tasas de interés

2022, ¿El año de las subidas de las tasas de interés?

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Todo apunta a que la tasa de interés (o como se conoce de forma coloquial; el precio del dinero) va a subir próximamente no sólo en los Estados Unidos, país que numerosos analistas ya apuntan que va a tomar esa decisión próximamente, sino también en la Unión Europea, a pesar de que desde el BCE Christine Lagarde asegurase por activa y por pasiva hasta hace pocas semanas que la autoridad central que está encargada de mantener el valor del euro no contemplaba subidas de tipos de interés, todo ello con la vista puesta en el objetivo de luchar contra una inflación que se ha desbocado no sólo en Latinoamérica sino también a nivel mundial, algo que como demuestra el caso argentino no siempre es la panacea, ya que en la inflación influyen varios factores y no sólo el precio al que los bancos centrales prestan el dinero que crean.

Relación entre tasa de interés e inflación

La FED y el BCE están planteándose muy seriamente subir las tasas de interés de su emisión monetaria en base a la teoría de que un dinero más caro funciona como un freno contra la inflación al hacer más atractivo el interés de los ahorros (ya que el dinero se convierte en un activo más valioso) y a la vez actuar como contractor del consumo, justo lo contrario de lo que ocurre cuando la tasa de interés es baja, lo cual equivaldría a dinero barato para las entidades crediticias que a su vez lo prestarán a empresarios y ciudadanos con un interés más bajo y por lo tanto más atractivo, lo que incentiva el consumo y el emprendimiento de proyectos incluso aunque estos no tengan todas las garantías de éxito, como ocurrió por ejemplo en España hasta el 2007-2008, que se llenó de edificios incluso en lugares sin ninguna demanda de vivienda y provocó una corriente según la cual toda familia debía tener como mínimo dos viviendas en propiedad en la conocida como “fiebre del ladrillo”.

Sin embargo en Argentina recientemente la tasa de interés pasó de un 38 al 40 por ciento, siendo con mucho la más alta del planeta sin que eso haya servido para conseguir embridar la inflación, la cual amenaza con seguir subiendo durante el 2022 de una forma similar a como lo hizo durante el 2021, lo que a su vez ha contribuido a devaluar al peso argentino frente a monedas fuertes como el dólar estadounidense, que en Argentina se ha convertido en uno de los activos de reserva predilectos.

La tasa de interés y la competitividad de las divisas

La pandemia ha sido el acicate para que se produjera una emisión monetaria sin precedentes con el fin de pagar en primer lugar desde los insumos necesarios en los momentos iniciales de la pandemia (mascarillas, respiradores, gel hidroalcohólico…), los planes de rescate social después y por último las vacunas, y aunque esta emisión monetaria ha contribuido sin duda al aumento de la inflación, también es muy importante en la cambiante relación que mantienen en el mercado del forex las distintas monedas fiat, el cual es un mercado que puede utilizarse junto con la herramienta del apalancamiento (que por su naturaleza presenta alto riesgo) para invertir en el trading online o directamente para cambiar una moneda por otra en una casa de cambio.

Aún así en Argentina la apuesta por el dólar sigue siendo muy fuerte, no en balde el precio del dólar paralelo no deja de alejarse del precio del dólar oficial y no precisamente para bajar, dado que el dólar blue vale en estos momentos casi el doble que el dólar oficial, lo que atendiendo a la ley de la oferta y la demanda sirve para certificar que la oferta de dólares oficiales no es suficiente para satisfacer la alta demanda de este activo que hay en la Argentina, que ha visto cómo su moneda ha perdido el 80 por ciento de su valor en cuatro años.

Por su parte, en la relación del dólar estadounidense con el euro, las dos monedas fiat más utilizadas como activo de reserva en todo el mundo, la moneda estadounidense continúa recuperando poco a poco el terreno perdido frente a su rival europea, aunque de momento el euro se mantiene por encima del precio del dólar y todo apunta a que el BCE seguirá el mismo camino que la FED en cuanto a tasas de interés se refiere.

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El Banco Central subió las tasas de interés

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Tal como ya descontaban los analistas y en lo que se lee como un guiño al Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central (BCRA) subió la tasa de interés. Así, se estableció, en primer lugar, un aumento de 2 puntos porcentuales de la tasa de interés de la Leliq a 28 días de plazo, pasando de 38% a 40% anual.

se decidió también expandir el límite máximo de tenencia de Letras de Liquidez (LELIQ) a 28 días de plazo por hasta un monto proporcional al stock de depósitos a plazo del sector privado de cada entidad financiera. Al mismo tiempo, la autoridad monetaria avanzó en la creación de una nueva LELIQ a 180 días de plazo, cuya tasa se fija en 44% anual. Las subastas se efectuarán dos veces a la semana en el caso de la Leliq a 28 días, y una vez a la semana para las de 180 días de plazo.

El BCRA rediseña los instrumentos de política monetaria para reforzar las condiciones de estabilidad macroeconómica

El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha tomado un conjunto de decisiones que reconfigura los instrumentos de la política monetaria con el objetivo de continuar acompañando el sendero de recuperación y reforzar las condiciones de estabilidad monetaria, cambiaria y financiera. Estas decisiones procuran un reordenamiento del esquema de tasas de interés y una simplificación de la organización de la liquidez sistémica.

Se estableció, en primer lugar, un aumento de 2 puntos porcentuales de la tasa de interés de la LELIQ a 28 días de plazo, pasando de 38% a 40% anual. Se decidió también expandir el límite máximo de tenencia de Letras de Liquidez (LELIQ) a 28 días de plazo por hasta un monto proporcional al stock de depósitos a plazo del sector privado de cada entidad financiera. Al mismo tiempo, la autoridad monetaria avanzó en la creación de una nueva LELIQ a 180 días de plazo, cuya tasa se fija en 44% anual. Las subastas se efectuarán dos veces a la semana en el caso de la LELIQ a 28 días, y una vez a la semana para las de 180 días de plazo. Estas modificaciones contribuirán a iniciar un proceso de migración de la esterilización hacia mayores plazos de madurez, así como también extender la curva de tasas de referencia del BCRA. En cuanto a los instrumentos de menor plazo, se eliminan progresivamente los pases pasivos a 7 días continuando en vigencia los concertados a 1 día.

La tasa de la LELIQ a 28 días continuará siendo el indicador de referencia respecto a la orientación de la política monetaria, lo que será complementado con la participación del BCRA en el mercado secundario de títulos públicos a efectos de alinear la estructura temporal de tasas y garantizar la liquidez de estos instrumentos.

En línea con la suba de la tasa de interés de política monetaria, a los efectos de propiciar su transmisión plena al retorno de las colocaciones a plazo en pesos, el Directorio del BCRA elevó los límites mínimos de las tasas de interés sobre los plazos fijos. Para personas humanas, el nuevo piso se fija en 39% anual para las imposiciones a 30 días, mientras que para el resto de los depositantes del sistema financiero la tasa mínima garantizada se establece en 37% anual.

El nuevo nivel de la tasa de interés de política monetaria se adecua con los Objetivos y Planes del BCRA para el año 2022, en los que las autoridades establecieron como meta fijar el sendero de la tasa de interés de política de manera de propender hacia retornos reales positivos sobre las inversiones en moneda local, y de preservar la estabilidad monetaria y cambiaria.

A lo largo del 2022, se espera que cedan los factores que presionaron sobre el nivel general de precios. La política cambiaria y de tasas de interés, junto con una administración prudente de la liquidez, contribuirán a mejorar las expectativas cambiarias.

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Ya tenemos evidencia sobre las políticas de tasas de interés negativas

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Por Luis Brandão-Marques y Gastón Gelos – Las tasas de interés son bajas, y la frase «más bajas durante más tiempo» se ha convertido en una suerte de mantra para los responsables de las políticas económicas, los reguladores y otros observadores del mercado. Pero las tasas de interés negativas plantean una serie de preguntas totalmente nuevas.

Tras ocho años de experiencia con políticas de tasas de interés negativas, el escepticismo inicial (no cabe duda de que pagar intereses a los prestatarios en lugar de a los ahorradores era algo inusitado) se ha demostrado en general infundado. Los datos empíricos recabados hasta la fecha sugieren que las tasas de interés negativas han funcionado.

Desde 2012, varios bancos centrales han introducido políticas de tasas de interés negativas. Los bancos centrales de Dinamarca, la zona del euro, Japón, Suecia y Suiza recurrieron a estas políticas en respuesta a unas tasas de inflación persistentemente inferiores al objetivo (la mayoría de los bancos centrales fijan las tasas de interés en el marco de un mandato más general de mantenimiento de precios estables destinado a respaldar el empleo y el crecimiento económico). Reaccionaban también ante un nivel muy bajo de la «tasa de interés real neutral», que es la tasa de interés real a la que la política monetaria no es ni contractiva ni expansiva. Esta decisión obedeció a los problemas que los bancos centrales tenían para estimular la inflación pese a haber rebajado ya las tasas de interés hasta cero. 

Los efectos de la crisis de la COVID-19, en un contexto en el que muchos bancos centrales carecen de margen de maniobra, han devuelto al primer plano las políticas de tasas de interés negativas.

En general, estas políticas han relajado las condiciones financieras y, de paso, es probable que también hayan respaldado el crecimiento y la inflación. Sin embargo, las tasas de interés negativas continúan siendo controvertidas desde el punto de vista político, en parte porque con frecuencia no se comprenden bien.

Territorio desconocido

Cuando se introdujeron, fueron muchos los que pusieron en duda que las políticas de tasas de interés negativas fueran a dar los resultados apetecidos.

Preocupaban los riesgos, dado que esta medida nunca se había aplicado y, en muchos sentidos, parecía contraria a la lógica. ¿Iban bancos, hogares y empresas a reaccionar a esta nueva política pasándose en masa al efectivo, lo que debilitaría el vínculo entre las tasas de los bancos centrales y otras tasas de interés? ¿Se resistirían los bancos a bajar las tasas de los préstamos, o incluso reducirían el crédito para evitar una caída de sus beneficios? ¿Lograrían las políticas de tasas de interés negativas proporcionar un estímulo monetario significativo?

También se temían los posibles efectos secundarios de estas políticas novedosas. Los principales motivos de preocupación eran los riesgos para la estabilidad financiera derivados de la menor rentabilidad de los bancos y las posibles perturbaciones del funcionamiento de los mercados financieros y los fondos del mercado monetario.

Si nos atenemos a la evidencia recabada hasta la fecha, la mayoría de estos temores no se han materializado. Las políticas de tasas de interés negativas han demostrado que pueden estimular la inflación y el producto casi tanto como recortes convencionales de las tasas de interés de magnitud comparable y otras políticas monetarias no convencionales. Por ejemplo, algunos autores estiman que las políticas de tasas de interés negativas alcanzaron una efectividad de hasta el 90% de la efectividad de la política monetaria convencional. Además, propiciaron un descenso de las tasas del mercado monetario, los rendimientos a largo plazo y las tasas bancarias.

Las tasas de interés de depósito aplicables a los depósitos corporativos han caído más que las de los depósitos minoristas, ya que pasarse al efectivo resulta más costoso para las empresas que para los particulares. En general, los volúmenes de crédito de los bancos han aumentado. Y, dado que no se ha producido un desplazamiento claro hacia el efectivo de los bancos ni de sus clientes, es probable que las tasas de interés puedan adentrarse aún más en territorio negativo antes de que eso ocurra.

Hasta ahora, todo bien

Hasta la fecha, cualquier efecto adverso sobre la rentabilidad bancaria y la estabilidad financiera ha sido limitado.

En general, los beneficios de los bancos no se han deteriorado, aunque las entidades que dependen más del financiamiento mediante depósitos — y también los bancos más pequeños y especializados— se han resentido más. Los bancos de mayor tamaño han incrementado su actividad de préstamo, han introducido comisiones en las cuentas de depósito y han logrado ganancias de capital. Por supuesto, es posible que la ausencia de un impacto significativo sobre la rentabilidad de los bancos se deba sobre todo a que estamos ante efectos a corto plazo, que podrían cambiar de tendencia con el tiempo. También es posible que surjan efectos secundarios si las tasas oficiales se tornan aún más negativas.

Los fondos del mercado monetario de los países que han adoptado políticas de tasas de interés negativas no se han derrumbado. Es más, incluso si el contexto actual de «tasas más bajas durante más tiempo» llega a generar problemas sustanciales para la estabilidad financiera (al provocar una búsqueda de rendimiento o una excesiva asunción de riesgos por parte de las instituciones financieras), no parece que las políticas de tasas de interés negativas per se hayan agravado el problema. Por ejemplo, la asunción de riesgos de los bancos no parece haber aumentado de forma excesiva.

Ante estos datos, ¿por qué no se han sumado a esta tendencia más bancos centrales? Probablemente, los motivos estén relacionados con características institucionales y otras particularidades nacionales. Las limitaciones institucionales y jurídicas pueden tener algo que ver, y algunos sistemas financieros —por su estructura o su interconexión con los mercados financieros mundiales —pueden ser más propensos a sufrir efectos secundarios adversos derivados de políticas de tasas de interés negativas. Por ejemplo, los países con gran número de bancos pequeños que dependen más de los depósitos de los hogares como fuente principal de financiamiento pueden mostrarse más reacios a adoptar tasas de interés negativas.

Incluso los bancos centrales que sí han optado por este tipo de política han avanzado poco a poco, aplicando normalmente pequeños recortes de tasas, ante el riesgo de que los efectos secundarios negativos se hagan más evidentes si la política de tasas negativas se prolonga mucho o si las tasas alcanzan un nivel muy negativo.

En resumen, los datos empíricos recabados hasta ahora indican que las políticas de tasas de interés negativas han logrado relajar las condiciones financieras sin plantear riesgos sustanciales para la estabilidad financiera. Por lo tanto, es posible que los bancos centrales que adoptaron tasas negativas puedan seguir bajándolas. Y los que no lo hicieron no deberían descartar incorporar una política de este tipo a su conjunto de herramientas, incluso si no esperan llegar a utilizarla.

En última instancia, dado el bajo nivel de la tasa de interés real neutral, muchos bancos centrales pueden verse obligados a plantearse, antes o después, la adopción de políticas de tasas de interés negativas.

Este artículo del blog se basa en el trabajo de Luis Brandão-Marques, Marco Casiraghi, Gastón Gelos, Gunes Kamber y Roland Meeks.

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Estiman un perjuicio de 1,5 millón de pesos por mes por el descongelamiento de combustibles

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La salida del cepo provocará un grave perjuicio a las Estaciones de Servicio. Los cupos impuestos por las petroleras ocasionan que operen con bajo stock y su reposición el día 91 a precios de mercado, demandará un incremento del capital de trabajo que muchos empresarios no podrán afrontar

Surtidores – Según un estudio efectuado por la Cámara de Expendedores de la Ciudad de Rosario (CESGAR), las Estaciones de Servicio podrían perder hasta $1.650.000 debido al incremento del capital de trabajo que implica operar con tarjetas de crédito. En el modelo de sensibilidad propuesto, se determina el perjuicio financiero en base a un eje en valores nominales que representa el aumento en el combustible (considerando precio promedio ponderado) y en el otro la cantidad de litros.

Esta situación explosiva se da a partir del Decreto del Poder Ejecutivo en el que se establece la prohibición de aumentar el precio de las naftas y tiene su explicación en que los stocks en las Estaciones de Servicio vienen decreciendo a raíz de las restricciones que imponen las empresas petroleras.

La preocupación se centra en el cómo y cuándo se realizará el descongelamiento. Si se establece en tramos sucesivos, la venta en los últimos días del mes generará un perjuicio muy grande para los expendedores, ya que en términos financieros, con altas tasas de interés, la posibilidad de obtener liquidez en el mercado se encuentra restringida, al compás de un “apretón monetario” impulsado por el Banco Central.

Agrava la situación que mientras dure el congelamiento, el margen de contribución de cada litro vendido es decreciente, a la luz de la recomposición salarial, bono y demás aumentos de costos fijos.

Según se desprende, de las cerca de 4800 Estaciones de Servicio que hay en todo el país,  un 30 por ciento se encuentra en riesgo de subsistencia. Al respecto, el Gerente de CESGAR, Cristian Bergmann, apunta que el gran problema a resolver es de las estaciones de menores volúmenes de venta que comercializan solo líquidos, sumado a las de bandera blanca que al no conseguir producto a un precio razonable, se encuentran en riesgo inminente de cierre.

La gravedad de la situación requiere de la intervención de las autoridades públicas tendientes a buscar soluciones que contemplen a toda la cadena del petróleo, incluyendo la comercialización, que como último eslabón es el más débil”, subrayó Bergmann.

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El BCRA mantendrá las tasas, pero podría elevarlas para cumplir la meta

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El presidente de la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger, habló en un acto ante exportadores. Remarcó que la entidad “persistirá en su posición restrictiva respecto a la tasa de interés”.

El presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, ratificó hoy que persistirá en mantener las actuales tasas de interés y se mostró decidido a elevarla para cumplir con las metas de inflación del año actual.

Ante un auditorio colmado por exportadores, economistas, funcionarios y periodistas, el titular del Central no defraudó las expectativas de los presentes en su primer discurso después de las PASO, con definiciones tajantes y mostrándose optimista al afirmar que, “por primera vez en muchos años, tenemos un Gobierno que decidió levantar la mirada para pensar en el largo plazo”.

“El BCRA persistirá en su posición restrictiva y la intensificará en caso de ser necesario para llegar a fin de año a niveles cercanos al 1% mensual, valor requerido para encaminar el proceso de manera consistente con la meta del año que viene” del 10% anual, dijo Sturzenegger en un discurso en la Cámara de Exportadores

Reconoció además que al Gobierno “no le satisface la inflación de los últimos 3 meses”. Al hablar en un acto por el ‘Día del Exportador’, el funcionario reveló además que la entidad “persistirá en su posición restrictiva respecto a la tasa de interés”.

El titular del Central se mostró optimista al afirmar que, “por primera vez en muchos años, tenemos un Gobierno que decidió levantar la mirada para pensar en el largo plazo”.

“La actividad económica está creciendo a un ritmo anualizado de 4%”, aseguró Sturzenegger.

“En la actualidad, llevamos cuatro trimestres de crecimiento desde que comenzó la recuperación y todo indica que el trimestre en transcurso será el quinto en esta secuencia positiva”, completó.

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