Pymes

En Brasil y por cuarta vez, CAME y PromArgentina afianzan inserción de pymes en el mercado brasileño

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La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y PromArgentina, la Agencia Argentina para la Promoción de Inversiones y el Comercio Internacional, acompañan a más de 50 pymes de 12 provincias en una nueva edición de ExpoApras, la 43ª Feria y Convención Paranaense de Supermercados, en el estado de Paraná, Brasil. De esta manera, la entidad pyme junto a PromArgentina consolidan el modelo de comercio con el sur brasileño con el objetivo de estrechar lazos y fortalecer las relaciones económicas entre ambos países.

El stand de CAME es el más grande de la feria con 410 m2


“En un contexto de retracción del consumo minorista, las pymes deben ampliar mercados para recuperar rentabilidad. Continuaremos acompañando a las empresas argentinas con este tipo de acciones y con capacitaciones, fundamentales para generar nuevos espacios de comercialización”, dijo el presidente de CAME, Ricardo Diab. A su vez, destacó que PromArgentina incorporó, a partir de este año, a ExpoApras a su agenda de ferias internacionales.

La participación argentina en ExpoApras 2026 cuenta con un stand propio de 410 m², diseñado para potenciar la visibilidad de las empresas y favorecer la generación de vínculos comerciales. En ese marco, se realizarán rondas de negocios con más de 50 compradores brasileños, quienes mantendrán reuniones directas con las pymes que integran la comitiva. Asimismo, se llevarán a cabo visitas técnicas a supermercados y distribuidores, donde se podrán conocer de primera mano las metodologías de compra, las dinámicas comerciales y los productos con mayor demanda en el mercado brasileño.

La delegación nacional está integrada por pymes de Buenos AiresCABAChacoCórdobaCorrientesEntre RíosMendozaNeuquénRío NegroSaltaSan Juan y Santa Fe, de los rubros alimentos y bebidas; bazar; envases y embalajes; productos para el hogar; servicios, e higiene y cuidado personal, entre otros. “El brasileño reconoce y destaca el diferencial del producto argentino”, remarcó Diab.

Las rondas de negocios son fundamentales para ampliar la cartera de compradores


Asimismo, se realizarán encuentros con actores relevantes del estado paranaense, entre ellos el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas de Paraná (SEBRAE-PR), organismo que acompaña de manera permanente las iniciativas de CAME. Este tipo de acciones son fundamentales para fortalecer lazos bilaterales, generar nuevas oportunidades de cooperación y consolidar la presencia argentina en uno de los mercados más importantes de Sudamérica.

CAME Brasiles una iniciativaque busca fortalecer la inserción internacional de las pymes argentinas en el estado de Paraná, al sur de Brasil. Se trata de un mercado de consumo con un potencial de casi 12 millones de clientes. Las pequeñas y medianas empresas argentinas que participan de esta nueva edición de ExpoApras poseen una oferta exportable sólida, competitiva y representativa del entramado productivo nacional.

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El Gobierno reglamenta el RIMI y activa beneficios fiscales para inversiones el sector pyme por dos años

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El decreto 242 pone en marcha el régimen para pymes y abre un nuevo frente en la estrategia económica

El Gobierno avanzó el 10 de abril con la reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) a través del Decreto 242/2026, una pieza clave para traducir en incentivos concretos el esquema aprobado en la Ley 27.802. La norma fija un plazo de dos años para canalizar inversiones productivas con beneficios fiscales y define qué proyectos podrán acceder. La decisión llega en un contexto de búsqueda de reactivación y plantea una tensión de fondo: ¿alcanza un régimen focalizado en pymes para dinamizar la inversión o se trata de un instrumento acotado dentro de una estrategia más amplia?

El dato central es operativo y político a la vez: las inversiones alcanzadas serán aquellas realizadas desde la entrada en vigencia del régimen y hasta dos años después de la reglamentación operativa que deberá dictarse en un plazo de 30 días. El esquema apunta a micro, pequeñas y medianas empresas —hasta Mediana Tramo 2— y también incluye a entidades sin fines de lucro registradas, siempre que cumplan con los parámetros exigidos.

Un marco fiscal para ordenar la inversión productiva

El decreto completa la arquitectura legal del RIMI, creado por la Ley 27.802, cuyo objetivo es incentivar inversiones nacionales y extranjeras con impacto en producción, empleo y exportaciones. La reglamentación avanza sobre un punto clave: delimitar qué se considera inversión productiva y bajo qué condiciones se accede a los beneficios.

El universo es amplio pero definido. Incluye bienes de capital y de tecnología —siempre nuevos—, inversiones en riego agrícola, mallas antigranizo y hasta bienes semovientes con fines reproductivos. También incorpora obras vinculadas a la actividad productiva, siempre que no superen el 30% de avance al momento de entrada en vigencia de la ley.

La norma agrega un componente estratégico: promueve inversiones en eficiencia energética, tanto en generación renovable como en optimización del consumo. En ese punto, el régimen se alinea con una lógica de modernización productiva más que con un estímulo generalizado.

El acceso a los beneficios está atado a la “puesta en marcha” de la inversión, entendida como su utilización efectiva para generar ganancias gravadas. Es decir, no alcanza con invertir: el activo debe entrar en funcionamiento para habilitar el beneficio fiscal.

Beneficios, restricciones y control: el equilibrio fiscal detrás del régimen

El decreto no solo habilita incentivos, también fija límites. El uso de beneficios fiscales —incluyendo devoluciones vinculadas al IVA— tendrá un tope del 50% del cupo anual previsto en el presupuesto nacional. Además, la asignación se ordenará según la antigüedad de los saldos fiscales, lo que introduce un criterio de priorización.

A la vez, quedan excluidas las inversiones financieras o de portfolio, reforzando el enfoque productivo del régimen. También se establecen condiciones estrictas para acceder: no podrán beneficiarse quienes mantengan deudas firmes, exigibles e impagas con el organismo recaudador.

La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), junto con las áreas de Agricultura y Energía, tendrá un rol central en la implementación. Deberá dictar en 30 días las normas operativas que definirán, en la práctica, el alcance real del régimen.

Pymes en el centro y señales al mercado

La reglamentación del RIMI posiciona a las pymes como eje de la política de inversión en esta etapa. En términos políticos, el Gobierno busca mostrar un esquema de incentivos focalizado, con impacto en la economía real y sin expandir de manera indiscriminada el gasto tributario.

El diseño también refleja una lógica de control: los beneficios están condicionados, escalonados y sujetos a verificación. No es un régimen de acceso automático, sino administrado. Eso reduce riesgos fiscales, pero también puede limitar su velocidad de adopción.

En el plano de la agenda económica, el RIMI aparece como complemento de otras herramientas orientadas a atraer inversiones, aunque con un perfil más acotado. No apunta a grandes proyectos, sino a un entramado productivo más fragmentado, con impacto territorial.

Implementación, demanda y capacidad de tracción

El decreto pone en marcha el régimen, pero su efectividad dependerá de la reglamentación que se dicte en las próximas semanas y del nivel de adhesión del sector privado. La clave estará en si las condiciones logran traducirse en decisiones de inversión concretas.

También habrá que observar cómo interactúa el RIMI con el contexto macroeconómico y con otros instrumentos vigentes. El plazo de dos años fija una ventana clara, pero no garantiza resultados.

En paralelo, el foco en sectores como energía y agro introduce una señal sobre las áreas prioritarias, aunque sin excluir otros rubros. La pregunta que queda abierta es si este esquema logra escalar o si queda como un incentivo puntual dentro de una política más amplia que todavía está en construcción.

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Las ventas minoristas pyme bajaron 0,6% interanual en marzo

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Durante el mes de marzo, las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una contracción interanual del 0,6% medida a precios constantes. A su vez, la comparación con el mes de febrero marcó un descenso del 0,4% para la actividad comercial minorista.
 


En cuanto a las perspectivas para el año, el 48% de los consultados prevé un mantenimiento de los niveles vigentes, frente a un 39,7% que espera una mejora y un 12,4% que vaticina un retroceso. Sobre la disposición para invertir, el 59,1% de los empresarios califica el escenario presente como no apto para nuevos desembolsos, en contraste con el 13,1% que lo considera una oportunidad. Asimismo, el 27,7% de la muestra no manifiesta una definición concreta al respecto.
 


La evaluación por sectores validó la tendencia contractiva del período, con cinco de los siete rubros relevados en terreno negativo. Las mermas se localizaron en Perfumería (-9,8%), Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles (-8,3%) y Alimentos y bebidas (-0,9%). En sentido opuesto, el segmento de Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción creció un 2%, mientras que Farmacia marcó un alza del 1,1% interanual.
 


Los rubros Farmacia y Ferretería mostraron resiliencia frente a las marcadas bajas en Perfumería y en Bazar. El inicio escolar dinamizó el gasto específico, pero la pérdida de poder adquisitivo y el alza de los costos operativos afectaron al volumen general. La dependencia del financiamiento bancario y la baja predisposición a invertir definieron un escenario de marcada cautela operativa.

Datos del comercio electrónico

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) dio inicio al seguimiento de comercios con operatividad mixta para evaluar el desempeño de las ventas digitales. El relevamiento actual incluye locales que complementan sus puntos de venta físicos con canales de comercialización online. Esta metodología permite desglosar el comportamiento de las transacciones generadas específicamente en el entorno virtual.

Se entiende por venta electrónica toda transacción comercial en la cual el pedido del producto o servicio es realizado por el cliente a través de un medio digital. El criterio determinante es el canal por el cual se realiza el pedido, no el medio de pago ni la modalidad de entrega. De esta manera, se adoptaron las definiciones y los lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

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El Banco Nación libera créditos para Pymes

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El Banco Nación lanzará el próximo lunes 6 de abril nuevos financiamientos destinados a las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) con las tasas más competitivas del mercado en el marco del actual contexto de estabilidad macroeconómica.

Por un lado, la entidad presentará un producto dirigido a Capital de Trabajo con una tasa del 25% TNA, a 12 meses, lo que implica una importante rebaja respecto de la oferta anterior, e incluye tanto préstamos nuevos como la posibilidad de refinanciar pasivos existentes, lo que permite mejorar la estructura financiera de las empresas.

Además, anunciará una línea de descuento de cheques a 30 días, con una tasa del 23% TNA, reduciendo el costo respecto al 28% previo.

Con un cupo máximo de $ 1 billón en ambas opciones, estas nuevas herramientas apuntan a potenciar la inversión, el crecimiento y la capacidad productiva de ese segmento.

Esta iniciativa se inscribe en la tendencia de reducción de tasas en distintos segmentos del mercado, impulsada por la mayor demanda de instrumentos en pesos y la estabilidad cambiaria.

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Mastercard apunta a las pymes con una tarjeta que mezcla crédito, ciberseguridad y formación

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Mastercard decidió avanzar sobre un frente que combina inclusión financiera, tecnología y control de riesgos. La empresa anunció el lanzamiento de una nueva tarjeta de crédito para pymes en América Latina y el Caribe, con una propuesta que excede el instrumento de pago tradicional: promete financiamiento, monitoreo de vulnerabilidades y herramientas de ciberseguridad para negocios en crecimiento. El movimiento no es menor. En una región donde el acceso al crédito sigue siendo un cuello de botella para gran parte del entramado pyme y donde la digitalización amplió la superficie de exposición al delito informático, la apuesta de la compañía busca capturar una demanda concreta y posicionarse no solo como procesadora de pagos, sino como proveedora de infraestructura de gestión. La pregunta de fondo es otra: si esta clase de soluciones puede modificar de verdad la competitividad de las pymes o si, por ahora, funciona más como una sofisticación del negocio financiero sobre un segmento históricamente desatendido.

Una tarjeta que deja de ser solo un medio de pago

La novedad central del lanzamiento es que la tarjeta fue diseñada bajo un formato más integral. Mastercard no la presentó únicamente como una vía de financiamiento, sino como una puerta de entrada a un ecosistema de servicios orientados a pequeñas y medianas empresas. Según explicó María Barreiros, vicepresidenta senior de Producto y Soluciones para Pymes en la región, el producto incorpora dos sistemas específicos: uno para evaluar el nivel de vulnerabilidad de la empresa y otro para monitorear la presencia de datos sensibles en la deep web.

Ese dato cambia el enfoque. La propuesta deja de ubicarse en la lógica clásica del crédito corporativo para pasar a un esquema donde el valor agregado está en la prevención. Para muchas pymes, el problema no es solo conseguir liquidez, sino sostener operaciones en un entorno donde un ataque digital puede dañar pagos, proveedores, información comercial y reputación. Mastercard leyó ese cambio y movió fichas en consecuencia.

Hay además una dimensión de mercado detrás del anuncio. Las grandes compañías suelen contar con áreas internas de compliance, seguridad informática o gestión financiera. Las pymes, en cambio, operan con menos espalda técnica y presupuestaria. Ahí aparece la oportunidad de negocio: ofrecer en un mismo producto crédito, protección y asistencia para un segmento que no siempre puede contratar servicios especializados por separado.

Crédito y ciberseguridad: dos déficits que se cruzan en el mundo pyme

La lectura estratégica de Mastercard parece apoyarse en un diagnóstico claro. Las pequeñas y medianas empresas enfrentan, al mismo tiempo, dos restricciones estructurales. Por un lado, el financiamiento. Por otro, la fragilidad frente al delito digital. El lanzamiento intenta intervenir en ambos planos.

En materia de crédito, el texto base remarca que muchas pymes arrancan con ahorros propios o ayuda familiar y solo más adelante logran integrarse al sistema formal. Esa secuencia no es marginal: expone una dificultad histórica del ecosistema emprendedor para acceder a herramientas financieras acordes a su tamaño y etapa de desarrollo. La nueva tarjeta busca acompañar ese proceso con una oferta que, según la empresa, se adapta al crecimiento del negocio.

El punto relevante es que Mastercard no plantea una solución uniforme. La compañía sostiene que no todas las empresas necesitan lo mismo. Una pyme que recién empieza puede requerir educación financiera. Otra más consolidada puede necesitar tarjetas virtuales para pagos a proveedores o herramientas de gestión de gastos. Esa segmentación no solo ordena el discurso comercial; también muestra una estrategia de captura de clientes a lo largo de todo su ciclo de desarrollo.

En paralelo, la ciberseguridad aparece como el otro gran eje del lanzamiento. Las pymes suelen ser el blanco más accesible para los ciberdelincuentes precisamente porque muchas carecen de equipos especializados o de presupuesto para blindar sus sistemas. Mastercard busca simplificar esa barrera de entrada con herramientas que permitan identificar fallas sin necesidad de contratar expertos externos. Ahí radica uno de los cambios más significativos del modelo: la protección deja de ser una respuesta posterior al ataque y pasa a proponerse como vigilancia anticipada.

Un ecosistema en expansión y una disputa por el vínculo con las empresas

El anuncio también debe leerse en el contexto más amplio de la transformación de los pagos en América Latina. El texto señala que desde 2017 la región experimentó una aceleración sostenida en digitalización, impulsada por la expansión de billeteras virtuales, el comercio electrónico y nuevas plataformas financieras. Esa tendencia no fue homogénea, pero sí configuró un nuevo terreno competitivo.

En ese escenario, la tarjeta pyme deja de ser apenas un producto bancario y se convierte en una interfaz de relación entre compañías financieras y negocios reales. Quien controle ese vínculo no solo procesa consumos: también administra información, fideliza clientes, ordena pagos a proveedores y ofrece soluciones adicionales. Por eso el movimiento de Mastercard tiene una lectura más profunda que la de un simple lanzamiento comercial. La empresa busca consolidar presencia sobre un segmento productivo que, a medida que se digitaliza, se vuelve más valioso.

La decisión de incorporar servicios de formación y mentoría refuerza esa ambición. Mastercard plantea acompañar a los emprendedores con herramientas educativas y vincular a quienes recién comienzan con empresarios más experimentados. Esa capa de capacitación no es secundaria. En la práctica, amplía el perímetro del producto y convierte a la compañía en un actor que no solo financia o procesa pagos, sino que también intenta influir sobre la manera en que las pymes aprenden a operar en un entorno digital.

Qué cambia para las pymes y qué gana Mastercard

Para los pequeños negocios, la propuesta puede traducirse en tres beneficios concretos si la implementación acompaña el diseño: acceso a financiamiento, mayor capacidad de prevención frente al fraude y herramientas para ordenar gastos y decisiones. En un mercado cada vez más digitalizado, esa combinación puede representar una ventaja operativa real. Menos exposición al delito, más información sobre riesgos y mayor formalización financiera pueden mejorar la capacidad de escalar.

Pero detrás de ese beneficio también hay una estrategia empresarial nítida. Mastercard busca correr el eje desde la tarjeta como plástico hacia la tarjeta como ecosistema. Es una manera de capturar más valor en cada relación comercial y de evitar que el negocio quede reducido a la intermediación del pago. La empresa se posiciona así en una zona donde convergen fintech, banca tradicional, servicios de seguridad y plataformas de gestión.

Esa convergencia importa porque redefine la competencia. Ya no alcanza con ofrecer límite de crédito o promociones. El diferencial empieza a jugarse en la capacidad de resolver problemas más complejos del negocio cotidiano: fraude, administración, proveedores, control de gastos, visibilidad de riesgos, educación financiera. Mastercard parece haber decidido que la disputa por las pymes en América Latina se va a librar ahí.

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