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Prefectura llama a concurso para profesionales

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Es para ingresar con el grado de oficial principal. Las vacantes por cubrir son en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Río Gallegos, Corrientes, Mar del Plata, Rawson, Bahía Blanca y la provincia de Buenos Aires

La Prefectura Naval Argentina abrió su concurso para profesionales de ambos sexos para incorporarse con estado policial con el grado de oficial principal.

Los interesados podrán inscribirse desde el 28 de octubre hasta el 22 de noviembre, de lunes a viernes, de 9 a 13, en el Edificio Guardacostas (Avenida Eduardo Madero 235, 5° piso, oficina 503) o en cualquier dependencia del interior del país.

Las especialidades por cubrir son:

  • Abogado
  • Abogado especialista en prevención del lavado de activos
  • Arquitecto
  • Arquitecto Naval
  • Contador Público
  • Escribano
  • Farmacéutico
  • Licenciado en Sistemas/Informática
  • Ingeniero Electromecánico
  • Ingeniero Electrónico
  • Ingeniero Naval
  • Ingeniero Naval y Mecánico
  • Kinesiólogo
  • Licenciado en Comercio Exterior
  • Licenciado en Educación a distancia
  • Licenciado en Letras
  • Licenciado en Piscología
  • Licenciado en Psicopedagogía
  • Licenciado en Publicidad
  • Licenciado en Relaciones Públicas e Institucionales
  • Médico (Guardia Médica)
  • Médico Auditor
  • Médico Clínico
  • Médico Legista
  • Médico Neumonólogo
  • Odontólogo Cirujano Bucomaxilofacial
  • Traductor Público en Inglés

Son para desarrollarse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Río Gallegos, Corrientes, Mar del Plata, Rawson, Bahía Blanca, Zárate y San Fernando (Buenos Aires).

Los requisitos de ingreso podrán encontrarlos en la página web institucional: www.argentina.gob.ar/prefecturanaval

Para más información comunicarse con los teléfonos 4318-7400/500 internos 2503-2504.

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El gasto público ¿es mucho o poco?

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Cuando escuchamos a los economistas y a diferentes profesionales de  Ciencias Económicas hablar de la crisis argentina (o de cualquier otra crisis económica), pareciera haber tantas versiones y opiniones respecto al tema que, hasta nos lleva a preguntarnos ¿realmente saben de lo qué están hablando? 

Es que las respuestas en economía son tan complejas que la frase favorita de un economista es “depende”. Ya lo decía en su tiempo Winston Churchill: “Si metemos en una habitación a dos economistas, saldrán de allí dos opiniones diferentes”. Esto sucede porque la economía es compleja, cada análisis encierra muchas variables y, además, es una ciencia social donde no se puede predecir y simplificar con una certeza absoluta los pensamientos del hombre. 

Teniendo en cuenta la dificultad que representa el análisis económico de los hechos, en este artículo busco presentarles diferentes opiniones sobre el origen de la crisis y algunas ideas de por qué existen explicaciones tan diversas:

  • Discrepancias de opinión sobre el Gasto Público:

El Gasto Público y el rol del Estado en la economía deben ser de los temas más discutidos en la historia del pensamiento económico. Los más liberales piensan que la intervención del Estado debe reducirse al mínimo indispensable, ocupándose solamente de proveer aquellos bienes y servicios que el sector privado no quiera o no pueda proveer. 

Es por ello, que los economistas y gobernantes con un pensamiento más afín con el liberalismo siempre verán en el Gasto Social un problema y tratarán de ajustar y achicar estos gastos, ya que les parece poco eficiente la intervención del Estado en esta área. 

En la otra vereda se encuentran aquellos que defienden ideas más de izquierda (keynesianos y socialistas, entre otros). Ellos defienden la intervención del Estado y el incremento en el Gasto Social por múltiples motivos, como por ejemplo, porque incrementar el gasto público (en especial el Gasto Social) en tiempos de crisis ayuda a reactivar la economía, a potenciar el consumo y todo ello empuja hacia la salida de la depresión económica. Pero también resaltan que, si bien la no intervención del Estado puede llevar a una mayor eficiencia, el mercado funcionando solo podría generar enormes desigualdades insostenibles en una convivencia social, y por lo tanto, el Estado debe intervenir para lograr una economía más equitativa. Incluso, como argumento a favor de incrementar el Gasto Social, se puede demostrar que los países más desarrollados, destinan una mayor proporción del PIB al Gasto Público, para comprobarlo observe el siguiente gráfico:

Como vemos en el gráfico, no existe una regla de cual es la magnitud adecuada de gasto público. Países que consideramos liberales (Reino Unido por ejemplo) tienen un mayor gasto que España, y para sorpresa del lector; Argentina está bastante por debajo de la media mundial.

Entonces, ante estas pruebas ¿Argentina debe aumentar o no el Gasto Público para salir de la crisis? ¿El déficit fiscal es en realidad un problema? En realidad, podemos decir que las estadísticas son un poco tramposas (o mejor dicho los usuarios de las estadísticas pueden ser un poco tramposos), ya que si se muestran los números parcialmente, siempre es posible defender uno u otro argumento. 

Es cierto que el Gasto Público es mayor en los países más desarrollados y este fenómeno en economía se conoce como la “Ley de Wagner”. Cuando los habitantes de un país tienen ingresos elevados y ya se han suplido las necesidades básicas, exigirán al Estado mayor cantidad y calidad de prestaciones, por eso tienden a tener un mayor gasto público.

Entonces, podemos notar que el tamaño del gasto público no es el problema, sino la sostenibilidad del gasto público. Básicamente, los encargados de llevar a cabo las políticas públicas deben preguntarse si pueden sostener ese nivel de gasto en el tiempo o si sólo lo pueden hacer en tiempos buenos. Incluso el análisis debe ser más profundo: ¿el país se está endeudando para sostener ese nivel de Gasto Público? Si es así ¿lo podrá pagar?

En el caso de Argentina, si bien el Gasto Público no pareciera ser tan elevado, la deuda pública creció significativamente en los últimos años, por lo que probablemente tengan que seguir ajustando y reduciendo gasto para afrontar esas obligaciones.

Lo peor de todo ello es que, toda esa deuda que se contrajo, se fugó del país: fueron los dólares (o fuga de capitales) que se llevaron los inversionistas de la bicicleta financiera. Esa plata no llegó al grueso de la población, ni vimos una mejora en áreas fundamentales como salud, educación y ciencias.

Dos reglas:

1 ) Cantidad: Podemos tener el gasto público que podemos financiar, esto significa que por más que sea poco el gasto en comparación a otros países, si tu recaudación de impuestos es poca no se puede subir el gasto. 

Se puede tener déficit fiscal y cubrir con endeudamiento: si, siempre y cuando el país tenga crecimiento y no más allá de la tasa de crecimiento del país para que la deuda sea pagable (no es el caso de Argentina en este momento )

2 ) Calidad: La ineficiencia es mala en cualquier sistema, de izquierda a derecha si se utilizan mal los recursos los resultados son malos, y aquí viene la cuestión más importante, quizás el gasto argentino no es tanto como sus detractores quieren hacer ver; pero es muy ineficiente. Según un estudio del del BID la ineficiencia del gasto público en la Argentina llega al 7,2 % del PBI, esto serían unos 32.000 millones de dólares, suficiente para solucionar la necesidad alimentaria (costo de la canasta básica) de casi 5 millones de familias tipo en un año, o sobraría para pagar la deuda del año que viene o miles de comparaciones más. 

Es así …. no es que no alcanza, se gasta muy mal.

A modo de conclusión:

  • No es mucho o poco……. Está muy mal gastado
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Argentina necesita un Pacto Nacional de Empleo, Productividad e Ingresos

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Todos sabemos que el trabajo es una necesidad personal y social, que continúa siendo un valor que permanece entre nosotros, que crea lazos sociales, pero también crea bienes de uso que tienen una utilidad social para toda la especie humana. Con el trabajo no solo se aprende, se adquiere conocimiento tácito y se configura la identidad social.

Hace unos días conocimos los nuevos datos sobre el empleo en Argentina, tenemos más de 2 millones de personas buscando trabajo actualmente (desempleo 10,6% en el segundo trimestre 2019, según INDEC), es el nivel más alto registrado en los últimos 13 años. También creció la subocupación, personas que están empleados pero desearían trabajar más horas (11,8% en el primer trimestre a 13,1% en el segundo trimestre de 2019), esto afecta a otras 2 millones y medio de personas. Entre los más jóvenes, la tasa de desocupación ascendió a 23,4% para mujeres y 18,6% para varones (datos del segundo semestre de 2019, según INDEC).

Estos datos repercuten directamente en el presente y en el futuro de nuestro país, puesto que las políticas de empleo que implementemos para subsanar este déficit repercuten de forma directa en la estructura social. Y aquí me gustaría citar al Doctor en Ciencias Sociales e Investigador Superior del CONICET, Julio César Neffa, que durante muchos años viene trabajando en las políticas de empleo que se implementan en toda la región y particularmente en Argentina. Para un especialista en empleo como Dr. Neffa, una verdadera política estratégica de empleo debe apoyarse sobre el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación productiva, para generar nuevos productos y procesos que satisfagan necesidades sociales, buscando una competitividad genuina basada en el aumento de la productividad, mejora de la calidad, reducción de los costos unitarios, cumplimiento de los plazos de entrega, para absorber el desempleo y generar nuevos empleos productivos que incorporen a profesionales y técnicos y estos no se vean impulsados a migrar al exterior.

Por un lado, tenemos que reconocer que las políticas pasivas de empleo promueven solamente asignaciones, subsidios por desempleo y asistencia social. En cambio, las políticas activas promueven la creación de nuevos puestos de trabajo formales que movilizan el mercado laboral, solidifican la estructura social y fomentan la economía doméstica. La mejor combinación de estas políticas haría que las soluciones no se enfoquen solamente en los “parches” deficitarios y tengan una perspectiva más holística del fenómeno del desempleo.

Abordar el problema del desempleo no es una terea sencilla, sobre todo si es de larga duración. Una persona que hace varios meses está buscando trabajo comienza un periodo de pérdida de la identidad profesional, puede sufrir problemas psíquicos y mentales provocados por la sensación de ser considerado inútil para la sociedad y de ser estigmatizado. También puede existir una degradación de la salud física, psíquica y mental por falta de actividad, un deterioro de las condiciones de vida de todo el grupo familiar y de relaciones familiares y sociales. Pero algo que puede ser aún más grave es cuando el desempleo persiste y comienza a degradar la cohesión del conjunto de la sociedad, la fractura y segmenta la calidad de la vida colectiva con consecuencias en el mediano y largo plazo.

Debemos generar un Pacto Nacional de Empleo, Productividad e Ingresos que tenga el compromiso tripartito de los protagonistas para poner en marcha políticas activas y pasivas de empleo coherente. El Estado en cumplimiento de sus funciones directivas, los empresarios (que son los mayores creadores de empleo), los trabajadores y sus respectivas asociaciones profesionales.

Primero, se deben coordinar todos los programas y actividades de todas las carteras nacionales involucradas a las políticas de empleo y cruzarlas con los órganos provinciales y locales del sector del trabajo. Generar una participación de las centrales de asociaciones profesionales de trabajadores y empleadores. Luego, es necesario desarrollar, modernizar y fortalecer la estructura del actual Ministerio de Producción y Trabajo.

Hay que promover el sector de la economía social integrado por unidades de producción cooperativas, empresas recuperadas por los trabajadores y autogestionadas, brindándoles asistencia técnica y financiera. Se deben fortalecer a todas las Pymes procurando instaurar el trabajo en redes con beneficios mutuos.

Mantener estadísticas confiables en cuanto al consumo, el empleo, la canasta familiar, ingresos, información pública, veraz, gratuita y transparente. Para asegurar el seguimiento y medición de impacto de las políticas públicas de empleo.

En cuanto al derecho del trabajo y la seguridad social: hay que reformar la legislación laboral para eliminar todas las restantes clausulas flexibilizadoras negativas introducidas durante los periodos neoliberales. Combatir la precarización del empleo regulando de manera más eficaz el funcionamiento de las empresas de intermediación en el mercado de trabajo. Fortalecer aún más la negociación colectiva promoviendo y estimulando la inclusión, con cláusulas relativas a la creación y protección de empleos estables, registrados y “decentes”, la formación profesional y la educación permanente. Hacer efectivas las normas que propician la igualdad de oportunidades para varones y mujeres.

Algunas políticas públicas que deberían implementarse a partir del 10 de diciembre:

1) Instaurar programas de formación profesional para jóvenes en paralelo con pasantías en situación real de aprendizaje, para que adquieran calificaciones y competencias respondiendo a las demandas.

2) Adoptar un sistema de crédito fiscal para las empresas que lleven a cabo actividades de educación permanente o de formación profesional para complementar la formación e incorporar nuevos trabajadores.

3) Generar “empleos de proximidad” en el sector no mercantil, para que los actuales trabajos voluntarios de carácter social en el vecindario se conviertan en empleos, y sean reconocidos como trabajos asalariados a tiempo parcial por parte del municipio.

4) Promover el empleo de personas con capacidades diferentes, o que han sido víctimas de accidentes de trabajo y tienen secuelas de enfermedades profesionales.

5) Adoptar políticas de formación y empleo focalizadas para categorías específicas de la PEA: jóvenes desertores del sistema educativo, mujeres con poca formación profesional y con responsabilidades familiares, reconversión de trabajadores desocupados de edad avanzada que son descartados por las empresas, asistencia psicológica y formación a ex presidiarios que desean reinsertarse en la vida social y que generan desconfianza en las empresas tradicionales, a trabajadores migrantes, refugiados políticos, etcétera.

6) Políticas de desarrollo regional y local que impulsen mediante incentivos fiscales la descentralización productiva, y generen empleos por un tiempo indeterminado y registrado ante el sistema de seguridad social.

7) Otorgar facilidades impositivas a las empresas que inviertan todo o parte de los excedentes para ampliarse y crear empleos.

8) Establecer normas adecuadas para las empresas que recurran a procesos de subcontratación y tercerización de empleos registrados.

Por último, el problema del desempleo es un fenómeno que nos afecta a todos, y todos los sectores de la sociedad deberían involucrarse para solucionar este flagelo que se relaciona con el desarrollo y con el crecimiento de una Nación, de una provincia y una ciudad, porque tiene una incidencia directa en la “cuestión social”. Para crecer necesitamos mayores y mejores empleos que brinden soluciones económicas a las familias argentinas, es un crecimiento rico en empleos.

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Es falso el tuit que relaciona el voto a Cambiemos con las provincias con menos empleo público

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-Según el tuit viral, Juntos por el Cambio sacó más votos que el Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, porque tienen el porcentaje de trabajo estatal más bajo del país.

-Sin embargo, si este indicador se mide en forma correcta, dichas jurisdicciones no son las que tienen el porcentaje de empleo público más bajo del país.

-Dos politólogos señalaron que sí hay una relación entre mayor empleo estatal y fortaleza de los oficialismos, pero que éstos no son necesariamente peronistas.

Por Reverso. Desde el 26 de agosto último circula en Twitter una publicación viral en la que se sostiene que, en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 11 de agosto, Juntos por el Cambio sacó más votos que el Frente de Todos en Córdoba y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires porque ambos distritos tienen la tasa de empleo público más baja del país. Sin embargo, el tuit es falso: dichas jurisdicciones no son las que tienen el porcentaje de trabajo estatal más bajo del país. Además, dos politólogos indicaron que en las provincias donde el Estado tiene mayor peso como empleador el oficialismo siempre es fuerte, pero no es necesariamente peronista.

La publicación viral superó los 1.100 retuits y 2.800 “Me gusta”. El tuit tiene un texto que dice: “Cambiemos ganó en dos provincias, adivinen en cuáles”, y está acompañado por una imagen con una tabla donde aparece la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el porcentaje más bajo de empleo público (23%), seguida por Córdoba (29%), Santa Fe (31%), la Provincia de Buenos Aires (32%) y Chubut (38%). En el otro extremo aparecen Catamarca y Formosa (69%), seguidas por La Rioja (67%) y Jujuy (62%). 

Empleo público, medido de forma incorrecta

El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) publicó en 2015 un estudio que calcula el empleo público sobre el empleo total (la suma del público, privado formal y privado informal). En él, la Provincia de Buenos Aires es la que encabeza la tabla con menos cantidad de empleados estatales, no la Ciudad de Buenos Aires, como dice el tuit.

Pese a que la Provincia de Buenos Aires es el distrito con menor empleo público del país, Juntos por el Cambio sacó un 30,77% y perdió por casi 22 puntos contra el Frente de Todos (52,61%) en la categoría Presidente, según el escrutinio definitivo.

Reverso se comunicó con el autor del tuit, quien explicó que él mismo sacó los porcentajes a partir de información que extrajo de una nota del Diario Norte de mayo de 2017. En este artículo, a su vez, se detalla la situación del empleo público y privado en Chaco utilizando un cuadro de otra nota periodística del diario La Nación, de abril de 2017, sobre la base de un informe del Ministerio de Trabajo de la Nación de ese mismo año.

Sin embargo, ese informe oficial sólo cuenta la cantidad de empleados públicos en relación con la cantidad de empleados privados registrados. De esta manera, no se toma para la comparación los empleados estatales y privados informales (es decir, aquellos que no relacionan aportes jubilatorios, no facturan o realizan changas).

“En todo el mundo el empleo público se mide como una porción del empleo total, que incluye al estatal y al privado, ya sea formal o informal”, explicó a este medio Daniel Schteingart, doctor en Sociología de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). De esta forma se calcula el empleo público en el informe de Cippec ya citado.

El autor del tuit admitió que en su operación matemática tomó sólo los empleos formales registrados. “Obviamente, si uno empieza a sumar empleos informales y otros, la cosa no queda así”, reconoció.

Oficialismos fuertes

Carlos Gervasoni, politólogo y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, dijo a Reverso que “el empleo público, que es nacional, provincial, municipal y/o universitario, es más bajo en la Capital Federal y Córdoba” que en otras provincias, y esto se puede verificar con el Censo 2010. Pero señaló que entre esos puestos también figura Santa Fe (tercero en menor porcentaje de trabajo estatal en el informe del Cippec), “donde acaba de ganar el peronismo, que ya había gobernado anteriormente” en varios períodos.

Además, en Santa Fe, el Frente de Todos, que integra el Partido Justicialista (PJ), sacó el 42,7% contra el 33% de Juntos por el Cambio para la categoría presidencial, resultado que también contradice la insinuación del tuit viral.

Después de Santa Fe, en el cálculo de Cippec figura Tucumán, como cuarta provincia con menor cantidad de empleo estatal. Allí, el Frente de Todos sacó en las PASO el 58% de los votos contra el 24% de Juntos por el Cambio, es decir una diferencia de 34 puntos porcentuales para la categoría presidente y vice.

Gervasoni, especialista en estudios sobre la democracia, el federalismo y la política subnacional, sostuvo que en la Provincia de Buenos Aires (primero en el informe de Cippec), excepto en el actual período, con María Eugenia Vidal como gobernadora (Cambiemos), las administraciones han sido mayormente peronistas.

“En Formosa, La Rioja o Santa Cruz, donde el peso del empleo público es enorme, los peronistas ganan por mucho margen. Pero también ocurre en distritos no gobernados por el peronismo [que tienen empleo estatal importante]. Un caso es Santiago del Estero, donde gobierna el Frente Cívico, que creó Gerardo Zamora, y que gana con mayorías aún más amplias que las del juarismo [N. de R.: Carlos Juárez era peronista]”, aseveró.

El politólogo e investigador del Conicet Marcos Novaro coincidió con Gervasoni en que “hay una relación entre competencia electoral y peso del empleo público”, de modo que el partido y la coalición de gobierno tiene más fortaleza electoral que la oposición, tanto para las categorías nacionales como provinciales o municipales. 

En este sentido, dijo a Reverso: “Hay provincias con empleo público alto que son prácticamente sultanatos y provincias más pluralistas, en las que justamente el Estado no es un gran empleador y, por lo tanto, la oposición es más competitiva”.

Novaro señaló que en distritos como “Santa Fe, Mendoza o Córdoba hay alternancia”, porque “a veces gana el peronismo y a veces no”, y que “en provincias donde la alternancia es menor, el peronismo es generalmente la fuerza política hegemónica”, aunque hay otros casos de oficialismos no peronistas que son predominantes, como Santiago del Estero, Corrientes o Misiones, provincias gobernadas por coaliciones de origen radical.

Esta nota es parte de Reverso, el proyecto periodístico colaborativo que une a más de 100 medios y empresas de tecnología para intensificar la lucha contra la desinformación durante la campaña.

Las vías de contacto para sumarse son:

por mail a info@chequeado.com

por WhatsApp (ReversoAr.com/whatsapp)

y /ReversoAr en todas las redes

Autor: Julieta Rico (Vía País) y Juan José Domínguez (Chequeado) 

Edición 1: Matías Di Santi

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Edición 3: Cecilia Becaría

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Jefes abusivos ponen en riesgo el entorno laboral

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Un informe de investigación publicado en el Journal of Applied Psychology (*) sugiere que los jefes abusivos, que se propasan de sus funciones y acosan empleados, perjudican a la organización por convertir el entorno laboral en un lugar inseguro.

Explican los autores que luego de encuestar a pilotos de aerolíneas y técnicos industriales encontraron que, las conductas más seguras de los empleados pueden perjudicarse, cuando son tratados de modos que debilitan sus lazos con el equipo de trabajo.

Las conductas de los jefes pueden fortalecer o debilitar en los empleados el sentido de pertenencia al grupo de trabajo, ya sea afianzando o menoscabando su estatus dentro del grupo. El destrato de un jefe puede hacer que los empleados sientan que no son valorados por el grupo. Como resultado, los empleados pueden volverse más autocentrados, derivando esto en ocasionales olvidos de acatar las normas de seguridad o, pasar por alto oportunidades de promover un entorno de trabajo más seguro.

Los autores explican que esto fue mucho más evidente entre empleados que estaban experimentaban mayor incertidumbre respecto a su propio lugar o estatus dentro del grupo. Cuando las personas tienen menos claras sus fortalezas y debilidades y su estatus dentro del grupo, se vuelven más sensitivas. Son más propensas a responder negativamente a las conductas abusadoras de sus jefes.

Explican los investigadores que la seguridad del entorno laboral es crítica, especialmente en contextos en los que las fallas de un empleado en actuar de modo seguro pueden crear circunstancias en las que otras personas pueden resultar lesionadas.

Los autores enfatizan la importancia de que los agentes decisores de las organizaciones comprendan la importancia de inhibir las conductas inadecuadas de los líderes y de crear dinámicas positivas en los equipos, de modo tal que exista menor probabilidad de consecuencias negativas para la seguridad de los empleados o de los clientes. Es fundamental manejar estas conductas de los líderes, brindar apoyo a los empleados víctimas y prevenir tales riesgos.

Algunas de las recomendaciones de los autores del estudio son: implementar programas que puedan mejorar las habilidades de los líderes para interactuar con sus empleados, así como brindar retroalimentación y disciplina en modos que no sean ofensivos ni intimidantes. Promover un entorno de trabajo más civilizado y comprometido, que fortalezca los lazos sociales entre empleados y promueva una protección contra las consecuencias negativas de las conductas inadecuadas de los jefes. Implementar procesos transparentes de evaluaciones del desempeño de modo tal que los empleados experimenten menor incertidumbre respecto a su estatus social en el espacio laboral.


(*) Yang, L.-Q., Zheng, X., Liu, X., Lu, C.-q., & Schaubroeck, J. M. (2019). Abusive supervision, thwarted belongingness, and workplace safety: A group engagement perspective. Journal of Applied Psychology. Advance online publication. http://dx.doi.org/10.1037/apl0000436 (/doi/10.1037/apl0000436)

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