En el primer mes del 2026, Misiones registró unos 4.315 empleos formales en el sector de la construcción, con una caída del 9,5% respecto a enero de 2025 (-454 empleos). Por su parte, el empleo también se contrajo respecto a diciembre pasado en 6,5% (-299 empleos).
El volumen actual de empleo en la construcción es el más bajo para Misiones desde que se mide este indicador (2007).
Si se toma la evolución desde noviembre 2023 a enero 2026, de modo de observar el impacto sobre la construcción de las políticas aplicadas por la gestión Milei, Misiones presenta una baja del 44%, provocando una pérdida de 3.458 empleos.
En el plano regional, todas las provincias del NEA iniciaron el año con caídas: Chaco lo hizo en -4,0%, seguida por Misiones y luego Formosa y Corrientes tuvieron retrocesos de mayor magnitud (-9,7% y -23,2% respectivamente).
Por otro lado, al evaluar la dinámica salarial, Misiones tuvo una caída del salario real en el sector en enero 2026: fue de -1,2%, con un salario promedio del sector de $968.056, siendo en este caso el peor resultado relativo en la región del NEA.
Hay algo en Manuel Adorni que remite inevitablemente a esas películas de robos donde todo parece haber salido perfecto… hasta que aparece “ese” personaje.
El golpe fue limpio, el plan impecable, nadie dejó huellas. El jefe de la banda, siempre calmo, da la orden clave: “Nadie gasta un peso durante un año. Desaparecemos. Nos enfriamos”. Silencio. Asentimientos. Profesionalismo.
El golpe fue limpio, dijimos: Ajuste fiscal quirúrgico, licuación de ingresos, motosierra aplicada con precisión sobre jubilaciones, salarios y presupuesto público.
Pero, como en todo plan perfecto siempre hay una falla, sino, no habría película. Y entonces aparece él. El que no puede evitarlo. El que a la semana se muestra con un reloj nuevo y carisimo, un vuelo privado, unas vacaciones demasiado visibles, una casa en un country y un departamento de lujo. Es el que no entiende —o no le importa— que el problema no es lo que se hizo, sino lo rápido que se lo exhibe.
Ahí empieza el verdadero suspenso: no por el robo, sino por cuánto van a tardar en caer.
Porque en toda banda hay códigos. Hay silencios. Hay momentos para hablar… y momentos para no decir absolutamente nada. Pero siempre, siempre, aparece alguien que confunde micrófono con impunidad y vocería con stand up involuntario.
El problema ya no es el hecho. Es la vocación de relato.
Lo fascinante no es el desliz en sí, sino la insistencia. Como si cada declaración fuera una nueva compra innecesaria, una nueva luz encendida en medio de la noche, un “miren acá” cuando la consigna era exactamente la contraria.
Y así, lo que parecía un plan perfecto empieza a parecerse peligrosamente a esas historias donde no hace falta un gran detective: alcanza con esperar a que alguien hable de más.
Porque si algo enseñan esas películas, es que las caídas no siempre vienen de afuera.
El gobierno del presidente Javier Milei oficializó este viernes la designación de Gabriela Carmen Zangaro al frente de la Oficina Anticorrupción, según la resolución 194/2026 que se publicó en el Boletín Oficial.
Zangaro reemplazará a Alejandro Melik. La medida fue adoptada dentro de las medidas que adoptó el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El abogado Melik había asumido en el inicio de la gestión de Milei y su salida se concretó a mediados de este mes.
La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) alertó sobre la continua escalada en el precio de los combustibles, la cual amenaza con interrumpir la cadena de suministro en todo el país.
Desde principios de marzo, los precios del gasoil y de las naftas se incrementaron entre 3 y 5 veces, con un rango que oscila entre 20 y 25%. En la actualidad, el gasoil de grado 2 (el de mayor uso en el sector del transporte) ya supera los 2100 pesos por litro, y todo indica que el mes cerrará con el aumento de costos de gasoil más elevado de los últimos 2 años.
Costo récord en la región
Los economistas de la Federación que nuclea a 42 Cámaras de transporte de todo el país destacaron que, medido en dólares (al menos US$ 1,50), el litro de gasoil en la Argentina alcanzó uno de sus valores más altos de la última década, posicionándose como uno de los más caros de la región.
“La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”, explicó Cristian Sanz, Presidente de FADEEAC.
La velocidad de los aumentos actuales no tiene precedentes cercanos. Mientras que en todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45% (frente a un IPC del 31,5%), en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron en un tercio esa cifra anual.
Sanz fue tajante respecto a la sostenibilidad del servicio: “La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario, muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar, con el consiguiente impacto económico y social. Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional. Apelamos a la madurez y responsabilidad de todas las partes”.
Factor internacional y contexto local
Los especialistas del Departamento de Estudios Económicos y Costos señalaron que cada incremento del 10% en el gasoil impacta de forma directa en al menos 3,5% en los costos operativos de las empresas que realizan viajes de media y larga distancia.
Si bien el mercado global atraviesa un shock por el conflicto en Medio Oriente —con el barril de Brent saltando de US$ 65 a más de US$ 100 en tres semanas—, FADEEAC advierte que la situación local es alarmante debido al «debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, en un marco de significativo crecimiento de la producción local de petróleo (Vaca Muerta)».
«Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes», concluyó Sanz.
En tiempos donde la política atraviesa una crisis de credibilidad sostenida y la conversación pública se fragmenta en múltiples pantallas, la comunicación dejó de ser un complemento para transformarse en una herramienta central del poder. Pero también en un terreno donde los errores se amplifican y quedan expuestos con mayor velocidad. Mariana Angerosa, comunicadora política y estratega digital, lo plantea sin rodeos: hay límites que ninguna estrategia puede atravesar y hay crisis que no se pueden esconder.
En diálogo con Open1017, en el marco de la presentación de su libro “¿Quién nos asesora?”, Angerosa propone mirar la política desde un lugar menos visible, ese detrás de escena donde se toman decisiones que muchas veces explican tanto los aciertos como los papelones públicos. “El libro son 20 historias de comunicación política… se cuentan desde el humor distintas situaciones del detrás de escena”, explicó, al tiempo que remarcó que esas dinámicas no son exclusivas de la política, sino que también atraviesan empresas, pymes y marcas personales.
La elección del humor como recurso no es casual. En un contexto de apatía social y saturación informativa, Angerosa encontró allí una forma de romper barreras y volver a conectar con la audiencia. “En un momento de tanto desánimo… encontré siempre en el humor una forma de vencer esa barrera y poder dar mi mensaje”, sostuvo.
Desde esa experiencia, su diagnóstico sobre la comunicación política actual es tan claro como incómodo. Muchas veces, explica, se intenta resolver con discurso lo que en realidad es un problema de gestión o de conducta. “Si vos hiciste una estafa, no hay comunicación que te pueda salvar”, afirmó, marcando un límite estructural que suele ignorarse. En esa misma línea, advierte que “hay cosas que la comunicación no puede sola”, una definición que desarma la idea de que todo puede corregirse con una buena estrategia.
Ese límite se vuelve especialmente visible en contextos de crisis, donde -según su mirada- los errores se potencian cuando no se reconoce el problema a tiempo. Al analizar el escenario del Gobierno nacional y el rol del vocero Manuel Adorni, Angerosa es directa: “Creo que lo primero que hay que definir… es que estaban en una crisis”. A partir de allí, cuestiona la forma en que se gestionó la exposición mediática: “No necesariamente tenía que salir Adorni a defenderse… lo expusieron en un montón de programas y creo que lo dejaron solo en ese momento”. Incluso la reacción posterior, con un respaldo generalizado del oficialismo, habría sido contraproducente: “Después salieron todos en tándem a bancarlo y creo que eso fue lo que lo debilitó más”.
El problema, según su lectura, es más profundo: la crisis no se cerró. “Que pase una semana y sigan los rumores… es una crisis que no se cerró bien”, señaló, al tiempo que dejó una definición clave para entender el fenómeno: “Las crisis no decide uno cuándo se cierran, lo deciden los medios o la sociedad”.
En ese mismo análisis aparece otro patrón recurrente: la negación como estrategia. “Es una de las pistas que te da que estás en crisis y que no la estás manejando bien”, sostuvo, en referencia a los intentos de minimizar conflictos o evitar reconocer errores. Y en el caso del gobierno libertario, agregó un elemento de mayor peso político: la ruptura de su narrativa original. “Se rompió el mito fundacional… que era ir contra la casta”, explicó, subrayando el impacto que tiene la incoherencia en la percepción social.
Sin embargo, Angerosa no se limita a la crítica. También reconoce experiencias exitosas en la política argentina. “El gobierno de Cristina fue impresionante la comunicación que tuvo, siempre marcando la agenda”, destacó, al recordar cómo atravesó crisis complejas como el conflicto con el campo o el caso Nisman. En la misma línea, valoró la estrategia del macrismo y del Frente de Todos en sus inicios: “El macrismo tuvo una muy buena comunicación… el Frente de Todos también al principio, hasta la foto de Olivos”. Pero vuelve a marcar el límite: “No hay nada que la comunicación pueda hacer si no lo hace la política”.
En el plano internacional, su mirada sobre Donald Trump permite entender otro modelo de comunicación: el de la saturación permanente. “Es que la agenda de los demás no tenga ni un segundo de descanso, estás todo el tiempo atacando”, explicó. Sin embargo, advierte que estos estilos no son replicables automáticamente. “Trump hay uno solo, Milei hay uno solo… estos liderazgos surgen cuando hay un caldo de cultivo que lo permite”, afirmó, desarmando la idea de que existe una fórmula universal. Incluso señala tensiones entre discurso y realidad: “Dice ‘ganamos la guerra’ y no está sucediendo en la realidad”, apuntó sobre el expresidente estadounidense.
Para explicar cómo se gestiona una crisis de manera más integral, Angerosa menciona el caso de la marca Balenciaga, que tras una campaña polémica debió combinar disculpas públicas con acciones concretas de reparación para recuperar legitimidad. El ejemplo refuerza su idea central: la comunicación por sí sola no alcanza si no hay hechos que la respalden.
En ese contexto, la dimensión emocional del voto aparece como un factor decisivo. “Si a vos no te mueve una fibra eso que estás comunicando, no le va a llegar a nadie”, explicó. Y fue más allá: “El voto racional es el voto duro… al indeciso lo movés con las emociones”. Una definición que conecta directamente con el escenario actual, donde la política disputa atención en entornos cada vez más fragmentados.
Las redes sociales, en ese sentido, imponen nuevas reglas. “La gente se pasa cuatro horas en redes… pero no se acuerda de nada”, reflexionó, graficando la dificultad de construir mensajes duraderos en un contexto de consumo fugaz. Por eso insiste en que el diferencial no está en copiar estilos, sino en construir identidad. “Nadie vota algo que no siente familiar y que no conoce”, sostuvo.
Esa lógica también atraviesa su forma de trabajar. Angerosa no oculta que selecciona los proyectos en los que participa y que prioriza perfiles con convicción. “No trabajo con políticos de relleno… quiero políticos que tengan ambición de poder porque creen en lo que quieren hacer”, afirmó, marcando una línea clara entre estrategia y contenido político.
En definitiva, “¿Quién nos asesora?” funciona como una radiografía del sistema político desde su dimensión menos visible. “Mostrar que del otro lado hay un montón de decisiones que se toman… algunas se ven y otras no”, resumió.
En un escenario donde la política compite por atención en medio del ruido digital, la advertencia de Angerosa es contundente: la comunicación puede amplificar, ordenar o incluso disimular, pero nunca reemplazar lo esencial. Porque, al final del día, la credibilidad no se construye con slogans ni con apariciones mediáticas, sino con algo mucho más básico -y mucho más difícil- que una estrategia: la coherencia entre lo que se dice y lo que efectivamente se hace.