MILEI

Milei oficializó a Victoria Villarruel como compañera para las elecciones presidenciales

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El diputado nacional por La Libertad Avanza y precandidato a presidente Javier Milei presentó hoy a la legisladora Victoria Villarruel como compañera de formula para las próximas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en la cuales afirmó, “somos como David contra Goliat, contra dos potencias electorales”.

“La elegí porque es una persona brillante, íntegra, honesta, y además somos amigos; nos complementamos muy bien y para resolver las cuestiones que aquejan al país”, afirmó Milei sobre la diputada nacional Villarruel, cuya candidatura a vicepresidenta oficializó en el canal La Nación+.

El diputado nacional libertario destacó el conocimiento de Villarruel en materia de “seguridad, defensa interior y derechos humanos”.

“Javier Milei es un fuera de serie”, destacó Villarruel, quien resaltó el trabajo del economista en la Cámara baja.

El dirigente habló sobre los resultados de sus representantes en las diferentes elecciones provinciales y admitió que “lo que está pasando en las provincias no se extrapola a lo nacional”.

“El motivo por el que desdoblan las elecciones es porque tienen una mochila de fierro, porque si las elecciones van todas completas nosotros arrasamos”, afirmó Milei.

Sobre los objetivos para las próximas elecciones, afirmó que el principal es lograr pasar a segunda vuelta “contra cualquier espacio”.

“Somos como David contra Goliat, contra dos potencias electorales”, describió en alusión al Frente de Todos (FdT) y Juntos por el Cambio (JxC)

“Quiero entrar al ballotage contra quien sea y en la segunda vuelta le ganamos a todos, porque nosotros somos los únicos que queremos un cambio para poner a la Argentina de pie y queremos reconstruir a la Argentina liberal que fue potencia en el siglo XIX”, ponderó Milei.

En tanto, Villarruel, sobre un eventual problema para administrar el poder, comparó a Milei con el inicio del gobierno de Néstor Kirchner en 2003.

“Néstor tenia el 22% cuando ganó y construyó su poder sobre todos los prejuicios, las ruinas y los problemas del pueblo argentino. Y hace 20 años que estamos hablando de esta gente. Es tiempo de un cambio y estamos trabajando para que eso pase”, destacó Villarruel.

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El mito de la dolarización y la experiencia Ecuador

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En las últimas semanas se puso sobre la mesa de debate político el intento de cambiar la utilización de pesos argentinos a dólares. Sin embargo, la experiencia ecuatoriana no marca que sea el milagro económico que Argentina necesita. 

A fines de los 90, la economía en Ecuador estaba en una situación asfixiante. La inflación galopante asomaba el 67% anual en el año 2000, cuando el entonces presidente Jamil Mahuad anunció la tan polémica dolarización. Si bien es cierto, la desaceleración inflacionaria es un hecho, ya que en 2001 la inflación fue del 20% anual y en 2002 bajó al 9%. Sin embargo, la economía no solamente se mide por números. 

Las consecuencias de la dolarización en Ecuador fueron catastróficas desde el punto de vista social. Las manifestaciones sociales coparon las calles ecuatorianas, exigiendo algún tipo de respuesta inmediata al declive económico latente. El sueldo de un trabajador se redujo, post-dolarización, a tan solo 50 dólares, una cifra que caía por debajo de la mitad del equivalente al año 1998, en moneda nacional. A causa de la grave situación económica y social, el presidente ecuatoriano que impulsó la dolarización terminó renunciando a los 12 días. 

Otra de las situaciones que devinieron en Ecuador luego del traspaso al dólar norteamericano, es que la pobreza se disparó, provocando un éxodo enorme e inclusive con cifras que, lastimosamente, según distintas estimaciones, se siguen manteniendo hasta hoy. Nada más y nada menos que una pobreza que abraza a cerca del 70% de la población. Si no fuera por la exportación de petróleo, la dolarización sería la cara más visible de la pobreza en Ecuador

Inclusive, el aumento de la delincuencia es un nexo que se puede establecer ante la aguda situación de precariedad económica. De hecho, el país que hoy en día dirige Guillermo Lasso, padece de una brutal crisis de inseguridad provocada por la narco- delincuencia y una endeble situación de control carcelario, entendiendo el fuerte avance de las bandas criminales, como respuesta a la desidia económica. 

Por otro lado, ¿es momento de girar hacia el dólar? Las tendencias mundiales y el rearmado del orden global parecen indicar otra cosa. La creciente estrategia de no utilizar la moneda estadounidense para comercio o gestiones entre países que no utilicen esa moneda regularmente dentro de su economía interna, es una realidad. China y Brasil abrieron camino a eso, incluyendo a otras zonas de influencia como Sudamérica y Asia. Esta noción, que parte del BRICS es una necesidad contrahegemónica que saca del eje a Estados Unidos. 

La multipolaridad es el nuevo orden mundial. Esa totalidad de Estados Unidos en el mundo se terminó ya desde la década pasada, pasando a una desglobalización paulatina. Se agrega la desidia estadounidense de la suba constante de intereses en la Reserva Federal, que termina golpeando sensiblemente a la economía mundial, sobre todo con un mundo en guerra a partir de los acontecimientos que tienen lugar en Ucrania. 

Sabiendo esto, el mundo está yendo hacia una dirección totalmente contraria a la dolarización

Es justamente la diversificación de reservas lo que está fortificando a países del BRICS y otros con serios intereses de ingresar, como Arabia Saudita e Irán. Sin embargo, la terquedad de cierto sector rancio de la política nacional piensa y opera para que el común denominador de la población empuje y considere a la dolarización como una salida posible. 

Argentina, además, siempre fue vanguardista en cuanto a las ideas. La Revolución de Mayo absorbió la noción anti monárquica de la Toma de la Bastilla, la creación de la Constitución Nacional tuvo base en la de Estados Unidos, y luego, las reivindicaciones sociales llegaron a finales del siglo XIX y explayadas durante el siglo XX de la mano de anarquistas y socialistas. Lastimosamente, parte de la clase política con asiento en Buenos Aires se olvidó del vanguardismo nacional y de la inteligencia geopolítica para demarcar el rumbo del país. 

Claro está que hay una tendencia obvia hacia los intereses del capital concentrado y los sectores pro-yankees para ello, quienes con una máquina de generación de relatos buscan imponer una realidad que no es. Ecuador es la respuesta más evidente. Cuando se habla de dolarizar la economía no hay que mirar a Washington y al sueño americano, hay que mirar a Quito y la desigualdad social, y del otro lado del charco, hay potencias que crecieron abruptamente de otra forma.

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Los libertarios de Javier Milei en Misiones, entre la participación y la abstención

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A cinco días de las elecciones provinciales en Misiones los libertarios siguen a la deriva. Mientras el Partido Conservador anunció su apoyo a los libertarios, el partido Por la Vida y los Valores no se definió si acepta el apoyo de Javier Milei o de Patricia Bullrich. En tanto que el Partido De Integración y Militancia, que se considera un brazo provincial del Partido Libertario, está a la deriva.

Apoyo a Javier Milei vía Victoria Villarruel

El partido provincial Demócrata confirmó su apoyo a nivel nacional a los sector de los libertarios que lidera Javier Milei. “Somos una rama del Partido Conservador a nivel nacional que lidera la diputada nacional Victoria Villarruel que comparte la banca con Milei. Acompañamos a quien seguro será la candidata a Vicepresidenta de Milei”, dijo el candidato a gobernador Jorge Pelinski al aclarar que “no tenemos nada que ver con Ninfa Alvarenga” del partido De integración y Militancia, un brazo provincial del partido Libertario a nivel nacional.

Pelinski reconoce que es imposible que su partido acceda a la gobernación de Misiones. “Por lo menos queremos terminar con el bipartidismo. Apuntamos a captar los votos de los ciudadanos excluidos y de aquellos que no se identifican ni con el Frente de Todos, ni con Juntos por el Cambio y con los que están cansados de 20 años de Renovación”, asegura en diálogo con MDZ.

Pelinski está convencido de que el Partido Demócrata puede obtener un diputado provincial. “Hace dos años estuvimos muy cerca”, afirma.

Rechazo de renuncias

El Tribunal Electoral rechazó las renuncias como candidatos a gobernadora de Ninfa Alvarenga y como candidato a vicegobernador de Julio Peralta y demás integrantes de la lista de diputados provinciales, intendentes y concejales que se presentan bajo el partido provincial De Integración y Militancia –un brazo provincial del partido nacional Libertario-. “Nos obligan a presentarnos cuando nosotros en tiempo y forma presentamos las renuncias a los cargos electivos”; dijo Ninfa Alvarenga.

“Nosotros decidimos no participar de los comicios por mandato del Partido Libertario a nivel nacional porque sus apoderados consideran que no están dadas las condiciones para participar del acto comicial”, aclaró ante MDZ.

LA JUSTICIA LE RECHAZÓ LA RENUNCIA A NINFA ALVARENGA Y SU BOLETA IGUAL ESTARÁ EN EL CUARTO OSCURO.

Al consultarle porqué motivo consideran que no están dadas las condiciones Alvarenga dijo: “No estamos de acuerdo con la Ley de Lemas municipal y, por tal motivo, bajamos nuestras candidaturas”. Como se informara, en Misiones está vigente la Ley de Lemas para la nominación de intendentes y concejales.

Pero Alvarenga se presenta como “la representante de los libertarios a nivel distrital”. “Retomaremos el trabajo en favor de la candidatura a presidente de Milei”, aclara. Y se volvió a bajar de las elecciones de este 7 de mayo, a pesar de que su boleta estará en el cuarto oscuro: “No estamos en carrera en las elecciones del domingo más allá de los que haya decretado el Tribunal Electoral”.

Sin definición aún

De su parte, la candidata a gobernadora por el partido Por la Vida y los Valores, Débora Mangone, reconoció que tuvo conversaciones con dirigentes nacionales cercanos al diputado nacional Javier Milei, pero que también habló con allegados a la presidenta del PRO (en uso de licencia), Patricia Bullrich. “Hasta el momento no acordamos con ninguno”, especifica.

DEBORA MANGONE ES CANDIDATA A GOBERNADORA. DICE TENER DIÁLOGOS CON DIRIGENTES DE MILEI Y BULLRICH.

El pedido del voto de las otras fuerzas

En otro orden, el gobernador Oscar Herrera Ahuad, candidato a primer diputado provincial por el Frente Renovador pidió el voto de los misioneros en el programa El Periodista que se emite por Canal 12 de Posadas: “Le solicito que nos sigan acompañando para que Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli (candidatos a gobernador y vice) sigan en este camino que emprendimos en 2003 cuando el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, con mucha visión nos convocó para armar un proyecto misionerista”, aseveró.

De su parte, Juntos por el Cambio sigue “apostando” a la figura nacionales. A las presencias de Gerardo Morales y Horacio Rodríguez Larreta días pasados, se le sumó este martes la de Patricia Bullrich, quien estuvo en la ciudad de Oberá, y se espera el arribo este miércoles de María Eugenia Vidal.

Ademas, se profundiza aún más la división en el Frente de Todos. Al parecer, están más preocupados en dirimir el domingo su interna que en tratar de mejorar su performance electoral.

Por Alejandro Spivak.

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Milei: La tentación autoritaria

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Por José Natanson, Le Monde Diplomatique. La irrupción de Javier Milei y su veloz transformación de panelista de televisión en candidato competitivo es consecuencia del malestar hondo de una sociedad a la que una década de recesión puso contra las cuerdas, de la desesperación de no saber de dónde vendrá la próxima trompada y de la angustia que produce la inflación. Nuevos fenómenos sociales, como el trabajador pobre, que cuenta con empleo estable pero no llega a fin de mes, o la expansión de los trabajos por cuenta propia en los ámbitos de la economía digital, el comercio electrónico y el reparto, completan el cuadro, que la pandemia agudizó: si el origen del macrismo puede rastrearse en las movilizaciones del campo de 2008, el nacimiento del mileísmo se sitúa en las marchas anticuarentena y su reclamo de libertad. La sociedad está mutando de manera acelerada. Son corrientes submarinas que apenas podemos intuir.

El ascenso de Milei tiene dos dimensiones. La primera es conocida: el candidato libertario refleja un rechazo rotundo al actual estado de cosas. Es una impugnación fuerte, un “hasta acá llegamos” que encontró en su lengua de furia la forma de expresarse (1). Con Juntos por el Cambio estabilizando el voto antiperonista, el PJ convertido en un “partido del orden” y hasta el Frente de Izquierda integrado al sistema político, jugando con soltura el juego parlamentario, Milei se ofrece como el más remoto de los outsiders, el que vive en la isla más distante. Un excéntrico en su acepción original: alejado del centro. Alguien que no se priva de apelar a la “resistencia”, por ejemplo llamando a la rebeldía fiscal o reivindicando el derecho a no escolarizar a los hijos, y que además lo hace encarnando en su figura la bronca social contenida: parafraseando a Pablo Stefanoni, podríamos decir que no sólo la rebeldía, también la pasión se volvió de derecha (2).

Pero no es sólo este rechazo sordo lo que explica el crecimiento de Milei. Si el macrismo fue en esencia una coalición antiperonista, Milei es eso, pero es más que eso. ¿Hay un voto de esperanza? Digamos que hay una expectativa, sobre todo en los jóvenes, en los varones de clase media baja y en los cuentapropistas. Tras una década de empate político, de “hegemonía imposible” entre dos coaliciones que no logran ni derrotar a la otra ni acordar un programa común (3), Milei dice, claro y fuerte, que él sí puede, que las cosas que promete, por más delirantes que suenen, son factibles. Frente a la “impotencia de Estado” del Frente de Todos, Milei promete, por usar la expresión canónica, un ejercicio de voluntad. Su ascenso también es consecuencia del fracaso del gradualismo; Milei es un deseo de shock.

Veamos si no lo que sucede con la dolarización. Aunque los economistas ortodoxos y heterodoxos coinciden por una vez en que, con los actuales niveles de reservas del Banco Central, la deuda acumulada y el contexto internacional, una dolarización sería dolorosísima, el debate político de los últimos días gira en torno a esta propuesta, que Milei formula envuelta en una nube de tecnicismos y especulaciones econométricas que nadie entiende, mientras deja correr alegremente la versión de que dolarizar la economía supone dolarizar salarios. Y por supuesto que en el contexto actual la dolarización no es factible, pero también era imposible construir un muro en la frontera con México y Trump ganó las elecciones −lo que no significa que Milei vaya a ganar, sino que la sociedad está dispuesta a escuchar sus ideas−.

En todo caso, la discusión pública generada alrededor de la iniciativa confirma la centralidad de Milei en este tramo del proceso electoral. Algo similar sucede con la participación de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interna o la libre portación de armas, propuestas que otros candidatos, como Patricia Bullrich, también suscriben. Empujado por la época, el economista ha logrado girar el eje programático de la campaña varios grados a la derecha. En este sentido, Milei ya ganó.

Desdiabolización

Aunque los modos destemplados de sus intervenciones públicas nos hagan caer en la tentación de tomarlo en broma, hay una cierta inteligencia en el ascenso de Milei, que se revela en cuatro decisiones estratégicas. La primera es construirse como el candidato de la antipolítica apelando a la gesta contra la “casta”, un concepto importado de Podemos al que le saca todo el jugo posible. La segunda, que se deriva de la anterior, es no ingresar a Juntos por el Cambio (“Juntos por el Kargo”), como sí lo hicieron José Luis Espert y Ricardo López Murphy, cuidándose al mismo tiempo de no atacar ni a Macri ni a Bullrich y concentrando sus invectivas en Horacio Rodríguez Larreta, al que llama “Harry el sucio”. La tercera, cerrar acuerdos con fuerzas provinciales del espectro conservador, casta de la casta, pero esenciales para completar las listas legislativas y asegurar un mínimo de fiscalización en las elecciones. Y la última, dejar de lado sus propuestas de dinamitar el Banco Central o habilitar el mercado de compraventa de hígados y riñones para limitar sus apariciones mediáticas a los temas que sabe que funcionan: fracaso del Estado, inseguridad, economía.

En realidad, Milei no está haciendo nada nuevo. La desdiabolización es un proceso que han seguido otros candidatos de extrema derecha en diferentes países. En Francia, Marine Le Pen tomó distancia del origen fascista de su padre y revisó su propuesta original de abandonar el euro; en Italia, Georgia Meloni logró ser elegida primera ministra luego de enviar todo tipo de señales tranquilizadoras a la Unión Europea; y en Brasil, Jair Bolsonaro buscó −y consiguió− el apoyo de la centroderecha tradicional. Como ellos, Milei transita una línea finita entre la exigencia táctica de contener sus desbordes discursivos y la voluntad de no perder la autenticidad, de seguir siendo él.

Al mismo tiempo, el discurso ultraconservador procura retener al núcleo duro de la derecha tradicional. Por lejos el más ideológico de los candidatos presidenciales, Milei se ha declarado contra la legalización del aborto, contra el feminismo y contra cualquier política prodiversidad, un mix que no resulta tan extraño en Argentina: es, al fin y al cabo, el de los gobiernos militares, que combinaron neoliberalismo económico con reaccionarismo cultural. La inclusión en su coalición de dirigentes que han construido sus carreras reivindicando la última dictadura, como Victoria Villarruel o Ricardo Bussi, expresa esta amalgama.

La estrategia se completa con una operación simbólica audaz: la revalorización del legado económico de Menem, muy oportuna en tiempos de inestabilidad del dólar e inflación descontrolada. Durante años, Menem fue una especie de punto ciego de la política argentina, como si la historia hubiera saltado de Alfonsín a Kirchner, a punto tal que ni siquiera los políticos que crecieron a su sombra se animaban a reivindicarlo. En contraste, Milei sostiene que “Menem fue el mejor presidente de la historia y Cavallo el mejor ministro de Economía”, y con ello planta una bandera. Si declararse fan de la Generación del 37 es una tentación a la que casi ningún político argentino puede resistirse, la reivindicación de Menem y Cavallo constituye un gesto más atrevido, que ubica a Milei en el grupo de líderes de extrema derecha que bucean en el pasado para encontrar su lugar en el presente: el Tea Party como antecedente de Donald Trump, Vox y el franquismo, José Antonio Kast y el pinochetismo, Jair Bolsonaro y la dictadura brasileña.

Hasta dónde llegará

Las encuestas coinciden en que Milei, que hasta hace poco crecía sobre la base de los votantes macristas y que últimamente también comenzó a alimentarse de peronistas desencantados, sigue en ascenso, y que si las PASO fueran hoy podría salir tercero e incluso segundo, desplazando al peronismo. Si las dos coaliciones llevan más de un candidato, es probable que, considerado individualmente, resulte el postulante más votado en agosto. La pregunta es si una vez que esto ocurra la sociedad reaccionará asustada y correrá a ponerle un techo o si por el contrario se subirá a la ola, lo que a su vez dependerá de la profundidad de la crisis económica y del resultado de las otras PASO, en particular la de Juntos por el Cambio: Bullrich podría disputarle el electorado a Milei y jugarse al clásico de clásicos contra el peronismo, mientras Rodríguez Larreta apostaría a un gran frente moderado yendo a buscar los votos peronistas. Y si el Frente de Todos logra un resultado aceptable, entonces deberá competir con el candidato del macrismo por los votos libertarios. En un escenario de empate de tercios cualquier cosa puede pasar.

En todo caso, enfrentar a Milei exige una sintonía fina que la política, sobre todo el progresismo, todavía no logra encontrar. Un ejemplo: las reivindicaciones huecas de un Estado al que parte de la sociedad observa muy críticamente (no todos los votantes de Milei quieren abolir la educación pública o cerrar los hospitales, pero probablemente todos coincidan en que son cosas que funcionan mal desde hace muchos años). A esta altura de la crisis, los privilegios de las elites progresistas generan cada vez más irritación, y el establishment económico tampoco parece entender lo que está pasando: las críticas que recibió Milei por su participación en la cumbre de empresarios en el Hotel Llao Llao, que los medios se ocuparon de difundir, ¿son un problema para Milei o un argumento más para eirigirse en el candidato antisistema?

Por último, calificarlo sin más de “fascista” no parece el camino más adecuado para frenar su crecimiento, en buena medida porque nadie cree que, en caso de ganar las elecciones, Milei vaya a instalar campos de concentración en la Panamericana. Esto no implica subestimar la catástrofe que implicaría su llegada al poder, sino entender mejor la naturaleza exacta de su autoritarismo: ajuste fiscal, recorte de los servicios públicos, eliminación de los planes sociales, retroceso en las políticas de género y derechos humanos, flexibilidad para la portación de armas, política de manos libres para las fuerzas de seguridad: ahí está el peligro. Las experiencias de Trump y Bolsonaro revelan que, más que la improbable creación de un régimen fascista, las nuevas derechas producen una brutal degradación de la vida cívica, el desmantelamiento de los mecanismos estatales de solidaridad y la creación de una zona liberada a nivel nacional para los ataques al pluralismo y la diversidad. La previsible resistencia de una sociedad movilizada como la argentina llevaría al país a la ingobernabilidad y al caos.

Pero no nos dejemos vencer por la tentación de imaginar distopías; todavía falta bastante y nada está dicho, así que volvamos al comienzo.

Surgido de las entrañas mismas del capitalismo contemporáneo (la consultoría económica y los estudios de televisión), Milei es el emergente más visible del hartazgo de una cantidad creciente de argentinos con el rumbo del país y con la política, con una crisis que no termina de estallar pero que igual va destruyendo la trama social a su paso. Desengañada de todo, sumida en una sensación de fracaso colectivo, la sociedad ya castigó al kirchnerismo (en 2015), al macrismo (en 2019) y al Frente de Todos (en 2021). Hoy parece más proclive que nunca a ensayar un salto al vacío.

1. Ignacio Ramírez, “La naturaleza política de una desilusión”, Revista Anfibia, www.revistaanfibia.com

2. Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derecha?, Siglo XXI editores, Buenos Aires, 2021.

3. Fernando Rosso, La hegemonía imposible, Capital intelectual, Buenos Aires, 2022.

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Junto a Puerta, Pichetto pidió que la Argentina “se arrodille” ante el orden fiscal

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El precandidato presidencial por Encuentro Republicano Federal (ERF), Miguel Ángel Pichetto, expresó hoy que el país debe “arrodillarse en el altar del orden fiscal” y dejar de “gastar más de lo que se recauda”, al encabezar esta tarde un acto en el microestadio de Ferro Carril Oeste como lanzamiento de su campaña rumbo a las elecciones de este año.

“No se puede gastar más de lo que se recauda. Vamos a tener que arrodillarnos en el altar del orden fiscal. Hay que terminar con el déficit fiscal permanente que se resuelve por vía del endeudamiento externo o por la emisión monetaria que se termina pagando con inflación”, dijo Pichetto desde un escenario montado dentro del estadio Héctor Etchart, ubicado en avenida Avellaneda 1240, ciudad de Buenos Aires.

Allí, el auditor general de la Nación lanzó su precandidatura presidencial con un discurso en el que pidió “un cambio” en el país, que se se conseguirá con la “recuperación del valor de la moneda, el orden del Estado y la reducción del gasto”.

“Vengo a ofrecer una vida dedicada al servicio público, que no es una mala palabra. Vengo a ofrecer experiencia. Los temas en la Argentina los conozco desde que empezaron, como vinieron, como se fueron y los errores”, detalló Pichetto, quien afirmó que en su espacio “tenemos edad” pero también “hay muchos jóvenes que nos acompañan”.

El exsenador de 72 años hizo una autocrítica de su larga trayectoria política al decir: “Me he equivocado, he tenido errores, pero mi amor por la Argentina deja un saldo favorable en lo que hace a mi persona”.

Pichetto destacó que en el país “se terminó un ciclo”, remarcó que “el diálogo es imprescindible” y ejemplificó con los acuerdos a largo plazo que se dieron en España durante el denominado “Pacto de La Moncloa”.

“Venían de la guerra civil y sin embargo se juntaron e hicieron el acuerdo que los puso en la modernidad”, afirmó.

En el acto estuvieron el diputado y precandidato a gobernador bonaerense por JxC, Diego Santilli; el senador nacional y ex gobernador de Salta, Juan Carlos Romero; la senadora Claudia Rucci; el expresidente Ramón Puerta; y los diputados Florencia Klipauka, Betina Fiorito.

También la exasesora de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, Florencia Arietto; la hija del exsenador y piloto automovilístico Carlos Reutemann, Cora Reutemann; el exintendente de Quilmes Martiniano Molina; el ex Secretario de Inteligencia Miguel Ángel Toma, el ex legislador Jorge Pirra y el director de la Fundación Encuentro Federal, Eduardo Mondino, estuvieron presentes.

En cuanto a sus propuestas en caso de llegar a la Presidencia, consideró que “el mundo del trabajo tiene que modernizarse y avanzar para que los jóvenes de entre los 18 y los 30 años puedan ingresar al mercado laboral”, una franja etaria donde “está el mayor número de desempleados” del país.

En ese sentido, el exsenador dijo que “Argentina sale por el lado del capitalismo” y recalcó que “el derecho a la propiedad privada es fundamental”.

“Los empresarios que vengan a invertir en el gas, petróleo y minería tienen que tener garantizadas reglas para invertir y generar empleo en el país”, apuntó.

Sin embargo, diferenció ese modelo del “neoliberalismo financiero” que -según él- tuvo sus representantes en un foro que se reunió recientemente en Llao Llao, Bariloche, donde asistieron varios dirigentes de la coalición opositora.

“No por el lado de los que se reunieron el otro día en Bariloche, y que no me invitaron. Ese grupo financiero no tiene la visión de la gente, de los sectores populares y de lo que significa la Argentina real. Tiene una mirada parcial”, señaló.

También apuntó contra las empresas públicas porque “no pueden perder 6 mil millones de dólares anuales” y cargó contra los inmigrantes de países vecinos que llegan al país, un movimiento migratorio que “hay que ordenar”.

“Argentina, a pesar de la decadencia, todavía tiene resguardos que esos países no tienen, tiene políticas sociales, AUH, planes, plancito (sic), políticas del Ministerio de la Mujer que regala subsidios, toda esa parafernalia no la tiene ningún país de Latinoamérica”, cuestionó.

Por otra parte, criticó la propuesta del diputado de La Libertad Avanza (ALA), Javier Milei, de modificar el sistema educativo con la implementación de “vouchers”.

“Para eso se necesita mucha plata. No hay que comprarse todos los caramelos que se dicen por ahí”, apuntó.

También desestimó las propuestas de dolarizar y de eliminar el Banco Central.

“Nosotros no vamos a dolarizar porque la Argentina va a ser mucho más pobre”, sostuvo Pichetto, quien tampoco está de acuerdo con “dinamitar” el Banco Central.

También recordó al expresidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904) como “un gran argentino” y criticó la supuesta “entrega de tierras” por parte del Gobierno en distintos puntos del país.

“La entrega de tierra a mapuches, que no son pueblos originarios de la Argentina, y a organizaciones sociales como las de Juan Grabois, que les regalaron 180 hectáreas entre Mar del Plata y Chapadmalal”, advirtió en tono de desaprobación.

También pidió “mejorar” las Fuerzas Armadas para “volver a tener presencia en el territorio” y así poder “combatir al narcotráfico y la inseguridad”.

“Aquel que es detenido con un arma en la mano no va a tener excarcelación y en un enfrentamiento entre un policía y un ladrón la credibilidad la va a tener siempre el policía”, explicó.

En otro pasaje de su discurso elogió al expresidente Carlos Menem (1991-1999), a quien consideró “un hombre generoso y buen ser humano que no tenía miedo a tener gente inteligente al lado”.

“Si me tocara la enorme responsabilidad de ser presidente del a Argentina, tendría los mejores cuadros de la política Argentina para ser un gran Gobierno”, aseguró.

Previo al discurso de Pichetto, el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra), Dante Camaño, lanzó su precandidatura como diputado por el mismo espacio.

“Pichetto va a ser el mejor presidente que podemos tener, por eso lo vinimos a apoyar”, indicó.

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