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El Gobierno fijó el nuevo valor del salario mínimo desde mayo en $234.000

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El gobierno nacional dispuso incrementar el salario mínimo de manera unilateral tras no alcanzar acuerdo en la reunión entre gremios y empresarios.

El Gobierno ordenó incrementar el Salario Mínimo, Vital y Móvil desde los $202.800 de marzo a $234.315,12 a partir del 1 de mayo. En el medio, se determinó también la suba de abril.

Debido a la falta de acuerdo en la reunión del Consejo del Salario, la Secretaría de Trabajo publicó esta noche la resolución 9 en el Boletín Oficial para determinar la suba que regirá para el SMVM en los meses de abril y mayo.

Al respecto, la reglamentación señala que el valor del salario mínimo “a partir del 1° de Abril de 2024, en PESOS DOSCIENTOS VEINTIUN MIL CINCUENTA Y DOS ($ 221.052.-) para todos los trabajadores mensualizados que cumplen la jornada legal completa de trabajo, conforme el artículo 116 del Régimen de Contrato de Trabajo aprobado por la Ley N° 20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias (…)”. Además, determinó el valor de la hora para los trabajadores jornalizados en $1105,26.

En tanto que desde el 1° de Mayo de 2024, el valor que rige para el SMVM es de $234.315,12 “para todos los trabajadores mensualizados que cumplen la jornada legal completa de trabajo, conforme el artículo 116 del Régimen de Contrato de Trabajo aprobado por la Ley N° 20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias, con excepción de las situaciones previstas en los artículos 92 ter y 198, del mismo cuerpo legal, que lo percibirán en su debida proporción”. Asimismo, el jornal se ubica en $1171,58.

Asimismo, determinó que la Prestación por Desempleo prevista en el artículo 118 de la Ley Nº 24.013, para los trabajadores convencionados o no convencionados, “será equivalente a un SETENTA Y CINCO POR CIENTO (75%) del importe neto de la mejor remuneración mensual, normal y habitual del trabajador en los seis (6) meses anteriores al cese del contrato de trabajo que dio lugar a la situación de desempleo”. De esta manera, el monto mínimo de la Prestación por Desempleo quedó en 117.157,56$.

Cabe recordar que en los últimos días se llevó a cabo la reunión del Consejo del Salario en la que la CGT y las dos CTA pugnaron por un ajuste de hasta 80% del SMVM, contra un 8% de mayo y 5% en junio que propusieron las cámaras empresarias. Ante tanta diferencia, no hubo acercamiento posible y deberá decidir el Gobierno.

Hugo ”Cachorro” Godoy, secretario general de la CTA Autónoma, se expresó mediante su cuenta de X (antes Twitter): “Las tres centrales sindicales unificamos las propuestas en $377.000 para el mes de abril que equivale un 80% de aumento y para estar por encima de la canasta de la indigencia. Sin embargo, los empresarios propusieron insólitamente un aumento del 8% para el mes de mayo y un 5% para junio”.

“Como no hubo acuerdo, el gobierno y los empresarios de la UIA, la CAME y la Sociedad Rural impidieron el pleno funcionamiento del Consejo y obligaron a un final bochornoso en el cual el gobierno decidirá, una vez más por decreto, y seguramente en contra de los intereses de los trabajadores“, agregó.

El último encuentro fue el 15 de febrero, momentos en que el SMVM se encontraba en $156.000, valor fijado durante la administración de Alberto Fernández. Al igual que esta semana, tampoco llegó a buen puerto y el incremento fue establecido por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

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La pérdida del poder adquisitivo de los argentinos será mucho mayor que la caída del salario

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El salario real en el sector privado formal podría caer en promedio 6,1% en 2024 pero el ingreso disponible podría reducirse más del doble producto del fuerte reacomodamiento de los precios relativos de las tarifas de gas, luz, agua, transporte público, combustibles, etc, cuyos precios se vienen ajustando muy por encima de la inflación impactando con fuerza en los bolsillos, de acuerdo con un informe realizado por ABECEB y dado a conocer hoy.

Esa pérdida de poder adquisitivo se verá reflejada en una caída del consumo privado que podría rondar el 8% durante este año, según el mismo trabajo. 

La retracción del poder de compra se da en el marco de un proceso muy fuerte de corrección de precios relativos que venían muy atrasados y que provoca que la gente deba gastar mucho más de lo que lo hacía anteriormente para afrontar esas facturas, recortando la plata disponible para comprar otros bienes o servicios. 

Por ejemplo, la inflación interanual en marzo (24-23) fue del 290% pero los precios de muchos bienes o servicios claves para la vida cotidiana superaron con creces esta magnitud: electricidad y gas, aumentaron el 300%, bebidas alcohólicas, 302%; alimentos, 306%; azúcar, chocolate y golosinas, 349%; pan y cereales, 352%; combustible y lubricantes, 364%; medicamentos, 379%; transporte público, 385%; aguas minerales, gaseosas y jugos, 386%.

Otros que también tuvieron subas importantes, pero no al nivel del IPC fueron las prepagas (hoy en discusión) con un 289%, restaurantes y hoteles, 266%, educación, 227%; prendas de vestir y calzado, y alquiler de viviendas, 149%. Y todavía muchos deben seguir ajustándose para recomponer los atrasos pasados. 

En definitiva, la caída del salario real del 6,1% mencionada en realidad disfraza una retracción aún mayor de la capacidad de compra porque a esa pérdida hay que sumarle el fuerte impacto de todas las subas mencionadas y que hace que recortemos los gastos. Por ejemplo, un trabajador que en promedio en 2024 va a ganar 1.340.000 pesos y que su salario le creció por debajo de la inflación y le va a caer en términos reales 6,1%, lo que le quede para gastar, después de pagar el alquiler, combustible, transporte, luz, gas (estos componentes que aumentan muy por encima de la inflación) le van a quedar 840.000 pesos, lo que implican una caída de 15,5% respecto del ingreso disponible que tenía el año pasado en términos reales*. 

La plata no alcanza

La pérdida de ingresos se traslada velozmente a las góndolas y al consumo fuera del hogar. Por ejemplo, la caída de ventas en los supermercados se estima podría promediar 11%, en 2024 mientras que en restaurantes será del 7,5% en este año. Sólo en marzo, la caída en los súper llegó al 19%, mientras que los restaurantes registraron una pérdida del 6,7%. 

Ante este contexto, los consumidores optan por los comercios de cercanía (no hacen compras tan grandes) y elijen segundas o terceras marcas, además de estar atentos y aprovechar las promociones y descuentos. 

Por su parte, las empresas buscan adaptarse a estas necesidades optimizando costos, negociando con proveedores y cadenas para mejorar la ecuación de costos y precios, dando mayor relevancia a sus segundas marcas y tratando de idear estrategias de comercialización que apuntan a un consumidor que recorta sus gastos.  

En otro segmento, pero que también revela el impacto de la retracción del poder adquisitivo, están los electrodomésticos quedaron muy relegados en la lista de compras. Se prevé una caída del 25% para 2024 debido a que la predisposición de compra sigue en caída en los primeros tres meses del año, y en marzo, registra una caída del 66.2% el nivel más bajo desde la pandemia. 

Pero el impacto no sólo es en lo que hace a alimentos. En marzo, las ventas minoristas mostraron una caída del 12,6% (según CAME), los patentamientos de autos cayeron 35,1% y los de motos, el 43,3%. 

La estimación de ABECEB es que en 2025 podría recuperarse tanto el ingreso disponible como el consumo. El año próximo las ventas en supermercados podrían crecer un 2,5%, la actividad en restaurantes mostraría un resultado positivo que alcanza al 4,5% y la venta de electrodomésticos crecería el 12,3%.
*Nota técnica: para el ejercicio de Ingreso Disponible se hace una estimación de los gastos que se restan del salario. Se incluyen los siguientes gastos: alquiler promedio de un departamento dos ambientes en CABA abonado entre 2 personas, combustible como gasto promedio mensual de 90 litros de Nafta Súper, Transporte calculado 30 días de viaje ida y vuelta con el uso de tres transportes (colectivos y trenes) aplicando RED SUBE. Tarifas de electricidad y gas promedio ponderado de los 3 niveles de segmentación a un consumo estacional variable promedio de 300 kwh/mes (electricidad) y de 50 m3/mes (gas).

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Diciembre, el golpe de nocaut para el salario: qué actividades se salvaron en Misiones

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El recurrente problema inflacionario en la Argentina, que está mucho más arraigado de lo que cualquier país podría soportar para transitar carriles de normalidad y desarrollo, naturalmente decanta en la pulverización del poder de compra de los salarios y los ingresos de los hogares. Los salarios formales cuentan con cierta protección (aunque no garantizada) en estos escenarios a partir de la aplicación de paritarias, mientras que los informales sufren de manera mucho más contundente el alza de precios al no contar con instrumentos que movilicen también el salario. 

Si bien todo el 2023 fue altamente complicado en términos de poder adquisitivo de los salarios en todos sus niveles, diciembre fue el golpe de knock out para los trabajadores producto de la devaluación, liberación de precios y consecuente disparada inflacionaria a niveles históricos post-hiperinflación. Así lo confirmaron ya previamente el INDEC con su índice de salarios y la Secretaría de Trabajo a través del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). Sin embargo, no contábamos aún con datos duros a nivel provincial que nos permitan verificar esa situación hacia dentro de los distritos subnacionales, hasta esta semana cuando el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial en la Argentina (OEDE) de la secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, finalmente (tras algunas semanas de retraso) publicó el reporte de Evolución de las remuneraciones de los trabajadores registrados, que corresponde al sector privado. 

El reporte confirmó los registros alternativos en relación con la caída del salario real: a nivel nacional, las remuneraciones promedio de los trabajadores del sector privado formal cayeron 14,9% en diciembre, un descenso inédito por lo menos para el período 2016-2023

En ese lapso, la única vez que el salario cayó en doble dígito fue en octubre 2018 (-10,9%) en el marco de una fuerte crisis cambiaria que provocó una suba del dólar del 83% entre abril y octubre de ese año y que fue el inicio del fin de la aspiración de reelección del ex presidente Mauricio Macri.  

De este modo, diciembre de 2023 cerró siendo el peor en materia de salario real de por lo menos los últimos siete años, y posiblemente sea aún más extenso si se realiza un análisis más profundo hacia atrás del 2016.

La fuerte depreciación del salario privado formal de diciembre provocó que el año 2023 culminara con una caída 1,2% real en el país, cortando así con una racha de dos subas al hilo (2021 con +0,4% y 2022 con +0,3%), pero con una situación que además se agravaba fuertemente a partir del segundo semestre del año. Con la gestión de Alberto Fernández se inició el deterioro; con el inicio de la de Milei se profundizó

Vamos hacia las provincias. En diciembre, absolutamente todas cayeron en doble dígito, aunque no en todas se observa un récord de caída como ocurrió a nivel nacional. En ese marco, los desvíos entre los desempeños provinciales fueron muy marcados: en Jujuy se registró el descenso más leve con -11,5% pero en Tierra del Fuego, se observa la más profunda, fue de -31,5%. Misiones exhibió una baja del 19,2% y en este caso sí sigue la misma línea nacional: es la más fuerte desde 2016. 

A nivel acumulado del 2023, la situación es distinta: algunas provincias, aunque es una porción minoritaria, lograron cerrar el año con subas del salario aunque tuvieron particularidades que le permitieron llegar a ese resultado. Estas fueron Neuquén, Salta, Jujuy, Catamarca y Río Negro y, en todos los casos, el incremento obedece a las actividades mineras y de hidrocarburos, sectores que históricamente pagan sueldos altos en relación a la media y que tuvieron un año de expansión pese al contexto. 

El resto de las provincias mostró bajas y en ese marco, Misiones cerró el año con un descenso del 2,5%, que está explicado casi en su totalidad por el altísimo impacto de diciembre. Cuando se analiza mes a mes la trayectoria del salario real durante el año que pasó, Misiones inició el año con bajas en enero y febrero (-3,6% y -0,7% respectivamente); se estabilizó en marzo (0,0%) y creció en abril (+0,5%); en mayo volvió a tener bajas (-2,0%) pero luego tuvo crecimientos en junio, julio y agosto (+0,1%, +2,8% y +1,6% respectivamente). Esa racha se cortó en septiembre (-0,7%) aunque se recuperó en octubre (+2,0%). Finalmente, en noviembre y diciembre, ya con un escenario de altísimo deterioro, el salario real misionero sufrió bajas (-3,2% y -19,2%).

Por ende, vemos que de los doce meses del año, el salario misionero del sector privado creció en seis (abril, junio, julio, agosto y octubre), estabilizó en uno (marzo) y cayó en cinco (enero, febrero, mayo, septiembre, noviembre y diciembre). En los meses de crecimiento (sumado al mes que no varió), la variación promedio mensual fue de 1,2%; pero en los meses que cayó fue de -4,9%, altamente influenciado por la situación de diciembre.

De hecho, hasta octubre, el acumulado del año mostraba que el salario real misionero, aunque levemente, crecía (+0,1%), pero era inevitable que con los golpes del cierre del año, el resultado final anual fuera en terreno negativo. 

Es relevante en este marco observar el desempeño del salario misionero hacia dentro de los sectores que componen la economía. 

Lógicamente, algunos mostraron resultados interesantes y otros registraron caídas mucho más profundas que el promedio provincial. 

Empecemos analizando específicamente el resultado del mes de diciembre. Sorprendentemente, pese a que la caída provincial fue el récord de los últimos siete años, algunas -aunque pocas- actividades mostraron subas salariales. Fueron cuatro: lideró la Producción Textil con +10,1%; le siguieron las Actividades Informáticas y Transporte Fluvial (+3,0% en cada caso) y cerró las Agencias de Empleo Temporal (+0,5%). De estos cuatro, hay dos que además cuentan con salarios promedio muy por encima del promedio provincial: las actividades de Informática registraron un salario promedio de $915.319 en el último mes del año; y las de Transporte Fluvial de $1.150.605. Dato no menor: como corresponde al mes de diciembre, estos valores incluyen el medio aguinaldo. 

Entre las que mostraron bajas, se distinguen claramente dos grupos: aquellos que lograron contener la caída y dejarla en un dígito como Tabaco (-4,9%), Captación, depuración y distribución de agua (-5,3%) e Intermediación financiera (-5,4%); y otros que, en el otro extremo del ranking, presentaron caídas muy fuertes como Agricultura y ganadería (-30,2%), Enseñanza (-32,9%) e Investigación y desarrollo (-47,8%).

Otros sectores, de fuerte importancia en el esquema local, tuvieron desempeños dispares pero también a la baja: toda la Industria Manufacturera agrupada mostró una baja del 19,9% en el último mes del 2023, algo por encima de la media provincial; mientras que el Comercio (-13,5%) y el sector turístico expresado en Hoteles y Restaurantes (-16,7%) cayeron por debajo de la media provincial. 

Yendo al análisis del total del año 2023, hay algunos resultados más alentadores. Así como la media provincial mostró una baja relativamente menor (-2,5%), hubo sectores que cerraron el año con alzas y se destacan dos en particular: Productos Textiles y Actividades de Informática, que tuvieron incrementos reales del salario por encima de 10% en el acumulado del año (+16,6% y +14,8%, respectivamente). También le fue bien al sector de Hotelería y Restaurantes, que creció un 8,9% real acumulado; y a otros como Transporte fluvial (+8,0%); Transporte Automotor (+3,2%); Tabaco (+2,3%); Fabricación de productos de metal (+1,4%); y Fabricación de papel (+0,3%), entre los más destacados. 

Observando los sectores agrupados, la Industria Manufacturera cerró el año con una baja del 2,5% (menor al promedio provincial), y el Comercio con -4,0% y el Agro con -9,1% (ambos mayores al promedio provincial).

A lo que dejó el 2023 se le suma el muy mal inicio del 2024, por lo cual el salario tenderá a seguir deteriorándose por lo menos durante el primer semestre del año, a la espera de un eventual repunte de la actividad y desaceleración inflacionaria que, según algunos optimistas, podría darse en la segunda mitad del año.

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Los bancarios acordaron un nuevo aumento paritario y acumulan una suba del 50% en el primer trimestre del año

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El gremio destacó que el incremento estará en línea con la inflación en este periodo.

Los bancarios anunciaron que acordaron un nuevo aumento salarial con las cámaras empresariales del sector, alcanzando una suba del 50% durante el primer trimestre del año.

El acuerdo paritario alcanzado establece un adelanto del 9% en marzo, acumulativo a lo percibido en el mes de febrero. El ajuste se aplicará sobre todas las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, remunerativas y no remunerativas, incluyendo los adicionales convencionales y no convencionales.

Desde el gremio aclararon que “en caso de resultar mayor la inflación a lo ya percibido en enero-febrero y este adelanto del presente mes, se ajustarán retroactivamente los salarios al mes de marzo, abonando esa diferencia junto a los salarios de abril”.

Asimismo, informaron que “también se actualizó en el mismo porcentaje el bono correspondiente al Día del Bancario”.

En tanto que precisaron que “con este adelanto del mes de marzo, los bancarios y bancarias hemos alcanzado incrementar nuestros ingresos en un 50% con relación a diciembre de 2023″.

La inflación acumuló un 36,6% en el primer bimestre del año: 20,6% en enero y 13,2% en febrero. A mediados del próximo mes se conocerán los aumentos de marzo y allí se determinará el porcentaje de incremento final que recibirán los bancarios el primer trimestre.

Tras el cierre de la paritaria del primer trimestre, ambas partes empezarán a discutir de manera mensual desde abril hasta junio para determinar el sueldo con el que llegarán los bancarios a mitad de año.

El mes pasado, con una suba del 14% de los salarios, el sueldo que cobraron los bancarios fue de $991.347,87, que al sumarle la Participación de Ganancias (ROE) alcanzó los $1.036.122,60 para los salarios de quienes recién comienzan a trabajar en el área. Desde el mes que viene se le suma el 9%, que se cobrará los primeros días de abril como adelanto.

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Salarios e ingresos laborales: ¿Caída temporaria?

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Escribe Juan Luis Bour de Fundación Fiel – El mercado laboral y los salarios tendrán, tarde o temprano, un rebote cíclico, pero no será suficiente para aumentar significativamente los ingresos reales si no hay una mejora sostenible de la productividad laboral. Para ello, se necesita un cambio de régimen macro y microeconómico, es decir mucho más que “normalizar” la macro.

Desde julio de 2022 –tras la salida de Guzmán y la aceleración inflacionaria que siguió al desorden macroeconómico que prevalecía ya en la mitad de la gestión kirchnerista-, la economía entró en una etapa de estancamiento y posterior caída, y con ello los salarios reales formales, medidos por el RIPTE,
cayeron mes tras mes en términos interanuales. El máximo nivel del salario real privado se había alcanzado, tras caer durante la pandemia, en noviembre de 2021. Esa marca, sin embargo, estaba muy por debajo de los niveles de años previos (21% por debajo del nivel ya alcanzado a mediados de 2013).

Pero la caída desde 2022 se fue profundizando junto con el deterioro de la actividad y la aceleración inflacionaria. Para noviembre de 2023, la caída interanual era de 7% y en diciembre, llegaba a 20%.

La misma caída del orden de 20% interanual probablemente se habrá registrado en enero y febrero de 2024, aunque en términos mensuales es probable que desde febrero –o al menos en marzo- la variación sea neutra o positiva. Aun así, en términos del poder de compra de los ingresos, el primer semestre marcará seguramente un derrumbe importante de las remuneraciones formales privadas reales, siendo probable que promedie una caída algo mayor al 15% anual. El segundo semestre podría ser otra historia, con salarios nominales recuperando algo mensualmente, en el escenario en que la inflación cae al rango intermedio de un digito mensual. Esto es lo que cabe esperar, aún con una modesta recuperación del nivel de actividad, ya que los salarios reales habrán quedado muy por debajo de un equilibrio de largo plazo, cayendo más que la productividad media.

De darse este escenario, estaremos viendo un rebote que no tiene nada que ver con políticas públicas de estímulo a la demanda (suba forzada de salarios mínimos, impulso a los salarios de empleados públicos, estimulo por vía de convenios colectivos), sino con el hecho de que el cambio de precios relativos en la economía está comenzando a tener efecto: básicamente, los precios mayoristas y de los productores están subiendo por sobre una parte de la suba de costos –en este caso los laborales-. Aun con el fuerte receso económico que esperamos para estos meses, los costos laborales unitarios o CLU (es decir los costos laborales ajustados por el nivel de actividad) habrán caído en términos reales por la significativa licuación salarial que ya viene teniendo lugar desde hace más de 5 años (desde 2014 en adelante). El salario real (costo laboral total), en enero de 2024, se ubicó 41% debajo de su promedio en 2013. Aun con una caída de actividad de 15 a 20% respecto de la base, ello proporciona un colchón por reducción de costos unitarios que permite sostener empleo en el corto plazo para, eventualmente, aprovechar un rebote de actividad que podría darse (o no) en el corto a mediano plazo.

Esto que comentamos utiliza datos de la economía formal privada (RIPTE y PBI sectoriales), pero presenta diferencias respecto del empleo informal ya que, en este caso, los ingresos cayeron con mayor virulencia (entre 55 y 60% real respecto de su nivel promedio 2014/2018), pero probablemente la demanda también cayó más que en el sector formal.

La pregunta relevante pasa a ser no la de si habrá alguna recuperación de corto plazo de estos niveles tan bajos de ingresos reales, pues todo indica que algo de ello ocurrirá a partir de una gradual estabilización en precios y tras el rebote desestacionalizado de la actividad económica. La cuestión es cómo recuperar ingresos reales en el mediano plazo de modo sostenible. La respuesta pasa por preguntarse cuál será la evolución de la productividad laboral ya que, a la larga, determina los niveles que pueden tener los ingresos laborales.

Con una recuperación cíclica de la actividad económica también recupera la productividad –suponiendo lo demás constante- ya que se reduce la capacidad ociosa y se puede operar con el plantel laboral existente. Pero sabemos que suponer “todo lo demás constante” es, en el mediano plazo, una hipótesis de ignorancia, y en los últimos 24 años –desde el año 2000 para aquí- las cosas no fueron constantes, y las políticas públicas contribuyeron a deteriorar la productividad total factorial y del empleo. Para que ello cambie, se necesita un cambio de régimen macro y microeconómico, es decir mucho más que “normalizar” la macro. Eso es lo que está en juego.

En suma, el mercado laboral y los salarios tendrán, tarde o temprano, un rebote cíclico, pero ello no será suficiente para mejorar significativamente los ingresos reales, a menos que cambien condiciones básicas con las que opera nuestra economía. Las propuestas generales esbozadas en el “pacto de Mayo” referidas a generar más competencia en el mercado de trabajo y la negociación colectiva van en el sentido apropiado. De avanzar en esa dirección depende que aumente el trabajo formal privado y que las mejoras de productividad puedan trasladarse a mejores ingresos en forma estable, en lugar de repetir los ciclos de altas y bajas de ingresos que nos han caracterizado por tantos años.

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