El Presidente anticipó ante el círculo rojo que anunciará que el primer trimestre cerró con superávit financiero primario, aunque evitó dar resultados sobre marzo. ¿Comienza a agotarse el modelo de la licuadora y la motosierra?
El presidente Javier Milei les dio este viernes una primicia a los empresarios representantes del círculo rojo, reunidos en Bariloche en el exclusivo hotel Llao Llao. El próximo lunes, en cadena nacional, anunciará que el primer trimestre de 2024 cerró con superávit financiero positivo.
Así, el jefe de Estado celebrará sus resultados en la lucha contra el déficit a fuerza de ajuste, licuadora y motosierra sobre amplios sectores de la sociedad y el Estado.
“Nosotros apuntábamos a que en el año 2024 tengamos déficit cero. Creíamos que lo íbamos a poder lograr en el primer trimestre y lo logramos en el primer mes, o sea enero tuvimos déficit financiero nulo. De hecho, nos criticaron y dijeron que en febrero hasta nos explotaba el déficit primario. Nuevamente déficit cero”, expresó Milei ante la atenta mirada de su selecto auditorio.
“Y les voy avisando que el día 22 vamos a estar haciendo una cadena nacional, donde además vamos a estar anunciando los números fiscales y les aviso que el primer trimestre del año terminó con resultado financiero positivo. Con lo cual a todos esos analistas que dicen que nos va a explotar el déficit y todo eso les dedico el aplauso que ustedes tuvieron recién”, se explayó.
Qué pasó en marzo: ¿el camino del superávit comienza a agotarse?
Aunque Milei prometió los datos positivos de su primer trimestre de Gobierno, aún hay dudas sobre el resultado de marzo. Marzo volvería a tener déficit fiscal. “En el mercado se sabe que el tipo de ajuste fiscal que eligió el Gobierno basado en licuación de gastos y restricción de pagos tiene un recorrido corto. Si no avanza con un programa más consistente, el efecto ahorro se va a ir agotando”, señaló en su artículo el periodista de la casa, Carlos Lamiral.
Según señaló en su último informe la Asociación Argentina del Presupuesto y la Administración Financiera Pública (ASAP) en base a los gastos devengados, en marzo se produjo déficit primario y financiero.
De acuerdo con el trabajo, a diferencia de lo sucedido durante los dos primeros meses del año, en marzo de 2024, los ingresos totales de la Administración Pública Nacional (APN) ajustados por inflación presentaron una caída de 12,9% en relación al mismo mes del año anterior.
“Esta contracción se explica por el comportamiento de los ingresos Impositivos que, incididos por la caída del 28,4% del IVA, experimentaron por primera vez en lo que va de 2024 una variación negativa del 9,8%”, señala ASAP.
A eso se suma la continuidad de la tendencia contractiva de las Contribuciones a la Seguridad Social, que mostraron una caída del 19,8% interanual.
La entidad estimó que en marzo hubo ingresos corrientes por $5,3 billones y gastos corrientes por $5,5 billones, de lo cual se desprende un resultado económico deficitario de $249.383 millones. Por otro lado, se registraron ingresos de capital por $4.629 millones y gastos de capital por $123.201 millones. Por otro lado, se devengaron intereses por $294.810 millones.
La polémica frase del Presidente en el foro empresarial de Llao Llao despertó cuestionamientos del economista. “Lo importante es que si los precios se alinean, venga un programa de estabilidad de verdad”.
Luego de que el presidente Javier Milei dijera ante empresarios que “el que fuga dólares es un héroe”, el economista Carlos Melconian dijo que el jefe de Estado “tenía una buena tribuna para decir que héroe es el que se queda en la Argentina y da batalla para sacar el país adelante”.
En su exposición ante empresarios en Bariloche, Milei elogió a quienes compran dólares porque lograron “escapar de las garras del Estado” y hasta señaló: “Si compran dólares en negro, mejor, porque se evitan pagar un montón de impuestos estúpidos”.
Además, Milei adelantó que el lunes habrá una cadena nacional para anunciar el superávit fiscal de marzo.
Ante esas declaraciones, Melconian fue crítico. Además, el economista y consultor señaló que es necesario “distinguir entre el lanzamiento de un programa de estabilidad, crecimiento y desarrollo, que incluye reformas estructurales, desregulación, bajo cierto orden de causalidad. Las cosas tienen que estar maduras para eso”.
“Una cosa es la tasa de inflación y otra la canasta de sus componentes. Milei recibe una tasa de inflación lanzada, el problema es que además decide un disparate en lo que fue el movimiento de bienes dentro de esa canasta, con cero responsabilidad para este gobierno”, en referencia a lo sucedido durante los años previos, en que -describió- “algunos precios subieron mucho y otros menos, pero todo lo que la administración anterior reguló para que la gente estuviera mejor, hizo que estuviera peor”.
“Si la composición de precios internos no se arregla, perdemos tiempo. Acá la cosa no es la inflación (mensual) de un dígito, sino cuándo lanzamos un plan de estabilización”, sostuvo.
En cuando a lo sucedido en los últimos 4 meses de gestión mileísta, señaló que lo que se está discutiendo es “la instrumentalidad del cómo vamos: la primera cosa fue el innecesario semejante nivel devaluación, que vuelve a disparar los precios”.
Cuando uno mira 5 años, la inflación acumulada, precisó, es de 2.800%, pero hoy los precios que estaban atrasados siguen atrasados.
“Alquileres va último, la jubilación mínima está derrumbada, la educación derrumbada, el seguro médico. Hay falta de heterodoxia. No hay ningún plan de estabilización que haya tenido éxito si primero los precios relativos no están alineados”, explicó en declaraciones radiales.
Dijo que “el programa económico está puesto hoy en si la inflación llega a un dígito mensual, pero si la composición de precios internos no se arregla, perdemos tiempo. Acá la cosa no es la inflación (mensual) de un dígito, sino cuándo lanzamos un plan de estabilización”.
Cuando, en referencia al valor del dólar, le recordaron que el presidente Milei dijo en Bariloche que quienes hablan de retraso del dólar dicen una “estupidez”, Melconian respondió: “El presidente tiene la voluntad de no devaluar, es la palabra del presidente (pero) una cosa es cuando hay una brecha de 100% o cuando el tipo de cambio tiene un desvío exagerado”.
“Una brecha del 100% como la que recibió. El dólar libre del 10 de diciembre 2023 (el día que asumió el actual gobierno) da hoy 2.200 pesos. La discusión es que luego del innecesario dólar a $800, la inflación fue del 90% y el dólar subió al 2% mensual. La visión callejera es que estamos en un problema. El dólar de hoy no es genuino, es trabado. Se mantiene en parte por el blend (80% de la exportación liquidada a dólar oficial y 20% al “contado con liquidación”, dijo el economista.
Según Melconian, el actual conjunto de medidas no es un plan de estabilización, sino más bien “un programa ortodoxo, sesentista, setentista. Estamos discutiendo erróneamente, si se viene una V, una U o una L. Pero del consumo no tengo señales, de la exportación no tengo señales, de la inversión no tengo señales, salvo la timba de los que ganan plata”.
“Este es un programa hecho en la emergencia, donde todos sabíamos que lo que venía era difícil y que a lo que se había hecho mal se agregó una irresponsabilidad electoral. Pero ahora hay que discutir un plan de estabilización y crecimiento. No caer en la trampa. Yo puedo arrancar con un DNU, licuando la Leliq y sin pagar importaciones acumular reservas”, señaló.
La cuestión, prosiguió el economista, es que el programa económico del gobierno, que calificó de “parcial, financiero, financista”, ya está lanzado. “Esto está jugado así. No hay verbalización de un modelo de país ni determinantes del crecimiento (pero) no puedo ir a un programa de estabilidad donde los asalariados están 1.000 (puntos porcentuales) detrás de los precios”.
Melconian volvió a comparar las medidas del actual gobierno con los planes económicos de Álvaro Alsogaray, Adalbert Krieger Vasena y Roberto Alemann (todos exministros de Economía, difuntos) que calificó de “programas típicos, ortodoxos, sin la pátina heterodoxa del programa israelí, de Fernando Henrique Cardoso, de la convertibilidad. Y esto dicho por una persona que era juzgado como el (economista) ortodoxo de Macri en 2015″.
También señaló que llegar a fin de año a una inflación mensual de 2 o 3% no sería ni un éxito ni un fracaso.
“Lo importante es que si los precios se alinean, venga un programa de estabilidad de verdad, con credibilidad suficiente y que, salvo un evento internacional que lo trastorne, como la guerra o la pandemia, ahí -con los precios alineados- decís esto van en serio y se termina el disparate de si estamos caros o baratos”.
En teoría todo encaja perfecto. La realidad suele ser más compleja. En la teoría, el mercado se regula solo, un axioma venerado por el Presidente y sobre el cuál basa su existencia política. Bastaron unos pocos meses para derrumbar ese universo: el Gobierno tuvo que intervenir de urgencia en el mercado de la salud privada para evitar un colapso en el núcleo duro de sus votantes: la clase media. ¿Qué pasó? Con el DNU de desregulación de diciembre, las empresas de medicina prepaga iniciaron un raid alcista coordinado y en menos de cuatro meses, aumentaron hasta 159 por ciento las cuotas, lo que, combinado con tarifazos energéticos, de transporte y de alimentos, empujó a miles de familias a una opción dramática.
El presidente Javier Milei tuvo que intervenir. Rendirse ante la evidencia y arriar una de sus principales banderas. El Estado tuvo que volver a regular. De urgencia y con el daño flagrante. Las prepagas ya no tienen precios liberados, deberán retrotraer sus cuotas a diciembre y aumentar al mismo ritmo de la inflación, que desde diciembre acumula una suba del 70,3 por ciento -la mitad de los aumentos de las prepagas-. En el camino, muchos ya abandonaron el sistema.
Acusados por el Gobierno de haber cartelizado el mercado, los dueños de las prepagas se defendieron con un argumento compartido: “¿Se nos fue la mano a nosotros o se le fue la mano a la inflación?”, respondió Claudio Belocopitt, el dueño de Swiss Medical y ex presidente de la Unión Argentina de la Salud. “Cuando el Gobierno desreguló los precios, todo el sistema de la medicina prepaga y el resto venía con poderosos atrasos. En diciembre, como consecuencia de la devaluación, los precios tomaron una aceleración realmente impresionante”, reconoció el empresario. Belocopitt explicó que las subas responden a los incrementos registrados sobre sus estructuras de costos y no a una decisión arbitraria por parte de las empresas. Y, con lógica, se preguntó por qué el Gobierno no reaccionó igual con los dueños de las empresas de alimentos, eléctricas o de transporte.
¿Le faltan justificaciones a las prepagas para los aumentos? ¿Sus CEOS son solo unos inescrupulosos hombres que hacen negocios con la salud? La realidad suele ser más gris que blanco o negro. El mercado de la salud también está golpeado por años de inflación acumulada y regulaciones que son un lastre para la actualización de medicamentos y tecnología. Pero la ausencia de control no garantiza eficiencia. La desregulación per se no es el remedio a tamaña complejidad. Hace falta un Estado inteligente y activo. No blandir una motosierra, sino la precisión de un bisturí.
El mismo diagnóstico puede extenderse a otros mercados. Quita de subsidios, combustible, energía, alimentos y varios etcétera. Un universo tan amplio como difuso. Allí el Presidente no interviene. Pero el daño es mucho mayor.
Pese a la contundencia de las pruebas, el Presidente sigue operando como en campaña electoral extendida. Ante un grupo selecto de empresarios en el foro de Llao Llao, celebró que quien fuga capitales “es un héroe que logró escaparse de las garras del Estado” y aseguró que, como economista, recomienda comprar dólares y que “si los compran en negro, mejor”. No parece ser la mejor receta para quien es el jefe máximo del Estado, que tiene que luchar contra la evasión y la informalidad.
El discurso de barricada es útil para la campaña. La gestión demanda otra responsabilidad. El discurso anti casta cosechó votos en el hastío de la sociedad. En la realidad, el “no hay plata” no aplica para ella. El viernes el Presidente elevó a categoría de “ministros” a su hermana Karina Milei y al periodista Eduardo Serenellini -en medio de la inédita ola de ajuste Argentina tiene un ministerio de Prensa-. Ambos cobrarán cerca de cuatro millones mensuales. Unas horas antes fue ascendido el vocero Manuel Adorni, quien cobrará unos 4,8 millones. Su hermano Francisco Adorni, asesor del ministro de Defensa cobra otro sueldo de unos cuatro millones.
Sin embargo, lo que causó estupor e indignación, (también al Presidente) fue el aumento de la dieta de los senadores, votado a mano alzada y sin voces en contra, aunque libertarios y el PRO hayan despotricado después pour la galerie.
Los senadores pasarán de una dieta de 1,7 millones a una superior alos seis millones en bruto, lo que representa alrededor de unos 4 millones de bolsillo. “El tuitero del Presidente cobraba más que nosotros”, justificó el radical Martín Lousteau, uno de los que se hizo cargo del aumentazo. Los demás avalaron con su silencio.
Algunos jugaron de sorprendidos, pero en realidad, desde un día antes se sabía del acuerdo, sellado en Labor Parlamentaria. Obviamente, el oficialismo estaba al tanto y un senador propio firmó el dictamen. Nadie desactivó la bomba ni manifestó su negativa durante la sesión, al menos para que conste en actas. Los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut no estuvieron en el recinto a la hora de la votación. Martín Goerling se quejó por el acuerdo parlamentario, “vertiginoso y totalmente fuera de lugar” y prometió donar su porción del aumento. El Presidente atizó desde las redes. Pero en el contexto, parece ser un win-win. El Presidente necesita de la política. Necesita respaldos para garantizar(se) gobernabilidad.
El ministro del Interior, Guillermo Francos, vino a Misiones a buscar esos consensos. El viernes mantuvo sendas reuniones con Carlos Rovira y el gobernador Hugo Passalacqua. Al conductor de la Renovación le pidió una visión del estado de situación. En esa cumbre elogió las políticas de desendeudamiento y equilibrio fiscal que Misiones adoptó hace dos décadas.
Con el Gobernador repasó las obras que dependen del financiamiento nacional y prometió, “en la segunda mitad del año”, liberar recursos para culminar las prioridades. Según los datos oficiales, Nación ya acumula una deuda con Misiones que supera los 200 mil millones de pesos, entre obras, fondos podados y regalías energéticas.
“Recibimos al ministro del Interior, Guillermo Francos, al subsecretario de Gestión de la Nación, Eduardo Menem, y al secretario de Provincias y Municipios, Javier Milano, para abordar la agenda de proyectos que se tratarán en el Congreso próximamente y plantear diversas necesidades del pueblo misionero. Gracias por visitar nuestra provincia y construir a través del diálogo y el respeto”, señaló Passalacqua.
“El Presidente cortó las obras públicas y eso abarcaba a todos los sectores. Ahora después de estos meses de superávit fiscal, en la segunda parte del año, va a contar con recursos para aplicar a las obras necesarias. Hay obras que es más caro dejarlas de hacer que terminarlas”, reconoció Francos.
Tras las cumbres, Francos destacó que “debemos abrir mentes hacia el futuro de la Argentina”.
“Algunos tienen concepción del pasado, que ha fracasado y dejado al país en la ruina. De a poco vamos construyendo resultados positivos. Si Argentina sale de esta situación de emergencia, vamos a terminar recorriendo toda la Argentina. Somos optimistas de llegar al Pacto de Mayo y que distintos sectores puedan acompañar”.
Antes de partir, el ministro del Interior destacó a Misiones como “motor de desarrollo” y ejemplo para el país por sus políticas económicas y de cuidado ambiental. En definitiva, el Gobierno nacional persigue el mismo objetivo de equilibrio fiscal y autonomía financiera, aunque las formas sean diferentes.
El Gobierno nacional necesita de los respaldos y encuentra en Misiones una autonomía política que no abunda en otras latitudes. Misiones supo construir un esquema que va más allá de la queja. Es una de las provincias con mayor autonomía financiera y la solidez económica le permite resistir mejor el ajuste. Los últimos datos del empleo privado dan cuenta de que Misiones está cuidando el empleo como casi ninguna del Norte Grande. En el país se perdieron más de 30 mil empleos en el primer mes pleno de la gestión libertaria, el volumen más alto desde la pandemia.
En Misiones enero también cerró con bajas. Se registraron en ese mes 107.532 asalariados formales en el sector privado, con una caída mensual del 0,5%, lo que provocó la pérdida de 504 empleos. Además, en la comparación interanual, Misiones registra una baja del 1,5%, equivalente a 1.602 empleos menos que en enero de 2023. Fue la menor del NEA. En Corrientes cayó -1,8%, Chaco -4,7% y Formosa -15,1%.
Esa solidez distingue a Misiones de otras provincias. Por eso Francos vino a tender puentes. Por eso no debe sorprender la bendición que dio a dirigentes libertarios que están dentro de la estructura política del Gobierno misionero. Mantuvo un mano a mano con los libertarios Victoria Cáceres, Ariel Bello, Franco Insaurralde, Facundo Fraga y Micaela Gacek a quienes instó a seguir militando en la Libertad Avanza, con libertad para apoyar al Frente Renovador.
El enviado de Milei tomó distancia del ala dura libertaria, que desprecia la política y se esconde detrás de las redes sociales. Esa bendición también produjo confusión en la oposición. Los dirigentes de Cambiemos, tanto del PRO como de la UCR, tantean contactos para tejer alianzas con las filas libertarias. Goerling y Martín Arjol son los abanderados de esa corriente, que encuentra resistencia especialmente entre las nuevas camadas radicales. Pero el Gobierno no necesita nuevos acólitos, sino respaldos sólidos. La gestión sigue sin exhibir otros resultados que no sean del ajuste y la imagen presidencial sigue blindada ante la opinión pública, pero quizás sea porque no hay nadie en la oposición que hoy canalice el descontento. La gran incógnita es hasta cuándo durará la paciencia, ya que no hay señales de mejoría en el corto plazo. El FMI publicó que en 2024 la economía argentina caerá 2,8% y tendrá una inflación del 150%, con un desempleo del 8 por ciento, que bajará al 7,5 por ciento el año que viene, casi dos puntos más que los actuales 5,7% de desocupación. En octubre pasado proyectaba para 2024 un crecimiento del 2,8% y 69% de inflación. Pasaron cosas.
El efecto de licuación de los salarios va a ser más profundo este año de lo que puedan indicar las diferentes encuestas, tanto oficiales como privadas. Por efecto de la suba de las tarifas, la pérdida del poder de compra de los sueldos va a ser superior a lo que pueda diluir nominalmente la inflación.
Así lo señala en un informe la consultora Abeceb, en el cual plantea que el “salario disponible”, es decir, la capacidad de compra de los ingresos descontado el efecto de licuación, perderá hasta el 15%.
“Un trabajador que en promedio en 2024 va a ganar $1.340.000 mensuales y que su salario le va a caer en términos reales 6,1%, lo que le quede para gastar, después de pagar el alquiler, combustible, transporte, luz, gas (estos componentes que aumentan muy por encima de la inflación) serán $840.000, lo que implica una caída de 15,5% respecto del ingreso disponible que tenía el año pasado”, señala el reporte.
De acuerdo con los últimos datos sobre evolución de salarios que elabora el INDEC, en febrero los sueldos crecieron 8,9% nominal, con un 152% interanual. Los del sector privado registrado subieron 11%, el sector público 5% y el no registrado 7,6%. por debajo de la inflación.
La consultora que dirige el ex ministro de la Producción Dante Sica, señala que “el salario real en el sector privado formal podría caer en promedio 6,1% en 2024, pero el ingreso disponible podría reducirse más del doble producto del fuerte reacomodamiento de los precios relativos de las tarifas de gas, luz, agua, transporte público, combustibles”.
El estudio sostiene que el valor de todos esos servicios públicos “vienen ajustando muy por encima de la inflación impactando con fuerza en los bolsillos”.
La retracción del poder de compra se da en el marco de un proceso muy fuerte de corrección de precios relativos que venían muy atrasados y que provoca que la gente deba gastar mucho más de lo que lo hacía anteriormente para afrontar esas facturas, recortando la plata disponible para comprar otros bienes o servicios.
Abeceb señala que “la inflación interanual en marzo fue del 290% pero los precios de muchos bienes o servicios claves para la vida cotidiana superaron con creces esta magnitud”.
“Electricidad y gas, aumentaron el 300%, bebidas alcohólicas, 302%; alimentos, 306%; azúcar, chocolate y golosinas, 349%; pan y cereales, 352%; combustible y lubricantes, 364%; medicamentos, 379%; transporte público, 385%; aguas minerales, gaseosas y jugos, 386%”, precisa la consultora.
“Otros que también tuvieron subas importantes, pero no al nivel del IPC fueron las prepagas (hoy en discusión) con un 289%, restaurantes y hoteles, 266%, educación, 227%; prendas de vestir y calzado, y alquiler de viviendas, 149%”, indica el trabajo.
El reporte considera que “ante este contexto, los consumidores optan por los comercios de cercanía (no hacen compras tan grandes) y elijen segundas o terceras marcas, además de estar atentos y aprovechar las promociones y descuentos”.
“Por su parte, las empresas buscan adaptarse a estas necesidades optimizando costos, negociando con proveedores y cadenas para mejorar la ecuación de costos y precios, dando mayor relevancia a sus segundas marcas y tratando de idear estrategias de comercialización que apuntan a un consumidor que recorta sus gastos”, añade el estudio.
En otro segmento, pero que también revela el impacto de la retracción del poder adquisitivo, están los electrodomésticos, que quedaron muy relegados en la lista de compras.
“Se prevé una caída del 25% para 2024 debido a que la predisposición de compra sigue en baja en los primeros tres meses del año, y en marzo, registra una merma del 66,2%, hasta tocar mínimos desde la pandemia”, advierte el reporte.
La secretaría de Educación se reunirá con el Consejo Interuniversitario el 30 de abril. En el encuentro se abordarán el financiamiento y el proceso de auditoría de las casas de estudio.
El Gobierno nacional ratificó hoy el acuerdo con las autoridades universitarias a pesar de que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) negó que haya llegado a un entendimiento con la secretaría de Educación que conduce Carlos Torrendell.
Fuentes de la subsecretaría de Políticas Universitarias explicaron a Noticias Argentinas que mantuvieron “intensos cruces telefónicos” con los representantes del CIN hasta arribar a una serie de “consensos” con las autoridades educativas que fueron difundidos ayer.
A su vez, confirmaron que la secretaría de Educación se reunirá con el Consejo Interuniversitario el 30 de abril, en un encuentro donde se abordará el financiamiento de las casas de estudio.
También precisaron que formarán parte de la agenda los procesos de auditoría y fiscalización de las universidades. Además, se oficializará el cronograma de pagos a Hospitales Universitarios.
Desde el Palacio Sarmiento manifestaron, a su vez, que los representantes del CIN aseguraron estar “de acuerdo” con las temáticas planteadas en los sucesivos contactos con el Gobierno, pero al mismo tiempo dijeron que iba a ser “muy difícil bajar la movilización, por los sindicatos“.
En tanto, el gobierno ve con buenos ojos la posibilidad de revisar, en conjunto con las universidades, la forma “lenta y poco transparente” que vienen teniendo las auditorías internas y externas en las casas de estudio, ya que por obligación legal el Estado debe fiscalizar el uso de los dineros públicos.
“Negar el entendimiento, como hacen algunos dirigentes que no estuvieron en el diálogo con el CIN, se comprende como parte de las lamentables estratagemas de meter miedo por parte de la casta”, argumentaron fuentes de la secretaría de Educación.