PLAYADITO

Agricultura laudó a gusto de la Industria: 11,55 pesos el kilo de hoja verde

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El laudo de la secretaría de Agricultura terminó siendo al gusto del paladar de la Industria: 11,55 pesos por el kilo de hoja verde, dos menos que los exigidos por el sector productivo y uno menos que el promedio esperado como solución salomónica a una disputa en la que la inflación golpea por igual arriba y abajo. 
Pero Guillermo Bernaudo inclinó la balanza hacia arriba y fijó un precio que se había escuchado con fuerza el viernes de la semana pasada y encendido todas las alarmas en las chacras. Los productores se reunirán ahora en asamblea en San Pedro y analizarán una nueva protesta, ya que consideran que el nuevo valor está lejos de cubrir costos disparados por la inflación y el combustible, que volvió a aumentar 7,6 por ciento en promedio en las últimas horas. En promedio, el aumento autorizado por la Nación es de 37,5 por ciento para la hoja verde y mismo porcentaje para la canchada, lo que significa un 53,9 por ciento anualizado. 

Nuevos valores: 11,50 pesos la hoja verde

 43,89 el kilo de canchada

El precio también deja un sabor amargo en el Gobierno provincial, que buscaba una solución intermedia: “Hasta 12,50 podíamos aceptar como precio para esta cosecha. Pero menos que eso es responsabilidad exclusiva de la Nación”, señalaron funcionarios provincial. Los dirigentes de Cambiemos en Misiones también habían intentado congraciarse con los productores y hasta el fin de semana rezaban por un precio redondeado en 12 pesos. 

La diferencia de precios no es apenas un capricho. Cada centavo equivale a millones de pesos que dejan de ingresar a las chacras. Si el kilo de hoja verde se fijaba en 12.50 pesos, equivalía a un ingreso de 7500 millones para los productores. El 11,55 final reduce esa ecuación a 6.900 millones.

Lo curioso es Bernaudo había prometido tener en cuenta el aumento del precio en la góndola, donde un kilo de yerba vale en promedio 150 pesos, con lo que cubriría incluso el 13,50 pedido por los productores, según los cálculos de la Provincia. 

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Entrevista al funcionario que decidirá el precio de la yerba la semana próxima: “Vamos a contemplar el aumento del precio en góndola”

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El entrerriano Guillermo Bernaudo tiene en sus manos la importante responsabilidad de decidir el precio de la materia prima de la yerba mate en los próximos días.
Un número mágico del cual dependen los ingresos de miles de familias en la provincia de Misiones y norte de Corrientes para los próximos seis meses (abril-septiembre).
“Cuando hay laudo, nunca nadie queda conforme, lamentablemente no lo pudieron decidir en el INYM”, aventuró este ingeniero agrónomo, en diálogo telefónico con Economis desde ExpoAgro.
El Secretario de Agricultura tiene por segunda vez en su gestión, la responsabilidad de decidir por el precio de la yerba mate. En el mano a mano con este diario, dejó en claro que si fuera por él, preferiría que sean los eslabones de la cadena los que alcancen un consenso sobre el valor justo, que equilibre los costos y remuneración de tareferos y productores, con lo que puede pagar la industria.
También adelantó que cuando comuniquen el nuevo valor de la materia prima para abril-septiembre, van a lanzar algún mecanismo de subsidio de tasas o algo similar para aliviar la situación de los productores que tienen que descontar cheques con estas tasas de interés altas. “Eso es un costo muy alto”, explicó.
-¿Cuándo se va a conocer la decisión sobre el precio de la hoja verde y la yerba canchada?
-Tenemos hasta principios de abril, así que, prácticamente, hay 15 o 20 días, a partir del pedido formal del INYM de que no se llegó a un acuerdo. Vamos a resolverlo para fin de mes.
-¿Qué van a tener en cuenta para determinar los nuevos valores de la materia prima?
-El método del laudo está reglamentado, justificado técnicamente con información de la grilla de costos de la producción de la yerba. Y después, también se basa en las variaciones que haya tenido el precio del paquete de yerba mate en góndola. Entre esos datos se determina técnicamente el valor.
-El valor en góndola subió bastante, Guillermo.
-Sí, es cierto. Se ha recuperado bastante. Es un dato de la realidad.  Vamos a estudiar la medida objetiva de estos aumentos. Siempre es complejo medir el precio en góndola, por las promociones que lanzan permanentemente los supermercados, pero bueno, eso se hace técnicamente.
-¿Y qué me puede decir del incremento de los costos de la grilla?
-La grilla de costos tienen una suba importante, con ítems que aumentaron bastante como los combustibles. Estamos estudiándola, vamos a ir a la grilla pura, porque hay distintos valores que se manejan tanto desde la industria, como del sector de la producción primaria. Modificando el sistema de grilla, el porcentaje de rentabilidad. También somos conscientes que pesan mucho las tasas de interés actuales. Así que estamos pensando en anunciar, junto al laudo, algún mecanismo para aliviar las tasas, tanto para el productor como para la industria. No es lo mismo tomar un precio sin tener en cuenta las tasas. Cualquier variación en el tiempo del pago con estas tasas significa un descuento muy importante.
-¿Están pensando en un esquema de subsidios a la tasa como el que lanzó el INYM varias veces?
.Con el laudo esperamos poder anunciar algunas cosas. En la línea de lo que anunció el presidente Macri hace poco, de vincular descuentos de cheques en bancos. Aunque eso todavía no está del todo operativo en algunos sectores, son líneas que estamos trabajando para activar.
-¿Qué le parece el valor de $13,50 que están pidiendo los productores para el kilo de hoja verde? (Ese precio implicaría una suba del orden del 60% respecto del actual valor de $8,40).
-No quiero adelantar una opinión, hasta que no tengamos todos los datos técnicos. Lamentamos que no se haya podido llegar a un acuerdo en el INYM, porque obviamente cuando se lauda, nadie queda contento con ningún valor. No queremos que esto tenga un uso político, en los años impares siempre crece la posibilidad de laudo, no queremos que esto tenga un uso político. Vamos a usar el criterio más objetivo.
-¿Qué opinión tiene sobre la decisión de los representantes de la industria de no asistir a la tercera y última reunión en el INYM, aduciendo que no estaban dadas las garantías de seguridad por las protestas de los productores en la puerta del organismo?
-No quiero emitir un juicio sobre las posiciones individuales. Lo que sí comprendo es que se ha convertido en una forma de presión por parte de los productores. La presencia en el Inym, el acampe, hay antecedentes que han sido muy violentos, 2 o 3 años atrás, me parece que tenemos que ir como sociedad a la mesa de negociación, que sea sin presiones.
-Pero es legítimo que los productores se movilicen al INYM. El organismo también los representa, ¿no?
Hubo momentos cerca de la violencia, creo que lo más saludable es tomarse el tiempo de negociación que hagan falta. La forma de dirimir es el diálogo.
¿Qué pasó con la Mesa de Competitividad Yerbatera que tuvo debut y despedida en aquella reunión de comienzos del 2017?
-Es que el INYM ya tiene características de mesa de negociación, donde hay estructuras que tienen sustento legal no hay que superponer organizaciones. Probablemente quede pendiente con el INYM alguna negociación por algunos temas. Vamos a seguir trabajando la hoja de ruta yerbatera.
-Un comentario sobre cómo están las economías regionales…
No voy a decir que están florecientes, pero con la nueva relación de tipo de cambio más allá de las retenciones, hay economías regionales que tienen un respiro sin dudas. Lo más importante es bajar la tasa de interés para capital de trabajo, estamos trabajando sobre esto y esperamos tener respuestas pronto. El comercio exterior creció, también en el caso de la yerba. Y eso es una forma de traccionar. Estamos abriendo mercados y traccionando exportaciones.
-¿Qué le dicen sus amigos productores cuando va por La Paz (Entre Ríos)?
-Voy menos de lo que quisiera, porque los fines de semana me agarran trabajando. Hay reclamos pero también acompañan, porque ven un cambio institucional importante. Poder quejarse con los funcionarios, dialogar, es algo que había estado muy complicado para ellos antes, eso la gente lo percibe.

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Ruta de la Yerba Mate: El abrazo yerbatero llegó a Liebig y sigue creciendo

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La Asociación Ruta de la Yerba Mate sigue creciendo como una agrupación que aglutina cada vez a más empresas, emprendimientos y proyectos relacionados con el otrora llamado “oro verde”.
Ayer se realizó en Colonia Liebig una nueva reunión de la ARYM que aglutinó a gerentes y dueños de yerbateras, emprendedores turísticos, y hasta un productor de cerveza artesanal con mate y otro de licor de yerba mate.
Los anfitriones fueron, anda más y nada menos que los responsables de la Cooperativa Liebig, que con su marca Playadito es la firma de mayor crecimiento de los últimos diez años en este competitivo mercado. Hubo una recorrida por las instalaciones del secadero y la planta de envasado. También por el museo de la yerba que tiene la cooperativa.
Luego se ofreció un asado en el Club Juvenil de la Cooperativa Liebig. “Estamos muy contentos de participar de la Ruta de la Yerba Mate y pensar en estrategias para crecer todos juntos”, dijo Ricardo Handziak, el presidente de la Cooperativa.
Antes del almuerzo se comunicaron los avances más importantes que está logrando la ARYM.
“La semana pasada tuvimos una reunión en la Casa Rosada donde funcionarios de la Presidencia nos comunicaron el fuerte apoyo del presidente Macri a la ARYM”, comentó a Economis, Alejandro Gruber, el impulsor de esta asociación y la cara visible.
La Ruta de la Yerba Mate busca ser declarada Patrimonio Mundial por parte de la Unesco, y en este sentido, Presidencia prometió el apoyo para las gestiones diplomáticas de alto nivel.
Otra novedad interesante fue la incorporación del Correo Argentino a la ARYM. Ayer en Liebig estuvo presente un alto funcionario del Correo Argentino que vino de Buenos Aires y los gerentes zonales de Corrientes y Misiones.
El Correo está comenzando a trabajar con algunas empresas para ofrecer soluciones de transporte y logística para embarques de yerba mate al exterior y quiere seguir creciendo en este rubro. Ofreciendo transporte, almacenaje y logística.
 
Economis recorrió la planta de envasado de Playadito, la marca que más creció en los últimos años en el competitivo mercado yerbatero.


 

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¿Qué pasaría si mañana se libera el mercado de la yerba mate?

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La pertinaz insistencia del presidente Mauricio Macri en avanzar en la desregulación del mercado de la yerba mate, obligó a todos en el sector a hacerse la pregunta ¿qué pasaría mañana si hay mercado y precios libres? Las respuestas, claro, están teñidas por sus propias realidades o por cuestiones políticas. Pero hay coincidencias en el diagnóstico: productores e industriales, más algunos funcionarios del Gobierno provincial, coinciden en que en lo inmediato el precio puede mantenerse estable o incluso aumentar, porque este año puede haber un faltante de yerba mate, ya que se cosecharían unos 720 millones de kilos de hoja verde, insuficientes para reponer el stock.
Si el pronóstico se extiende un poco más en el tiempo, ya nadie tiene tantas certezas. Algunos advierten que se irá hacia una nueva concentración económica y a una “migración” hacia la miseria de pequeños productores por la venta de chacras que perderán su valor.
Los representantes de la industria sostienen que si mañana Macri decretara la desregulación, la yerba subiría de precio por faltante de materia prima. Pero admiten que “hay que trabajar mucho” para que no haya consecuencias sociales de mediano plazo. “Se debe proteger al pequeño productor que es el corazón de la actividad, cada uno de nosotros primero fue un productor. Pero primero hay que definir hoy qué es un pequeño productor. Porque si no, estamos defendiendo precios que terminan premiando la ineficiencia”, sostienen en el sector industrial.
Pero insisten en que una libre competencia favorecerá al sector. “Los radicales fracasaron con la idea de que el Estado podía manejar el mercado. (La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate). En los últimos años poco se hizo por proteger a los más pequeños”, recordó un representante industrial.
En el sector hacen hincapié en que toda la cadena está en problemas y por eso cuestionan a los representantes de Cambiemos por haber llevado a la reunión con el Presidente al representante de una cooperativa correntina y al titular del INYM, que pintaron una realidad positiva que no es la de todo el sector. El sector industrial apunta especialmente a Playadito, por el modelo de negocios y la competencia con Misiones, donde es distinta la política impositiva. La marca correntina es la que más crece en el mercado, junto a Molinos, asociada a Ramón Puerta
Por eso, consideran, hay que premiar la “eficiencia”, ya que los costos están fijados de acuerdo a parámetros perimidos. “Hoy  casi nadie cosecha menos de 7.500 kilos por hectárea y un secadero chico procesa 3.500 kilos por hora y los costos se definen en función del que solo cosecha 4.500 kilos”, explican.
Los que cosechan por debajo de esos valores deberían ser protegidos, pero con planes de diversificación que incluyan, por ejemplo, la plantación de madera o producción silvopastoril. Nada que no se haya intentado.
Otros actores defienden la grilla de costos estimada en base a 4.500 kilos, ya que si hay una producción de 720 millones de kilos en 166 mil hectáreas, da una producción de 4.337 kilos por hectárea. La trampa es que muchos no cosechan su yerba, sino que la compran más barata.
En el Gobierno provincial ratificaron su postura en contra a la desregulación y sostienen que solo favorecerá la concentración y mayores beneficios para quienes tienen toda la cadena integrada.
La posición política es idéntica entre productores, Gobierno y la UATRE. En la mesa de competitividad que sesionó en Buenos Aires, el representante de los trabajadores rurales le dijo al ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere: “Ni lo sueñe. Los tareferos pasamos los peores momentos de la historia con la desregulación”. Etchevehere, quien tenía a la firma el decreto en diciembre pasado, captó la indirecta. En las últimas horas se comunicó con el Gobierno provincial para calmar las aguas, a sabiendas de que el rumbo ya fue marcado por el Presidente, como admitió el secretario de Agricultura Familiar de la Nación, Santiago Hardie.  
En la industria, en cambio, avalan la desregulación, pero no sin antes diseñar una red de contención que proteja al pequeño productor –diferenciar entre quienes tienen cinco hectáreas con quien tiene cien- y tareferos. Y advierten que no solo el pequeño productor está hoy en dificultades, sino varios eslabones más de la cadena.
Curiosamente, en Cambiemos Misiones hay posiciones encontradas en cuanto al camino a seguir e incluso Alberto Re, presidente del INYM, se pronunció en contra de la desregulación. El radicalismo anticipó su rechazo y en el PRO no quieren saber nada con una pronunciación pública que pueda afectar el camino hacia 2019. Saben que la medida será resistida por los productores que tienen frescas en la mente las consecuencias de la desregulación yerbatera decretada el 31 de octubre de 1991, días antes de que asuma la Gobernación Ramón Puerta –hoy embajador de Cambiemos-.
El menemismo de entonces estaba decidido a romper las cadenas del Estado que podían restringir la competencia mediante el control de plantaciones y fijar cupos de producción, para “contribuir” de esta manera al aumento de la competitividad del sector. El texto de aquel decreto de Carlos Saúl Menem no puede ser más idéntico con los argumentos del Presidente actual a favor de la desregulación. “Ningún mercado funciona regulado”, sorprendió Macri durante la cumbre de Iguazú.
Después de la firma del decreto de desregulación y tras unos meses de bonanza, con precios relativamente estables, la crisis yerbatera estalló con la caída de precios y una enorme concentración económica.
La liberalización de la producción permitía plantar cuantas hectáreas de yerba se quisiera. Se eleva a partir de entonces tanto la superficie implantada como el volumen de la producción total y a partir de 1996 caen abruptamente los precios de la materia prima: el kilogramo de hoja verde que en 1990 se pagaba a un promedio de 0,19 centavos, se paga todavía en 1995 a 0,17 pero experimenta a partir de este punto una caída libre hasta los 0,06 centavos de 1999. En cambio, según un trabajo del doctor en Ciencias Sociales Víctor Rau, durante el mismo período, la evolución de precios de la yerba mate elaborada para el consumo registra un saldo positivo, con el consecuente incremento en los márgenes de ganancia de las industrias molineras y las empresas comercializadoras.
Hugo Sand recuerda que a fines de 1998 ya había productores en la quiebra y dispuestos a dar la lucha. Dos años después se sumó él, quien sería uno de los protagonistas del primer tractorazo que “sitió” la capital misionera desde el 12 de junio de 2001 y por 17 días. La protesta se repitió con mucho más potencia y por 53 días desde el 29 de mayo de 2002, meses después de haberse aprobado la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate que, desde entonces ha tenido menos éxitos que fracasos en la resolución de los problemas yerbateros.
Sand tiene la barba más blanca que entonces, pero el mismo dejo de desazón que lo convirtió en líder de la protesta: “Lo que va a pasar es una enorme migración desde las chacras a las villas miserias de la ciudad porque habrá más pobreza y las chacras se van a malvender. Vamos a volver a 2001”, dice de un tirón cuando se le pregunta sobre la temida desregulación.
“Si sucede, lo veo muy mal. Los grandes ganadores serán Las Marías y un grupo de grandes terratenientes. Esto va en contra de las economías regionales”, explica.
Sand traza un paralelismo entre la actualidad y la germinación de aquel tractorazo fundacional. “Empezamos a pelear por los bajos precios, cobrábamos en vales de comida, en vales de combustible. Íbamos a Brasil a canjear los vales por comida. Yo comencé en 2000, pero antes estaban Pico Zadorozne, Pedro Angeloni. La crisis se inició cuando se liquidó la Crym (Comisión Reguladora de la Yerba Mate) y explotó con los bajos precios. Cobrábamos menos de cuatro centavos y pedíamos 17 y nos dieron 13,5 por kilo de hoja verde”, rememora.
Sand no cree que la desregulación provoque una suba de precios como aseguran los especialistas técnicos. “No falta yerba y ni siquiera pagan el precio oficial. Lo hacen figurar, pero no se cumple”, se lamenta.
Mucho más joven, pero líder agrario actual, Cristian Klingbeil sostiene que la industria siempre tira la pelota afuera. “Con el té dicen que son los de afuera los que marcan el precio. Con la yerba, que son los supermercados e hipermercados. El problema es que teniendo un precio de referencia, te pagan por debajo porque las cadenas tiran para abajo. Pero si no existe precio mínimo, la yerba en góndola va a estar 30 pesos porque los supermercados dicen que debe valer eso y de ahí para abajo, desparramar lo que sobra. Insistimos en que debe haber un tercer precio, que es a salida de molino no que nos saquen los dos precios que tenemos. Va a ser complicado si se desregula, porque no queremos repetir lo vivido en los 90, cuando destruyeron el mercado. Ya pasamos por eso, dejar la yerba en planta porque cosechar era más caro. No queremos repetir la historia”, indicó el joven productor de 33 años.  
Por su parte, Julio Peterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros de la zona Norte, afirmó que la desregulación del mercado yerbatero provocará una guerra campal entre pobres. “Va a afectar al productor, el sector más vulnerable de la cadena, no va a haber forma de sostener esa realidad. Hay 50 mil familias que viven del sector. No es la economía de la Pampa húmeda, las primeras que se van a fundir van a ser las cooperativas, y por ende nos van a arrastrar a nosotros. Va a traer más pobreza”.
Peterson reflexionó que el Inym “tiene sus errores, pero por lo menos garantiza un precio que cubre los costos. Si así estamos fijando precios imagínense como vamos a estar si se desregula el mercado”.
Insistió en que una medida de esas características “traerá miseria, pobreza. Esto es inaceptable, no podemos dejar que en gobierno central del presidente Macri tome una decisión así”.
La movilización parece estar a la vuelta de la esquina. Este miércoles habrá una reunión en Posadas con todas las asociaciones para analizar el escenario. Paradójicamente, Sand insiste en que la herramienta que hay que defender es el INYM.
Los socios menores de Cambiemos también se expresaron en contra de la desregulación. El radicalismo, antes de que el Presidente anunciara públicamente su deseo, sostuvo en un documento que quienes insisten con la idea “son los mismos de siempre, que con la crisis y a pérdida de la mayoría de los productores hicieron pingües negocios en un mercado desregulado”. El documento lleva la firma de Raúl Solmoirago, la actual diputada provincial Anita Minder, el ex diputado provincial Germán Bordón, el presidente de la Convención Provincial, Lic. Ruben ‘Pili’ Bravo, y Angel Darío Grespani, miembro de la mesa del Comité Central Provincial de la UCR.
El ex diputado de Vanguardia Radical, Hugo Escalada también está en contra de la desregulación, pero tiene otros argumentos. “El escenario no cambiaría mucho porque los molinos pagan hoy lo que quieren y como quieren. Pese a que existe la ley NO se cumple y si no se cumple es cómo que esté liberado el negocio. Primero hay que modificar la ley del INYM o derogarla y necesitan mayoría. Fue una trampa para los productores, pero tienen que entender que hay que cooperativizar a los pequeños como lo es Playadito. No hay otra solución. El Estado si quiere proteger al pequeño debe ayudarlo a asociarse y apoyarlo técnica y financieramente. No entienden que tienen que asociarse para sobrevivir a los elefantes”, opinó.

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El crecimiento de Playadito y la Cooperativa Liebig, reflejado en una nota en La Nación

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El diario La Nación publicó el día de hoy la historia de la Cooperativa Liebig, que creció mucho en el mercado yerbatero y hoy es la segunda marca de la Argentina. A continuación reproducimos la nota.

El mercado de la industria yerbatera engaña a muchos observadores. Los cuarteles generales de estas empresas están siempre en localidades tranquilas, apacibles, de Misiones o el norte de Corrientes: Virasoro, Apóstoles, Liebig o Santo Pipó. Cualquiera que llega con el acelere de la ciudad se encuentra con la calidez y los modos tranquilos de estos pueblos donde a la siesta no vuela una mosca.

Sin embargo, bajo esa fachada bucólica se concibe, ejecuta y desarrolla una de las industrias de consumo masivo más competitivas que existen en la Argentina. Un mercado donde los que tallan son los 8 o 10 jugadores de siempre, que se esfuerzan cada año por ganar un punto o dos en su cuota de mercado. A esos nombres conocidos como Rosamonte, Taragüi, Amanda, Nobleza Gaucha o CBSé hace unos años les apareció un “cuco” que no para de crecer a un ritmo pocas veces visto. Se trata de la Cooperativa Liebig, más conocida como Playadito, porque así se llama la marca que irrumpió hace unos años entre los grandes y acaba de consolidarse como la segunda entre las más vendidas del país. Terminó 2017 en ese lugar por segundo año consecutivo, según datos del INYM. Solamente superada por Las Marías (Taragüi y Unión), que lidera el mercado desde hace más de 40 años.
Ricardo Handziak es desde hace siete años el presidente de la cooperativa, que reúne a 121 socios. En tanto, Gustavo Quatrín ostenta el cargo de gerente general desde hace 27 años y, lo más sorprendente, lo ocupa desde que tiene 25. Al mismo tiempo que dialogaban con LA NACION, Quatrín no paró de firmar una pila de cheques, dar algunas indicaciones a un colaborador que entraba cada tanto y relojear algún mensaje en el celular.

1 – Transformar tres crisis en tres oportunidades.

Handziak y Quatrín afirman que interpretan este auspicioso presente como el resultado de la respuesta a tres grandes crisis, a través de tres generaciones de socios en sus 91 años de historia.
En primer lugar, la crisis en Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, que dio origen a la cooperativa, cuando sus fundadores emigraron en grupo organizado desde las ciudades de Karlsruhe y Pforzhein. En segundo lugar, a una de las cíclicas crisis de precios de materia prima (año 1979 ), cuando los hijos de los fundadores respondieron instalando el molino para llegar directamente al consumidor con un producto elaborado. La tercera crisis fue la amenaza a su liderazgo regional (1995), coincidente con un período de sobreoferta de materia prima y precios bajos. Ahí fue cuando Playadito hizo un clic y comenzó a pensar en jugar en las “ligas mayores” del negocio yerbatero. En ese caso fueron los nietos los que respondieron con determinación, y ahí decidieron crecer y llegar a tener presencia nacional.
En Playadito afirman que supieron “transformar las crisis en oportunidades” y, con gestión y una cuota de buena suerte, lograron alcanzar resultados que están “por sobre los mejores sueños”, agregan a dúo. Si bien las limitaciones de presupuesto son una restricción evidente en los comienzos de un emprendimiento, el malabarismo de los recursos económicos -siempre escasos- no debiera descuidar nunca la importancia de un plantel con los empleados más calificados que se puedan lograr.

2 – Saber tomar decisiones.

Sin dudas, una de las claves del éxito de Playadito es que sus socios saben tomar decisiones por el bien de la cooperativa, dejando las pequeñas diferencias o incluso cuestiones de ego de lado. Handziak comentó que durante la Segunda Guerra Mundial había simpatizantes de ambos bandos en la contienda y para evitar que “la grieta” se instalara entre ellos y perjudicara a la cooperativa los socios pusieron como presidente a una figura neutral. A Quatrín, por ejemplo, lo enviaron a hacer un MBA (Master in Business Administration) en el IAE hace 20 años. Desde este pequeño pueblito correntino, los productores no dudaron en “distraer” durante un año y medio a su gerente general, que debía viajar cada semana para tomar el curso los viernes en el campus de Pilar. A muchas multinacionales les hubiera costado tomar esa decisión con su ejecutivo principal.

3 – Concebir el negocio desde la calidad.

Otra clave que hace distinta a Playadito es la forma de concebir el negocio yerbatero. Durante años este negocio tenía varias similitudes con el petrolero. Hay varias marcas, pero el proceso de producción, el producto y el precio deben ser más o menos iguales. Últimamente hay una tendencia que tiende a ver el negocio yerbatero con un mayor parecido al de la industria del vino, donde un consumidor paga el doble o el triple sin chistar, porque su calidad así lo amerita. En la yerba no hay tanta diferencia de precios, pero sí es clave para captar al consumidor “sacárselo” a algún competidor y crecer.

4 – Invertir siempre.

“Es un negocio donde hay que invertir mucho, por cada peso que querés facturar el año que viene tenés que invertir un peso hoy, por ejemplo en galpones y, sobre todo, en stock. El consumidor quiere por lo menos un año de estacionamiento de la yerba mate”, explica Quatrín. “Tenemos mucho dinero invertido en materia prima, vos viste los grandes galpones, pero la relación es de 9 a 1, el 10% de la inversión es el galpón, el 90% está en la yerba (canchada, es decir, con un primer secado) que tenemos stockeada adentro”, completa Handziak.

5 – Apostar a la publicidad no tradicional.

Otra particularidad que tiene Playadito es que la marca fue prendiendo en la gente sin las megainversiones publicitarias que hacen algunos competidores. Ellos optaron por un trabajo de hormiga, con fuerte presencia en el interior del país, en cada feria o fiesta popular, como un encuentro de doma o un festival de chamamé. “Tenemos el embajador Playadito”, dice Handziak, que no quiere dar demasiados detalles de cómo funciona y se ríe.

Potencia correntina

Orígenes: La Cooperativa Liebig nació en 1926 y en la actualidad cuenta con 121 socios de Corrientes y Misiones

Marca: La cooperativa se hizo fuerte con su marca Playadito. El nombre se inspiró en Playadito, un paraje cerca del pueblo de Liebig, en Corrientes, que es conocido por la forma plana de su terreno.

Crecimiento: En los últimos años acumuló un crecimiento promedio del 14% y hoy es la segunda yerbatera del país, con una participación de mercado del 12 por ciento.

Competencia: El mercado local está dominado por todas marcas históricas del rubro como Rosamonte, Taragüi, Amanda, Nobleza Gaucha y CBSé.

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