Naturaleza

Milho quente

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A veces, los debates se disparan del modo menos pensado. Un mensaje con una sugestiva propuesta: decirle no a las semillas transgénicas en la Capital Nacional de la Biodiversidad. ¿Cómo oponerse? Pero acto seguido, el interrogante. ¿Quién quiere plantar semillas transgénicas en Misiones? La respuesta estuvo ahí, pecado periodístico, desde diciembre del año pasado, en un simple comunicado de prensa. La Nación pactó con la corporación Maizar desarrollar sembradíos de maíz de alta productividad en Misiones y el norte de Corrientes, en una extensión, en la tierra colorada, de 250 mil hectáreas. Alta productividad es sinónimo de transgénico. Las 250 mil hectáreas son una enormidad, equivalente a casi el 10 por ciento de la geografía provincial y prácticamente toda la superficie productiva que queda libre.
El plan es convertir a Misiones en una cuenca granera para abastecer el déficit que tiene Santa Catarina, el estado más rico de Brasil, donde se produce cerdo y pollo de exportación a escala global. El negocio está a la vista: demanda creciente, costos logísticos bajos y dólares al alcance de la mano por la exportación.
Debe ser, de los últimos años, el modelo de transformación más intempestivamente planteado sobre la mesa. Para la Nación no hacen falta estudios de impacto ambiental ni demasiados permisos. Es un “negocio directo con los productores”, argumentan los defensores de la idea. En Misiones hace 30 años que se plantan transgénicos, reiteran. La corporación Maizar, que tiene entre sus socios plenos y consejeros a ejecutivos de Monsanto, pone las semillas, “paquete tecnológico” y el asesoramiento. ¿Qué puede estar mal? Es un modelo de negocios a medida.
Sin embargo, se puede hacer un simple ejercicio de preguntas.
Es cierto que en Misiones se planta transgénicos desde hace por lo menos tres décadas. Y que se usa glifosato, en el maíz, en las más de 420 mil hectáreas forestadas y, también en el tabaco, pese a que la industria del cigarrillo descartó el uso de esos pesticidas. Sin embargo, salvo en el caso del grupo chileno Arauco, las cantidades son mínimas, en proporción. Para “proteger”las 250.000 hectáreas de maíz harían falta no menos de 1,5 millones de litros de glifosato -la marca más extendida es Roundup-. ¿La capital nacional de la Biodiversidad soporta semejante cantidad de veneno en el aire, con el consiguiente riesgo para la salud humana, animal, de cursos de agua y degradación del suelo? ¿Está Misiones preparada para cambiar su matriz productiva asociada al verde monte para parecerse a las desoladas praderas del sur brasileño, donde el desierto verde es dominado por la soja y el maíz por cientos de kilómetros? ¿Puede Misiones sacrificar la postal de naturaleza viva a cambio de una lluvia de dólares? ¿Puede Misiones ser mera exportadora de materia prima para que otros engorden ganado? En otros términos, Misiones pondría la tierra y sus proteínas para alimentar las vacas (y la riqueza) del otro lado de la frontera, donde prácticamente ya no quedan tierras productivas.
El modelo de primarización de la economía es el que se está imponiendo en la Argentina, según reconocen los propios thinks thanks liberales, pero al menos debe haber el derecho al pataleo.
¿Que hace falta mejorar la productividad de las chacras para que haya una riqueza mayor? Por supuesto. Pero no son pocos los esfuerzos actuales para recuperar la chacra, que vivió su peor contracción durante los 90, cuando el colono abandonaba la tierra por el escaso valor de sus productos. La inmigración se frenó y en muchos pueblos, se revirtió.
Durante el año pasado, Misiones fue declarada capital nacional de la Biodiversidad y se aprobaron varias leyes vinculadas a la agricultura sustentable y la prohibición del glifosato en espacios urbanos y periurbanos. El plan de la Nación parece saltarse todas las contraindicaciones.
Los especialistas señalan que Misiones con la genética variada que posee, “no necesita trabajar con transgénicos”, aunque es cierto que otras zonas del planeta se han beneficiado con esas variedades, como la lucha contra el hambre en África. En cambio, la tierra colorada goza del privilegio de tener biodiversidad (todavía), y contar con condiciones climáticas beneficiosas.
Para un biólogo consultado para esta columna, la discusión no debe ser transgénicos sí o transgénicos no. “Es una discusión tendenciosa, poco objetiva y que trae como consecuencia la desinformación y distrae de las verdaderas preguntas. Las preguntas deben ser mucho más específicas y atender a las realidades de cada región ¿Es necesario utilizar organismos transgénicos? ¿Bajo qué condiciones se deben utilizar? ¿Qué genes están insertos? ¿Cuál es el objetivo de insertar esos genes? ¿Quiere Misiones responder al modelo agroexportador que plantea la Nación? Misiones posee una rica variabilidad genética que le permite afrontar los desafíos de soberanía alimentaria planteados a futuro, respetando el medio ambiente”, sentenció. Curiosamente, es un punto de coincidencia con Jerónimo Lagier, el diseñador del proyecto maíz: “No es el uso o no uso de los transgénicos, sino cómo lo usás”, dijo en un reportaje con Economis que se puede leer acá.
Pero en realidad es un debate que también se da en los países “avanzados”. Hace cuatro días la justicia francesa prohibió la venta y el uso en Francia del Roundup Pro 360, herbicida que contiene glifosato del grupo Monsanto/Bayer utilizado en el país galo en vitivinicultura. El fallo se produce en pleno debate en Francia y Europa sobre el potencial peligro del glifosato, principio activo del Roundup.
Se agregan otras preguntas. ¿Quién se quedará con los dólares extra de la exportación? Argentina es el cuarto exportador mundial, pero apenas cinco empresas concentran la mitad del negocio exportador. ¿Maizar hará los papeles de exportación? ¿Tributará en Misiones? ¿Dejará el maíz de ser considerado producción primaria? ¿Habrá aranceles de exportación o serán únicos ganadores? El proyecto plantea la generación de un nuevo ingreso anual en Misiones, sólo por producción, de aproximadamente 72,5 millones de dólares (márgenes brutos de 300 dólares por hectárea para maíz, 250 para soja y 120 para trigo), más la creación de mil puestos de trabajo e ingresos extra en “hotelería y transporte”.
Y la última… no es casualidad que las provincias que más están sufriendo los efectos de las inundaciones, sean las que tienen un modelo agrario basado en la soja, con inabarcables extensiones desmontadas para darle paso al “yuyo”. No es que llueve más. No hay monte que absorba el agua.
No debe tomarse este debate de manera apresurada. Y menos considerarlo un escarceo preelectoral entre los promotores de Cambiemos y el rechazo de la Renovación. De hecho, los primeros en salir a cuestionar el proyecto fueron dirigentes de organizaciones ambientalistas de diversas corrientes políticas, muchas de ellas enfrentadas al Gobierno provincial. Pero aunque no sea electoral -faltan un par de meses para el inicio de la campaña-, es, sin lugar a dudas, un debate político sobre modelos. Y ahí si hay un contraste.
La propuesta de la Nación busca aumentar la productividad y cazar dólares al alcance de la mano. ¿Propuesta equivocada? Misiones tiene un modelo de minifundios donde la productividad va de la mano con el cuidado ambiental. ¿Propuesta equivocada?
Para Cambiemos el glifosato es un mal menor -el ministro de Agricultura de María Eugenia Vidal, en Buenos Aires, Leonardo Sarquís, era CEO de Monsanto-. Y también es un mal menor granjearse la enemistad de unos cuantos “fundamentalistas” del ambiente. Lo mismo sucede en Iguazú, donde el Gobierno nacional insiste con el proyecto de “villas turísticas” en medio de la selva y el corazón de las Cataratas del Iguazú, pese al rechazo suscitado entre los habitantes de esa ciudad que incluso quieren recurrir a la Unesco para frenar el proyecto inmobiliario en la selva.
Para Misiones, la protección de los recursos naturales es una batalla que se da en los hechos y en lo simbólico. Es una de las provincias que tiene una demanda abierta contra la Nación por la potestad de los recursos naturales del Parque Nacional Iguazú, tiene leyes de protección del agua en ríos, vertientes y humedales. Tiene un Instituto de Biodiversidad y otro del Suelo. Tiene una ley del aprovechamiento energético de los recursos hídricos. Es pionera con un ministerio de Ecología, una de las “amenazas” del plan nacional, y creó un ministerio de Agricultura Familiar. Es el modelo que abrazó Misiones y que fue respaldado con los votos en los últimos quince años.
El presidente Mauricio Macri terminó sus vacaciones y se fue a Brasil, a seducir al todavía interrogante Jair Bolsonaro. La primera cumbre no dejó ningún documento sustancial, pero sí indicios del futuro del Mercosur, debilitado por la decisión de Brasil de buscar mercados en soledad. Macri aceptaría flexibilizar aranceles comunes y que Argentina también salga a negociar mano a mano con el mundo. Lo que a simple vista puede ser un “gran negocio”, tiene implicancias que van más allá de lo político.
El tamaño de la economía de Brasil es un mercado apetecible para cualquiera, para exportar o importar. ¿Podrán las empresas exportadoras competir en igualdad de condiciones con una escala menor, costos logísticos, impositivos y salariales distintos? La competitividad no será la misma. Salvo que se trate de la antesala de mayor flexibilización para bajar costos y que en la Argentina haya una mayor rebaja impositiva. Está por verse, pero sin dudas, se trata de la simiente de una radical transformación en la economía regional.
“Nos han elegido porque querían un cambio de verdad”, festejó Macri después de la foto con Bolsonaro. El Presidente argentino celebró la sociedad plasmada en la “interconexión de nuestras economías, que hace que cuando a uno le va bien lo ayuda al otro y necesitamos que a los dos nos vaya bien”.
En ese plano, la idea de producir maíz transgénico en Misiones para alimentar a los cerdos que exporta Santa Catarina, cobra otra relevancia.
De todos modos, Macri debe primero enfocarse en su reelección. Hoy ninguna encuesta se lo garantiza, aunque conserve su propio piso de votantes, en torno al 30 por ciento.
Los resultados económicos marcan el descontento de la sociedad y el drenaje de votos propios hacia una fuerza todavía no delineada de la oposición.
Los números marcan un retroceso en todas las variables. La meta fiscal es la única que se cumplió en 2018. La inflación fue la más alta en 27 años y en los últimos tres, durante la era Macri, se acumulan 158,4% de inflación, más que en los últimos cuatro años de Cristina. Para encontrar aumentos tan acelerados hay que retroceder a 1991, cuando la hiperinflación era un potro que recién fue domado con el plan de Convertibilidad. Siquiera en 2002, después del estallido de la crisis y la huida de la alianza de ese entonces, los números fueron tan malos: el primer año de Eduardo Duhalde terminó con una inflación del 40 por ciento.
Los fracasos de las metas y del programa económico quedaron evidenciadas en la inflación de 2018, ya que en paralelo, crecieron las tasas que están “matando” a las Pymes, el ajuste, el desempleo y la pobreza.
La paradoja es que las políticas del Gobierno son al mismo tiempo, inflacionarias, con la quita de subsidios y los aumentos de tarifas. No es casual que lo que más haya aumentado durante 2018 haya sido el rubro transporte, regulado por el Estado. El tarifazo por la quita de subsidios dinamitó el bolsillo de los usuarios y agregó más pólvora a la inflación. Lo mismo se repite con la energía eléctrica, el gas o el agua potable.
En el nordeste el transporte también es el rubro que más aumentó, aunque en Misiones se mantengan, con recursos propios, los subsidios para morigerar el impacto de las subas. El enojo de los usuarios tiene justificación.
La política de subsidios “inteligentes” que comenzó a usar Misiones marca un contraste que permite aliviar el bolsillo. En todo el país las panaderías se declararon en emergencia por la caída en las ventas y el aumento desproporcionado de tarifas y materia prima. Misiones, con el Ahora Pan puesto en práctica por el gobernador Hugo Passalacqua, fue una de las excepciones: se mantuvo el consumo y las panaderías tienen una tarifa eléctrica, en algunos casos, a la mitad.

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Parque Nacional Iberá: nace la mayor reserva natural de la Argentina

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El Congreso de la Nación aprobó la creación del Parque Nacional Iberá en la provincia argentina de Corrientes, asegurando de esta forma y para siempre la conservación de 159.800 hectáreas. Las tierras fueron donadas para este fin por las fundaciones CLT Argentina, fundada por Doug and Kris Tompkins y Flora y Fauna Argentina. Se estima que en 10 años recibirá más de 100.000 visitantes al año a través de los ocho portales de acceso al Parque, que promoverán el desarrollo de las economías locales de la mano de emprendimientos y proyectos vinculados al eco-turismo.
 
El nuevo parque suma áreas de tierras altas a las 553.000 hectáreas de esteros y humedales del contiguo Parque Provincial Iberá. De esta forma, se conforma el mayor parque natural de Argentina: 712.800 hectáreas con especies únicas de fauna, además de humedales, pastizales, bosques de espinal, malezales y pequeñas selvas. Este gran parque cuenta con 4.000 especies de flora y fauna, casi el 30 por ciento de las reconocidas en la Argentina.
 
“Hoy es un día para celebrar. Después de muchos años de trabajo, por fin se cumple la visión de Doug y el pueblo correntino de crear el Parque Nacional Iberá. Con la proclamación de este Parque, unido al Parque Provincial vecino, el patrimonio natural y cultural del Iberá queda protegido para las futuras generaciones de correntinos y argentinos, en un atractivo turístico de nivel internacional”, expresó Sofía Heinonen, Directora Ejecutiva de CLT Argentina.
 
La aprobación de esta ley plasma la visión de un trabajo conjunto del equipo profesional de CLT Argentina y el gobierno de Corrientes, con la participación de una gran cantidad de instituciones, organizaciones, empresas y las comunidades ibereñas.
Un proyecto de triple impacto
En 1997 la Administración de Parques Nacionales de Argentina invitó a Doug y Kris Tompkins a visitar el país para presentarles la oportunidad de ampliar una serie de parques en la región del noroeste argentino. Durante el viaje, los Tompkins conocieron los esteros del Iberá y vislumbraron el gran potencial de esta área para generar un modelo de restauración de ambientes y especies -también llamado Rewilding- que pudiera ser replicado en toda la región sudamericana. Poco tiempo después, Douglas Tompkins compró la estancia San Alonso, 10.000 hectáreas en el corazón de los esteros, y fundó CLT para que administrara ese territorio como parte del Proyecto Iberá hasta que se realizara el traspaso al estado argentino. El proceso de adquisición de tierras a privados continuó hasta alcanzar más de 150.000 hectáreas, con una meta de triple impacto: crear un gran parque nacional; reintroducir las especies de fauna que se habían extinguido de la zona; y promover el destino eco-turístico para el beneficio económico de las comunidades vecinas, resultando en un proceso que la fundación denomina “Producción de Naturaleza”.
 
La creación del Centro de Reintroducción de Yaguareté
Como parte del programa de Rewilding, en 2007 se realizó la primera liberación de osos hormigueros, una especie que había desaparecido del Iberá y de toda Corrientes. Gracias al trabajo conjunto de CLT, el gobierno de Corrientes, y numerosas instituciones y organismos públicos y privados y de otras provincias, actualmente el Parque Iberá cuenta con poblaciones restauradas no sólo de osos hormigueros, sino también de venados de las pampas, pecaríes de collar, tapires y guacamayos rojos.
Con el apoyo del gobierno provincial y numerosas fundaciones, empresas y familias, en 2012 se inició en la isla de San Alonso el programa de cría de yaguaretés, el mayor felino de Sudamérica y una especie de gran simbolismo para la identidad correntina. Para este fin se creó el Centro de Reintroducción de Yaguareté, que cuenta con más de 34 hectáreas para albergar, criar y rehabilitar ejemplares de esta especie. En junio de 2018 se celebró el nacimiento de los primeros dos ejemplares de yaguareté tras décadas de ausencia de la especie en la provincia, y se espera que sean liberados en San Alonso luego de transcurridos dos años de adaptación en recintos especiales.
Nuevo motor económico de desarrollo local
La creación del Parque Iberá promueve también un nuevo modelo económico basado en el eco-turismo, una fuente de trabajo sólida y genuina para los habitantes de las localidades cercanas que pueden elegir permanecer en sus pueblos y desarrollar emprendimientos sostenibles en el largo plazo. Nuevas hosterías, servicios de traslado, locales gastronómicos, así como muchos otros tipos de proyectos se han desarrollado directa e indirectamente gracias a la llegada de visitantes interesados en conocer la cultura y la naturaleza del Iberá.
En la actualidad, hay cuatro localidades que ya se están beneficiando de manera significativa por el turismo de naturaleza en Iberá, debido a sus portales de acceso al Parque: Colonia Carlos Pellegrini, Ituzaingó, San Miguel y Concepción de Yaguareté Corá. Además, hay otros cuatro portales en desarrollo que beneficiarán a otras localidades, sumando más de 20 pueblos y 200.000 habitantes que podrán crecer, desarrollarse y obtener empleo de manera directa e indirecta.
El Parque Nacional Iberá forma parte del gran Corredor Eco-turístico del Norte, que conecta el parque nacional El Impenetrable en Chaco, la Reserva Bañado de la Estrella en Formosa y el gran destino turístico de Iguazú en Misiones, promoviendo el desarrollo eco-turístico y generando un nuevo modelo económico en toda la región.
 
Acerca de CLT
Desde sus inicios en Argentina en 1997, CLT trabaja para crear parques nacionales a lo largo y ancho del país, habiendo logrando la protección de medio millón de hectáreas. Para lograr este fin, la organización adquiere y restaura tierras privadas, reintroduciendo las especies nativas extintas, trabajando con las comunidades locales para que se beneficien del cambio de economía regional a partir de la apertura del uso público en las tierras adquiridas y, finalmente, donando el dominio al gobierno nacional para que queden resguardadas por ley con la máxima categoría de protección. Su misión es promover una nueva economía a través de la conservación y el rewilding, en beneficio del mundo humano y no humano. Sus proyectos en la Argentina incluyen: Parque Nacional Iberá, Parque Nacional El Impenetrable, Parque Binacional Patagonia, Parque Nacional Aconquija y las Áreas Marinas Protegidas: Yaganes y Namuncurá-Banco Burdwood II.
 
Acerca de Fundación Flora y Fauna Argentina
La Fundación fue creada en 2010 por el equipo de CLT Argentina como una iniciativa de ciudadanos argentinos interesados en la ampliación de áreas protegidas para la conservación de la biodiversidad. FFyFA gestiona financiamiento local y de donantes extranjeros para destinarlos a proyectos de preservación de la biodiversidad. Trabaja principalmente mediante el manejo activo de los ambientes y poblaciones de fauna para recuperar las especies amenazadas; la creación y fortalecimiento de áreas protegidas; el desarrollo de economías locales basadas en ecosistemas completos, y la capacitación en cuestiones asociadas a la producción de naturaleza.
 
La creación del Parque Iberá en datos
– 1983: Año en que la provincia de Corrientes creó la Reserva Natural Iberá en propiedades públicas y privadas, de 1.300.000 hectáreas.
– 1997: Año en que Douglas y Kristine Tompkins visitaron Iberá junto a directivos de parques nacionales.
– 159.800 hectáreas: superficie adquirida y donada por CLT al estado argentino para crear el actual Parque Nacional Iberá
– 712.800 hectáreas: superficie total del Parque Iberá, el cual incluye el parque nacional y otro provincial del mismo nombre (553,000 ha), constituyendo el mayor parque de la Argentina
– Más de 1.000.000 de hectáreas es la superficie donada por CLT y organizaciones hermanas para crear parques nacionales en Chile y Argentina. Se trata de la mayor donación de tierras de la Historia.
– 10 es el número de especies que cuentan con un proyecto de reintroducción en Iberá: yaguareté, venado de las pampas, oso hormiguero, tapir, pecarí de collar, gran guacamayo rojo, muitú, nutria gigante, aguará guazú y la chuña de patas rojas. En conjunto se trata del mayor proyecto de reintroducción de fauna localmente extinta de América, y el único en Argentina de esta magnitud.
– 7: ejemplares de yaguareté que están en el Centro de Reintroduccion de Yaguaretés, ubicado en el Parque Nacional Iberá, de los cuales se esperan que dos sean reintroducidos en San Alonso, Parque Nacional Iberá.
– 30.000: número estimado de visitantes al Parque Iberá por año.
– 4: localidades que ya se están beneficiando de manera directa y significativa por el turismo de naturaleza en Iberá: Colonia Carlos Pellegrini, Ituzaingó, San Miguel y Concepción de Yaguareté Corá.
– Más de 20 localidades se beneficiarán de manera directa e indirecta por su cercanía con el Parque Iberá

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Congreso: Arte y Naturaleza de Misiones en el Salón de las Provincias

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Organizado por el Senador nacional Humberto Schiavoni, se inauguró la muestra de arte “Misiones: Arte y Naturaleza”, que reúne trabajos de los artistas plásticos misioneros Sylvina Goerling, Bernardo Neumann, Andrés Paredes y Ramón Ayala. La característica en común entre ellos es que los cuatro son de Misiones y su obra se dedica a plasmar aspectos típicos de la naturaleza de la provincia y situaciones sociales.
La exposición se encontrará disponible en el Salón de las Provincias hasta el viernes 21 de septiembre.
La inauguración contó con la presencia del Embajador de Paraguay en Argentina, Julio Cesar Vera Cáceres, el Director Ejecutivo de Yacyreta, Martín Goerling, los Diputados Naciuonales Luis Pastori, Ezequiel Fernandez Langan y Eduardo Amadeo.
Sobre los artistas:
Andrés Paredes: Nacido en Apóstoles (Misiones) en 1979. Es artista visual y diseñador argentino, egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Misiones. Ganador del 1er premio en la instalación Eternity de Maurizio Cattelan durante Art Basel Cities Buenos Aires en la categoría “Forma y Composición”. Actualmente exhibe dos muestras individuales: Eternal Springs en la Galería Samara de Houston y El interior del paisaje en el Museo Estevez en Rosario, Santa Fé.
Más información: https://www.andresparedes.com.ar/biografia
Sylvina Goerling: Arquitecta que lleva el arte en sus venas. Creadora de un estilo propio que combina lo sublime con el compromiso social, decidió dejar de lado su carrera para hacer realidad su sueño de pintar. Su obra busca rescatar parte de la historia y acervo cultural de Misiones a través de la pintura temática con foco en las problemáticas sociales.
Facebook: https://www.facebook.com/SylvinaGoerling
Bernardo Neumann: Nacido en Colonia San Alberto, Misiones en 1953. Artista plástico. Estudió en el ISPARM (Instituto Superior de Profesorado Antonio Ruiz de Montoya) de Posadas, y ha realizado más de 150 exposiciones individuales y colectivas en diversas ciudades de Latinoamérica y Europa. Sus más de 1500 creaciones tienen un estilo abstracto, con elementos del surrealismo, y algunas de ellas se encuentran en colecciones oficiales y privadas de Chile, Brasil, Paraguay, Japón, Inglaterra, Suiza, Holanda, Francia, Alemania, Rumania e Indonesia.
Ramón Ayala: Ramón Gumercindo Cidade nació en Garupá en 10 de marzo de 1927. Cantautor, escritor, poeta y pintor argentino. Es uno de los máximos representantes de la música del Litoral y posee una de las trayectorias más extensas en el mundo artístico sudamericano. Creador del ritmo “gualambao”, el cual inventó con la idea de darle un estilo propio y único a su provincia. Ganador del Premio UNESCO para el Desarrollo de la Cultura, Ciudadano Ilustre de la ciudad de Posadas (capital de la provincia de Misiones), ganador del Gran Premio SADAIC, del premio Música Popular Argentina y del premio Konex de Platino al mejor cantante de folclore de la década en Argentina, entre varios.

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Reconstruir naturaleza en el laboratorio: un recorrido a fondo por el Instituto Misionero de Biodiversidad

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Silenciosos y asépticos, los laboratorios custodian muestras de la abundante flora y fauna misionera. El monte rodea el edificio, pero es adentro donde la ciencia hace su trabajo para que la cubierta verde y los animales que la habitan, sobrevivan para las próximas generaciones. El del Instituto Misionero de Biodiversidad es un trabajo iniciático que tiene un objetivo trascendental: preservar y generar condiciones para un aprovechamiento económico y sustentable. El costado legal también es clave: lograr que la flora y fauna sea reconocida y respetada con el ADN misionero, que muchas veces es ignorado por grandes compañías que aprovechan, especialmente los remedios naturales y semillas. El área legal está a cargo de Laila Chemes, una joven abogada misionera, que trabaja bajo la dirección general de Viviana Rovira, ex ministra de Ecología y ahora a cargo del Imibio como ente autárquico. 

El Imibio está dando sus primeros pasos en las 600 hectáreas de Puerto Iguazú. El laboratorio de cemento y piedra mora respeta el entorno, lo mismo que los hoteles cercanos que conviven con comunidades guaraníes en la selva.
La entidad, inaugurada oficialmente en julio, está dirigida por Emanuel Grassi, un biólogo de 31 años nacido en Merlo, Buenos Aires. El joven científico comparte el concepto que dio vida al Imibio. “Quiero dejar algo a la comunidad, que no sea investigar por investigar”, dice. No quiere llenar papers ni figurar en revistas científicas, sino que la ciencia sirva para mejorar el entorno. Esa es la idea madre de la ley de creación del Imibio, pensada por el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira: generar conocimientos de la biodiversidad para promover su valor.
Por eso, cada proyecto de investigación será rigurosamente evaluado. No se trata de investigar tal o cual particularidad de alguna planta u animal, sino qué potencialidad se le puede adjudicar y qué beneficio puede traer a la comunidad.
Por ejemplo, una de las investigaciones en marcha es el desarrollo de hongos comestibles y su posible germinación en borra de café, residuo común en los hoteles de la zona.

Ya hay empresas interesadas en la producción que podría terminar en la mesa de los restaurantes y generar empleo. Podrían también replicar especies arbóreas.


Junto a Grassi hay investigadores misioneros y de otros puntos del país. Comparten la misma pasión.
El edifico del Imibio tiene varias plantas, cada una acondicionada con laboratorios y oficinas, además de un salón auditórium para capacitaciones y un laboratorio acondicionado para recibir visitas de estudiantes. Hay espacio para 50 investigadores e instrumental de la más alta tecnología para el estudio de las muestras de flora y la conservación de ADN de animales si fuera necesario. La primera habitación es la sala de curación, donde se realiza una “cuarentena” de los materiales de estudio. Después hay salas de conservación en seco para las muestras de plantas y colección “viva” para muestras de ADN de animales y semen de diversas especies.
También hay una sala acondicionada para estudios bioquímicos, pero todavía no comenzó a ser utilizada. Pero se trata apenas de la primera etapa del complejo, que en su etapa final contará con cinco naves. La inversión inicial en equipos y edificio fue de seis millones de pesos. La tecnología fue seleccionada por los investigadores.

Grassi explica que el objetivo es hacer un uso sustentable de la ciencia y conocer y aprovechar la riqueza de la abundante biodiversidad, no sólo de Iguazú, sino de todos los parques provinciales. Junto al joven biólogo camina Germán Montalvo, un fortachón ingeniero agrónomo y forestal, que también es de Buenos Aires, pero desde hace más de tres décadas vive en Misiones: “Me siento de la tierra colorada”, cuenta el que es el “baqueano” del grupo de investigadores y de quienes llegan a ocupar las instalaciones. Es que conoce con precisión el monte del Parque Nacional Iguazú como los senderos del Parque Península.
Grassi y Germán Montalvo lideran el Imibio.
Grassi y Germán Montalvo lideran el Imibio.

Ambos coinciden en la necesidad de cambiar ideas instaladas de que la ciencia solo debe servir para la conservación. Prefieren hablar de intervención y reconstrucción. Consideran que se puede hacer ciencia e intervenir en un ambiente para mejorarlo y no destruirlo. Se desmarcan de los conceptos conservacionistas -que plantean la no intervención- o el aprovechamiento sustentable, que admite una intervención “mínima”.
“Hay un cambio ambiental global, del cual el cambio climático es apenas uno de los eslabones. La pérdida de la biodiversidad es el principal cambio al que estamos asistiendo. Por eso es fundamental recuperar, reconstruir naturaleza y que el entorno pueda aprovecharla”, argumenta Grassi, quien a los 24 años hizo su doctorado en hongos. En esa línea se inscribe una idea que está comenzando a debatirse con los operadores de la ciudad de las Cataratas:  el turismo regenerativo. Tiene las mismas bases que el turismo sustentable, pero utiliza una parte de los beneficios económicos de la actividad turística local para la regeneración del medio-ambiente del entorno. Reparar el medioambiente y las expresiones culturales tangibles e intangibles.

Por eso la prioridad serán los proyectos de investigación que permitan esa regeneración de la selva, sus especies más acosadas y la preservación de especies animales en riesgo de extinción, como el yaguareté. Hay hidrógeno líquido que puede preservar ADN por un siglo.  
En momentos en que la Nación está recortando drásticamente el presupuesto asignado a la ciencia, en Misiones se hace punta con el Imibio, que puede trabajar en espejo con la Biofábrica para producir naturaleza. No hay muchos laboratorios similares en el país, cuenta Grassi. Y los que hay, están llenos de becarios Conicet, es decir, que responden a intereses de la Nación. Proyectos con el foco puesto en lo local, solo Misiones.

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El pecarí de collar cuenta con un nuevo núcleo de población en el parque Iberá

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Desde hace dos días, el Portal Carambola, en Concepción de Yaguareté Corá, cuenta con un nuevo atractivo natural. Diez pecaríes de collar llegaban desde el Centro de Conservación de Fauna Silvestre Aguará para, por primera vez en su vida, vivir en libertad. Los ejemplares forman parte de los 80 que el ecoparque de Mendoza donó a este proyecto de reintroducción que pretende traer de vuelta a esta especie al Iberá.
 
Esta especie autóctona de cerdo silvestre (una de las 3 diferentes que habitan en nuestro país) comenzó a ser reintroducida en Iberá en el año 2015. Tres años después, unos 100 ejemplares viven ya en cuatro núcleos diferentes dentro del Parque Iberá.
 
Los diez ejemplares que llegan a Carambola pasarán un período de adaptación en el interior de un corral de aclimatación antes de ser liberados. A partir de ahí, los animales serán monitoreados durante al menos el primer año con el fin de comprobar que se adaptan bien a su nuevo hogar.
 
Carambola ha sido el último portal en unirse a los proyectos de reintroducción que desarrolla CLT junto con el Gobierno de la Provincia de Corrientes y, con la llegada de los pecaríes de collar, ya son dos las especies (la primera fue el oso hormiguero) que han regresado a esta zona oeste del Iberá.
 
El retorno de estas especies al ecosistema del que habían desaparecido permite que se recuperen procesos ecológicos que se habían perdido y, además, brindan nuevos atractivos al Parque Iberá que, en los últimos años, se está convirtiendo en uno de los destinos de avistaje de fauna más importantes del continente. La facilidad de ver animales silvestres en paisajes casi prístinos es, sin duda alguna, el mejor atractivo para los turistas, y una gran oportunidad para desarrollar la economía de los pueblos que circundan el Iberá. Desde la fundación CLT lo denominan “Producción de Naturaleza” y la provincia de Corrientes, desde hace ya más de una década, ha apostado por este modelo económico, que combina y revaloriza la cultura y naturaleza del Iberá.
 
Sergio Flinta, coordinador general del Comité Ibera se expresó “el gobierno de la provincia de Corrientes acompaña y alienta la reintroducción de especies liderada por la fundación CLT en el Parque Iberá. Hace varios años que venimos trabajando en conjunto para que Corrientes tenga su ecosistema completo, trayendo espececies extintas que sean a la vez atractivos turísticos, motor de una nueva economía local”.

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