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El impacto de la recesión: fuerte caída en el empleo registrado en Misiones

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Entre marzo y noviembre de 2018 se destruyeron 134.000 puestos de trabajo en el sector privado y se volvió al nivel de empleo que había en 2014, según datos del Ministerio de Producción y Trabajo. El poder adquisitivo retrocedió 9,4% interanual. La expectativa de contratación de personal es la más baja desde la crisis de 2009.
La larga recesión provocó un desplome en el empleo privado: hay 119 mil trabajadores registrados menos que en octubre de 2017 y 31 mil trabajadores registrados menos (-0,3%) que en septiembre. En octubre de 2018, dentro del sector privado, se redujeron en términos anuales tanto los los asalariados registrados (54 mil incluyendo casas particulares) como los trabajadores independientes (8 mil trabajadores menos), según los datos dados a conocer por el ministerio de Trabajo.
En noviembre se perdieron 24.700 puestos laborales y en 12 meses se registra una baja de 172.200 empleos en blanco, de acuerdo a los datos del Ministerio de Producción y Trabajo. Por esa razón, se descuenta que los datos completos de 2018, que se conocerán a fines de febrero, marcarán una disminución de alrededor 200.000 empleos formales. Esa caída del empleo fue una constante a lo largo del año pasado y superior a las de las recesiones de 2016, 2014 y 2012.

Misiones no fue la excepción. Entre septiembre y octubre, se perdieron más de cuatro mil puestos de trabajo y hay mil menos que en octubre de 2017.
La caída en el empleo es constante desde mayo en Misiones. Había entonces 111,3 mil puestos de trabajo registrados, para bajar a 110,4 en junio, 109,7 en julio. De ahí, en agosto se perdieron dos mil puestos y en septiembre, cinco mil puestos para caer a 102,4 mil. En octubre hubo otra fuerte caída para estacionarse en 98,7 mil. El techo en el empleo registrado en Misiones fue de 111,9 mil puestos, en julio de 2015.

La proyección en el corto plazo no es la mejor. Según la Encuesta de Indicadores Laborales que la cartera que conduce Dante Sica realiza entre 3000 empresas de los aglomerados urbanos más importantes del país, las expectativas de creación de empleo están en el nivel más bajo desde junio de 2009. El dato se obtiene al restar la cantidad de empresas que piensan aumentar la dotación de personas respecto de las que piensan disminuirla. Mientra mayor sea el valor absoluto obtenido de esa resta, más optimismo y probabilidad de que las compañías contraten personal.
Las expectativas empresarias de sumar trabajadores describió una tendencia descendente desde marzo de 2018, con la excepción de julio y octubre que habían registrado leves repuntes. Así, lo que prima es el pesimismo.
Además de encontrarse con un mercado laboral cada vez más chico y expulsivo, los trabajadores argentinos acumulan una fuerte caída del poder adquisitivo. En noviembre de 2018, la mitad de los trabajadores del sector privado ganaron menos de 23.800 pesos en mano, lo que consolidó una caída del poder adquisitivo de 8% si se compara con el salario de noviembre de 2017. Con este resultado, la mediana de remuneraciones encadenó 7 meses consecutivos con fuertes retrocesos, rozando incluso el 12% interanual en septiembre de 2018.

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Exclusivo: Por la caída de la obra pública nacional, los empleos de la construcción en Misiones cayeron al menor nivel en la era Macri

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Los empleos de la construcción en Misiones cayeron al menor nivel desde que Mauricio Macri llegó al Gobierno, según los datos oficiales del IERIC.
El Instituto de Estadística y Registro de la Cosntrucción (IERIC) informó que en el mes de noviembre la cantidad de empleos registrados (en blanco) en la construcción en la provincia cayó a 8.216, con una caída interanual del 17%.
En los 3 años y 1 mes que Mauricio Macri lleva en el Gobierno, solamente enero del 2016 tuvo una menor cantidad de empleos, ya que se contabilizaban 7.339 puestos.
Enero es el mes de más baja actividad en la construcción y es casi un hecho, según fuentes de la industria consultadas por Economis, que el actual mes tendrá una cantidad de puestos de trabajo aún menor que el primer mes completo de Macri en la Casa Rosada. El dato oficial se conocerá en algunas semanas.
Pero el panorama es mucho más desolador que en aquel enero del 2016, cuando en aquel entonces el Gobierno Nacional decidió paralizar la obra pública para revisar contratos que venían de la gestión anterior, provocando un parate que duró unos meses.
Según media docena de empresarios de la construcción consultados por Economis, el principal factor para la caída del empleo de la construcción es la falta de nuevas obras públicas nacionales. “Las existentes se fueron terminando y al no haber renovación, el empleo va a seguir cayendo”, explicó un empresario que tiene más de 20 años de experiencia construyendo escuelas, CAPS y comisarías.
Misiones es una de las provincias que menos obras públicas recibió de la Nación en los últimos años y la más relegada o una de las dos más relegadas junto a Formosa dentro de las 10 del Norte que integran el Plan Belgrano.
Esta situación genera una preocupación muy grande entre los empresarios de la construcción, que pronostican que esta vez no habrá una cierta recuperación como sucedió a comienzos del 2016, cuando el Gobierno Nacional entendió que no iba a haber lluvia de dólares y empezó a volcar recursos en la obra pública para dinamizar la economía.
Según el relevamiento que realizó Economis en las cifras del Ieric, en el 2016 el empleo exhibió cierta recuperación, aunque siempre lejos del pico máximo que tuvo en octubre de 2015, plena campaña presidencial. Allí se registró el máximo de 14.103 puestos de trabajo registrados.
Desde entonces, en el 2017 hubo menos trabajo que en 2016 y en el 2018, menos trabajo que en el año anterior. Para 2019, de no mediar cambios, se esperan cifras de empleo aún más bajas. Esto consolidará a la construcción como el sector económico más castigado en la provincia en términos de empleo, superando al comercio que sufrió los embates de las asimetrías especialmente en 2016 y 2017.
La provincia amortiguó
Ante la ausencia de obras nacionales, la provincia intentó suplir en parte esta inversión en infraestructura con recursos propios. “Esto es importante para que el desplome en el empleo no haya sido mayor”, señaló un constructor que tuvo que achicar su plantilla varias veces en los últimos dos años.
La situación de la industria de la construcción es bastante conocida. Incluso los constructores organizaron un foro en la Legislatura en octubre pasado, invitaron a todas las pymes constructoras de la región y firmaron un documento donde advirtieron que la situación del empleo en el sector empeorará de no mediar nuevas inversiones en obra pública.
Pero en aquel momento, las urgencias pasaban por frenar la corrida cambiaria y sellar un segundo acuerdo con el FMI que obligó a lograr el déficit cero para este año. Y la obra pública nacional resultó ser la variable elegida a la hora de los recortes.
Pero el tijeretazo también es indirecto. Porque al mismo tiempo, la Nación dejó de realizar aportes a las provincias que ahora tienen que asumir esas prestaciones de su propio bolsillo. Una vez más, los recursos para obras públicas –en este caso, financiadas por los estados provinciales- sufren recortes.
Misiones, por ejemplo, tuvo que poner más de $600 millones para subsidiar el boleto de colectivo, que antes estaba a cargo de la Nación. También debe hacer algunas transferencias para terminar obras iniciadas con el Fondo de la Soja, que se eliminó. Además, está invirtiendo otros $600 millones para amortiguar el retiro de la Nación en la tarifa social de electricidad. Sólo por citar tres  ejemplos.

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Más empleo para los jóvenes de las economías de mercados emergentes y en desarrollo

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Las oportunidades son ilimitadas: La creación de más empleo para los jóvenes de las economías de mercados emergentes y en desarrollo
«Definir es limitar», dijo una vez Oscar Wilde. Sin embargo, a veces, los economistas tienen que utilizar definiciones para poder ver el alcance de un problema y encontrar la forma de eliminar los obstáculos para su resolución. Esto es especialmente cierto en el caso de los jóvenes de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Sabemos que los jóvenes son imprescindibles para el desarrollo y el crecimiento económico, y que en una economía de mercado emergente y en desarrollo típica, los jóvenes representan aproximadamente un tercio de la población en edad laboral.
Sabemos también que la juventud tiene que hacer frente a las dificultades de los mercados de trabajo y a la escasez de empleos en países de todo el mundo. Aproximadamente, el 20% de los jóvenes de entre 15 y 24 años de una economía de mercado emergente y en desarrollo típica ni trabaja ni estudia. Comparemos este porcentaje con las economías avanzadas, donde la tasa promedio es del 10%.

Los costos económicos y sociales de esta brecha son importantes. La confianza en la sociedad suele ser menor en países con niveles más altos de inactividad juvenil, lo que aumenta las posibilidades de conflicto social. Un nuevo estudio del personal técnico del FMI muestra que, si el desempleo juvenil de una economía de mercado emergente y en desarrollo típica se equiparara con el de una economía avanzada típica, la tasa de empleo de la población en edad de trabajar aumentaría en 3 puntos porcentuales y la producción económica recibiría un impulso de 5 puntos. Este es el tipo de punto de inflexión que los jóvenes, y todos los países, necesitan con urgencia.
Políticas que benefician a la siguiente generación
¿Cómo podemos conseguirlo?
Parte de la solución es más y mejor educación. Pero, por sí sola, no será suficiente. Son muchos los jóvenes con un nivel educativo alto que tienen dificultades para encontrar un buen trabajo en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.
El estudio que publicamos hoy, basado en unos nuevos análisis que utilizan macrodatos tanto macro como microeconómicos (decenas de millones de puntos de entrada de datos de personas individuales), apunta a una serie de políticas que pueden contribuir a cerrar la brecha con las economías avanzadas. Estas políticas mejorarán las perspectivas de empleo de todos los segmentos de la población y, en especial, de los jóvenes no escolarizados.

En concreto, merece la pena centrarse en tres de estas políticas.
Primero, una mayor igualdad de género en los centros de trabajo: Las amplias y persistentes brechas de género son una parte importante de la historia que se encuentra detrás de estos peores resultados laborales entre la juventud de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. En promedio, cerca del 30% de las mujeres jóvenes de estas economías ni trabajan ni estudian. Este porcentaje es casi el doble que la tasa entre los hombres jóvenes en una situación similar. Parte de esta diferencia, aunque no toda, se explica por las consecuencias económicas de tener hijos. Pero también la legislación es importante. La realidad es que cuando las mujeres están protegidas jurídicamente frente a la discriminación laboral, las tasas de empleo y de participación mejoran sin perjudicar las oportunidades de los hombres. Por ejemplo, si en África subsahariana aumentara la protección jurídica de las mujeres hasta el promedio de las economías emergentes de Europa y Asia Central, estimamos que las tasas de empleo y de participación de las mujeres jóvenes aumentarían entre un 10% y un 15%, lo que reduciría considerablemente la brecha de género.
Segundo, unos mercados de trabajo que funcionen mejor: Limitar las regulaciones laborales excesivamente estrictas, asegurar que las indemnizaciones por despido no sean demasiado onerosas y establecer un salario mínimo que no sea demasiado alto en comparación con el salario promedio son medidas que se asocian con la mejora del empleo y de la participación de los jóvenes sin escolarizar, en especial de las mujeres jóvenes. Así lo demuestra el estudio de caso sobre la historia reciente de las reformas del salario mínimo en Indonesia. En las provincias indonesias que aumentaron el salario mínimo formal frente al salario promedio un 10% menos que en otras provincias, la tasa de desempleo juvenil disminuyó entre 1 y 1,5 puntos porcentuales. Estas políticas beneficiaron sobre todo a las mujeres jóvenes. También, se incrementó el número de empleos formales, que suelen ser más productivos y preferibles, a disposición de los hombres y las mujeres jóvenes.
Tercero, unos mercados de productos más abiertos: Los gobiernos pueden incentivar el dinamismo de los mercados a través de una mayor competencia y actividad emprendedora. Son muchos los jóvenes de todo el mundo que no tienen acceso al capital y al crédito necesarios para emprender su propio negocio y ampliar uno ya existente. La disminución de los costos de creación de empresas y de las cargas administrativas de las empresas, así como una mayor apertura a los mercados internacionales, son medidas asociadas con unos mejores resultados laborales y la mejora de la calidad del empleo de los jóvenes. Nuestro estudio muestra que la liberalización de la regulación del mercado de productos desde el nivel promedio en Asia meridional y oriental hasta el promedio en América Latina y el Caribe aumentaría la tasa de participación de los hombres jóvenes en un 5%.
No hay tiempo que perder
Dos de los pilares de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para 2030 se centran en los jóvenes. Uno de ellos es la reducción sustancial del desempleo juvenil y el otro es la garantía de que los jóvenes que no estén escolarizados tengan posibilidades de acceder a un empleo pleno y productivo. Es evidente que todavía queda un largo camino por recorrer. Pero existe la manera de conseguirlo.
Lo que es más extraordinario, y raro en economía, es que las propuestas en materia de políticas que pueden ayudar a los jóvenes no suponen una disyuntiva entre trabajadores jóvenes y mayores. Benefician a todos los segmentos de la población y contribuyen al crecimiento de la economía de un país de forma sólida y sostenible. Si tomamos ahora las decisiones adecuadas, los beneficios potenciales son realmente ilimitados.
Por Christine Lagarde y John Bluedorn –

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Eldorado declaró la emergencia laboral por despidos en varias empresas

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El intendente de Eldorado, Norberto Aguirre, decidió declarar a la ciudad en emergencia laboral, debido a la situación económica de los vecinos, y a la gran cantidad de despidos que hubo en empresas de la zona. Entre las empresas que más personal despidieron se encuentra la fábrica Dass, que en diciembre pasado redujo su personal echando 175 personas.
“Por todos los antecedentes, porque no es solo lo que está pasando en Dass el problema, es que decidimos declarar la emergencia laboral”, afirmó Aguirre, quien además dio cuenta de “la difícil situación económica que pasa el país” y de los despidos se vienen repitiendo en otros ámbitos como los de la industria de la madera o de las papeleras, que también afectan a la zona.
 

El jefe comunal explicó que “es un tema que viene de hace tiempo” y recordó que “del 2016 a la fecha son más de 400 los despedidos solo en la fábrica Dass. Llegó a tener 1400 empleados y hoy no llega a 900 trabajadores. Así que es un número importante de gente sin trabajo”.
Entre las medidas que incluye la declaración remarcó la decisión de suspender los despidos en la Municipalidad por un año, la suspensión del cobro de tasas a los vecinos que se hayan quedado sin trabajo en el último año y que no hayan conseguido uno nuevo, y para dar cumplimiento a esto último la creación de un registro de desocupados.

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Las complejidades laborales del mundo actual

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Un docente de francés de una escuela de Virginia, Estados Unidos de Norteamérica, fue despedido por negarse a tratar de varón, utilizando pronombres masculinos como “él”, a una persona transexual del sexo femenino que estudiaba ahí y que prefería un tratamiento masculino 1 . El docente alegó su “fe cristiana” en la argumentación de defensa. Asevera que una forma específica de ver el mundo se le está imponiendo. Afirma que su fe es más importante que su propia familia.
El administrador de la escuela explicó, que al docente se le solicitó en varias oportunidades que se refiera a dicho estudiante utilizando pronombres masculinos. La negativa del docente fue una violación directa de las políticas de la escuela que estrictamente prohíben discriminar por motivos relacionados con la identidad de género. Al negarse a seguir las directivas, procedió a discriminar creando un ambiente hostil, dijo la superintendente.
Como puede observarse, se camina entre mundos que son complejos. ¿Qué sucede cuando nos encontramos con mundos distintos que parecen colisionar? El derecho de una persona que pretende elegir cómo clasificar el mundo (y que los demás le respeten tal derecho), colisiona con el derecho de otra persona a elegir cómo clasificarse a sí misma (y que los demás le respeten dicho derecho).
El profesor considera que tiene el derecho, religiosamente fundado, de elegir cómo clasificar al mundo y a los seres humanos. Sin embargo, cuando ese derecho a clasificar, lo traslada al uso social del lenguaje, colisiona con el derecho de otra persona a elegir su género sexual, quien pretende que durante el tratamiento social, las demás personas respeten esa decisión en su interacción lingüística. Cuando estos derechos se encuentran en el ámbito socio-laboral, pueden producir estas situaciones dilemáticas que están cambiando el modo en el que pensamos las relaciones laborales y sociales.
Si mi lenguaje ejerce una “violencia simbólica” en los demás, porque mi hablar violenta la visión de la otra persona, particularmente su “verse en el mundo” y su “me muestro al mundo”, estoy forzando una “salida violenta” de su lugar y por tanto hay una agresión. Luego de la agresión no puedo “seguir pacíficamente en mi lugar” ya que he sido conmovido. Esta “violencia simbólica” es la que está empezando a tenerse en cuenta en el ámbito laboral hace un tiempo. Es la capacidad de ejercer violencia en mi forma de tratamiento social a los demás.
Sea que me amparo en el derecho religioso o en otro derecho socialmente reconocido por el grupo al que pertenezco, estoy agrediendo y desconociendo a una persona que no pertenece a ese grupo, y dicha persona está siendo expulsada, arrancada de la interacción pacífica y armónicamente protegida, propia de un contexto social amistoso. Eso conmueve profundamente y, puede desorganizarme a tal punto que me empuje a un estado de confusión y angustia. Tanto el acoso escolar (bullying) como el acoso laboral (mobbing) están siendo cuidadosamente monitoreados y prevenidos (cuando esto es posible) por los responsables de proteger o gestionar entornos complejos de interacción y producción. Esto es porque las denuncias y juicios pueden llegar a ser un problema muy serio para muchas organizaciones e instituciones. Por este motivo se protegen de toda señal o indicador de “ambiente hostil”. Para esto la regulación de las interacciones humanas son fundamentales. No se debe permitir que los “abusos” o “excesos” perduren sin ser “corregidos” o “modulados”.
Este fue el argumento del despido: el empleado no “respetaba” la política de la organización y, por lo tanto, estaba creando un entorno hostil en un ambiente institucionalmente protegido. Esto es motivo suficiente para que la organización deba actuar con el objetivo de evitar entrar en una zona “no protegida”. El sistema debe ser amparado o resguardado de inestabilidades que sean potencialmente destructivas para el sistema mismo.
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1 Publicado por Megan Johnson para Yahoo! Lifestyle, en december 8, 2018, 12:36 PM GMT-3

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