El ciclo de charlas “Sabor a lo Nuestro” es un espacio creado para conocer, degustar y difundir alimentos locales. La primera edición se realizó en septiembre de 2024 impulsado por la Subsecretaría de Coordinación de Fomento y Regiones Culturales, de la Secretaría de Estado de Cultura. Desde entonces se vienen realizando con periodicidad, visibilizando a la Redcaf (Red de Comercialización de Agricultura Familiar) para impulsar productos con Registro (tránsito federal). La idea es que cada producto que se promocione desde el programa esté habilitado, con sus salas artesanales de elaboración y sus productos siguiendo las normativas. Asimismo, aquellos que no lo estén y quieran ser parte del mismo, pueden tener acceso a una guía y herramientas para facilitarles los procesos de gestión para su habilitación.
En la cita del viernes 26, la productora Elena Goralewski del paraje 3 de Mayo (localidad de Garuhapé) dará la charla de encurtidos y escabeche de bambú. El ciclo “Sabor a lo Nuestro” se realiza en el marco de las actividades que el Museo Guacurarí genera en torno a la cocina y la recuperación de tradiciones inmateriales (PCI). En este caso, la propuesta está liderada por Mabeliana Silva, quien además es técnica docente, y capacitadora calificada del SiFega (ANMAT) de BPM.
En detalle: Día: viernes 26 de septiembre Hora: 18:00 Lugar: Auditorio del Museo Histórico y Arqueológico Andrés Guacurarí, General Paz 1865, Posadas. Entrada libre
Comida simple, sabores honestos y un fuego que promete no apagarse. Con esa premisa, el reconocido chef misionero Gunther Moros lidera el nuevo emprendimiento gastronómico que este domingo abrirá sus puertas en la ciudad de Posadas. El proyecto, concebido por tres amigos, es mucho más que un restaurante: es un homenaje a la tradición culinaria argentina, pensado para volver a conectar con los sabores que forman parte de la memoria afectiva.
Con una fuerte inversión, de los cuales 70 millones fueron gestionados a través de créditos provinciales para la compra de equipamiento de cocina y mobiliario, el restaurante se alza como una muestra concreta de cómo la articulación entre iniciativa privada y apoyo estatal puede dar lugar a espacios de valor cultural y económico. Con tarjetas del Banco Macro habrá descuentos exclusivos.
Ubicado a mitad de cuadra sobre Félix de Azara, entre La Rioja y Entre Ríos, el local se aleja de las esquinas tradicionales para abrir una puerta inesperada a mitad del trayecto, como esos secretos bien guardados que sólo algunos conocen. Tiene capacidad para 90 comensales y propone una experiencia cálida, auténtica, sin estridencias, donde la calidad es la estrella y la sencillez, el lenguaje común.
“Queríamos volver a las bases. A la milanesa bien hecha, al locro de domingo, a la empanada jugosa y al flan con dulce de leche que no falla nunca”, afirma Moros en diálogo con Economis, durante una recorrida exclusiva. El chef cuida cada detalle de la cocina, en tándem con el equipo y deja en claro que cada decisión tiene un porqué.
Un rincón porteño con espíritu misionero
Con ambientación cuidada y atmósfera de bodegón contemporáneo, el espacio sorprende con su mezcla de estética tradicional y guiños modernos: vajilla esmaltada, luces cálidas, sillas de madera bien puestas. El menú es una celebración de la cocina argentina: empanadas de carne cortada a cuchillo, locro espeso con maíz blanco, bifes jugosos con papas fritas, pastas frescas, y postres como arroz con leche, budín de pan o flan casero.
El fuego, presente tanto en los hornos como en el alma del proyecto, lo guía todo. El objetivo no es reinventar la gastronomía, sino rescatar lo esencial y hacerlo con excelencia.
Este domingo el bodegón abrirá sus puertas con una velada íntima para invitados especiales, colegas, familiares y amigos cercanos. Una especie de primer fuego compartido, con platos que emocionan y un servicio cálido y profesional.
A partir del martes el local abrirá sus puertas con reserva previa, para asegurar una experiencia cuidada y personalizada. Porque aquí no se trata de mesas apuradas: se trata de quedarse, disfrutar, y volver.
“Este lugar no es sólo un restaurante. Es un espacio para reencontrarse con la memoria, con el sabor de casa, con lo que alguna vez nos hizo felices y puede volver a hacerlo”, dice Moros. Y lo demuestra en cada detalle.
En un contexto económico desafiante, este emprendimiento no sólo genera empleo local y dinamiza la cadena productiva, sino que también reafirma una visión: la gastronomía como motor cultural, social y económico. “Con compromiso, identidad y trabajo se pueden hacer grandes cosas, incluso en tiempos difíciles”, resume Moros.
🔔 Los sabores de El Bodegón
Empanadas, locro, bife con papas, flan casero. Los sabores que extrañabas, hechos como se debe. 📍 Félix de Azara entre La Rioja y Entre Ríos, Posadas. 🪑 90 lugares. 📆 Domingos apertura especial. Martes, con reserva.
Myrna Elizabeth Korniejczuk nunca se imaginó recibir semejante distinción. En silencio y junto a su familia produce desde hace algunos años unos dulces que de a poco van ganando espacio en el mercado gourmet. Por Sabores de la Selva Misionera fue distinguida en la categoría Innovación Empresarial, en un reconocimiento organizado por la Confederación Económica de Misiones
La pyme que se dedica a la elaboración de pulpas, mermeladas y almíbares de frutos nativos, está ubicada en el paraje Península, de la localidad de Andresito, en la frontera con Brasil, al borde del río Iguazú.
“Me siento muy feliz, nunca pensé que iba a recibir una nominación semejante, cuando mi contadora me paso el link para inscribirme, dudé, le di mil vueltas pero al final me inscribí sin pensar que podía ganar, y en este caso se dio. No puedo estar más agradecida, ojalá todas pudieran recibir un reconocimiento así”, expresó Myrna, dueña de la empresa de dulces.
La Confederación de Economía de Misiones (CEM), el 24 de febrero de 2024 entregó el premio mujer en reconocimiento a la labor de las mujeres empresarias, motivando su participación en el mundo empresarial, y fomentando el desarrollo de proyectos que impulsen el crecimiento de las pymes de la provincia.
Sabores de la Selva Misionera es un emprendimiento familiar, en el que trabaja su fundadora junto a su esposo y sus cuatro hijas. La fábrica está ubicada a 25 kilómetros del pueblo de Andresito, donde la selva misionera se conserva virgen casi en su totalidad. Allí poseen una chacra de más de 47 hectáreas con diversos tipos de frutas nativas alternadas con frutas exóticas.
Myrna, de origen polaco, nació en Leandro N. Alem, hija de docentes, llegó a Andresito en el 1980, cuando sus padres decidieron asentarse en la localidad. Creció y se educó, rodeada de gente trabajadora y de valores bien establecidos, al finalizar sus estudios secundarios parecía que la docencia también sería su vocación, pero por cuestiones de la vida, al cabo de un tiempo tuvo que dejar la carrera.
Al transcurrir unos años conoció a su esposo, con quien tuvo cuatro hijas. “Pienso que la vida es una rueda, se va acomodando, y así como nosotros tenemos para ayudar, con la idea simple de ayudar a las personas, la vida se encarga de darnos todo ese amor que compartimos, tenemos que hacer el bien, confiando siempre en Dios y que todo va a salir bien”, aseguró la emprendedora.
En el año 2019, Myrna trabajó en la Cooperativa Agroecológica de Andresito. Allí aprendió mucho de lo que hoy pone en práctica elaborando sus dulces. “En ese tiempo llegó a la cooperativa un proyecto, de una ingeniera forestal, en el cual ella estudiaba como tesis del doctorado las propiedades y el uso del palmito, fue un proyecto abrazado a dos manos por la comunidad, porque todos vendían semillas de palmito. La investigación duró un año, fue un gran aporte a la cooperativa y a los productores”.
“Por razones de salud, posterior a esta implementación de los palmitos, tuve que retirarme del lugar, pero no soy una mujer de quedarme sentada en mi casa, decidimos levantar nuestro emprendimiento con mi familia. Tuvimos que vender un lote de una hectárea para poder levantar la sala de elaboración, hacemos principalmente mermeladas de la pulpa de palmito, pero cuando no es temporada, elaboramos dulces con otros frutos de estación y si no tenemos, compramos de los vecinos, que saben que tienen un buen destino”, dijo Myrna.
En la elaboración de sus productos, Sabores de la Selva, utiliza frutos netamente nativos, como la pitanga, maracuyá, durazno, guabirá, frutilla, tomate, uva, acerola, carambolas. “Todos los frutos habidos y por haber”.
“El único secreto para que los dulces salgan bien es el amor, si le ponés amor a lo que haces sabes que vas a tener un buen resultado”
Myrna aseguró que este es un negocio rentable, no solo en beneficio propio sino también para los vecinos, ofreciendo productos ricos y sanos, que se consumen en las casas de familias y en los grandes hoteles y restaurantes de Puerto Iguazú.
Como objetivo a corto plazo la premiada sostuvo que, “queremos poder registrar todos nuestros productos a nivel nacional para poder comercializarlos, no solo dentro de Misiones, ya que hasta el momento solo contamos con el registro provincial, sino que el país y el mundo conozca los sabores misioneros”.
Este emprendimiento que busca fortalecerse en el mercado, también brinda empleo a algunas familias de la región, ya que la demanda de mano de obra en la elaboración de los productos crece, y exige un mayor número.
“En este tiempo difícil, donde el tema del trabajo, de las ventas no es fácil, entre todos tenemos que darnos una mano, esa es la idea con la que hago mis dulces, en la que procuro también ayudar a otras personas, ya sea a aquellos vecinos que me venden sus frutos, o los que ayudan en la elaboración, para que enfrentar la crisis sea más llevadero”, expresó Korniejczuk.
El emprendimiento tiene sus puntos de venta en Puerto Iguazú, Andresito y Posadas. Conjuntamente hace ventas online a través de su página web Sabores de la Selva, como así también se encuentran en Instagram y facebook como Sabores de la Selva Misionera.
La reconocida chef Christina Sunae estuvo en Puerto Iguazú́ por primera vez para encabezar una experiencia exclusiva en el restaurante Yvyrá, en el marco de la presentación de su libro “Kusinera Filipina”. Fue una cena para 50 personas, compuesta por un menú́ de seis tiempos, donde combinó la gastronomía tradicional filipina con productos autóctonos de Misiones, creando un universo de sabores únicos y sorprendentes.
Para la elaboración del menú, Christina visitó una aldea guaraní y una chacra de productores locales, buscando conocer no solo los productos de Misiones sino también su forma de procesarlos, característica de esta región del país, tan rica en mixturas de culturas.
Su libro, que ya fue presentado en otras siete ciudades de Argentina, es un fabuloso viaje testimonial, gastronómico y fotográfico que nos invita a descubrir la cultura, los paisajes y los sabores exóticos y sorprendentes de Filipinas, el país asiático formado por más de siete mil islas. Y todas las recetas recreadas y adaptadas por Christina Sunae para que podamos prepararlas en casa.
Christina, además de ser una gran cocinera, es difusora de la cultura gastronómica filipina en Latinoamérica y cuenta con dos restaurantes en Buenos Aires, Sunae Asian Cantinay ApuNena, y uno en Manila.
Christina Sunae nació en Estados Unidos, y llegó a Filipinas a los 7 años, tras vivir en Japón. Su padre, mecánico de aviones del ejército norteamericano, fue siempre un hombre itinerante y amante de su cultura oriental, pasión que le trasladó a su hija que, como él, es un espíritu libre y emprendedor. Tras estudiar Negocios en Nueva York, desembarcó en la Argentina para dedicarse de lleno a su pasión por la cocina, con el propósito de fusionar la gastronomía filipina con sabores locales característicos. Con esta impronta, brilló en el Yvyrá Restó, utilizando los productos típicos de Misiones y los secretos de la cocina de su país, comprobando que pueden integrarse perfectamente.
“Espero que cuando este libro llegue a sus manos, lo utilicen para recrear esos platos y técnicas que tienen un recorrido de miles de años y de kilómetros, que disfruten aprendiendo sobre la cultura filipina y apreciando sus fantásticos personajes y lugares. Solo entonces sentiré que he llegado a buen destino”, cuenta Sunae.
El menú se completó con Animal Organic, vinos de la reconocida bodega Ernesto Catena Vineyards.
“Nos enorgullece contar con la presencia de Christina como representante de la cultura y la gastronomía de Filipinas. Este tipo de visitas son las que abren las puertas de Iguazú́ al mundo y lo posicionan como uno de los destinos más importantes del turismo a nivel mundial”, dice Leonardo Pascutto, Gerente General del 02 Hotel Iguazú.
Christina Sunae y su “Kusinera Filipina” proponen un viaje a través de los sabores característicos de su cultura, para que los comensales que asistan visiten Filipinas, y vivan una experiencia gastronómica única.