Papa Francisco

Encuentro de Jueces: “La visión social es lo más importante que tiene que tener un gobierno en igualdad de oportunidades”, dijo Herrera Ahuad

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EL PAPA FRANCISCO AGRADECIÓ A MISIONES POR ALBERGAR A QUIENES DEBEN PENSAR LA JUSTICIA Y REPENSAR SU MISIÓN

El Gobernador participó en la apertura de la Primera Cumbre de Magistrados sobre Derechos Sociales y Doctrina Franciscana que tiene como sede la ciudad de Puerto Iguazú. El evento convocó a destacados profesionales y especialistas de toda Latinoamérica del campo de las leyes y los Derechos Humanos y comenzó con la proyección de un mensaje grabado en video por el Papa Francisco. Durante su intervención, Herrera Ahuad reivindicó el compromiso de Misiones en la protección de la vida en todos los niveles.

Esta tarde, el gobernador Oscar Herrera Ahuad participó en la apertura de la Primera Cumbre de Magistradas y Magistrados sobre Derechos Sociales y Doctrina Franciscana. El evento, realizado en el Hotel O2, se extenderá hasta mañana viernes y convocó a destacados disertantes de toda Latinoamérica para reflexionar sobre temas que van desde la protección del medio ambiente, la economía social y viviendas, Refugiados, Migrantes y Desplazados hasta Gestión Pública y Economía Popular.  

El evento se inició bajo las consignas que el Papa Francisco grabó en un video y oficiaron de apertura de la cumbre. “Señor Gobernador Oscar Herrera Ahuad y organizadores del evento, ¡una alegría saludarlos!” fueron las primeras palabras del Pontífice que abrieron paso a sus reflexiones activadas como disparadoras del encuentro. “Qué bueno que la provincia de Misiones los albergue para poder reunirse a pensar la justicia y repasar la misión que tienen como jueces en este presente tan complejo”, dijo. A continuación, propuso abandonar la superficie para ir a la esencia de la realidad y aseguró que “el abordaje superficial y pequeño de la justicia no tiene entidad frente al drama de la injusticia estructural. Un cincuenta por ciento de pobres es, con total certeza, un cincuenta por ciento de Derechos Humanos incumplidos”. Hizo un llamado a quienes están investidos por el Poder Judicial que tienen mayor responsabilidad y sobre el final los convocó a “que sean valientes, que sientan, que no pierdan la fe y sostengan el rumbo”.

A su turno y en el marco de la apertura, el mandatario provincial aseguró que este evento dejara una huella muy profunda en el debate por los Derechos Humanos, la igualdad de oportunidades, la inclusión, y la protección de los más desprotegidos. “La visión social es lo más importante que tiene que tener un gobierno en igualdad de oportunidades”, enfatizó. Hizo también referencia a la desigualdades y miserias a nivel mundial que se hicieron notar durante la pandemia. “La injusticia debe doler en cualquier latitud y en cualquier lugar del planeta. Y acá estamos nosotros, muy pequeños, pero estamos para contribuir. Esta es una convención que va a tener sus correlatos y sus resultados en la visión humana”, expresó y agradeció al Papa Francisco por otorgarle a Misiones la oportunidad de albergar este evento. 

Además, agradeció a los obispos de las diócesis de Misiones por su rol de contención espiritual de la comunidad en la pandemia. “Son verdaderos héroes junto con los curas, los padres, y con todos los equipos que han trabajado en este tiempo. Algunos de ellos, en esa misión de aliviar el dolor, fallecieron también. Así que quiero reconocerlos abiertamente”, recalcó.

Y con el mismo énfasis, Herrera Ahuad reivindicó el “compromiso de este gobierno y de Misiones, provincia provida en todos los niveles, comprometida con el cuidado de la naturaleza, el cuidado del niño por nacer, el cuidado y la protección de la madre y de todos. Reivindicamos el valor de la vida que también tiene que ver con los derechos”.

Durante la apertura acompañaron al Gobernador el presidente del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana, Roberto Andrés Gallardo; la presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Misiones; Rosanna Pía Venchiarutti; el intendente de Puerto Iguazú, Claudio Raúl Filippa; el Obispo de Puerto Iguazú, monseñor Nicolas Baisi, entre otros miembros del comité. El evento contó con la asistencia de funcionarios de los tres poderes de Misiones junto a referentes del sector eclesiástico, del campo jurídico y los Derechos Humanos. 

UNA CUMBRE MARCADA POR LA DOCTRINA Y LOS DERECHOS

Este evento está organizado por el Gobierno de Misiones, el Capítulo Argentino del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana y el  Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana. Toda la actividad es libre y gratuita y se entregarán certificados de asistencia. Los ejes tratados irán desde medio ambiente, política internacional, derechos humanos, entre otros de la mano de disertantes referentes del campo jurídico en Latinoamérica.

CON LA PRENSA

En declaraciones a la prensa, el Gobernador destacó la importancia del evento que aborda temas vinculados con los Derechos Humanos, la inclusión y los Derechos Sociales, todo en el ámbito de la Justicia. Hizo especial referencia a lo que el Papa Francisco pregona, que es la igualdad de oportunidades en el acceso a la Justicia, y en este sentido aseguro que “quienes estamos en el Poder Ejecutivo debemos ejecutar, generando acciones políticas que permitan resolver la problemática de la gente. Pero también están las leyes y quienes las interpretan, y es en esa interpretación donde reside la justicia”.

Aseguró Herrera Ahuad que este congreso estaba programado para 2020, y que ahora, a la luz de la nueva realidad es esta pospandemia, seguramente otra será la mirada y el curso de los debates.

Otorgó un valor sustancial al encuentro, que ponen en evidencia a un Papa involucrado con los Derechos Sociales que a su vez se conjugan con los Ambientales, y que haya elegido a Misiones y a Puerto Iguazú como escenario de los debates y las propuestas.

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Francisco, ante jueces reunidos en Misiones: “Un 50% de pobres es un 50% de derechos humanos incumplidos”

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El papa Francisco pidió hoy a los jueces argentinos “reemplazar los discursos por las prácticas” frente al “drama de la injusticia estructural” y aseguró que “un 50 por ciento de pobres es con toda certeza un 50 por ciento de derechos humanos incumplidos”, al abrir con un videomensaje una cumbre de magistrados que se realiza en Misiones.

“Los procesos de deterioro humano y de deterioro social se nos están viniendo encima con su secuela de dolor y de degradación”, lamentó el pontífice en su discurso enviado a los participantes de la Primera Cumbre de Magistradas y Magistrados sobre Derechos Sociales y Teoría Franciscana.que se desarrolla entre hoy y mañana en Puerto Iguazú.

Para el Papa, así, “un 50 por ciento de pobres, es con total certeza un 50 por ciento de derechos humanos incumplidos”.

Francisco inició su mensaje a los magistrados destacando “que Misiones los albergue para poder reunirse a pensar la justicia y repasar la misión que tienen como jueces en este presente tan complejo“, según planteó el pontífice en su discurso dirigido al evento organizado por el Capítulo Argentino del Comité Panamericano de Jueces y Juezas por los Derechos Sociales y Teoría Franciscana (Copajuar).

El Copajuar, establecido por impulso del juez Andrés Gallardo en 2019 como capítulo argentino del comité panamericano bendecido por el Papa en el Vaticano ese mismo año, realiza hoy y mañana el encuentro de jueces y juezas de todo el país, con la presencia de magistrados como Carlos Balbín, Eugenio Zaffaroni y el presidente del Consejo de la Magistratura, Alberto Lugones.

“Hace tiempo que cuando pienso en la justicia, me preocupa…la palabra es dura pero…la diré igual, una cierta insustancialidad con la que tantas veces se la analiza”, definió el Papa al iniciar el videomensaje.

“Me duele ver cómo las formas van tapando a las sustancias, el reinado de las formas y las sustancias se pierden, como esta cultura del adjetivo mata a los sustantivos, los adjetivos reemplazan a los sustantivos y como vamos perdiendo día a día profundidad y solamente nos mantenemos sólo en las superficies”, planteó el pontífice en su mensaje.

Además de los magistrados, también intervienen en el evento el canciller de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales del Vaticano, Marcelo Sánchez Sorondo, el dirigente social Juan Grabois y el obispo de Iguazú, Nicolás Baisi.

Para el Papa, “no se trata de pintar la realidad o de barnizarla, sino ir a la esencia de la realidad”.

“Me sorprende a veces percibir como se generan sin cesar normas de todo tipo para garantizar los derechos humanos; por ejemplo, se crean órganos especializados, se ocupan cargos para velar por esos derechos”, manifestó Jorge Bergoglio en ese marco.

Así, continuó Francisco, “todo luce muy bien, está bien barnizado… ¿pero qué ocurre en el plano de lo real? ¿Qué ocurre en le plano real con los seres humanos por ejemplo?”.

“A veces, encontrando metáforas pienso en la naturaleza, da la impresión que estamos viendo a la justicia como a la hoja de un árbol cuyas raíces están enfermas y su tronco casi seco”, lamentó en el videomensaje.

“Esa hoja, todavía con un poco de verde y débil lozanía, está condenada a morir si no curamos desde la base a éste árbol que está agonizando”, profundizó.

Para Francisco, “el abordaje superficial y pequeño de la justicia no tiene entidad frente al drama de la injusticia estructural. Y eso es lo que muchas veces pasa hoy en tantas sociedades del mundo”.

“Estamos pensando en el detalle a veces insignificante, cuando los procesos de deterioro humano y de deterioro social se nos están viniendo encima con su secuela de dolor y de degradación. Un cincuenta porciento de pobres, es con total certeza un cincuenta por ciento de derechos humanos incumplidos”, sentenció en esa dirección.

En esa línea, el pontífice animó a los jueces a “reemplazar los discursos por las prácticas”.

“La naturaleza hipotecada y la humanidad en peligro nos llaman desesperadamente a actuar y debemos responder a ese llamado. Aquellas personas que tienen el privilegio de estar investidas por el poder judicial, tienen aún mayor responsabilidad en este duro presente”, les dijo.

Para Bergoglio, así ,”la omisión, el facilismo, el conformismo y el desinterés por el otro, son formas de corrupción tan dañinas como el propio cohecho”.

“La jueza o el juez que no vive ni siente el sufrimiento del otro, que no comprende la dimensión del reclamo social de justicia, difícilmente pueda honrar su misión de juzgador”, reclamó el Papa, antes de pedirles “que sean valientes, que sientan, que no pierdan la fe, que sostengan el rumbo”.

El organizador del evento, el juez Roberto Andrés Gallardo, enmarcó su discurso en el mundo pospandemia y los desafíos que se abren en un contexto en el que, además, “la economía y las finanzas de los estados se ha debilitado, como así las producciones y las operaciones comerciales”.

“Eso conlleva mayores índices de pobreza y exclusión. Mientras tanto los centros financieros internacionales encuentran condiciones apropiadas para ejercer mayores presiones y para expoliar a los países periféricos”, denunció el juez contencioso administrativo de la Ciudad de Buenos Aires.

Gallardo, impulsor de comités de jueces panamericanos y panafricanos, lamentó también un contexto en el que “los escenarios se fabrican o se distorsionan para violentar la voluntad de los pueblos” y planteó que “detrás del lawfare y de la campaña multimediática hay corporaciones con intereses políticos y económicos”.

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Encuentro de Jueces: “Los derechos sociales no son gratuitos, tienen un costo y ese costo debe salir de algún lado”

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Iguazú recibirá los días 3 y 4 de marzo la “Cumbre de Magistradas y Magistrados sobre Derechos Sociales y Doctrina Franciscana en tiempos de pandemia y pospandemia”.

En la previa a este encuentro panamericano, visitaron Economis los magistrados Roberto Andrés Gallardo, Presidente del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana; y César Jiménez, Juez de la Circunscripción Judicial de Posadas para explicar los ejes del encuentro.

“Pensamos en una Justicia inserta en el sufrimiento de la gente, no aislada”, planteó Gallardo. Quien reconoció que la pandemia puso en evidencia muchos de los problemas sociales que afectan a toda América.

Gallardo adelantó que el objetivo del encuentro es preguntarse “cuál es la misión y, a partir de esos cuestionamientos, encadenarlo con la realidad para definir nuestras estrategias para concretar los derechos humanos en la región”.

Esta idea comenzó hace cinco años con una idea del Papa Francisco y ya tuvo un crecimiento que los llevó a estar presentes en países de habla hispana y en Estados Unidos. Gallardo remarcó la participación en este evento de las Juezas Rebeca Xicohtencatl Corona, Jueza del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxcala, México y Tamila lpema, Jueza del Tribunal Superior de California, Estados Unidos.

El encuentro debía realizarse en marzo del 2020, pero “la pandemia nos interrumpió el proyecto. Pero como la pandemia profundizó muchos de los temas que íbamos a tratar en aquel 2020, dos años después hemos incluso actualizado el titulo del evento planteándonos que hacemos durante la pandemia y en la pospandemia”, dijo Gallardo.

“La repercusión social y económica que ha tenido la pandemia en los derechos sociales que es lo que principalmente analizamos en nuestros encuentros es brutal, hay mucha más pobreza, los vemos en nuestro país y en todo el mundo. Y paradójicamente mucha más concentración de ingresos, porque hay grupos que han hecho negocios espectaculares. Y bueno esa situación de polarización social en el mundo nos exige una respuesta y desde nuestros espacios judiciales los debemos trabajar”, remarcó Gallardo.

En tanto Jiménez recordó que el norte es lograr lo que el Papa Francisco llama una Justicia Digna, que logra pueblos felices y ciudadanos dignos y eso se logra a través de sentencias acordes. “Pensamos en una Justicia que no está metida en un frasco, aislada, sino justamente inserta en el sufrimiento de muchísima gente”, dijo.

Gallardo expresó que el problema habitacional es uno de los temas a abordar. Reconoció que la pandemia mostró lo peor del hacinamiento en la Ciudad de Buenos Aires (donde él ejerce) cuando quedaron a las claras el déficit de medio millón de viviendas. “Que tiene un correlato con las viviendas que están sin uso, por especulación de los inversores inmobiliarios. Todo esto quedó a la vista con la pandemia cuando nos obligaban a estar encerrados en nuestras casas y en los inquilinatos o pensiones no se podían respetar los protocolos por el hacinamiento en que viven”.

“Debemos impactar en la distribución de la riqueza”, afirmó Gallardo. Porque este es el principal problema que sufren quienes buscan luchar por sus derechos y ven que son vulnerados por los sectores económicos concentrados. “Los derechos sociales no son gratuitos, tienen un costo y ese costo debe salir de algún lado. Entonces cuando los sectores privilegiados concentran cada vez más, lo hacen en detrimento del gran sector que lucha por sus derechos sociales”.

Para el magistrado el Poder Judicial debe impactar en la concentración de la riqueza. Y eso “requiere de jueces y juezas que estén dispuestas a hacerlo. Cuando se discuta la constitucionalidad de los presupuestos en función del bajo impacto que tienen sobre los sectores de la riqueza, por supuesto que van a salir las corporaciones que no los toquen, pídanle al Banco Mundial, a la ONU, no se a quien”, describió.

Gallardo se mostró sorprendido por las reacciones de diversos deportistas que teniendo un pasado marcado por la pobreza dicen que no quieren pagar el “Impuesto a la riqueza” aplicado por el Gobierno argentino durante el 2021 para paliar la pandemia. “Cómo pueden decir que no van a pagarlo si sus orígenes son totalmente pobres, es increíble como la gente se olvida de sus orígenes”, dijo.

Gallardo planteó que hay un debate de fondo sobre la legitimidad de Poder Judicial cuando interviene en estas cuestiones. “Cuando tomamos decisiones que benefician a los sectores pobres, algunos sectores políticos dicen que nosotros nos excedemos, porque estamos resolviendo cosas que le corresponden a la política, que tampoco las resuelven. Pero alguien debe resolverlas. Es un gran debate teórico”.

Explicó que idealmente el Poder Judicial solo debe ser “contra mayoritario, para frenar las cosas que la masa quiera y dañe el sistema. En nuestro grupo se piensa distinto, creemos que debe haber una proactividad, que debemos sacarnos ese rol tan rígido y alejado del sufrimiento de las personas y meternos en el barro y conocer al momento de resolverlo que le está pasando al que pide. Porque el que pide, por algo lo hace, nadie quiere vivir en condiciones infrahumanas, nadie quiere vivir hacinado, no tener cloacas”.

Jiménez por su parte cargó contra los Jueces que eligen estar encerrados en sus oficinas y solo se dedican a replicar las leyes sin intentar emitir sentencias basándose en las nuevas legislaciones y tratados internacionales que ha suscripto el país.

Gallardo plantea que la discusión pasa por “qué hacemos con las políticas públicas de derechos sociales, como decidimos para poder concretar los derechos sociales, en que estamos fallando las instituciones para que todo empeore”.

Comentó que “si uno se pone a pensar desde 1976 a 1983 hubo un Gobierno militar, pero desde 1983 para acá de forma ininterrumpida hubo gobiernos democráticos, así que ya no le podemos echar la culpa de todo al Gobierno Militar, que nos negaban los derechos. Ahora tenemos democracia ininterrupta, pero si vemos la situación social y de ingresos de 1975 y lo comparamos con la actual ha habido un deterioro enorme”.

“La participación del sector trabajador en el ingreso se redujo enormemente y creo que en eso debemos asumir que algo está fallando. Está fallando en el sector político, como el sector Judicial; porque si los políticos se equivocan y nosotros que tenemos que velar por la Ley, también nos estamos equivocando. Creo que tenemos que debatir eso”, dijo concluyente Gallardo.

Además planteó que “debemos formar magistrados con otra mentalidad, porque a muchos de nosotros nos queda un trecho, pero debemos bregar para que vengan otros Jueces que no comentan los mismos errores que nosotros”.

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El Papa Francisco fue a la embajada rusa: Estuvo media hora

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En un intento por frenar la guerra, el papa Francisco fue a la embajada rusa en el Vaticano y se reunió con el embajador a quien la expresó su “preocupación”.

Son momentos decisivos en la guerra entre Rusia y Ucrania tras un pedido de negociación de Kiev que fue rechazado por Moscú y cuando las tropas rusas están a las puerta de la capital ucraniana.

En ese contexto, este viernes (25/2) el papa Francisco visitó la embajada rusa ante el Vaticano, donde se reunió con el embajador Alexander Avdeev para intentar mediar en el conflicto y manifestó su “preocupación por la guerra”.

Media hora

Según informó el propio Vaticano, el pontífice estuvo durante más de media hora en la sede diplomática de Vía della Conciliazione 10, a metros de Plaza San Pedro, luego de que la Santa Sede pidiera el jueves (25/2) que se evite “la locura” de la guerra.

Bergoblio, según fuentes vaticanas, fue a manifestar su “preocupación por la guerra”, pero no dieron más detalles de lo hablado con el embajador ruso.

Esperando para mediar

La postura pública de la Santa Sede viene siendo expresada a través del secretario de Estado Pietro Parolin, quien el jueves planteó que aún hay “espacio para la negociación” incluso después de lo que llamó, sin rodeos, un “inicio de las operaciones militares rusas en territorio ucraniano”.

Por lo general, el Vaticano suele requerir que las dos partes involucradas en un conflicto pidan la mediación.

El miércoles, antes del inicio de la escalada rusa, el Papa había advertido por los “escenarios cada vez más alarmantes” que se abrían en el país europeo ante la suba de tensión en el conflicto con Rusia.

“Como yo, tanta gente en todo el mundo está atravesando angustia y preocupación. Una vez más la paz de todos está amenazada por intereses de partes”, había planteado el pontífice en el Aula Pablo VI al terminar su tradicional encu entro semanal con fieles.

“Quiero apelar a los que tienen responsabilidades políticas para que hagan un serio examen de conciencia frente a Dios, que es Dios de la paz y no de la guerra. El padre de todos, no solo de algunos, que nos quiere hermanos y no enemigos”, agregó el Papa antes de convocar a una jornada de ayuno y oración por la paz para el próximo miércoles 2 de marzo.

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50 años y vigencia del Mensaje Ambiental de Perón a los pueblos y Gobiernos del mundo

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En los albores de 1972 nuestro país presenciaba el lento ocaso de la penúltima  dictadura militar y la proscripción de su principal partido político, y en el mundo  paulatinamente empezaba a abrirse camino como tema de preocupación  mundial lo que brevemente puede denominarse como “cuestión ambiental”, vale  decir la identificación de que el agotamiento y degradación de los recursos  naturales tendría efectos duraderos e impactos negativos sobre el planeta, la  economía y las personas.  

Ese mismo año se iniciará en Estocolmo, con la Cumbre de la Tierra, la larga  serie de conferencias internacionales que abordarían la temática hasta el día de  hoy, situando al debate ecológico en el centro de la escena internacional.  El 21 de febrero de 1972, mismo día en que Nixon realiza la primera visita a  China de un jefe de Estado estadounidense, que dejará una serie de acuerdos  que impulsarán el desarrollo industrial y comercial chino con carácter  complementario al de potencia norteamericana, (ambos hoy los principales  emisores de gases de efecto invernadero), un político y estadista argentino  dejaría grabados conceptos certeros sobre lo que 50 años más tarde cobra una  apremiante actualidad y vigencia. 

Juan Domingo Perón da a conocer en aquella fecha su “Mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo”, un documento fundamental y de consulta  obligada para todo aquel que pretenda llevar adelante política pública ambiental,  sea desde el sector público o en el sector privado.  

Exiliado en Puerta de Hierro, de pluma prolífica, el ya anciano general utilizará el  género epistolar como el preferido al momento de comunicarse con sus  prosélitos o el pueblo argentino en general, pero en este caso, el destinatario  será otro: el mundo entero. 

Se indica como fuente de sus reflexiones a algunos documentos de la época,  como el informe “Meadows”, o “Sobre los límites del crecimiento” que el Club de  Roma había encargado al Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), y  difundido unos años antes poniendo el acento en el aumento poblacional como  factor preponderante del desequilibrio global, o bien, a la acción comunicativa de los movimientos ambientalistas que gozaban de creciente fuerza e influencia en los países del norte global, desde donde recordemos él escribe. 

Aunque probablemente la principal de sus fuentes no fuera otra que la  observación directa, la vivencia que tuvo en compañía de sus padres y hermanos  en la pampa gaucha y en el Sur, la relación directa con la tierra, el contacto con  los animales de trabajo y los animales silvestres de los campos, a la acción  creadora de hábitos y de valores que la cercanía con la naturaleza forja en la  impresión de cualquier niño, que le ayudarían posteriormente a escribir Toponimia patagónica de etimología araucana

Quizá por ello, y por su aquilatada experiencia en la praxis política, el enfoque  que dará Perón a su epístola es novedoso, y en algún sentido opuesto a los  anteriores, dado que situará al problema ambiental junto al problema social, es  decir las condiciones de pobreza de los países del tercer mundo que acarrean  una situación estructuralmente injusta, fruto del desequilibrio en las relaciones  Norte Sur, que repercute en la degradación ambiental local y mundial, lo que  raramente había sido contemplado hasta entonces, sino separadamente o como  asuntos sin conexión entre sí.  

Crudo diagnóstico conceptual 

Situándose por encima de cualquier diferencia ideológica o política, rápidamente  aclara que, desde que se halla en juego la supervivencia de la humanidad, se  trata de una cuestión que supera todo tipo de división partidaria puesto que se  ingresa “en la esfera de las relaciones de la humanidad con la naturaleza”

Ya desde los primeros párrafos del Mensaje coloca el énfasis en los conceptos  y en un tenor crudo, despojado de cualquier eufemismo o corrección política,  alertando sobre la marcha suicidaque llevaba adelante la humanidad, y  enumerando las causas principales de la crisis que se avecina, la contaminación  ambiental, la sociedad de consumo masivo y la sobreestimación de la tecnología. 

Se refiere, en la manera anticipatoria, a lo que hoy podemos llamar efectos  antropogénicos de la degradación ambiental, no del todo evidentes ni mucho  menos unánimemente aceptados en la comunidad incluso la científica de la  época y directamente fuera de la agenda social y política de su  tiempo.

Perón alude a esta fuerza transformadora del ser humano, arrasadora de los  ecosistemas, ya sea terrestres o marinos, al ambiente rural o urbano: “En el  último siglo ha saqueado continentes enteros y le han bastado un par de  décadas para convertir ríos y mares en basurales, y el aire de las grandes  ciudades en un gas tóxico y espeso”, aludiendo también a la aceleración del  ritmo de extinción de la biodiversidad, y todo ello tiene su origen en la disociación  del ser humano con la naturaleza, y en el desconocimiento de las relaciones  biológicas. 

Escribe Perón: “El ser humano ya no puede ser concebido  independientemente del medio ambiente que él mismo ha creado. Ya es  una poderosa fuerza biológica, y si continúa destruyendo los recursos  vitales que le brinda la Tierra, sólo puede esperar verdaderas catástrofes  sociales para las próximas décadas. La humanidad está cambiando las  condiciones de vida con tal rapidez que no llega a adaptarse a las nuevas  condiciones. Su acción va más rápido que su captación de la realidad y el  hombre no ha llegado a comprender, entre otras cosas, que los recursos  vitales para él y sus descendientes derivan de la naturaleza, y no de su  poder mental”. 

Así se anticipa a lo que muchos años más tarde Eugene Stoermer y Paul Crutzen  denominarán Antropoceno, para referirse a un nuevo período del planeta Tierra  caracterizado por la irrupción del ser humano con carácter perturbador, que  iguala o rivaliza con las fuerzas más estructuralmente poderosas de la naturaleza  como las fuerzas geológicas, dejando de lado el período de estabilidad climática  caracterizado por los últimos 11 mil años de historia terrestre, denominado  Holoceno.  

Continúa diciendo Perón: “Las mal llamadas “Sociedades de Consumo”, son,  en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto, por el gusto que produce el lucro. Se despilfarra mediante la producción  de bienes necesarios o superfluos y, entre estos, a los que deberían ser de  consumo duradero, con toda intención se les asigna cierta vida porque la  renovación produce utilidades.” 

En el año 2015, en una misiva también dirigida universalmente, otro argentino,  S.S. Francisco expresaría lo que sigue: Estos problemas están íntimamente  ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos 

excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura… En cambio, el sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y  desechos. Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no  renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del  aprovechamiento, reutilizar y reciclar. Abordar esta cuestión sería un modo  de contrarrestar la cultura del descarte, que termina afectando al planeta entero, pero observamos que los avances en este sentido son todavía muy  escasos”. Encíclica Laudato Si, Sobre el cuidado de la Casa Común (22) 

Aludiendo al mismo tiempo a que dicha cultura del descarte provoca efectos  deletéreos en el sistema jurídico en su conjunto bajo diversas formas de anomia,  por la vigencia de una cultura corrompida: Entonces no podemos pensar que  los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los  comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la  que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos  principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como  imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar.” 

Finalizando su etapa diagnóstica Perón se refiere al espejismo de los avances  tecnológicos que, por un lado, no sólo conllevan en el marco de las diferencias  NORTE SUR una brecha tecnológica que divide en dos a la humanidad (“La  separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible  que parece que estuviera constituida por más de una especie”) , sino que,  más allá de los bienes que promete, resulta un “arma de doble filo” estando al  servicio de un sistema de producción de bienes y servicios avasallante de la  naturaleza, y que por lo tanto debe tener un límite (“El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la  base de su existencia”.).  

En la misma línea Laudato Si (115), expresa: “El antropocentrismo  moderno, paradójicamente, ha terminado colocando la razón técnica sobre  la realidad, porque este ser humano «ni siente la naturaleza como norma  válida, ni menos aún como refugio viviente. La ve sin hacer hipótesis,  prácticamente, como lugar y objeto de una tarea en la que se encierra todo, siéndole indiferente lo que con ello suceda». De ese modo, se debilita el  valor que tiene el mundo en sí mismo.” 

Un posible camino de solución 

Así como es claro en el diagnóstico, también es claro en el aspecto propositivo  para superar las catástrofes por venir: la acción concertada y solidaria, tanto a  nivel interno como internacional. Esto último evidentemente se formularía a  través de los acuerdos entre naciones, concretados por la vía del derecho  internacional. 

No obstante, ello sólo sería posible a partir de una revolución, que se llevaría a  cabo no por los ejércitos (cuestiona severamente la carrera armamentística que  vivía y vive aún hoy el mundo), sino que se desplegaría en otro escenario: la  mente y el espíritu del ser humano, empezando por los países desarrollados.  Dice Perón: Son necesarias y urgentes: una revolución mental en los  hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente  industrializados; una modificación de las estructuras sociales y  productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología  donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia  biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la  naturaleza… esta revolución mental implica comprender que el hombre no  puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo  biológico general”

Es igualmente definitorio en la inminencia del momento en que debe iniciarse la  acción: YA, y a su alcance: debe hacerse a TODO nivel de la organización  humana. 

Así lo expresa: “La lucha contra la contaminación del ambiente y de la  biosfera, contra el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el  hacinamiento de las ciudades, debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional  e internacional”. 

Ese mismo año se iniciará, como vimos, la larga serie de conferencias  internacionales que procurarán regular los principales efectos negativos de las  actividades humanas sobre el ambiente, analizado como macro bien (Lorenzetti),  o alguno de sus microbienes (clima, biodiversidad, suelos, mar, etc), que luego  de 50 años ininterrumpidos aún no alcanza una Convención Internacional que declare con efectos vinculantes el derecho al ambiente sano, tanto en su faceta  individual (derecho subjetivo), como colectiva. 

Es verdad que el mismo derecho es operativo en más de 150 países, por vía de  la “cláusula ambiental” inserta en sus Constituciones nacionales (Ej, Art. 41 de  nuestra Constitución), o por vía de leyes marco en 176 (Primer Reporte del  Estado de Derecho Ambiental, PNUD, 2019) pero esa falta de acuerdo  internacional con alcances vinculantes ante una jurisdicción (hard law)  condiciona y limita las posibilidades de cooperación entre naciones,  especialmente en aquellos casos en que existen recursos compartidos, como  cuencas hidrográficas, biodiversidad, o incluso la misma atmósfera. 

En tal sentido puede afirmarse que el derecho internacional ambiental se ha  desarrollado mediante una estrategia de carácter programático, no directamente  operativo, normas de derecho blando o soft law, limitando aquellos acuerdos  operativos, vinculantes o de hard law (como excepción pueden señalarse el  Protocolo Adicional de la Convención Americana de Derechos Humanos, o  protocolo de San Salvador, y la Carta Africana de Derechos Humanos y de los  Pueblos). 

Mientras tanto, se advierte en el ámbito internacional una tendencia a la  flexibilización de las normas ambientales para privilegiar el crecimiento  económico, debilitando los restantes dos pilares sobre los que se debe construir  el principio de sustentabilidad, el social y el ambiental. 

Más recientemente, se abre una vía compulsiva para el cumplimiento de los  deberes ambientales de los Estados a través del reconocimiento de la Corte  Interamericana de Derechos Humanos, por la Opinión Consultiva N° 23/17 del  Derecho al Ambiente Sano como condición de posibilidad de los restantes  derechos humanos. 

Perón alude a la necesidad de la obligatoriedad del cuidado ambiental, como  condición para el adecuado uso de la soberanía de los recursos naturales,  primero dentro de las fronteras nacionales. En pleno auge de las posiciones  ampliatorias de derechos de las décadas del ‘60 y ‘70, postula, sin embargo, los  deberes colectivos, en el mismo enfoque conceptual que el preámbulo de la  Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (El cumplimiento  del deber de cada uno es exigencia del derecho de todos. Derechos y deberes  se integran correlativamente en toda actividad social y política del hombre. Si los derechos exaltan la libertad individual, los deberes expresan la dignidad de esa  libertad”.

Dice Perón: “Cada Nación tiene derecho al uso soberano de sus recursos  naturales. Pero, al mismo tiempo, cada gobierno tiene la obligación de  exigir, a sus ciudadanos el cuidado y utilización racional de los mismos. El  derecho a la subsistencia individual impone el deber hacia la supervivencia  colectiva, ya se trate de ciudadanos o pueblos”. 

Este deber de un ciudadano con otro, en la esfera internacional, se reflejará en  obligaciones de solidaridad, de carácter intrínsecamente valorativo, al decir de  Cafferatta y Peretti, uno de los pilares del derecho ambiental (“Por eso convoco  a todos los pueblos y gobiernos del mundo a una acción solidaria”). 

Con carácter igualmente pragmático, Perón abogará por una acción que  promueva la restauración de la naturaleza, en la tríada de la sustentabilidad, de  su parte débil, la dimensión ambiental, junto con las poblaciones vulnerables…  “la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible para que los recursos  naturales resulten aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y  racionalmente utilizados por el hombre”. 

Este enfoque totalmente novedoso, por fuera de lo que significaría el daño  ambiental clásico (daño previo para una posterior recomposición), desde el punto  de vista jurídico apenas recibiría concreción normativa en la letra del nuevo  Constitucionalismo latinoamericano, por medio de las Constituciones de  Ecuador, en su Art.72 (“La naturaleza tiene derecho a la restauración”) … y la  Ley N° 71 (2010), de Bolivia de Derechos de la Madre Tierra (“A la restauración:  Es el derecho a la restauración oportuna y efectiva de los sistemas de vida  afectados por las actividades humanas directa o indirectamente.”

En otros párrafos de su carta llamará a una modificación de las prácticas de  producción que sean compatibles con las necesidades humanas y lo que hoy  llamaríamos “economía circular”: “Necesitamos nuevos modelos de  producción, consumo, organización y desarrollo tecnológico que, al mismo  tiempo que den prioridad a la satisfacción de las necesidades esenciales  del ser humano, racionar el consumo de recursos naturales y disminuyan  al mínimo posible la contaminación ambiental”. 

De todas estas cuestiones, sin dudas la más trascendente haría referencia a la  cuestión social, ligada a la ambiental: “Todos estos problemas están ligados 

de manera indisoluble con la justicia social”, y “la justicia social debe  exigirse en la base de todo sistema, no solo para el beneficio directo de los  hombres sino para aumentar la producción de alimentos y bienes  necesarios”.

En términos similares en Laudato Si (139), se expresará que: “Es fundamental  buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los  sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis  separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis  socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación  integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos  y simultáneamente para cuidar la naturaleza.” 

La institucionalización

El Perón de la carta del 1972 se sometía al dictamen científico, eran los hombres  de ciencia quienes tendrían la última palabra en cuanto al conocimiento  disponible, pero la decisión y la acción se realizaba a través de la política,  transformándose a su vez a través del derecho, en  institucionalidad, y más tarde, en políticas de Estado

Cabe decir en este aspecto Perón fue totalmente coherente con tales postulados  ya que crearía, al asumir por tercera vez la presidencia argentina, en 1974 la  primera secretaría de Latinoamérica dedicada al ambiente, la Secretaría de  Recursos Naturales y Ambiente Humano, colocando a su cargo a la Doctora en  Química, Yolanda Ortiz, en cuyo homenaje en 2020 fue sancionada la Ley  27.592, mejor conocida como Ley Yolanda. 

Esta Secretaría, bajo la órbita del  Ministerio de Economía, tuvo importantes funciones en materia de recursos  hídricos, recursos naturales renovables y no renovables, entre otros.  Lamentablemente la misma fue por completo desmantelada durante la última  dictadura militar, al igual que muchas otras instituciones democráticas. 

Por supuesto que, desde entonces, nuestro país ha avanzado enormemente,  especialmente a partir de la reforma constitucional de 1994 consagrando el  derecho al ambiente sano y el deber para el Estado y particulares de preservarlo  (Art. 41), y en muchos aspectos es pionero o vanguardista en legislación,  doctrina y jurisprudencia ambiental. Nuestra provincia de Misiones es ejemplo de  coherencia y desarrollo normativo, habiendo cimentado al ambiente como una auténtica política de Estado que se sostiene a lo largo de los años y los  gobiernos. 

Podríamos afirmar que el dilema de nuestro tiempo se puede resolver  fortaleciendo las instituciones del Estado de Derecho, mutado de Estado de  Derecho Social a Estado de Derecho Socio Ambiental, apelando a los grandes  principios y valores que nutren este Estado: la paz y la cooperación  internacionales, la solidaridad entre naciones y generaciones, e incluso  especies, la sustentabilidad (en su sentido fuerte, privilegiando la parte “débil” de  la tríada, ya sea el ambiente o los grupos vulnerables), la prevención y  precaución, así como los instrumentos de política ambiental, la promoción y  educación ambiental, al mismo tiempo que la fiscalización. 

Pero el problema nunca ha sido más acuciante. Señala el Santo Padre Francisco  que: El problema es que no disponemos todavía de la cultura necesaria  para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen  caminos, buscando atender las necesidades de las generaciones actuales  incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras. Se vuelve  indispensable crear un sistema normativo que incluya límites  infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las  nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico  terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la  justicia.” (Laudato Si, 53) Por eso vale la pena recordar a 50 años de haber salido a la luz, por fuera de los  debates polarizadores estériles, las palabras del tres veces presidente de la  República, quien supo incorporar una mirada argentina y claramente adelantada  a su tiempo a la discusión de la principal agenda mundial, que tanto entonces y  con más razón hoy, es el problema primordial de la humanidad, la cuestión  ambiental. “Este, en su conjunto, no es un problema más de la humanidad;  es el problema”.

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