Soja

El despertar de Argentina y la América rural

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¿Está la América rural empezando a desenamorarse de Donald Trump?

Expertos en políticas públicas como yo llevamos décadas señalando que si los estadounidenses rurales votaran basándose en su propio interés informado, apoyarían a los demócratas, no a los republicanos. Los republicanos intentan constantemente desmantelar los programas apoyados por los demócratas que beneficiaban a los estados rurales, como el gasto en Medicaid, el SNAP (el programa de nutrición suplementaria antes conocido como cupones de alimentos) y los almuerzos escolares. Trump también está recortando los subsidios para programas de energía verde como parques solares y turbinas eólicas, subsidios que se destinaron desproporcionadamente a estados republicanos . ¡Iowa obtiene el 63 % de su electricidad de la energía eólica!

Además, estos programas, en efecto, subsidian las zonas rurales con los ingresos obtenidos en las zonas urbanas: dado que las zonas rurales tienen ingresos más bajos que las urbanas, los estadounidenses rurales pagan una proporción relativamente pequeña de los impuestos que financian estos programas. Por lo tanto, el “gran gobierno” demócrata beneficia enormemente al interior del país.

Sin embargo, el interés económico personal ha sido inundado por la ” conciencia rural “. Esta conciencia se basa en la creencia de que las élites urbanas altamente educadas no comprenden ni valoran la cultura y la vida rurales. Y admito que esta creencia contiene una pizca de verdad. Es poco probable que las élites urbanas comprendan plenamente el apego de los estadounidenses rurales a un lugar en particular y sus ritmos de vida desgastados por el tiempo. Atrincherados en trabajos asalariados, los habitantes urbanos desconocen la ansiedad constante de ser agricultor o propietario de una pequeña empresa en el corazón del país. Décadas de ser golpeados por los cambios económicos (desindustrialización, consolidación y corporativización agrícola, despoblación, pérdida de vínculos comunitarios, junto con la pérdida de empleos, en particular los empleos “codificados para hombres”) han dejado a los estadounidenses rurales sintiéndose a la deriva, marginados y resentidos.

Y esto creó una oportunidad que la derecha pudo aprovechar. De forma similar a cómo Trump difundió fantasías sobre un resurgimiento de la industria manufacturera o el regreso de los empleos en la minería del carbón, MAGA aprovechó el profundo descontento en las zonas rurales de Estados Unidos para inculcar la creencia de que solo los republicanos, y Trump en particular, respetan a los votantes rurales. Pero esto es falso: MAGA, en realidad, desprecia a sus votantes más leales.

Y la realidad de este desprecio está empezando a mostrarse, no, al menos hasta ahora, a través de los salvajes recortes a la atención médica del One Big Beautiful Bill, que serán especialmente devastadores para las áreas rurales, sino a través de la extraña fijación de la administración Trump en ayudar al presidente Javier Milei de Argentina.

Lo cierto es que la América rural depende aún más que la América urbana de los programas que ahora están en peligro de ser recortados. El Grupo de Innovación Económica, un grupo no partidista , ha identificado en qué lugares de Estados Unidos la gente depende en gran medida de las transferencias gubernamentales para obtener sus ingresos: los condados donde una gran parte de los ingresos proviene de programas gubernamentales, indicados en amarillo, se encuentran mayoritariamente en zonas rurales, mientras que los lugares donde dicha ayuda desempeña un papel relativamente menor (azul claro) corresponden principalmente a las principales áreas metropolitanas.

Fuente

¿Por qué las zonas rurales de Estados Unidos se han vuelto cada vez más dependientes de la ayuda gubernamental? La principal respuesta es la disminución de las oportunidades económicas, que ha provocado un éxodo de jóvenes, dejando atrás a una población de mayor edad que depende de la Seguridad Social y Medicare. Incluso los residentes rurales más jóvenes tienen bajos ingresos que les permiten acceder a programas basados ​​en la evaluación de recursos, sobre todo Medicaid y cupones de alimentos.

No debería haber vergüenza alguna en que las zonas rurales de Estados Unidos reciban subsidios de las zonas más pudientes del país. Al fin y al cabo, eso es lo que se supone que debe hacer una red nacional de seguridad social. Pero debería hacer que los votantes rurales se opongan a los políticos que apoyan planes como el Proyecto 2025 para desmantelar esa red de seguridad, lo cual empobrecerá profundamente a las regiones ya pobres y degradará la vida incluso de quienes no reciben ayuda personalmente; por ejemplo, al provocar el cierre de muchos hospitales rurales, lo que hace que la atención médica sea inaccesible incluso para quienes aún tienen seguro médico.

Sin embargo, el año pasado los votantes rurales votaron abrumadoramente por Trump. ¿Por qué?

Muchos sentían claramente que las élites urbanas educadas no entendían sus vidas ni sus valores, lo cual es cierto. La mayoría de la gente en Nueva York o Los Ángeles no tiene una idea clara de cómo es la vida en la América rural. Pero lo contrario también es cierto: muchos, quizás la mayoría de los estadounidenses rurales, imaginan que la ciudad sorprendentemente segura y habitable donde escribo esto es un infierno plagado de delincuencia, que Chicago y Portland son “zonas de guerra”, etc.

Los votantes rurales también podrían haber imaginado que estarían protegidos del duro trato que se les daba a las ciudades demócratas. Después de todo, nuestro sistema político otorga a los votantes rurales una influencia desproporcionada. Wyoming y las dos Dakotas juntas tienen aproximadamente la misma población que Brooklyn, pero tienen 6 senadores, mientras que Brooklyn tiene que compartir dos senadores con otros 16 millones de neoyorquinos.

Por ambas razones, los votantes rurales ignoraron o se negaron a creer las advertencias de que una victoria de Trump en 2024 sería catastrófica para el interior del país, que programas cruciales serían destruidos y que la economía agrícola sería devastada por las guerras comerciales de Trump.

Pensé que los votantes rurales finalmente empezarían a darse cuenta de que les habían engañado cuando empezaron a aplicarse los recortes. Esto empezará a ocurrir el mes que viene, cuando los 22 millones de estadounidenses, muchos de ellos en zonas rurales, que reciben subsidios para comprar seguro médico bajo la Ley de Atención Médica Asequible (ACA), vean cómo sus primas se disparan, en promedio, más del 100 % . Sucederá aún más drásticamente a finales del año que viene (después de las elecciones intermedias), cuando entren en vigor los grandes recortes a Medicaid y los cupones de alimentos.

Un aparte: cuando fui a la página del gobierno correspondiente para buscar datos sobre cupones de alimentos, me encontré con este banner:

Así no es como se supone que debe funcionar el gobierno para el pueblo y no deberíamos perder nuestro sentido de indignación.

Pero volvamos a un posible despertar rural: podría estar comenzando antes de lo previsto, gracias, entre otras cosas, a los esfuerzos de la administración Trump por rescatar al argentino Javier Milei.

El intento de Trump y Scott Bessent, el secretario del Tesoro, de enviar 20.000 millones de dólares a Argentina no es gran cosa comparado con los drásticos recortes planeados a programas cruciales. Pero es una clara muestra de la hipocresía de la administración. Después de toda la retórica de “América Primero”, de toda la insistencia en recortar drásticamente el gasto, de repente estamos enviando grandes cantidades de dinero a un país extranjero en el que no tenemos ningún interés real, salvo el hecho de que su presidente es un favorito de MAGA. No sé cuántos votantes son conscientes de que estas medidas son, en gran parte, un intento de rescatar a los fondos de cobertura amigos de Bessent, pero creo que se está filtrando la sensación de que algo anda mal y es corrupto.

Además, desde el punto de vista de los agricultores, Argentina es un rival: un gran exportador de soja en un momento en que la guerra comercial de Trump ha dejado a nuestros propios agricultores fuera del mercado chino.

Y como se enfatizó en una conversación reciente entre Greg Sargent y un activista demócrata rural, los agricultores se han mostrado conmocionados e indignados por la sugerencia casual de Trump de que podría empezar a comprar carne argentina para venderla en el mercado estadounidense. Esto da la impresión de que a Trump no le importan en absoluto sus seguidores más leales, una impresión completamente correcta.

No deberíamos esperar que la América rural dé un giro de 180 grados y abandone a Trump. Sargent nos remite al lamento de un ganadero que califica la idea de comprar carne argentina de “traición absoluta”, pero empieza diciéndole a Trump: “Te queremos y te apoyamos”. La magnitud del engaño a los estadounidenses rurales les dificultará admitir su error.

Pero al menos hay indicios de un despertar rural. Y por el bien de la nación que comparten los estadounidenses urbanos y rurales, no puede ser más rápido.

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Misiones en Venta: ¿Comida en la mesa o dólares en pocas manos?

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En la provincia de Misiones existen alrededor de 27.000 familias campesinas, pero, ¿Por qué son importantes? ¿Por qué no sería mejor que se muden a la ciudad y que sus campos pasen a ser cultivos de soja que nos traiga dólares del exterior?

En menos de 75 años la provincia paso de tener a 7 de cada 10 personas viviendo en la chacra a hoy tener 8 de cada 10 viviendo en la ciudad según los censos poblacionales realizados desde 1947. Esto representa una caída del 50%. Pero, ¿Qué pasó?

A continuación, la línea de tiempo con los sucesos que determinan la realidad actual:

  • El “Gran quiebre” ocurrió entre las décadas de los 60s – 70s, y fue consecuencia de factores como: La crisis del modelo yerbatero y forestal tradicional. El auge de los cultivos industriales (té, tung) que, si bien son agrícolas, requieren menos mano de obra por unidad de superficie. El inicio de la expansión de la frontera agropecuaria con el cultivo de tabaco que, si bien es rural, impulsó la concentración en pequeñas localidades.
  • Aceleración y Estancamiento (Décadas de 1980-1990): La urbanización se acelera. Es clave notar que, en el censo de 2001, la población rural absoluta dejó de crecer (291.788 en 1991 vs. 291.240 en 2001). Esto indica que el crecimiento poblacional natural (nacimientos) se estaba trasladando completamente a las ciudades.
  • Éxodo Acelerado (Censo 2010): Este censo marca un hito dramático. No solo bajó el porcentaje rural, sino que la cantidad absoluta de personas viviendo en áreas rurales se redujo en casi 36.000 personas. Esto es la definición pura de éxodo: la gente está abandonando el campo.
  • Consolidación de la Tendencia (Censo 2022): La población rural representa solo el 17,1% del total. Misiones se consolida como una provincia urbana, con una densidad creciente en el corredor de la Ruta Nacional 12 y un despoblamiento relativo de las áreas más alejadas.

Despoblamiento Rural y Desintegración Social: Como vimos en los datos del éxodo, la migración a las ciudades genera cordones de pobreza urbana. Las familias llegan a las periferias de las ciudades sin trabajo, hacinadas y sin acceso a servicios dignos. Se pierde el tejido social y cultural de las comunidades rurales, con saberes y tradiciones que se transmitieron por generaciones.

A este caos se le suma otro fenómeno mas reciente, el cual también constituye hoy una porción del sector productivo:

Éxodo Urbano en Misiones: El Sueño Rural vs. la Realidad: Se trata de un fenómeno reciente, impulsado post-pandemia, donde un número pequeño pero significativo de personas deja la ciudad para mudarse al campo misionero.

¿Quiénes son?

  • Perfil: Familias o profesionales jóvenes de clase media urbana (ej: de Posadas, Buenos Aires).
  • Motivación: Búsqueda de una vida más sana y natural, lejos del estrés urbano. Muchos son “nómades digitales”.

¿Por qué Fracasan Masivamente?
La idealización choca con una realidad compleja:

  1. Subestimación del Trabajo Rural: Llegan sin los conocimientos prácticos esenciales (siembra, cría de animales, oficios como albañilería). Subestiman el esfuerzo físico extremo y una curva de aprendizaje muy empinada.
  2. “Shock” de Infraestructura: Se encuentran con:
  • Internet inestable o nulo, un problema grave para teletrabajar.
  • Servicios básicos deficientes (cortes de luz, falta de agua corriente).
  • Caminos intransitables y lejanía de centros de salud y comercios.
  1. Inviabilidad Económica: Sus proyectos (huertas orgánicas, cabañas turísticas) suelen fracasar por:
  • Falta de un plan de negocios realista.
  • Altísima inversión inicial y retorno lento.
  • Dificultad para comercializar y competir con productores locales.
  1. Aislamiento Socio-Cultural: Sufren soledad, extrañan su red de contención urbana y les cuesta integrarse en comunidades rurales con códigos sociales muy consolidados.
  2. Brecha de Expectativas: Buscan “tranquilidad” pero encuentran una “vida dura”: monotonía, trabajo sin horarios, insectos, barro y clima adverso.

El fracaso de este éxodo se debe a la romantización de la vida rural sin una preparación adecuada para sus demandas físicas, económicas y logísticas. La ilusión de una “vida sencilla” se estrella contra la compleja realidad del trabajo y la vida en el campo.

¿Es debatible, la disputa entre la agroecología/multiproductividad y el agronegocio, siendo que estas constituyen al estado natural de las chacras locales antes del “gran quiebre”?

Hoy, se intenta elevar a carácter de “debate” la disyuntiva (chacra familiar – latifundio de monocultivo) con inescrupulosos argumentos como: “La agricultura del monocultivo transgénico a escala generará mucho más empleo que ponerse a plantar tomates y zapallo”. Expliquémoslo con manzanas: ¿Qué genera más puestos de trabajo? 1.000 hectáreas repartidas entre 40 familias campesinas que producen sandía, melón, tomate, morrón, lechuga y rúcula para luego vender sus productos en ferias francas de su pueblo? ¿O darle las 1.000 hectáreas a una sola empresa privada para que plante soja, fumigue escuelas, ríos y viviendas con glifosato, y luego venda los granos que cocechó a una empresa china? En síntesis: No podemos darnos el lujo de perder tiempo debatiendo esto.

Pero… ¿Y los dólares que nos daría la soja?

Las exportaciones de soja generan divisas que el país necesita para importar otros productos y pagar deuda. Sin embargo, la ganancia se concentra en unos pocos eslabones de la cadena: los grandes productores, las empresas de insumos (como Bayer/Monsanto), las cerealeras exportadoras y el sector financiero. Una mínima parte de esa riqueza vuelve a las regiones donde se produce, y casi nada llega a los trabajadores rurales o a las comunidades afectadas por los agroquímicos. El “Efecto Derrame” es Débil: La teoría dice que esta riqueza se “derramará” al resto de la economía. En la práctica, gran parte de esas ganancias se fugan al exterior (repatriación de utilidades de empresas multinacionales) o se invierten en sectores no productivos (especulación financiera, bienes raíces en ciudades).

No se trata de un simple “no está bien” desde una perspectiva moral, sino de las consecuencias socioeconómicas, ambientales y culturales que este proceso desencadena.

Estamos hablando de:

  • Pérdida de la Agricultura Familiar y Soberanía Alimentaria: Las chacras misioneras producen alimentos para el mercado local: mandioca, poroto, maíz, verduras, frutas, cerdos, aves. El agronegocio de la soja produce commodities para exportación (porotos, aceite, harina). No son alimentos que se consumen directamente. Si se reemplaza la primera por el segundo, la provincia se vuelve dependiente de importar alimentos de otras regiones, encareciendo la canasta básica y perdiendo control sobre su propia alimentación.
  • Concentración de la Tierra y Desigualdad: El modelo de agronegocio requiere grandes extensiones de tierra para ser rentable. Esto lleva a la concentración de la propiedad en pocas manos (grandes pools de siembra o empresas). Se pasa de un modelo de muchos pequeños propietarios a uno de pocos grandes terratenientes y una masa de población desarraigada.
  • Impacto Ambiental Crítico: La agricultura familiar suele ser más diversificada y, en muchos casos, más amigable con el monte nativo. El agronegocio, en cambio, se basa en el monocultivo a gran escala, que: Agota los nutrientes del suelo. Deforesta para expandir la frontera agropecuaria (en Misiones, esto sería sobre el ya reducido remanente de Selva Paranaense). Depende masivamente de agrotóxicos (herbicidas, pesticidas, fertilizantes sintéticos) que contaminan el suelo y el agua y afectan la salud de las comunidades aledañas.

La importancia de que las familias campesinas se arraiguen en sus chacras es clave para el desarrollo de la economía local, tanto para el sector productivo, como para la salud y el bolsillo de todos los ciudadanos de la provincia. Así de importante es defender al pequeño productor con variedad de cultivos en contraposición a los “pool de siembra” de monocultivo transgénico que pertenecen a empresas extranjeras cuyo fin último es explotar los minerales de la tierra, a costa de la salud del medio ambiente y de las comunidades locales, para llevar las ganancias a manos de grandes terratenientes y empresas extranjeras.

Por estos motivos, iniciativas emergentes como la lucha explicita contra Bayer/Monsanto (Que se traduce literalmente como: “Le compramos la enfermedad y la cura a la misma empresa”), la organización de productores para la deslegitimización de reclamos pro-glifosato, iniciativas como el proyecto “pan sin veneno” y toda iniciativa que defienda la soberanía alimentaria misionera sumados a el respaldo de un marco jurídico establecido por el Régimen de Impulso Integral de las Chacras Multiproductivas o la Ley de Promoción de la Producción de Bioinsumos dan en el clavo en cuanto al necesario apoyo para estas familias campesinas.

Ahora, vuelvo a preguntar: ¿Qué es mejor para la economía de los Misioneros? ¿Bayer/Monsanto o las familias chacreras?

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Agro: insumos algo más caros y un “doble castigo” que persiste

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Escriben Franco Artusso y Tobías Lucero, responsables de la sección Agroindustrial, Fundación Mediterránea. Luego de un primer relevamiento comparativo de precios de insumos agropecuarios en distintos países, esta actualización del trabajo analiza cómo evoluciona la competitividad asociada al costo de producir granos. Se vuelven a comparar precios de insumos y equipos agropecuarios en Argentina frente a los de otros países relevantes de la región y del hemisferio norte.

Se trata de una dimensión poco explorada en los análisis habituales sobre competitividad agropecuaria. Mientras que es frecuente medir la competitividad del sector desde el lado de los ingresos (comparar precios internos de los granos, tipos de cambio efectivos), son pocos los estudios que exploran los costos de producción (insumos, servicios, bienes de capital). Se sabe que el sector agropecuario argentino presenta serias desventajas en la comparación internacional por el lado de los ingresos, puesto que ninguno de sus competidores castiga la exportación de granos y derivados con impuestos a la exportación (“retenciones”), pero poco se conoce acerca de cómo se posiciona en materia de costos.

La información sobre este frente es escasa, en parte por los desafíos que implica su relevamiento:

En primer lugar, porque no existen bases de datos secundarias estandarizadas que permitan acceder de forma directa y sistemática a los precios de similares productos en distintos países, lo que obliga a recurrir a fuentes de información primarias y estrategias de relevamiento específicas, de tipo caso por caso.

En segundo lugar, porque a diferencia de los bienes de consumo masivo —para los cuales es relativamente más sencillo identificar productos similares en distintos países— los insumos agrícolas dependen de una cantidad diversa de factores (calidad y composición de los suelos, clima y tipos de cultivos predominantes, tecnología aplicada en los establecimientos, presencia de plagas específicas, regulaciones sobre el uso de determinados productos -ej. agroquímicos-, infraestructura y logística disponible para la distribución, etc.), que pueden ser significativamente distintos en cada país, lo que dificulta la elección de productos homogéneos para incluir en la comparación.

En tercer lugar, por ciertas limitaciones en las conclusiones a las que se puede arribar a partir de los resultados obtenidos. En efecto, aun cuando se logren salvar los dos puntos anteriormente mencionados, es decir, se pueda recolectar información confiable sobre precios de insumos comparables en distintos países, a menos que se conozcan las tecnologías específicas de cada país (dosis de cada insumo por unidad de medida, eficiencia con que se utilizan, etc.), la información obtenida puede ser insuficiente como para inferir linealmente el nivel de los costos a los que producen cada uno de ellos.

Para que se entienda este punto, un fertilizante puede ser utilizado y costar lo mismo en dos mercados (Brasil y Argentina), pero ello no implica necesariamente que costará lo mismo fertilizar los cultivos en estos dos países, dado que factores como la composición de los suelos y el clima de cada país influirán en las dosis efectivas de fertilizante (cantidad de litros o de kilos por hectárea) que son necesarias para lograr rendimientos similares en un determinado cultivo (toneladas de grano por hectárea). Estas diferencias y distintos parámetros de eficiencia determinarán en definitiva el costo final de fertilizar en cada país, aun cuando el insumo cueste lo mismo.

A pesar de estas complejidades, IERAL logró relevar precios en setiembre para cinco países: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. El estudio abarca un total de trece bienes y servicios, clasificados en seis grupos: fertilizantes, herbicidas, fungicidas, transporte de carga, combustible y maquinaria (ver Tabla 1, precios expresados en dólares).

Más cara que todos

En términos generales, los resultados muestran que Argentina es más cara en dólares que los otros países en la mayoría de los 13 productos relevados, en concreto: es más cara en el 69% de los casos con respecto a Brasil, Uruguay y Paraguay (en los tres casos es más cara en 11 de los 13 productos); y en el 54% de los casos con respecto a Estados Unidos (7 productos).

Sin embargo, salvo excepciones, no se observan grandes brechas entre los precios que se pagan en Argentina con relación al promedio de los otros cuatro países: los fertilizantes resultan 5,8% promedio más caros en Argentina; herbicidas un 8,2%; y los combustibles (gasoil grado 2) un 3% más caros. Las excepciones que se encontraron fueron: 1) Maquinaria agrícola, con el caso de los tractores los cuales se ubican un 31% por encima del valor promedio de los demás países, pero ubicándose las cosechadoras un 7% por debajo del precio promedio de la región; y 2) fungicidas, donde Argentina se ubica un 7,8% más barato que los restantes países, solo por encima del valor de EE. UU. (23,0 usd / lt vs 22,3 usd / lt).

Fuente: IERAL de Fundación Mediterránea en base a Revista Márgenes Agropecuarios, CONAB, Agricultural Marketing Service (AMS – USDA), CATAC, Farmers Business Network, IF ingeniería en fertilizantes, Acerto Limited, Diesel Lange, AgChemical Solutions, Fomento Colonia Suiza, CREA, Sembrando Noticias y otras fuentes.

En suma, Argentina exhibe precios un poco más altos en dólares para la mayoría de los insumos relevados, incluso tratándose de bienes comercializables internacionalmente. Esto revela la existencia de distorsiones que encarecen la producción agropecuaria. Entre los factores explicativos pueden encontrarse: los resabios de las restricciones cambiarias, cargas impositivas acumulativas, regulaciones laborales muy rígidas, elevados costos logísticos internos, menor escala operativa y un contexto de mayor incertidumbre y volatilidad. Estos elementos, en conjunto, limitan el funcionamiento pleno de los mecanismos de arbitraje de precios y restan competitividad.

Teniendo en cuenta que el gobierno ha logrado avances importantes en materia de estabilización macroeconómica y cambiaria (afectado por el entorno de incertidumbre en el marco de las elecciones de medio termino), los desafíos de mediano plazo en términos de competitividad se trasladan al terreno microeconómico. Allí, el foco debe estar en mejorar el funcionamiento de los mercados de bienes y factores, reduciendo las distorsiones generadas por una trama de regulaciones, impuestos y regímenes laborales centralizados, diseñada en su momento para un tipo de organización económica —burocrática e intervencionista— que no arrojó buenos resultados en términos de crecimiento y desarrollo. Ese esquema debe dar paso a otro, que otorgue mayor libertad a los agentes privados para adaptar sus decisiones y organizar sus actividades productivas, de cualquier tamaño, en cualquier sector y región del país, en función de los recursos disponibles y las demandas locales e internacionales.

Por caso, no hay dudas que los costos de insumos y equipos agropecuarios locales están exacerbados por impuestos sobre ventas como Ingresos Brutos o tasas municipales sobre facturación de empresas, que otros países no aplican, y que al no reconocer como crédito el impuesto que las empresas pagan en sus compras, van generando el pago de impuesto sobre impuesto, y un sobrecosto que se traslada a los precios de los bienes a medida que estos recorren la cadena de valor. Avanzar en la sustitución de este tipo de tributación por impuestos más neutrales (caso del IVA) y en reformas en las otras áreas antes mencionadas, puede ser muy importante para acortar brechas de precios con los países con los que compite la producción local.

Dicho esto, no debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos, debido a que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que tampoco ocurre en los demás países analizados.

Así, el agro argentino compite en el mercado internacional con una ecuación que sigue desequilibrada: insumos en general más caros y precios de venta más bajos. Superar este “doble castigo” resulta fundamental para recuperar competitividad y aprovechar plenamente el potencial productivo del sector.

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Más del 40 % de la producción nacional se conserva en silobolsas

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Lo que comenzó como una alternativa para resolver la falta de capacidad en acopios y puertos se convirtió en un verdadero cambio de paradigma en la poscosecha. El silobolsa, fabricado en polietileno y con una capacidad de hasta 200 toneladas de trigo por unidad, almacena entre 50 y 55 millones de toneladas de granos por año en Argentina.

“Esta tecnología se exporta a más de 50 países y se posiciona como un caso de innovación disruptiva, que desde los campos argentinos marcó un antes y un después en la forma de almacenar granos en todo el mundo”, aseguró Ricardo Bartosik, investigador del INTA Balcarce, quien no dudo en especificar que, “el silobolsa puede tener un enorme impacto en el mundo, especialmente en esos países donde hay déficit de almacenamiento”.

En este sentido, dio un paso más al destacar que “el INTA fue un actor clave en todo el proceso, al sentar las bases tecnológicas para su implementación”.

Para el especialista, el futuro está en sumar valor tecnológico, “el próximo paso es incorporar sensores, inteligencia artificial y monitoreo remoto para anticipar problemas y garantizar trazabilidad. El silobolsa no es solo una bolsa: es un sistema que se está proyectando hacia la agricultura digital”.

“El silobolsa brinda ventajas logísticas y económicas clave: genera capacidad adicional en los campos, permite segregar granos, mantener su identidad y reducir costos. Además, se adapta a distintas escalas productivas, desde pequeños agricultores hasta grandes exportadores”, explicó Bartosik.

Además, indicó que este desarrollo aporta flexibilidad y eficiencia económica. “Permite segregar granos, mantener identidad varietal, bajar costos logísticos y generar capacidad extra en el propio campo, eso es innovación al servicio de la producción”.

En referencia a la tecnología, Bartosik reconoció que “el peor enemigo de la conservación de granos es la humedad” y, en este punto, recomendó que este aspecto es una limitante para el tiempo de conservación. Otro aspecto a tener en cuenta, según el especialista, es que “si bien el silobolsa es hermético y flexible, también es frágil”, por lo que aconsejó ser cuidadoso y realizar constantes monitoreos.

En esta misma línea, indicó que el INTA viene acompañando el desarrollo de mecanismos de monitoreo, así como para evaluar la hermeticidad de la bolsa.

El sistema también dio origen a un clúster nacional de empresas que desarrollan maquinaria, insumos, sellados y sistemas de monitoreo, consolidando un ecosistema tecnológico con más de 20 años de experiencia.

El silobolsa, fabricado en polietileno, ofrece una condición hermética que restringe el intercambio de gases, favoreciendo bajas concentraciones de oxígeno y mayores niveles de CO₂, lo que protege la calidad de los granos. Ensayos con maíz, soja, trigo y girasol demostraron que, en productos secos, no se registran pérdidas de calidad durante al menos un año de almacenamiento, incluso bajo condiciones climáticas adversas.

Todo el conocimiento, en un Congreso

Del 15 al 17 de octubre se realizará el 2º Congreso Internacional de silobolsa en Balcarce, Buenos Aires. Esta nueva edición sobre poscosecha de granos se realizará bajo el lema «Expandiendo Horizontes: El Futuro del silobolsa en la Agricultura Global».

En este encuentro se debatirá sobre el silobolsa como una herramienta clave para la agricultura global, adaptándose a los nuevos desafíos, evolucionando tecnológicamente y alcanzando nuevas fronteras. Contará también con jornadas con conferencias, rondas de negocio y un día de campo para conectar saberes, tecnología y futuro.

El congreso reunirá especialistas nacionales e internacionales sobre diversas temáticas entre las que destacan la experiencia de uso del silobolsa en la Argentina y otros países; maquinaria, equipamiento e innovaciones tecnológicas; logística, identidad preservada, trazabilidad y economía; así como hermeticidad, atmósferas modificadas y controladas.

Además, se abordarán las estrategias de prevención de hongos y micotoxinas, ecosistema de granos almacenados en silobolsa y calidad del grano; monitoreo de granos almacenados; control de insectos; buenas prácticas y reciclado de plásticos.

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Con el mazo dando…

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(Y a Conan rezando…)

El frenesí de los últimos días permitió visualizar en toda su dimensión la improvisada conducción de la economía argentina. De “ya pasó lo peor” a un salvataje de 20 mil millones de dólares para calmar la presión sobre el billete verde. De las retenciones cero a un jugoso premio de 7 mil millones de dólares para un puñado de “ganadores”, mientras que los pequeños productores la vieron pasar, otra vez. Del fin del cepo a un regreso de urgencia para frenar una maniobra de ganancia rápida que en otros tiempos fue aplaudida por el propio Presidente. 

Todo en apenas una semana. Una semana que terminó en un desmesurado festejo de parte del Gobierno por el “respaldo” recibido de Donald Trump. La administración republicana confirmó que le otorgará a la Argentina un crédito stand-by por un monto a definir, un swap por USD 20.000 millones y la compra de bonos denominados en la moneda norteamericana.

“Inmediatamente después de la elección, comenzaremos a trabajar con el gobierno argentino en sus pagos de capital”, advierte Bessent sobre los plazos que tomará en cuenta Washington para transferir fondos al Banco Central. Para la elección falta un montón. Para la reelección, como confundió Trump, una eternidad.

La elección de octubre hoy tiene un resultado incierto y las encuestas se inclinan por una derrota del oficialismo. 

La experiencia indica que los salvavidas de Estados Unidos o el FMI, no necesariamente redundan en bienestar económico para el país. En última instancia, es un rescate al Gobierno y no a la economía. 

De la Rúa también celebraba contar “buenas noticias” después del blindaje de diciembre de 2000, con un crédito extraordinario del Fondo Monetario. “Nos saca del riesgo y crea una plataforma extraordinaria para el crecimiento”, decía el líder de la alianza un año antes de escapar en helicóptero. 

Washington fue clave al momento de cerrar el trato. “Lo felicité por cómo inició su gestión y por haber alcanzado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, comentó el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Lawrence Summers, después de reunirse con De la Rúa en Davos el 30 de enero.

En 2018, Mauricio Macri también festejaba la vuelta al Fondo para “enfrentar este nuevo escenario global y evitar crisis” futuras. “Mi convicción es que estamos recorriendo el único camino posible para salir del estancamiento buscando siempre evitar una gran crisis económica”, aseguraba el líder del PRO, ahora mimetizado con las fuerzas libertarias. El resultado fue una dura derrota electoral para Cambiemos y una deuda de 57 mil millones de dólares para la Argentina. 

El escenario actual no es tan distinto a las experiencias recientes, pero Milei jura que “nosotros vinimos a hacer algo distinto, no a empezar a construir la casa por el techo sino a sentar las bases del crecimiento a largo plazo. Y ahora que los cimientos están firmes es momento de empezar a ver el fruto de nuestro esfuerzo”.

“Estamos cada vez más cerca de sacar al país del fondo del abismo”, prometió. Ahora sí. 

El entusiasmo no parece ser compartido. El último indicador de actividad económica mostró una caída de 0,1% respecto del mes anterior, con una variación cercana a cero en la comparación interanual.

El campo, donde se concentra buena parte de los votos que le dieron sustento a la Libertad Avanza, está hoy decepcionado con el desplante de las retenciones. Apenas unas horas de haber anunciado retenciones cero hasta después de las elecciones -el mismo día en que se anunciaba que no se iba a cumplir la ley de Emergencia en Discapacidad por “falta de fondos”-, el Gobierno decidió reimplantarlas porque se agotó el cupo de 7 mil millones de dólares de liquidación, meta que se había fijado para conseguir billetes frescos. Los ganadores de las retenciones cero fueron un puñado de empresas: un informe de la consultora RIA, de asuntos públicos del agro, expuso que Cofco International Argentina S.A. exportó 1,86 millones de toneladas; seguida 1,54 MT “Otros”; 1,43 MT Viterra; 1,36 MT Cargill; y 0,81 MT Molinos Agro. 

“El lunes se sabía una cosa y el miércoles otra, lo que generó malestar. Fue una medida puramente financiera para subsanar recursos, no para la producción”, señaló a Open1017 María Soledad Aramendi, la primera mujer en presidir la Sociedad Rural de Rosario en 126 años de historia. 

En el mercado comparten la opinión y aseguran que fue una maniobra armada para conseguir liquidez y respaldos de los grandes pooles. El Centro de Economía Política Argentina agrega un dato geopolítico. “Lo que vino a acelerar los tiempos fue el tweet de Scott Bessent, secretario del Tesoro de EEUU, que expresó en X: “The Treasury is currently in negotiations with Argentine officials for a $20 billion swap line with the Central Bank. We are working in close coordination with the Argentine government to prevent excessive volatility. In addition, the United States stands ready to purchase secondary or primary government debt and we are working with the Argentine government to end the tax holiday for commodity producers converting foreign exchange”. (El Tesoro está negociando actualmente con funcionarios argentinos una línea de swap de USD 20.000 millones con el Banco Central. Trabajamos en estrecha coordinación con el gobierno argentino para evitar una volatilidad excesiva. Además, Estados Unidos está dispuesto a comprar deuda pública secundaria o primaria, y estamos trabajando con el gobierno argentino para poner fin a la exención fiscal para los productores de materias primas que conviertan divisas”).

Bessent se ocupó de dejar en claro que Estados Unidos estaba trabajando con el gobierno argentino en poner fin a la reducción de retenciones transitoria, dejando en evidencia que esa es una de las condicionalidades a la ayuda prometida. Lo de Bessent resulta una intromisión inadmisible en la política fiscal de la Argentina. 

Relata CEPA que el secretario del Tesoro twitteo bajo la presión de los farmers de su país, que ante la pérdida del mercado chino en función de los aranceles que le impuso el país asiático a las exportaciones de ese país, una oferta extraordinaria de granos de Argentina iba a ser aprovechada por los compradores chinos que habían dejado de comprarles a Estados Unidos por la guerra de aranceles. Los farmers norteamericanos pusieron el grito en el cielo, haciendo público su reclamo en la red social X: “La frustración es abrumadora. Los precios de la soja en EE.UU. están cayendo, la cosecha está en marcha, y los agricultores leen titulares no sobre asegurar un acuerdo comercial con China, sino sobre que el gobierno de EE.UU. está otorgando 20 mil millones de dólares en apoyo económico a la Argentina mientras ese país reduce sus impuestos a la exportación de soja para vender 20 cargamentos de soja argentina a China en sólo dos días”,  (Caleb Raglan, presidente ASA)

Fue un partido de “grandes ligas” con dos derrotados: los pequeños productores y el Estado, que dejó de recaudar unos 1.500 millones de dólares por exportaciones que con retenciones igual se habrían realizado. “Eso configura una competencia desleal”, rezongó Aramendi. La presidenta de la Sociedad Rural de Rosario señaló que la falta de previsibilidad desgasta la confianza y criticó el modo en que se implementó la medida: “No era necesario generar tanto malestar. Fue una decisión puntual para recaudar, mal manejada en un contexto electoral. Necesitamos previsibilidad y seriedad”.

El mismo desgaste que sienten los productores yerbateros, que esta semana volvieron a abrazar un INYM ahora añorado. Entre los viejos rostros de productores desencantados y nuevamente sumidos en el deterioro de sus ingresos, sorprendió el de Hugo Humeniuk, intendente de Concepción de la Sierra, quien se sumó a la protesta frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate. Productor yerbatero, comerciante y dirigente de Juntos por el Cambio y afinidad con Javier Milei, no dudó en reconocer la desilusión de su municipio con la gestión nacional: “Con el gobierno estamos desilusionados con el tratamiento de las economías regionales. No recibimos absolutamente ningún beneficio”.

Humeniuk fue más allá al cuestionar la mirada centralista del Ejecutivo nacional: “Todo está concentrado en Buenos Aires. Creen que atendiendo a la macroeconomía, la micro se va a resolver sola, y no es así. Las economías regionales necesitan atención directa, en particular la yerbatera”.

La situación se agrava, según relató, porque los municipios tampoco logran acceder a programas nacionales. “Viajé varias veces a Buenos Aires para gestionar un camión compactador a través del plan Mi Argentina. Tenemos la orden de pago del Ministerio de Economía, pero nunca transfirieron los fondos. Así estamos todos los municipios”, señaló.

La presencia de un intendente “mileista” en la protesta yerbatera refleja que la crisis del sector trasciende lo gremial y amenaza con trasladarse al plano político. La falta de respuestas a las economías regionales se convirtió en un punto de quiebre en territorios donde la yerba mate es la base de la economía local.

Es una situación similar o peor a la de 2001. Es lamentable que que siempre tengamos que pagar el pato los productores, el sector más débil de la cadena”, definió Igor Sobol, uno de los productores yerbateros que encabezó el “abrazo” al Instituto Nacional de la Yerba Mate, en un nuevo intento -que saben poco eficaz- de conseguir torcer la voluntad del Gobierno nacional y recuperar las facultades de regulación y fijación de precios. El abrazo no es la única herramienta. El conflicto por la yerba mate, uno de los principales productos de exportación del Nordeste, escaló en terreno judicial. Un conjunto de asociaciones de productores, cooperativas y sindicatos de Misiones presentó una medida cautelar innovativa en el fuero penal federal para que el presidente Javier Milei “cese en el delito” y que designe de manera inmediata al presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

El planteo no es menor. Las entidades sostienen que la omisión del Gobierno configura un “estado de delito permanente” y que la desregulación del mercado yerbatero, iniciada con el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, derivó en un perjuicio económico estimado en más de $140.000 millones para el sector primario. Para los productores, el DNU de Milei, “ha permitido al oligopolio yerbatero el abuso de su posición dominante, imponiendo un proceso de destrucción política y económica del sector de la producción primaria, ocasionando artificialmente la inviabilidad económica de “la chacra” misionera”.

El desencanto de los productores es el mismo en los gobernadores que comparten una certeza: no hay entusiasmo con el supuesto cambio de relación que prometió Milei tras la derrota en Buenos Aires. Curtidos muchos de ellos por experiencias anteriores, advierten que el “salvataje” celebrado en Olivos, no significa nada si no se incorpora a las provincias a la mesa ni se mejoran las condiciones para el empleo y la producción. Es una deuda más, sin asignación específica ni destino de infraestructura. Solo para la caja de la capital. 

En Bariloche hubo una cumbre de gobernadores en la que se compartió la misma sintonía. Sin diálogo y mirada federal no habrá recuperación. La predisposición al diálogo está, pero no encuentra eco en la Nación, donde los funcionarios miran por sobre los hombros a los gobernadores. 

A un mes de las elecciones, los gobernadores decidieron concentrarse cada uno en su provincia. Defender los provincialismos desde cada lugar, sin distraerse por los altibajos libertarios. 

En Misiones la gestión es prioridad y se refleja en la contención a los sectores más agobiados por la crisis. El Presupuesto 2026, que está listo para ser aprobado en las próximas horas, contempla cubrir con fondos propios la retirada de Nación. Las prioridades se sostienen. La educación, la salud, el desarrollo económico son claves para generar condiciones propias de una economía más sana. 

Esa simbiosis se refleja en las políticas oficiales. El gobernador Hugo Passalacqua anunció nuevas medidas de alivio fiscal, ahora apuntadas a los profesionales, que tendrán una rebaja del 30 por ciento en los Ingresos Brutos hasta fin de año, medida que se suma a otras que buscan darle más competitividad a las distintas actividades económicas. 

El Gobernador anunció un nuevo incremento salarial que se hará visible este martes, cuando cobren los estatales. Para los trabajadores activos, el incremento acumulado es del 5,1%, dividido en dos tramos: 2,5% que ya fueron efectivos en julio y agosto más ahora otros 2,5% para el tramo septiembre-octubre. En el caso de jubilados, pensionados y retirados, el aumento será mayor, con un total acumulado del 6,1%, también en dos tramos como los activos.

En paralelo, Oscar Herrera Ahuad -será reemplazado en la presidencia de la Cámara de Diputados por Sebastián Macías-, se enfoca en las propuestas que llevará el misionerismo al Congreso: salud y educación como ejes. “La salud es un activo incalculable para los misioneros”, remarcó Herrera durante la entrega de flamantes ambulancias a una decena de municipios. “Cada vez que entregamos una ambulancia, sabemos que a ella se abraza todo el pueblo. En cada lugar donde llega una ambulancia nueva se festeja, se celebra. Es un día de gozo porque sienten esa mano, ese cuidado, esa protección que se les está dando”

El candidato a diputado nacional resaltó el esfuerzo colectivo para sostener la inversión sanitaria en un escenario de restricciones macroeconómicas: “Hoy el esfuerzo de los misioneros, el esfuerzo del gobernador Hugo Passalacqua, es para tenerlo en cuenta porque la cosa está complicadísima, pero siempre está el Estado misionero para cuidar y para defender a cada uno de nosotros”.

Sin cesar, el presidente de la Legislatura marca el ritmo de la campaña. “Yo no estoy en condiciones de perder ningún voto, voy a salir a buscar chacra por chacra, colonia por colonia, pueblo por pueblo, para que nos acompañen en el bien común de las necesidades que tenemos todos los misioneros. El voto útil está acá, es el voto que los va a defender. Tirar el voto con otro que tiene 5 puntos no sirve, porque no los va a defender, no los defendió nunca”, argumentó Herrera Ahuad.

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