PILO CÁCERES

Relatos que crujen

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La escena tuvo algo de insólito y, al mismo tiempo, dejó una postal bastante elocuente del clima que rodeó una reunión clave para el futuro del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Una periodista llegó a la sede del INYM para cubrir el encuentro y, con la naturalidad de quien entra a buscar información, saludó y siguió caminando. Nadie la detuvo. Al contrario: cuando llegó hasta Presidencia, la hicieron pasar y le indicaron dónde debía ubicarse para participar de la reunión.

El equívoco duró hasta que a alguien se le ocurrió hacer la pregunta elemental: quién era y a quién representaba. “Le dije que era de Economis y me pidieron que esperara en el hall”.

Pero la confusión no terminó allí. Poco después la llamó Rodrigo Correa, presidente del INYM, convencido también de que se trataba de una funcionaria del Senasa, uno de los organismos involucrados en la discusión sobre el nuevo esquema de fiscalización de la actividad yerbatera. Cuando advirtió que estaba frente a una periodista, Correa pidió disculpas y volvió a solicitarle que aguardara afuera.

La anécdota podría quedar simplemente como un episodio pintoresco si no fuera por el contexto. La periodista estuvo a nada de sentarse en una reunión convocada en forma reservada en la que funcionarios nacionales iban a plantear cambios sensibles en el funcionamiento del INYM. Y la confusión parece haber sido posible por la insoportable levedad con la que se manejan los temas de una de las principales economías de Misiones. Ninguno de los directores del INYM tenía precisión sobre quiénes participarían ni sobre el alcance de lo que Nación venía a proponer. La información oficial apareció varias horas después: el comunicado fue publicado alrededor del mediodía. Sin nombres. Sin información concreta. 

En la reunión estuvieron Martín Giacco, por Agricultura; Martín Fernández, jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura; Eugenio Marí y Brenda Padilla Tanco, del área nacional de Desregulación, además de funcionarios del Senasa. 

Vinieron con una misión precisa marcada por Federico Sturzenegger: vaciar de funciones al INYM, reducido ya a mero espectador de la realidad yerbatera. El objetivo es ir a fondo ante un relato que cruje. El argumento del Titán para justificar la caída del precio de la yerba es que hay sobreproducción. Pero del casi un millón de toneladas cosechadas en 2024, ahora se alcanzarán, con suerte, las 750 mil toneladas. El precio no se movió ni un céntimo para arriba. Y los productores siguen a la miseria, al mismo tiempo que la industria también patalea por la pérdida de rentabilidad, pese al boom exportador que es relevante en las primeras marcas. 

El relato cruce y los datos lo evidencian. La economía volvió a achicarse en el segundo trimestre y los motores internos empiezan a apagarse al mismo tiempo. El 0,6% de caída contra el trimestre anterior no es apenas una sutileza estadística: mientras el Gobierno exhibe el crecimiento contra 2025, el presente muestra familias que retraen el consumo y empresas que pisan el freno de la inversión. El consumo privado cayó 2,4% respecto del primer trimestre, el público 2,3% y la inversión se desplomó 11,1% interanual, con derrumbes de 15,2% en maquinaria y equipo y de 22,1% en equipos de transporte. El único motor que mantuvo velocidad fueron las exportaciones, con una expansión interanual del 13,7%. 

Hay otros números que prácticamente hablan solos. La Argentina tiene el desempleo más alto desde 2021, cuando la economía intentaba salir del golpe de la pandemia. La desocupación trepó al 7,9%: con aproximadamente 1,2 millones de personas desocupadas. Pero esa es apenas la primera capa del problema. Entre quienes sí tienen una ocupación, alrededor del 17% busca activamente otro empleo y la subocupación supera el 11%. 

En 2021 había una explicación extraordinaria: la economía venía de atravesar cierres, restricciones, fronteras bloqueadas y una disrupción global sin precedentes. Cinco años después no hay pandemia, pero el desempleo regresó a aquellos niveles. Y ahora se superpone otro deterioro: el 45% de los trabajadores está en la informalidad, cerca de seis millones de personas solamente dentro de los grandes aglomerados urbanos relevados por la EPH. El problema laboral argentino, por lo tanto, ya no cabe en el 7,9% de desocupación. Hay que sumar a quienes buscan trabajo sin encontrarlo, a quienes tienen uno pero buscan otro, a los subocupados que necesitan más horas y a millones que producen y generan ingresos por fuera de la formalidad. 

Si crecer no alcanza para crear empleo suficiente, y casi la mitad del trabajo que se crea o sobrevive permanece en la informalidad, entonces no hay tal recuperación ni estamos atravesando los mejores 18 meses prometidos por el ministro de Economía, Luis Caputo. 

Los problemas laborales se traducen también en una enorme pérdida de ingresos y poder adquisitivo. La mora de las familias llegó al 12,9%, más del doble del 5,6% de hace apenas un año y el nivel más alto en más de dos décadas. Pero el dato se vuelve todavía más crudo cuando se mira dónde están los atrasos: los préstamos personales ya tienen 16,7% de irregularidad y las tarjetas, 12,8%. Es decir, el problema se concentra precisamente en las herramientas a las que recurren los hogares cuando el sueldo no alcanza para atravesar el mes. El ajuste de los hogares ya no consiste solamente en consumir menos; para una porción creciente, también significa no poder pagar lo que consumieron cuando todavía tenían crédito para hacerlo.

El presidente Javier Milei está decidido a ignorar esos datos y a mantener firme el rumbo hacia el faro. En la letra chica del Presupuesto 2027 puede analizarse que el plan no se inmuta. 

El Presupuesto puede mostrar una mejora real del gasto de 3,9% respecto de este año, pero esa recuperación apenas maquilla la magnitud del ajuste acumulado: el Estado nacional seguirá gastando 26,5% menos que en 2023. Y debajo del promedio aparecen números todavía más brutales: Vivienda y Urbanismo permanece 99% por debajo de aquel año; Agua Potable y Alcantarillado, 93%; los servicios económicos, 68%. La obra pública resume como pocas áreas el cambio de época: de una cartera de 2.339 proyectos, apenas 199 continúan bajo gestión directa de Nación, mientras el gasto en infraestructura se mantiene cerca de 80% por debajo de 2023. No es austeridad presupuestaria: es un Estado nacional que abandona buena parte de su presencia directa y apuesta a que provincias, municipios y capital privado ocupen ese espacio.

El proyecto elimina la actualización automática de la AUH y las Asignaciones Familiares sin reemplazarla por otra fórmula, devolviendo al Ejecutivo la decisión sobre cuándo y cuánto aumentarlas. A eso se agregan universidades con $7,5 billones frente a los $11 billones necesarios calculados por el CIN, Incluir Salud con otro recorte real de 13,9% y una Educación Sexual Integral reducida 98,5% frente a 2023. El Presupuesto no sólo administra la escasez después de tres años de motosierra: intenta convertir parte de ese ajuste en una nueva arquitectura permanente del Estado.

Una frase de Patricia Bullrich quizá explique mejor el Presupuesto que varias páginas de sus planillas: “De golpe viene una bomba atómica”. No lo dijo un gobernador opositor ni uno de los sectores afectados por el ajuste. Lo dijo la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, después de descubrir que el proyecto enviado al Congreso incorporaba nuevos ajustes en discapacidad que, según aseguró, ni siquiera habían sido discutidos en la mesa política del oficialismo. “A mí no me tomen de tonta”, completó, y señaló hacia donde sale formalmente el proyecto: “El Presupuesto viene de Economía”.

La paradoja es difícil de mejorar. La “bomba atómica” de la que habla Bullrich no la escribió la oposición: es el Presupuesto elaborado por el propio Gobierno de Javier Milei que ahora necesita que voten sus legisladores y los aliados que le permitieron construir mayorías durante el año. Bullrich está jugando su propia interna y su posicionamiento político, pero su advertencia deja al descubierto un límite que hasta dentro del oficialismo empieza a resultar incómodo: cuánto ajuste puede soportar una mayoría parlamentaria antes de romperse. Quien hoy advierte que algunas decisiones pueden hacer volar por los aires la gobernabilidad integró, como ministra de Trabajo, el gobierno de Fernando de la Rúa que en 2001 aplicó el recorte del 13% sobre jubilaciones y salarios públicos superiores a determinado monto. La discusión ya no parece ser solamente cuánto ajustar, sino hasta dónde se puede tensar la cuerda sin quedarse, finalmente, sin nadie dispuesto a sostenerla.

La aprobación de Milei permanece en 42% por tercer mes consecutivo, después de haber perdido nueve puntos entre enero y julio. La meseta puede ser leída como un alivio después del deterioro del primer semestre, aunque convive con señales económicas menos favorables: 52% evalúa negativamente la situación económica actual, 55% considera que el país está peor que hace un año y los problemas económicos concentran el 60% de las preocupaciones personales. Los bajos salarios aparecen, además, con el registro más alto de la serie de Poliarquía.

En el presupuesto diseñado por Milei, Misiones sale poco favorecida. Los $3,43 billones que el Presupuesto 2027 contabiliza en Misiones no son plata para la Provincia: casi todo son obligaciones que Nación ya debe atender, desde jubilaciones hasta salarios y transferencias corrientes. La inversión es apenas una nota al pie: sólo el 1% del gasto territorializado corresponde a capital y apenas $13.383 millones aparecen identificados para proyectos de inversión. Para ponerlo en perspectiva, la autovía de la ruta 105 tendría $2.732 millones y la continuidad de la autopista de la ruta 12 entre Posadas y San Ignacio, apenas $848 millones. Después de años de deterioro de las rutas nacionales y paralización de obras, la recuperación prometida luce microscópica frente a las necesidades acumuladas.

La otra paradoja es todavía más incómoda para el discurso federal: Misiones encabeza el NEA cuando Nación contabiliza cuánto gastará dentro de cada territorio, pero queda última cuando se mira el dinero automático que efectivamente ingresará a las provincias. El proyecto calcula $3,34 billones para Misiones, contra $4,91 billones para Chaco, $3,74 billones para Corrientes y $3,56 billones para Formosa. Y mientras las transferencias de capital a provincias y municipios caerían otro 20% real en todo el país, el Presupuesto consolida una ecuación conocida por los misioneros: Nación exhibe como presencia federal el pago de jubilaciones y otras obligaciones corrientes, pero cuando llega la hora de repartir recursos y financiar infraestructura, Misiones vuelve a quedar mirando desde el borde del mapa.

Ante esto, es clave la gestión provincial. El Presupuesto propio está siendo analizado en la Legislatura, pero el gobernador Hugo Passalacqua lo diseñó con una lógica distinta al de Nación: la prioridad es la recuperación de la economía, con una fuerte inversión en la inversión pública y el despliegue de obras. El viernes el Gobernador entregó dos motoniveladoras con inversión provincial para Florentino Ameghino y El Soberbio, ambos municipios con cientos de kilómetros de caminos rurales por arreglar.

El vínculo con los intendentes se vuelve fundamental para sostener el rumbo en tiempos de turbulencia. La Asociación de Intendentes del Norte Misionero (ADINM) recibió el jueves en Eldorado con el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, en el marco de una agenda institucional impulsada por Passalacqua, que busca sostener el contacto directo entre los municipios y el Gobierno provincial. 

Uno de los ejes de análisis fue el impacto de las políticas económicas del Gobierno nacional sobre las administraciones comunales.

Durante el encuentro repasaron las dificultades que atraviesan los municipios para sostener sus esquemas de funcionamiento frente a un contexto de menores recursos y mayores exigencias de gestión.

“La intención es sostener una planificación conjunta que permita atender las principales necesidades de cada municipio y ordenar las prioridades para los últimos meses del año, teniendo en cuenta las restricciones derivadas de la situación económica nacional”, explicó Sartori.

“Lo que está sucediendo en Argentina es un flagelo y hay que decirlo con todas letras. Según el Gobierno nacional la economía crece, pero es solo para algunos sectores empresarios muy concentrados y no derrama para la clase trabajadora”, afirmó el jefe de Gabinete. “La insensibilidad de Milei hacia Misiones es alarmante”, sentenció.

Como contraste a las políticas nacionales, Misiones le puso tope al endeudamiento de los estatales -bajó de 39 al 30 por ciento el límite para los descuentos automáticos- y mantiene la inyección de recursos para estimular el consumo. En las últimas horas se conoció una nueva medida de alivio fiscal que se suma a otras ya vigentes: el Gobierno provincial decidió reducir del 5% al 3,5% la alícuota de Ingresos Brutos para profesionales independientes vinculados con la actividad turística y excluir a las agencias de viajes minoristas del régimen de retenciones bancarias. En este último caso, el beneficio alcanzará a una única cuenta declarada por cada agencia y tendrá una vigencia inicial de tres meses. 

Cada medida tiene que analizarse en el contexto.Misiones enfrenta una encerrona fiscal difícil de disimular: la recaudación propia crece apenas 6% en términos nominales, pero cuando se descuenta la inflación se derrumba entre 21% y 25%. No es solamente un problema de caja provincial; detrás aparecen algunos de los sectores que mejor explican la economía real de Misiones -industria, yerba mate, forestación y obra pública- transmitiendo su retracción hacia comercios, proveedores, transporte y servicios. Y el dato resulta especialmente sensible porque tres de cada diez pesos que financian al Estado provincial provienen de recursos propios, mientras alrededor del 45% del impuesto determinado depende del comercio. 

La respuesta provincial agrega una paradoja: en el momento de mayor deterioro real de sus ingresos, Misiones decidió resignar unos $2.300 millones mensuales para aliviar retenciones y percepciones sobre pymes y pequeños contribuyentes; proyectado a doce meses, son $27.600 millones que dejan de pasar por ATM para permanecer en el circuito privado. No es un gesto fiscal menor cuando los ingresos pierden hasta una cuarta parte de su valor real y el propio organismo recaudador tendrá en 2027 un presupuesto 0,71% inferior al actual. La Provincia está intentando cobrar menos sobre una economía que produce, vende y consume menos, pero debe seguir financiando prácticamente las mismas obligaciones. Esa pinza -menos actividad, menos recaudación y menos margen para aumentar impuestos sin profundizar la recesión- probablemente sea uno de los desafíos más ásperos que tendrá Misiones en 2027.

El otro es el electoral. Misiones irá a las urnas antes que las elecciones nacionales y antes de agosto del año que viene. 

Passalacqua acompañó al empresario Ricardo “Pilo” Cáceres en la inauguración de La Casona de California.

Passalacqua cuenta con el respaldo de buena parte de los intendentes y las encuestas muestran un liderazgo fortalecido. La incógnita es qué harán las oposiciones. El PRO diseña una alianza con libertarios. Los radicales se esperanzan con cobijarse a la sombra del ex comisario Ramón Amarilla. El intendente Leonardo Stelatto aportó la novedad de la semana. Renunció a Encuentro Misionero -que parece camino a diluirse-. Pero su renuncia no debe interpretarse como una inevitable decisión de cortarse solo ni ser un candidato definido a gobernador. Por estas horas el alcalde se muestra enfocado en la gestión y el diseño de su propio presupuesto que debe presentar antes de este fin de septiembre. La renuncia a EM obedece a la intención de construir una identidad partidaria propia y proyectarse en el tiempo. La apuesta no establece exclusiones de antemano y deja abierta la puerta a integrar un frente con otros espacios políticos sin exceptuar a nadie.

Un poco de música para cerrar la tarde…

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Exclusivo Economis: California abre La Casona y un nuevo centro de logística en un fuerte plan de expansión

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Cuando muchas empresas priorizan la cautela, la cadena California decidió acelerar su plan de expansión en Misiones. Ricardo “Pilo” Cáceres, propietario del grupo supermercadista, adelantó en exclusiva a Economis que la firma pondrá en funcionamiento un inédito espacio gastronómico sobre avenida López y Planes, incorporará personal y avanzará con un ambicioso centro de logística y producción que concentrará buena parte de sus operaciones industriales en Posadas.

El empresario, que conduce una compañía con más de 2.000 trabajadores en el NEA, sostuvo que la decisión responde a una filosofía que mantiene desde hace décadas: reinvertir las ganancias para generar más empleo y mejorar la infraestructura de la empresa.

La principal novedad llegará entre fines de agosto y los primeros días de septiembre, cuando abra sus puertas La Casona del California, un nuevo espacio que funcionará en un edificio histórico completamente restaurado sobre avenida López y Planes, en la esquina con la calle Rocamora.

Cáceres explicó que no será únicamente un punto de venta, sino un espacio pensado para la experiencia del cliente. “Va a ser una linda experiencia”, resumió el empresario al describir el proyecto durante una visita a Open1017.

El lugar combinará producción gastronómica con espacios recreativos para cumpleaños, reuniones y actividades familiares, buscando transformarse en un nuevo punto de encuentro para los posadeños.

La apertura también implicará nuevas incorporaciones de personal.

Según adelantó Cáceres, en una primera etapa el emprendimiento demandará entre 12 y 15 nuevos trabajadores, que se sumarán a la estructura de California en Misiones, donde cuenta con un promedio de mil empleos, de una planta global de 2.500 en todo el NEA. 

El empresario remarcó que la prioridad será contratar mano de obra local y destacó que cada expansión representa una oportunidad para seguir generando empleo privado.

“Siempre tratamos de reinvertir para crear más fuentes de trabajo”, afirmó durante la entrevista.

La empresa trabaja con el objetivo de abrir el establecimiento antes del 20 de agosto. La obra civil y las instalaciones generales están prácticamente terminadas: los contratistas comenzaron a retirarse y las tareas se concentran en la limpieza, las terminaciones, la colocación del mobiliario y el diseño de la cartelería.

Será la primera vez que un establecimiento de la cadena adopte un nombre de fantasía propio. La denominación elegida será La Casona del Cali, aunque funcionará bajo la marca paraguas de California Sociedad Anónima.

El establecimiento será habilitado formalmente como supermercado, con anexos de bar, rotisería y panadería. La propuesta tendrá una orientación marcada hacia los productos elaborados por la propia empresa.

El concepto combinará cafetería, comidas al paso, rotisería y venta de productos de elaboración propia. Los clientes podrán consumir café, licuados, panificados, pastas, comidas preparadas y platos comercializados por peso o presentados en bandejas previamente fraccionadas.

El modelo de atención será similar al de Cali Bar: no habrá un servicio gastronómico tradicional con mozos, sino un sistema ágil en el que cada persona podrá elegir su comida, retirarla y consumirla en las mesas del establecimiento.

El predio completo tiene una superficie aproximada de entre 1.100 y 1.200 metros cuadrados. La empresa cuenta actualmente con más de 500 metros cuadrados construidos y proyecta completar alrededor de 600 metros cuadrados adicionales.

La Casona contará con espacios interiores y exteriores, alrededor de 40 o 50 mesas y una capacidad estimada de hasta 200 personas. Durante el verano también podrá utilizarse plenamente el sector externo.

La cocina contará con equipamiento para cocciones simples, un horno de apoyo, cámara de fermentación y cámara de frío. La mayor parte de los productos llegará desde el sistema central de elaboración de la empresa, aunque el local podrá completar determinados procesos antes de la venta.

Abrirá desde las primeras horas de la mañana

Uno de los elementos distintivos será el horario. California prevé abrir La Casona entre las 5.30 y las 6 de la mañana, con la intención de atender a trabajadores, estudiantes y personas que comienzan temprano su jornada.

La propuesta inicial estará concentrada en artículos de supermercado, panadería, cafetería y comidas elaboradas. En una segunda etapa, la compañía analizará ampliar los espacios, incorporar más mesas y sumar nuevos servicios según la respuesta del público.

El proyecto de mayor escala, sin embargo, está detrás del funcionamiento cotidiano de la empresa.

El segundo proyecto tiene una escala considerablemente mayor. California está desarrollando sobre la avenida Domínguez, en un predio que se extiende hasta la calle Ruiseñor, un nuevo centro de logística y producción.

El complejo tendrá aproximadamente 6.000 metros cuadrados construidos, distribuidos en dos plantas. Allí será trasladada la producción propia que desde la década de 1970 funciona en la sucursal de la avenida Lavalle.

El supermercado de Lavalle continuará abierto. Lo que será trasladado es el sistema de elaboración centralizada, incluyendo las áreas de panadería, pastas y rotisería.

La liberación de esos espacios permitirá evaluar posteriormente una ampliación de los servicios en Lavalle, incorporar nuevos rubros o mejorar el estacionamiento, uno de los principales problemas de esa sucursal debido al intenso tránsito de la zona.

El centro fue concebido como una plataforma de distribución capaz de abastecer tanto a los locales actuales como a las futuras aperturas.

California se prepara para habilitar su novena sucursal y contempla, posteriormente, sumar entre dos y tres establecimientos adicionales. Para sostener esa expansión necesita aumentar la capacidad productiva y disponer de más plataformas de carga y descarga.

El nuevo centro podrá recibir y estacionar hasta diez camiones de distribución. Esa capacidad representa un salto respecto de la infraestructura actual de Lavalle, donde la empresa opera con seis vehículos y dos plataformas para abastecer sus sucursales.

La compañía considera que el proyecto tiene una vida útil mínima de 20 años y fue diseñado con margen suficiente para incorporar nuevas líneas productivas y acompañar el crecimiento durante las próximas décadas.

Energía e infraestructura para crecer

La magnitud del proyecto obligó a California a desarrollar una infraestructura eléctrica específica.

La planta actual de Lavalle opera con una potencia de 13,2 kilovoltios. Para el nuevo complejo se construye una línea de 33 kilovoltios desde la zona de las avenidas Cocomarola y Domínguez, explicó el gerente de Recursos Humanos, Jorge Aguirre. 

La inversión incluye una bajada de energía de Energía de Misiones, transformador propio y un grupo electrógeno capaz de sostener la producción en caso de interrupciones del suministro.

La capacidad instalada no fue calculada únicamente para cubrir las necesidades actuales. También contempla futuras ampliaciones, nuevas maquinarias y el crecimiento de la red comercial.

El centro concentrará equipamiento industrial para la elaboración y conservación de alimentos.

La empresa ya adquirió hornos de mayor capacidad, instaló montacargas y avanza con la incorporación de cámaras frigoríficas, una central de frío y tanques de gas.

El objetivo es centralizar la producción de panadería, pastas y rotisería, estandarizar los procesos y aumentar el volumen de elaboración sin perder la calidad que caracteriza a la marca.

La centralización también permitirá ordenar el traslado diario de los productos hacia las distintas sucursales y reducir la presión sobre la planta de Lavalle, que quedó limitada frente al crecimiento de la cadena.

La empresa espera finalizar el centro logístico antes de fin de año, aunque los plazos dependerán de la instalación de los sistemas de frío, la entrega del equipamiento y la ejecución de las obras eléctricas.

Según Aguirre, los proyectos técnicos ya están definidos, pero cada componente requiere procesos de presupuestación, fabricación, pago, entrega e instalación que pueden extenderse entre 20 y 30 días.

Parte de la maquinaria fue adquirida con uno o dos años de anticipación y ya se encuentra disponible. La compañía trabaja ahora en completar las instalaciones necesarias para ponerla en funcionamiento.

La obra se financia íntegramente con recursos propios. La empresa no recurrió a créditos externos ni a endeudamiento para llevar adelante el proyecto. Los fondos provienen de la recaudación y de las ventas de la propia cadena, bajo una política de reinversión impulsada por Cáceres.

La construcción también tiene un fuerte componente local. La compañía contrató mano de obra, empresas constructoras y proveedores de Posadas y Misiones, siempre que las condiciones técnicas y los precios fueran competitivos.

Algunos componentes especializados, como determinados tableros eléctricos y sistemas de transferencia, debieron encargarse a firmas de otras provincias. Sin embargo, la mayor parte de la inversión se ejecuta con contratistas y proveedores de la región.

Con La Casona del Cali y el centro logístico, California no solamente amplía su presencia comercial. También construye la infraestructura necesaria para una nueva etapa de expansión. Para Cáceres, el crecimiento de California responde a una convicción que atraviesa toda la historia de la empresa.

El empresario sostuvo que el capital debe permanecer “al servicio de la gente”, transformándose en infraestructura, tecnología y nuevos puestos de trabajo antes que inmovilizarse.

“El dinero es justamente para invertir”, resumió el dueño de California, convencido de que el crecimiento empresarial debe traducirse también en desarrollo para la comunidad.

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Ricardo Cáceres apuesta por Misiones: enfocará inversiones para expandir Supermercados California

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Ricardo Cáceres, dueño de Supermercados California, compartió en una entrevista exclusiva con Economis sus planes de inversión y su análisis sobre el consumo y la economía del país. Con la decisión de enfocar sus negocios en Misiones, provincia que lidera el consumo en el NEA, Cáceres destacó la importancia de la provincia para su estrategia empresarial y reveló detalles sobre las ampliaciones en varios de sus locales.

“Cerramos el año bien. Este año terminó tranquilo y esperamos que siga así. Es algo que agradecemos profundamente”, explicó, reflexionando sobre la importancia de la seguridad en un sector tan sensible.

Cáceres no ocultó su preocupación por la situación económica actual, aunque señaló signos alentadores. “Vamos por buen camino, aunque a veces las necesidades superan a los programas económicos. Hay industrias que aumentaban precios preventivamente, algo que esperamos termine en la Argentina. El consumo debe normalizarse. Por ejemplo, en el mundo cuando el combustible aumenta un 1%, muchas personas en el país dejan de cargar. Acá no pasa eso; es una mentalidad distinta”, afirmó.

Respecto a la inflación, indicó que hay una tendencia a la baja en algunos sectores. “La industria alimenticia está comenzando a acomodar precios, aunque queda mucho por hacer. Por ejemplo, algunos productos que operaban a 1.600 pesos ahora están en 1.200, pero no todos los precios bajaron acorde. Nos preocupa también la situación con nuestros vecinos, donde todo es más barato por el tipo de cambio”, apuntó en relación con Paraguay y Brasil.

Cáceres aseguró que Supermercados California ha mantenido su nivel de empleo, reemplazando a quienes se jubilaron o dejaron la empresa. “Lo importante es seguir trabajando y no perder la excelencia que siempre ha identificado a California. Somos reconocidos como lo mejor, y nuestra meta es mejorar continuamente”, destacó. También subrayó que continúan contratando personal para sostener sus altos estándares de calidad.

El empresario anunció que las futuras inversiones estarán enfocadas en Misiones. “Estamos apostando a negocios de proximidad y comprando a nuestros vecinos. Las ampliaciones en Santa Catalina, Córdoba y Ayacucho, y Villa Sarita no buscan agrandar la cantidad de locales, sino brindar más comodidad y espacio a nuestros clientes”, aclaró.

Uno de los proyectos destacados será la ampliación de una planta industrial en Cocomarola y Álvarez, donde se destinarán 10.000 metros cuadrados para nuevas instalaciones. “Panificados, pastas y otros productos serán el foco de esta inversión. Queremos optimizar lo que ya tenemos y aprovechar al máximo a nuestros profesionales”, reveló.

En cuanto al consumo, Cáceres afirmó que el panorama está mejorando. “El consumo se ha recuperado bastante, aunque en algunos lugares sigue faltando. Posadas sigue siendo el lugar más importante para nosotros, con clientes de gran calidad. Por eso buscamos generar más espacios y mayor comodidad”, señaló.

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California abrirá un nuevo local en el centro de Posadas

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La cadena de supermercados propiedad del grupo del formoseño Ricardo Cáceres tiene prevista la apertura de su octavo local para este 2022.

La última vez que California levantó las persianas de una nueva boca fue a comienzos del 2017. Ahora, en esta primera mitad del 2022, la cadena del grupo Cáceres tiene prevista una apertura en Posadas. Si bien la fecha de inauguración todavía no está definida, Ricardo “Pilo” Cáceres, quien habló con el sitio especializado Trade & Retail, prevé que se concretará entre mayo y junio.

“Se fueron dando las cosas y tuvimos la oportunidad de conseguir un local que está bien ubicado, entonces decidimos abrir la octava sucursal“, explica el propietario de la firma sobre la decisión de reactivar la expansión territorial después de cinco años.

“Posadas necesita la apertura de un nuevo salón de la marca California. Estamos muy entusiasmados en seguir apostando por Misiones”, le había dicho a Economis el empresario sobre la nueva sucursal.

Cáceres, quien compró la mayoría de las acciones de California hace casi tres años, no deja de pensar en la expansión y destaca que en las ventas en Misiones, pese a la pandemia, se sostuvieron mejor que en las otras provincias donde también tiene supermercados, Corrientes, Chaco y Formosa.

California, que ya cuenta con 1.025 empleados, podría ampliar su planta de personal en 2022 y ratificar el liderazgo en material laboral en el rubro.

La tienda se ubicará en la esquina de las calles Córdoba y General Paz, en un punto clave del centro de la ciudad. El punto de venta tendrá aproximadamente 830 metros cuadrados y 750 metros cuadrados de cocheras, con 12 cajas y variadas categorías en las góndolas.

Además, ofrecerá rotisería y tendrá el ya habitual Cali Bar, “una propuesta importante en todas las sucursales”, según definió Cáceres.

En paralelo, el grupo tiene en marcha remodelaciones y mejoras en las otras siete bocas de California y en las otras banderas de la compañía. “Estamos cambiando los pisos, las heladeras, las exhibidoras de frío y mejorando todas las sucursales”, detalló el representante de la cadena.

El grupo además opera con las banderas de Impulso, Cáceres y Pajarito, con una fuerte presencia en la región del NEA y un total de 27 bocas en la zona, entre las distintas cadenas-. Con respecto a los otros supermercados, Cáceres afirmó que por el momento no tienen en carpeta inauguraciones en Formosa, Chaco o Corrientes, pero siempre están atentos a nuevos proyectos.

Asimismo, el ejecutivo se refirió a la demanda en la región. “El consumo se está recuperando algo en el NEA, pero siempre falta. Por eso estamos tratando de crear otras propuestas para seguir estando en el mercado, como la rotisería, tener la mejor carne y los mejores precios, fundamental para traccionar volúmenes”, explicó Pilo.

Supermercados California nació en junio de 1957 como una casa que vendía electrodomésticos, un rubro en pleno auge en el Estados Unidos de posguerra. Por eso el local tomó el nombre de ese estado norteamericano. Estaba ubicado en la Galería Mutinelli, en el mismo lugar donde hoy está su sucursal principal, sobre la calle Córdoba.

En 1963 se transformó en un supermercado y desde entonces, no paró de crecer y consolidarse como una marca principal de la vida de los misioneros. California tiene 7 locales, todos situados en Posadas, y está entre los mayores empleadores privados de la provincia junto a Crucero del Norte y Arauco Argentina.

La historia de los Cáceres nació hace más de 70 años, surgida del espíritu emprendedor de Don Juan Bautista Cáceres, quien arrancó en Formosa en la década del 50 con un almacén de ramos generales. La actividad comercial fue continuada por sus hijos, “Pilo” y “Nene”, quienes a fuerza de trabajo y constancia lograron crecer y consolidarse en la región. Primero en Formosa, luego en Corrientes y Chaco y finalmente en Misiones.

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