pobreza

Las asimetrías y las subas de precios volvieron a impactar en la suba de la pobreza en Posadas

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Los “brotes verdes” que parecen ser más sostenibles, no logran hacer mella en los indicadores sociales que siguen empeorando desde el año pasado. La caída del poder adquisitivo en contra de la suba de precios y las asimetrías que provocaron cierre de comercios por la competencia con Paraguay, volvieron a impactar directamente en la pobreza. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en Posadas, al cierre del primer semestre de 2017, la pobreza en hogares ascendió a 21,4 por ciento y en personas, alcanzó al 29,7 por ciento. La indigencia en hogares creció a 3,2 por ciento de los hogares y a 4,2 por ciento de las personas.

La cantidad de hogares pobres asciende a 23.825, donde viven 105.870 personas en esa condición. La cantidad de hogares indigentes asciende a 3.560, con una población de 14.902 personas.

Si se compara respecto con el segundo semestre de 2016, la pobreza en hogares se incrementó en 3,4 puntos porcentuales ya que se pasó de 18,0 al 21,4 por ciento. Con respecto a la cantidad de personas pobres, aumentó 1,7 puntos porcentuales, de 28 por ciento al 29,7 por ciento.

El Instituto Provincial de Estadística y Censos elabora un índice de pobreza multicausal a partir de los microdatos de la EPH, por lo que el último dato disponible corresponde al primer trimestre de 2017. Por la diferente periodicidad de los datos y la distinta metodología, las cifras no son comparables.

Según el Indec, en el país el índice de pobreza cayó hasta el 28,6% al término del primer semestre del año, por debajo del 30,3% del período julio-diciembre de 2016.

En tanto, el nivel de indigencia alcanzó al 6,2% de los habitantes del país, frente al 6,1% del anterior reporte.

Los datos de Posadas son los segundos “mejores” del NEA, detrás de Formosa. En cambio, en Corrientes, que elige gobernador el próximo domingo, el 40 por ciento de la población está en la pobreza, medio punto más que a fines del año pasado. La indigencia en la provincia gobernada por Ricardo Colombi llegó al 9,3 por ciento, 2,3 puntos más que en 2016.

Otro dato particular se concentró en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con subas en los guarismos del 0,3 por ciento en indigencia y de 3,9 en pobreza.

En el Gran Córdoba la pobreza pasó de 40,5% a 30,7% en tanto que la variación de la indigencia fue de 10,8% a 7,8% durante los últimos seis meses del año.

 

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Las clases alta y baja recuperaron sus ingresos reales más que los sectores medios

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En el segundo trimestre del año, los ingresos del conjunto de la población avanzaron por encima de la inflación, pero algunos tuvieron mejoras más significativas que otros. De acuerdo con un estudio realizado por Ecolatina, la clase alta ( 20% de la población con los mayores ingresos familiares per cápita), tuvo una mejora en su ingreso real de 5,3%, seguido por la clase baja (el 40% de la población con menores recursos), que registró una suba de su ingreso real de 4,2%. El último lugar correspondió a la clase media (el 40% restante de la población), cuyos ingresos tuvieron un aumento de 3,9% i.a.

Distribución del ingreso nominal

El INDEC dio a conocer cifras de la distribución del Ingreso del 2do trimestre de 2017 que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Así como sucedió con los indicadores del mercado laboral, por primera vez desde la normalización del INDEC, es posible realizar una comparación interanual (2 do trimestre de 2017 vs 2 do trimestre de 2016).

El dato más importante del comunicado es el que caracteriza a la Población según escala de ingreso per cápita familiar. El 10% de la población de menor ingreso per cápita familiar (1 Decil) percibió en promedio $ 1.200 mensuales (casi $ 1.300 según la mediana del decil). En cambio, el 10% de la población de mayor ingreso per cápita familiar percibió en promedio $ 23.560 mensuales  ($ 20.000 según la mediana del decil) durante el 2do trimestre de 2017.

La brecha entre el 10% de la población de mayor ingreso y el 10% de menor ingreso alcanzó 15 veces según la mediana y 20 veces según el promedio durante el 2 do trimestre trimestre de 2017. Dicha brecha se amplío (empeoró la distribución) respecto del 2 do trimestre de 2016. El Coeficiente de Gini también muestra un mínimo respecto del 2 do  trimestre del año pasado.

Distribución del ingreso real

Ahora bien, que la distribución del ingreso de la población en términos per cápita haya empeorado levemente respecto del 2 do trimestre de 2016 no dice mucho sobre el poder de compra de las familias (evolución del ingreso descontada la inflación). En base a nuestros relevamientos de precios (IPC GBA Ecolatina) podemos caracterizar la inflación por deciles. Como es sabido, en contextos de cambios significativos de precios relativos (suba de tarifas, movimientos cambiarios, etc.) la suba de precios no es homogénea entre productos y como la canasta de consumo de una familia de alto ingreso es distinta a la de un hogar de escasos recursos, cada familia sufre una inflación distinta.

Para obtener una proxi de la evolución del ingreso real de cada decil (tipo) de hogar hemos extrapolado la inflación por deciles del IPC GBA Ecolatina al resto del país. Al cruzar dicha información con la variación interanual de los ingresos de la Población según escala per cápita familiar, obtenemos los siguientes resultados:

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Baja de la inflación reduce la pobreza pero no la elimina

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La desaceleración de la inflación se refleja también en un menor crecimiento de la canasta básica con que se mide la pobreza. Esto, más la incipiente recuperación de la producción, contribuyen a reducir la pobreza. Pero no alcanzan para eliminarla. Para lograr este objetivo es necesario sumar audacia, innovación y coordinación en el proceso de modernización de las instituciones educativas y laborales. 
El INDEC informó que en mayo y junio la producción creció entre el 3% y 4% interanual. También que el valor de la canasta básica trepó a $4.862 promedio en julio último, lo que representa para una familia tipo $15 mil mensuales luego del ajuste por adulto equivalente. Este valor es un 21% superior al del mismo mes del año pasado, reflejando una desaceleración en el ritmo de su aumento. Una economía que empieza a crecer y una inflación que empieza a ceder son señales positivas para la reducción de la pobreza.
¿Alcanza con profundizar estas tendencias para construir una sociedad plenamente integrada? Sin duda que el orden macroeconómico es fundamental y todavía queda mucho por hacer para lograr estabilidad y crecimiento sostenido. Pero, en paralelo, sirve notar que según el INDEC, el 30% de los hogares más pobres vivía en el primer trimestre del 2017 con aproximadamente $3 mil por persona por mes, es decir, un monto muy por debajo de lo que necesita para salir de la marginalidad.
Una forma de evaluar las capacidades de generación de ingresos de los hogares pobres es comparando con el otro extremo de la distribución, es decir, con el 30% de mayores ingresos. Así, tomando a los jefes y cónyuges de los hogares se observa que: 
  • En hogares de bajos ingresos sólo el 38% de los jefes y cónyuges tiene educación media o alta mientras que en los de mayores ingresos el 67% alcanza estos niveles.
  • Entre los hogares de menores ingresos sólo el 55% de los jefes y cónyuges trabaja, mientras que en los de mayores ingresos trabaja el 69%.
  • Entre los hogares de menores ingresos el 23% de los jefes y cónyuges ocupados son asalariados privados formales o cuentapropistas profesionales, mientras que en los hogares de mayores ingresos el 45% accede a estos tipos de empleos.
Estos datos muestran que los hogares de mayores ingresos tienen una conformación educativa y laboral marcadamente diferente a la de los pobres. En las familias de mayores ingresos, los responsables por la manutención del hogar se caracterizan por tener más educación, lo que les facilita la inserción laboral y el acceso a puestos de trabajo decentes. Más allá de las debilidades de las que todavía adolecen las estadísticas del INDEC en materia de relevamiento de ingresos, resulta muy sugerente que a partir de estas características los hogares de mayores ingresos generen hasta 6 veces más ingresos per cápita que los hogares pobres. En otras palabras, la pobreza está esencialmente asociada a las barreras que impiden el acceso al empleo de calidad.
El crecimiento económico y la estabilidad de los precios son condiciones necesarias, pero no suficientes para superar la pobreza. Para acelerar la construcción de una sociedad más integrada se necesita además políticas acompañantes. Un punto de partida clave es descartar las recetas tradicionales como imponer aumentos de salarios de convenio por encima de los aumentos de la productividad o complejizar y judicializar la legislación laboral o mantener altas las cargas sociales. Estas medidas, que se aplicaron con intensidad en el último ciclo de crecimiento (2003 – 2011), en el mejor de los casos favorecen a los hogares de ingresos más altos, que ya tienen buenos empleos, pero no promueven la entrada a los empleos decentes a las familias más postergadas.
Al crecimiento y baja inflación hay que sumarle innovación en las políticas sociales. En educación, es clave que las provincias y los municipios pongan énfasis en los centros de cuidado de la primera infancia y mejoren sustantivamente la cobertura y la calidad de la educación básica. Esto comenzará a revertir los déficits educativos. En paralelo, hay que promover la generación de empleos, especialmente los orientados a jóvenes y mujeres con menos formación, a través de la modernización de las instituciones laborales. Aquí se debería contemplar mínimos no imponibles a las cargas sociales, un estatuto laboral especial para pequeñas empresas y simplificar, en general, la legislación laboral.
Una macroeconomía sana no exime de ser audaz en el diseño e implementación de las políticas sociales. Es fundamental no repetir el error de  maximizar los beneficios del crecimiento entre los trabajadores formales sino en lograr el acceso de los hogares más humildes al empleo formal. El desafío es grande porque hay que ensamblar políticas de corto plazo (modernizar las instituciones laborales) con políticas de largo alcance (modernizar las instituciones educativas).
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La pobreza sigue en alza en Posadas, empujada por la inflación y el aumento en los servicios

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Pasados 20 meses de un cambio de modelo, los brotes verdes no aparecen y la economía misionera es una de las que más sufre las consecuencias, con asimetrías y pérdida de empleo. El gobernador Hugo Passalacqua lo advierte en su mensaje a los diputados, incluido en el Presupuesto 2018: “Si bien los analistas económicos opinan que el rumbo es el correcto, la economía todavía no muestra claramente que ha comenzado una etapa de crecimiento sostenible y que sea percibido en la “vida diaria”. Eso se refleja claramente en los índices de pobreza que registra la capital misionera, que vuelven a exhibir una compleja situación social que empeora.

El índice de Pobreza en el primer trimestre de 2017 en el aglomerado Posadas, se elevó al 34,6 por ciento, mientras que el índice de Indigencia en Hogares fue del 21,4 por ciento. En el primer trimestre de 2017, la pobreza creció 0,3 puntos porcentuales con respecto al cuarto trimestre de 2016; en cambio; la indigencia creció 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo periodo.

Según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, que utiliza el sistema multicausal, que permite una precisión mayor en los datos, para un hogar compuesto por cuatro personas, el umbral de carencia severa (indigencia) y de carencia (pobreza) fue de 3.944,5 y de 9.114,0 pesos, para el primer trimestre de 2017.

En el último informe de pobreza e indigencia multidimensional, al cuarto trimestre de 2016, los valores ascendían al 34,3% y 19,2% respectivamente.

Al primer trimestre de 2017 en el Aglomerado Posadas, la cantidad de hogares pobres asciende a 36.914, en tanto que la cantidad de hogares indigentes asciende a 22.831. Es decir, respecto al cuarto trimestre de 2016, se incrementaron en 320 la cantidad de hogares pobres (que pasaron de ser “hogares no pobres” a ser “hogares pobres”), y en 2.347 hogares indigentes, que pasaron de conformar el segmento de población “hogares pobres no indigentes” a “hogares pobres indigentes”.

Un hogar puede ser “pobre” o “no pobre”. Pero aquel hogar que es considerado “pobre” puede ser “no indigente” o “indigente”.

Para identificar a los hogares pobres e indigentes, se contabiliza el número de los mismos que no satisfacen un umbral determinado, es decir, a los hogares que tienen carencias o privaciones referentes a vivienda, infraestructura básica y condiciones de vida. También se han utilizado variables que sirven de identificación a los hogares pobres, como ser la presencia de menores de 10 años ayudando con dinero al hogar trabajando o pidiendo.

Debido al enfoque denominado “unión”, este método directo de satisfacción de necesidades básicas incluye a cualquier hogar relevado por la EPH del Aglomerado Posadas que cumpla con al menos uno de los indicadores siguientes. La tasa de hogares que no satisfacen un umbral determinado al primer trimestre de 2017 asciende a 22,7%.

El Índice de Pobreza e Indigencia Multicausal o Multidimensional (IPIM), calculado por el IPEC, corresponde a los hogares radicados en el Aglomerado Posadas a partir del relevamiento de periodicidad trimestral de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), de una muestra de 459 hogares y 1.489 personas.

Con el IPIM no es posible extrapolar e inferir la cifra obtenida para el Aglomerado Posadas a toda Misiones. Esto quiere decir que no se puede extrapolar una cifra de una realidad local urbana a la totalidad de la provincia.

Con los datos de este índice, tampoco es posible inferir la cantidad de personas pobres e indigentes, ya que la unidad de análisis del índice multidimensional es el hogar. Esto quiere decir que el 34.6% de los hogares del Aglomerado Posadas son pobres y el 21,4% son indigentes. Según el INDEC, el universo estimado de hogares para el cuarto trimestre de 2014 (último dato disponible) para el Aglomerado Posadas es de 106.687 (en el Censo 2010, la cantidad de hogares era de 93.120). Mediante la aplicación del IPIM, la cantidad de hogares pobres asciende a 36.914, en tanto que la cantidad de hogares indigentes asciende a 22.831.

Para el estudio se actualizó la canasta básica alimentaria y total (CBA y CBT), con una mayor muestra de variedades y precios, y una ampliación conceptual y metodológica de la misma.

El valor de la CBA y de la CBT para el primer trimestre de 2017 fue de $6.362,41 y $16.313,86, respectivamente.

 

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Pobres hubo siempre (Carlos Menem ex presidente de la Nación)

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Escriben Guillermo Knass, y Martín Leiva Varela ECONEA, especial para Economis. …Y los sigue habiendo, según el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la Argentina, más del 30 por ciento de la población (8.277.085 personas). Argentina se considera pobre, o sea que su ingreso promedio no llega a cubrir la canasta básica total. Ahora el dato significativo del informe es la situación de indigencia, donde siempre según el Indec, el 6,1 por ciento de los argentinos (1.657.221 personas) es considerado indigente o sea que no cubre sus necesidades alimentarias mínimas en el país donde se produce alimento para más 400 millones de personas.

La medición de ambos conceptos no es la ideal dado que se realiza por el método indirecto: o sea se determina el costo de una canasta básica total para la pobreza y una canasta básica alimentaria para la indigencia y se compara este valor con los ingresos de las familias tipo dividido el total de sus integrantes; si el ingreso promedio es menor que la canasta básica total las personas se consideran pobres, y dentro de este grupo si es menor que la canasta básica alimentaria se consideran indigentes.

Valores a junio de 2017

Línea de pobreza para una familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) $ 14.811,08.

Línea de indigencia para una familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) $ 6.045,34.

Si la familia tiene más miembros los ingresos deben aumentar en proporción a los integrantes.

Como dijimos, en el título “pobres hubo siempre” y en todos lados. De hecho, si colocamos a la población de acuerdo al grado de desarrollo nos encontramos con que el 80 por ciento de la población mundial vive en el subdesarrollo, con lo cual vivir en una economía desarrollada podría decirse que es la excepción a la regla.

La pobreza es la característica del subdesarrollo, y una pobreza estructural que no depende solo del ingreso de los habitantes sino de las condiciones generales de vida, como acceso a la educación, salud, servicios, etc.

De lo general a lo particular:

Para ubicar la magnitud de la pobreza argentina es útil compararla en principio a nivel mundial:

Según datos del Banco Mundial, que es el organismo multilateral encargado de medir y combatir la pobreza la situación es la siguiente:

Según las estimaciones del banco mundial el 9,6% de la población mundial vive en la pobreza, esta medida no es comparable linealmente con la medición que se realiza en la Argentina, pero podríamos decir que para el Banco Mundial es pobre la familia tipo (dos adultos dos mayores para comparar con los datos del Indec) que vive con menos de $ 4245 por mes.

O sea que para el Banco mundial el concepto de pobreza se asemeja más a nuestra línea de indigencia.

Lo que vemos en el cuadro, es que la tendencia es sumamente esperanzadora, la pobreza en el mundo hoy es poco más de un tercio de lo que era en 1990 y la tendencia es que siga disminuyendo.

Ahora veamos en nuestra región:

Estos 29,7 millones de personas equivalen al 5,6% de la población, si bien la indigencia en la Argentina da una tasa un poco mayor, recordemos que la medida es más exigente con lo cual podemos decir que nuestro país se encuentra en la media de la región.

La perspectiva regional también es alentadora ya que si bien en términos porcentuales la pobreza en la región no descendió tan rápido como la media mundial hoy tenemos menos de la mitad de pobres que en 1990.

¿Entonces estamos bien?

Aquí viene el dato no tan alentador para la Argentina:

De 33 países Argentina tiene el 6° lugar en PBI per cápita de la región, incluso salvo por Chile, los que superan a la Argentina son pequeños estados del Caribe con poca población gran actividad turística y financiera como Bahamas, Trinidad y Tobago, etc. Esto quiere decir que tenemos el ingreso de los más altos en la región pero la pobreza de la media de la región, esto solo puede deberse a una mayor desigualdad y malas políticas redistributivas, con mayores ingresos que la media deberíamos tener menos pobreza que la media.

El otro dato es la tendencia

Como vemos en el gráfico el descenso de la pobreza se estancó en el último tiempo a contramano de lo que viene ocurriendo en la región y el mundo, si a esto le sumamos falta de crecimiento, inflación y devaluación brusca de la moneda, puede incluso elevarse por la suba de precios que no sean acompañados por incrementos de ingresos de las personas en dólares.

Conclusión

La pobreza es un flagelo que no se soluciona únicamente con recursos, depende de generar una sociedad más equitativa que entre otras cosas garantice la movilidad social y las oportunidades de desarrollo de sus miembros. Lo que si es incuestionable es que, comparando con países de la región, con los ingresos que tenemos no deberíamos tener los índices de pobreza e indigencia que tenemos, siempre hubo pero cada vez hay menos, no seamos la excepción a la regla. El tema es sumamente amplio y no debería ser indiferente a nadie, recomendamos la lectura de los documentos del Observatorio de la Deuda social de la UCA para más información sobre la situación en  nuestro país.

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