QATAR

Messi y el Dibu Martínez: vulgares y obscenos

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Que Lionel Messi y el arquero Dibu Martínez hayan sido tildados de vulgares y obscenos me generó el recuerdo de una nota (“Maradona, el obsceno”) que publiqué en el diario “Página 12” hace ya mucho tiempo, el 20 de octubre de 2009.

Me permito reproducirla, con el ánimo de reflexionar e intercambiar, en esta época de obscenidades marcadamente agudizadas y casi naturalizadas, en el contexto del retroceso mundial y del más inhumano capitalismo, expresado en las propuestas neoliberales.

No pretendo defender el indebido y “políticamente incorrecto” gesto del guardavallas y creo entender la legítima molestia que debe haber causado en algunos sectores de la sociedad. Pero no acepto y detesto la fingida “moralidad” de aquellos verdaderos inmorales que representan y encarnan los proyectos de profunda degradación humana.

Por ejemplo, no puedo olvidarme del diario “La Nación”, relevante sostén de la genocida dictadura cívico-militar, que con su prédica supuestamente impoluta y ajena a lo vulgar y obsceno, acompañaba en silencio el comportamiento de aquellos que violaban mujeres, robaban bebés, lanzaban al mar a personas vivas y picaneaban la vagina de mujeres embarazadas.

Estos sectores y medios están inhabilitados para “dar cátedra” sobre lo vulgar y la obscenidad.

MARADONA, EL OBSCENO (20/10/2009)

Maradona estuvo mal. En rigor estuvo pésimo, con sus groseras expresiones dirigidas a algunos periodistas, en la conferencia de prensa después de haber clasificado para el Mundial de Sudáfrica. Se equivocó muy fiero por varias razones: en primer lugar por el carácter soez de sus manifestaciones; por la repercusión nacional y mundial que seguramente tendrían sus declaraciones; por eclipsar la principal noticia que fue la clasificación al Mundial; por desviar la necesidad de realizar análisis serios acerca de su papel como entrenador y sobre la débil performance deportiva del seleccionado.

Millones de personas escuchamos al unísono su muy explícita referencia a una práctica antigua, que no es abominable en sí y que responde a la legítima y voluntaria opción de libre albedrío entre adultos, pero que requiere de una consideración alturada, sin ventilarse de semejante manera ante una audiencia multitudinaria que, desde luego, también incluyó a niños y adolescentes.

Seguramente han habido comportamientos previos entre cierto periodismo y el propio Maradona que dieron pie (aunque no es justificable) a ese nivel de exabruptos. De todos modos es absolutamente cierto, también, que algunos periodistas y algunos medios pueden desencajar y encolerizar hasta al más pintado. Distorsionan, frivolizan, mienten, se mofan agresivamente. Algunos hasta fingen aparecer y/o se creen que son “la ética con patas”.

Y al día siguiente, vino la respuesta de la “sociedad” y de los periodistas y sus diversos medios. Y le dijeron de todo al verborrágico Director Técnico de la Selección. Muchas críticas certeras y también muchas críticas miserablemente hipócritas.  La global obscenidad del conjunto social se depositó sin más en el ex jugador de fútbol, casi expiando las obscenas conductas de tantos otros.

Existen, sin duda, distintas interpretaciones y valoraciones acerca de expresiones obscenas (si se quiere focalizadas) y de manifestaciones obscenas de carácter estructural en el funcionamiento de nuestras sociedades.

La obscenidad de la explotación y de las ganancias sin límites por parte de determinadas empresas; la obscenidad de los sectores económicos altamente concentrados y de enormes riquezas; la obscenidad de la consecuente pobreza; la obscenidad de los niños que mueren por desnutrición; la obscenidad de quienes no tienen acceso al empleo, a la salud y a la educación; la obscenidad de las mujeres (usualmente pobres) que innecesariamente mueren por prácticas abortivas que podrían evitarse o bien realizarse en adecuadas condiciones sanitarias, etc.

De todos modos, veamos algunos casos particulares:

¿Podría, por ejemplo, el senador Carlos Reuteman, ex gobernador de la provincia de Santa Fe, criticar la real obscenidad de Maradona?  Cuando hace poco, ante la oferta de una eventual candidatura, Reuteman dijo que “se la podían meter en el ….”, lugar recóndito que poseen las personas.

¿Podría el conductor televisivo y ex periodista deportivo Marcelo Tinelli, señalar a Maradona como obsceno, olvidándose de sí mismo?  Y los programas de Tinelli también son vistos por millones de personas, incluidos niños.

¿Podrían algunos canales de televisión cuestionar la obscenidad de Maradona, cuando publicitan con imágenes sugestivas y de alto voltaje, que el público se comunique con un mensaje de texto para contactar con alguna exuberante y explícita “compañía” femenina?

¿Podría el diputado Francisco de Narváez imputar de obsceno a Maradona, cuando él reconoció por televisión que por todas sus grandes y diversas empresas pagaba menos impuestos que el periodista que lo entrevistaba?

¿Podría la jerarquía de la Iglesia Católica acusar de obsceno a Maradona, cuando no se expidió condenando los abusos sexuales a niños del pedófilo cura Julio César Grassi, quien está condenado a 15 años de prisión, aunque aún permanece en libertad? Precisamente el caso del cura Grassi tiene cierta simetría con las expresiones de fellatio que vertió Maradona. Uno de los jóvenes abusados por Grassi, declaró que el cura le propuso: “¿querés que te la …..?”

El tradicional matutino “La Nación”, en su primera página, titula: “Maradona escandalizó a todos, pero no se arrepiente”. Estimamos que sería conveniente, por diversas razones, que Maradona se disculpara. Pero no podemos dejar de preguntarnos, si “La Nación” se arrepintió de haber apoyado el genocidio político y económico de la dictadura cívico-militar de Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz. Y la dictadura fue algo más que una obscenidad.

Maradona, el obsceno, en definitiva es un niño de pecho al lado de algunos “respetables” y bien educados actores políticos, económicos, eclesiásticos y periodísticos, que pululan en nuestra sociedad.

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Un partido perfecto, el sufrimiento y el corazón en los penales

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(Por Jerónimo Granero, enviado especial) El seleccionado argentino jugó un partido perfecto hasta los 32 minutos del segundo tiempo con una superioridad abrumadora sobre Francia pero en un instante se topó de frente con el 2-2 que lo obligó a sacar el corazón para llevar la definición hasta los penales.

Que el sufrimiento no tape la gran final que jugó el equipo de Lionel Scaloni, quien una vez más acertó con el planteo inicial y borró de la cancha al defensor del título durante 77 minutos.

A partir del 2-2, el partido se rompió y perdió todo tipo de análisis pero allí apareció el poder de fuego del equipo campeón para ir en busca de la victoria que nuevamente se vio frustrada por la máquina futbolística que es Kylian Mabppé.

De arranque, el director técnico apostó por el desequilibrio individual de Ángel Di María por izquierda y la jugada fue un pleno.

El rosarino, quien habitualmente se había movido por la derecha durante el Mundial, se paró en el sector de Jules Koundé y con su desequilibrio fue lo más peligroso de la Argentina en el ataque.

La elección no fue al azar ya que Koundé es habitualmente zaguero y no siente tanto el lateral y Dembelé es un extremo habilidoso y distraído con la marca.

El DT también mantuvo a Nicolás Tagliafico desde el inicio y fue una muralla en el lateral izquierdo.

En parte por la gran actuación del ex Banfield e Independiente, Didier Deschamps sacó a Ousmane Dembelé antes del primer tiempo.

El extremo de Barcelona también le había cometido la falta del penal a Di María, quien estuvo intratable para los franceses hasta que se agotó físicamente.

En el aspecto defensivo y para contrarrestar el 4-2-1-3 de Francia, Argentina repartió las marcas con Messi suelto, entre Enzo y Julián tomaron a Tchouaméni, Molina estuvo con Mbappé apoyado con De Paul, Tagliafico con Dembelé, mientras que Alexis Mac Allister se quedó con Antoine Griezmann.

Di María fue la clave del ataque argentino con su explosión en el uno contra uno frente a Koundé y por allí llegó la apertura del marcador, porque primero le enganchó al defensor y luego fue derribado por Dembelé cuando ingresaba al área.

El equipo creció con la ventaja y manejó la pelota con paciencia ante la pasividad de Francia que no asumía el golpe del gol en contra.

La presión de los franceses no era tan efectiva como en los primeros minutos y la Argentina aprovechó esos minutos de desconciertos con el contraataque letal que terminó en el gol de Di María.

En cuatro toques el equipo salió del fondo por la derecha y la finalización llegó por la izquierda.

La baja del equipo se puede explicar con la salida de Di María ya que le quitó frescura y el arco de Lloris quedaba cada vez más lejos.

De todos modos, Argentina manejaba la pelota y Francia no generaba peligro pese a la presencia de los cuatro delanteros.

El descuento llegó cuando Argentina estaba con la posesión en el sector derecho y le pasó algo similar que a Francia. En dos pases quedó Kolo Muani mano a mano con Otamendi y al experimentado zaguero no le quedó otra que bajarlo cuando el delantero entraba al área.

El rápido empate nació en una pelota que Messi pierde en el sector izquierdo sin opción de pase justo donde estaba ubicado Di María.

De la prórroga se destaca la gran actitud del equipo en el primer tiempo con el aire fresco que aportaron Gonzalo Montiel y Leandro Paredes más la potencia ofensiva de Lautaro Martínez que tuvo tres situaciones y participó en el gol de Messi que parecía que era el broche de oro.

Sin embargo, llegó una vez el sufrimiento y con el 3-3, Argentina estuvo cerca de perder y de ganar en menos de un minuto.

Con fútbol, al principio, y con el corazón después, Argentina consiguió su tercera Copa del Mundo.

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Scaloni y la construcción de un grupo que llegó a la gloria en Qatar 2022

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(Enviados especiales).- Lionel Scaloni lloró, se emocionó y se colgó la medalla de campeón del Mundo en Qatar 2022 pero su trabajo como líder ya tenía una gran parte del trabajo conquistado con la construcción de un grupo sólido que dejó una huella en la historia.

Desde que asumió el cargo después de la frustrante experiencia en el Mundial de Rusia 2018, Scaloni siempre repitió que tenía el objetivo de que el seleccionado vuelva a ser “de todos”.

El exfutbolista que se educó en la Selección durante la época de José Néstor Pekerman primero se armó su grupo de trabajo con personas que hablen su mismo idioma futbolístico.

Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala junto al analista Matías Manna conformaron el cuerpo técnico que encabezó la renovación de un plantel que se había desgastado después del Mundial de Rusia 2018.

La primera decisión fue darle un respiro a Lionel Messi que había padecido su cuarta Copa del Mundo por los conflictos internos que se habían producido antes y durante el ciclo de Jorge Sampaoli.

Con una convocatoria llena de caras nuevas, Scaloni encaró una gira por Estados Unidos con amistosos ante Guatemala y Colombia.

El ojo del cuerpo técnico fue clave ya que muchos de esos futbolistas transcurrieron todo el ciclo y hoy llegaron a lo máximo en Qatar 2022.

El primer partido de Messi con Scaloni fue un duro 1-3 ante Venezuela que casi pone en duda la continuidad del entrenador que todavía tenía la etiqueta de interino.

En la Copa América de 2019, un ratificado Scaloni formó el primer grupo con Messi a la cabeza y solo acompañado por Ángel Di María, Sergio Agüero y Nicolás Otamendi de la “vieja guardia”.

Sin embargo, estos se empezaron a mezclar con tres piezas claves para la unión grupal: Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso.

Casualmente los integrantes de la base del mediocampo del equipo fue determinante para la conexión generacional que logró tomar con naturalidad compartir equipo con el ídolo con el que habían crecido viendo por televisión.

Con la ratificación de Scaloni después del tercer puesto en Brasil con apoyo de Messi incluido, el cuerpo técnico siguió con su objetivo y consolidó al grupo para las Eliminatorias y la Copa América 2021 que incluyó a un cuarto integrante de la “banda” de Messi: Alejandro “Papu” Gómez.

“Logramos que Messi sienta que es uno más”, destacó el DT tiempo después del título que cortó la racha de 28 años del seleccionado.

Luego de un camino casi perfecto al Mundial más la conquista de la Finalissima contra Italia en Londres, Scaloni tenía la difícil misión de armar la lista para Qatar 2022 con solo 26 futbolistas.

Las lesiones se interpusieron en el camino y Scaloni debió tomar decisiones difíciles que no resquebrajaron esa fortaleza grupal.

La ausencia de Lo Celso y las bajas a último momento de Nicolás González y Joaquín “Tucu” Correa se asumieron como una resolución necesaria que debía tomar el líder del plantel para el bien del equipo.

El “triunfo” personal de Scaloni se concretó antes de la final contra Francia porque muchos de los “chicos”, como él les dice, que pasaron por su ciclo estuvieron en la tribuna como hinchas.

La Copa del Mundo dejará a Scaloni en la historia pero la construcción de este grupo que hizo disfrutar a Messi, con 35 años, será la otra gran medalla que se colgará el entrenador de Pujato.

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Argentina es Campeón del Mundo

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(Por Fernando Bianculli, enviado especial).- En una noche para el infarto, con “Lio” Messi en esplendor, Argentina se coronó campeón mundial por tercera vez en su historia, a 36 años de la gesta de México ’86, luego de vencer a Francia por 4-2 en la definición por tiros penales de una increíble final de Qatar 2022, empatada 3-3 al final de 120 minutos.

La selección estuvo dos veces a tiro de ganar el partido, en el tiempo regular y el extra, pero un intratable Kylian Mbappé, autor de un triple, elevó a niveles imposible el dramatismo del desenlace.

En la tanda de penales Argentina anotó sus cuatro remates (Lionel Messi, Paulo Dybala, Leandro Paredes y Gonzalo Montiel), “Dibu” Martínez tapó el disparo de Kingsley Coman y Aurélien Tchouaméni desvió el suyo.

En su última noche mundialista, Messi abrió el marcador de penal a los 23 minutos del primer tiempo y Ángel Di María, otra de las grandes figuras, estiró la cuenta a los 32 de la misma etapa.

Mbappé forzó el tiempo extra con un doblete a los 35 y 36 minutos del segundo tiempo y luego quiso los penales cuando empató 3-3 a los 117, en el segundo suplementario, después de que Messi consiguiera el 3-2 a los 109, en un mano a mano colosal entre las dos celebridades del fútbol planetario.

Más de 80.000 fanáticos de Argentina deliraron en el estadio Lusail por la esperada conquista de la selección y elevaron a Messi al plano celestial de Diego Maradona, figura omnipresente en la memoria del hincha durante toda la competencia.

Argentina, campeón ’78 y ’86, se consolidó como el cuarto país más ganador de la Copa Mundial de la FIFA después de Brasil (5), Italia y Alemania, que suman 4. Francia se quedó con 2.

La “Scaloneta”, que ya suma tres títulos por la conquista previa de la Copa América y la Finalissima, cortó con una racha de dos décadas sin consagraciones de equipos sudamericanos.

Sin más detalles, Scaloni avisó el día previo que sabía cómo jugar el partido, qué formación disponer y qué dibujo táctico utilizar. Lo ocurrido hasta el minuto 80 fue una clara demostración que el entrenador proyectó la final a la perfección, con una soberbia actuación colectiva de un equipo plenamente consciente de la oportunidad.

Di María fue titular por primera vez en la fase final de Qatar 2022 y se convirtió en un factor clave para el desenlace del partido. Abierto por la izquierda, el rosarino se transformó en el receptor de un mediocampo fino para la circulación de la pelota y concentrado para ganar todos los duelos en su sector.

Argentina le quitó la pelota a Francia en el primer tiempo (49 por ciento de posesión contra 36), tuvo una circulación rápida, supo explotar los espacios y golpeó en sus momentos. Di María perdió una buena chance en posición de gol a los 16 minutos con un remate defectuoso pero no se dejó ganar por la frustración.

Por su sector, la izquierda, generó la jugada del penal cometido por Dembelé, a quien Didier Deschamps castigó con un cambio a los 40 minutos, al igual que al otro ausente (Olivier Giroud).

Messi, por cuarta vez en el campeonato, facturó la pena máxima con engaño al arquero Lloris y el desarrollo de la final se inclinó definitivamente hacia un equipo con deseo de campeón.

Mbappé, bien controlado por Nahuel Molina y De Paul, casi que no tenía participación en la banda izquierda, por lo que se desplazó al centro del ataque cuando salió Giroud. Griezmann, otro hombre clave en Francia durante todo el Mundial, no encontraba su lugar en la cancha, incomodado por un Enzo Fernández patrón.

La confianza y la fluidez del juego argentino aumentó pasada la media hora y se cristalizó con un contraataque de ensueño, a un toque, con cada movimiento que pedía la jugada. Con Francia adelantado en el campo, Messi, Julián, Alexis y Di María combinaron a la carrera en 40 metros para un gol de antología.

Delirio total en Lusail. Argentina, apoyada por 80 mil hinchas, en un estado de gracia, con todos sus jugadores a nivel de excelencia frente a un rival minimizado. Esa fue la sensación que dejó la primera parte.

En la segunda el desarrollo mantuvo esa tendencia, con posibilidades de conseguir el tercero, hasta que comenzó otro partido, completamente inesperado por lo visto hasta ese momento.

Un penal cometido por Otamendi, en una de sus pocas fallas en el Mundial, reavivó el espíritu francés con un Mbappé obstinado en arruinarle la noche de su vida a su compañero del Paris Saint Germain.

Un minuto después del descuento, tras combinar con Thuram, Mbappé sacó un latigazo que se transformó en el suplicio del 2-2 y dejó a su equipo perfilado anímicamente para la victoria, que pudo llegar por el agotamiento del equipo de Lionel Scaloni.

Argentina empezó de cero en el tiempo extra, renovó fuerzas y contó con tres chances de Lautaro, errático en la definición pero partícipe para asistir a Messi en el tercer gol que parecía el definitivo.

Sin embargo, una mano de Gonzalo Montiel puso a Mbappé nuevamente cara a cara con “Dibu” y el delantero no falló para coronar un hat trick que le permitió quedar como máximo anotador del Mundial con 8 tantos.

En los penales, con la hinchada argentina de fondo, el equipo no falló, “Dibu” Martínez se agrandó y sucedió lo esperado por todo el mundo del fútbol: Argentina y Messi, al fin, campeones del mundo. “Vamos Argentina la c… de su madre”, dijo Messi, elegido como el mejor jugador del Mundial, en un mensaje a todo el estadio que deliró con la conquista.

Emiliano “Dibu” Martínez, el arquero de la selección argentina campeona del mundo en Qatar 2022, afirmó luego de ganar por los penales 4 a 2 a Francia , en el tiempo regular fue empate 3 a 3, que hizo lo suyo, “lo soñado”.

“Otra vez la peleamos, nos empatan el partido, era el destino sufrí, nos pusimos tres a dos y nos empatan, después hice lo mío, lo que soñé (atajar el penal de Kingsley Coman), no tengo palabras” para agradecer.

En los penales el “Dibu” dijo que estuvo “tranquilo, se lo debía a mis compañeros, no pude atajar los tres goles y después hice todo bien”, expresó el arquero del Aston Villa de Inglaterra. Por último le dedicó el triunfo a los compañeros “de Inglaterra”.

Argentina, nuevo campeón del mundo, le ganó en los penales a Francia por 4 a 2, luego de igualar 3 a 3 el partido en tiempo regular y sumó su tercer campeonato mundial en su historia, después de Argentina 78 y México 86.

El mediocampista Enzo Fernández aseguró que “no tiene precio” haber obtenido la Copa del Mundo en Qatar luego del triunfo por penales ante Francia por 4-2, tras el empate 3-3 en tiempo suplementario.

“No tiene precio ganar un Mundial con mi país, no voy a olvidar nunca más en mi vida este momento, porque además estoy con toda mi familia”, dijo Fernández en declaraciones a TyC Sports.

“Se lo dedico a mi familia, que están en la tribuna. Hicieron un gran viaje. Y también se lo dedico al grupo de jugadores”, cerró el ex River Plate.

Enzo Fernández fue titular y con 21 años ganó su primera Copa del Mundo.

Por su parte, Rodrigo De Paul aseguró que “somos justos ganadores”, tras el triunfo de Argentina 4 a 2 en la definición por penales ante Francia, que le permitió al seleccionado albiceleste quedarse con el título de campeón del Mundo en Qatar por tercera vez en su historia.

“Nacimos para sufrir, vamos a sufrir siempre, pero vale la pena. No me lo olvido más de este día”, indicó De Paul, tras la finalización del partido en el que Argentina se coronó campeón del Mundo.

El volante añadió que “hay que sufrir para poder gozar, somos justos ganadores. Para ser campeón hay que ganarle al último campeón y hoy lo hicimos”.

“Amo a todos los argentinos. Los dejamos en al cima del Mundo. Ojalá todo el país esté tan feliz como nosotros. No lo puedo creer pero somos justos campeones”, completó De Paul.

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Acá sí se habla de fútbol y política

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Está a la vista de todos, que el mundial de fútbol está en boca de todos los argentinos. Tiene que ver con nuestra idiosincrasia, nuestra cultura y nuestra herencia que hacen al pueblo argentino. Es una cita en donde el análisis social es inevitable, entendiendo la gran cantidad de situaciones geopolíticas e históricas que salen a flote. En los mundiales todos hablan y se habla de todo.

Los mundiales en clave histórica

Como en cada actividad humana, la política se encuentra intrínsecamente relacionada con el fútbol. Es así como ya el segundo mundial estuvo inmerso en un contexto realmente oscuro. Nos remonta hasta el mundial de 1934 en Italia, donde el campeón fue Italia justamente. ¿Quién gobernaba en Italia? Si, Benito Mussolini. Es una obviedad decir que, en el régimen fascista, en donde las libertades se encontraban completamente suprimidas y la militarización en la sociedad era moneda corriente, la corrupción futbolera era moneda corriente. En 1938, mundial siguiente que tuvo a Francia como anfitrión, también tuvo a la azzurra fascista como campeona. Aquí también, el peso político inclinó la balanza para el país de Mussolini. Austria no pudo participar porque fue anexada por la Alemania nazi y Uruguay no participó por boicotear lo sucedido en Europa.

En 1950, la sede estuvo en América por los desmanes europeos en la Segunda Guerra Mundial y el proceso de reconstrucción del viejo continente. Alemania y Japón no pudieron participar por las sanciones posguerra y la Unión Soviética no aceptó la invitación. En 1974, Alemania Occidental fue el encargado de organizar la copa del mundo y en un contexto verdaderamente “picante”: la Guerra Fría. De esta forma, Europa se encontraba dividida por la cortina de hierro que separaba al comunismo del capitalismo, materializado con el muro de Berlín. Dos Alemanias, la República Federal (respondía a EE.UU.) y la República Democrática (respondía a la URSS). Este mundial tuvo el extraño hito en el que las Alemania se enfrentaron. Fue el 22 de junio de 1974, en el estadio y en las adyacencias volaban helicópteros, había perros olfateando explosivos y un enorme despliegue de seguridad. El encuentro por fase de grupo terminó con Alemania Oriental venciendo por 1 a 0 a la Alemania Occidental. Un triunfo que fue celebrado como si hubiese sido orquestado por el mismísimo Partido Comunista. Increíblemente, la República Federal Alemana terminó coronándose en esta copa mundial.

En 1978 tenemos que hablar de Argentina. Nuestro país bajo la cúpula militar del Proceso de Reorganización Nacional y el terrorismo de Estado como leitmotiv, organizaron esta copa en donde el anfitrión salió campeón, con una dudosa victoria 6 a 0 a Perú. En el Monumental, la caprichosa rodaba por el verde césped, mientras que, en cercanías, el régimen represor secuestraba, torturaba y desaparecía personas. El próximo mundial fue en España, en 1982, y fue la prueba de fuego de la reconstrucción de este país luego del franquismo. El saldo terminó derivando en que fue uno de los mundiales con mayor cobertura periodística de la historia, sobre todo, entendiendo la previa experiencia en Argentina en 1978.
Llegó México 86’ y el Diego vengó a los pibes de Malvinas. En 1982, la nefasta Junta Militar en Argentina, llevó a nuestro país a confrontar contra Reino Unido por las islas que, históricamente fueron argentinas, más allá de la ocupación británica. El saldo fue la pérdida de 649 soldados argentinos y la derrota bélica. Cuatro años después, el azar hizo que Argentina se cruce con Inglaterra en instancias eliminatorias. Diego Armando Maradona pasó a las páginas de los libros de historia, donde hizo dos de los goles más recordados de todos los tiempos. El gol del siglo, gambeteando a cuanto “pirata” se cruce, transformando su jugada en la anotación más perfecta del fútbol mundial. Y también hizo el gol más humano, el de la trampa, el del “pícaro”, el gol con la mano, conocido como “la mano de Dios”. Hasta el día de hoy, ese partido se toma con una enorme connotación política, siendo el hecho futbolístico con mayor carga emocional y geopolítica de la historia nacional. Argentina salió campeón de ese mundial.

Italia albergó la copa del mundo en 1990. Esta competición tuvo a Alemania como campeona, pero, curiosamente se da en un contexto inusitado: la reunificación alemana. En 1989, se derrumbó el muro de Berlín y comenzó el proceso en donde los alemanes se volvían a unir, anticipando la inevitable caída de la Unión Soviética. El triunfo de la selección teutona significó la celebración de un país que sufrió durante décadas, el impersonalismo político e ideológico que separó a una sociedad entera. Como dato de color, la selección argentina jugó contra dos países que, para el próximo mundial, no existían más: la URSS y Yugoslavia.

Siguiendo con estos enfrentamientos “extraños” de Argentina en mundiales, en 2006 fue la única vez que un país inexistente jugó un mundial y se enfrentó a la albiceleste. Se trata de Serbia y Montenegro, esta unión se disolvió cuatro días antes del arranque del torneo y no había tiempo de cambiar las cosas en la FIFA. Este país inexistente, remanente de la descomposición yugoslava, jugó contra Argentina y fase de grupos en donde cayó por 6 a 0 ante el combinado dirigido por José Pékerman.

Luego de este derrotero por los contextos históricos de copas del mundo que tuvieron particularidades que se explican desde la dinámica geopolítica, está claro que el fútbol es un escenario de disputa de poder. Aquí, la corrupción pesa, el racismo existe, el dinero mueve montañas y los poderosos buscan aplastar a los débiles. Los países que, históricamente, fueron sometidos por el colonialismo, el imperialismo y la dominación extranjera, sacan partida y buscan vengar a sus antepasados con hazañas deportivas. Negar que el fútbol es el lugar perfecto para que las voluntades populares tomen el control, es negar la verdadera democracia emocional, en donde el sentir del pueblo es quien dirime el humor de una nación. De fútbol, política y religión si hay que hablar. A veces, indivisibles una de otras.

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