Transporte público

Marcelo Zbikoski: el transporte público enfrenta el fin del modelo de subsidios y tarifas irreales

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El empresario del transporte Marcelo Zbikoski trazó un diagnóstico crudo sobre el presente y el futuro del transporte público en la Argentina, al advertir que el modelo económico y regulatorio vigente “cambió la música y los pasos de baile” para empresas, usuarios y el propio Estado. En una extensa entrevista en Radio Republica, sostuvo que el país atraviesa el fin de un esquema sostenido por subsidios generalizados y atraso tarifario, con impactos directos en la sustentabilidad del servicio, la calidad de la flota y la viabilidad de las empresas, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Desde su mirada, el escenario actual obliga a revisar costos, decisiones de inversión y expectativas sobre el rol estatal. “El servicio de transporte público es apenas eso: un servicio. A tarifa de transporte público”, afirmó, al tiempo que remarcó que las empresas fueron contratadas para prestar un servicio específico, condicionado por ingresos reales que hoy no alcanzan a cubrir la estructura de costos.

Fin del modelo de subsidios: costos reales, tarifas y un sistema en deterioro

Zbikoski explicó que el sistema de transporte urbano funcionó de manera autosustentable hasta 2002, cuando “se sostenía solo con tarifa como único ingreso”. A partir de ese momento, y durante más de dos décadas, se consolidó un esquema de subsidios crecientes, que primero incentivó inversiones en flota y luego derivó en un proceso de congelamiento y atraso de compensaciones.

“El Estado no compensa, y cuando compensa lo hace con cinco meses de atraso y con una inflación del 211%”, señaló, al describir un proceso que, según su análisis, degradó progresivamente el servicio. Como resultado, se redujeron frecuencias, envejeció el parque automotor y aumentaron los reclamos de los usuarios. En el AMBA, precisó, la antigüedad promedio de la flota ronda los nueve años, con unidades que llegan a los 18 años de uso, una señal clara de descapitalización.

En términos de estructura de costos, detalló que entre el 51% y el 53% del valor del boleto corresponde a salarios, mientras que el combustible representa entre el 19% y el 20%. El resto se distribuye entre impuestos, mantenimiento y amortización. Bajo esas condiciones, estimó que el costo real de transportar a un pasajero debería ubicarse entre $4.000 y $5.000, según el tipo de servicio y la demanda de cada línea.

La conclusión es contundente: “No hay garantía de supervivencia del sistema hacia adelante. La idea del gobierno es que sobreviva el mejor”.

Misiones como excepción y el debate por la equidad del subsidio

En contraste con el AMBA, Zbikoski destacó que Misiones presenta una dinámica diferente. Según explicó, allí existe un esfuerzo compartido entre usuarios, gobierno provincial y municipios para sostener “la mejor calidad de servicio posible dentro del precio más razonable”. Sin embargo, reconoció que el margen es cada vez más estrecho y que ningún esquema puede escapar al impacto del costo del combustible y la presión impositiva.

El empresario cuestionó además el carácter regresivo del subsidio generalizado, al señalar que hoy el sistema subsidia por igual “a quien gana dos o tres millones de pesos y al desocupado”. Recordó que ya en 2012 y 2013 se planteó la idea de subsidios a la demanda a través de la tarjeta SUBE, pero nunca se implementó de manera efectiva. “Hoy sería más fácil que antes”, afirmó, aunque aclaró que todo depende del modelo de servicio público que definan las autoridades.

En ese marco, advirtió que el transporte perdió cerca de un 40% de pasajeros, desplazados hacia alternativas como Uber, Uber Moto y motos particulares, una tendencia que, según subrayó, tiene un fuerte impacto social y sanitario. “La gente que se sube a una moto está poniendo en riesgo su vida”, alertó, al vincular el crecimiento de estas modalidades con el aumento de accidentes y secuelas graves.

Infraestructura pendiente, ferrocarril y reforma laboral

Zbikoski también se refirió a proyectos inconclusos que podrían aliviar la presión sobre el transporte urbano, como el tren Posadas–Garupá. Aseguró que el material rodante está disponible y que las vías y estaciones fueron reparadas en 2020, pero que el servicio nunca se puso en marcha por la falta de una autorización formal de la Subsecretaría de Transporte Ferroviario, dependiente de la Secretaría de Transporte. “Falta solo un papel”, resumió, y sostuvo que el tren tendría impacto favorable en términos de movilidad y costos, siempre que se defina una tarifa viable.

En cuanto al uso de gas natural en colectivos, recordó que Misiones es la única provincia sin gasoducto, lo que obliga a transportar el combustible desde Córdoba. Señaló que hay cuatro colectivos a gas en etapa de prueba, bajo regulación de ENARGAS y la Secretaría de Energía, aunque el proceso demandará varios meses antes de una eventual expansión.

Finalmente, el empresario abordó el debate sobre la reforma laboral, al plantear que la rigidez actual encarece el servicio. Citó como ejemplo que un conductor que trabaja media hora debe cobrar ocho horas completas, aun cuando la demanda efectiva sea menor. “Tal vez no se necesita ocho horas de trabajo”, sostuvo, y propuso esquemas más flexibles que permitan contratar por horas reales, en blanco y con cobertura plena, reduciendo costos sin precarizar.

Un cambio estructural en marcha

El diagnóstico de Zbikoski se inscribe en un contexto más amplio de redefinición del rol del Estado y del financiamiento de los servicios públicos. Para el empresario, el mundo avanza hacia un modelo en el que “el adulto debe ser tratado como adulto”: quien quiere un mejor servicio, debe pagar por él. En ese escenario, el transporte público enfrenta una encrucijada: redefinir tarifas, subsidios y reglas laborales, o profundizar un deterioro que ya impacta en usuarios, trabajadores y empresas.

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Menos subsidios y más gasto, la canasta de servicios públicos del AMBA llegó a $173.480 en noviembre

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El costo de la canasta de servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) alcanzó en noviembre los $173.480, sin subsidios, lo que implica un incremento mensual del 1,8%. En términos interanuales, el gasto creció 30% respecto de noviembre de 2024 y acumula un aumento del 23% en lo que va de 2025, según el Reporte de Tarifas y Subsidios N.º 32 del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET). El ajuste se explica por aumentos tarifarios en electricidad, gas y transporte, sumados a variaciones en los niveles de consumo energético.

Tarifas en alza: energía, gas y transporte impulsan la suba mensual

El incremento del 1,8% en la canasta se originó en una combinación de movimientos tarifarios y cambios en la demanda de los hogares. En particular:

  • Gas natural: Cargo fijo: +3,5% y Cargo variable: +4% promedio
  • Energía eléctrica: Cargo fijo: +3,6% y Cargo variable: +3,8%
  • Transporte público: Boleto de colectivos (promedio ponderado): +6,6%

El informe detalla que, en el caso de la electricidad, el gasto total también se vio afectado por un aumento en las cantidades consumidas, mientras que en gas natural se registró una disminución en la demanda.

A nivel interanual, la canasta trepó 30% frente a noviembre de 2024, en un contexto donde las tarifas registraron sucesivas correcciones y los consumos se adaptaron a las variaciones estacionales.

Menos subsidios y mayor costo para los usuarios: el Estado cubre el 48% de los servicios

El Reporte N.º 32 subraya que la reducción real de subsidios alcanzó el 44% en el conjunto de los servicios analizados. Esta caída se desagrega en: Transporte público: recorte real de 20% y Energía: reducción real de 44%

Como resultado, los hogares del AMBA pagan tarifas que cubren, en promedio, el 52% de los costos, mientras que el Estado financia el 48% restante. La retracción en la asistencia fiscal modifica la estructura del gasto familiar y redefine la política de subsidios como variable macroeconómica central.

El recorte en subsidios, sumado a los aumentos tarifarios y a la recomposición parcial de los costos energéticos, explica la aceleración del gasto de los hogares a lo largo del año, con un acumulado del 23% en 2025.

Presión sobre el ingreso y redefinición de la política tarifaria

El encarecimiento de la canasta de servicios públicos tiene un impacto directo en los niveles de consumo del AMBA, la región más densamente poblada del país y donde las tarifas reguladas condicionan la evolución del ingreso disponible.

Los incrementos en electricidad, gas y transporte no solo afectan a los hogares, sino que también repercuten en sectores productivos intensivos en servicios públicos.
En paralelo, la reducción de subsidios apunta a disminuir el gasto fiscal, aunque tensiona el equilibrio entre sostenibilidad económica y accesibilidad tarifaria.

El comportamiento observado en noviembre refleja una tendencia que continuará sujeta a: cambios regulatorios del esquema de subsidios, evolución de los costos energéticos, estacionalidad en el consumo de electricidad y gas, y eventuales actualizaciones tarifarias durante el verano.

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Transporte en crisis: el costo real del colectivo cuadruplica la tarifa vigente en el AMBA

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Un informe privado advierte que el boleto de colectivo en el AMBA debería costar $1.713 sin subsidios, el sistema opera con una brecha de hasta 33%

El estudio de la Asociación Argentina de Empresas de Transporte Automotor (AAETA) encendió alertas en el sector: el costo real del boleto mínimo de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se ubica en $1.713,6 —casi cuatro veces más que la tarifa vigente de $451— y expone una estructura de subsidios que sostiene el funcionamiento del transporte urbano más grande del país.

Un sistema que cuesta más de $350 mil millones al mes y opera con pérdida estructural

El trabajo presentado en el “Índice Bondi – AMBA Septiembre 2025” detalla con precisión los costos operativos que enfrenta la red de colectivos que conecta a la Ciudad de Buenos Aires con 40 municipios bonaerenses.

La Secretaría de Transporte reconoce que el mantenimiento mensual del sistema demanda $265.779,10 millones, pero las empresas relevadas por AAETA advierten que el costo real asciende a $351.910,05 millones.

La diferencia —$86.130,94 millones— se explica, según el informe, por factores como pérdida de calidad del servicio, disminución de frecuencias, mayores costos de seguridad y rezago en la renovación de flota.

El diagnóstico confirma un dato estructural: el sistema opera bajo un esquema financiero deficitario, incluso con subsidios, y la brecha condiciona la prestación.

Boleto real vs. boleto vigente: una brecha insostenible que alcanza los $1.262 por pasajero

El informe evidencia una distancia crítica entre lo que paga el usuario y lo que efectivamente cuesta mover cada colectivo en el AMBA.

  • Boleto mínimo actual (julio 2025): $451,01
  • Costo real del boleto sin subsidios (IVA incluido): $1.713,6
  • Costo real sin IVA: $1.550,75

La compensación estatal más la recaudación por boletos vendidos suman $1.092,28, dejando una diferencia estructural de $458,47 por boleto, que deben afrontar las empresas para sostener la operación diaria.

El sistema transporta en promedio 227.205.932 pasajeros (media móvil de seis meses), lo que magnifica la brecha mensual.

AAETA advierte que esta diferencia no solo presiona la ecuación económica, sino que compromete directamente la renovación de unidades, la seguridad operativa y la frecuencia del servicio.

Un gráfico incluido en el estudio muestra que la brecha entre costo real y costo reconocido —con IVA— oscila entre 27% y 33%, según la jurisdicción: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires y Nación.

Un espejo del 90% del país y un debate que vuelve al centro de la agenda

AAETA remarca en su informe que, sin subsidios, el boleto del AMBA debería ubicarse en niveles similares a los que ya pagan los usuarios del interior —un dato que vuelve a tensionar la histórica discusión sobre asimetrías regionales en el financiamiento del transporte público.

En varias capitales provinciales el boleto urbano supera los $1.500 desde mediados de 2025, mientras que en otras jurisdicciones ronda los $1.800 e incluso los $2.000. En ese sentido, el estudio señala que, sin aportes estatales, el AMBA no sería la excepción, sino que convergería a valores “similares al 90% del país”.

La advertencia se produce en un momento clave, cuando el Gobierno nacional evalúa cambios en los esquemas de compensaciones y las provincias reclaman mayor equidad en la distribución de los subsidios, un tema que impacta en costos, competitividad y en la movilidad urbana de millones de personas.

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Misiones ajustó tarifas de transporte urbano y media distancia, pero preserva la gratuidad del BEEG

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Misiones actualiza las tarifas del transporte público, el Gobierno dispuso un aumento del 30,77% y garantiza la continuidad del Boleto Estudiantil Gratuito.

El Gobierno de Misiones oficializó una actualización del 30,77% en las tarifas del transporte público de corta y media distancia, que incluye tanto los servicios urbanos y suburbanos como los valores que el Estado abona a las empresas por el Boleto Estudiantil Gratuito Misionero (BEEG). La medida, formalizada mediante las Disposiciones N.º 115 y 116 de la Subsecretaría de Transporte, Puertos, Aeropuertos y Redes de Comunicación, busca compensar el aumento de los costos operativos del sector y garantizar la continuidad del servicio en toda la provincia.

Nuevo cuadro tarifario y alcance de la medida

Desde el 4 de noviembre de 2025, rige el nuevo esquema tarifario para los servicios de transporte público de pasajeros de corta y media distancia en Misiones.
El ajuste, del 30,77%, fue dispuesto a partir del análisis técnico de costos que enfrentan las prestatarias —combustible, repuestos, mantenimiento y salarios— y responde a la necesidad de asegurar la sustentabilidad económica del sistema.

El nuevo cuadro tarifario quedó fijado de la siguiente manera:

  • Servicio común en caminos sin pavimento: $99,80 por kilómetro.
  • Servicio común o semi directo en caminos pavimentados: $91,00 por kilómetro.
  • Servicio directo expreso: $119,00 por kilómetro.
  • Servicio directo diferencial: $127,60 por kilómetro.
  • Cargo por uso de terminal: $367,30.
  • Tarifa mínima: $1.700.
  • Encomiendas y exceso de equipaje: $604,40.

Las empresas disponen de 15 días hábiles para presentar ante la Subsecretaría los cuadros tarifarios actualizados en carácter de declaración jurada. Además, las tarifas deberán redondearse al múltiplo de $0,10 más próximo, conforme al criterio técnico de aplicación uniforme en todo el territorio provincial.

El Boleto Estudiantil Gratuito se mantiene sin costo para los usuarios

De forma paralela, la Disposición N.º 116 establece un ajuste equivalente del 30,77% en el valor que el Estado provincial paga a las empresas de transporte por los viajes del Boleto Estudiantil Gratuito Misionero (BEEG).
Este beneficio —regulado por la Ley VI N.º 189— garantiza que los estudiantes de todos los niveles educativos puedan trasladarse de manera gratuita, y su financiamiento se mantiene íntegramente a cargo del Estado.

La medida abarca tanto el Sistema Integrado de Transporte Urbano y Metropolitano del área Posadas–Garupá–Candelaria como a los municipios del interior adheridos al programa. De este modo, el aumento no afectará a los beneficiarios, sino que busca sostener la operatividad de las líneas de transporte ante el incremento de los costos de servicio y la inflación general.

En términos presupuestarios, el ajuste implica una actualización del subsidio provincial que se abona mensualmente a las empresas, con el objetivo de preservar la regularidad y cobertura del BEEG, un programa que en 2025 superó los 250 mil beneficiarios activos entre estudiantes de niveles inicial, primario, secundario, terciario y universitario.

Equilibrio entre accesibilidad y sostenibilidad del sistema

El Ministerio de Coordinación General de Misiones —a través de la Subsecretaría de Transporte— remarcó que la actualización tarifaria busca mantener el equilibrio entre la accesibilidad del servicio para los usuarios y la viabilidad económica de las prestatarias.
En un contexto nacional caracterizado por la reducción de subsidios al transporte y la suba sostenida de costos, la provincia optó por una medida de ajuste moderado, acompañada por la preservación de las tarifas sociales y programas de inclusión, como el BEEG.

De acuerdo con fuentes oficiales, esta política tarifaria “procura evitar la degradación del servicio público esencial y garantizar la conectividad de las comunidades urbanas y rurales”, preservando al mismo tiempo la sustentabilidad del sistema de transporte de pasajeros.

Impacto sectorial y proyección

El sector transportista misionero viene atravesando un proceso de readecuación económica, condicionado por el encarecimiento del combustible, la actualización salarial del personal y los costos de mantenimiento de unidades.
La nueva estructura tarifaria representa, según estimaciones del organismo provincial, una recomposición parcial de ingresos que permitirá sostener las frecuencias mínimas y los recorridos intermunicipales, particularmente en zonas rurales y de baja densidad poblacional.

El Gobierno provincial anticipó que continuará monitoreando la evolución de los costos operativos y la situación macroeconómica para definir futuros ajustes. Asimismo, reafirmó su compromiso con la planificación de un sistema de transporte eficiente, inclusivo y ambientalmente sostenible, alineado con los objetivos de desarrollo provincial.

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Tarifas nacionales de transporte público, ¿cómo se posiciona Misiones?

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Misiones se posiciona en séptimo lugar de tabla en el ranking de tarifas de transporte urbano ($110) si se consideran únicamente las vigentes en las capitales provinciales, siendo la más barata la del Área Metropolitana de Buenos Aires –primer anillo o AMBA 1- ($52,96), en contraposición a la de Santa Fe ($185) como la más cara. 

Cabe indicar que, de los más de $60.000 millones disponibles por el Estado Nacional para atender subsidios para mantener las tarifas, poco más del 86% lo destina al Área Metropolitana de Buenos Aires, mientras que casi el 14% lo distribuye entre todas las provincias del interior.

Ahora bien, vale aclarar que, si se considera las tarifas vigentes en las diferentes localidades de Misiones, la tarifa media es de $116, lo que equivalen a USD 0,32 (oficial). Esto es prácticamente la mitad de lo que costaba la tarifa de transporte urbano (en USD) en los 90´s en la Capital Provincial. 

Así, considerando las principales urbes, Posadas se ubica entre las tarifas de transporte más baratas de la provincia, estando todas éstas por debajo de la media. 

Estos últimos tres Municipios conforman el área metropolitana de Posadas y forman parte de un sistema integrado de transporte que admite a sus usuarios realizar trasbordos en terminales de transferencia sin necesidad de abonar un nuevo pasaje

Por su parte, y en contraposición, la tarifa más cara es la de Apóstoles (operada por Río Uruguay SA), con un costo de $200 por viaje, transitando también distancias y recorridos significativamente inferiores a las del área metropolitana de Posadas. 

Ahora, si se tiene presente que la tarifa más cara entre las diferentes capitales provinciales es la de Santa Fe con $185, el costo del pasaje en Apóstoles la convertiría en la más elevada del país.  

Comparando tarifas, lo lógico sería una correlación entre tarifas y población, pues este último sirve de parámetro de la demanda potencial del servicio de transporte público. Así, una población mayor admitiría dividir costos entre mayor número de usuarios. 

Con esto presente, se exponen en el cuadro de la derecha los datos del último censo poblacional en Misiones (fuente: INDEC) y, si bien la información está disponible por departamento, no así municipios ni cabeceras, sirve de parámetro comparativo. 

Dejando a un lado el departamento Capital, cuya tarifa se encuentra entre las más bajas y tiene la mayor población, nótese que, por ejemplo, Iguazú posee una población 88% más que Puerto Rico y un 8% más que Eldorado, no obstante, entre todos éstos la tarifa es de $120. 

Caso similar ocurre con Apóstoles, cuya población supera en un 2% a la de L. N. Alem, y sin embargo aquella cuenta con una tarifa 33% más cara en relación a ésta última. 

Considerando un caso más extremo, es posible indicar además que Apóstoles posee un 43,3% más de población que Candelaria, pero comparando las tarifas urbanas entre ambas, la de aquella resulta ser un 70% más elevada en relación a la vigente en comparación a la de la antigua capital misionera.

Evidentemente, la correlación negativa entre población y tarifa no es tan cierta en Misiones, al menos no en Iguazú y Apóstoles, donde las tarifas son proporcionalmente más elevadas en relación a otras localidades con población semejante. Los últimos incrementos tarifarios en esas localidades fueron del 50% y 54% respectivamente.

Un dato comparativo marca la diferencia: mientras que con el equivalente al precio del paquete de kilo de yerba se pueden realizar en Posadas casi 18 viajes, en Apóstoles se harían sólo ocho. 

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