MILEI

Abundan motivos destituyentes

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Tema muy delicado el de los sobrados motivos para destituir al muy conflictivo y muy dudosamente equilibrado mental, actual presidente argentino.

Es un tema en extremo delicado, pues evidentemente quedaron grabados a fuego en el inconsciente colectivo argentino, los reiterados procesos destituyentes, perpetrados por las Fuerzas Armadas, en las siete décadas largas precedentes, por lo cual parecería ser un tema tabú, pese a ser de imperiosa necesidad, y seguramente con abundancia de fundamentos legales y patrióticos, pues claramente Milei y sus cómplices políticos, operan para destrozar a Argentina.

En todos esos asaltos pretorianos al poder, cometidos desde 1955, y después en 1962, 1966 y 1976 los uniformados evidenciaron estar en sintonía con los sectores más retrógrados y antinacionales del arco político económico de nuestro país; con algunas excepciones en el período de la autodenominada “revolución argentina” (1966-1973), el cual puede considerarse un golpe de Estado con facetas diferentes al “formato” excluyente cipayo – liberal.

Pero en particular, el muy nefasto “proceso”, dejó profundas cicatrices en la memoria colectiva del pueblo argentino, con lo cual en principio sería potencialmente mal vista, cualquier acción destituyente, por más que abunden motivos para concretarla, como ahora, que en las circunstancias actuales, sería un acto de patriotismo, para poner coto al desmadre antinacional en plena y acelerada perpetración, por el rejunte de libertarios, neoliberales y otros apátridas varios, que operan en clara sintonía con “las embajadas” (las dos principales anglosajonas), y los personeros del mega poder financiero mundial.

Es muy evidente que libertarios y secuaces tienen dos nefastos objetivos para destruir Argentina.

De mínima, buscan involucionarnos a la republiqueta semi feudal, de economía excluyentemente primaria, manejada de hecho por el poder financiero transnacional, con una ínfima minoría hiper rica, y la gran mayoría muy pobre y privada de todo derecho, cuan nuevos siervos de la gleba, semi esclavizados ahogados por deudas y falta de trabajo.

De máxima, buscan hacer desaparecer a Argentina, desguazándonos en varias republiquetas inviables, dóciles a los dictados del exterior.

A poco de asumir, reporteado por una periodista foránea, Milei dijo, sin eufemismo, que es el topo que busca destruir desde adentro, al Estado Argentino. SIN ESTADO NO HAY NACIÓN Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA, o sea que el accionar libertario es claramente contrario a los Intereses Nacionales, y busca nuestra destrucción, a lo que se aboca con fervor digno de mejor causa, sin pausa y con mucha prisa.

Resulta notable constatar el profundo grado de confusiones que se instaló en vastos sectores del pueblo argentino, que parece anestesiado, con escasas oposiciones a la catarata de medidas económicas destructivas y empobrecedoras, que día a día empeoran la situación general, mientras el presidente y sus “voceros calificados” inventan excusas sin asidero alguno, con las que intentan justificar el desmadre socio económico, intencionalmente perpetrado, buscando desviar la atención de la muy negativa acuciante realidad.

Recordemos que por hechos similares (o incluso de menor gravedad), fue destituido De La Rúa; y por desgaste auto promovido por el neoliberalismo apátrida, caducó desprestigiado el infame “proceso” cívico militar en 1983.

La sumatoria de motivos que hoy ameritan sobradamente un severo proceso destituyente, cabe ser clasificada para un más ordenado análisis.

– Ataques verbales con lenguaje y acciones totalmente reñidas con elementales normas de diplomacia, a al menos tres gobernantes (de España, Colombia y Brasil) de naciones amigas con las que nos unen sólidos lazos culturales y sobrados motivos geopolíticos que ameritan mantener y aumentar las sólidas relaciones diplomáticas y culturales; agravado ello con el nada coherente accionar del histriónico presidente argentino, que puede considerarse agresivo para con los pueblos de esas naciones.

– Como contrapartida a lo precedente, resulta vergonzoso el accionar genuflexo del presidente, respecto a los gobiernos de EEUU, el Reino Unido e Israel; lo cual incluso condicionó negativamente el accionar diplomático nacional, subordinándonos a las posturas de esas naciones, en votaciones en las Naciones Unidas. No es un tema menor que esas tres naciones sistemáticamente votan en contra nuestro en el sensible tema de Malvinas, mientras que esa “subordinación automática” nos malquista absurdamente con diversas naciones que apoyan la postura argentina en ese tema y en otros vinculados con la soberanía.

– El abrupto rechazo a la preacordada incorporación al BRICS, al comienzo de la gestión libertaria, fue un absurdo portazo demostrativo de la vergonzosa sumisión al Bloque Atlantista, pisoteando la soberanía y la elaborada trayectoria diplomática argentina, caracterizada por adherir a posturas pacíficas y de respeto a los pueblos. Es de destacar que el grupo BRICS
demostró respaldar los fundados reclamos de soberanía en Malvinas y los otros archipiélagos australes, además de no oponerse a la dilatada presencia nacional en la Antártida, lo cual crea basamentos de soberanía en el Continente Blanco. Además, nos apoyó con financiaciones blandas y soportes tecnológicos, para obras de infraestructura de gran relevancia. El grupo BRICS es en los hechos lo opuesto al agresivo accionar del Bloque Atlantista, cargado de posturas neo imperiales, del cual los libertarios demuestran ser dóciles y serviles subordinados.

– El vocabulario habitual del presidente, cargado de gruesas groserías y de supuestos “ejemplos” que parecerían propios de mentes enfermizas y/o degeneradas (como la brutal mención de “niños envaselinados…”, y otras expresiones chabacanas o propias de degenerados contumaces); resulta impropio para cualquier persona educada y con necesarios altos valores morales…mucho más cuando no se guarda la debida compostura que el elevado cargo presidencial debería ameritar.

– La saña destructiva es particularmente brutal, contra la Salud Pública; la Educación Pública (con énfasis agresivos contra las Universidades Nacionales); contra jubilados y discapacitados; agrediendo a todo el arco tecnológico nacional; demostrando con los hechos que se busca una acelerada involución al paupérrimo nivel de vida de una republiqueta inviable en un contexto de Estado fallido.

– El abandono total de las obras públicas, incluso impidiendo tareas elementales de mantenimiento, está ocasionando rápidos deterioros de la red caminera, el sistema eléctrico y otros sistemas de servicios públicos, todo ello empujando a la destrucción total de la infraestructura, a un grado de abandono propio de un territorio mostrenco, carente de soberanía.

– Los supuestos “logros macroeconómicos” son pura zaraza. Los índices del INDEC tienen bases de cálculo que no condicen con las pautas actuales de consumo, y así fueron precisadas por el anterior renunciante director del citado Instituto. El supuesto equilibrio fiscal es falso, pues se dibuja sin considerar muchas cuentas de erogaciones que quedan impagas, además de malversaciones, como el apropiamiento del impuesto a los combustibles, que debería ser aplicado a inversiones en mantenimiento y nuevas obras de la red de caminos. Y SI LA MACRO ECONOMÍA FUERA TAN EXITOSA, NO SE ENTIENDE POR QUE EL BRUTAL ENDEUDAMIENTO EXTERNO SIGUE CRECIENDO DESAFORADAMENTE. Ya la sumisión a los dictados imperiales del FMI, resulta inaceptable desde los más elementales principios de soberanía nacional.

– Habernos involucrado -de palabra y en un tono provocador-, en la guerra entre Irán y la dupla EEUU – Israel, además de ser un disparate geopolítico es una bravuconada absurda carente de toda lógica; y se perpetró sin la necesaria intervención del Poder Legislativo. O sea que Milei y sus secuaces directos, se arrogan pretensiones dictatoriales, bajo un falaz formato “democrático”. Lo mismo el envío de tropas a Panamá y/o Centroamérica, para operar bajo las órdenes de EEUU. ¿Por qué y para qué?

– La proyectada ley de extranjerización masiva del territorio, es otra aberración tendiente a perpetrar la disolución nacional, deleznable iniciativa por ahora frenada, por la reacción popular.

– La pasividad total del gobierno libertario, ante los nefastos avances conducentes a la explotación petrolífera por parte de una empresa israelí, en el entorno de Malvinas, es demostración cabal de la nula importancia que los temas de soberanía tienen para libertarios y neoliberales. En ese contexto israelí funcional al imperialismo británico, es inadmisible que se autorice un consulado israelí en Ushuaia, capital legal de Malvinas.

– Los agresivos comentarios de Milei, ante la patriótica actitud de los espectadores y jugadores de nuestra selección en el Mundial, al mostrar al mundo el cartel acerca de Malvinas, demuestran palmariamente el desprecio de presidente, respecto a la concreta defensa de Nuestros Derechos Soberanos.

– El industricidio y el tecnicidio, son intencionalmente provocados por el actual gobierno nacional, para involucionarnos en forma brutal e irreversible. A la par, la miseria general crece aceleradamente.

– Los casos delincuenciales denunciados, con no probadas inocencias del propio presidente y su entorno cercano; así como los impresentables casos de “kueiderización” y “adornización” que evidenciarían manejos muy dudosos para “convencer” votos legislativos, y un enriquecimiento muy acentuado que no parece tener fundamentos lógicos, pese a lo escandalosos, parecerían temas menores en el aquelarre de impresentables acciones de desgobierno discrecional.

– Los muchos viajes no oficiales del presidente y su séquito, pero con fondos públicos y medios oficiales, muestran una dispendiosidad nada acorde con los brutales ajustes a los que someten al pueblo.

– El tema no se agota.

Abundan sobrados motivos para impulsar la pronta destitución del actual apátrida gobierno nacional, para accionar en defensa de Nuestra Patria.

La pasividad, en el desastroso contexto actual, es deplorable complicidad con los que nos destruyen con premeditación y alevosía.

No se incita a la violencia. La violencia es practicada por quienes nos están destruyendo, con evidentes connotaciones de sadismo enfermizo y premeditado.

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Repuntaron la industria y la construcción en junio

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La industria y la construcción mostraron crecimientos interanuales en junio y volvieron a ubicarse en terreno positivo, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El organismo reflejó esto en los informes que difundió este viernes, a los cuales tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.

Industria

En junio, el índice de producción industrial manufacturero (IPIM) subió 2% contra el mismo mes de 2025. Así, cortó una racha de dos meses a la baja y volvió a posicionarse sobre el sendero alcista.

En cuanto a la medición mes a mes, el IPIM se contrajo 0,9% y el índice serie tendencia-ciclo registró una variación negativa cercana a cero.

Sin embargo, el incremento en junio no pudo traccionar al acumulado del año, que terminó con una caída de 2,2% respecto a igual período de 2025.

De esta manera, marzo (5,1%) y junio son los únicos dos meses que cerraron con variaciones positivas.

En cuanto a las divisiones, nueve de las dieciseis presentaron subas interanuales.

  • Alimentos y bebidas: 6,2%.
  • Productos de tabaco: 0,4%.
  • Productos textiles: -15,9%.
  • Prendas de vestir, cuero y calzado: -8,4%.
  • Madera, papel, edición e impresión: 8,4%.
  • Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear: 3,4%.
  • Sustancias y productos químicos: 11%.
  • Productos de caucho y plástico: -2,9%.
  • Productos minerales no metálicos: -7,2%.
  • Industrias metálicas básicas: 11,8%.
  • Productos de metal: 3,6%.
  • Maquinaria y equipo: -16,8%.
  • Otros equipos, aparatos e instrumentos: -25,3%.
  • Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes: -3,5%.
  • Otro equipo de transporte: 7,2%.
  • Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras: 3,4%.

Construcción

La construcción también anotó una variación positiva en junio. El indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) subió 4% interanual y el acumulado enero-junio cerró con un incremento de 2,8%.

En este caso, el desempeño mensual del ISAC fue diferente y anotó más subas que bajas: únicamente febrero (-1,5%) y abril (-2,8%).

Medido contra mayo, el sector anotó la mayor caída en lo que va del año: fue de 4,1%, seguida por abril (-3,7%).

Respecto a los rubros, siete de los trece anotaron subas interanuales.

  • Artículos sanitarios de cerámica: 10,7%.
  • Asfalto: -17,1%.
  • Cales: 5,7%.
  • Cemento portland: -1,2%.
  • Hierro redondo y aceros para la construcción: 4,6%.
  • Hormigón elaborado: -2%.
  • Ladrillos huecos: 7,1%.
  • Mosaicos graníticos y calcáreos: -13,6%.
  • Pinturas para construcción: -2,7%.
  • Pisos y revestimientos cerámicos: -3,4%.
  • Placas de yeso: 10,5%.
  • Yeso: 1,7%.
  • Resto: 30,8%.

Los protagonistas del sector no se muestran optimistas para el período julio-septiembre en relación con el nivel de actividad esperado.

El 71,1% (obras privadas) y el 53,8% (obras públicas) no prevé cambios en la tendencia de los meses venideros; el 16,8% (obras privadas) y el 29,2% (obras públicas) cree que disminuirá la actividad y solamente un 12,1% (obras privadas) y 18% (obras públicas) cree que aumentará.

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Nación llegó a un acuerdo con Catamarca para eliminar deuda recíproca

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El Gobierno nacional llegó a un acuerdo con la provincia de Catamarca para la eliminación de deuda recíproca que mantenían, en el marco del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas (REOR).

El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió con el mandatario de la provincia, Raúl Jalil, en el Palacio de Hacienda para entablar la firma del acuerdo.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la cancelación de la deuda cruzada entre Nación y Catamarca servirá para “proteger el equilibrio fiscal“.

“Seguimos trabajando junto a los gobernadores para fortalecer la situación financiera de las provincias y el equilibrio de las cuentas públicas en todo el país”, sostuvo Caputo en sus redes, donde acompañó el mensaje con una foto junto al gobernador catamarqueño.

El Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas se originó en 2024 y recibió una modificación en marzo, mediante el Decreto 171/2026. La norma modifica artículos del Decreto 969/2024, que dio origen a este sistema de ordenamiento fiscal, para otorgar mayores facilidades de adhesión.

El fin de su creación fue para que las partes acuerden “compensaciones, conciliaciones, transacciones, reconocimientos, remisiones y toda otra operación que tienda a la determinación y cancelación de las deudas recíprocas“.

En la última modificación, el Gobierno extendió el plazo hasta 60 días para permitir la adhesión de más provincias al REOR. Para las que ya se encuentran adheridas (Salta, Catamarca, Chubut, Misiones, La Pampa, Santa Cruz, Tucumán y Corrientes), el decreto extendió hasta el 31 de diciembre de 2027 el tiempo límite para presentar la documentación que acredite la legitimidad de las obligaciones.

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Reformas estructurales

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El gobierno anunció que enviará al Congreso cuatro proyectos de reformas estructurales: una nueva Carta Orgánica del BCRA, el “Grillete Fiscal”, modificaciones a la legislación sobre mercado de capitales y cambios en normas referidas a seguros. Todavía no se conoce el detalle de los tres últimos.

En el caso de la reforma a la Carta Orgánica del BCRA, se establece como mandato único de la autoridad monetaria preservar el valor del peso y velar por la estabilidad financiera, dejando de lado las imprecisiones introducidas en 2012 que agregaron objetivos de actividad y empleo y cuestiones sociales. Si bien es cierto que la Federal Reserve tiene un mandato dual (no así el Banco Central Europeo), en un país con alta predisposición a utilizar al banco central como financiador del Tesoro parece más adecuado el mandato único.

En ese sentido, se prohíbe el financiamiento al Tesoro y las utilidades del BCRA deben destinarse a reducir deuda. Esto último tiene particular sentido en un contexto en el cual el costo de la deuda es todavía elevado.

Pero el problema central de cualquier reforma es la capacidad del marco legal de resistir los embates populistas. La propuesta de contar con mayorías calificadas en ambas cámaras es una señal, pero podría ser modificada por otra ley que no requiere tales mayorías especiales. En definitiva, la inconsistencia temporal de obtener y gastar recursos en el corto plazo a costa de hipotecar el futuro no se resuelve por sí sola con una nueva ley, sino que requiere de perseverancia y éxito económico y de una sociedad que valore la estabilidad.

Nótese que un mismo gobierno populista pudo lograr capturar parte de las reservas del BCRA o apropiarse de los fondos que los trabajadores tenían en las AFJP (en este caso, validado por la justicia ya que en aquel momento no se podía demostrar el daño futuro), mientras que tuvo que ceder en su intento por aumentar los derechos de exportación al campo. En este último caso había un sector afectado con mayor capacidad de movilización y el daño era más cercano y visible, que el que sufriría varios años después el conjunto de aportantes a la seguridad social o el que podían padecer los ciudadanos por el deterioro en la calidad de los activos del BCRA.

En lo que respecta al “Grillete Fiscal”, según las declaraciones de los funcionarios, se buscaría alentar al Congreso a que corrija un déficit si éste se mantiene durante algunos meses. Para ello, se dispone que se cierren actividades no esenciales y que los legisladores nacionales y los funcionarios del Ejecutivo dejen de percibir sus haberes hasta que no se remedie el problema.

Esta reforma tiene poco que ver con una regla fiscal tradicional. Si bien tiene un parecido con el “shutdown” americano, en aquel caso no se pretende lograr un equilibrio de las cuentas públicas, sino que el Congreso aumente el tope de deuda.

Una regla fiscal pretende asegurar la solvencia del Estado, pero permitiendo que la política fiscal actúe en forma contracíclica. En las versiones más modernas se trata de preservar el recorte en la inversión pública, que es lo más fácil de hacer desde un punto de vista político[1]. En trabajos de FIEL encontramos evidencia de que las reglas provinciales flexibles protegieron la inversión pública durante períodos de consolidación fiscal y que las reglas nacionales pasadas no fueron un obstáculo para la expansión significativa del gasto público durante 2009 y 2016, cuando se relajaron las restricciones de la regla aprobada en 2004.[2]

En definitiva, las modificaciones en los marcos legales pueden ayudar, pero no son suficientes para asegurar la estabilidad y todavía queda pendiente contar con un marco fiscal de largo plazo moderno que aumente las chances de asegurar la solvencia intertemporal.   

Actividad económica e ingresos fiscales

La última información del PIB mensual correspondiente al mes de mayo arrojó un dato algo peor al esperado. Pero analizando un listado más amplio de indicadores se pueden obtener algunas conclusiones.

  1. La actividad económica muestra que la recuperación modesta continuó a lo largo de los primeros meses del año, ubicándose alrededor de 5% por encima del nivel del año 2023.
  2. La industria se mantiene en un nivel 9% más bajo que el observado en 2023, pero hace meses que detuvo su caída (aunque tampoco inició una recuperación).
  3. En el caso de la construcción, luego de un desmoronamiento de 28% entre 2023 y 2024, se inició una mejora que ha continuado en los primeros meses de 2026. Ello ha permitido que el sector se encuentre en un nivel menos malo que el observado hace dos años (18% más bajo que en 2023).
  4. La información del INDEC sobre consumo formal muestra que las ventas en supermercados medidas a precios constantes continúan en 2026 alrededor de 10% más bajas que en 2023, mientras que las que se realizan en shopping centers han vuelto a los niveles de aquel año. 

Es posible contrastar las cifras que arrojan los indicadores de consumo formal disponibles con los datos de recaudación impositiva. En el caso del IVA y de Ingresos Brutos, hay que contemplar que cada mes se recauda en función de las ventas del mes previo, mientras que en el caso del impuesto a las transacciones financieras, el fisco se hace de recursos prácticamente en el mismo mes, a medida que se registran los débitos y créditos en las cuentas corrientes bancarias de las empresas.

Debe tenerse presente que estos indicadores no son precisos. Por ejemplo, influye la cantidad de días hábiles de cada mes, y los valores mensuales pueden estar afectados por cambios en la parte que se recauda de IVA e Ingresos Brutos en la Aduana al importar insumos. Además, ingresos brutos y el impuesto al cheque son una mezcla de impuestos a la producción y al consumo por lo que su recaudación no debería reflejar perfectamente lo que pasa con el consumo formal.

De todas maneras, en los impuestos recaudados por el gobierno nacional se observa una caída entre 2023 y 2025 algo mayor que la observada en las ventas de supermercados y shopping centers. En cambio, el desempeño de la recaudación de ingresos brutos en ese período fue algo mejor que el observado en los impuestos nacionales mencionados.

Pero esa diferencia desaparece en 2026 y, en todos los casos, la recaudación estuvo por debajo de lo que sugiere la evolución de las ventas formales. Una posibilidad es que haya algo más de consumo informal, lo que es consistente con la evolución de la masa salarial informal que ha mejorado tanto por mayor empleo como por mayores ingresos reales, a diferencia de la masa salarial formal que se ha visto afectada negativamente, tanto por la evolución de los puestos de trabajo como de los ingresos de los trabajadores medidos a precios constantes.

Otra posibilidad es que las empresas se endeuden más con el fisco que en el pasado demorando el ingreso de sus obligaciones tributarias; sin embargo, esta opción no es consistente con la normalización de las tasas reales de financiamiento a corto plazo para empresas. 

El gobierno nacional ha compensado con esfuerzo la caída de los ingresos tributarios con reducciones adicionales en el gasto primario. Pero para mantener el ancla del programa económico parece que será necesario, no sólo un mayor dinamismo en la actividad económica, sino también mejorar la administración tributaria.


[1] Ver, por ejemplo, Ardanaz, Martín, Cavallo, Eduardo, Izquierdo, Alejandro y Puig, Jorge, 2021. «Growth-friendly fiscal rules? Safeguarding public investment from budget cuts through fiscal rule design,» Journal of International Money and Finance, Elsevier, vol. 111(C).

[2] Daniel Artana, Cynthia Moskovits, Jorge Puig e Ivana Templado, 2022. «Fiscal rules and the behavior of public investment: towards growth-friendly fiscal policy? The case of Argentina,» SN Business & Economics, Springer, vol. 2(8), pages 1-23, August.

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Crisis de deuda: para el 86,6% de los argentinos se necesitan dos o más empleos para llegar a fin de mes

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El Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora de julio retrata a una sociedad que dejó de llegar a fin de mes con lo que gana: dos de cada tres argentinos agotan sus ingresos, como máximo, el día 20 del mes, mientras que el 86,6% está convencido de que un solo empleo ya no alcanza para vivir. En ese escenario, el crédito dejó de ser una herramienta de progreso para volverse un mecanismo de subsistencia: el 61,9% se endeudó en los últimos seis meses y la mitad de esos hogares lo hizo para pagar los gastos básicos.

El punto de partida es un salario que perdió la carrera contra los precios y no la recupera. El 87,4% de los encuestados afirma que su ingreso no le gana a la inflación, un techo que ya no distingue posiciones políticas: el 73% de los votantes oficialistas admite esa pérdida, cifra que entre los opositores trepa al 97,1%. La diferencia entre ambos electorados no está en si el deterioro existe —lo sienten los dos— sino en cómo se lo nombra: costo de una transición para unos, fracaso económico para otros. Cuando una experiencia material es tan transversal que alcanza incluso a quienes respaldan al Gobierno deja de ser un problema de gestión para convertirse en una condición de época.

La pérdida aceptada tiene una fecha exacta en el almanaque. El 66% de los argentinos se queda sin plata antes o desde el día 20 del mes y sólo un 9,3% llega a fin de mes con capacidad de ahorro. El calendario, sin embargo, no es igual para todos: entre los más jóvenes —de 18 a 39 años— el 85,5% ya está sin ingresos al día 20, contra el 60,6% en la franja de 40 a 59.

La juventud no sólo gana menos; se queda sin colchón mucho antes, y esa desventaja temprana es la que explica buena parte de lo que viene después. En un país donde el sueldo se agota a los dos tercios del mes, la pregunta deja de ser cómo ahorrar y pasa a ser cómo cubrir los últimos diez días.

La respuesta, para la mayoría, fue el endeudamiento. El 61,9% tomó deuda en el último semestre, pero el dato que desarma cualquier lectura optimista es el motivo: el 53,7% lo hizo porque sus ingresos no cubren los gastos básicos, mientras que la compra de bienes durables —la deuda “del progreso”— explicó apenas el 11,5%. El crédito dejó de financiar proyectos y pasó a financiar comida y tarifas. Y ese endeudamiento forzado tiene, de nuevo, una cara generacional: entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% recurrió a prestamistas o financieras informales, contra apenas el 7% entre los mayores de 60. El segmento con menos respaldo patrimonial es, paradójicamente, el más expuesto a las condiciones más caras y menos reguladas del mercado, en un círculo donde la falta de espalda financiera empuja hacia el crédito más riesgoso.

Endeudarse fue, además, la parte fácil; sostener esa deuda es la difícil. Casi la mitad de quienes tomaron crédito no lo está pagando con comodidad: al 28,9% le cuesta mucho, el 12% ya se atrasó en algún pago y un 6,4% directamente admite que no puede pagar. No sorprende, entonces, que el 55% considere que las tasas están tan altas que el crédito “termina siendo una trampa”, una frase que resume el pasaje de la deuda como oxígeno a la deuda como soga que ahorca. Lo que empezó como salida de emergencia se convirtió, para una porción creciente de hogares, en un problema tan pesado como el que vino a resolver.

Todo este cuadro microeconómico se derrama, finalmente, sobre cómo los argentinos leen el país y se leen a sí mismos. La evaluación negativa de la economía personal alcanza el 42,8%, pero la del país trepa al 61,8%: una brecha de casi veinte puntos que revela que el malestar ya no se vive como una desgracia individual, sino como un diagnóstico colectivo. Esa sensación de deterioro compartido tiene su traducción más elocuente en la autopercepción de clase: sumando clase baja y media-baja, el 53,9% de la sociedad se ubica hoy en la base de la pirámide. No es un dato de ingresos sino de identidad, y ahí está su peso político: cuando el pluriempleo se vuelve norma, la deuda se vuelve subsistencia y aun con todo eso no se llega al día 20. De esta manera, la mitad del país deja de sentirse parte de una clase media que durante décadas fue el relato central de la Argentina.

INDEC

La desconfianza hacia el termómetro oficial de los precios es tan profunda como la pérdida de poder adquisitivo que la alimenta. El 67,1% de los argentinos cree que el dato de inflación que publica el INDEC no refleja la variación de precios que percibe en su vida cotidiana, mientras que apenas el 29,6% le da crédito. No es un rechazo aislado: como se dijo antes, el 87,4% siente que su salario no le gana a la inflación, y ambos números se retroalimentan. Quien ve que la plata se le acaba el día 20 difícilmente acepte que los precios subieron sólo lo que dice el organismo estadístico. Así, la percepción se construye en la góndola y en el resumen de la tarjeta, no en el índice. Cuando el dato oficial y la experiencia del bolsillo divergen mes tras mes, la sociedad termina confiando en su propia billetera antes que en la estadística.

El dato tiene, además, una lectura política que el Gobierno no puede eludir. La baja de la inflación es la principal bandera de gestión de la administración Milei, su activo más defendido. Pero si casi dos de cada tres argentinos no le creen al índice que la mide, cabe preguntarse si esa batalla, aun ganándose en el papel, se está ganando en la percepción social. Y ahí aparece la paradoja de fondo: la inflación efectivamente desacelera y, sin embargo, el pesimismo económico no cede. La explicación probable es que la sociedad nunca respaldó “bajar la inflación” como un fin abstracto, sino como el medio para dejar de perder. Lo que la gente valida no es el número del Índice de Precios al Consumidor (IPC) sino su consecuencia esperada —recomponer el ingreso, volver a llegar a fin de mes—, y mientras esa consecuencia no llegue al bolsillo, la mejora macro seguirá siendo un dato de laboratorio que no consigue traducirse en humor social.

Principales preocupaciones

Cuando se pregunta cuál es hoy la principal preocupación, los argentinos ubican en lo más alto un problema que no es estrictamente económico: la corrupción encabeza el ranking con el 48,8%. El dato tiene un peso simbólico difícil de ignorar. En un país donde el sueldo no llega al día 20 y la deuda se volvió subsistencia, que la corrupción siga siendo la inquietud más señalada revela que buena parte de la sociedad canaliza el malestar material hacia una explicación moral y política: no alcanza con vivir el ajuste en el cuerpo, se lo asocia a una forma de hacer política que se percibe como la causa de fondo. La corrupción funciona, en ese sentido, menos como un problema aislado que como el nombre que la gente le pone a su desconfianza general hacia la dirigencia.

Pero apenas se corre el foco de ese primer lugar, el mapa de preocupaciones vuelve a ser, casi íntegramente, económico. Ingresos/salarios aparece en segundo lugar con el 46,9%, prácticamente empatado con la corrupción, y la incertidumbre económica se ubica tercera con el 41,6%. Más atrás asoman el desempleo (29,1%) y las tarifas de servicios públicos (26,8%). Cuatro de las cinco principales inquietudes remiten, directa o indirectamente, al bolsillo. La foto es coherente con todo lo que viene mostrando el informe: la corrupción ocupa el podio como diagnóstico político, pero es la economía la que estructura el grueso de la angustia social. Lo que preocupa, en definitiva, es la misma pérdida de poder adquisitivo que atraviesa el salario, el calendario del mes y el endeudamiento; la corrupción es la lectura moral de ese mismo deterioro.

Imágenes políticas

Javier Milei terminó julio con una imagen negativa del 58,5% frente a apenas 30,9% de positiva, un diferencial de casi 28 puntos que lo confirma como la figura con el balance más adverso del informe. El deterioro no es puntual sino sostenido: su imagen positiva, que en febrero llegaba al 47%, perdió 16 puntos en el año sin que el rechazo diera tregua. La segmentación etaria dibuja su núcleo de resistencia y su zona de derrumbe: entre los menores de 40 años conserva su mejor desempeño relativo (38% de positiva), mientras que a partir de esa edad la negativa se estabiliza por encima del 58%, tocando el 59,6% entre los mayores de 60. La brecha de género es todavía más filosa —36,8% de positiva entre varones contra apenas 25,1% entre mujeres, donde el rechazo escala al 65,9%— y la geográfica lo castiga en el AMBA (63,6% de negativa) mucho más que en el interior. En intención de voto para 2027, Milei exhibe el perfil más polarizado del tablero: combina el piso más firme (24% de “seguro lo votaría”) con el techo de rechazo más duro (57% de “jamás lo votaría”). Se configura un votante fiel, pero sin aire para expandirse. Su perfil de mejor imagen es nítido: varón, menor de 40 años, del interior del país. El de peor imagen es su espejo invertido: mujer, mayor de 40 años, del área metropolitana.

Por su parte, Axel Kicillof registró una imagen negativa del 51,5% contra un 35,4% de positiva (diferencial de -16 puntos), el segundo peor del informe, aunque con una estructura de apoyo que es casi el negativo fotográfico de la de Milei. Donde el Presidente se hunde, el gobernador bonaerense mejora: su imagen positiva crece con la edad —del 21% entre los más jóvenes al 41% entre los mayores de 60— y rinde claramente mejor entre mujeres (43% de positiva) que entre varones (28%, con 58% de negativa). Geográficamente, su terreno es el área metropolitana (41% de positiva), coherente con el territorio que gobierna, mientras que en el interior el rechazo trepa al 56%. Ese perfil, sin embargo, no le alcanza para proyectarse como alternativa nacional: en la proyección 2027 aparece apenas por encima en disposición positiva (26,2% de “seguro lo votaría”), pero arrastra a la mitad del electorado (50,7%) que jamás lo votaría. Esos números muestran un techo que delata las dificultades del peronismo para trascender su propio núcleo. Su perfil de mejor imagen es el de mujer, mayor de 60 años, del área metropolitana; el de peor, el varón joven y del interior, exactamente el segmento que corona a Milei.

Patricia Bullrich mostró una imagen negativa del 50% frente al 36,6% de positiva (diferencial de -13,4 puntos), lo que la deja empatada con Kicillof en nivel de rechazo, pero con un rasgo que la distingue del resto: su opinión es la más consolidada y menos sensible al recambio generacional. A diferencia de Milei o de Kicillof, su imagen positiva se mantiene estable en torno al 35-38% en los tres tramos de edad, sin gradiente etario, lo que sugiere una figura ya “conocida y catalogada” por el electorado, con poco margen para sorpresas en cualquier sentido. La diferencia aparece, en cambio, en el género y la geografía: entre varones queda casi en empate (41% de positiva) mientras que entre mujeres la negativa sube al 56%, y en el interior mejora frente a un AMBA donde el rechazo llega al 58,1%. En la proyección 2027 su cuadro es el más comprometido en términos de crecimiento: sólo el 18,3% la votaría con seguridad. Su 27,7% de “podría votarla” —el potencial de expansión más alto de los cuatro— la deja como la figura con más margen teórico para recuperar terreno, siempre que logre convertir esa disposición latente en apoyo efectivo. Su perfil de mejor imagen es el de varón del interior del país; el de peor, la mujer del área metropolitana.

Myriam Bregman es, otra vez, la excepción del tablero: la única dirigente con diferencial de imagen positivo, con 43,1% de positiva frente a 40% de negativa (+3,1 puntos). Su fortaleza tiene un epicentro claro en el género: entre mujeres alcanza el 53% de imagen positiva —el número más alto de cualquier dirigente en cualquier segmento de todo el informe—, mientras que entre varones la negativa sube al 48,9%. La curva etaria es casi plana, incluso levemente mejor entre los mayores de 60 (48,2% de positiva), lo que desmiente la idea de que su crecimiento sea un fenómeno exclusivamente juvenil. A su vez, geográficamente rinde mejor en Buenos Aires y CABA (52,5% de positiva) que en el interior. Ahora bien, la buena imagen no se traduce en volumen electoral: su intención de voto duro para 2027 es la más baja de los cuatro (12,3% de “seguro la votaría”), con un rechazo del 50% que le pone un techo temprano. El dato revela una paradoja típica de las figuras de nicho: es la mejor valorada, pero la menos votada, capaz de despertar simpatía sin convertirla, todavía, en un respaldo masivo. Su perfil de mejor imagen es el de mujer del área metropolitana; el de peor, el varón del interior del país.

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