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Problemas verdes

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La crisis del dólar vuelve a poner a la Argentina contra las cuerdas. Un round que se repite en forma cíclica y en el que ineludiblemente, los perdedores son siempre los mismos. Nada que  no se haya visto antes. La novedad es que hoy no se trata de un rasgo de “argentinidad”. El mundo está en llamas. El problema es que no se ha aprendido demasiado de las lecciones previas. Para frenar la sangría, se vuelve a recurrir a los apósitos que apenas tapan la herida.

Una aspirina para calmar la fiebre. El super cepo, usado antes por Cristina Fernández, reeditado por Mauricio Macri, no es más que eso. Mientras los grandes especuladores siguen haciendo su negocio en las sombras, la solución inmediata es bloquear las compras caseras y encarecer los viajes al exterior. Algunos a Miami o a Europa. Otros a Camboriú o Florianópolis. Mismas recetas, aunque ya hayan dado muestras de que son apenas un placebo. En la gran Argentina desigual, para conseguir los dólares que no aparecen, paga el mismo precio la clase media que ahorra para irse diez días al sur de Brasil que el sojero que espera paciente una devaluación.

El contraste es el dólar turista, que, aunque muy bueno para el turismo receptivo que alimenta a Misiones, genera la insoportable sensación de que en otros lados siempre están mejor. Es, al mismo tiempo, validar el precio de un dólar que se impone en el el “mercado informal (ilegal) y que genera otras paradojas indisimulables: el turista que ingrese con sus dólares, podrá cambiarlos a unos 325 pesos, mientras que el sojero -que retiene varios miles de millones de dólares- se debe conformar con un cambio a 136,60 pesos, más retenciones. Las filas de camiones con soja en negro rumbo a Brasil o Paraguay, se vuelven una “necesidad”. Cobran dólares cash y sin recortes ni impuestos. Negocio redondo.

Mientras tanto, el presidente Alberto Fernández promete “poner el pecho” al “desafío de enfrentar la inflación; de enfrentar a los que especulan con el dólar; de enfrentar a los que guardan 20 mil millones de dólares en el campo y no los liquidan, esperando una mejor rentabilidad, cuando el país lo necesita”. No es una prueba de masculinidad y, ante la evidencia, las palabras se le vuelven en contra. Falta acción. O mejor aún, que no recaiga siempre sobre los mismos. 

Peor aún, los datos del propio Gobierno muestran que la liquidación del sector agroexportador es récord: USD 19.100 millones en el primer semestre, superando incluso en 15 por ciento al 2021, año que había sido récord absoluto. En todo caso, la soja es una parte, pero no todo el problema. 

Con un planeta convulsionado y con los países del primer mundo también lidiando con la inflación descontrolada, está claro que una misma receta no parece ser adecuada para resolver la crisis. Es más, Argentina está cumpliendo las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y achicando su déficit, usado por la oposición como argumento para explicar la inflación interna. Los datos dados a conocer por el ministerio de Economía muestran que el déficit en el primer semestre fue de apenas el 1% del PBI.

Silvina Batakis todavía está a tiempo de pensar otras alternativas. Tiene respaldo político y Kristalina Georgieva parece estar dispuesta a ser comprensiva con la situación de Argentina. Pero las decisiones no se pueden demorar. La irresolución terminó por derrumbar la gestión de su antecesor hace, ya parece, un siglo. 

Tras una semana que supuso una prueba de fuego, Alberto Fernández organizó una reunión el viernes en la Casa Rosada con Batakis, y el titular del Banco Central, Miguel Pesce. Este fin de semana los tres funcionarios afinarán la letra chica de las medidas que posiblemente se anuncien en los próximos días.

Alberto Fernández necesita sacarse de encima esa imagen irresoluta. Hay un dato llamativo, que revela la última encuesta de Clivajes: pese a la recuperación económica y la creación de puestos de trabajo, sólo 6,9 por ciento de los entrevistados considera que ahora está mejor económicamente. Con Macri, respondieron 15,7 por ciento. Durante el primer mandato de Cristina, eligió el 28 por ciento, mientras que esa percepción bajó al 22 por ciento en la segunda etapa que culminó en 2015. El 60 por ciento coincide en que la situación económica seguirá en declive en lo que resta del año. 

El 57 por ciento de los argentinos, según el trabajo de Clivaje, coincide en que para salir de la crisis es necesario un gran acuerdo político. 

Sin embargo, ese acuerdo parece hoy improbable. La oposición disfruta de un agotador juego de desgaste, como si no fuera parte del problema, y como si la victoria -pírrica- no implicara la derrota de todos los argentinos. 

La alianza Cambiemos llevó al país a un default de su deuda en pesos y a un préstamo impagable de 45 mil millones de dólares que hoy condiciona la política económica. Es admirable que hoy den lecciones con rostros de consternación y prometan ideas mágicas que no tuvieron cuando fueron gobierno. De todos modos, las chances de Cambiemos están intactas. Solo hay que mirar qué hace el poder Judicial enquistado en los tribunales federales con sede en Capital Federal: reuniones sin disimulo con Horacio Rodríguez Larreta, quizás el elegido para continuar el legado de Mauricio Macri. Muchos de los jueces y camaristas que sacan fallos exprés a favor del ex presidente, lo acompañaron en la etapa dorada como mandamás en Boca Juniors. 

Esa desconexión entre oficialismo, oposición y la realidad, tiene como consecuencia una enorme desconfianza. Un sondeo de Zurban & Córdoba señala que 71,4 por ciento desconfía de los partidos políticos y que el 73,6 por ciento cree que el debate político se ha vuelto más agresivo y genera incertidumbres. Mala señal para la época.
En ese escenario, no sorprende el ascenso del economista Javier Milei, al que la política prefiere ningunear, pero que gana adeptos cada día. Este viernes presentaron en Misiones -donde Milei tiene la mejor imagen del país- su esquema para participar en las elecciones de 2023, para el que necesitan sumar afiliados. Llamó la atención la presencia de jóvenes desencantados con el radicalismo y su sociedad en la alianza Cambiemos. Buscan en Milei una opción que incluya a más que a los apellidos históricos. La decepción con el radicalismo se hizo evidente en las últimas elecciones en la Universidad Nacional de Misiones, donde la Franja Morada, que históricamente ganaba, perdió terreno. 

Es que el radicalismo, dentro de Cambiemos, al igual que el Frente de Todos, no muestran una proyección para Misiones, sino atada a las directivas que lleguen desde Buenos Aires. Con Cambiemos a Misiones no le fue bien, con duras frustraciones como el ninguneo a la reglamentación de la ley Pymes y el desconocimiento de las asimetrías regionales, la presión para desregular la producción yerbatera, entre otras posiciones distantes. Con Alberto Fernández mucho no ha mejorado. La Zona Aduanera Especial primero fue vetada por el Presidente, después cayó junto al Presupuesto rechazado por Cambiemos. En el medio, la parsimonia demoró eternos meses en dar respuestas. Recién con la llegada de Daniel Scioli al ministerio de Desarrollo Productivo, se pudo conseguir una herramienta clave como el Ahora Canasta, que se convertirá en un ahorro significativo para las familias misioneras, con el reintegro del IVA en la compra de alimentos y otros insumos. Una familia tipo con los dos padres trabajando, podrá ahorrar hasta nueve mil pesos mensuales en alimentación. 

La disociación de los partidos tradicionales con la actualidad de Misiones es llamativa. El diputado radical Ariel Pianesi preguntó a sus seguidores en redes que pensaban sobre la prohibición del glifosato en la producción misionera y reclamó que “se convoque” a todos los actores a discutir el proyecto. El tema está en discusión hace siete años y ya tiene dictamen y el radicalismo discutió el proyecto en las comisiones de la Cámara de Diputados. Parece que no le avisaron.

Pianesi también parece desconocer la larga lucha de Antonia Husulak, histórica dirigente de ese partido: “Cuando se conoce un problema pero no se quiere reconocer, la situación es grave”, dijo alguna vez Husulak, quien durante años acompañó a productores afectados por el uso del agroquímico e incluso asesoró en una demanda contra Monsanto.

El debate sobre la prohibición del glifosato es tan candente que encuentra posiciones encontradas y sin ambages en todo el arco productivo, que se expresa desde las instituciones. El Colegio de Ingenieros Forestales emitió un documento de respaldo a la prohibición, aunque propuso flexibilizar los plazos límite. No fue sencillo el debate interno, ya que muchos ingenieros trabajan en empresas forestales donde el uso del agroquímico es habitual para mejorar rendimientos y bajar costos. Pero la mayoría se inclinó por respaldar la prohibición, a tono con la idea de una provincia sustentable.

La pandemia obliga a repensar posiciones. La sustentabilidad dejó de ser una palabra abstracta. La agricultura que respete el ambiente, el verde del monte, las aguas cristalinas, son un activo valioso en un mundo cada vez más demandante de una vuelta a lo natural. 

Misiones ahí tiene mucho para dar. Por eso es rápida la recuperación del turismo. Misiones está hoy repleta de visitantes asombrados por la inmensidad natural, pero también de la extensión de la costanera capitalina, con sus bares colmados. Es una solución verde. 

El boom de los Saltos del Moconá no se frenó y hoy registra un 95 por ciento de ocupación hotelera, mientras que las Cataratas del Iguazú recuperaron el brillo de otros años, con plena ocupación. Este viernes se llegó a las 750 mil visitas, contra 766.336 del primer semestre de ese año. En lo que va de julio, ya ingresaron más de 130 mil turistas y se espera que en el segundo semestre la cifra trepe a más de 1,3 millones, un número generoso en el contexto, que incluso puede ser mayor si se mantiene el dólar turista, que puede atraer a visitantes de otros continentes, que todavía no son mayoría. Posadas, obligada a gestionar el turismo, se destaca por una intensa recuperación de los eventos corporativos y el año terminará con más de cien encuentros que dejan el triple de dinero que un turista tradicional. 

En paralelo al turismo, las otras actividades de la economía misionera pasan un muy buen momento a pesar del caótico momento argentino. Aún con problemas de importación, especialmente en la industria forestal, el sector de la madera está con pleno empleo, mientras que en la yerba mate, el precio sigue en alza. El té sigue aumentando su presencia en el mercado externo y el comercio vive un veranillo que elude a la inflación: paraguayos y brasileños compensan lo que deja de comprar el misionero. Hay proyecciones de un crecimiento económico inédito que desafía la crisis verde.

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Saber elegir las batallas

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La retórica belicosa del Presidente no ayuda en momentos de tanta fragilidad económica y debilidad de su propia gestión. Basta decir que para conseguir su mejor arma, tuvo que recurrir al respaldo de la oposición, porque soldados propios huyeron para otras batallas.

Alimentar expectativas que después se diluyen en un discurso sin medidas concretas, termina por minar la confianza en que se pueda ganar siquiera alguna batalla. Si el comandante titubea y no hay un rumbo claro a seguir, la moral de la tropa cae en picada. Y lo que necesita hoy el país, más que nunca es certidumbre. Certidumbre para trabajar, para invertir y para creer. Ya hay demasiado estrés acumulado. “Previsibilidad”, prefiere decir el gobernador Oscar Herrera Ahuad, palabra que repitió en varias oportunidades mientras se negociaba el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno nacional andaba a la caza de respaldos.

La previsibilidad finalmente la aportaron los gobernadores y los legisladores de la oposición, que en un alarde de cinismo, se ufanan de su “responsabilidad” a la hora de aportar votos, eludiendo el pequeño detalle: si hubieran tenido esa misma responsabilidad cuando estaban en el Gobierno, la Argentina no tendría hoy que renegociar una deuda de casi 50 mil millones de dólares, cuyos vencimientos maniataban al país por casi una década.

No deja de sorprender la acumulación de errores no forzados en la comunicación, pero solo se trata de reflejos de un estado de situación. En lugar de capitalizar la aprobación del acuerdo con el FMI con el respaldo de la oposición, Alberto Fernández dilapidó su efecto en juegos de guerra para los que el país no está preparado. 

Que el Jefe de Estado prometa que “el viernes” iba a comenzar la guerra, lleva implícito que durante casi dos años se hizo poco y nada. Ponerle fecha de inicio no es, tampoco, un mérito. El reloj es inclemente. Vale decir que en la guerra, el derrotado termina muerto o expoliado

Mientras se escribe esta columna pasó más de un día de la hora cero y apenas hubo un par de declaraciones políticamente correctas -”tenemos que acumular reservas” y “vamos a aplicar la ley de abastecimiento si fuera necesario“- y un par de medidas de resultado incierto: la creación de un fideicomiso cuya finalidad será estabilizar el precio del cereal en niveles prebélicos, al mismo tiempo que se fijó un nuevo esquema de derechos de exportación para subproductos de la soja para poder financiarlo. 

Parece poco para contener el avance de una inflación que marcó 4,7 por ciento en febrero y que lleva un acumulado de más de 50 por ciento en los últimos doce meses. Suena escaso para frenar el avance de los aumentos en marzo, que comenzó con aumentos en los combustibles de entre 9 y 11 por ciento e incluso más en las provincias más alejadas de la Capital Federal, como Misiones, donde ahora está la nafta más cara del país.

Ahí radica otro motivo de impaciencia. El Presidente que prometió ser el más federal de los porteños, no deja de repetir lógicas del centralismo. Misiones es la provincia más castigada por la suba de las naftas, con precios enormes en comparación con la Capital subsidiada y pletórica de infraestructura: la diferencia es de hasta 27 pesos por un litro de nafta premium entre la ciudad de las Cataratas y el centro porteño. 

No sorprendió la reacción de Herrera Ahuad, quien llamó al CEO de YPF, Gustavo López, para quejarse de la “discriminación” en contra de Misiones. El funcionario nacional quiso exhibir documentos para justificar los aumentos asimétricos, pero el mandatario misionero insistió en el daño al bolsillo de miles de misioneros que no tienen porqué pagar el costo de los balances que tienen que cerrar. Este lunes se verán cara a cara para trabajar en algún tipo de compensación o precio diferencial.

Claro que hay pujas por la distribución de los ingresos. Pero el Estado debe velar por que la balanza se equilibre y no al revés. En Misiones por estas horas se vive una fuerte puja por la renta agraria. El Gobierno misionero hace años definió su posición: del lado del sector productivo no sólo para defender un valor alto de la yerba mate -(“Yo estoy soñando con 60 centavos de dólares, porque hay inflación en dólares, pero siempre a favor de nuestra economía”, marcó el conductor de la Renovación, Carlos Rovira). 

La posición misionera es permanente y contrasta con otros modelos productivos. Mientras los productores pedían 65 pesos por el kilo de hoja verde, con el respaldo del Gobierno, el representante correntino en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, evitó pronunciarse por algún número, mientras que la industria ofreció 52 pesos, lo mismo que pedía la producción, pero… en diciembre. El mismo precio que “defendió” el gobernador correntino Gustavo Valdés cuando fracasó la concertación y después de que su representante jugara callado.

La jugada se repite ahora con idéntico resultado: siete votos a favor de la posición misionera, pero el fracaso del acuerdo de precios, lo que deriva en un nuevo laudo de la Nación, que, previsiblemente, fijará un valor inferior en medio de la “guerra” contra la inflación. Falaz argumento que se repite desde hace años: a la luz de los resultados, la yerba sigue a “precios bajos”, pero la suba de precios es récord.

Misiones también tomó posición en una batalla clave en la que está en juego el modelo productivo. Nuevamente, enfrente está Corrientes. 

El INYM sacó el año pasado la resolución 170, que limitaba a cinco hectáreas por productor las nuevas plantaciones. Había un alerta de sobreproducción que podía hacer peligrar los precios. Ahora se confirmó que hay 209 mil hectáreas plantadas, muchas más de las que estaban declaradas, de las cuáles 187.060 ya están en producción y 22.216 estarán disponibles en futuras zafras en uno, dos, tres o cuatro años. Ahí radica el desequilibrio. Con la producción actual se alcanzaron 882 millones de kilos de hoja verde, suficiente para atender el mercado interno y externo. Con las nuevas plantaciones proyectadas, se agregarían 220 millones de kilos más, lo que elevaría la producción en 2026 a 1.102 millones de kilos de materia prima, bastante por encima del consumo interno, que no crece al mismo ritmo, y los envíos al exterior. 

El relevamiento también refleja el desatino que significa que las políticas productivas no se resuelvan en el seno del INYM y terminen dependiendo del humor de la Nación o la voluntad de un juez de Corrientes: en Misiones se concentran 181.890,02 hectáreas de yerba, contra solo 27.386,86 de la vecina provincia, en los departamentos de Santo Tomé e Ituzaingó. 

Sin embargo, el Poder Judicial correntino metió la cola, primero a pedido de La Cachuera y ahora a favor de la Asociación de Molineros de Corrientes, integrada por Las Marías, Playadito y Navar, que produce la yerba Primicia. Gustavo del Corazón Fresneda, el juez colombista de Paso de los Libres -bastante lejos de la zona productora- otorgó sendos amparos y anuló la resolución a favor de los demandantes. La Cachuera tenía intenciones de plantar mil hectáreas, Las Marías blanqueó que quiere plantar cinco mil y Navar reniega de comprar yerba en Misiones “con los costos que esto implica” estimados en “60 millones anuales”. 

Si el fallo del juez correntino prospera -hay una cuestión de competencia con Posadas que todavía no fue resuelta por la Corte-, se anulará la razón de ser del INYM: proteger el equilibrio de la cadena productiva. Sin esa herramienta, las grandes industrias podrán profundizar su política de autoabastecimiento, fijar precios y dejar en el camino a miles de productores pequeños. La misma crisis de concentración que ocurrió después de la supresión de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate durante el reinado de Domingo Cavallo en los 90, que terminó en un caos de precios bajos y vales de alimentos a cambio del viejo oro verde. La misma concentración que hoy permite que cuatro o cinco empresas dominen el precio de los alimentos en la Argentina.

Los misioneros no nos podemos dar el lujo de otra crisis como la de 2001”, enfatizó Ricardo Maciel, el representante de Misiones en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Ese fantasma es recurrente. Durante su paso por el gobierno, Mauricio Macri pretendió imponer la desregulación del mercado. Hace pocos meses, en campaña el entonces candidato a diputado nacional del radicalismo, Martín Arjol, hizo campaña con el gobernador correntino Gustavo Valdés, quien impulsó la movida judicial en contra de la regulación del INYM. Su ministro de Producción, Claudio Anselmo era el CEO de las Marías. 

El radicalismo misionero cuenta con la bendición de Valdés para pelear cargos en 2023. No será tarea sencilla, porque primero debe dirimir sus disputas internas, que abundan antes de cada elección. Es la misma búsqueda que las otras oposiciones. El ¿ex? Frente de Todos está en plena ebullición. La diputada nacional Cristina Britez fue una de las que votó en contra del acuerdo del Gobierno con el FMI.

En la Renovación miran esas disputas de lejos, con la gestión como premisa. Esta semana se cerraron acuerdos salariales con el UPCN y ATE, que se sumaron a los de la Policía y docentes. El acuerdo con los estatales busca que el impacto sea mayor para los empleados y empleadas de menores ingresos: las categorías 1 a 11 recibirán un aumento del 21% en el básico, con un adicional fijo de 5 mil pesos para las categorías hasta 21, y aquellos entre las categorías 22 y 24 un monto de 2.500, para que no se pierda poder adquisitivo.El mandato del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, de “apurar el tranco” para respaldar la gestión del Gobernador, cuya imagen está entre las mejor valoradas de la Argentina. “No hacer es imperdonable en estos tiempos”, definió el conductor renovador.

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“No me gustaría que Macri volviera a ser presidente”, resaltó Gerardo Morales

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(Por Damián Juárez).-El gobernador de Jujuy y líder de la UCR, Gerardo Morales, aseguró que no le gustaría que Mauricio Macri volviera a ser presidente de la Argentina en 2023 y consideró que el PRO “cometió errores” cuando gobernó.

Morales concedió una entrevista telefónica a la agencia de noticias Télam desde Dubái, donde se encuentra para participar de una gira por Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, junto a funcionarios del Gobierno nacional y mandatarios de las provincias del denominado Norte Grande.

Morales también evaluó que la media sanción que obtuvo esta semana el proyecto de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la Cámara de Diputados “fue un triunfo del diálogo sobre la insensatez”. El gobernador jujeño fue uno de los que respaldó el acuerdo desde el minuto cero de las negociaciones.

¿Cree que la oposición debe sumar a más sectores políticos en caso de llegar al Gobierno en 2023?

Gerardo Morales: Hay que hablar con sectores del Frente de Todos (FdT). No hay margen ya en la política para la irrupción de facciones antidemocráticas por izquierda o derecha.

T: ¿Cómo vislumbra el futuro político del expresidente Mauricio Macri?

GM: No lo veo con ambición presidencial, pero todavía es un dirigente de peso del PRO y es líder de JxC, mas allá que no me gustaría que volviera a ser Presidente. Estas internas con el PRO las tenemos que resolver en las PASO. El próximo Presidente debe ser radical.

T: Como titular de la UCR, ¿cómo ve al partido en esta coyuntura política, luego de haber tenido un rol menor en Cambiemos durante el gobierno de Macri?

GM:-Eso que ocurrió no fue culpa del PRO, sino responsabilidad nuestra. El PRO obviamente marcaba la cancha y avanzaba y en todo caso los que teníamos que reaccionar éramos nosotros. Pero han cambiado las cosas. Ellos cometieron errores en el gobierno.

T: La UCR por un lado demuestra más visibilidad en los últimos tiempos, pero también exhibe retrocesos, como el quiebre del bloque en Diputados…

GM: La relación con (el senador nacional) Martín Lousteau es buena y estamos trabajando para la reunificación del bloque. Se van agotando los tiempos y espero que en las próximas semanas terminemos de resolver eso. La división en Diputados debilita a la UCR.

T:-¿Qué balance hace de las negociaciones que se llevaron adelante en el Congreso para que el acuerdo con el FMI obtuviera media sanción en Diputados?

GM: Me parece que fue la mejor expresión de que la grieta no le sirve a los argentinos. Es algo que vengo planteando desde hace años. Hay que dialogar. Eso fue lo que se hizo y terminó imponiéndose la sensatez, pese a que hubo ‘halcones’ que me saltaron a la yugular.

T: En Juntos por el Cambio (JxC) hubo diferencias internas antes de llegar a un consenso para votar el proyecto…

GM: Sí, llevó tiempo. Pero las diferencias se zanjaron. Al FMI le importa más el aval político a la refinanciación que la letra chica.

T:-¿Cómo observó a las distintas fuerzas políticas en este debate?

GM: Por una lado terminaron votando juntos los libertarios, la izquierda y un sector del kirchnerismo. Pero más allá de eso, terminó ganando el diálogo y en esto tuvo un rol importante Sergio Massa como titular de la Cámara de Diputados. También fue importante la actitud de JxC.

T: ¿Cómo cree que quedaron posicionados el FdT y JxC tras este debate?

GM: Creo que desde JxC hemos actuado sin que prevalezca el arrebato de una oposición con una actitud irracional. Cuando el bloque del PRO se levantó del recinto (durante la Asamblea Legislativa del pasado 1 de marzo) terminaron invisibilizando las diferencias en el FdT. A JxC lo veo bien, en la medida en que sigamos por ese camino y construyamos sobre la base de propuestas para llegar a 2023 con programas de Gobierno.

T: Hay varios referentes opositores rumbo a las presidenciales del año próximo. ¿Están trabajando en propuestas concretas? ¿Cree que debe haber autocrítica de la oposición sobre lo que fue el Gobierno de Mauricio Macri?

GM: Varios equipos técnicos ya están trabajando en propuestas. Del lado del radicalismo estamos impulsando y ordenando el trabajo de la Fundación Alem. Empezamos con los institutos de políticas públicas en todas las provincias y articulamos con la Fundación Pensar (PRO), la Fundación Hannah Arendt de la Coalición Cívica y el instituto que puso en marcha Miguel Ángel Pichetto. Respecto de la autocrítica, la sociedad no nos votó en 2019 porque hay cosas que hicimos mal. Terminamos defraudando al conjunto de la sociedad y no quiero que nos vuelva a pasar en 2023. Pero todos tenemos responsabilidades. Al PRO no le gusta que yo diga esto. El Gobierno, por su parte, tampoco puede tener una mirada unilateral. Ellos creen que no tienen responsabilidades y en lo que va de la gestión de Alberto (Fernández) la deuda ya alcanza los 65 mil millones de dólares.

T: ¿Cuál es la importancia que tiene esta gira para Argentina y las provincias del Norte del país?

GM: El objetivo es generar más inversiones para la Argentina. Los inversores plantean en algunos casos el problema de las normas argentinas en relación a la salida de divisas del país. Por otro lado, también hay interés en lo que el país pueda vender. La idea es instalar una oficina de comercialización de productos de las diez provincias del Norte Grande en Dubai, en los EAU. Venimos con funcionarios nacionales con la intención de tener reuniones con empresas de minería y extracción de litio. Es un interés compartido que tenemos con el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil (Frente de Todos).

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Prioridades y posibilidades

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¿Puede haber un mejor diálogo político que la conversación sincera con los vecinos al visitar un barrio y analizar las prioridades y posibilidades? La frase del intendente posadeño, Leonardo Stelatto, durante la lectura del mensaje de apertura de las sesiones del Concejo Deliberante, resume con simpleza la sustancia de la política. Escuchar, dialogar, evaluar, resolver. El concepto está en las antípodas de la grieta que domina la política argentina y que no distingue problemas ni soluciones. 

Los representantes del macrismo explícito exacerban ese polo opuesto. Casi como una confesión de parte, entre gritos e insultos, abandonaron la sesión de apertura del Congreso, cuando el presidente Alberto Fernández advirtió que el acuerdo con el FMI para renegociar la deuda tomada por Mauricio Macri, no obstaculiza el avance de la causa judicial para determinar las responsabilidades penales por endeudar a la Argentina por la friolera de 57 mil millones de dólares. Uno a uno, entre ellos el misionero Humberto Schiavoni, fueron dejando el recinto, ofuscados por recordárseles que fueron parte del gobierno responsable del mayor endeudamiento de la Argentina y del mayor préstamo en la historia del propio Fondo Monetario. 

En un esfuerzo de negación, se ofendieron por la sola mención de que la Justicia independiente puede investigar las responsabilidades de su Gobierno por un endeudamiento que condena (nuevamente) a la Argentina a la dependencia del FMI. No deberían preocuparse tanto. La Justicia suele ser lenta con algunos temas, como reflejó el Papa Francisco en un mensaje desde la cumbre de magistrados que sesionó en Misiones: pidió “reemplazar los discursos por las prácticas” frente al “drama de la injusticia estructural”. 

En un desparpajo a prueba de medios complacientes, ahora Cambiemos duda en respaldar el acuerdo porque es “una bomba de tiempo” para la Argentina. La renegociación, no la deuda de 57 mil millones de dólares, ni la deuda a cien años, ni los 19 mil millones de dólares que había que pagar este año o el monto similar que había que pagar el año que viene. La renegociación. 

“No podemos avalar con nuestro voto un acuerdo con el FMI que es perjudicial para los argentinos”, definió el diputado Luciano Laspina, uno de los principales referentes económicos de Pro. Frase seguida, culpó al FMI, al que fueron a pedirle auxilio hace apenas cuatro años, por darle “dos años de sobrevida a un modelo que está agotado”.

Paradójicamente, las críticas del macrismo extremo se confunden con las del ala dura del kirchnerismo, que también se opone a sellar el acuerdo con el FMI y juega a una guerra de desgaste interno con final incierto. 

El purismo lo lidera Máximo Kirchner. Parece olvidar lecciones de su propio padre, que en 2005 pagó toda la deuda del FMI, cuyos orígenes se remontaban a la dictadura o la cuestionada década de los 90. “Hay que desdramatizar y en ese momento histórico, en la acumulación de poder político que teníamos nosotros, en la relación de fuerza que teníamos, todavía no habíamos resuelto el tema del Fondo Monetario Internacional. Lo importante era no castrar un proceso”, decía Néstor Kirchner en referencia a Martín Redrado como parte del primer gobierno k. Cualquier parecido es pura coincidencia. 

Es momento de soluciones y no de dogmas que no ofrecen alternativas superadoras.

El problema no es el acuerdo, sino tener al Fondo dentro de la casa. El acuerdo tiene algunos elementos inéditos hasta para el propio FMI. 

El período de repago de cada desembolso es de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que implica comenzar a pagar la deuda a partir de 2026 y hasta 2034. Eso implica un ahorro para este año de 19 mil millones de dólares y otro tanto en 2023. 

También cambia el cómo enfrentar los problemas de la economía argentina. El principal, entender que la inflación es un fenómeno multicausal y no únicamente obedece a la emisión monetaria. 

Se apunta a fortalecer las reservas y hay un compromiso de estabilidad cambiaria, que evitará una devaluación en la que siempre pierden los de menores recursos. Por eso, las tarifas subirán de modo segmentado: para los usuarios residenciales se considerará como criterio objetivo el coeficiente de variación salarial y quienes pagan  tarifa social, el aumento será equivalente al 40% del CVS del año anterior,  mientras que para el resto de los usuarios el incremento total en la factura para cada año calendario será equivalente al 80% del CVS correspondiente al año anterior.

 En esa línea, se pretende anclar expectativas en pos de una desinflación gradual junto a una continuidad de la recuperación de los ingresos reales. Se proyecta un déficit primario del 2,5% del PIB en 2022, cayendo al 1,9% del PIB en 2023 y al 0,9% del PIB para el 2024. 

Finalmente, el FMI no exige ni reforma laboral ni previsional, aunque se revisarán dos regímenes en particular: jueces y diplomáticos. 

No es menor ese compromiso público. En Cambiemos insisten en imponer ambas reformas. El mediático economista devenido en diputado, Martín Tetaz vino a Posadas a hacer campaña con el radicalismo y promocionar sus intenciones de reformas impositivas y laborales. A su lado, el diputado provincial Ariel Pianesi asentía sonriente, mientras algunos empresarios escucharon azorados una de las respuestas del diputado porteño. Cuando le preguntaron por la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, contestó lo mismo que Mauricio Macri en Puerto Iguazú: “Desconozco el tema“.

Sin ponerse colorado, desde Twitter contó que “visitamos misiones (sic) para fortalecer la UCR, en el marco de un Juntos por el Cambio cada vez más competitivo, con el objetivo de traer dos senadores en 2023; clave para avanzar en el programa de reformas que le conté a empresarios y comerciantes”, disparó como señal de largada de su campaña.

Al igual que Laspina, Tetaz anticipó a los empresarios reunidos en la Confederación Económica de Misiones, que “con las opiniones divididas se puede presumir la negativa” de Cambiemos a aprobar en el Congreso la renegociación de la deuda tomada por Macri. 

Lejos de la grieta está la previsibilidad. El gobernador Oscar Herrera Ahuad ratificó durante la visita del ministro de Economía, Martín Guzmán, la primera oficial a Misiones, que los diputados del misionerismo iban a respaldar el acuerdo con el FMI. 

Durante la visita del ministro de Economía, quien vino a firmar un acuerdo de financiamiento por dos mil millones para obras hídricas y de infraestructura, el Gobernador reiteró la palabra “previsibilidad” que es marca registrada de la Renovación en las últimas dos décadas. Esa previsibilidad es la que permite construir políticas de transformación. Misiones dejó atrás el endeudamiento y concentró esfuerzos en mejorar infraestructura sanitaria y educativa como nunca antes. Los resultados están a la vista: es una de las provincias con menor cantidad de contagios durante la pandemia, lo mismo que el número da fallecidos. Al mismo tiempo, la vuelta a clases encontró a Misiones con las escuelas abiertas y presencialidad plena, con un acuerdo salarial que terminó siendo mejor al firmado por la Nación con los gremios docentes. 

Un ejercicio de memoria es necesario. Tanto la salud como la educación eran manchas negras de la política misionera hasta fines del siglo pasado. Hoy la infraestructura sanitaria es un espejo en el que se miran otras provincias, con más recursos económicos, pero menos hospitales y mal equipados. 

Solo este mes se inaugurarán 24 escuelas. Hace 19 años que Misiones inicia las clases con normalidad y ahora con un salario inicial mejor que en muchas otras provincias. Por normalidad se entiende la enorme mayoría de docentes en las aulas, mientras que un grupo de escasa representatividad sindical tiene como única bandera el paro, dejando sin clases a quien es la razón de ser de la educación. No es casual que entre los huelguistas estén quienes durante el Gobierno de Cambiemos no hicieron ninguna protesta. 

Lo cierto es que de los 24 mil docentes del sector público, apenas 3.175 con cargos con menos de quince horas o menos de 30 días, ganan por debajo del mínimo de 54 mil pesos (la Nación ofreció 50 mil) o menos si tienen menos horas. El resto, más de 21 mil, cobran entre 54 y hasta 300 mil pesos por cargo, aunque el 45 por ciento de los docentes tiene dos en Misiones. 

En los últimos dos años hubo una fuerte recomposición del salario básico, lo que mejoró las condiciones de los activos, pero también de los jubilados, una vieja lucha de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones. 

Esa evolución fue posible por la continuidad de las políticas trazadas, incólumes más allá de las coyunturas, lo que se valora en términos políticos. No es casual que Herrera Ahuad tenga la mejor imagen del país entre los gobernadores.

También se traduce en una economía robusta con un rol activo del Estado que no se corre en las malas, sino que ahí es cuando más presente está. En la crisis de los incendios, Misiones no sólo combatió los fuegos internos, sino que asistió a Corrientes, que dejó en evidencia todas sus flaquezas. Ahora, a pedido de los madereros misioneros, la Agencia Tributaria de Misiones acordó flexibilizar condiciones hasta que haya una estabilidad. El sector forestal no la está pasando mal, con un fuerte salto en las exportaciones, pero algunos pequeños productores que fueron afectados por los incendios. 

El Gobierno misionero juega fuerte en defensa de sus producciones. En el caso del tabaco presiona a la Nación para que se bajen o quiten retenciones, dinero que bien podría quedarse en manos de los productores. En la yerba mate, impulsa un aumento del precio de la materia prima y que se flexibilicen los precios en góndola para aliviar a la industria. Este lunes habrá una nueva sesión de precios y el informe de la consultora Nielsen reveló un aumento del 26,08 por ciento en todas las marcas en góndola, lo que concuerda con las proyecciones de un precio por encima de los 50 pesos, como pedían los productores. ¿Respetará sus palabras el gobernador correntino Gustavo Valdés? Después del laudo de Nación que fijó el precio de la materia prima en 36,83 pesos, el correntino había dicho que “el valor por kilogramo no debería ser menor a los 52 pesos para el productor yerbatero”. Es un buen momento para que sus directores en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, acompañen la moción. 

Los indicadores inéditos de producción y consumo sientan a Misiones en la misma mesa que las “grandes provincias” tradicionales. Misiones supera con creces a las economías del NEA y por primera vez en la historia, tuvo un volumen de ventas de combustible (en valores absolutos, es decir, medido en metros cúbicos) superior a provincias como Mendoza y Entre Ríos, y se convirtió así en la quinta provincia del país con el mayor volumen vendido al público de combustible, solo debajo de las grandes jurisdicciones (Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe). 

Esos datos se transforman en argumentos clave para insistir con una de las demandas centrales de Misiones a la Nación: la creación de una Zona Aduanera Especial para potenciar una economía que hoy muestra todo su potencial. Pese al voto negativo de Cambiemos .con los misioneros Martín Arjol, Alfredo Schiavoni y Florencia Klipauka- que frustró el Presupuesto que contenía un artículo con ese objetivo, en ningún momento se dejó de insistir. Ahora trascendió que el presidente Alberto Fernández ordenó al ministro de Producción, Matías Kulfas, que encuentre un atajo formal para que se establezca un beneficio en base al proyecto Misiones, que pueda salir por decreto.

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Rovira: “Se le hizo un daño irreparable a la República”

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El presidente de la Cámara de Representantes de Misiones, Carlos Rovira, analizó la situación de crisis institucional que atraviesa el país luego de que los diputados de la alianza Juntos por el Cambio hayan votado en contra del presupuesto nacional para el año 2022.

Se le hizo un daño irreparable a la República negándole un presupuesto que es la herramienta de vital importancia para desarrollar un Gobierno y brindar soluciones al pueblo”, consideró el conductor del Frente Renovador.

En referencia a los legisladores que votaron negativamente, sostuvo que “desde el Congreso no se gobierna, se ayuda a gobernar a quien está en el Ejecutivo porque el lugar que tiene cada uno lo decidió la gente”.

“Es un antecedente muy nocivo para la República” enfatizó Rovira y desde su rol de diputado y conociendo el trabajo legislativo agregó: “Si no hay coincidencia se debe presentar un proyecto superador, pero no se le niega el presupuesto al país”.

Por último, trajo a la memoria la frase del histórico dirigente radical, Ricardo Balbín, quien hizo referencia al rol que debe tener el oficialismo y la oposición, cuando dijo: “El que gana Gobierna y el que pierde ayuda o acompaña”.

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