té misionero

Empresarios de Misiones buscarán abrir mercados para yerba, té y madera en la Cumbre G20 YEA 2026

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Dos empresarios de Misiones integrarán la delegación argentina que participará de la Cumbre G20 Young Entrepreneurs’ Alliance (G20 YEA) 2026, que reunirá en Viena, Austria, a jóvenes empresarios y referentes de negocios de las principales economías del mundo.

Alejandro Barrios y Walter Raúl Giménez, referentes de UNAJE Misiones, serán parte de una delegación federal integrada por 20 empresarios argentinos provenientes de distintas provincias.

Su participación tendrá un objetivo que va más allá de la representación institucional: aprovechar el encuentro para generar contactos comerciales y avanzar en oportunidades concretas de negocios para tres productos estratégicos de la economía misionera: yerba mate, té y madera.

La agenda del G20 YEA contempla encuentros B2B entre empresarios de distintos países, además de espacios vinculados con comercio internacional, innovación, inversión y agronegocios. Para los representantes misioneros, será una oportunidad para presentar la oferta productiva de la provincia ante potenciales compradores y socios internacionales y explorar acuerdos que puedan traducirse en nuevos mercados para la región.

“Vamos a Viena con un objetivo muy concreto: generar negocios. Queremos presentar la yerba mate, el té y la madera de Misiones, encontrar potenciales compradores y construir relaciones comerciales que puedan continuar después de la cumbre. Participar de una red global como G20 YEA tiene valor si podemos transformar esas conexiones en oportunidades reales para nuestra región”, señaló Alejandro Barrios, responsable del Nodo Misiones de UNAJE.

Del potencial productivo a nuevos mercados

Para Barrios, la internacionalización de las economías regionales requiere no solo contar con productos competitivos, sino también construir las relaciones que permitan acercarlos a nuevos mercados.

Desde UNAJE Misiones trabaja en la articulación del ecosistema empresarial regional y en la vinculación entre empresas, emprendedores y actores de los sectores público y privado.

La participación en Viena forma parte de esa agenda: conectar capacidades productivas de Misiones con redes internacionales y transformar esas conexiones en oportunidades comerciales concretas.

“Misiones tiene productos con identidad, empresas y capacidad productiva. El desafío es conectarlos con quienes están buscando esas oportunidades en otros mercados. Internacionalizar es construir relaciones, entender qué demanda el mundo y generar las condiciones para que una oportunidad termine convirtiéndose en un negocio”, agregó Barrios.

Una agenda internacional orientada a los negocios

La edición 2026 del G20 YEA se desarrollará bajo el concepto “Re/Code Europe: The G20 Entrepreneur’s Mandate”, con su programa central entre el 16 y el 18 de septiembre en Viena.

La agenda incluirá reuniones bilaterales y encuentros B2B entre delegaciones, además de espacios dedicados a innovación, comercio global, tecnología, inversión, sustentabilidad y agronegocios.

Para la delegación misionera, esos encuentros tendrán un foco especialmente comercial: identificar potenciales compradores, distribuidores y socios para yerba mate, té y madera, generar contactos y avanzar, cuando existan las condiciones, hacia acuerdos de negocios.

La participación también permitirá conocer tendencias, demandas y modelos de negocio de otros mercados que puedan convertirse en información relevante para empresas de Misiones interesadas en ampliar su presencia internacional.

Misiones dentro de una delegación federal

Alejandro Barrios y Walter Raúl Giménez integrarán una comitiva argentina de 20 empresarios de distintas provincias, reflejando la diversidad productiva y empresarial del país.

La presencia de representantes de diferentes regiones busca ampliar la participación del empresariado del interior argentino en redes internacionales y generar vínculos que puedan convertirse en proyectos, inversiones y oportunidades comerciales.

El G20 Young Entrepreneurs’ Alliance es una red global que reúne a organizaciones de jóvenes empresarios de las economías del G20 y representa a una comunidad de alrededor de 500.000 emprendedores y empresarios.

En Argentina, UNAJE, Unión Argentina de Jóvenes Empresarios, participa de esta red internacional y articula la presencia del empresariado joven argentino en estos espacios.

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El té sale de la taza: Apasionaté prepara su primer local y busca llevar el té misionero a la coctelería

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El té ya no quiere quedar asociado únicamente a una taza caliente durante la merienda. En Misiones, un emprendimiento busca correr ese límite y convertir a la infusión en protagonista de reuniones sociales, barras de tragos y propuestas gastronómicas. La apuesta de Apasionaté es ampliar las ocasiones de consumo y explorar un mercado que todavía tiene margen para crecer.

El té empieza a abandonar el lugar que tradicionalmente ocupó en la mesa misionera. Ya no se trata solamente de una infusión caliente asociada al desayuno, la merienda o una pausa cotidiana. También puede convertirse en una bebida fría, integrar una copa de bienvenida, formar parte de una barra de tragos o funcionar como base de un cóctel con o sin alcohol. Esa transformación es el terreno sobre el que Rita Salguero construyó Apasionaté, un emprendimiento que desde 2019 busca ampliar la manera de consumir y experimentar el té.

La marca atraviesa ahora una nueva etapa. En pocos meses tendrá su primer local comercial en la galería Bencivenga de Posadas, un paso que marca el crecimiento de un proyecto que hasta el momento se desarrolló principalmente a través de la venta directa y las redes sociales. El desembarco físico permitirá acercar la propuesta a un público más amplio y consolidar una identidad comercial alrededor de los blends, las infusiones y las experiencias vinculadas con el té.

Salguero es diseñadora de blends, sommelier de té, terapeuta vibracional y docente. Desde ese recorrido desarrolló una propuesta que combina conocimiento técnico, creatividad y una búsqueda por ampliar los momentos y espacios en los que el té puede formar parte de la vida cotidiana. Actualmente trabaja con 14 líneas de blends, además de variedades de té en hebras como negro, verde, blanco y oolong.

Apasionaté” nació con una idea concreta: darle mayor valor al té más allá de la infusión tradicional. Para Salguero, el desafío consiste en cambiar la asociación inmediata que existe entre la palabra té y una taza caliente. La propuesta apunta a incorporar la bebida en reuniones sociales, copas de bienvenida, barras de tragos y coctelería, tanto con alcohol como sin alcohol.

La tendencia ya tiene antecedentes en otros mercados, donde el té frío forma parte de la oferta habitual de bebidas. En Argentina, en cambio, ese consumo todavía está en una etapa de desarrollo. “Hay un mercado, empezó, pero todavía no es masivo”, explicó Salguero, al señalar que ya existen propuestas de té listo para consumir y bebidas elaboradas a partir de esta infusión.

El cambio también encuentra una oportunidad en una nueva generación de consumidores que busca combinar practicidad y productos asociados a lo natural. En ese escenario, el té puede ocupar un espacio entre las bebidas tradicionales y las nuevas alternativas de consumo, especialmente cuando se presenta en formatos fríos, listos para beber o integrados a experiencias gastronómicas.

Para introducir esos hábitos, Apasionaté apuesta particularmente por los blends. La explicación es sensorial: las combinaciones con frutas, pétalos de flores, esencias y especias permiten suavizar el sabor y aportar aromas y notas dulces que facilitan el acercamiento de quienes todavía no tienen incorporado el consumo habitual de té.

La estrategia también pone en valor una materia prima que tiene una fuerte presencia productiva en Misiones. La provincia cuenta con condiciones y conocimiento acumulado para producir té, pero el desafío no termina en la producción primaria. Parte de la oportunidad está en desarrollar nuevos productos, formatos y experiencias capaces de capturar mayor valor dentro de la cadena.

En esa búsqueda, el trabajo de Apasionaté se ubica en un segmento todavía pequeño, pero con posibilidades de expansión: el de las bebidas a base de té y la incorporación de la infusión a la gastronomía y la coctelería. El objetivo no es reemplazar la taza tradicional, sino ampliar el mercado y los momentos de consumo.

La llegada del primer local propio representa, en ese sentido, algo más que una apertura comercial. Para un emprendimiento nacido en 2019, significa pasar a una nueva escala de operación y construir un punto físico desde el cual desarrollar la marca, exhibir sus productos y acercar al consumidor una experiencia que hasta ahora estuvo principalmente mediada por las redes.

Apasionaté” busca que el té deje de ser solamente una bebida asociada a determinados horarios y se convierta en un ingrediente capaz de acompañar encuentros, celebraciones y nuevas experiencias gastronómicas. El próximo paso será en Posadas, donde la marca tendrá su primera vidriera comercial y podrá poner a prueba una apuesta que combina producción local, innovación y cambio de hábitos de consumo.

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Marcha atrás con el glifosato: el Gobierno desactiva la prohibición que enardecía a la producción

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La ley que en 2023 pretendía convertir a Misiones en la primera provincia argentina libre de glifosato está a punto de perder su artículo más disruptivo. Y también el más resistido. Tal como anticipó Economis el domingo, el borrador de la ley ya comenzó a ser analizado por diputados. El proyecto de reforma al que todavía le restan detalles por pulir, no fija una nueva fecha para la prohibición ni extiende simplemente la transición hasta 2030. El cambio es bastante más profundo: deroga el artículo 7 de la Ley VIII Nº 103 y lo reemplaza por una disposición que ya no menciona al glifosato ni ordena su eliminación.

La nueva redacción establece que la utilización de bioinsumos será exigible únicamente cuando los organismos nacionales competentes o las autoridades de los países compradores hayan autorizado el empleo de “fitosanitarios amigables con el ambiente”. El Poder Ejecutivo provincial quedará facultado para determinar los plazos, condiciones y requisitos de esa transición.

En términos prácticos, la prohibición general y automática desaparece. El reemplazo de los productos químicos deja de depender de un calendario político provincial y pasa a quedar condicionado por la validación regulatoria, sanitaria y comercial de los productos alternativos.

Es una rectificación sustancial de la política que Carlos Rovira promovió hace poco más de tres años y que el Gobierno presentó entonces como uno de los pilares de su modelo de agricultura sustentable.

El proyecto lleva las firmas de Juan José Szychowski, Sara Carolina Butvilofsky, Arabella Mariel Soler y Ángel Centeno. Los cuatro legisladores están hoy identificados como integrantes del Movimiento por lo que Viene, el espacio político referenciado en el gobernador Hugo Passalacqua.

El dato no es accesorio. No se trata de una modificación presentada por la oposición ni de uno de los proyectos que, desde 2023, intentaron revisar o derogar la restricción. La reforma surge de la nueva corriente política que lidera hoy Passalacqua.

La composición de las firmas expone así una segunda lectura: la revisión de la política de bioinsumos también forma parte de la reconfiguración de la política misionera. El espacio conducido por Passalacqua asume la responsabilidad de corregir una de las leyes emblemáticas de Rovira y, al mismo tiempo, de las más resistidas.

Qué decía la ley sancionada en 2023

La Ley VIII Nº 103 fue sancionada el 22 de junio de 2023 y publicada oficialmente en julio de ese año. Su finalidad general era establecer un marco para la investigación, el desarrollo, la producción, el registro, la comercialización y la utilización de bioinsumos.

La norma definió a los bioinsumos como productos biológicos elaborados a partir de microorganismos, macroorganismos, extractos o compuestos bioactivos destinados a la producción agropecuaria, agroalimentaria, agroindustrial y agroenergética.

También creó el Registro Provincial de Productores de Bioinsumos y habilitó al Estado a brindar incentivos financieros y asistencia técnica a las personas humanas o jurídicas inscriptas.

Pero el verdadero corazón político y productivo de la ley estaba en su artículo 7:

“Se prohíbe la utilización del glifosato, sus componentes y afines en toda la Provincia”.

La prohibición debía comenzar dos años después de la publicación oficial, como parte de una “transición progresiva” hacia métodos más amigables con el ambiente. Eso ubicaba el vencimiento original a mediados de 2025, aunque Passalacqua extendió el plazo hasta 2030. 

La sanción de la ley le abrió las puertas a Agro Sustentable, la empresa presidida por Joaquín Basanta, socio de Augusto Marini -dueño de los canales de streaming Blender y Carajo y de la aplicación AlegraMed, que también será dada de baja– que se instaló en el Parque Industrial de Posadas. Desde enero el Gobierno dejó de comprarle bioinsumos a esa empresa.

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Alerta por el té: productores aseguran que el precio cayó 30% en dólares

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El semáforo de las economías regionales debería sumar otro rojo en Misiones, considera el productor Cristian Klingbeil. Además de la crisis que atraviesan la yerba mate y la mandioca, advirtió sobre el deterioro que enfrenta la actividad tealera y aseguró que el precio que recibe el productor perdió alrededor de 30% medido en dólares desde el inicio del gobierno de Javier Milei.

La advertencia aparece en un momento particularmente sensible para la cadena. El precio de la próxima zafra está en discusión en el ámbito de la Comisión Provincial del Té (Coproté), mientras productores, secaderos e industria intentan encontrar un valor que permita sostener la producción frente al incremento de los costos. Para los productores, no debería ser menos de 130 pesos por kilo. 

Desde que asumió Milei, el productor perdió 30% en dólares el valor del té”, resumió Klingbeil. Y planteó que, si la actividad estuviera incluida en el relevamiento de economías regionales de Coninagro, difícilmente escaparía de la zona crítica: “El té debería estar también en ese semáforo rojo. No sé si en rojo o en violeta, pero estaría seguro dentro de ese lote de producciones”.

Según explicó, la actividad queda afuera de ese monitoreo porque no existe una entidad tealera asociada a Coninagro que aporte regularmente la información sectorial.

El reclamo por un té a $200

La discusión inmediata pasa por el precio del brote verde para la nueva campaña. Klingbeil señaló que en la última reunión de Coproté no hubo acuerdo y se resolvió pasar a un cuarto intermedio. Las negociaciones continuarán durante agosto y hacia fin de mes debería producirse una instancia decisiva.

Dentro del sector primario ya existe una referencia concreta: un grupo de productores reclama $200 por kilo de brote verde.

No me parece mal. Me parece un reclamo, un pedido y un precio lógico, porque ahí hablan de una rentabilidad que se debería recuperar y que hace años se viene perdiendo”, sostuvo.

De acuerdo con Klingbeil, distintos sectores llevaron a la mesa cálculos que ubican el costo de producción alrededor de los US$0,10 por kilo, pero esa cifra prácticamente no contempla rentabilidad.

Ahí no hay rentabilidad para nadie. Agregándole un mínimo de rentabilidad para el prestador de servicio y para el propietario de la chacra, tenés esos $200 que están pidiendo algunos sectores”, explicó.

La brecha respecto de la última campaña es considerable. Klingbeil recordó que $100 por kilo fue el mejor precio de referencia de la zafra anterior, aunque señaló que hubo secaderos que terminaron pagando incluso por debajo de ese valor.

El problema es que, mientras el precio del producto quedó rezagado, prácticamente todos los componentes de la estructura de costos continuaron subiendo.

El gasoil como termómetro 

Klingbeil utiliza una comparación sencilla para describir el deterioro del poder de compra del productor: cuántos kilos de té hacen falta para comprar un litro de gasoil.

Según sus cálculos, entre el comienzo y el final de la última zafra, el productor necesitó entre siete y ocho kilos adicionales de té para comprar el mismo litro de combustible.

El dólar está muy bajo y los costos en dólares subieron muchísimo. El dólar se mueve a paso de tortuga cuando los costos están en modo acelerado”, describió.

El combustible es apenas una parte de la ecuación. Mano de obra, energía eléctrica, fertilizantes, servicios de cosecha, transporte y costos industriales también presionan sobre una actividad esencialmente exportadora y, por lo tanto, muy condicionada por la relación entre el tipo de cambio y los costos internos.

Ahí aparece una de las principales dificultades estructurales del té misionero: la industria vende en un mercado internacional donde tiene poco margen para trasladar el incremento de los costos argentinos.

Afuera pedís precio y te ponen el precio de tu producción. Es difícil”, sintetizó Klingbeil.

El productor recordó que uno de los últimos intentos por sostener una referencia cercana a los US$0,10 por kilo de brote verde necesitó complementar el precio industrial con herramientas públicas.

Durante aquel período hubo asistencia vinculada al fertilizante y mecanismos para aliviar costos de la industria. Posteriormente, en la última campaña, Misiones instrumentó herramientas financieras y asistencia energética para amortiguar parte de la crisis.

Entre ellas, Klingbeil mencionó el financiamiento de intereses de cheques de hasta 90 días utilizados por los secaderos y aportes destinados a aliviar el costo eléctrico de la industria.

Sin embargo, sostuvo que esas herramientas no consiguieron evitar el deterioro del ingreso primario.

El precio fue de $100 en el mejor de los casos. Muchos secaderos incluso pagaron menos”, afirmó.

Con un dólar en torno de los $1.500 utilizado como referencia por el productor, esos $100 están lejos de los diez centavos de dólar que el sector había conseguido tomar como referencia anteriormente.

La diferencia ayuda a explicar el cálculo de Klingbeil sobre una pérdida cercana al 30% en dólares.

Un problema que no termina en la chacra

La advertencia tealera se conecta además con otra crisis productiva de Misiones: la forestal.

Una parte importante de los secaderos utiliza chips de madera como fuente energética, y Klingbeil alertó que la fuerte caída de actividad de los aserraderos podría generar dificultades adicionales para conseguir biomasa.

Los aserraderos no pueden trabajar, están todos parados. Algunos, si trabajan, solamente hacen chip”, describió.

La paradoja es que un subproducto que históricamente representaba un ingreso secundario para los aserraderos pasó a convertirse, en algunos establecimientos, en uno de los pocos negocios con demanda y pago relativamente rápido.

Hace años vendías el chip y no había problema si te pagaban a 120 días porque era un extra del sobrante. Hoy, en muchos aserraderos, es el único ingreso o el mejor ingreso”, señaló.

Las condiciones climáticas agregan otra dificultad. Las lluvias complican el ingreso a las plantaciones forestales y la extracción de rollos, reduciendo todavía más el abastecimiento de materia prima a los aserraderos y, por extensión, la disponibilidad de residuos para producir chips.

Para el sector tealero, el problema no es menor. Sin acceso generalizado al gas natural –reclamo que expresó el gobernador Hugo Passalacqua en la cumbre del Norte Grande-, buena parte del proceso industrial depende de fuentes alternativas de energía, por lo que cualquier encarecimiento o escasez de biomasa termina impactando sobre los costos de secado.

Una economía exportadora atrapada en costos argentinos 

El planteo de Klingbeil expone una ecuación que se repite en distintas economías regionales de Misiones: precios primarios que pierden contra los costos, industrias con dificultades para trasladar esos aumentos y productores cada vez con menor margen financiero.

En el té, esa tensión se potencia por su perfil exportador. La competitividad depende en buena medida del tipo de cambio, mientras que buena parte de los costos se ajusta a valores internos que avanzaron mucho más rápido.

Por eso, para Klingbeil, el té merece ocupar el mismo lugar de alerta que hoy tienen la yerba mate y la mandioca.

La producción es un tema nuestro, es un tema que golpea a la provincia, a miles de familias productoras y dependientes de la actividad tealera”, remarcó.

La discusión de Coproté determinará ahora cuánto de esa pérdida puede recuperar el productor en la próxima campaña. El pedido de $200 por kilo implica prácticamente duplicar la referencia de la última zafra, pero desde el sector primario sostienen que no se trata simplemente de una aspiración de mejora: es el valor que permitiría volver a incorporar una rentabilidad mínima después de años de deterioro.

La incógnita es cuánto puede absorber la industria. También enfrenta aumentos de electricidad, biomasa, combustible y salarios, mientras vende el producto en un mercado externo que no necesariamente reconoce el incremento de los costos argentinos.

En ese delicado equilibrio se definirá la próxima zafra. Y detrás de la discusión por algunos centavos de dólar aparece un problema bastante más profundo: otra de las grandes economías regionales de Misiones comienza la campaña intentando determinar no cuánto puede ganar, sino cuánto necesita cobrar para seguir produciendo.

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La CoProTé inició la discusión del precio del brote de té para la nueva cosecha

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La CoProTé constituye un espacio de diálogo y concertación en el que participan los diferentes sectores vinculados a la actividad tealera. Desde 2020, este ámbito permitió alcanzar acuerdos para la fijación del valor del producto, generando un marco de mayor previsibilidad para productores, elaboradores, comercializadores y trabajadores. Este último encuentro fue encabezado por el Ministerio del Agro y la Producción, con la participación del ministro Facundo López Sartori, la directora general de Yerba Mate y Té, Tatiana Bida, y la subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno. También participaron representantes de organismos provinciales vinculados a la actividad, entre ellos los ministerios de Hacienda, de Industria y de Acción Cooperativa.

Durante el encuentro se realizó un balance de la zafra 2025/2026 y del funcionamiento de las medidas implementadas por el Gobierno provincial para acompañar al sector. Entre los instrumentos analizados se incluyeron el descuento de cheques gestionado por la Provincia y el subsidio a la tarifa eléctrica para los secaderos.

La mesa de trabajo también permitió conocer la evolución de las exportaciones de té y poner en común las proyecciones de los distintos actores de la cadena. En este análisis se consideraron variables que incidirán sobre la nueva campaña, entre ellas las condiciones climáticas, la necesidad de fertilización, el comportamiento de las ventas de la industria y las perspectivas productivas y comerciales de cada sector.

En este marco comenzó la discusión sobre el valor del brote de té verde puesto en secadero para la nueva cosecha. Desde el sector primario se planteó como referencia un valor de $130 por kilo, mientras que la definición del precio deberá contemplar la evolución de los costos y las condiciones generales con las que se desarrollará la campaña.

En Misiones, la zafra tealera se desarrolla formalmente entre el 1 de octubre y el 31 de mayo del año siguiente. Los mayores volúmenes de recolección de brotes tiernos se concentran durante diciembre y enero, por lo que las definiciones previas al inicio de la campaña resultan relevantes para ordenar las condiciones de producción y comercialización.

La nueva instancia de la CoProTé continuará con el análisis de las variables que atraviesan a la cadena y de las medidas necesarias para acompañar el desarrollo de la próxima zafra.

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