El sector de trabajadoras de casas particulares es el más informal y feminizado de la economía y es uno de los más afectados por la crisis del Covid-19. El documento presenta un diagnóstico de la situación de estas trabajadoras, describe las condiciones de vida y de trabajo*. A su vez, explica los efectos y alcances del Programa Registradas.
El documento presenta un diagnóstico de la situación de las trabajadoras del sector, el más informal y feminizado de la economía, uno de los más afectados por la crisis del Covid-19. A su vez, explica los alcances y efectos del Programa Registradas y describe las condiciones de vida y de trabajo de las trabajadoras de casas particulares
Registradas es una política integral de empleo con perspectiva de género, clave para la recuperación económica con igualdad. Mediante este programa, el Estado se hace cargo de entre el 30% y el 50% del salario mensual de las empleadas recién contratadas, durante 6 meses, con un monto máximo del beneficio de $15.000. El programa significa para estas trabajadoras la posibilidad de contar con un empleo con acceso a derechos tales como aportes previsionales, ART, vacaciones, licencias, entre otros; además de mejorar sus condiciones salariales.
La política busca recuperar los empleos que se perdieron durante la pandemia en el servicio doméstico, promueve la formalización y la bancarización de las trabajadoras de uno de los sectores más importantes del mercado de trabajo femenino, a la vez que brinda un alivio a las personas empleadoras, mayoritariamente a las mujeres, contribuyendo a la redistribución de las tareas de cuidado.
El informe refleja cómo Registradas apunta a revalorizar el sistema de cuidados, una condición necesaria para lograr una recuperación económica sostenible.
El impacto negativo de la crisis por la pandemia profundizó las brechas de género ya existentes: demandó nuevas formas de actividad educativa y laboral, que se resolvieron de manera remota en muchos casos, disminuyendo todo lo posible la presencialidad. El paso a la virtualidad de escuelas y jardines, el cierre de clubes, espacios de cuidado, así como las restricciones a la movilidad que se mantuvieron durante 2020 y continuaron en 2021 para proteger la salud, han tenido efectos sobre los hogares y, especialmente, para las mujeres que tienen niños, niñas, adolescentes o personas dependientes. En el contexto de la pandemia, muchas de ellas vieron relegada su participación en el mercado laboral al tiempo que se incrementaron las horas de trabajo dentro del hogar.
La desigualdad de género es un problema estructural. En la Argentina, las mujeres tienen una menor participación en el mercado laboral, mayores niveles de informalidad, perciben menores ingresos y registran mayores niveles de desocupación que sus pares varones. Las menores de 30 años son las que más obstáculos enfrentan, sus niveles de desocupación duplican los de la población total. Uno de los motivos centrales de estas desigualdades es la distribución asimétrica de las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas. El trabajo no remunerado es realizado en un 75,7% por mujeres. Además, ellas destinan en promedio 6,4 horas diarias a estas tareas, casi una jornada laboral extra (INDEC, 2013). Esta distribución asimétrica tiene implicancias en la inserción de las mujeres en el mercado laboral, sus trayectorias, sus ingresos y su futuro. A su vez, al tener trabajos más precarios, las mujeres tienen una mayor desprotección social (por ejemplo, no acceden a una obra social y, al no contar con los aportes necesarios, tienen mayores dificultades para acceder a una jubilación). Es por ello que las condiciones en que se desarrollan los trabajos remunerados están estrechamente ligadas a cómo se resuelven las tareas del hogar y de cuidados.
En Argentina, el trabajo en casas particulares es la tercera rama de ocupación entre los empleos de las mujeres, después del comercio y enseñanza (EPH-INDEC, 1er trimestre de 2021). Casi el 60% de las mujeres de nuestro país se inserta en el servicio doméstico, el comercio, la enseñanza y los servicios sociales y de salud. Es decir, 6 de cada 10 mujeres trabajan en estas ramas. Hasta antes de la pandemia, el trabajo en casas particulares era la principal actividad: empleaba a 1,2 millones de mujeres (el 16,7% de las trabajadoras ocupadas). Pero en el segundo trimestre de 2020 más de 400 mil trabajadoras perdieron el trabajo y, todavía, 350 mil no lo recuperaron. La caída en el empleo en este sector fue tan grande que modificó la estructura de inserción laboral de las mujeres: a principios de 2020, casi 1 de cada 6 trabajadoras se empleaba en esta rama; a principios de 2021, lo hacían 1 de cada 8. Este sector es, a su vez, el que cuenta con mayor nivel de informalidad (el 70,5% de sus trabajadoras/es no tenían descuento jubilatorio al 1er trimestre de 2021) y menores salarios de toda la economía argentina. Además, es el más feminizado: el 98,8% de quienes trabajan en el servicio doméstico son mujeres.
“Cuando la toga se cae al barro, estamos muy cerca de la gente”. Rossana Pia Venchiarutti Sartori, está empecinada en que esa sea la cara de la Justicia: cerca de la gente.
La presidenta del Superior Tribunal de Justicia, elegida alguna vez como la mejor jueza de la Argentina, trabaja en varias líneas, que van desde el lenguaje llano en las sentencias, hasta la incorporación de traductores guaraníes y la expansión de las dependencias judiciales en toda la geografía misionera.
“Soy una militante del lenguaje claro. Es un duro batallar entender esto, pero creo que las nuevas generaciones, todos nosotros nos estamos poniendo en la piel esto, tratamos de que todo lo que digamos tenga un nivel comunicacional suficientemente claro para que llegue a todo el mundo. Y que se exprese en la sentencia. Tengo un ejemplo: Si yo te digo la palabra distracto ¿Vos sabés lo que significa? La mayoría de la gente no. Ahora si yo te digo que el contrato laboral se rompió, que fuiste despedido, o no fuiste despedido, eso es distracto. Si yo te digo el interés superior del niño, el común de la gente no sabe qué abarca. Pero si a lo misionero te digo, “el gurí es lo más importante en esta causa”, te estoy explicando qué es el interés superior del niño. No se trata de ser chabacano, sino de hablar en términos muy comunes”, explica.
En lenguaje llano…
Y por qué no decirlo, en nuestro lenguaje. Porque no es lo mismo, lo que yo te puedo decir en Posadas, a Andresito. En Andresito si yo te digo el cachapé, todo el mundo sabe de qué estamos hablando, pero no es lo mismo la cultura de la costa del río Paraná, que la cultura de la costa del Uruguay. Nuestra provincia es pequeñita, pero tiene diferentes esquemas socioculturales. En todos hay que trabajar de manera particular.
¿Empezaron a trabajar con los guaraníes para tener un traductor?
Sí, yo en eso se traduce el concepto de empatía del Poder Judicial. La pandemia nos obligó un poco, a darnos cuenta que teníamos que abrirnos, eso nos obligó a firmar convenios con todo el mundo, con los guaraníes hemos firmado actas de compromiso, pero con la Policía de la provincia, con Cambio Climático, con Ecología, con el ministerio de Gobierno, con el Registro de las Personas, generalmente esos convenios se derivan al centro de capacitación, que es el lugar que tenemos donde capacitamos a propios, y a no propios. Se capacita a nuestra gente del Poder Judicial y también, al profesional que así lo requiera. En esto de la capacitación extra, hemos trabajado mucho en la capacitación digital al profesional, porque sabíamos que se venía y porque cuando comenzamos a exigir la firma digital y el token, y, éramos nosotros el Poder Judicial, quien otorgaba el token y la firma digital, necesitábamos que el abogado, que es el representante común, es nuestro representante natural en los procesos del justiciable. Nosotros necesitamos que tuviera eso, para que esto no se detenga y que la digitalización funcione. Como siempre volvemos a lo mismo, como consideramos que la comunicación es muy importante, es uno de los ejes más importantes en los lineamientos que el Poder Judicial se impuso: Digitalización, comunicación y despapelización, son los tres ejes más importantes. Como consideramos que la comunicación, que no solamente es comunicación verbal, sino es todo tipo de comunicación, entendimos que en la diversidad en la que estamos obligados a defender, el problema de los pueblos originarios, era un problema a resolver. No porque no fuera resuelto con anterioridad por nuestros jueces, pero consideramos que era momento de escuchar, de saber, de pedirle a nuestros jueces que nos digan qué necesitan. Estamos trabajando en algo que es un sueño y cada paso que se da, la toga se cae al barro y cuando la toga se cae al barro, estamos muy cerca de la gente.
Una corte más terrenal…
Cuando hablo de la toga, hablo de todos. Porque nosotros en la Corte también somos jueces. Es una forma de ejemplificar. El Poder Judicial ha tenido una apertura y un diálogo, que viene hace unos años, inédita. La despapelización es una, pero nosotros hablamos con todos, con todos los que vienen a nosotros, nos importa lo que piensa el representante del pueblo mbya guaraní, de cada una de las comunidades. Nos importa lo que piensa el ministro de Gobierno y la Policía de provincia, porque interactuamos todo el tiempo con ellos. Nos importa lo que piensa cada uno de los intendentes, porque el trabajo que estamos haciendo de gestión de conflictos, donde el sueño es terminar en un mediador comunitario para trabajar articuladamente con cada uno de los intendentes. Con el pueblo mbya, estamos tratando de plasmar un proyecto que se traduzca en intérpretes oficiales, mientras tanto, estamos pidiendo que cada uno de ellos elija al intérprete para que forme parte de la lista de auxiliares de la justicia.
Con estas cuestiones que han ocurrido durante la pandemia, los cambios que se han generado, para bien en un momento donde parecía que todo estaba parado y paralizado, en realidad puertas adentro se estaban dando muchísimos cambios. Con casos muy resonantes también, como el caso del ex juez Pedro Fragueiro, que fue puntapié para que se den otros cambios.
Pandemia de por medio, no fue solo el Tribunal Superior, sino el Jurado de Enjuiciamiento que está integrado por legisladores y abogados. Pandemia de por medio, nosotros tuvimos un Jury, hacía diez años que no había un Jury en la provincia y nosotros tuvimos un Jury. En realidad no fue un puntapié respecto a perspectiva de género, porque el Poder Judicial viene trabajando con perspectiva de género hace muchísimo tiempo y sería injusto no reconocerlo. Desde hace muchísimo se viene trabajando, se viene trabajando con la Corte que tiene una oficina de la mujer, pero desde hace muchísimo tiempo también el Poder Judicial de la provincia entendió, con esto dejo a salvo el trabajo que realiza la gente de la Corte, entendió que el enlatado que nos mandaban para resolver los conflictos, no servía mucho en una provincia tan diversa como la nuestra. Entendíamos que el lenguaje con el que se transmitía no era el que necesitaban nuestras mujeres y nuestros vulnerables. Y empezamos a hacer otro tipo de capacitación, nosotros empezamos a ir a los barrios con el centro de capacitación, con el centro de mediación, con el CeJuMe, explicamos cómo se trabajaba, cuando se tenía que hacer la denuncia, porque acá lo importante era hacer saber cómo acceder a la justicia. Porque la justicia estaba, pero lo importante era saber cómo acceder, siempre voy a volver sobre esto, es una cuestión comunicacional. Íbamos, bajábamos al pasto como decimos, y no solo hablábamos de esto, sino que hablábamos de un tema muy sensible en la provincia que es la prevención del abuso sexual infantil. Entonces, nos acompañaban secretarios penales, que daban charlas pequeñas, breves, sencillas, explicaban, a mujeres, a veces había señores, muchos con niños, en ese lugar las mujeres vendían sus cosas, sus emprendimientos, la pandemia nos cortó esta posibilidad, dejamos de trabajarlo, que no quiere decir que no lo vamos a volver a intentar.
¿Estamos, como provincia, prevenidos ante otro caso Fragueiro. Se dispararon los mecanismos de contención para evitar otra situación como esta?
Nosotros estamos prevenidos hace rato, lo que pasa es que uno necesitaba la denuncia, estamos prevenidos desde hace rato, por eso estoy diciendo que trabajo en perspectiva de género hace muchísimo tiempo. El Poder Judicial cuenta con una oficina de acceso a la justicia acá, pero también está en Oberá, en Puerto Rico y en Eldorado, lo que pasa es que acá en Posadas tenemos algo que se llama de atención a víctima, y este equipo de atención a la víctima es interdisciplinario, acude ante cada denuncia y le da la contención necesaria, inclusive para que haga la denuncia. Para aquella que simplemente denuncie al correo de presidencia, para que haga la denuncia. También estamos tratando, no solamente porque sea un juez, porque la violencia puede venir de cualquier lugar, estamos tratando, esto es un sueño, pero creo que va a salir, en un observatorio de derechos humanos. El observatorio de derechos humanos, se llama así porque implica no solamente violencia, sino vulnerabilidad de niños, ancianos, todo lo que sea género, porque género no solo abarca lo que es maltrato a la mujer. Lo que pretendemos es digitalizar también esto, crear un solo link porque lo que está pasando en este momento, que, ante la denuncia en la comisaría de la mujer, se disparan tres procedimientos, uno va al penal, uno va al juzgado de familia, otro va al juzgado de paz. A veces no se diferencian los casos que son urgentes. Entonces, lo que nosotros pretendemos es que aquella persona o vulnerable, que no puede trasladarse, porque para el violentado trasladarse también es todo un proceso. Ni hablemos de una zona rural, o alejada de la ciudad. Entonces, la misma víctima podrá ingresar a ese mismo link, hacer la denuncia, rellenar un formulario, si tiene una foto, una prueba, algo que la levante en ese link, se recepciona desde acceso a la justicia, desde ahí se evalúa y se dispara automáticamente al lugar donde debe ir.
Alerta, roja, amarilla…
Sí, se inicia, se dispara a donde debe ir. Además, para tener un registro. En el Superior Tribunal, hemos aprobado el registro de violencia, que es muy importante porque nos va a dar el mapa de casos. Cuando tenemos registrado estadísticamente, sabemos dónde tenemos que ir a trabajar para prevenir, como siempre digo, cuando la denuncia está hecha el daño ya se configuró, nosotros tenemos que trabajar en la prevención. Muchas veces, derechos humanos, no solamente es el golpe, cuando alguna vez participe con Martita Ferreira, con todo mi equipo de capacitación con mujeres rurales, en 25 de mayo, nosotros nos dimos que lo más importante en ese lugar era, porque hicieron una demostración actoral, poder acceder al DNI, porque los partos seguían siendo muchas veces domiciliarios. Y explicarles a las mujeres, que portar el DNI de su hijo, es dotarlo de todos los derechos, entonces yo tengo un DNI y tengo un plan social, un montón de cosas.
Es una personita, además, para el sistema. Estos mapas nos dan las alertas de dónde tenemos que ir a capacitar y qué tenemos que ir a capacitar. Todavía quedan muchos lugares en la provincia donde hay que ir a capacitar en ese sentido. Sobre el DNI y el acceso a la justicia. Los juzgados de paz, son donde no hay oficina de acceso, los juzgados de paz son la boca y hoy tienen la posibilidad y la obligatoriedad, esto recalco, de tomar las denuncias de violencia, de tomar las primeras medidas y después remitirlas al juzgado de familia correspondiente.
Acaba de renunciar la primera jueza mujer de la Corte Suprema ¿Qué consideración le merece, porque tenemos una Corte muy politizada, hoy muy masculinizada, qué hay que hacer con esa corte?
Las dos mujeres muy importantes en esa corte eran Carmen Argibay, que era una gran ministra que las perdimos muy pronto, que además de saber muchísimo de derecho penal, era una defensora del género impresionante, siempre se la recuerda porque era muy pañuelo verde, sin embargo, cuando tuvo que votar, no votó como pañuelo verde, eso marca la coherencia y la independencia en el criterio de una mujer como ella. Nos quedó Elena Highton, que venía del Poder Judicial. Creo que se retira por problemas físicos notables, de salud, pero además porque ya tenía la edad para retirarse porque a los 75 años ya pueden, ella logró estirarlo un poquito más por medio de un amparo. Qué pienso yo de la corte, solamente te puedo decir lo que se sabe a través de los medios periodísticos y los trascendidos, sí es una corte muy masculina, en este momento, Elena le daba la impronta, trabajó mucho, ella es la creadora de la oficina de la mujer, es la que formó la oficina de la mujer, nos capacitó al principio, a la que dijimos en un principio nos gusta mucho lo que haces, pero queremos algo más misionero, su retiro implica un repliegue si se quiere de la vista feminista. Entendiendo, al feminismo, a la perspectiva de género, no para destronar y hacer lo mismo, sino sería gatopardismo. Si no, más bien, creo que la lucha feminista va a estar bien lograda cuando todas las mujeres, pero absolutamente todas, tengamos la posibilidad de tener la misma línea de partida. Y cuando digo, la misma línea de partida, digo herramientas, yo llegué a donde llegué y mis pares y todos los jueces que han llegado, porque nos han dado las herramientas, esto no es meritocracia, se nos dio la posibilidad. Si todas las mujeres tenemos la misma posibilidad de tener la misma línea de partida, de acceder a una educación y después decidir qué hago con ella. Desde esa línea de partida yo defiendo el lugar de mi género, todas estamos en este colectivo, que nos den la posibilidad y ahí la Corte es la última instancia para que se revisen las decisiones, hay una mirada feminista, por eso pienso que tiene que ser una mujer la reemplazante de Highton en la Corte.
¿Mujer y de dónde?
Deberían dejar de ser del centro del país. Tenemos que salir de esa limitación CABA, que hace que se sienten a escribir códigos que a veces son inaplicables para nosotros.
La Corte misionera tiene mayoría de mujeres, la expansión territorial en los últimos años, ha hecho que crezca el número de mujeres también hacia dentro del poder…
En principio, son más las mujeres que los hombres en el Poder Judicial, estadísticamente. Para la provincia es importante el trabajo de federalización que hizo el Poder Judicial en tiempos de pandemia. Es tan importante para una comunidad contar con un juzgado multifueros, es tan importante para el justiciable saber que a tres cuadras tiene un lugar que escuche, eso hace al acceso a la justicia, son hechos, no palabras. La quinta circunscripción fue un gran paso, porque nos ayuda también a dividir la organización y el control de esa organización. Estamos pidiendo nuevos juzgados, el Consejo de la Magistratura está pidiendo nuevos cargos, porque ha trabajado en estos dos años sin detenerse, también digitalmente, estamos pidiendo más porque queremos llegar a otros lugares. Al llegar a la quinta circunscripción, tenemos que llegar a otras instancias, tribunales, tribunales penales. Además estamos trabajando por algo que nuestros empleados sufren en la ciudad, el sueño de la guardería.
Precarización laboral y techos de cristal son algunos de los obstáculos que aún se presentan para las mujeres en la industria. La brecha de género en el empleo es una preocupación mundial. En Argentina, el 29% del empleo formal en la industria está compuesto por mano de obra femenina. Si se toma en cuenta los cargos jerárquicos, los datos son aún más acuciantes: únicamente el 4,2% del sector está liderado por mujeres.
Para las grandes empresas argentinas y sobre todo, para aquellas que buscan exportar, la equidad y la reducción de las brechas de género son sin dudas aspectos claves que hacen a la sostenibilidad y la trazabilidad de todos los procesos industriales. En el marco de su Política de Sustentabilidad, vigente desde 2010, el Grupo Arcor – dueño de Papel Misionero-, desarrolla el Programa de Equidad de Género, que trabaja sobre diversos pilares, entre ellos el flujo de incorporación de mujeres sobre todo en niveles profesionales. Durante la gestión 2019 por ejemplo, el 20% de las posiciones de liderazgo y conducción estaban ocupadas por mujeres, incluso en puestos de conducción de operaciones industriales.
Los niveles de participación de las mujeres en la industria misionera no difieren de las cifras nacionales. Si bien en los últimos años se observó una mayor incorporación de personal femenino, la realidad indica que las grandes empresas y cooperativas misioneras siguen siendo lideradas por hombres, y que la participación femenina continúa siendo reducida no únicamente en cuanto a representación sino también en cuanto a la legitimidad en espacios reales de decisión y poder.
Sin embargo, siempre existen excepciones a la regla. Envasando es una empresa 100% misionera que nació en el seno de una familia y lidera hace más de 25 años la fabricación y comercialización de packaging e insumos para el embalaje y envasado en mercados específicos como el de consumo. Actualmente, el 50% de la dirección de la compañía está representada por mujeres: madre e hija. Sumado a esto, muchos de los cargos jerárquicos con poder de decisión son liderados por mujeres y en todos los casos se trata de puestos profesionalizados. Recursos Humanos incluso, es un área que fue creada e impulsada desde cero por una mujer, y hace tres años que funciona con total autonomía. Raquel Gartner, gerente del área comercial, señaló que “las mujeres ocupan posiciones estratégicas en la dinámica y funcionalidad empresarial, como por ejemplo administración y cobranzas. Además, también contamos con un alto porcentaje de participación femenina en todos los equipos de trabajo”.
El trabajo sostenido de las mujeres, su activismo y su capacidad para desempeñar múltiples roles en sectores que fueron históricamente liderados por hombres, construyen espacios de desarrollo profesional para las mujeres en nuestra provincia. Silvina Lazarte, quien de pequeña visitaba frecuentemente obras de construcción junto a su padre, hoy es ingeniera civil y especialista en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Fue la primera presidenta de la Cámara de Mujeres Empresarias (CAMEM), está al frente de una PyME constructora, es prosecretaria de la Cámara Misionera de Empresas Constructoras y Afines y Secretaria de la Confederación de PyMES Constructoras de Argentina (CPC). Con más de 30 años en el sector de la construcción, Silvina Lazarte, comenta que “cuando empecé a trabajar en el sector, me veían como una rareza, pero siempre con mucho respeto. Siento que con mi trabajo cotidiano logré construir un espacio con responsabilidad y compromiso. Esa pertenencia masculina se fue abriendo a la mujer. Si bien siguen siendo mayoría los hombres, hoy es más usual encontrar mujeres, sobre todo en mandos medios y superiores”.
Esa presencia de mujeres no únicamente existe en el trabajo de oficina o gabinete, sino también en terreno al frente de las obras. Algo similar sucede en las mayores plantas industriales de la provincia, espacios en los que durante los últimos años se incrementó notablemente la presencia de mujeres.
En la foresto industria, que alberga las plantas industriales más grandes a nivel provincial, generalmente la mayoría del plantel de empleados está compuesto por hombres y, paulatinamente, se observa la inserción de mujeres no solo al nivel operario, sino también en mandos medios para liderar equipos de trabajo. Muchas veces, estos puestos tienen como responsabilidad impulsar, coordinar y acompañar procesos de cambio que implican actualizaciones de sistemas de gestión e incluso proyectos corporativos de recambios generacionales.
El trabajo de las mujeres en las plantas industriales se evidencia también en otros sectores productivos pilares de la economía provincial, tales como el citrus y el tabaco. Bajo distintas modalidades de empleos, ellas van ocupando espacios claves en las líneas de producción y se enfrentan en lo cotidiano con mandatos, usos y costumbres socialmente asignados a la mujer. Con respecto a la mujer y el techo de cristal, una ingeniera con más de 14 años de trayectoria en plantas industriales misioneras comentó que “Resta mucho por hacer, comenzando por reconocer esta realidad, hablarla y con un mayor involucramiento de los gobiernos para regular ciertas cuestiones en torno a la equidad y de las empresas abordando este tema de manera intencional.”
Las cifras del Banco Mundial estiman que en América Latina, más allá de haber profundizado los esfuerzos para que las niñas accedan a la educación en todos los niveles, la realidad indica que una vez graduadas, sólo un 57% de las mujeres entre 15 y 64 años en la región participa en el mercado laboral en comparación con el 82% de los hombres. Y en los casos que lo hacen, sus ingresos se encuentran en promedio un 21% menos que sus pares varones, de acuerdo a cifras del mismo año de la Organización Internacional del Trabajo.
Diversas organizaciones e iniciativas impulsan en Argentina la equidad de género en el sector industrial, entre ellos se destaca la Red MIA, un espacio propuesto recientemente por la Unión Argentina de la Industria (UIA) que opera a través de nodos regionales de trabajo (NOA, NEA, Centro, Cuyo, Buenos Aires y Sur) en el cual las mujeres industriales pueden intercambiar experiencias e iniciativas en el marco del Programa Ganar-Ganar, implementado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en asociación a ONU Mujeres y financiado por la Unión Europea (UE).
A partir de los reclamos sociales de distinta índole, Argentina se fue constituyendo durante los últimos años como uno de los países que más se movilizan para visibilizar la problemática de género en las distintas esferas. Las acciones de concientización para poner fin a la desigualdad y violencia a las que están expuestas las mujeres exceden las calles, llegan a las universidades, a los espacios de trabajo tanto públicos como privados y a otros ámbitos de la vida cotidiana. Aún así, es necesario continuar profundizando cada vez más acciones que nos ayuden a superar estereotipos sobre nuestras capacidades y roles en diferentes esferas. Los avances reales se lograrán a partir de un fuerte compromiso de distintos actores sociales, entre ellos del sector público, garantizando leyes y brindando entornos institucionales que contribuyan a eliminar las brechas y; desde el sector privado impulsando políticas organizacionales que apoyen y legitimen las mujeres en sus distintos roles. Desde las instituciones educativas, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación; visibilizando cada vez más las iniciativas destinadas a promover la igualdad y poniéndolas en práctica en el día a día.
El 25 de octubre del 2018, se aprobó en la legislatura misionera la ley de Paridad que aseguraba la representación igualitaria en cuerpos legislativos a los hombres y las mujeres. La llamada ley de paridad de género, propuesta por la Diputada Silvia Rojas (FR) e impulsada por el presidente de la Cámara de Representantes Ing. Carlos Rovira, fue aprobada por la unanimidad de los diputados provinciales.
Para destacar la importancia política de la sanción de esta ley, funcionarias y dirigentes de distintos sectores realizarán un conversatorio virtual público y gratuito el próximo lunes 26 de octubre a las 18 horas en vivo por el canal del Parlamento Misionero.
Con esta ley, las listas para ocupar cargos en la Legislatura provincial y los Concejos Deliberantes de las localidades sin Carta Orgánica deben estar compuestos en partes iguales por hombres y mujeres. Lo mismo sucede con los cuerpos colegiados que conducen los partidos políticos en Misiones.
La Paridad Política es un principio que se utiliza para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el acceso a puestos de representación política. Es un criterio estipulado en la Ley para asegurar la participación igualitaria en la definición de candidaturas. Se prevé en la Constitución que los partidos políticos promoverán y garantizarán la paridad entre los géneros en la integración y postulación de candidatos a los cargos de elección popular para la integración de la Cámara de Representantes.
Las disertantes del conversatorio virtual serán Marcela Durrieu, la Ministra de Desarrollo Social Benilda Dammer, la Diputada Nacional Flavia Morales, la dirigente sindical Ana María Núñez (integrante de la Mesa Sindical del Instituto Nacional de la mujer, Secretaria de Cultura y Derechos Humanos Nacional de UTEDYC), la Diputada Provincial Silvia Rojas (Frente Renovador de la Concordia) y Malena Galmarini (Presidenta de AySA), quien es una de las principales promotoras del proyecto de paridad de género en todo el país.
Desde el año 2000 el porcentaje de parlamentarias elegidas a nivel local en América Latina ha incrementado de un 13,23% a un 30,7% en el 2018; sin embargo, en la región persisten importantes deficiencias en el empoderamiento político de las mujeres. La baja participación de las mujeres en espacios de decisión y los obstáculos que deben sobrellevar para formar parte de los sistemas democráticos muestran una situación crítica, pero también una oportunidad para generar un cambio positivo en la región.
La paridad política es necesaria para que las mujeres contribuyan a la toma de decisiones que afectan sus vidas y se beneficien del proceso de la democracia. La democracia paritaria propone un nuevo modelo de un estado inclusivo y un nuevo pacto social donde la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres sea una realidad.
La Comisión presidida por la concejal Natalia Giménez de abrió hoy martes un ciclo de debates que apunta visibilizar problemáticas vinculadas a la paridad de género para aportar a la construcción de políticas públicas.
La charla inicial en la Comisión de Equidad de Género del HCD fue sobre Deporte y Equidad. Se abordó así el crecimiento que ha tenido el fútbol femenino y la forma de acompañar con la iniciativa política a este deporte en la ciudad.
Así, “en el marco del Mundial del fútbol femenino, es necesario abrir el debate desde una perspectiva de género, a contar historias y el desarrollo, así como la contribución de las mujeres a este deporte en el país y en la ciudad de Posadas. Charlar sobre estas cuestiones es también parte de nuestro trabajo y escuchar a los involucrados es lo que nos va a permitir legislar”, destacó la edil , tras agradecer la presencia de los convocados y de sus pares.
Aportaron su mirada en esta oportunidad Mirta Parayva, presidenta del Departamento de Fútbol Femenino de la Liga Posadeña de Fútbol y vicepresidenta del club Guaraní Antonio Franco; Milagros Otazú, jugadora profesional del Club deportivo UAI Urquiza; Belén Hernández, que se desempeña en el periodismo deportivo en Red Ciudadana y corresponsal de TyC Sports y Miguel Ríos, ex árbitro profesional y vicepresidente del Colegio de Árbitros. Acompañaron también Guillermo Cabrera del Club Atlético Itatí y Maria Ester Farias, del Club Brown.
Otazú, que se desempeña como futbolista profesional sacó a relucir la importancia de visibilizar este deporte para que las jugadoras tengan más posibilidades y puedan profesionalizarse. “Vine porque estos espacios sirven para informarse más sobre el fútbol femenino en la Ciudad y la provincia. A nivel nacional la lucha por la profesionalización sigue. Y si bien ganamos y avanzamos en algunas cosas aún falta mucho”, dijo la defensora del Urquiza.
También reveló que en septiembre las jugadoras de primera división comenzarán a firmar los contratos de trabajo. “Vamos a recibir un salario similar al que recibe un jugador de la B. Por eso es necesario romper estructuras y prejuicios. Las chicas de la selección femenina de fútbol hicieron su reclamo y también hubo mucha visibilización a partir de lo que ocurrió con Macarena Sánchez”, añadió Otazú.
“También hay que buscar la profesionalización acá, la provincia tiene muchos talentos”, sostuvo la jugadora.
Parayva, por su lado, destacó el rol social que tiene el fútbol femenino en la ciudad y la provincia. “ La mujer que juega este deporte es la que necesita más contención social. Acompañamiento, formación y organización son necesarios para hacer la diferencia”, añadió.
Asimismo, destacó la importancia que “genera la mujer en este deporte ya que generalmente toda la familia acompaña a la cancha a las jugadoras, no ocurre lo mismo en la liga del fútbol masculino donde siempre el público es escaso”.
En ese sentido, Ríos señaló que “es muy incipiente d}lo del fútbol femenino en la ciudad pero a cuanto más público congregue más va a mejorar el deporte y su profesionalización”.
Mientras que Hernández indicó que la diferencia entre los dos géneros siguen siendo muy marcadas en todos los ámbitos aunque de a poco se van ganando lugares. “Estamos en medio del mundial de fútbol femenino y la emisión de partidos es muy poca. También señaló que es muy difícil el trabajo de una mujer en el periodismo deportivo. “Siempre está presente ese concepto de que si no sabes jugar no podes hablar; además estamos constantemente siendo examinadas y si cometemos algún error, decimos mal un nombre o al dar nuestra opinión quedamos desvalorizadas, desprestigiadas”, dijo.
Por último, Giménez recalcó que “esta Comisión nació a partir de una temática de coyuntura que era debatir la equidad de género en las políticas públicas del estado municipal, es por ello que la agenda nos marca hoy la importancia de hablar sobre cómo construir igualdad de oportunidades en el deporte.”