional del Agua (INA)”.

La redefinición formaliza bajo una misma órbita el control institucional de organismos técnicos clave vinculados a la valuación de activos públicos, la seguridad de presas y la gestión de los recursos hídricos. En términos administrativos, el control tutelar implica supervisión funcional, seguimiento de objetivos y alineamiento con las políticas definidas por la autoridad central.

En paralelo, el decreto modifica el Objetivo 7 de la Subsecretaría de Obras y Servicios, que pasa a asistir a la Secretaría en la ejecución de programas, proyectos y acciones en materia de obra, infraestructura pública e infraestructura vial, además del fortalecimiento del sector de agua potable y saneamiento. El texto consolida una mirada integral sobre infraestructura física y servicios esenciales, con énfasis operativo.

Transporte: redefinición del control sobre reguladores y seguridad

El Decreto 57/2026 también introduce cambios relevantes en la Secretaría de Transporte, al sustituir su Objetivo 37. A partir de ahora, el área deberá “ejercer el control tutelar” sobre un conjunto ampliado y explícito de organismos estratégicos:

  • Dirección Nacional de Vialidad (DNV)
  • Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC)
  • Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT)
  • Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV)
  • Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA)
  • Junta de Seguridad en el Transporte

La definición refuerza la centralización del control político-administrativo sobre los entes reguladores del sistema de transporte terrestre, aéreo y vial, así como sobre los organismos de seguridad operacional. Desde el punto de vista institucional, el decreto refuerza la coordinación jerárquica y la responsabilidad política de la Secretaría frente a organismos con alta incidencia económica y regulatoria.

Actualización del mapa institucional del Ministerio de Economía

El artículo 4° del decreto sustituye íntegramente el Apartado IX del Anexo III del Decreto 50/2019, actualizando el detalle de organismos desconcentrados, descentralizados, empresas y entes del sector público nacional que actúan en el ámbito del Ministerio de Economía.

La planilla anexa incorpora y ordena un amplio universo institucional que incluye, entre otros:

  • Organismos regulatorios como ENRE, ENARGAS, CNV y Superintendencia de Seguros.
  • Entes técnicos como INDEC, INTI, INTA, INA, SEGEMAR y SENASA.
  • Empresas públicas estratégicas como Aerolíneas Argentinas, YPF, Energía Argentina S.A., Nucleoeléctrica Argentina y Corredores Viales S.A.
  • Entidades binacionales y organismos vinculados a infraestructura energética, transporte y recursos hídricos.

La actualización no crea nuevos organismos, pero redefine su encuadre jurisdiccional, lo que tiene impacto directo sobre los circuitos de supervisión, control presupuestario y articulación política dentro del Poder Ejecutivo .

Fundamentos normativos y efectos administrativos inmediatos

El decreto se dicta en el marco de la Ley de Ministerios N° 22.520 y en ejercicio de las atribuciones conferidas por el artículo 99, inciso 1, de la Constitución Nacional. Además, se apoya en el artículo 104 del Reglamento de Procedimientos Administrativos (Decreto 1759/72 – T.O. 2017), que establece que las normas referidas a estructura orgánica entran en vigencia sin necesidad de publicación, aunque en este caso sí fue publicada.

Desde el punto de vista práctico, la medida:

  • Ajusta formalmente responsabilidades políticas sobre organismos clave.
  • Ordena la cadena de control tutelar dentro del Ministerio de Economía.
  • Refuerza la centralización de funciones estratégicas en áreas sensibles como transporte, obras públicas e infraestructura.
  • Genera un marco institucional claro para la interacción entre secretarías, entes reguladores y empresas públicas.

Para los sectores regulados —energía, transporte, infraestructura, servicios públicos— el decreto no introduce cambios operativos inmediatos, pero sí redefine el esquema de gobernanza y supervisión estatal, con potencial impacto en decisiones futuras de regulación, control y planificación.

Una señal de ordenamiento institucional en la gestión económica

El Decreto 57/2026 se inscribe en una lógica de reorganización administrativa del Estado nacional, orientada a adecuar el diseño institucional a los objetivos de gestión del Ministerio de Economía. Sin alterar el marco legal de fondo, la norma redefine roles y clarifica responsabilidades, en un contexto donde la coordinación entre áreas técnicas, reguladores y decisores políticos resulta clave para la ejecución de políticas públicas.

La modificación del Decreto 50/2019 vuelve a poner en el centro la discusión sobre el alcance del control tutelar, la concentración de funciones estratégicas y el rol del Ministerio de Economía como eje articulador de áreas críticas para el funcionamiento económico e institucional del país.

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