Ramón Puerta

En cómodas cuotas

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El rostro sonriente detrás de una cortina y los dedos en V, burlones, de Nicolás Massot ante el reclamo furibundo de la oposición para que se discuta en el Congreso un freno a los aumentos de tarifa, desnuda un debate en el que solo gana el oficialismo. Como en el cruce de Gabriela Cerruti con el ministro de Finanzas of shore, Luis Caputo, la anécdota tapa lo importante.
El incremento de tarifas es un drama para buena parte de la población, agobiada por la inflación que no detiene su marcha. Y también se estaba convirtiendo en un problema para el Gobierno con las críticas de los propios aliados. Pero el escándalo del Congreso sirvió para desviar el foco.

El radicalismo, que venía amagando con críticas picantes, salió con el pecho inflado: logró ser recibido y escuchado por el Presidente. De socio quisquilloso a agradecer un descuentito en cuotas… con interés.  Alfredo Cornejo terminó pidiendo que “el argentino consuma menos”, como paliativo a lo que debe pagar. “La inflación deriva de que la sociedad cree que tiene más derechos que recursos“, completó Javier González Fraga, con su habitual desdén por los que están más abajo. Obvia recordar que bajo su conducción en el Banco Central se desataron las dos peores hiperinflaciones entre 1989 y 1990.
Por esos años también se pagaba los servicios en cuotas. Durante la hiperinflación, en 1989, Carlos Menem, recién asumido después de la partida anticipada de Raúl Alfonsín, tuvo esa generosidad. En julio de ese año se anunciaba la medida. Al mismo tiempo, el radicalismo daba su apoyo al plan económico.
El presidente Mauricio Macri y su equipo no suavizaron un ápice los aumentos ya confirmados. Pero sus explicaciones dejaron conformes a “todos”, dijeron macristas y radicales después de la cumbre en la Casa Rosada. El todos excluye, claro, a quienes deben pagar las tarifas. Incluye a quienes la cobran y quienes deciden. Pero no a todos.
Lo curioso es que las fórmulas para justificar los tarifazos contradicen lo mismo que decían los ahora gobernantes cuando estaban en el llano. “Aumentan las tarifas de los servicios, aumenta el precio de gas en boca de pozo, se reabre el canje de deuda. ¿Renuncia Kicillof?, se preguntaba en 2012 un sonriente Rogelio Frigerio desde el llano. Ahora él mismo anticipa que no se terminaron las subas, sino que habrá varias más por “cuatro o cinco años”.
En dos años, la electricidad aumentó 562% en promedio, el agua (338%) y el gas (223%), muy por encima de lo que subieron (en términos nominales) los sueldos de los asalariados.
Según un estudio de la Universidad Nacional de Avellaneda en 2015, el peso promedio de una canasta de servicios públicos rondaba el 6% del salario mínimo, mientras que en el 2018 este porcentaje subió al 21 por ciento. En este sentido, la Argentina pasó de estar última en 2015 al tercer puesto en 2018 detrás de Venezuela (33%) y Chile (23%).
La frialdad del Gobierno contrasta con la necesidad de la oposición de encontrar un elemento que aglutine fuerzas. El rechazo al tarifazo obligó a las principales fuerzas a sentarse en el recinto del Congreso, pero la sesión fracasó por el faltazo de varios actores principales. El quórum dependía de un legislador.
El misionero Daniel Di Stefano llegó sobre el sonido de la chicharra pero no alcanzó para evitar la frustración.
La sesión fallida no es responsabilidad de Di Stefano ni debe cargarse a Cambiemos, que, en el juego de la política, se puede permitir esos costos. Es un problema de la oposición. Algunas ausencias fueron notorias.
Fue una oportunidad perdida para que Misiones haga oír sus demandas por las asimetrías internas que soporta desde hace años con el costo de la energía. Lo había planteado ante sus pares el renovador Ricardo Wellbach al explicar que Misiones recibe energía cara y que no tiene cómo sustituir lo que demanda la producción.
La Provincia reclama cobrar las regalías de Yacyretá en energía, para poder darle el destino que mejor requiera el desarrollo económico local y eventualmente decidir el costo interno de la energía. El bloque Federal, que integra el Frente Renovador de la Concordia misionero, presentó una alternativa razonable a los tarifazos: propone que para los usuarios residenciales, las tarifas de luz y gas no podrán subir más que los salarios y serán estables por 12 meses. Además, para PyMEs, cooperativas de trabajo y empresas recuperadas, los aumentos de tarifas no podrán ser mayores al índice de precios mayoristas del INDEC.
La garantía de gobernabilidad que le brinda Misiones a la Nación permite hacer una oposición seria y hacerse escuchar en las demandas. Es una posición mejor que la de los socios del radicalismo o los locales del PRO que tienen obediencia debida.
El sector empresario presentó su propia propuesta, que apunta a bajar la carga tributaria en el valor de la tarifa. Si la carga tributaria no cambia, el aumento porcentual de la factura es igual al aumento porcentual de la tarifa. Si la carga tributaria indirecta baja, el aumento porcentual de la factura es menor al aumento porcentual de la tarifa”, indica un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
Sin embargo, para la Nación, la culpa de los tarifazos es, como no podía ser de otra manera, culpa de la herencia, pero también de los gobiernos provinciales y municipales. Ese es el argumento del radical Luis Pastori, quien defendió los tarifazos de Juan José Aranguren y culpó a la provincia por los costos de energía.
En realidad, la tarifa eléctrica de un usuario residencial, subió 34 por ciento en Misiones, pero ese número podría ser mucho más dramático: Emsa paga por la energía que compra a la Nación, 62,50 por ciento más que en marzo del año pasado. La Provincia absorbió prácticamente la mitad de las subas en el último año, al mismo tiempo que normalizaba los números de Emsa.
El secretario de Energía, Sergio Lanziani, advirtió que lo peor no ha llegado: Aranguren tomó la decisión de eliminar subsidios por 9 mil millones de dólares. Quiere decir que los redistribuidores van a tener que pagar el precio pleno de la generación en 2019, ese precio hoy es de 75 dólares el megavatio hora. Pastori dice la verdad: este nuevo gobierno federalizó el costo, a todos los distribuidores de entrega al mismo precio, que son alrededor de 50 dólares por megavatio hora, pero significa que para igualar el costo de generación, del mix nacional que son 75 dólares, todavía falta incrementar las tarifas eléctricas un 50% en dólares”. Si sube el dólar, será cada vez más caro, como sucede con los combustibles.
Los números oficiales ratifican que Misiones requiere una atención especial. No sólo subieron las tarifas de energía, sino que el combustible se disparó castigando a los usuarios de todo el país, pero especialmente a la Provincia, encajonada por las asimetrías con los países vecinos, pero especialmente con Paraguay. Desde marzo del año pasado la nafta súper aumentó en Posadas 50,5 por ciento interanual, acentuando las asimetrías con Encarnación, donde el mismo combustible se consigue hoy por ocho pesos menos el litro. En la vecina orilla en las últimas horas hasta bajó el precio. Aquí no hace más que subir.
Y no hay perspectivas de que la inflación se detenga. El Fondo Monetario Internacional –fuego amigo- anticipó para este año una inflación de 19,2 por ciento, por encima de las recalibradas metas del equipo económico. También habrá un menor crecimiento del esperado por el Gobierno, de solo 2 por ciento, cuando la expectativa era de 2,9. Eso implica menor reactivación y menor empleo.
La reactivación celebrada por el Gobierno es, hasta ahora, bastante endeble. Del medio millón de empleos creados en 2017, la mayoría son cuentapropistas y trabajadores en negro. 379 mil en total. Ese trabajador no aporta para su jubilación, tributa poco a la seguridad social y en definitiva, será un problema futuro para el Estado.
Misiones no escapa a esa tendencia, aunque en menor proporción. Según datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, en Posadas al tercer trimestre de 2017 había 155.436 personas ocupadas (5,1% más que en el mismo trimestre del 2016). De ese total, 74,0% pertenecen a la categoría obrero/empleado, es decir, 114.981 personas (4,8% más que en el mismo trimestre del 2016).
Los cuentapropistas conforman el 20,6% del total de ocupados (con un crecimiento interanual del 3,0%) y son patrones el 4,6% de los ocupados (con un crecimiento interanual del 33,4%).
Por el contrario, trabajadores familiares sin remuneración el 0,8% (la cifra interanual disminuyó un 26,2%), lo que revela una “migración” de amas de casa a buscar un trabajo para complementar los ingresos familiares. El empleo no registrado o “en negro”, aumentó 6,2% con respecto al tercer trimestre del año anterior (pasando de 37.284 a 39.607 personas), mientras que el empleo registrado creció en menor proporción: un 4,1% de manera interanual (pasando de 72.431 a 75.374 empleados registrados).
Está claro que Misiones debe potenciar sus propias cualidades para no depender exclusivamente del rumbo nacional.
La buena sintonía del gobernador Hugo Passalacqua con el presidente Mauricio Macri no anula la idea de que la prioridad es el “misionerismo” y, por el contrario, encuentra oportunidades para potenciarla. El Presidente tiene a Misiones entre sus favoritas a la hora de promocionar el turismo y lo demostró en una nueva “minicumbre” con el mandatario misionero en el Foro Mundial del Turismo que se celebró en Buenos Aires. Allí se cerró el acuerdo con Globalia, el grupo español que invertirá en dos hoteles en Cataratas, además de unirla en vuelo directo con Madrid con una inversión global de 80 millones de dólares.
El ministro de Turismo, José María Arrúa, mantuvo además reuniones con otros potenciales inversores. Hoy, sin dudas, es el turismo el gran atractivo: en los últimos dos años la actividad atrajo 160 millones de dólares, mucho más que otros sectores económicos.
El sector forestal, por caso, principal beneficiado de la reforma fiscal, que este año dejará de tributar 500 millones de pesos en Misiones, no ha reinvertido ni generado empleo en los últimos meses. La Mesa Forestal provincial se reunió el viernes es una herramienta fundamental para fortalecer la sinergia entre privados y Estado. Pero el empresariado debe ponerse en línea con el momento. El sector más concentrado de la economía, como nunca está recibiendo una enorme transferencia de recursos y, aún ganando más, lo ideal sería que haya una retribución social. De otro modo, el denostado Estado será el único aportante: menos recursos para atender más demandas.
Los productores entendieron que la única manera de proteger a la familia yerbatera es mantenerse unidos. Una demostración de fuerza fue la que hicieron al firmar un documento en contra de la desregulación del mercado, con la que insiste el Presidente.
Los yerbateros no quieren que se repita la historia, esa que los fundió entre 1991 y el 2000 y los obligó a malvender por limosnas el producto de su esfuerzo. Curiosamente, el documento elaborado contiene una fuerte defensa del Instituto Nacional de la Yerba Mate, la herramienta imperfecta que vino a poner un poco de orden después de sendos tractorazos entre 2001 y 2002. “El INYM nos pertenece, porque lo parimos, con gran sufrimiento, con dolor y lo vamos a defender como una madre defiende un hijo”, resaltaron los productores, como una advertencia a la ola de protestas que se levantará si Macri decide finalmente ponerle la firma a su proyecto.
Cambiemos tuvo que salir, casi por obligación a poner el pecho en defensa de la desregulación.
Alfredo Schiavoni indicó que “el Estado no puede meterse indefinidamente en el mercado, pero no puede retirarse de la fijación de precios”. Como propuesta, sugirió fijar cupos –algo que el INYM ya hizo sin suerte- para equilibrar oferta y demanda. El ex diputado provincial sostuvo que otra medida puede ser el reemplazo de los yerbales por plantas de pomelo y palta, que “tienen mercado en el mundo”. De cualquier modo, reconoció que el Estado no puede retirarse del todo, porque hay problemas en el mercado.
Lo cierto es que el mercado tiene problemas. Hay una concentración en cuatro empresas que marcan el ritmo de los precios a quince mil productores. Hace unos años eran diez las que dominaban el mercado. Una desregulación hará incluso más grande la porción para unos pocos. E incluso las grandes tienen problemas financieros que vienen de arrastre.
Lejos de medias tintas, el embajador en España, Ramón Puerta, dejó al desnudo que los argumentos del Presidente son los suyos. “La fijación de precio es un error, pero la desregulación sería tremenda. Hay que regular; no hay que plantar cuando hay superproducción; los precios deben ser reales, es decir lo que la oferta y la demanda van marcando”, señaló Puerta.
El ahora diplomático, pero nunca lejos de la política, reconoció que quiere ser parte de la alianza Cambiemos en 2019. “Unión Popular es en Misiones un brazo muy importante de un peronismo que fue vapuleado en los últimos años. Nosotros (Unión Popular) no somos parte de Cambiemos, pero somos un partido frentista”, se ofreció.
En Cambiemos no lo quieren pero reconocen su lealtad para con Macri y un núcleo duro de votos que puede aportar.
En cambio, en el radicalismo local hay enojo por el posible acercamiento. Pretenden una exclusividad que el PRO le niega persistentemente. De ambas partes reconocen que prácticamente no hay diálogo. La UCR disfruta más de las internas que de la construcción. El presidente, Francisco Fonseca, es cuestionado por sus correligionarios por el escaso apego al trabajo político en el partido y como enlace con Cambiemos.  Incluso, un dirigente ironizó: “Tenemos más motivos para una intervención que el PJ”.
 

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Mate Amargo: habló Puerta y dejó entrever que le da letra a Macri con la idea de eliminar los precios del INYM

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En medio del debate por el proyecto que propone el Gobierno Nacional de eliminar los precios oficiales para la yerba mate que se fijan en el seno del INYM, salió a hablar el ex gobernador de Misiones, Ramón Puerta, una de las voces más esperadas para fijar posición sobre este tema.
Puerta tiene un triple rol. Es uno de los principales empresarios yerbateros. Es amigo íntimo y probable asesor del Presidente en estas cuestiones. Y por otra parte, estuvo al frente de la provincia en los 90, cuando se produjo la desregulación del mercado yerbatero con consecuencias muy negativas para los productores.
¿Qué dijo Puerta? En una entrevista publicada en el portal www.Infoeldorado.com, el ex gobernador dejó en claro que está en contra de los precios oficiales que se fijan en el INYM.
Sin embargo, se mostró a favor de cierta regulación, como por ejemplo, que el Estado prohíba plantar más yerba cuando hay superproducción.
“La fijación de precio es un error, pero la desregulación sería tremenda. Hay que regular; no hay que plantar cuando hay superproducción; los precios deben ser reales, es decir lo que la oferta y la demanda van marcando”, señaló Puerta, entrevistado por el periodista Fabián Spivak en Apóstoles, donde se encuentra pasando unos días.
Hay que aclarar que la idea que le planteó Macri al gobernador Hugo Passalacqua, justamente, tiene que ver con sacar los precios que fija el INYM y dejar que se fijen por el libre juego de la oferta
“Me sorprende que confundan regulación con liberación de precio. Yo defiendo la regulación del precio de la yerba mate. Mis opositores bancaron la desregulación. Ahora no me gusta que el Estado mienta el precio. Es decir, que le mientan al productor diciéndole que la yerba mate vale tanto y, resulta que valer menos. El pobre productor termina pagando impuestos por un precio que no se paga porque no vale”, agregó Puerta.
Su posición en los 90
El actual embajador en España además se desmarcó un poco de la política menemista y de la desregulación del mercado yerbatero en los años 90.
“El entonces Gobierno Nacional (por Carlos Menem) desreguló el precio de la yerba mate contra mi opinión. Yo no apoyé la decisión del gobierno Nacional de ese entonces. Luego de un tiempo se volvió a regular el precio gracias a mis gestiones”, apuntó.
Lo que dice Puerta es cierto, ya que el asumió al frente de la provincia en diciembre de 1991 y las medidas que decretaron la desregulación yerbatera se firmaron en octubre de ese mismo año. Cabe recordar también, que el entonces ministros de Economía, Domingo Cavallo, impulsó la desregulación de muchas actividades económicas en la Argentina.
Puerta es hoy uno de los principales empresarios yerbateros del país. Su empresa, Yerbatera Misiones SRL, con industria en Apóstoles, produce a facon para el gigante Molinos Río de la Plata con sus marcas Nobleza Gaucha o Cruz Malta. Estas marcas tienen el 8,5% del mercado y son la cuarta empresa detrás de Las Marías, Cooperativa Liebig (Playadito) y Rosamonte. Las tres más grandes aún no se pronunciaron públicamente sobre la iniciativa, aunque Economis pudo saber que están a favor.

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¿Qué pasaría si mañana se libera el mercado de la yerba mate?

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La pertinaz insistencia del presidente Mauricio Macri en avanzar en la desregulación del mercado de la yerba mate, obligó a todos en el sector a hacerse la pregunta ¿qué pasaría mañana si hay mercado y precios libres? Las respuestas, claro, están teñidas por sus propias realidades o por cuestiones políticas. Pero hay coincidencias en el diagnóstico: productores e industriales, más algunos funcionarios del Gobierno provincial, coinciden en que en lo inmediato el precio puede mantenerse estable o incluso aumentar, porque este año puede haber un faltante de yerba mate, ya que se cosecharían unos 720 millones de kilos de hoja verde, insuficientes para reponer el stock.
Si el pronóstico se extiende un poco más en el tiempo, ya nadie tiene tantas certezas. Algunos advierten que se irá hacia una nueva concentración económica y a una “migración” hacia la miseria de pequeños productores por la venta de chacras que perderán su valor.
Los representantes de la industria sostienen que si mañana Macri decretara la desregulación, la yerba subiría de precio por faltante de materia prima. Pero admiten que “hay que trabajar mucho” para que no haya consecuencias sociales de mediano plazo. “Se debe proteger al pequeño productor que es el corazón de la actividad, cada uno de nosotros primero fue un productor. Pero primero hay que definir hoy qué es un pequeño productor. Porque si no, estamos defendiendo precios que terminan premiando la ineficiencia”, sostienen en el sector industrial.
Pero insisten en que una libre competencia favorecerá al sector. “Los radicales fracasaron con la idea de que el Estado podía manejar el mercado. (La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate). En los últimos años poco se hizo por proteger a los más pequeños”, recordó un representante industrial.
En el sector hacen hincapié en que toda la cadena está en problemas y por eso cuestionan a los representantes de Cambiemos por haber llevado a la reunión con el Presidente al representante de una cooperativa correntina y al titular del INYM, que pintaron una realidad positiva que no es la de todo el sector. El sector industrial apunta especialmente a Playadito, por el modelo de negocios y la competencia con Misiones, donde es distinta la política impositiva. La marca correntina es la que más crece en el mercado, junto a Molinos, asociada a Ramón Puerta
Por eso, consideran, hay que premiar la “eficiencia”, ya que los costos están fijados de acuerdo a parámetros perimidos. “Hoy  casi nadie cosecha menos de 7.500 kilos por hectárea y un secadero chico procesa 3.500 kilos por hora y los costos se definen en función del que solo cosecha 4.500 kilos”, explican.
Los que cosechan por debajo de esos valores deberían ser protegidos, pero con planes de diversificación que incluyan, por ejemplo, la plantación de madera o producción silvopastoril. Nada que no se haya intentado.
Otros actores defienden la grilla de costos estimada en base a 4.500 kilos, ya que si hay una producción de 720 millones de kilos en 166 mil hectáreas, da una producción de 4.337 kilos por hectárea. La trampa es que muchos no cosechan su yerba, sino que la compran más barata.
En el Gobierno provincial ratificaron su postura en contra a la desregulación y sostienen que solo favorecerá la concentración y mayores beneficios para quienes tienen toda la cadena integrada.
La posición política es idéntica entre productores, Gobierno y la UATRE. En la mesa de competitividad que sesionó en Buenos Aires, el representante de los trabajadores rurales le dijo al ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere: “Ni lo sueñe. Los tareferos pasamos los peores momentos de la historia con la desregulación”. Etchevehere, quien tenía a la firma el decreto en diciembre pasado, captó la indirecta. En las últimas horas se comunicó con el Gobierno provincial para calmar las aguas, a sabiendas de que el rumbo ya fue marcado por el Presidente, como admitió el secretario de Agricultura Familiar de la Nación, Santiago Hardie.  
En la industria, en cambio, avalan la desregulación, pero no sin antes diseñar una red de contención que proteja al pequeño productor –diferenciar entre quienes tienen cinco hectáreas con quien tiene cien- y tareferos. Y advierten que no solo el pequeño productor está hoy en dificultades, sino varios eslabones más de la cadena.
Curiosamente, en Cambiemos Misiones hay posiciones encontradas en cuanto al camino a seguir e incluso Alberto Re, presidente del INYM, se pronunció en contra de la desregulación. El radicalismo anticipó su rechazo y en el PRO no quieren saber nada con una pronunciación pública que pueda afectar el camino hacia 2019. Saben que la medida será resistida por los productores que tienen frescas en la mente las consecuencias de la desregulación yerbatera decretada el 31 de octubre de 1991, días antes de que asuma la Gobernación Ramón Puerta –hoy embajador de Cambiemos-.
El menemismo de entonces estaba decidido a romper las cadenas del Estado que podían restringir la competencia mediante el control de plantaciones y fijar cupos de producción, para “contribuir” de esta manera al aumento de la competitividad del sector. El texto de aquel decreto de Carlos Saúl Menem no puede ser más idéntico con los argumentos del Presidente actual a favor de la desregulación. “Ningún mercado funciona regulado”, sorprendió Macri durante la cumbre de Iguazú.
Después de la firma del decreto de desregulación y tras unos meses de bonanza, con precios relativamente estables, la crisis yerbatera estalló con la caída de precios y una enorme concentración económica.
La liberalización de la producción permitía plantar cuantas hectáreas de yerba se quisiera. Se eleva a partir de entonces tanto la superficie implantada como el volumen de la producción total y a partir de 1996 caen abruptamente los precios de la materia prima: el kilogramo de hoja verde que en 1990 se pagaba a un promedio de 0,19 centavos, se paga todavía en 1995 a 0,17 pero experimenta a partir de este punto una caída libre hasta los 0,06 centavos de 1999. En cambio, según un trabajo del doctor en Ciencias Sociales Víctor Rau, durante el mismo período, la evolución de precios de la yerba mate elaborada para el consumo registra un saldo positivo, con el consecuente incremento en los márgenes de ganancia de las industrias molineras y las empresas comercializadoras.
Hugo Sand recuerda que a fines de 1998 ya había productores en la quiebra y dispuestos a dar la lucha. Dos años después se sumó él, quien sería uno de los protagonistas del primer tractorazo que “sitió” la capital misionera desde el 12 de junio de 2001 y por 17 días. La protesta se repitió con mucho más potencia y por 53 días desde el 29 de mayo de 2002, meses después de haberse aprobado la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate que, desde entonces ha tenido menos éxitos que fracasos en la resolución de los problemas yerbateros.
Sand tiene la barba más blanca que entonces, pero el mismo dejo de desazón que lo convirtió en líder de la protesta: “Lo que va a pasar es una enorme migración desde las chacras a las villas miserias de la ciudad porque habrá más pobreza y las chacras se van a malvender. Vamos a volver a 2001”, dice de un tirón cuando se le pregunta sobre la temida desregulación.
“Si sucede, lo veo muy mal. Los grandes ganadores serán Las Marías y un grupo de grandes terratenientes. Esto va en contra de las economías regionales”, explica.
Sand traza un paralelismo entre la actualidad y la germinación de aquel tractorazo fundacional. “Empezamos a pelear por los bajos precios, cobrábamos en vales de comida, en vales de combustible. Íbamos a Brasil a canjear los vales por comida. Yo comencé en 2000, pero antes estaban Pico Zadorozne, Pedro Angeloni. La crisis se inició cuando se liquidó la Crym (Comisión Reguladora de la Yerba Mate) y explotó con los bajos precios. Cobrábamos menos de cuatro centavos y pedíamos 17 y nos dieron 13,5 por kilo de hoja verde”, rememora.
Sand no cree que la desregulación provoque una suba de precios como aseguran los especialistas técnicos. “No falta yerba y ni siquiera pagan el precio oficial. Lo hacen figurar, pero no se cumple”, se lamenta.
Mucho más joven, pero líder agrario actual, Cristian Klingbeil sostiene que la industria siempre tira la pelota afuera. “Con el té dicen que son los de afuera los que marcan el precio. Con la yerba, que son los supermercados e hipermercados. El problema es que teniendo un precio de referencia, te pagan por debajo porque las cadenas tiran para abajo. Pero si no existe precio mínimo, la yerba en góndola va a estar 30 pesos porque los supermercados dicen que debe valer eso y de ahí para abajo, desparramar lo que sobra. Insistimos en que debe haber un tercer precio, que es a salida de molino no que nos saquen los dos precios que tenemos. Va a ser complicado si se desregula, porque no queremos repetir lo vivido en los 90, cuando destruyeron el mercado. Ya pasamos por eso, dejar la yerba en planta porque cosechar era más caro. No queremos repetir la historia”, indicó el joven productor de 33 años.  
Por su parte, Julio Peterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros de la zona Norte, afirmó que la desregulación del mercado yerbatero provocará una guerra campal entre pobres. “Va a afectar al productor, el sector más vulnerable de la cadena, no va a haber forma de sostener esa realidad. Hay 50 mil familias que viven del sector. No es la economía de la Pampa húmeda, las primeras que se van a fundir van a ser las cooperativas, y por ende nos van a arrastrar a nosotros. Va a traer más pobreza”.
Peterson reflexionó que el Inym “tiene sus errores, pero por lo menos garantiza un precio que cubre los costos. Si así estamos fijando precios imagínense como vamos a estar si se desregula el mercado”.
Insistió en que una medida de esas características “traerá miseria, pobreza. Esto es inaceptable, no podemos dejar que en gobierno central del presidente Macri tome una decisión así”.
La movilización parece estar a la vuelta de la esquina. Este miércoles habrá una reunión en Posadas con todas las asociaciones para analizar el escenario. Paradójicamente, Sand insiste en que la herramienta que hay que defender es el INYM.
Los socios menores de Cambiemos también se expresaron en contra de la desregulación. El radicalismo, antes de que el Presidente anunciara públicamente su deseo, sostuvo en un documento que quienes insisten con la idea “son los mismos de siempre, que con la crisis y a pérdida de la mayoría de los productores hicieron pingües negocios en un mercado desregulado”. El documento lleva la firma de Raúl Solmoirago, la actual diputada provincial Anita Minder, el ex diputado provincial Germán Bordón, el presidente de la Convención Provincial, Lic. Ruben ‘Pili’ Bravo, y Angel Darío Grespani, miembro de la mesa del Comité Central Provincial de la UCR.
El ex diputado de Vanguardia Radical, Hugo Escalada también está en contra de la desregulación, pero tiene otros argumentos. “El escenario no cambiaría mucho porque los molinos pagan hoy lo que quieren y como quieren. Pese a que existe la ley NO se cumple y si no se cumple es cómo que esté liberado el negocio. Primero hay que modificar la ley del INYM o derogarla y necesitan mayoría. Fue una trampa para los productores, pero tienen que entender que hay que cooperativizar a los pequeños como lo es Playadito. No hay otra solución. El Estado si quiere proteger al pequeño debe ayudarlo a asociarse y apoyarlo técnica y financieramente. No entienden que tienen que asociarse para sobrevivir a los elefantes”, opinó.

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Números rojos

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El último dato de inflación de 2017 fue un trago amargo para un Gobierno que intenta pasar el calor del verano alejado de las preocupaciones. El 3,1 por ciento que admitió el Indec fue la inflación más alta del año, con un posible efecto rebote en los primeros meses de 2018 por tarifazos y el inestable valor del dólar. También marcó una suba de precios del 25 por ciento, idéntica al último año de Cristina en el poder y ocho puntos por encima de la meta del 17 por ciento, que condicionó toda la política económica del año.
En 2016 la inflación fue del 41 por ciento, la más elevada en 25 años y en 2017 Argentina se mantuvo en el ranking más negativo de la economía latinoamericana como el segundo país, detrás de la vilipendiada Venezuela, con más inflación. En tren de comparaciones, la inflación de diciembre fue más alta que la de Brasil en todo el año.
Cumplir la recalibrada meta de 2018 del 15 por ciento de inflación anual dependerá fundamentalmente de la posibilidad de enfriar los aumentos salariales, pero los principales economistas –de diversas corrientes-, anticipan ya una inflación no menor al 20 por ciento.
Según el Indec, en la inflación de 2017, el NEA fue la región con menos subas. Media verdad. El Indec tiene canastas regionales que no son representativas del consumo de cada provincia, sino de la región. La Canasta Básica de Posadas esta en 17.800 aproximadamente y nada tiene que ver con la regional de Indec. A diferencia de otras provincias, en la canasta misionera pesa mucho el rubro alimentos, mientras que en la ponderación de Buenos Aires o CABA, son otros rubros. La inflación, hasta noviembre, en Posadas marcaba 22,2%, el mismo porcentaje total de la región en los últimos doce meses.
La inflación es la demostración de la incapacidad de gestión porque significa que uno no puede administrarse con los recursos que tiene”. La frase, lapidaria, no es de un opositor. La dijo el entonces candidato, Mauricio Macri el 31 de enero de 2014.
En el juego de las comparaciones el Gobierno retrocede varios casilleros por errores propios. La inflación es uno de los problemas centrales, pero no el único. Con fundamentos idénticos a los que utilizó Domingo Cavallo para inaugurar la era de la desregulación económica durante el menemismo, Macri puso su firma a un megadecreto de Necesidad y Urgencia para la “desburocratización” del Estado que apunta a desregular algunos sectores de la economía, achicar áreas y nuevamente, poner a valor mercado a la plata de los jubilados en manos de la Anses, entre otras decenas de normativas. Hoy el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses tiene unos 75.000 millones de pesos, entre préstamos a jubilados, beneficiarios de la AUH y pensiones no contributivas. Aunque el propio Gobierno admite que los beneficiarios de la AUH ya no tienen margen para seguir endeudándose, sostienen que todavía se puede insistir con los préstamos a jubilados y pensionados. Por las dudas, gracias al mismo decreto, los bancos podrán embargar las cuentas sueldo –ya no la retención de hasta el 20% de lo que superara el Salario Mínimo Vital y Móvil,- para cobrar préstamos. El decreto, que a simple vista no puede justificar urgencia en la necesidad, promete ser el centro de la disputa política en un enero que hasta ahora se presentaba tranquilo.
La mayoría de las provincias dedicaron las primeras dos semanas del año para adecuar sus sistemas fiscales a la letra del Pacto Fiscal impuesto por la Nación.
Pese a lo que podría esperarse, los aliados de Cambiemos fueron los que marcaron el camino de las subas. María Eugenia Vidal -que este año recibirá $65.000 millones más gracias al Pacto Fiscal- amagó con rebajas a Ingresos Brutos (solo cumplió con Industria y Transporte) y Sellos, pero el Inmobiliario tendrá subas de entre 40 y 75 por ciento y hasta 216 por ciento, según entidades rurales.
El intendente porteño Horacio Rodríguez Larreta encaró una baja selectiva; el sector más beneficiado es la industria, para los servicios queda igual y para el comercio el aumento fue de 3% a 5%.
El jujeño Gerardo Morales se comprometió realizar un fuerte ajuste y para mejorar la recaudación puso en marcha un plan de regularización de deudas tributarias y de declaración de mejoras y, en materia tributaria, también eliminó Ingresos Brutos de extraña jurisdicción a la vez que encarará un revalúo para el Inmobiliario.
Alfredo Cornejo, en Mendoza, avanzó en su plan de “reducción plurianual de alícuotas de Ingresos Brutos, incorporando 117 nuevas actividades a las 106 de 2017”; se incorporaron actividades agroindustriales, metalmecánicas, industriales, de construcción, software, turismo, servicios personales y profesionales. También aumentó Sellos, elevando los mínimos alcanzados.
Aunque el pacto fiscal no establece un tope unificado en Ingresos Brutos para el comercio -fija la alícuota del 5% para el período 2019-2022- el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey optó por aumentarla del 3,6% al 5% y en la construcción pasó de 1,5% a 3%.
Según la percepción de los empresarios en una encuesta de KPMG, el problema que más preocupa a las empresas es la carga impositiva de las provincias siendo provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Córdoba, en ese orden, las más gravosas para la determinación de los precios de bienes y servicios.
La incidencia de los impuestos en la Argentina frustró proyectos de inversión, según ese sondeo, pero sólo 60% consideró que la reforma impositiva dará un espaldarazo a esas inversiones, y apenas 25% cree que este año tendrá menor presión fiscal.
En general, todas las provincias retocaron hacia arriba para tratar de recuperar lo que transfieren al sector privado mediante las bajas. Misiones, después de las correcciones necesarias, dejó la política tributaria exactamente igual a como estaba en 2017, con algunas leves bajas si se está al día con los impuestos.
Hubo intenciones politizadas de cuestionar la reforma pero enseguida fueron frenadas desde la Nación, ya que cercanos a la Presidencia aclararon que no se inmiscuyen en cuestiones de jurisdicción provincial.
La transferencia al sector privado en Misiones rondará los 3.500 millones de pesos, lo que representa un fuerte compromiso para con la economía misionera y especialmente, la creación de empleo.
Después de expresar su descontento por algunas subas que se colaron en la primera versión de la reforma misionera, las cámaras empresarias destacaron la decisión del Gobierno de no subir tributos. Ahora se analiza un posible acuerdo de la Provincia con los sectores más beneficiados para establecer una serie de pautas que garanticen que la transferencia de recursos no se pierda sin dejar resultados a toda la sociedad.
El Estado provincial dejará de recaudar cerca de 2000 millones de pesos este año con la rebaja de impuestos. 1.500 millones en la versión más optimista, con un crecimiento económico nacional promedio del 3,5 por ciento. Al término de cinco años, la pérdida acumulada sería como mínimo de 7.500 millones de pesos, el equivalente a un presupuesto anual actual de Salud Pública. Más que lo que se destina a Desarrollo Social y a Seguridad y apenas por debajo de lo destinado al desarrollo de la Economía en 2018.
Finalmente, la reforma fiscal versión misionera se traducirá en eliminación total de Ingresos Brutos a las exportaciones, reducción a la industria (excepto celulósicas) de 3,5% a 2%, el transporte se reduce de 3,5% a 3%. La construcción se reduce de 4,5% a 3% y las Comunicaciones, de 8,45% a 5%.
El Gobernador decidió establecer bonificaciones por estar al día y hasta un tope de facturación anual de acuerdo a cada sector económico. Con los descuentos, el comercio minorista tributará 3,9 por ciento (menos que la alícuota del 4,5 que regía hasta diciembre) y el mayorista se quedará en torno al 3,5.
Las bonificaciones van desde el 20 al 30 por ciento y los topes desde 20 millones de pesos para servicios agrícolas e industriales, a 50 millones de facturación anual para comercios mayorista y minorista.
“Es un avance, aunque limitaron mucho respecto a la facturación. Pero es un gesto que esperábamos del Gobierno”, confió un dirigente empresario que hizo de negociador de la letra definitiva.
Párrafo aparte es la otra gran discusión latente: el costo energético. El último tarifazo nacional se está haciendo sentir en usuarios y empresas, que afrontan facturas que en algunos casos, son cien por ciento más elevadas que las que pagaron en diciembre. En Emsa, recién acomodándose el nuevo presidente, Guillermo Aicheler, todavía no hay precisiones sobre los alcances de los aumentos. Solo se limitan a recomendar bajar el consumo, ya que el nuevo cuadro tarifario, castiga la mayor demanda. Cuanto más se gaste, más caro se paga. Este lunes habrá una reunión entre Aicheler y la Confederación Económica de Misiones para analizar alternativas y entender las nuevas facturaciones antes de que vuelva a haber una nueva suba por la quita de subsidios que sostiene la Nación.
El Pacto Fiscal obligó a que las provincias realizaran una serie de modificaciones que derivaron en un nuevo mapa tributario nacional. Casi todas subieron alícuotas para compensar las reducciones obligadas por el consenso fiscal.
El desprendimiento del Estado que cede recursos, pero al que se le seguirá exigiendo servicios de calidad, debe tener una doble respuesta. El sector privado, con el compromiso de reinvertir sus mayores utilidades y la Nación, girar las compensaciones prometidas y de paso, retomar la discusión por una nueva ley de coparticipación, que compense inequidades históricas y la cesión de puntos del gobierno radical de Ricardo Barrios Arrechea y en los 90, por Ramón Puerta.
Misiones picó en punta en reinstalar ese debate, junto a La Rioja, Chubut y Buenos Aires que vienen promoviendo una revisión del sistema de reparto de los fondos nacionales.
“Después del acuerdo fiscal firmado con los gobernadores estamos dispuestos a discutir una nueva ley de coparticipación. Los gobernadores de Chubut, La Rioja y Misiones plantean su problemática, que es distinta a la provincia de Buenos Aires”, señaló hace unas horas el viceministro del Interior de la Nación, Sebastián García de Luca.
Misiones perdió 1.7 puntos de coparticipación por sucesivos pactos encarados por partidos que hoy son parte de la alianza nacional, como el radicalismo o Ramón Puerta, actual embajador de Macri en España.
 

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José Domingo Fabio encabeza la lista de Diputados provinciales del puertismo

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Se han definido las candidaturas de los diferentes espacios y finalmente fueron revelados los nombres que representarán a Unión Popular. El ex ministro del Agro, José Domingo Fabio, fue elegido para encabezar la única lista de este espacio.

A la medianoche venció el plazo para presentar la lista de candidatos que aspiran a obtener una banca en la Legislatura Provincial. Si bien no hubo grandes sorpresas en la mayoría de los espacios, se terminó de definir el escenario camino a octubre y se puso fin a la incertidumbre dentro del puertismo.

El Partido Unión Popular definió que el exministro del Agro José Domingo Fabio encabece la lista a Diputados Provinciales, seguido por el dirigente Hugo Bellot, la eldoradense María Rita Rut Palmier y el apoderado del partido Alejandro Rodríguez.

Anoche en Ipora realizaron armado de lista de diputados provinciales, con  la presencia del conductor Ramón Puerta. El dato de color es que rápidos de reflejos Hugo Bellot y Alejandro Rodríguez fueron a hablar con Puerta y pedirle varias veces disculpas y explicarles que ellos no dudaban de quien conducía y no tenían nada en contra de sus decisiones y que quien armó todo el lío era Claudio “Beto” Roa, y que ellos estaban dispuestos a trabajar para la lista.

Algunos dentro del puertismo hablan de una “traición” de Roa y hasta plantearon que era incitado por el presidente del Cocejo Deliberante de Posadas, Alejandro Velázquez. Ya que Roa figura en la nomina del Concejo y quien le certifica es el camionero. Ahora en Unión Popular regresó el orden.

Con una dilatada trayectoria política, Fabio recibe el espaldarazo de los dirigentes y militantes de UP, con la expectativa de superar los 26 mil votos cosechados en las PASO y alcanzar como mínimo, la cifra repartidora de diputados provinciales. Si se repiten números similiares a los de Agosto, en las generales de Octubre, el partido o frente electoral que aspire a una banca debería conseguir al menos 25 mil votos en la provincia.

Bellot también cuenta con una larga trayectoria política y actualmente preside la convención partidaria de Unión Popular. En contraste, Rodríguez es un joven dirigente peronista aunque ya tiene varias campañas en sus espaldas

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