Naturaleza

El Soberbio quiere aprovechar el boom del turismo de naturaleza

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La pandemia cambió para siempre los parámetros del turismo. Los especialistas ya advierten que no volverán las aglomeraciones y que el contacto con la naturaleza, con grandes espacios para disfrutar, serán los activos ganadores en el negocio del futuro. En Misiones la crisis del coronavirus también causó un impacto enorme en la actividad. Mientras Puerto Iguazú sufre desde hace un año por el bloqueo de fronteras y la ausencia del turista internacional, El Soberbio despegó como nunca antes con su oferta de contacto con la naturaleza en pequeños lodges y hoteles a precios accesibles. 

El objetivo ahora es no perder la oportunidad y consolidar ese boom para transformarlo en desarrollo integral. El equipo municipal y el sector privado encararon un trabajo conjunto para mejorar la ciudad, los servicios y atraer nuevas inversiones.

Tema central a resolver, la energía. Víctor Motta, director de Turismo de El Soberbio comenzó las gestiones con Energía de Misiones para extender la red por unos cinco kilómetros de selva donde hay varios emprendimientos, entre La Misión y Kurupí Lodge. En esa zona hay potencial para nuevos alojamientos y ya hay negociaciones con dos inversores para nuevas cabañas en el monte, que podrían aportar unas cien plazas a la oferta turística. 

La extensión de la red eléctrica ya empezó y llegará hasta los mismos Saltos del Moconá, que hoy se alimentan de energía fotovoltaica, financiada con recursos de la Nación en el plan 50 Destinos, pero que necesitan mayor cantidad de energía para garantizar un servicio de primer nivel. La obra demandará una inversión de 44 millones de dólares. 

Experiencia Selva

Motta, junto al intendente Roque Soboczinski firmaron la semana pasada un acuerdo con la Unidad Ejecutora Provincial para obras de saneamiento en la ciudad. El programa incluye mejoramiento de veredas, trabajos en la zona costera y desagües, que son requeridos para instalaciones turísticas de primera línea. 

Vialidad Provincial también comenzó a reparar los miradores de la Ruta Costera Provincial N 2 en jurisdicción de El Soberbio. Se hará un reemplazo de barandas de madera por barandas metálicas.

Motta está convencido que la demanda se mantendrá alta porque “el misionero eligió” El Soberbio como destino turístico, lo que se sumará a la llegada de turistas de otras provincias que también buscan contacto con la naturaleza. El destino tuvo una ocupación del 93 por ciento en el último feriado largo de carnaval. 

“Debemos consolidar el destino con infraestructura que acompañe a los emprendedores”, aseguró el funcionario de Turismo. En el pueblo el turismo comenzó a ser visto además ya como un negocio o trabajo en paralelo a la actividad rural.

“El turismo demanda una enorme cantidad de mano de obra y el empleo que se genera es todo local”, definió Motta y puso como ejemplo el paseo en lancha que se sumó hace pocos meses, aprovechando el río Uruguay y los arroyos afluentes. “Es una cooperativa de servicios turísticos que es un ejemplo de gestión”.

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Histórico: los yaguaretés vuelven a caminar libres en los esteros del Iberá

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Tras más de diez años de trabajo y 70 años de extinción en la Provincia de Corrientes,  el yaguareté vuelve a caminar libre por los suelos de Iberá. Así lo informaron la  Administración de Parques Nacionales, la provincia de Corrientes y la Fundación  Rewilding Argentina.  

El proyecto es único e inédito. Por primera vez en el mundo se intenta devolver a  este gran felino a un ambiente donde el hombre lo ha exterminado.  

Los primeros en salir de los enormes corrales del Centro de Reintroducción de  Yaguareté en el gran Parque Iberá fueron los cachorros Karai y Porã, nacidos a  mediados de septiembre del 2020, y su madre Mariua. La familia se desplaza ahora a  sus anchas en el humedal correntino donde alguna vez reinó y donde, si todo marcha  bien, volverá a dominar el paisaje.  

El retorno del yaguareté a Corrientes es una decisión de los Estados argentino y de  Corrientes y fue ejecutado con la colaboración de la Fundación Rewilding Argentina,  que ya ha reintroducido en Iberá (o está en proceso de hacerlo) a otras especies  como el venado de las pampas, el oso hormiguero gigante, el guacamayo rojo, la  nutria gigante o el pecarí de collar.  

Sin embargo, el proyecto nunca podría haber visto la luz si no fuera por el  involucramiento del pueblo correntino en general y los habitantes del Iberá en  particular. Es que el yaguareté ha sido un elemento destacado de la cultura de estas  tierras y el correntino se identifica con la bravura, el orgullo y el espíritu libre de  este magnífico animal

Sin dudas este evento será reconocido internacionalmente  como una hazaña correntina, que devuelve al ecosistema a una especie clave desde  el punto de vista ecológico, pero también a un ícono cultural que ayudará a  mantener vivo al espíritu de los esteros.  

El anuncio de la liberación lo realizó el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible  de Argentina, Juan Cabandié, quien mencionó “hoy hemos dado otro gran paso para  la preservación del yaguareté en Iberá. Mariua, Karai y Porã fueron liberados y ya se  encuentran en su hábitat natural. Cuidar al yaguareté es una responsabilidad de  todos y de todas”. 

Cabandié también recordó que el yaguareté se extinguió en esta  región hace 70 años.  

Gustavo Valdés, gobernador de Corrientes resaltó la significancia mundial de esta  hazaña correntina y la importancia que tiene el retorno del yaguareté para las  economías locales de Iberá. Y sostuvo, ¨el yaguareté es sinónimo de desarrollo local,  de empleo genuino, de economías pujantes que reviven gracias al turismo de  naturaleza en el Gran Parque Iberá”. 

Por su parte, Sofía Heinonen, directora ejecutiva de la Fundación Rewilding Argentina  señaló que “la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado al período  2021-2030 como la Década de la Restauración, y en Argentina no podría haber  comenzado de mejor manera, reintroduciendo por primera vez en Latinoamérica a  un depredador tope que habíamos hecho desaparecer. El daño que hemos hecho a los  ecosistemas naturales es de tal envergadura que la ONU nos señala que ya no alcanza  con la conservación tradicional, con resguardar lo que aún queda en pie. Llegó la  hora de recuperar los ambientes y las especies perdidas, y de eso trata el Rewilding”.  

El yaguareté es el mayor carnívoro sudamericano y ha sufrido una retracción  alarmante en los últimos dos siglos. En Argentina ha perdido más del 95% de su área  de distribución y hoy solo sobreviven entre 200 y 300 ejemplares. Es una especie  catalogada como En Peligro Crítico de Extinción. Sebastián Di Martino, Director de  Conservación de la Fundación Rewilding Argentina señala que “los depredadores tope  son especies clave en los ecosistemas. Cuando desaparecen, los ambientes naturales  se degradan e incluso colapsan. Y ahí es cuando se empiezan a acentuarse las crisis  ambientales como el cambio climático, la contaminación del agua y el aire, la  pérdida de los suelos o la aparición de pandemias. Devolver al yaguareté allí donde  se ha extinguido tiene que ver con nuestra propia supervivencia”.  

El sueño de la creación de un gran parque nacional y provincial comenzó hace más de  20 años, y la vuelta del yaguareté ya lleva 10 años de intenso trabajo. En palabras de  Heinonen “esto recién comienza, vamos por el buen camino, con el gobierno nacional  y de la provincia de Corrientes poniéndose al frente de la recuperación de nuestros  ambientes, que es algo a destacar. Pero queda aún mucho esfuerzo por delante. Hoy  es un día de festejo, un día histórico para la conservación en Argentina. El retorno  del yaguareté es un símbolo de la recuperación de lo que hemos perdido, el  Rewilding tiene que marcar la agenda conservacionista de ahora en más”.  

Mientras tanto, ajenos a semejante repercusión, la familia integrada por Karai, Porã  y Mariua deambula de vuelta por los salvajes dominios donde una vez su especie  reinó y donde hoy, gracias al esfuerzo de muchos, está retornando.

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Biodiversidad del suelo: base para la producción sostenible

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Uno de los ecosistemas más complejos y vitales para la producción es el suelo. Infinidad de organismos interactúan y contribuyen a los ciclos globales que hacen posible la vida. Gran parte de la función del suelo depende los microorganismos que viven en él y la diversidad de especies, y, por lo tanto, proteger la vida en el suelo, es una forma de mantener su salud.

En lo que va del siglo XXI, el suelo recuperó su protagonismo en la agenda mundial debido amenazas tales como la erosión, pérdida de carbono orgánico, desequilibrio de nutrientes, acidificación, contaminación, anegamiento, compactación del suelo, sellado del suelo, salinización y pérdida de biodiversidad. En ese contexto, la FAO creó en el año 2012 la Alianza Mundial por el Suelo con el objetivo de compartir experiencias sostenibles para recuperar un suelo que antes se pensaba que era un recurso infinito.

De acuerdo con el organismo internacional, la biodiversidad del suelo está compuesta por la megafauna -sapos, topos,  conejos y tejones son los principales agentes del movimiento y redistribución del suelo-, macrofauna -lombrices, termitas, hormigas, milpiés y cochinillas ayudan al drenaje y a la aireación-, la mesofauna -invertebrados microscópicos como colémbolos, dipluros, proturos, nemátodos, ácaros y tardígrados que son reguladores biológicos de la descomposición-, y los microorganismos -bacterias, protozoos, hongos y nematodos, responsables de los procesos biogeoquímicos-.

En el marco de la celebración del Día Mundial del Suelo, Alberto Quiroga del INTA Anguil afirmó: “Más del 40 % de los suelos son tierras áridas o semiáridas, y el 30% de esa superficie está afectada por procesos de degradación”. En ese sentido explicó que “se está trabajando sobre diferentes acuerdos para restaurar la biodiversidad, como producir de manera sustentable, reducir la contaminación y actuar sobre el cambio climático”.

Para Quiroga, “hay procesos le dan sustento a la estrategia de la naturaleza para brindar una serie de servicios ecosistémicos y estar en equilibrio con el ambiente, pero la acción antrópica fue modificando esa estrategia y esto trajo aparejadadas consecuencias, como la pérdida de biodiversidad”. En esta línea, citó algunos ejemplos como la deforestación, el aumento de la carga ganadera, las pasturas cultivadas o los cultivos anuales.

El especialista aseguró que “los suelos contienen más del 25 % de la biodiversidad del planeta”. Hay una composición y una actividad biológica grupal que trabaja de forma ensamblada. Junto con las raíces, cada uno tiene una función complementaria. En esa línea advirtió: “Esto ocurre en los primeros 20 centímetros de suelo, es decir que al hombre del hambre lo separan 20 centímetros. Si esta biología no funciona no habría alimentos en la tierra”.

Para el investigador, “que hoy tengamos más de un 30 % de suelos degradados o bajo procesos de degradación donde se ha roto la relación del ecosistema por la presión antrópica preocupa, porque los sistemas muchos de los efectos son irreversibles. El suelo que se perdió no vuelve”.

Si bien en épocas anteriores se planificaba la recuperación de los suelos degradados, Quiroga sostuvo que en la actualidad la aspiración se ha reducido y consiste en llegar a la neutralidad: usar el suelo de tal manera de que no aumente la superficie degradada. En ese sentido indicó que “es más fácil mantener la salud de un suelo que recuperar un suelo degradado, que no es rentable”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Argentina de Ciencias del Suelo (AACS), Guillermo Studdert, indicó que “el suelo saludable es aquél que está en condiciones de cumplir con sus funciones en el ecosistema”. En esa línea, ponderó el rol del sector científico y tecnológicos y algunas ONGs en su preocupación de mantener el suelo saludable como una prioridad, pero manifestó que “la sociedad en general no percibe al suelo como un recurso natural cuando gran parte de la vida sobre la Tierra depende de cómo este funcionando el suelo”. Para Studdert, “la instalación del suelo como un recurso natural es una tarea pendiente”.

Asímismo, recalcó que “los desafíos son lograr una mayor conciencia de los actores del sistema productivo que usan el suelo para el logro de sus objetivos y para que pongan al suelo en sus prioridades cuando tiene que tomar decisiones de uso y de manejo”. En ese sentido, afirmó: “hay que cuidarlo para que siga siendo útil y brinde servicios ecosistémicos”.

De acuerdo con la FAO, la biodiversidad del suelo está compuesta por la megafauna, la macrofauna, la mesofauna y los microorganismos.

Producción sostenible en las regiones semiáridas

La Argentina tiene un 70 % de la superficie bajo ambientes semiáridos como, por ejemplo, el sudeste de Buenos Aires, Santiago del Estero, San Luis, Chaco, La Pampa y parte de Córdoba. “En el extremo más seco la única opción es la ganadería sobre pastizales naturales, pero hacia las zonas subhúmedas se hacen cultivos anuales y pasturas cultivadas”, explicó Quiroga.

Y agregó: “A medida que la acción antrópica vaya avanzando sobre los recursos naturales de estos ambientes y produzca efectos negativos, volver a recuperar la calidad de esos ambientes, tiene un interrogante muy grande”.

El interrogante reside en cómo mantener rentabilidad en estas regiones y al mismo tiempo ser sustentables. “Son regiones agroecológicas marginales, con un potencial productivo mediano a bajo y alcanzar rentabilidad es un límite muy finito, más cuando la inestabilidad del clima hace que con cierta frecuencia impacten en pérdidas muy grandes”, subrayó el especialista.

De acuerdo con Quiroga, “la sociedad debe comprometerse más en estos ecosistemas marginales, a diferencia de las regiones húmedas donde los potenciales de rendimiento, la calidad de los suelos y el aporte de las precipitaciones hacen que los márgenes de producción sean mayores y el productor pueda destinar ese margen para hacer más sostenible el sistema”.

Gaitán: “El desafío es lograr una red de parcelas permanentes de monitoreo que genere datos colectados en forma estandarizada y muestren la evolución de las principales variables relacionadas al estado de salud de las tierras”.

Hacia un sistema nacional de monitoreo

El INTA incorporó en su nueva cartera el proyecto “Diseño e implementación de un sistema nacional de monitoreo de la degradación a distintas escalas, con meta en la neutralidad de la degradación de tierras” que se propone desarrollar e implementar un sistema nacional de monitoreo de la degradación de tierras a diferentes escalas y adaptado para los cuatro tipos de tierra principales del país: bosques, tierras agrícolas y pastizales áridos y pastizales húmedos.

“Este sistema de monitoreo estará integrado por una red de parcelas permanentes en terreno donde se evalúen, periódicamente y a largo plazo, indicadores de degradación de las tierras adaptados para los cuatro tipos de tierra y estará complementado con el desarrollo de indicadores derivados de sensores remotos”, expresó Juan Gaitán, investigador del Instituto de Suelos del INTA Castelar.

En cada parcela permanente de monitoreo se relevarán indicadores relacionadas a la degradación de tierras. Para ello se ha definido un conjunto mínimo de indicadores como el stock de carbono, pH, indicadores de erosión del suelo, datos de uso y características de la vegetación como cobertura, composición de especies, diversidad, entre otros.

De acuerdo con Gaitán, “la medición de estos indicadores ha sido estandarizada mediante la elaboración de protocolos, lo cual permitirá generar datos comparables a nivel regional/nacional. Además, se podrán incluir indicadores específicos que sean relevantes para el monitoreo de los sistemas productivos y procesos de degradación que operan localmente”.

El proyecto articula con iniciativas regionales de monitoreo actualmente en marcha: red MARAS y red del ONSA. La red MARAS (Monitoreo Ambiental de Regiones Áridas y Semiáridas) comenzó a ser desarrollada por el INTA a partir del año 2007 y actualmente cuenta con aproximadamente 500 parcelas de monitoreo de los pastizales áridos de la Patagonia.  El ONSA (Observatorio Nacional de Suelos Agropecuarios) es una iniciativa del Ministerio de Agricultura de la Nación, en colaboración con el INTA, a través de la cual se muestrean aproximadamente 4.800 lotes agropecuarios para el monitoreo del Carbono del suelo.

“El desafío es lograr una red de parcelas permanentes de monitoreo, que articule con otras iniciativas publicas y privadas y genere datos colectados en forma estandarizada, que nos muestren la evolución de las principales variables relacionadas al estado de salud de las tierras: cambios de uso, cambios en los stocks de SOC, cambios en la riqueza y cobertura de la vegetación, cambios en la disponibilida de nutrientes del suelo, etc. Para ello, es clave la adopción de protocolos comunes que aseguren contar con datos comprables y que los mismos se pongan a disposición en bases de datos compartidas”, dijo el investigador del Instituto de Suelos.

El monitoreo es una herramienta escencial para la gestión y la elaboración de politicas publicas de lucha contra la degradación de las tierras. “Un sistema nacional de monitoreo integral debería detectar cambios tempranos que permitan implementar acciones de gestión economicamente viables. Ademas debe permitir evaluar el “exito” o “fracaso” de las medias de gestión, politicas publicas y en función de ello ratificar o rectificar las acciones”, concluyó Gaitán.

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El imponente proyecto ambiental para sembrar cien mil árboles en el sur de Misiones

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La Entidad Binacional Yacyretá (EBY), junto a la Fundación Bosques Nativos Argentinos para la Biodiversidad, dieron comienzo al proceso de trabajo en conjunto con la implantación de los árboles nativos en la Cuenca del Arroyo Mártires de esta ciudad.

En el marco del Plan de Gestión Socioambiental, Yacyretá y Bosques Nativos para la Biodiversidad, iniciaron la segunda etapa del proceso de implantación del proyecto Memoria de los Árboles que tiene como objetivo llegar a los 100 mil ejemplares de especies nativas en la región.

Cabe destacar que las Asociaciones Civiles son las encargadas de promover el cultivo de plantas frutales nativas que sirven de sustento a las actividades de la zona.

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La BCA trasladó animales de un predio en Paraná que había sido fiscalizado en octubre

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El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, a través de la Brigada de Control Ambiental (BCA), participó este sábado de un operativo para trasladar 127 animales silvestres, entre nativos y exóticos, que se encontraban en un establecimiento de Paraná, Entre Ríos, que había sido fiscalizado en el mes de octubre y que cerró sus puertas.
La BCA colaboró con las tareas de desplazamiento de los ejemplares. El traslado se llevó a cabo junto a autoridades del municipio y de la provincia y la Brigada de Abigeato de la policía de Entre Ríos. Cabe señalar que la Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales (AFADA) había presentado con anterioridad una denuncia contra dicho lugar.
La lista de animales incluye ejemplares de distintas especies de tortuga de tierra y de agua; psitácidos, entre los que se encuentran loros barranquero, chaqueño, hablador, catita común, rabadilla roja, cocotilla, guacamayo rojo, amarillo y azul; también lechuzas de campanario, de las vizcacheras y lechuzon orejudo; aguiluchos colorado y langostero; carancho; ñandú; calandrias; cardenal de copete rojo; charata; martinetas; teros; jacana; flamenco; patos siriri y maicero. Completan la lista ejemplares de corzuela parda, yacaré, gato montés, carpincho, hurón, armadillo, coipo, jabalí, jote, urraca, taguató, ñacurutú, gavilán, coatí, águila mora y mono carayá.
En los casos de animales de especies autóctonas que se encuentren en óptimas condiciones sanitarias, serán liberados en su zona de distribución natural, luego de una cuarentena. En tanto otros especímenes deberán ser relocalizados en centros de rescate que ofrezcan mejores condiciones para el bienestar animal, tales como la Fundación Temaikèn y The Conservation Land Trust (CLT), entre otras.
Por otra parte, el domingo, la BCA realizará una charla de presentación de sus actividades en el Parque Nacional Iberá, en Corrientes, con el objetivo de articular y fortalecer los trabajos de control y fiscalización que se requieran en esa área protegida.
Para acceder a más contenido de fotos y video, cliquear acá.

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