SALUD MENTAL

OPS presenta nuevo decálogo para la salud mental en América

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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó este viernes 8 una hoja de ruta con 10 recomendaciones para que políticos y líderes garanticen el acceso a los servicios de salud mental, la cual ha empeorado en todo el continente como consecuencia de la pandemia covid-19.

“La salud mental de la población de las Américas se ha visto gravemente afectada por la pandemia y sus efectos en nuestras vidas, economías y sociedades”, dijo el médico brasileño y director de la OPS, Jarbas Barbosa, al presentar la nueva agenda.

Las primeras recomendaciones para quienes toman decisiones en el sector son elevar la salud mental a nivel nacional y supranacional, integrarla en todas las políticas, y aumentar la cantidad y mejorar la calidad del financiamiento para la salud mental.

Solo tres por ciento de los presupuestos de salud de los países americanos, en promedio, se destina a la salud mental.

Se deben garantizar los derechos humanos de las personas con problemas de salud mental, promover y proteger esa salud a lo largo de toda la vida, y mejorar y ampliar los servicios y la atención de salud mental a nivel comunitario.

Trabas frecuentes son la dependencia de la hospitalización de larga duración cuando la mayoría de los problemas de salud mental pueden resolverse con atención en la comunidad, la escasez crónica de personal capacitado, y el acceso reducido a los servicios para las personas que viven en situaciones de vulnerabilidad

Una propuesta específica es fortalecer la prevención del suicidio.

Se propone adoptar un enfoque trasformador frente a las cuestiones de género en pro de la salud mental, abordar el racismo y la discriminación racial como determinantes de esa salud, y mejorar los datos y las investigaciones sobre la salud mental.

Datos de los estudios que brindan soporte al decálogo propuesto por la OPS indican que casi un tercio de todos los años vividos con discapacidad, y una quinta parte de los años de vida ajustados en función de la discapacidad, se deben a enfermedades mentales, neurológicas, consumo de sustancias y suicidio.

Los trastornos depresivos y de ansiedad son la tercera y cuarta causa de discapacidad.

El alcohol es responsable de 5,5 % de todas las muertes en el continente y América es la segunda región con mayor consumo de alcohol del mundo, después de Europa.

El suicidio se cobra la vida de casi 100 000 personas al año en el hemisferio, y ocho de cada 10 personas con una enfermedad mental grave no reciben tratamiento.

En 2020, durante la pandemia, los trastornos depresivos graves aumentaron 35 % y los trastornos de ansiedad 32 %.

Casi dos tercios (65 %) de los países informaron interrupciones en los servicios esenciales de salud mental y consumo de sustancias en 2020. Esa cifra ha disminuido a 14% a principios de 2023.

La pandemia aumentó aún más los factores de riesgo de los problemas de salud mental, como el desempleo, la inseguridad económica y el duelo y la pérdida.

La OPS reivindica que su propuesta se basa en los principios de cobertura universal de salud, los derechos humanos, la equidad, la no discriminación, el empoderamiento de las personas con problemas de salud mental y sus familias, y un esfuerzo de varios sectores para aprovechar recursos financieros, conocimientos y habilidades.

”Debemos recordar que la carga de la salud mental no es una lucha privada, sino una crisis de salud pública que justifica una acción urgente e inmediata”, expresó Epsy Campbell Barr, exvicepresidenta de Costa Rica y presidenta de la comisión que preparó el reporte y el conjunto de nuevas recomendaciones.

Fuente IPS noticias

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Una de cada cuatro personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida

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En el marco del Taller Regional de Comunicaciones y Salud Mental, organizado por Upjohn, división de Pfizer, reconocidos expertos en psiquiatría recapitularon junto a periodistas de la región, la presentación del libro ¡Las Palabras Importan!, para reflexionar sobre cómo transmitir contenidos periodísticos de salud mental que no caigan en la estigmatización o discriminación.

Debemos destacar que, “los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030”, razón por la cual, toma mayor importancia esta iniciativa que tiene como objetivo aportar a la tarea de los comunicadores sociales a la hora de informar sobre salud mental.

Es primordial tener en cuenta que, “el 12,5% de todos los problemas de salud está representado por los trastornos mentales, una cifra mayor a la del cáncer y los problemas cardiovasculares, sin olvidar que, 450 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por un problema de salud mental que dificulta gravemente su vida”.

Dado lo anterior, el Dr. Ricardo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP), sostuvo durante el encuentro la importancia de dialogar con los comunicadores, quienes tienen una gran llegada a la comunidad, “nos ponemos a disposición para ayudarlos, por un lado, a conocer la temática de la salud mental, y también para reflexionar juntos sobre algunas dificultades que pueden generarse, quizás involuntariamente, a través de las palabras”.

Agregó el Dr. Corral, quien también es jefe de Docencia e Investigación del Hospital José T. Borda, que las palabras usadas de manera imprecisa pueden provocar “prejuicios en la comunidad y que la persona que padece una enfermedad mental y su familia perciban discriminación y estigma”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “a nivel global, 1 de cada 8 personas padece un trastorno mental, y la mayoría carece de acceso a una atención eficaz”.

Por su parte el Dr. Rodrigo Córdoba, médico psiquiatra y profesor de la Universidad del Rosario, Colombia, explicó que “cuando un hecho relacionado con la salud mental se convierte en noticia, quien la protagoniza debe ser tratado como una persona que ha tenido una enfermedad tan o más común que las enfermedades físicas. Lo importante es no seguir contribuyendo al estigma, que es esa situación de vergüenza o temor a ser marginado”.

En el libro ‘Las Palabras Importan’, los autores advierten que la estigmatización y discriminación pueden traducirse, por ejemplo, en dificultad de acceso a los servicios socio-sanitarios y al mercado laboral, al tiempo que generan “un riesgo elevado de que no se respeten los derechos humanos de las personas afectadas”.

Durante la reunión el Dr. Pedro Rafael Gargoloff, médico especialista jerarquizado en Psiquiatría y Psicología Médica y Coordinador de la Mesa de Salud Mental de la Secretaría de Relaciones Institucionales de la Universidad Nacional de La Plata, afirmó que “si se quiere integrar a los pacientes que tienen un trastorno mental, es necesario entender el enorme poder de las palabras, por lo cual es importante acompañar a los profesionales de la comunicación en su labor de informar”.

Algunas de las definiciones que brinda el libro mencionado anteriormente, disponible en: https://aap.org.ar/publicaciones/, son las de los términos ‘enfermedad’, ‘trastorno’ y ‘padecimiento’ mental.

En este sentido, el término enfermedad mental se refiere a procesos en los que la pérdida de salud tiene una causa orgánica, mientras que un trastorno mental es un término más amplio, utilizado cuando hay alteraciones genéricas de la salud, sea o no consecuencia directa de una causa orgánica o sospecha, en la que los determinantes psicosociales, tiene un rol en su génesis y evolución.

El Dr. José Ordóñez, ex presidente de la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría, destacó -por su parte- la importancia de utilizar el término ‘trastorno’ para referirse, por ejemplo, a la depresión. “Para combatir las etiquetas, debemos aprender a evitar términos como ‘bipolar’ o ‘depresivo’, y hablar -en cambio- de ‘trastorno bipolar’ o ‘trastorno depresivo’. El ‘trastorno’ no hace a la persona, ni la define, sino que es algo que puede presentarse en algún momento de su vida”, explicó el Dr. Ordóñez, quien es especialista en psiquiatría por la Universidad de Cuenca, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría.

Es fundamental entender que, “el 50% de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 14 años, y el 75% antes de los 18”. A esto se suma que, “la depresión es un trastorno de salud mental común” y se estima que lo presenta a nivel mundial el 5 por ciento de los adultos,advierte la OMS.

Razón por la cual, el Dr. Roberto Sunkel, médico psiquiatra y jefe de la Unidad de Psicogeriatría del Instituto Nacional de Geriatría de Chile, señala la relevancia de estructurar el mensaje “a partir de una actitud empática, teniendo siempre en consideración que hay personas con problemas de salud mental que están recibiendo la noticia”. Además, recomendó “no tomar los términos que se refieren a problemas de salud mental como adjetivos y decir, por ejemplo “sociedad esquizofrénica”.

A lo anterior se suma, evitar ilustrar los contenidos sobre salud mental con imágenes que transmitan peligrosidad, sufrimiento, oscuridad y aislamiento social, o que motiven compasión o rechazo, ya que las personas con este tipo de trastornos o enfermedades rechazan y sufren al ser representadas visualmente de una manera diferente que el resto de la sociedad y acompañadas de una emoción negativa.

En este sentido, otra de las recomendaciones del libro es utilizar los términos de la salud mental sólo para hablar de salud mental, ya que emplearlos para adjetivar situaciones, personas o realidades que no tienen que ver con ese campo es perjudicial y peyorativo para la imagen de quienes tienen diagnosticado algún trastorno de este tipo.

“La palabra ‘loco’ es una de las más usadas a lo largo del tiempo como apodo y de una forma peyorativa”, ejemplificó el Dr. Ordóñez, y añadió que este término “ya no se usa en salud mental” y “no implica ningún trastorno específico”.

Como parte de la iniciativa “Las Palabras Importan”, también se celebró en septiembre de 2022 en Colombia el Acuerdo de Cartagena por la Transformación de la Salud Mental, que tiene entre sus objetivos el de “promover desde la ciencia y los medios de comunicación el uso de un lenguaje asertivo que permita el trato respetuoso y digno (…), y contribuya a la integración social de pacientes y familias que conviven con un diagnóstico de salud mental”.

Sobre los autores de Las Palabras Importan

Parala confección de ‘Las Palabras Importan’, además de los autores principales, Dres. Ricardo Marcelo Corral y Pedro Rafael Gargoloff, participaron en condición de coautores los Dres. Catalina Obarrio, Martina Sobrero, Ana Clara Venancia, Marcos Yovino y la Magister Marianela Suárez, todo ellos por Argentina, junto con la Asociación de Ayuda de Familiares de Personas que padecen Esquizofrenia (AAFE) de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Mientras que el Panel de Expertos Regionales -que fueron convocados también en calidad de coautores- estuvo integrado por los Dres. Roberto Sunkel (Chile), Rodrigo Córdoba (Colombia), José Ordoñez (Ecuador) y Mirna Santos (Guatemala).

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Qué estrés: Argentina entre los países con más problemas de salud mental

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Por Ignacio Aglietti. El contar con una buena salud es una fortuna que pocos tienen, por ello es algo que se debe valorar. No obstante, más allá de encontrarse en buen estado físicamente, la salud mental también es algo a lo que se le debe prestar mucha atención, pues es igual de relevante para el bienestar del ser humano.

En Argentina, desde el año 2010, el derecho a la protección de la salud mental se encuentra consagrado en la Ley 26.657. La misma reconoce a esta situación “cómo un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona”.

Asimismo, establece que todos los centros de salud del país deben poseer equipos interdisciplinarios, entre ellos psiquiatras, psicólogas, terapistas ocupacionales, trabajadores sociales, entre otros, los cuales deben brindar asistencia en materia de salud mental. Además, los hospitales públicos y privados deben contar con  servicios de atención ambulatoria y de internación para quienes lo requieran. 

En esa línea, las obras sociales están obligadas a promover la adecuación de la cobertura en salud mental y en el caso de tener alguna dificultad  el paciente puede hacer el reclamo ante la Superintendencia de Servicios de Salud.

Sin embargo, la implementación de esta ley todavía no está ejecutada al 100%, ya que según el censo de 2019 aún existen 162 hospitales psiquiátricos en el país, en los cuales viven 12.035 personas. Cabe destacar que, según el estatuto, este sistema de atención debe ser cambiado por uno que garantice una asistencia integral, humanizada y de calidad que promueva la inclusión social.

En este sentido, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia afirma que es necesario avanzar con la adecuación de estos espacios, así como en la externación de las personas que todavía residen allí. Para ello, el organismo llama al Estado nacional y a las provincias a  cumplir con la pauta presupuestaria que establece la ley, que obliga a destinar el 10% del gasto total de salud, como mínimo, a salud mental. Aunque, hasta ahora, el monto no supera el 2,2%.

Hay que destacar que durante la pandemia del Covid-19 los problemas de salud mental aumentaron en la Argentina. Por ejemplo, de acuerdo a un estudio del CONICET, el 47,2% de las personas afirmó que tuvo algún trastorno de ansiedad, mientras que un 36,8% sufrió de depresión y un 14,0% de afecciones de tipo psiquiátrico.

La investigación precisó, además, que los padecimientos mentales durante el último año de coronavirus estuvieron en el primer lugar entre las principales dificultades que afrontaron las personas en cuanto a su salud, seguido por las alergias en un 42,3% y los problemas de la piel con un  34,7%. Irónicamente, el Covid-19 quedó en el quinto lugar de esta lista, debido que solo un 25% dijo haber transitado la infección.

Por su parte, la Encuesta Mundial de WIN y Voices, realizada en 39 países a finales del 2020, señaló que el 42% de la población argentina se siente estresada, una cifra muy por arriba de la media global que fue del 33%. Ante esto, el informe ubicó a Argentina en el quinto puesto del ranking, después de Japón, Serbia, Croacia y Líbano.

Adicionalmente, alrededor de la mitad de las mujeres que participaron en la encuesta, es decir, un 49%, afirmaron que sufren de  estrés siempre o regularmente, en tanto el porcentaje en los hombres argentinos fue de un 35%. Respecto al rango por edad, el 50% de los entrevistados de 18 a 24 años manifestó que padece de estrés siempre o regularmente y el 30% de los mayores de 65 años aseveró lo mismo. 

Medidas tomadas ante esta realidad

La Federación Mundial de la Salud Mental, respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebra cada 10 de octubre el Día Mundial de la Salud Mental, todo con  el fin de crear conciencia sobre la importancia de esta realidad  y movilizar esfuerzos en su apoyo. 

Contrario a lo que muchas personas creen, los padecimientos mentales son más frecuente de lo imaginado y estudios de la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) afirman que están dentro de las cinco primeras causas de enfermedad en América, siendo el alcohol y la depresión los problemas más frecuentes en este ámbito. Adicionalmente, según el organismo, los trastornos depresivos son la principal causa de discapacidad, esto sin contar que casi 100 mil personas mueren por suicidio cada año.

Pero, ¿qué acciones se están tomando en Argentina? Acorde con la Ley nacional  26.657, el Ministerio de Salud de la Nación elaboró el Plan Nacional de Salud Mental 2021-2025, en la cual trabajan distintas áreas de gobierno, de la sociedad civil y de organismos de cooperación, entre ellos la OPS/OMS. 

La finalidad de esta estrategia, presentada en octubre de 2021, es “abordar a la salud mental a través de acciones que incluyen el fortalecimiento de los servicios de salud mental en el primer nivel de atención, la rectoría de salud mental, la inclusión social, la promoción y prevención, y la transformación de prácticas, entre otras”.

Ante esto, Dévora Kestel, directora del departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, reconoció el trabajo de Argentina y afirmó que “es una oportunidad de buscar alianzas para dar respuesta a una necesidad compartida y reconocida, y no hay que dejarla pasar”.

Cabe señalar también que el país será sede de la V Cumbre Mundial de Salud Mental en 2023, que se realizará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre el 5 y 6 de octubre. La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, indicó que el Gobierno ha definido a la salud mental y a los consumos problemáticos “como un tema prioritario en salud pública, con la convicción de que no hay salud sin salud mental y de que no hay salud mental sin justicia social, sin perspectiva de derechos humanos y de género”.

A su vez, la autoridad precisó en octubre del año pasado que Argentina inició un trabajo para la coordinación de mecanismos de apoyo en emergencias en salud mental y psicosocial. Asimismo, dijo que se promovió el entrenamiento, actualización y diseño de protocolos y planes de atención específicos para el personal de atención primaria de salud. 

Entre las iniciativas está la incorporación, por primera vez, de medicamentos para la atención de la salud mental en los botiquines del programa Remediar con la finalidad de que sean más accesibles en los Centros de Atención Primaria de Salud.

No cabe duda que la salud mental es fundamental no solo para el bienestar individual, sino también para el buen funcionamiento de la comunidad. Es por este motivo que se hace tan importante la ejecución de políticas que ayuden a los individuos a poder enfrentar estas situaciones de la mejor manera y así poder garantizar una mejor calidad de vida para todos y todas.

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Educación y Lishabe firman convenio para fortalecer el abordaje de la ESI, salud mental, reproductiva y consumo problemático

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Con el objetivo de tender nuevos puentes que permitan ampliar la red de cobertura de talleres en escuelas, charlas con docentes y producción de información oportuna para avanzar con intervenciones específicas referidas al cuidado y la protección de la salud adolescente, la Subsecretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Educación de la provincia, firmó hoy un convenio de colaboración mutua con la ONG Lishabe.

La fundación Lishabe congrega profesionales de diferentes disciplinas con una fuerte vocación de servicio a la comunidad. Esta ONG se suma a trabajar codo a codo con la Subsecretaría de Educación a través de sus médicos, enfermeros, obstetras, psicólogos, entre otros profesionales, para poder llegar de manera integral y en cooperación a los jóvenes misioneros para abordar diferentes temáticas emergentes que ponen en riesgo o vulneran el derecho a la educación como ser la prevención y abordaje de los siguientes ejes temáticos:

• Desarrollo Bio-Psico-Social en la Adolescencia.
• Consumos Problemáticos.
• Educación Sexual Integral.
• Salud Mental.

El trabajo será desde el ICoProDE, un instrumento de corresponsabilidad cuyo objetivo es garantizar el derecho a la educación en cumplimiento de lo establecido en la Ley Nacional de Educación N° 26.206/06, el cual está pensado a escala municipal y busca construir escenarios de cogestión con anclajes locales articulando políticas de distintos niveles.

Al respecto de la firma del convenio, la subsecretaria de Educación Rosana “Cielo” Linares comenta que “en todos los registros de por qué los estudiantes dejan la escuela, los problemas de salud aparecen primeros en la lista. El propósito de esta firma es ampliar nuestras posibilidades de abordaje de los estudiantes y aunar esfuerzos para proteger sus derechos y garantizar la inclusión educativa”.

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La salud mental también es importante para afrontar el cáncer

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A partir del apoyo psicológico ACLA acompaña a personas que padecen esta enfermedad y sus allegados, buscando mejorar los aspectos emocionales que los rodean.

Por la Lic. Mariana Godoy Psicóloga de la Asociación Civil Linfomas, Mielodisplasias y Mielofibrosis de Argentina (ACLA) M.N. 63094

Según un estudio realizado por el Comité de Psicooncología de la Asociación Médica Argentina (AMA), el 80% de los pacientes oncológicos expresaron miedo a la desatención durante la pandemia, el 83% alteró su rutina aumentando el insomnio, el 42% expresó angustia y el 19% tristeza. Estos malestares emocionales provocan un deterioro en la vida diaria y en las relaciones interpersonales. Por estos motivos, es fundamental contar en cada etapa de la enfermedad con ayuda de la psicooncología, dirigida hacia el apoyo y la terapia de pacientes con cáncer, hacia sus familiares y a los profesionales de oncología.

Lo emocional casi siempre es relegado por lo más urgente que es atender el cuerpo, descuidando los sentimientos, pensamientos, duelos y pérdidas que cada paciente y sus familiares deben atravesar en el proceso de la enfermedad. Desde el diagnóstico, el tratamiento, hasta incluso en la fase de remisión, el acompañamiento psicológico del paciente es importante para la elaboración de lo que ocurre en su cuerpo y alrededor de él.

Cuando un paciente recibe un diagnóstico de cáncer son varias las emociones que se presentan: ansiedad, depresión, insomnio; pero principalmente negación y desesperación, ya que esta enfermedad con frecuencia es asociada a la muerte y empiezan a surgir preguntas que son difíciles de aceptar como: ¿por qué a mí?, ¿por qué ahora? y ¿qué soy ahora? Las reacciones más habituales son el miedo, la tristeza, la rabia y la incertidumbre. El apoyo psicológico en esta etapa se centra en ayudar al paciente a expresar y normalizar sus emociones, explicando que es comprensible sentir esas reacciones.

El paciente, durante el tratamiento, pasa por varios duelos y/o pérdidas: pérdida de la salud, del control y en algunos casos de su capacidad de procreación. El duelo por la imagen de sí mismo, por el estilo de vida y por todos los proyectos postergados, generan una reestructuración cognitiva. Por esta razón, es importante prestar atención a las emociones: reconocerlas, identificarlas, hablar sobre ellas, interpretarlas, aceptarlas y así ayudarnos a tomar decisiones.

Durante la etapa de remisión, las emociones y pensamientos siguen teniendo un rol fundamental. Surge el síndrome de la Espada de Damocles, el cual es un miedo desmesurado a la recaída de la enfermedad, se vive en estado de alerta, surge la culpa de supervivencia y se pretende retomar la vida de antes como si no hubiese pasado nada. En el caso de una recaída, la angustia suele ser igual o mayor que la primera vez, vuelven a surgir los miedos, incertidumbre y ansiedad.

El malestar emocional provoca un deterioro en la vida diaria y en las relaciones interpersonales. A veces, los familiares y amigos no logran entender cómo se siente una persona con cáncer. Por estos motivos, es fundamental contar con ayuda de la psicooncología en cada etapa de la enfermedad, centrada en el apoyo y la terapia de pacientes con cáncer, sus familiares y en los profesionales de oncología. ACLA brinda charlas para acompañar a todos los pacientes y allegados que busquen el mejor desarrollo de estos procesos.

ACLA es una asociación sin fines de lucro que trabaja dando a conocer información, creando espacios de encuentro y ofreciendo orientación a pacientes con linfoma, síndromes mielodisplásicos y mielofibrosis, de modo de ayudar al conocimiento de la enfermedad, brindando contención y contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con estas enfermedades. Desde 2017 brindamos talleres de apoyo emocional y otro tipo de actividades orientadas a contener a los pacientes y acompañarlos en el proceso de su enfermedad. A todos los interesados en sumarse a alguna de estas acciones, los invitamos a estar en contacto a través de nuestras redes sociales y otros canales de contacto.

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