SEMILLAS

Especialistas y agricultores de cuatro países se encuentran en Misiones para trabajar sobre semillas y biodiversidad

Compartí esta noticia !

Misiones se prepara para ser escenario de un importante encuentro internacional vinculado a la conservación de semillas y la agrobiodiversidad. Del 27 al 30 de abril, la provincia reunirá a técnicos, investigadores y agricultores de Argentina, Brasil y Bolivia, en el marco del proyecto trinacional Raíces (GP-SAEP), e incluirá la participación de representantes de Colombia.

Las actividades se desarrollarán en Puerto Iguazú y en el paraje Santa Cruz del Monte, combinando instancias de formación e intercambio con trabajo en territorio. El objetivo es avanzar en estrategias de mejoramiento participativo de cultivos, integrando conocimientos científicos con saberes locales y poniendo en valor la diversidad genética presente en la región.

Un proyecto con impacto regional

El taller se enmarca en el subproyecto “Mejoramiento participativo de los recursos genéticos y sistemas de semillas para la agricultura regenerativa – Raíces (GP-SAEP)”, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con financiamiento del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) a través de fondos suplementarios de la Unión Europea, e implementado en Argentina por el INTA junto a la Fundación ArgenINTA.

La iniciativa se desarrolla en simultáneo en Argentina, Brasil y Bolivia y apunta a fortalecer los sistemas productivos de más de 5.000 pequeños productores y productoras, además de “desarrollar variedades de semillas que puedan adaptarse mejor a contextos climáticos adversos, fortaleciendo así la capacidad de respuesta de los pequeños productores”, señala Doina Popușoi, oficial técnica del FIDA para el proyecto Raíces y GP-SAEP para América Latina.

Misiones, territorio estratégico para la diversidad genética

La elección de Misiones como sede responde a su importancia en términos de agrobiodiversidad. La provincia alberga una gran diversidad de especies cultivadas —nativas e introducidas— y una fuerte presencia de productores familiares y comunidades que conservan semillas y saberes tradicionales.

Sin embargo, esta diversidad enfrenta procesos de erosión genética asociados a la fragmentación de los ecosistemas, el cambio climático y prácticas productivas inadecuadas, lo que plantea la necesidad de fortalecer estrategias de conservación y mejoramiento adaptadas al territorio.

En este sentido, la Lic. Silvina Fariza, investigadora del INTA Cerro Azul y coordinadora del proyecto en Misiones, señaló que “si bien la región cuenta con una vasta trayectoria en el manejo y conservación de semillas, el desafío actual es profundizar los procesos de mejoramiento genético para potenciar la resiliencia, el rendimiento y la adaptación climática de los cultivos”.

Una nueva forma de pensar el mejoramiento genético

Uno de los ejes centrales del taller será el Mejoramiento Genético Participativo (MGP), una metodología que propone integrar el conocimiento científico con los saberes de los agricultores.

A diferencia del enfoque convencional, que se desarrolla en condiciones controladas, el MGP se construye en los territorios de manera descentralizada, en ambientes reales y diversos, donde los cultivos interactúan con múltiples factores ambientales, culturales y productivos.

En este marco, el investigador brasileño Altair Toledo Machado, referente de la Empresa Brasileña de la Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), sostiene que “el mejoramiento genético no nació en los laboratorios, sino en las chacras, construido durante miles de años por los agricultores”, destacando el rol central de las comunidades en estos procesos.

Este enfoque redefine los roles: los técnicos pasan a facilitar procesos, mientras que los productores asumen un papel protagónico en la selección, evaluación y validación de las variedades, generando materiales mejor adaptados a sus condiciones locales.

Capacitación, intercambio y trabajo en territorio

El programa del taller combina instancias teóricas con actividades prácticas en campo, promoviendo el intercambio de conocimientos entre los tres países socios del proyecto e incorporando la participación de representantes de Colombia como país invitado.

Durante las jornadas se desarrollarán espacios de formación en diagnóstico participativo de la agrobiodiversidad, mejoramiento genético participativo y diseño de corredores de agrobiodiversidad, además de mesas de intercambio entre organizaciones de base social.

Uno de los momentos centrales será la jornada de trabajo en territorio, donde los participantes realizarán prácticas de selección y cosecha de cultivos, así como la evaluación de materiales genéticos en campo.

También se prevén visitas a comunidades rurales e indígenas, con instancias de capacitación e intercambio sobre conservación, manejo y multiplicación de semillas.

En relación a este proceso, Fariza destacó que “el objetivo es fortalecer capacidades técnicas, metodológicas y organizativas tanto de profesionales como de agricultores, promoviendo estrategias de mejoramiento participativo que favorezcan la autonomía productiva y el desarrollo de variedades adaptadas a cada territorio”.

Más que un taller: construcción de una estrategia regional

Más allá de la instancia de capacitación, desde el proyecto destacan el valor del encuentro como espacio de construcción colectiva.  “Nuestra visión trasciende lo técnico: buscamos fortalecer la identidad de los pequeños agricultores y guardianes de semillas, y que este intercambio se transforme en una hoja de ruta común para la región”, expresó Fariza.

En ese sentido, Fariza remarcó que el objetivo es que “la articulación con el Estado provincial y las redes internacionales deje capacidades instaladas en el territorio, que se traduzcan en mejoras concretas en la producción y en la calidad de vida de las familias, garantizando su permanencia en la chacra”.

Por su parte, desde la Unidad de Gestión del Proyecto (UGP/IICA Brasil), el coordinador general Alex Pimentel destacó que “el fortalecimiento de los sistemas de semillas no es solo una acción técnica, sino un proceso estratégico de articulación entre territorios, donde la agrobiodiversidad se convierte en base para la resiliencia productiva y la soberanía alimentaria”.

En la misma línea, Doina Popușoi señaló que la iniciativa busca “articular el trabajo con las agencias nacionales de investigación agropecuaria de los tres países, aprovechando sus experiencias para fortalecer el intercambio de conocimientos a nivel Sur-Sur, con potencial de ampliación a escala regional, como en esta instancia del taller, en la que por primera vez participarán socios nacionales de Colombia”.

Compartí esta noticia !

Buscan conservar variedades criollas y nativas para preservar la diversidad genética

Compartí esta noticia !

En un mundo marcado por la homogeneización de los cultivos y la pérdida de variabilidad genética, el proyecto trinacional Raíces busca poner el foco en el rescate y fortalecimiento de semillas ancestrales como base de la soberanía alimentaria y la resiliencia productiva. Lanzado en noviembre y diciembre de 2025 en la Argentina, el proyecto es financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) con aportes de la Unión Europea, ejecutado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y cuenta con liderazgo técnico trinacional de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

En la Argentina, el INTA coordina la implementación técnica en las provincias de Jujuy y Misiones, a través de su unidad de vinculación tecnológica y de la Fundación Argeninta, con el objetivo de alcanzar a 1.200 productores, priorizando la participación de mujeres, jóvenes y comunidades indígenas. “El corazón del proyecto es la recuperación y el fortalecimiento de semillas criollas y nativas que han sido seleccionadas y adaptadas durante generaciones a condiciones ambientales específicas”, destacó Luz Lardone, directora nacional de Transferencia y Extensión del INTA, y agregó: “Estas variedades no solo representan diversidad genética —clave frente a la variabilidad climática y nuevas presiones sanitarias—, sino también identidad cultural y conocimiento tradicional”.

Mediante el Mejoramiento Genético Participativo y el Fitomejoramiento Evolutivo, productores y técnicos trabajan en forma conjunta para seleccionar y multiplicar materiales adaptados a cada territorio. El enfoque descentralizado permite que la mejora ocurra en el propio campo, respetando las dinámicas locales y fortaleciendo la autonomía de los agricultores.

“El proyecto permite planificar y decidir junto a los agricultores qué es lo más adecuado para cada sistema productivo, buscando variedades resilientes y alimentos más saludables”, señaló Doina Popusoi, oficial técnica del FIDA para Raíces y GP-SAEP para América Latina.

En la etapa inicial, más de 150 productores participaron en Jujuy —el 95 % perteneciente o descendiente de pueblos indígenas, principalmente de la Gran Nación Colla— mientras que en Misiones se involucraron unas 125 familias, con una fuerte presencia de la comunidad Mbya Guaraní.

Además, se establecieron corredores de agrobiodiversidad para ampliar y conectar áreas de conservación y multiplicación de semillas, integrando cultivos como maíz, girasol, maní, poroto y arroz.

Casas de semillas y guardianes de agrobiodiversidad

En Misiones, una de las provincias con mayor riqueza en agrobiodiversidad del país, el proyecto fortalece las denominadas “casas de semillas”, espacios donde se resguardan, clasifican e intercambian variedades locales.

La provincia cuenta con una larga tradición de ferias y movimientos semilleros. Las semillas criollas —de maíz, poroto, batata, zapallo y sandía, entre otras— constituyen la base de sistemas productivos diversificados y de bajo uso de insumos externos.

Productoras como Beatriz Zemunich, guardiana de semillas del Movimiento Semillero de Misiones, destacó que cada variedad conservada es también un conocimiento transmitido. En estos sistemas, la diversidad genética no es un concepto abstracto, sino una estrategia concreta para sostener la producción y la alimentación familiar.

El proyecto también impulsa la elaboración de bioinsumos y prácticas de agricultura regenerativa, reforzando un circuito donde las propias comunidades conservan, producen y reproducen sus semillas.

Diversidad ambiental y rescate de variedades andinas

En Jujuy, el trabajo se despliega en territorios que abarcan desde la Puna hasta los valles templados. Allí, el rescate de papas andinas, maíces locales, quinua, habas y porotos forma parte de una estrategia que busca evitar el desplazamiento de variedades tradicionales por materiales comerciales uniformes.

La Estación Experimental INTA Abra Pampa coordina las acciones en una región que presenta una marcada diversidad ambiental. En localidades como Casti, el proyecto acompaña emprendimientos liderados por mujeres que procesan papas andinas, combinando conservación genética con agregado de valor.

La diversidad genética actúa como un seguro biológico frente a eventos climáticos extremos, plagas o enfermedades. Cuanto mayor es la variabilidad dentro de un cultivo, mayores son las probabilidades de adaptación y supervivencia.

En ese sentido, Raíces no solo promueve la conservación ex situ —en bancos o casas de semillas—, sino también la conservación en campo, donde las variedades continúan evolucionando y adaptándose.

Compartí esta noticia !

Desregulación en marcha: el Gobierno elimina 70 unidades estatales y fusiona organismos clave

Compartí esta noticia !

El Poder Ejecutivo nacional dispuso una profunda reestructuración de organismos públicos mediante el Decreto 585/2025, publicado este lunes 18 de agosto en el Boletín Oficial. La norma modifica objetivos, suprime unidades y transforma entidades como el INTA, el INPI y la ex CNRT, en línea con la política de reducción del gasto y optimización estatal. Entre los cambios más relevantes, se disuelve la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y se reasignan sus funciones, mientras que el Instituto Nacional de Semillas (INASE) y el Instituto Nacional de la Agricultura Familiar (INAFCI) quedan formalmente extinguidos. La medida, firmada por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, apunta a “adecuar la administración pública a las prioridades del actual gobierno”, según consta en los considerandos.

El Poder Ejecutivo publicó el Decreto 585/2025, mediante el cual formalizó la actualización de las competencias de la Secretaría de Industria y Comercio y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, ambas bajo la órbita del Ministerio de Economía. La medida, vigente desde el 18 de agosto de 2025 (Boletín Oficial Nº 58557/25), fija un marco de acción más preciso para el diseño de políticas productivas, comerciales y agropecuarias, y establece los alcances de cada área en coordinación con el resto de la administración nacional.

La norma se enmarca en el proceso de reorganización del Estado impulsado por el Gobierno nacional y busca otorgar mayor claridad en las atribuciones para “potenciar la competitividad, transparentar los mercados e impulsar las economías regionales”.

Un ajuste estructural en marcha

El decreto se enmarca en la ola de reformas impulsadas desde el Ministerio de Economía para reducir la cantidad de organismos públicos, tal como adelantó el Gobierno en su plan de desregulación. Los cambios responden a:

  • Disposiciones previas: Deroga normas como el Decreto 50/2019 (estructura ministerial de Mauricio Macri) y decisiones administrativas de la gestión anterior (ej. DA 832/2019, que regulaba la CNRT).
  • Medidas cautelares: Excepciona a la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) y al INTI por fallos judiciales que frenaron su disolución (Causa 28.376/2025 y 33.589/2025).
  • Base legal: Se fundamenta en la Ley de Ministerios 22.520 y en las facultades del artículo 99 de la Constitución.

Claves del ajuste:

  • Se eliminan 16 objetivos específicos de secretarías y subsecretarías, incluyendo metas vinculadas a parques industriales y economía regional.
  • Los recursos de organismos disueltos (como el INASE) se transfieren a las secretarías de Agricultura y Transporte.

Cambios sustanciales por sector

1. Transporte: nueva Agencia de Investigación de Accidentes Aéreos

  • La ex Junta de Seguridad en el Transporte se transforma en la Agencia de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación, con una estructura simplificada (Anexos XIII a XVI).
  • Funciones clave: Investigación técnica independiente de siniestros, emisión de recomendaciones de seguridad y coordinación con la OACI.
  • Impacto: Centraliza competencias dispersas y reduce costos operativos.

2. Agricultura: fin del INASE y reconversión del INTA

  • El INASE se disuelve y sus direcciones de Registro de Variedades y Fiscalización pasan a la Secretaría de Agricultura.
  • El INTA pierde 50 unidades (Anexo 24), desde coordinaciones de ética hasta departamentos regionales, y se redefine como organismo desconcentrado.
  • Razón oficial: Evitar “superposición de funciones” y “optimizar recursos”.

3. Propiedad Industrial: el INPI pierde autonomía

  • El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) deja de ser organismo descentralizado y queda bajo la órbita de la Secretaría de Industria.
  • Se suprimen 19 unidades (Anexo 21), incluyendo áreas de compras y contabilidad.

Competencias de la Secretaría de Industria y Comercio

El decreto establece que esta secretaría tendrá un rol clave en la formulación y ejecución de la política industrial y comercial, incluyendo:

  • Aplicación de las leyes de Defensa del Consumidor (24.240), Tarjetas de Crédito (25.065), Lealtad Comercial (Decreto 274/19) y Sistema Único Normalizado de Talles (27.521).
  • Supervisión de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia hasta que entre en funciones la Autoridad Nacional de la Competencia (Ley 27.442).
  • Implementación de políticas de comercio exterior, administración de regímenes especiales como el VUCEA (Ventanilla Única de Comercio Exterior Argentino) y supervisión de la Comisión Nacional de Comercio Exterior.
  • Ejercicio como autoridad de aplicación de programas estratégicos: Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores (Ley 27.437), Régimen de Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo (27.263) y Régimen de Promoción de Inversiones en la Industria Automotriz (27.686), entre otros.
  • Seguimiento de regímenes fiscales diferenciales, como el de Tierra del Fuego (Ley 19.640), y control de incentivos para bienes de capital, autopartismo e importaciones industriales.

En términos productivos, la secretaría deberá impulsar la competitividad industrial, promover la innovación tecnológica, coordinar con provincias y municipios y participar en negociaciones internacionales vinculadas al comercio y la industria.

Competencias de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca

En paralelo, el decreto redefine las funciones de la Secretaría de Agricultura, con un enfoque en la sostenibilidad, la competitividad y la articulación federal. Entre los puntos destacados:

  • Diseño de políticas de producción, calidad, tecnología y sanidad agroalimentaria, en coordinación con provincias y economías regionales.
  • Supervisión de organismos clave: SENASA, INIDEP y Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
  • Ejecución de políticas vinculadas a la bioindustria, biotecnología y bioenergía, con impacto en las economías regionales.
  • Coordinación de estrategias para la exportación agroalimentaria, incluyendo la definición de valores FOB mínimos, certificaciones de origen y calidad, y representación en controversias internacionales.
  • Implementación de medidas de sostenibilidad ambiental en agroecosistemas, promoción del agregado de valor y diferenciación de productos.
  • Desarrollo de políticas de cobertura ante riesgos climáticos, en línea con la Ley 26.509 sobre emergencias agropecuarias.

La secretaría también tendrá a su cargo la creación de un sistema integral de información y estadísticas agropecuarias, con el fin de mejorar la toma de decisiones y la transparencia en el sector.

El decreto no solo reorganiza funciones administrativas: busca alinear la política productiva con el programa económico del Gobierno de Javier Milei, que combina apertura comercial con exigencias de competitividad interna. La delimitación de competencias entre ambas secretarías implica una mayor precisión en el control de mercados estratégicos —como el alimentario e industrial— y en la administración de regímenes de promoción que implican beneficios fiscales de gran magnitud.

El impacto se sentirá en sectores industriales con regímenes especiales (automotriz, autopartista, bienes de capital, Tierra del Fuego) y en cadenas agroexportadoras clave (soja, carne, pesca, yerba mate, foresto-industria), donde el Estado buscará un rol más coordinado en materia regulatoria y de promoción.

En lo político, el rediseño se inscribe en la estrategia de Milei de achicar y eficientizar el Estado, al tiempo que mantiene las herramientas de política industrial y agropecuaria necesarias para sostener la competitividad en el marco de una economía más abierta.

El desafío será doble:

  1. Para la industria, sostener el esquema de incentivos y regímenes especiales en un contexto de apertura comercial y reducción de costos internos.
  2. Para el agro, garantizar sanidad, trazabilidad y sostenibilidad ambiental sin perder competitividad internacional, especialmente ante exigencias crecientes en mercados europeos y asiáticos.

En septiembre, el Gobierno prevé presentar un plan de fortalecimiento productivo con foco en las economías regionales y en la integración de cadenas de valor industrial y agroexportadora.

Compartí esta noticia !

El INASE inscribió tres nuevas variedades de trigo desarrolladas por ACA

Compartí esta noticia !

El INASE otorgó títulos de propiedad para tres nuevas variedades de trigo desarrolladas por ACA

Avance en mejoramiento genético: inscriben nuevas variedades de trigo pan en el Registro Nacional de Cultivares

El Instituto Nacional de Semillas (INASE) autorizó la inscripción de tres nuevas creaciones fitogenéticas de trigo pan desarrolladas por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA Coop. Ltda.) en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares. La medida, oficializada mediante la Resolución 71/2025, reconoce a las variedades ACA 607, ACA 319 y 765, otorgándoles los respectivos títulos de propiedad intelectual en cumplimiento con la Ley N° 20.247 y la normativa internacional vigente.

Las tres variedades de trigo pan (Triticum aestivum L.) fueron desarrolladas por ACA, una de las entidades con mayor trayectoria en innovación agropecuaria en el país. El reconocimiento del INASE implica su inclusión formal en el sistema de protección de obtenciones vegetales, lo que garantiza exclusividad en su comercialización y uso por un período determinado, incentivando la inversión en mejoramiento genético nacional.

Según consta en la resolución publicada en el Boletín Oficial, la inscripción se realizó tras verificarse el cumplimiento de los requisitos establecidos por la Ley de Semillas y su reglamentación, así como por el Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV), aprobado en Argentina por la Ley N° 24.376.

El dictamen técnico estuvo a cargo de la Dirección de Registro de Variedades del INASE, que avaló la procedencia del pedido de inscripción. Además, la Comisión Nacional de Semillas, en su reunión del 13 de agosto de 2024, según Acta N° 516, prestó conformidad para avanzar con el otorgamiento de los títulos de propiedad.

La decisión también recibió aval jurídico por parte de la Dirección de Asuntos Jurídicos del organismo. La medida se enmarca en las facultades conferidas al presidente del Directorio del INASE, Claudio Dunan, quien rubricó la resolución.

Este tipo de decisiones contribuyen a fortalecer la soberanía tecnológica en el agro, promoviendo la incorporación de germoplasma adaptado a las condiciones productivas del país y a los desafíos actuales del cambio climático, la competitividad internacional y las exigencias en materia de sanidad vegetal.

La inscripción de nuevas variedades no solo protege legalmente el desarrollo nacional, sino que también impulsa la adopción de tecnologías más eficientes y sostenibles por parte de productores y cooperativas de todo el país.

Compartí esta noticia !

Bioceres: Analistas estiman estabilidad y crecimiento en 2025

Compartí esta noticia !

Con una oferta innovadora y una sólida base financiera, Bioceres se enfrenta a un panorama desafiante en el sector agrícola, pero las perspectivas para 2025 son positivas gracias a su diversificación y expansión global.

Ben Klieve, de Lake Street Capital Markets, uno de los analistas destacados de Wall Street que sigue a Bioceres, ha fijado un precio objetivo de US$13, mientras que Austin Moeller, de Canaccord Genuity, estima un potencial alcista del 42%, llevando la acción a US$9,5 desde los niveles actuales del 6 de enero. Ambos analistas anticipan un repunte de la acción para este año.  Los objetivos fueron establecidos en noviembre, luego de los últimos resultados trimestrales de Bioceres, con un horizonte de 12 meses.

Bioceres, una de las tres únicas empresas argentinas que finalizaron 2024 en rojo en Wall Street, es reconocida mundialmente por sus semillas de soja y trigo resistentes a la sequía. A pesar de que 2024 fue un año de recuperación para el sector agropecuario argentino, clave para Bioceres, los márgenes de las empresas del rubro se vieron limitados por una fuerte caída en el precio internacional de la soja.

Proyecciones de EBITDA para 2025 En el primer trimestre fiscal de 2025, cerrado el 30 de septiembre de 2024, Bioceres reportó un EBITDA ajustado de US$8,5 millones, casi la mitad de los US$16,3 millones del mismo período en 2023. La empresa explicó que los resultados fueron impactados por el lento comienzo de la temporada de cosecha en Argentina, debido a retrasos en las lluvias y a un comportamiento conservador en las compras. Sin embargo, América del Norte y Brasil mostraron un desempeño positivo que ayudó a mitigar el bajo rendimiento en Argentina.

Klieve proyecta ingresos anuales de US$478 millones y un EBITDA de US$80 millones para 2025, mientras que Moeller estima ventas por US$465 millones y un EBITDA de US$83 millones, lo que implicaría un crecimiento del 6% en este indicador respecto al año anterior. Moeller destacó que el bajo desempeño de 2024 se debió a factores climáticos y biológicos, como las sequías asociadas al fenómeno de El Niño y un brote de chicharras en el maíz que redujo los rendimientos de los cultivos y afectó la demanda de insumos. Además, mencionó que Bioceres pospuso entre 1 y 2 años los ingresos relacionados con su tecnología HB4 de trigo resistente a la sequía, debido a la búsqueda de un socio distribuidor en Argentina.

Mejoras en el panorama productivo A pesar de los desafíos, las perspectivas para Bioceres en 2025-2026 son más optimistas. Según Moeller, el cambio de El Niño a La Niña ha mejorado las condiciones de lluvia en Argentina y Brasil. Klieve agregó que, aunque el retorno de las lluvias puede disminuir la necesidad inmediata de productos resistentes a la sequía, la demanda de estos sigue siendo estable, dado que los agricultores toman decisiones de siembra mucho antes de conocer las condiciones climáticas.

Klieve considera que el principal catalizador para un repunte en las acciones de Bioceres será la tecnología HB4, aunque estima que los mayores impulsores llegarán hacia 2026 o más adelante. En cuanto a la competencia, Klieve destacó que no conoce otras empresas con un rasgo biotecnológico tan específico como el HB4 para soja y trigo, lo que otorga a Bioceres una ventaja competitiva. La compañía continúa expandiendo su presencia global, logrando aprobaciones regulatorias clave para HB4 en mercados como Brasil y China.

Fortaleza financiera y expectativas de crecimiento A pesar de los desafíos de 2024, Bioceres mostró señales de fortaleza financiera al final del año, realizando pagos por US$20 millones relacionados con las obligaciones de su unidad Rizobacter. Esto la posiciona como la única gran empresa del sector que ha pagado sus deudas de manera puntual y que tiene suficiente liquidez para enfrentar los pagos del verano. Esta solidez contrasta con las dificultades del sector agrícola, donde los productores han mostrado reticencia a vender soja y maíz a precios actuales.

Mauro Mazza, analista de Bull Market Brokers, destacó que la compañía tiene un apalancamiento de entre 2,5 y 3 veces el EBITDA, lo que, aunque limita su flexibilidad, es adecuado para una empresa de este tipo. Para 2025, Klieve sugirió que Bioceres debería enfocarse en demostrar la estabilidad de su negocio, ya que si logra ejecutar su estrategia correctamente, podría experimentar una recuperación gradual en el valor de sus acciones. Bull Market Brokers mantiene una visión optimista, anticipando una posible recuperación de entre 30% y 35% en dólares, impulsada principalmente por una posible reducción de las retenciones en el sector agrícola.

Cautela por la naturaleza dual del negocio Aunque la mayoría de los analistas mantienen una perspectiva positiva para Bioceres en 2025, algunos permanecen cautelosos debido a la naturaleza dual del negocio, que combina el sector agrícola con la biotecnología. Ignacio Sniechowski, analista de Grupo Invertir en Bolsa, explicó que la empresa enfrenta desafíos relacionados con los largos tiempos de maduración e investigación propios de la biotecnología. Aunque hay demanda, los procesos de aprobación son lentos, lo que puede retrasar el crecimiento de la compañía. Esta dualidad entre los sectores agrícola y biotecnológico sigue siendo tanto una oportunidad como un reto para la empresa.

Fuente: Bloomberg

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin