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Hoteles de Posadas ajustan horarios ante la caída del consumo y la falta de visitantes

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La actividad hotelera y gastronómica de Posadas atraviesa un escenario de alta fragilidad, marcado por la baja en la ocupación y la retracción del consumo, una dinámica que ya comienza a impactar de manera directa en el empleo. Frente a este contexto, algunos establecimientos recurrieron a reducciones horarias y acuerdos internos para evitar despidos, mientras el gremio UTHGRA Misiones advierte sobre posibles procedimientos preventivos de crisis en hoteles de gran tamaño.

La situación refleja un deterioro progresivo del sector turístico urbano en la capital misionera, que hasta ahora había logrado amortiguar la crisis con estrategias defensivas, pero que enfrenta un panorama cada vez más ajustado.

Alerta en hoteles grandes y señales de crisis laboral

El secretario general de UTHGRA Misiones, Antonio “Yiyo” Acosta, confirmó que el gremio ya detecta situaciones de alerta en establecimientos de gran porte, donde podrían avanzar procedimientos preventivos de crisis, aunque aclaró que por el momento no se presentaron formalmente.

Ya tenemos algunas situaciones que podrían derivar en procedimientos preventivos de crisis, sobre todo en hoteles grandes. Todavía no se presentaron formalmente, pero el escenario es delicado”, afirmó Acosta en declaraciones a FM Santa María de las Misiones.

Ante la caída de la actividad, algunos hoteles comenzaron a implementar recortes horarios como herramienta para sostener las fuentes laborales. Según explicó el dirigente, se trata de acuerdos transitorios que buscan ganar tiempo frente a un contexto de ingresos insuficientes. “No es la situación ideal, pero permitió evitar despidos masivos”, señaló.

Menos turistas y ocupación mínima: el impacto en Posadas

Desde el gremio remarcan que el deterioro no es un fenómeno nuevo y que durante 2024 la crisis ya se había sentido con fuerza en el interior de Misiones. “Eso que ahora empieza a verse en Posadas, en algunos lugares del interior ya lo vivimos el año pasado”, advirtió Acosta, al enumerar localidades como Apóstoles, San Javier, San Vicente, Aristóbulo del Valle y la zona del río Uruguay.

Uno de los factores centrales de la retracción es la fuerte merma en la llegada de turistas de Paraguay y Brasil, un flujo que históricamente sostenía la actividad hotelera y gastronómica, especialmente los fines de semana y feriados. “Esa gente dejó de venir y eso se sintió rápido en los hoteles y en la gastronomía”, explicó el dirigente sindical.

La caída del movimiento se profundizó hacia fin de año. “Hubo hoteles que terminaron diciembre con apenas diez habitaciones ocupadas”, detalló Acosta, una cifra que grafica la magnitud del ajuste que enfrenta el sector y la dificultad para cubrir costos operativos básicos.

Diálogo, eventos y capacitación como estrategia de contención

Frente a este escenario, UTHGRA Misiones priorizó el diálogo directo entre trabajadores y empleadores, incluso sin intervención del Ministerio de Trabajo, para alcanzar acuerdos que permitan sostener el empleo. Según Acosta, en muchos casos se consensuaron reducciones horarias y pagos parciales, como mecanismo de contención ante la falta de actividad.

El dirigente reconoció que la realización de eventos en Posadas aportó cierto alivio al sector. “Ordenar el calendario de congresos, seminarios y eventos deportivos generó una bocanada de oxígeno”, indicó, aunque advirtió que la incertidumbre laboral sigue siendo elevada debido al contexto general de bajo consumo.

En paralelo, el gremio apuesta a la formación y capacitación como una estrategia de mediano plazo. A través de la Escuela Tierra Colorada, UTHGRA Posadas retomó cursos vinculados a hotelería y gastronomía. “Queremos que cuando llegue la reactivación no nos encuentre dormidos, sino con mano de obra calificada”, concluyó Acosta.

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El Renatre se reunió con la ministra de Trabajo de Misiones para fortalecer acciones conjuntas

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, la delegación de Misiones del RENATRE mantuvo un encuentro con la ministra de Trabajo y Empleo de la provincia, Silvana Andrea Giménez, a fin de determinar la implementación de operativos de fiscalización destinados a detectar y corregir irregularidades en materia de registración laboral, condiciones de higiene y seguridad en los establecimientos rurales.

Durante el intercambio se analizaron distintos desafíos del ámbito rural local, incluyendo el fortalecimiento de la registración laboral; la lucha contra el trabajo infantil y el trabajo adolescente no protegido y la erradicación de la explotación laboral. A la vez, se destacó la importancia de continuar trabajando de manera conjunta. Asimismo, se presentó la Certificación de Prácticas Laborales Sostenibles (PLS), destacando sus objetivos y alcances.

En ese marco, el jefe de la delegación del RENATRE Misiones, Fernando Pedro Graef, señaló que la reunión “nos permite seguir construyendo espacios de cooperación institucional con el fin de reforzar la protección de los trabajadores rurales y asegurar el cumplimiento efectivo de sus derechos laborales en toda la provincia”.

Del encuentro participaron el jefe de la delegación de Misiones del RENATRE, la Ministra de Trabajo y Empleo de la provincia; la coordinadora provincial de COPRETI Misiones, Antonela Pernigotti; y el agente de la delegación de Misiones del RENATRE, Nicolás Miranda Romero.

Con estos avances, el RENATRE continúa trabajando junto a los gobiernos provinciales para impulsar acciones concretas que fortalezcan la registración laboral y promuevan condiciones de trabajo dignas en el sector rural.

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Las estadísticas cuentan… pero el relato libertario insiste

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Días atrás, el presidente de la Nación compartió una publicación en su cuenta de Instagram donde celebró que desde la asunción de su gobierno, se crearon 650 mil puestos de trabajo en el sector privado. Sin embargo, es notable observar la enorme disociación que muestra con la realidad que no la cuentan los opositores, sino los propios datos oficiales de su gobierno. 

Este viernes pasado, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación publicó su informe mensual de “Situación y evolución del trabajo registrado”, con datos correspondientes a septiembre de 2025, el cual inicia expresando que en ese mes la población con trabajo registrado en el país alcanzó los 12,84 millones de personas y presentó una caída de 0,1% con respecto al mes anterior (10,7 mil personas menos). 

Cuando analiza la evolución del trabajo registrado por modalidad de ocupación, afirma que el empleo asalariado registrado (sector privado, público y casas particulares) mostró un retroceso del 0,1% en comparación con el mes anterior y que dos de las tres categorías presentaron disminución de empleo: -0,2% en el sector privado y -0,7% trabajo en casas particulares (-0,7%), mientras que en el sector público presentó una variación del +0,1%. Respecto al trabajo independiente, hubo “caídas en los autónomos (-0,7%) que neutralizaron el crecimiento en la cantidad de monotributistas (+0,4%)”, tal como cita el reporte. 

Sigue el informe mencionado, en comparación con el mismo mes del año anterior, el empleo asalariado se redujo 0,5% (-53,3 mil trabajadores) y se registraron caídas en todas las categorías: el privado mostró bajas del 0,4% (-25,9 mil empleos) y también -0,4% para el público (-12,8 mil empleos) y de -3,2% para el trabajo en casas particulares (-14,7 mil empleos). A su vez, los monotributistas crecieron 2,5% interanual (53,2 mil personas más) pero los autónomos disminuyeron 5,2% (21,2 mil personas menos).

A priori, ya se observa una importantísima baja solo en el mes de septiembre en la mayoría de los segmentos contemplados. Pero hay dos cosas que el informe omite: la tendencia y la evolución de largo plazo desde que asumió la actual gestión. Para esto, concentrémonos en el segmento privado formal. 

¿Qué muestra la tendencia? El empleo registrado en el sector privado no para de caer: acumula cuatro meses consecutivos de bajas que fueron de -0,2% en cada mes desde junio a septiembre, período en el cual se perdieron 48.997 empleos en ese segmento. ¿Qué dice el largo plazo? Que desde diciembre de 2023 a septiembre de 2025, se perdieron 154.382 empleos registrados en el sector privado en todo el país. 

Esta pérdida provocó que el volumen actual de empleo, que es de 6,2 millones de personas, sea el más bajo de los últimos 39 meses: para ver un número inferior, hay que irse a julio 2022. Por ende, es también el menor volumen de empleo de la era Milei. En otras palabras, la recuperación del empleo en el sector privado, lejos de crecer, no para de caer. 

En este contexto, la situación de Misiones es también altamente negativa: los últimos datos muestran un descenso del 1,2% mensual en septiembre, mes en el que se perdieron 1.203 empleos privados formales acumulando también cuatro meses de bajas, que generaron la destrucción de 2.432 puestos de trabajo en ese período. 

Pero hay otros dos datos, en línea a lo mencionamos para el caso nacional, que agravan notoriamente la situación: en lo que va de la gestión Milei, la provincia sufrió una pérdida que ya alcanza los 8.407 empleos y, además, el volumen de empleo actual (100,4 mil personas) es el más bajo de los últimos 55 meses: hay que remontarse a febrero de 2021, en plena recuperación post-pandemia. 

Esta grave situación necesariamente debe contextualizarse para entender la gravedad de la situación actual. Misiones logró superar los 100 mil empleos en el sector privado formal en junio de 2013 y en septiembre de 2015 logró un pico histórico con 109,1 mil. Luego, en la gestión Macri, comenzó a descender, pero nunca perforó el piso de los 100 mil. Así, la gestión Fernández inició con un volumen de empleo en la provincia de 100,7 mil empleos. En abril de 2020, cuando estalló la pandemia, Misiones perforó los 100 mil empleos y se mantuvo así hasta febrero de 2021, oscilando en volúmenes de entre 97 y 99 mil empleos. Para marzo de 2021, volvió a superar los 100 mil empleos y comenzó a crecer llegando a alcanzar un nuevo récord histórico con 110,3 mil empleos, superando así el pico anterior de septiembre de 2015. 

A partir de allí, comenzó la destrucción; los dos últimos meses del gobierno de Alberto Férnandez, altamente caóticos por disparada inflacionaria y escenario electoral, produjeron descensos aunque relativamente menores, pero ya con la actual administración a cargo, predominaron los descensos. 

Del récord de 110,3 mil empleos de septiembre de 2023 se llegó a 103,8 mil empleos en igual mes de 2024; un año más tarde, es decir, septiembre de 2025, el volumen es de 100,4 mil con una tendencia altamente negativa. 

Por ende, podemos pensar que de no mediar un cambio de rumbo, Misiones está a las puertas de volver a perforar el piso de los 100 mil empleos, algo que no ocurre desde la pandemia. 

Pero aquí hay que decir otra cosa: la caída en la pandemia se explica por factores totalmente externos a políticas de gobierno; entonces, si exceptuamos ese período del análisis para entender las consecuencias de un modelo económico sobre la matriz del empleo en la provincia, Misiones está a tiro de volver a niveles que no se ven desde el año 2013. El retroceso es fenomenal. 

Esta situación, en mayor o menor medida, se da en la enorme mayoría de las provincias, porque es consecuencia de las medidas nacionales con impacto (desigual) en todo el territorio. Hay algunas pocas excepciones donde el volumen de empleo actual es superior al momento previo de asumir la actual gestión, pero esto se explica por factores puntuales: Neuquén, por ejemplo, tiene tracción de Vaca Muerta; Tucumán y Mendoza tenían un nivel históricamente bajo de empleo ya en 2023 y lograron repuntes vía mayor actividad en sus principales cadenas regionales alentada por el frente externo y Río Negro por mayor actividad hidrocarburifera. Pero el resto, está en el piso. 

Al observar esta situación y contrastar con lo que el presidente de la Nación publica en sus redes sociales, no queda otra que preguntarse si miente, desconoce o tiene un moderno diario de Yrigoyen. 

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Moderada recuperación del empleo en América Latina

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Inter Press Service – América Latina y el Caribe experimenta una recuperación moderada del empleo, según el más reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que a la vez advierte sobre la persistencia de la informalidad y la desigualdad.

Según el “Panorama Laboral 2025 de América Latina y el Caribe”, en la primera mitad del año la tasa de participación laboral promedio en la región fue de 63 %, la de ocupación alcanzó casi 60 %, y la de desocupación sigue descendiendo y se ubicó en seis por ciento, una de las más bajas de los últimos 15 años.

Esto significa que la cantidad de personas que están activamente trabajando o buscando empleo se mantiene estable, en relación con el año anterior, y que una mayor proporción ha logrado insertarse en el mercado laboral.

La fuerza laboral de la región se cifra en aproximadamente 350 millones de personas, según la Comisión Económica de para América Latina y el Caribe (Cepal).

En ella, la tasa de participación expresa el porcentaje de la población en edad de trabajar que está activa en el mercado laboral, es decir, que está empleada o buscando activamente empleo, mostrando la oferta de mano de obra disponible.

La tasa de ocupación laboral es el porcentaje de personas en edad de trabajar que tienen un empleo, y la de desocupación el de las personas que no tienen empleo, pero están disponibles y buscando activamente uno.

La OIT señala, en paralelo, que la informalidad, aunque se redujo ligeramente en el primer semestre de 2025 (46,7 %), sigue siendo uno de los rasgos más persistentes en la región, alcanzando a casi una de cada dos personas ocupadas.

Pero “la región no puede conformarse con cifras que parecen positivas en promedio”, advirtió la directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe, Ana Virginia Moreira Gomes.

“Necesitamos políticas activas que promuevan el trabajo decente, con igualdad y protección”, dijo Moreira Gomes, y apuntó que “la OIT sigue comprometida con acompañar a los países en este camino, en un mundo laboral que cambia rápidamente”.

Los desafíos para mujeres y jóvenes también persisten en la región. Pese a que el desempeño de las mujeres en el mercado laboral ha sido más positivo que el de los hombres en los últimos años, este avance sigue siendo insuficiente.

Los hombres, con 75 %, tienen una tasa de participación 22 puntos porcentuales mayor a la de las mujeres (53 %), al igual que en la tasa de ocupación (71 y 49 %, respectivamente). La desocupación en las mujeres supera en dos puntos porcentuales la de los hombres.

Las personas jóvenes (15 a 24 años) registran una tasa de desocupación casi tres veces la de los adultos. La incidencia de la informalidad entre jóvenes (56 %) es mayor que entre adultos (43 %).

Recuerda el informe de la OIT que “detrás de estos porcentajes hay millones de historias reales. Cada punto en los indicadores laborales representa a personas que trabajan, buscan empleo o quedan al margen del mercado laboral”.

“El acceso a un empleo decente no solo determina ingresos: impacta en la salud, la educación, el bienestar y las posibilidades de desarrollo de toda la población”, subraya el documento.

El informe también destaca marcadas disparidades entre países. Por ejemplo, la tasa de desocupación supera el promedio regional en Colombia (aunque descendió de 11,1 a 9,7 % entre 2024 y 2025), al igual que en Argentina, Costa Rica, Chile y Uruguay, dentro de una decena de países seleccionados para el estudio.

Las mujeres y las personas jóvenes siguen siendo las más afectadas por la informalidad, el desempleo y el trabajo precario.

El informe también analiza cómo está cambiando el mundo del trabajo, con especial atención al trabajo en plataformas digitales. Uno de los hallazgos muestra que, entre quienes trabajan en estas plataformas, a mayor nivel educativo corresponden mayores ingresos.

“El empleo se está transformando: aunque hay avances en los indicadores generales, hay que mirar debajo de la superficie. Los datos muestran grandes disparidades entre países y grupos”, apuntó el economista Gerson Martínez, autor principal del informe.

El Panorama se produce poco después de la 20.ª Reunión Regional Americana de la OIT, celebrada en octubre de 2025, en la cual las autoridades de la región reafirmaron -a través de la Declaración de Punta Cana- su compromiso con el trabajo decente, la formalización y la reducción de desigualdades estructurales.

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La reforma laboral de Milei: flexibilizar para disciplinar

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Por estos días, el gobierno de Javier Milei impulsa una profunda reforma laboral que, bajo el argumento de “modernizar el mercado laboral”, busca alterar pilares históricos de la relación entre capital y trabajo en la Argentina. El discurso oficial promete que la flexibilización generará empleo y dinamizará la economía. Pero detrás de ese relato liberal se esconde otra intención: debilitar la base social y política del peronismo.

La experiencia argentina y latinoamericana es contundente. Cada vez que se avanzó en flexibilizar las leyes laborales, no se crearon nuevos puestos de trabajo, sino que se precarizaron los existentes. Las empresas no contratan más porque haya menos derechos, sino cuando hay mayor consumo, inversión y crecimiento. Quitar indemnizaciones, limitar la acción sindical o promover contratos temporales no estimula la producción: abarata el despido y debilita la organización colectiva.

Y todo esto ocurre a pesar de que los trabajadores “en blanco” representan hoy apenas la mitad de la fuerza laboral del país. Es decir, el problema del empleo no radica en los costos laborales o las regulaciones, sino en un modelo económico que excluye a la mitad de los argentinos del trabajo formal. La reforma, lejos de integrar, profundiza la fragmentación.

El objetivo político de fondo, es claro. La estructura sindical argentina, con sus convenios colectivos y su historia de luchas, constituye uno de los últimos bastiones del poder popular. Desarticularla implica avanzar sobre el núcleo del movimiento obrero organizado, el mismo que dio sustento al peronismo desde mediados del siglo XX. Por eso, la reforma no es solo económica: es un intento de disciplinamiento social.

Sin embargo, también es necesario reconocer que una parte del sindicalismo argentino llega a esta coyuntura debilitada por sus propias contradicciones. Dirigentes enquistados, estructuras burocratizadas y una distancia creciente entre las cúpulas y las bases han erosionado la legitimidad de la representación obrera. En muchos casos, la falta de renovación, la comodidad del poder corporativo y la ausencia de una estrategia política transformadora facilitaron el avance de la ofensiva neoliberal.

En lugar de anticiparse y organizar una defensa colectiva, gran parte del movimiento sindical se replegó en la negociación sectorial, abandonando la disputa por un modelo de país.

Milei promete “liberar” las fuerzas del mercado, pero en los hechos busca liberar al capital de toda obligación social. Su programa no crea empleo: lo fragmenta. No promueve derechos: los recorta. Y no moderniza las relaciones laborales: retrocede un siglo en conquistas que fueron el fruto de la lucha obrera.

Nadie niega que no haya que modernizar las relaciones laborales y el concepto de trabajo a la luz de los avances producidos en lo que va de este siglo. Hace falta incorporar nuevos actores, actualizar convenios, incluir las nuevas tecnologías, incluir a los que están en la informalidad, que cada vez son más. Pero la reforma laboral planteada desde algunos voceros oficiales y no tanto, no es un instrumento de desarrollo. Es una herramienta de reconfiguración del poder, que intenta quebrar la columna vertebral del movimiento popular argentino: el trabajador con derechos, organizado y consciente de su fuerza. Pero también es un llamado de atención para el propio movimiento obrero: sin renovación, sin participación real y sin proyecto colectivo, la defensa de los derechos conquistados se vuelve cada vez más difícil. No hay reforma que pueda reemplazar a la organización, pero si puede intentar quebrarla, porque se sigue partiendo de la premisa que la organización de los trabajadores es la enemiga del capital concentrado. Premisa que, en más de un siglo de avances sociales, políticos, científicos, económicos y tecnológicos sigue más vigente que nunca.

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