PETROLEO

Colapso o decrecimiento, el petrocalípsis y lo que se viene

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Frente al punto más delicado de la historia de la humanidad, tendemos a olvidar que un colapso de la sociedad tal cual la conocemos no es material de ficción, sino ya una realidad que nos termina por afectar en pequeñas cosas hoy normalizadas. Bien sabemos que la principal fuente energética capaz de hacer girar el mundo, es el petróleo, pero ¿Cuánto sabemos sobre este recurso tan polémico? Y ¿Qué tan abundante es realmente?

El 30.9% de la EP (Energía primaria) mundial es suplida por el petróleo, el cual llegó a su pico de extracción en el año 2018, aunque poco se hable de ello. A este le precede el gas natural con un 26,9%, el carbón con 24,4% y finalmente el uranio con 4,3%. También se sabe poco sobre el papel del gasoil en lo que hace a trasporte y maquinaria pesada en general. El gasoil se extrae del “petróleo crudo convencional” cuyo pico fue alcanzado en el 2005, casi veinte años atrás, pero… ¿Qué implica? ¿En que me afecta? Bueno, el gasoil es Transporte, es Agricultura, es Minería y es el que mueve los tanques y buques de guerra también. Por lo que, sea para bien o para mal, termina por afectarnos de una u otra manera.

Todos los recursos antes mencionados ya alcanzaron su pico o lo alcanzarán en los dos o tres años venideros. Mas allá de las atroces implicancias que esto implicaría en nuestra sociedad actual, las nunca carentes de astucia empresas multinacionales no tardarían en percatarse del porvenir, invirtiendo miles de millones de dólares a desarrollar alternativas al petróleo que les permitan mantener o incrementar su ritmo de producción actual.

Antonio Turiel es un científico y divulgador licenciado en Física y Matemáticas y doctor en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Madrid. Trabaja como Investigador Científico en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. Turiel se para desde la física estrictamente, para decirnos que, mientras carezcamos de un sustituto fiable y energéticamente equivalente al petróleo convencional, incluso una transición hacia la sostenibilidad energética prometida y promovida por quienes apuestan todo a los paneles solares y la energía eólica, es termodinámicamente imposible. En una entrevista al científico se le plantea la intrigante cuestión de ¿Será en el futuro la energía 100% renovable? A lo que responde: “Ya lo digo que sí, pero eso no quiere decir que vaya a ser la misma cantidad que ahora.” Dando su postura como decrecentista y parándose sobre los datos reales y las raíces practicas del asunto.

“Según la predicción de la AIE (Agencia Internacional de la Energía) con respecto al declive observado, que es a que velocidad realmente cae si uno invierte en el mantenimiento, mejoras y ampliación de los pozos existentes, se contradice la teoría económica clásica. Porque además se asume un principio fundamental de la teoría económica convencional que es el de infinita sustitubilidad de los factores de producción, según el cual el mercado siempre encuentra un reemplazo para la oferta o reproducción que falte si se da un precio adecuado para ello. Yo soy físico y veo sinceramente que no sería tan fácil reemplazar al petróleo”

Es en esta coyuntura que la discusión sobre las energías “Renovables” se termina por desarmar, abriendo paso a una nueva, ¿Qué tanto nos estamos preparando para lo que realmente se viene?

Turiel hace énfasis en las alternativas sustentables “no eléctricas”, por ser mas eficientes en el aprovechamiento de la energía, fáciles de construir y de reparar a una escala humana. El inconveniente grave que supone esta iniciativa, es que te adaptas a los ciclos de la naturaleza, en palabras Turiel; “no puedes mantener la ficción de que vamos a crecer hasta el infinito y más allá”. ¿Puede proporcionar suficiente bienestar a la población? Si. ¿Puede mantener la ficción de que nuestro sistema económico va a crecer para siempre? No.

Hay una pequeña lista de propuestas breves pero contundentes impulsadas por Turiel, que buscan promover una transición ordenada hacia la sustentabilidad total a futuro. “Se puede fabricar electrónica virtualmente eterna”, eliminando la obsolescencia programada de los dispositivos electrónicos. “se puede incrementar enormemente el reciclaje” cambiando diseños y modos de uso. “Se puede reducir el volumen de los residuos y aprovecharlos” (Economía circular). “Se puede mejorar la eficiencia en el transporte usando el tren” (Preferentemente trenes “electrificados”). Y que además “Diversos estudios muestran que podemos mantener nuestro nivel de vida usando solo el 10% de la energía y los recursos hoy utilizados.

Claramente no se trata de una solución total o definitiva, sino de un superficial análisis desde el punto de vista estrictamente científico. Pero ese no es el punto, sino el hecho de que es nuestra responsabilidad es apuntar tanto el trabajo como el dinero que sea necesario a tomarnos el decrecimiento de manera seria y responsable, dejando de lado a toda iniciativa petrodependiente o meramente crecentista. Una transición hacia las energías sostenibles no solo es indispensable, sino también inevitable, el drama gira en torno a que tan consientes seremos durante ese proceso.

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Royon: “El offshore puede significar un crecimiento del 40% de la producción de hidrocarburos”

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La secretaria de Energía, Flavia Royon, destacó que el offshore en la Argentina puede significar “un crecimiento de la producción de hidrocarburos en un 40%”, lo que a la vez se traduciría en exportaciones por US$ 20.000 millones y “30.000 puestos de trabajo directos e indirectos”.

Ante el escenario de alto impacto económico de la exploración que YPF y Equinor llevarán adelante en la Cuenca Argentina Norte, la secretaria de Energía destacó la importancia productiva a nivel regional de la actividad offshore y su integración al proceso de transición energética

“El offshore en la Argentina puede significar un crecimiento de nuestra producción de hidrocarburos en un 40%, puede representar exportaciones en el orden de los 20 mil millones de dólares y puede representar 30 mil puestos de trabajo entre puestos de trabajo directos e indirectos” afirmó Royon al exponer en el marco de un Seminario Internacional de Puertos.

La secretaria valoró el rol de la exploración y producción de hidrocarburos como motor de una economía diversificada y altamente industrializada, situando este aporte dentro del marco de la transición energética como horizonte y vector exportador de la Argentina.

Al respecto, sostuvo que “hoy toda política energética debe enmarcarse en un Plan de Transición Energética. El offshore está incluido porque nuestra filosofía de Transición Energética para la Argentina –que defendemos en todos los foros mundiales– es que la transición energética debe de ser llevada adelante en la medida de los recursos, las capacidades que tiene cada uno de los países”.

En tal sentido, explicó que la producción costa afuera ya forma parte de la historia de la actividad hidrocarburífera argentina, y corresponde pensarla como parte integrante del conjunto de actividades productivas que conforman la matriz energética nacional.

“No hay que olvidar que Argentina tiene offshore ya hace 40 años. El 17% del gas que hoy consumimos proviene de un desarrollo en la Cuenca Austral” afirmó Royon y valoró que “esto muestra que es una actividad sobre la ya hay un conocimiento adquirido y que ha podido ser llevada adelante sin mayores incidentes ni ambientales ni de seguridad”.

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El Gobierno envía al Congreso proyecto para incentivar la producción de hidrocarburos convencionales

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El Gobierno remitió hoy al Congreso el proyecto de ley para la creación de un régimen de incentivos, por los próximos 10 años, a la inversión para la producción de gas y petróleo en yacimientos convencionales, en procura de revertir el declino natural que vienen registrando las cuencas maduras en la última década.

El proyecto que había sido anticipado por el ministro de Economía, Sergio Massa, y la secretaria de Energía, Flavia Royon, busca “establecer un régimen jurídico específico para la promoción de la producción de hidrocarburos con los objetivos de impulsar la realización de inversiones en reservorios convencionales en todas las cuencas del territorio nacional”.

El objetivo es mantener e incrementar el nivel de actividad de las compañías y el empleo en las distintas cuencas maduras, las que vieron en los últimos años una retracción de las inversiones de las petroleras en detrimento del auge del desarrollo del no convencional de Vaca Muerta.

Tal como lo había explicado Massa el proyecto de promoción abarcará las reservas maduras de la Cuenca Austral, del Golfo San Jorge, la Cuyana y la del Noroeste argentino, de manera que “tengan la oportunidad de aumentar sus niveles de inversión y mejorar sus niveles de producción sobre la base de una reducción de impuestos”.

El nuevo marco jurídico busca obtener producción incremental de hidrocarburos líquidos en áreas maduras y con pozos de media o baja productividad o previamente inactivos o cerrados, por métodos tradicionales, con aplicación de nuevas tecnologías o mediante sistemas o mecanismos móviles de extracción y transporte.

El proyecto consta de 14 artículos entre los cuales se establece el nuevo régimen por un plazo de 10 años, y se definen los sujetos alcanzados y la forma de acceder a los beneficios promovidos.

También se dispone que los titulares del proyecto de inversión autorizado podrán comercializar libremente en el mercado externo, el 50% de la producción incremental de hidrocarburos líquidos obtenidos como consecuencia de las inversiones promovidas, quedando alcanzadas con una alícuota del Derecho de Exportación de 0%.

A la vez, se dispone que la alícuota del Derecho de Importación de polímeros identificados como insumos sustanciales de los proyectos beneficiados por el Régimen será también del 0 %.

El proyecto también contempla que los titulares de los proyectos de inversión autorizados, como así también quienes sean contratados por ellos, podrán gozar del beneficio de amortización acelerada de los bienes de uso afectados a las actividades en el Impuesto a las Ganancias y la acreditación o devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Por el carácter federal del proyecto, en tanto las provincias son las propietarias de los recursos, la normativa invita a los estados provinciales a adherir a la ley, a través de la sanción de una ley provincial correspondiente.

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La Corte Suprema avala avance de exploración petrolera en el Mar Argentino

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó hoy los planteos de diversas organizaciones ambientalistas contra las actividades de exploración sísmica en el Mar Argentino, a más de 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata.

Las presentaciones fueron desestimadas con los votos de los jueces Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y Carlos Rosenkrantz.

La Corte argumentó que los recursos extraordinarios, cuya denegación origino las quejas, no se dirigen contra una sentencia definitiva o equiparable a tal.

El recurso extraordinario de queja a la Corte fue presentado luego del rechazo por parte de la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata en diciembre último.

Fue interpuesto por la Fundación Greenpeace Argentina, Surfrieder, Asociación de Surf Argentina, Asociación de General Alvarado de Surf, Fundación Patagónica Natural, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y otras organizaciones civiles.

Asimismo, la Corte rechazó, por los mismos motivos, otros dos recursos de ambientalistas autoconvocados y la de un particular (Rubén Oscar Godoy).

La Cámara de Apelaciones marplatense, con la firma de los jueces Alejandro Tazza y Eduardo Jiménez, había dejado sin efecto en diciembre pasado una medida cautelar del Juzgado Federal 2 de esa ciudad en febrero de ese año que impedía la exploración petrolera offshore al considerar que el Gobierno y la empresa Equinor cumplieron con los requisitos que les fueron requeridos para llevar adelante el emprendimiento, como, por ejemplo, la realización de una nueva declaración de impacto ambiental.

El fallo precisa que “las actividades de prospección sísmica no deberán llevarse a cabo a una distancia menor a 50 kilómetros de la zona denominada ‘Agujero Azul’, la cual abarca una superficie de 148.000 kilómetros cuadrados considerada como el primer eslabón de las cadenas tróficas del mar y por ser el hogar de ‘especies vulnerables’ como corales, esponjas y estrellas de mar, pasando por rayas, tiburones, merluza y calamares”.

Además, estableció que las actividades podrán suspenderse inmediatamente ante la verificación de cualquier acontecimiento que dañe sensiblemente al ambiente y exigió a las autoridades un máximo nivel de control sobre las actividades.

El fallo aclara que lo que habilita es la exploración (que es lo que impedía la cautelar) sin dar valoraciones sobre un eventual proyecto de extracción.

Con esta luz verde, la compañía noruega, en sociedad con YPF y Shell (que poseen la propiedad del 35% y 30%, respectivamente, del consorcio que posee la concesión) pudo continuar con las actividades de prospección sísmica 3D de los bloques 100, 108 y 114.

Equinor, como operadora, tenía programado iniciar las tareas de relevamiento sísmico en noviembre del año pasado, pero la demora judicial motivó que cancelara la contratación del buque BGP Prospector para realizar el trabajo, el cual finalmente arribó al país el mes pasado.

La secretaria de Energía, Flavia Royon, afirmó recientemente que el denominado Proyecto Argerich podría tener el “el potencial de otra Vaca Muerta”, y sostuvo que “puede significar para la Argentina exportaciones por aproximadamente US$ 20.000 millones”.

Los estudios preliminares realizados por YPF consideran que podría existir un yacimiento con capacidad de producir 200.000 barriles de petróleo por día, casi 40% del petróleo que hoy produce la Argentina.

En el bloque en cuestión, de 15.000 kilómetros cuadrados, las firmas tienen plazo hasta el año próximo para realizar las tareas de exploración, realizadas con buques especialmente diseñados para dicha tarea que cuentan con equipos de ultrasonidos.

Las señales emitidas por estos equipos rebotan en el fondo marino y generan imágenes 3D que son analizadas por geólogos y geofísicos para determinar cuáles áreas tienen mayor probabilidad de presencia de hidrocarburos.

Luego, una vez realizados las perforaciones en el subsuelo, se evaluarán los resultados para determinar la existencia de recursos y su viabilidad.

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América Latina, entre la espada del extractivismo y la pared del ambientalismo

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Por Suhelis Tejero en Connectas – El referendo en Ecuador decidió prohibir la explotación petrolera en la zona de Yasuní y la minería en el Chocó andino. El resultado tiene felices a los ambientalistas y preocupados a los economistas. ¿Hasta dónde es posible dejar atrás el extractivismo sin sacrificar las finanzas de los países?

En Ecuador, el turbulento proceso electoral del 20 de agosto no fue solo el primer paso para elegir al sucesor del presidente Guillermo Lasso. También representó una movida inédita para proteger dos regiones del país que son al mismo tiempo reservas ambientales y  fuentes de materias primas capaces de apalancar una economía que no marcha tan bien.

En dos preguntas distintas, el 59 % de la población ecuatoriana votó a favor de poner fin a la actividad petrolera en el Parque Nacional Yasuní, mientras el 68 % aprobó acabar con toda la minería en el Chocó Andino, tanto artesanal como mediana y a gran escala. Se trató de una victoria de los movimientos ambientalistas luego de una década de lucha por salvar las reservas ecológicas. Pero, ¿cómo quedarán las finanzas del país andino, cuando concreten la medida?

A partir de ahora, Ecuador deberá cerrar en un año la extracción del hidrocarburo en la zona del Yasuní y, en ese lapso, buscar la manera de sustituir los 1.200 millones de dólares –un 7 % de sus ingresos totales– que representa la explotación del bloque petrolero. Y lo peor es que no parece ser el mejor momento para hacerlo.

La nación suramericana tiene una situación económica complicada. La recuperación lograda tras el desplome provocado por la pandemia en 2020 no se ha sostenido y la actividad económica se está desacelerando desde el tercer trimestre de 2021.  Ahora, la reciente medida de cortar la explotación petrolera en el Yasuní, a pesar de ser un alivio para el medio ambiente, podría complicar más su panorama financiero y también el social.

El expresidente Rafael Correa ha defendido la extracción de crudo del Yasuní desde cuando falló su iniciativa para que la comunidad internacional aportara 3.600 millones de dólares a un fondo para evitar que Ecuador sacara el petróleo de la reserva. Días después de conocer los resultados del referendo, Correa criticó la decisión porque “desaparecer una actividad de 1.200 millones (de dólares anuales) tiene un impacto brutal, sobre todo, en los territorios donde actúa”.

El experto petrolero Luis Oliveros considera cuesta arriba que Ecuador logre diversificar su matriz de ingresos en tan corto tiempo y que puede resultar en un mayor declive económico y más inflación. “A Ecuador le puede pasar lo que a Venezuela, con el agravante de que es un Estado dolarizado y le va a costar más diversificarse, le va a costar más competir. La dolarización es una camisa de fuerza muy importante”, señaló.

La disyuntiva entre el medio ambiente y la economía que ha vivido Ecuador reabre el constante debate sobre el extractivismo en América Latina y la necesidad de abandonar la enorme dependencia de las materias primas que sufre la región. Los datos que maneja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indican que 53,8% de las exportaciones que la región realizó en 2021 correspondió a productos básicos, y que lo grave es que los países suramericanos “han profundizado su especialización en la exportación de materias primas”.

Cuanto más al sur de América Latina se mire, peor es la situación. Paraguay, Ecuador y Venezuela tienen economías altamente vinculadas a los commodities, aunque prácticamente toda Sudamérica se ha rendido a la trampa del extractivismo y del dinero abundante que llega con los ciclos de altos precios de las materias primas. A ese club suramericano pronto se sumará un nuevo miembro: Guyana, un país pobre, con enormes desigualdades, tiene unas envidiables reservas petroleras y  va directo a convertirse en una potencia de los hidrocarburos, pero con una total –y preocupante– dependencia de los mismos.

México es el país que mejor lleva la diversificación de su economía, pues sus exportaciones de materias primas apenas representan ya el 11 % del total. El enorme tamaño del mercado mexicano y su cercanía geográfica con Estados Unidos han facilitado a esa nación dejar de depender de los commodities.

Si bien la disyuntiva entre protección ambiental y desarrollo económico es relativamente reciente, la necesidad de diversificar las economías del subcontinente siempre ha estado en el tapete. Los organismos internacionales como la Cepal, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, entre otros, han insistido con frecuencia acerca de la urgencia de acabar con el círculo vicioso de riqueza en tiempos de precios altos de las materias primas y de pobreza cuando bajan.

Una fuerza seductora

Una investigación dirigida por Hans-Jürgen Burchardt, politólogo de la Universidad de Kassel y director del Centro de Estudios Latinoamericanos, señaló que la renta fácil generada por el extractivismo es una fuerza muy seductora cuyos beneficios, en realidad, no permean hacia la población. Y varias investigaciones académicas de las últimas décadas advierten que esa renta, aunque innegable, puede ser superada por los enormes costos ambientales y sociales generados por la explotación de las materias primas.

“El argumento de los beneficios económicos sólo es posible si se distorsionan severamente las contabilidades ambientales, dejándose de lado los costos económicos que generan los impactos negativos de los extractivismos”, resaltó Eduardo Gudynas, del Centro Latino Americano de Ecología Social, en su trabajo ‘Hasta la última gota: las narrativas que sostienen a los extractivismos’.

Gudynas advirtió en su estudio  que las comunidades terminan pagando  el peso del extractivismo. Por eso, “la exportación de hidrocarburos siempre es un buen negocio porque es barato y no existe una contabilidad rigurosa por la cual a esos beneficios se les resten los costos económicos. (…) Hay narrativas políticas que sistemáticamente desvinculan esos costos de los extractivismos y los ignoran”, puntualiza.

Al respecto, el exministro de Energía y Minas de República Dominicana, Antonio Isa Conde, sí cree posible la explotación de recursos no renovables de manera sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social. La isla caribeña –cuyos ingresos dependen del turismo– busca desde hace años sacar más provecho a sus recursos naturales mediante la explotación de oro (con la principal mina de América Latina) y la búsqueda de posibles yacimientos de gas en la cuenca del Caribe. “Es posible desarrollar la industria extractiva, pero bajo determinadas condiciones. Si no se puede por razones tecnológicas o ambientales, es mejor dejar los recursos ahí”, dijo Isa Conde.

Pero también es crítico a la hora de analizar el asunto. “Hay una obsesión antiminera que al final habla de la desconfianza que hay en las autoridades”, dijo. Las malas experiencias que ha tenido el subcontinente en las explotaciones de recursos no renovables no le han puesto fácil la tarea a los gobiernos a la hora de convencer sobre lo que se ha empezado a llamar el ‘extractivismo verde’, que es una forma de explotación que busca reducir los impactos al medioambiente.

Sin embargo, también hay un problema de poca voluntad política. Para Oliveros, los países de la región se afanan por sostener el extractivismo debido a la baja calidad institucional de América Latina. “No hay una mentalidad política para diversificar la economía. Muy por el contrario, a los políticos les gusta que la economía dependa de las rentas. Así es más fácil hacerse cargo y decidir hacia dónde van esas rentas”, explicó. El economista añadió que cuanto más compleja e industrializada es una economía, en términos de diversificación, más fuerte es el sector privado y mayor dependencia tiene el fisco de cobrar impuestos a las empresas. De ahí que, como ya el Estado no maneja una renta directa por las regalías de la explotación de recursos, el uso político de los recursos provenientes de las materias primas pierda sentido.

El experto recordó que ser un país productor de materias primas como petróleo, cobre u oro, por ejemplo, no es malo en sí. “Tú no ves a un saudí, a un kuwaití, a un catarí hablar de que es malo depender de los recursos naturales”, enfatizó. Pero el camino debería apuntar al fortalecimiento de la institucionalidad, que es lo que han hecho los países petroleros de Oriente Medio y Noruega con la creación de fondos de estabilización que limitan el uso político de la renta y, al mismo tiempo, dirigen esos recursos al desarrollo de largo plazo.

“Creo que ahí está la clave. ¿Qué hacer con los ingresos petroleros? No dejarle la potestad a cada presidente que llegue, a cada gobierno, de decidir qué va a hacer con el petróleo, sino que haya unas reglas del juego claras”, señaló.

El problema de la dependencia extractivista parece ser de una compleja solución. Lo cierto es que todavía los países no han conseguido un equilibrio para que los beneficios financieros no dependan de afectar el medio ambiente, ni que la ecología robe las posibilidades de desarrollo económico de una región en la que aún subsisten tantas necesidades.

 Suhelis Tejero Periodista venezolana radicada en República Dominicana. Máster en Investigación en Periodismo de la Universidad Complutense

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