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Día de la Mujer: una de cada cuatro mujeres líderes experimentó acoso laboral por razones de género

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Especialistas apuntan a que la erradicación de estas actitudes cuente con iniciativas estructurales. También destacaron la importancia de que el Estado lleve adelante protocolos.

Un estudio reveló que una de cada cuatro mujeres líderes en relación laboral de dependencia experimentó acoso por razones de género. El mismo se desglosa en los tipos emocional, verbal o físico, con una brecha marcada en comparación con los hombres en mismos puestos.

El 27,5% de las mujeres encuestadas sufrió alguno de estos tipos de acoso, mientras el 18,3% de los hombres en la misma condición laboral vivió algo similar. “Esta brecha de casi 10 puntos evidenciaría la persistencia de sesgos y prejuicios en relación con las mujeres en posiciones de poder que se traducen diariamente en microagresiones y micromachismos“, afirmó Laura Gaidulewicz, directora del Instituto de Género e Inclusión de Universidad Siglo 21 que desarrolló el estudio “Violencia y acoso por razones de género: su impacto en las mujeres líderes”.

En esta línea, el 37,7% de las mujeres líderes en relación de dependencia recibió bromas ofensivas por su género, lo que afectó su desempeño laboral. Una de cada cuatro de estas mujeres se vio comprometida en su responsabilidad con el trabajo debido a estas experiencias, mientras que solo uno de cada diez hombres reporta el mismo impacto.

Los resultados destacan que las mujeres líderes en relación de dependencia son el grupo con mayor índice de acoso activo (5,8%) y denuncias (4,3% dentro de las organizaciones y 2,9% ante la justicia). Además, el 20,3% de ellas sintió desánimo en sus metas laborales debido a su género, mientras que, en los hombres, esta cifra es del 12,2%.

Ante dichas circunstancias, el estudio señaló que apenas el 30% de las encuestadas afirma que su organización cuenta con herramientas para abordar estos casos, si bien son obligatorios.

Gaidulewicz agregó que remover estos sesgos “requiere el compromiso y el trabajo cotidiano de las organizaciones, los individuos y el Estado”, junto a “políticas de protección y prevención que garanticen entornos laborales seguros y libres toda forma de discriminación y violencia”.

La respuesta más común frente a estas situaciones es plantear el problema de manera informal, en primera instancia a las personas pares como interlocutores (12,1%). Las mujeres recurren a esta opción en mayor medida (14,6%) que los hombres (9,4%). En el caso de las mujeres en relación de dependencia con roles de liderazgo, sólo el 5% elige Recursos Humanos frente a los hombres, que en la misma condición laboral acuden en un 15,4%.

La intervención estatal cuenta con un alto nivel de apoyo: el 87,5% de las personas encuestadas respalda la acción del Estado. El 98% de las mujeres líderes en relación de dependencia apoya la intervención estatal en la creación de entornos libres de violencia y acoso, frente al 90% de los hombres líderes que trabajan bajo esta modalidad.

El “agotamiento” e “incendios” diarios, una posible respuesta

La antropóloga Agustina Kupsch, fundadora de la organización Panóptico Cultural, expresó a Ámbito que “el problema con la equidad de género en las empresas no es solo el sesgo o la falta de voluntad: es el agotamiento organizacional”.

Kupsch describe que “el factor común de quienes dejaron de invertir en Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) es que las compañías llevan años apagando incendios: crisis económica, recortes, presión por resultados”. En ese contexto, sumado a la agenda política internacional, “la diversidad y la inclusión dejaron de ser prioridad, no porque no importen, sino porque se ven como un ‘extra’, algo satélite que está muy lejos de ser prioritario”, completó.

“Si la equidad nunca fue vista como algo estratégico, es lógico que sea lo primero en caer. Si la DEI siempre fue un área aparte, jamás una parte estructural del negocio, en tiempos de crisis se convierte en lo más fácil de recortar. Pero eso tiene un costo” agregó la antropóloga.

La responsable de asuntos públicos de Grow – Género y TrabajoCarolina Garber sostuvo a este medio que “muchas organizaciones han avanzado en su compromiso con la equidad de género, pero aún hay desafíos que pueden abordarse para generar espacios laborales más justos y eficientes”.

Desde Grow, detallan que un punto está en “garantizar que las iniciativas no queden solo en buenas intenciones, sino que se integren en la cultura organizacional”. Es decir, que “no dependan únicamente del esfuerzo individual”.

La organización afirmó que identificaron que “los procesos de selección, promoción y evaluación del desempeño aún presentan sesgos que pueden dificultar el crecimiento” tanto de mujeres como diversidades. Como ejemplo, menciona que se siguen premiando “modelos de liderazgo tradicionales” que no contemplan el impacto profesional de la “conciliación entre el trabajo remunerado y las responsabilidades de cuidado”.

Por su parte, la directora general del Observatorio Ahora Que Sí Nos VenRaquel Vivanco, apuntó: “Una vez que las mujeres logramos saltar las barreras para acceder a puestos de liderazgo, debemos lidiar con una infinidad de situaciones que configuran acoso y violencia por motivos de género”.

¿Qué pasa con el Techo de Cristal?

Se entiende por Techo de Cristal a la limitación invisible que las mujeres enfrentan a ascender profesionalmente dentro de las organizaciones, debido a contar con responsabilidades domésticas como principal impedimento. Garber apuntó a este medio que estos techos “siguen siendo una barrera real” pero que “hoy se presentan de manera más sutil y difícil de detectar“.

“La persistencia de estereotipos de género, la falta de conciliación entre trabajo remunerado y responsabilidades de cuidado, y el sesgo en los procesos de selección y promoción contribuyen a que estas desigualdades se mantengan”, apuntó la representante de Grow.

Garber sostiene que “el cambio organizacional es posible”, entre otras razones, con la revisión de criterios de “evaluación del talento” o “la garantía de que la maternidad o las responsabilidades de cuidado no sean un freno en el desarrollo profesional”.

Kupsch, por su lado, concluyó: “No hay estabilidad sin equidad. No hay futuro sin diversidad. La pregunta no es solo cómo rompemos el techo de cristal, sino cómo evitamos que las empresas lo hagan aún más grueso cuando el contexto aprieta”.

En esta línea, Vivanco agregó que se trata de “situaciones que muchas veces no se denuncian por temor a represalias o la pérdida del trabajo”, por lo que “el techo de cristal persiste”. La directora del Observatorio Ahora Que Si Nos Ven Vivanco finalizó con que “es deber del Estado y de las empresas implementar protocolos para prevenir y erradicar la violencia por motivos de género en el ámbito laboral”.

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Día de la Mujer: la brecha salarial entre hombres y mujeres volvió a crecer en 2025

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De acuerdo con un análisis de los puestos laborales, se observa que, en general, los hombres tienen una pretensión salarial superior a la de las mujeres. Además, las brechas salariales más amplias se concentran en los niveles jerárquicos más altos.

En el marco del Día de la Mujer, un análisis del mercado laboral argentino reveló que la brecha salarial volvió a crecer en 2025 y que existe una tendencia generalizada en el que los hombres solicitan salarios más altos que las mujeres, en casi todos los sectores. Excepto uno. La disparidad de género sigue estando en el centro del debate, aunque hay particularidades que llaman la atención.

En qué sectores se observa mayor y menor brecha salarial

De acuerdo al informe de Perspectivas de Género en el Mundo Laboral de Bumeran, la excepción en la que las mujeres piden mejores salarios, se da en el sector de Recursos Humanos, donde las mujeres solicitan un salario promedio un 4,21% superior al de los hombres. Las mujeres piden una media de $1.223.451 pesos mensuales, mientras que los hombres solicitan $1.171.996. Este fenómeno es notable, ya que en el resto de las áreas la tendencia a favor de los hombres se mantiene.

Por ejemplo, en el área Comercial, la brecha salarial alcanza el 22,28%. Los hombres piden un salario de $965.640 al mes, mientras que las mujeres solicitan $789.703, evidenciando una diferencia sustancial. En Administración y Finanzas, la diferencia es también significativa, con una brecha del 18,81% entre lo que los hombres ($1.149.771) y las mujeres ($967.770) piden por sus servicios.

En el segmento denominado Otros, que incluye diversas áreas y funciones, la brecha salarial llega al 14,91%, con los hombres solicitando un salario de $947.556 pesos frente a los $824.628 que las mujeres requieren. A su vez, en sectores como Producción, Abastecimiento y Logística, la diferencia es del 14,61%, con los hombres solicitando un salario de $1.028.268 frente a los $897.165 de las mujeres.

Sin embargo, no todas las áreas muestran disparidades salariales tan marcadas. En Marketing y Comunicación, la diferencia es más reducida, con una brecha de solo 2,44% a favor de los hombres ($1.321.597 frente a $1.290.173 ). De igual manera, en el sector de Tecnología, la diferencia es pequeña, con los hombres pidiendo $1.161.116 y las mujeres solicitando $1.134.368 al mes.

Estos datos evidencian cómo la brecha salarial por género sigue presente en muchos sectores, aunque en algunos casos es más moderada. “Los datos muestran que la brecha en los salarios requeridos según género es una realidad en casi todas las áreas, con diferencias que superan el 20% en algunos sectores. Si bien en Recursos Humanos las mujeres solicitan un 4,21% más que los hombres, esto es una excepción y no la norma. La clave está en entender qué factores impulsan estas diferencias y trabajar en estrategias que promuevan mayor equidad”, explica Carolina Molinaro, Head of Marketing de Jobint.

La brecha de los salarios requeridos se redujo, pero volvió a crecer

En promedio, los hombres solicitan un salario un 10,89% mayor que el de las mujeres. Mientras ellos aspiran a $1.457.285 por mes, ellas solicitan $1.314.130 por mes.

Durante el último año, la brecha en las remuneraciones solicitadas mostró variaciones significativas. En enero de 2024 alcanzaba el 17,23%, reduciéndose a su punto más bajo en junio con un 4,91%. Sin embargo, desde entonces comenzó a crecer nuevamente, llegando al 10,89% en enero de 2025.

Si se amplía la perspectiva a los últimos cinco años, la brecha más alta se registró en octubre de 2023, cuando los hombres solicitaban un 20,45% más que las mujeres.

La brecha crece con el seniority: en roles de jefe y supervisor alcanza el 28%

La brecha salarial por género aumenta con el nivel de seniority. En posiciones junior, la diferencia es pequeña, con mujeres solicitando $826.669 y hombres $838.574, lo que representa solo un 1,44% de diferencia. Sin embargo, la brecha se amplía significativamente en roles semi senior y senior, con hombres pidiendo $1.257.413, un 23,05% más que las mujeres ($1.021.904). La mayor diferencia se da en posiciones de jefe y supervisor, donde los hombres requieren $1.439.643, frente a $1.120.216 de las mujeres, lo que implica una brecha del 28,51%.

En lo que respecta a la participación en las postulaciones, también presenta diferencias destacables según el seniority. En posiciones junior y semi senior y senior, las mujeres representan la mayoría de las participaciones, con un 51,18% y 52,05%, respectivamente, frente al 48,82% y 47,95% de los hombres. Sin embargo, esta tendencia se revierte en los niveles más altos. En roles de jefe y supervisor, la presencia masculina aumenta significativamente, alcanzando el 57,98% de las postulaciones, mientras que la participación femenina cae al 42,02%.

Resumen de otros puntos clave del informe:

– Los hombres solicitan salarios mayores tanto en los sectores masculinizados como en los feminizados. No se registra una tendencia hacia salarios mayores en los sectores masculinizados o en los feminizados.

-En la mayoría de los casos, los hombres aspiran a salarios más altos que las mujeres. Educación, Docencia e Investigación es la única subárea donde ocurre lo contrario: las mujeres tienen una pretensión salarial un 25,79% mayor que los hombres ($1.146.560 pesos por mes, frente a $850.884 por mes).

– Las mujeres representan la mayoría de las postulaciones en Salud, Medicina y Farmacia (69,43%), Atención al Cliente, Call Center y Telemarketing (65,11%), Legales (63,69%), Administración, Contabilidad y Finanzas (56,56%), Educación, Docencia e Investigación (54,62%) y Comercial, Ventas y Negocios (56,00%). En contraste, los hombres tienen mayor presencia en áreas técnicas y operativas, con una fuerte participación en Producción y Manufactura (75,72%), Ingeniería Civil y Construcción (73,58%) e Ingenierías (73,24%). También dominan el sector de Oficios y Otros, con un 60,56% de las postulaciones.

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Forbes seleccionó a las mujeres más poderosas ¿Quiénes son?

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Las mujeres que integran las lista, “han demostrado que la influencia se extiende mucho más allá de la autoridad convencional, agregó la ejecutiva”.

La influencia de las mujeres nunca ha sido más profunda ni más amplia”, así lo afirmó la vicepresidenta ejecutiva de la revista Forbes al presentar la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo de este año. Según la ejecutiva, las mujeres que integran este ranking han demostrado que su impacto va más allá de la autoridad tradicional, destacándose por su resiliencia e innovación en sus campos laborales.

¿Qué significa esto? La publicación explica que, además de políticas y ejecutivas de grandes empresas, también figuran mujeres como la cantante Taylor Swift o la basquetbolista Caitlin Clark. A pesar de no ocupar cargos de poder en la industria musical o deportiva, estas figuras están marcando un “nuevo y moderno mapa de influencia”, que se aleja de la autoridad convencional y se centra en “posiciones estratégicas para impulsar cambios”.

Aunque las mujeres que figuran en el ranking de este año influencian un control de US$33 billones en Producto Interno Bruto global y afectan la vida de más de 1.000 millones de personas, Forbes subraya que su verdadero impacto reside en transformar los sectores donde operan. En este sentido, “el poder colectivo de las mujeres está en aumento”, aunque aún persisten desigualdades en las esferas de poder tradicional, dominadas mayormente por hombres.

Por ejemplo, tres de las cuatro economías más grandes del mundo nunca han sido lideradas por mujeres, cinco de las empresas más grandes de Silicon Valley no han nombrado aún a una mujer como CEO, y en Wall Street, solo Jane Fraser, de Citigroup, lidera un banco importante.

¿Quiénes son las 10 mujeres más poderosas?

  • Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
  • Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo
  • Giorgia Meloni, primera ministra de Italia
  • Claudia Sheinbaum, presidenta de México
  • Mary Barra, CEO de General Motors
  • Abigail Johnson, presidenta de Fidelity Investments
  • Julie Sweet, CEO de Accenture
  • Melinda French Gates, filántropa
  • MacKenzie Scott, filántropa
  • Jane Fraser, CEO de Citigroup

Ursula von der Leyen ocupa por tercer año consecutivo el primer lugar en la lista. Desde 2019, lidera la Comisión Europea, siendo la primera mujer en este cargo, responsable de la legislación que afecta a más de 450 millones de europeos. Anteriormente, fue ministra de Defensa de Alemania en el gabinete de Angela Merkel.

Forbes también destaca la presencia de mujeres latinoamericanas en la lista:

  • Claudia Sheinbaum, la primera presidenta de México, quien ha liderado cambios significativos en el panorama político y económico del país.
  • Tarciana Medeiros, la primera mujer al mando del Banco de Brasil, una institución financiera de 215 años y el segundo banco más grande de América Latina.
  • Paula Santilli, CEO de PepsiCo para la región de América Latina, responsable de la gestión de ingresos por más de US$11.000 millones y de una fuerza laboral de 80.000 empleados.

Influencias inesperadas

Además de las figuras políticas y empresariales, Forbes resalta a mujeres que están causando un gran impacto en sectores poco convencionales. Es el caso de Caitlin Clark, la basquetbolista estadounidense de 22 años que está transformando la industria deportiva, y Taylor Swift, quien no solo está batiendo récords con su gira Eras, sino que está redefiniendo la industria musical, desde los derechos de autor hasta la economía de los conciertos.

En el mundo del streaming, Forbes también destaca a Bela Bajaria, directora de contenidos de Netflix, y Jennifer Salke, directora de Amazon MGM Studios, quienes influyen en los algoritmos y contenidos que determinan lo que ven miles de millones de personas, modelando la cultura global.

Fuente: Forbes

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La naturaleza y los saberes ancestrales se reúnen en el Festival Mujeres Tierra Roja en Posadas

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Posadas se prepara para la VI edición del Festival Internacional “Mujeres Tierra Roja”

El próximo domingo 17 de noviembre, de 9 a 22 horas, el Jardín Botánico Alberto Roth de Posadas será escenario de la VI edición del Festival Internacional “Mujeres Tierra Roja”. El evento, de entrada libre y gratuita, invita a una jornada dedicada a la medicina natural, biodiversidad, cultura, y saberes ancestrales y tecnológicos.

Bajo el lema “La Selva, medicina natural”, esta edición pondrá el foco en la relación entre la naturaleza y la salud, destacando prácticas y conocimientos locales y regionales. A lo largo del día, los asistentes podrán participar en talleres, disertaciones, y disfrutar de un patio de comidas con opciones saludables, además de stands con productos y propuestas enfocadas en el bienestar y la sustentabilidad.

El festival es organizado por la Subsecretaría de Representación del Turismo de Misiones en Buenos Aires, en colaboración con la Municipalidad de Posadas, el Honorable Concejo Deliberante de Posadas, el Instituto Misionero de Biodiversidad (ImiBio), el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones (MEyRNR), la Cámara de Representantes de Misiones, el Ministerio de Turismo y la Fundación Bagú.

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8M: Las mujeres en el mercado laboral misionero

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Un nuevo #8M con conmemoraciones y movilizaciones en todo el mundo, nos permite, o quizás nos obliga, a volver a analizar algunas situaciones vinculadas al posicionamiento de la mujer en la sociedad, de manera tal de determinar si realmente existen progresos en las demandas históricas de las mujeres o por el contrario, si hay estancamiento o incluso retroceso. 

Específicamente en la vida económica, las demandas de las mujeres son amplias y con mucha razón: históricamente han sido relegadas y por más que algunos personajes (algunos incluso sentados desde el sillón de Rivadavia) nieguen fenómenos como la brecha salarial, el problema existe y en épocas de crisis, lamentablemente, se profundiza. 

El universo de estudio vinculado al relegamiento de la mujer como actriz económica es amplísimo, pero en esta oportunidad nos detendremos a analizar algunos aspectos vinculados al mundo laboral específicamente en Misiones. 

Como advertencia inicial, cabe volver a resaltar el desfase temporal de los datos: los que aquí pondremos en discusión corresponden al tercer trimestre del 2023, siendo los últimos oficiales que se conocen, siendo ese un período donde la situación nacional era otra: ya era problemática, pero luego fue agravada. Esto es clave para entender lo importante de los procesos: no es lo mismo llegar a un escenario global de crisis con mejoras, que hacerlo con deterioros. 

Tal como conocimos semanas atrás, el INDEC publicó los resultados de la EPH Urbana (que abarca no solo a Posadas sino también a las localidades de más de 2.000 habitantes). Los resultados globales de ese trabajo los mencionados en esta columna de Economis. Pero cabe en esta oportunidad utilizar los microdatos de la EPH Urbana para ahondar un poco más adentro de la provincia y, en particular, analizar la situación por género. 

Tal como detallamos en esa columna, Misiones exhibió una tasa de actividad del 47,3% y de Empleo del 46,1%; en ambos casos, mejoró respecto al año anterior. Si observamos estas mismas tasas para las mujeres, notamos dos particularidades: son más bajas que el total provincial (como suele ocurrir históricamente a nivel país) y exhiben una trayectoria similar. 

En el año 2022, las mujeres de Misiones registraban una tasa de actividad del 45,2%, que creció al 45,9% en 2023; en lo concerniente al Empleo, la tasa del 2022 en mujeres era del 43,5% y se expandió al 44,0% en 2023. Aun siendo relativamente leves, la mejora es una clave transcendental para aumentar sistemáticamente la participación femenina en el mercado de trabajo. 

Ese 44% de tasa de Empleo misionera es, tal como ocurre en el total general, la más alta de toda la región con diferencias muy significativas respecto a las otras provincias del NEA: es la única que supera los cuarenta puntos. En el Chaco, la tasa de Empleo femenina marcó 38,4%; en Corrientes fue del 37,1%; y en Formosa, de 32,4%. Similar situación se observa en las tasas de actividad. 

Entre las mujeres ocupadas de Misiones, de acuerdo con la EPH Urbana, el 74% son empleadas (formales e informales), mientras que el 23% son cuentapropistas. El 3% restante se distribuye en las que ejercen la figura de patrona y las trabajadoras familiares sin remuneración. 

Cuando se analiza a la población femenina inactiva, en Misiones se da la particularidad de que el 39% corresponde a estudiantes, un valor muy por encima del promedio del NEA que es del 34%. Por el contrario, las mujeres inactivas que cumplen funciones de ama de casa representan en Misiones el 18,7%, un valor muy por debajo del promedio regional (24,2%)

Así entonces, volviendo a los datos iniciales, se verifica una mejora de la participación femenina en el mercado de trabajo provincial. Pero hay un punto negativo vinculado al ingreso: la brecha entre varones y mujeres se amplió en la provincia, del 23,5% de 2022 al 26,8% en 2023. La ampliación de la brecha se debió al hecho de que, en el período analizado, los varones mostraron una suba real de la media de sus ingresos individuales totales del 5,9%, mientras que las mujeres registraron una suba de sólo el 1,3%. 

Entre 2016 y 2023, la brecha de ingresos en Misiones mostró altibajos, oscilando en un rango entre 20 y 30 puntos. En 2016 la brecha de ingresos era del 26,2%, inferior a la media nacional de 28,6%. En 2017, disminuyó al 23,8% a partir del hecho de que las mujeres incrementaron sus ingresos en un 0,7% real mientras que los de los varones cayeron 2,5%. En el 2018, inicio de la recesión de por medio, la brecha mostró una significativa suba elevándose al 29,6%, siendo esta la más alta de la serie histórica tomada. Esa suba se debió a que, si bien ambos géneros tuvieron caídas reales de sus ingresos, fue más fuerte en las mujeres: -14,7% contra -7,8% en varones. 

En el año 2019 la brecha bajó al 24,3%, explicado por suba de ingresos del 1,3% en mujeres y caída del 5,3% en varones; ya en el 2020, bajó a un piso histórico del 20,4% pero no por mejoras de ingresos, sino por fuerte caída en varones (-10,1% vs. -5,5%). En el 2021 hubo una recuperación de ingresos de varones (6,5%) y una nueva pérdida en mujeres (-1,2%) lo que hizo crecer la brecha al 26,2%, reduciéndose al 23,5% en 2022 por recuperación en mujeres (5,6% vs. 1,9% de varones). Finalmente, pasó al 26,8% en 2023, quedando levemente por encima de la media nacional (26,2%) aunque bastante alejada del pico, que se observa en La Pampa (35,9%).

Dejando la EPH de lado, pero continuando en el mundo laboral, podemos observar la participación de mujeres en el total del empleo registrado provincial (privado y público). Aquí hay un punto fuerte a destacar: en septiembre de 2023 (último dato disponible), las mujeres participaban del 41,5% del total del empleo registrado misionero, siendo este el valor más alto (compartido con diciembre 2022 que marcó igual nivel) de toda la serie histórica que mide este indicador, que se inicia en enero 2013. 

En todo ese período (enero 2013-septiembre 2023), el promedio histórico de participación femenina en el empleo formal misionero es del 38,5%, pero ya desde mediados del 2022 comenzó a mostrar niveles altamente superiores hasta llegar al pico mencionado en el último mes relevado. Además, dicho nivel supera a la media nacional (41,1%). 

Hay algunos sectores en particular donde la mujer tiene la mayoría de participación. Algunos ejemplos son los empleos en Servicios de Asociaciones y servicios personales, donde las mujeres explican el 56,7%; en Salud Humana y Servicios Sociales (66,9%); Enseñanza (65,5%); y Administración Pública (53,7%).

Pero además, hay otros sectores con histórico predominio de varones donde las mujeres ganaron espacio. Por caso, en la Industria la participación promedio de la mujer era del 8,7% y creció al 10%; en el Agro el promedio histórico es de 38,5% y marcó 41,5% en 2023; y en Servicios Artísticos, Culturales y Deportivos el promedio era del 36% y marcó 40% en el último dato.

Podríamos decir que a grandes rasgos, la mujer ha ganado terreno en el mundo del trabajo durante los últimos años en Misiones, aunque queda pendiente una mejora sostenida y significativa en relación con los ingresos, un problema que se observa en muchas, por no decir todas, las provincias del país y que es además un eje central de discusión a nivel mundial.

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