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Trump adelantó que este domingo se firmará el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que está prevista la firma de un acuerdo de paz con Irán el domingo y la reapertura del estrecho de Ormuz justo después de eso.

“Está planeado que se firme el acuerdo mañana, e inmediatamente después de eso, el estrecho de Ormuz estará abierto para todos”, publicó Trump en Truth Social.

El comentario del mandatario norteamericano llega luego de que el gobierno de Pakistán -que actúa como mediador entre ambos países- señalara que el acuerdo podría firmarse en las próximas 24 horas.

“Estamos más cerca que nunca de un acuerdo de paz. Con la finalización probablemente en las próximas 24 horas, Pakistán se prepara para la firma electrónica del acuerdo inmediatamente después, seguida de conversaciones técnicas la próxima semana”, afirmó el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, en un mensaje en la red social X.

Al respecto, Trump afirmó que Irán renunció a sus ambiciones de tener un arma nuclear y agregó que “no habrá intercambio de dinero” entre los países.

“Ya no quieren un arma nuclear, ni la tendrán, ya sea mediante compradesarrollo o cualquier otra forma de adquisición. Nuestra relación con Irán es muy diferente y mucho mejor que la que tuvieron administraciones anteriores. A diferencia de los cientos de miles de millones de dólares que Obama les entregó, incluidos US$1.700 millones en efectivo contante y sonante, no habrá intercambio de dinero”.

El presidente estadounidense adelantó que entrarán en territorio iraní “cuando todo esté en calma” para recuperar el uranio y luego lo destruirán de manera definitiva, ya sea en Irán o en los Estados Unidos.

Sin embargo, Trump lanzó una advertencia en caso de que no lleguen a firmar el tratado de paz pactado para el domingo: dijo que poseen una “alternativa definitiva” para usar contra Irán, haciendo alusión a una nueva ofensiva contra el país de Oriente Medio.

“Esperamos trabajar junto a Irán y a todo Oriente Medio durante muchos años en el futuro. Ojalá todo este proceso se desarrolle de forma rápida, sencilla y sin contratiempos”, concluyó el presidente en su red social.

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El Departamento de Justicia de Trump aprueba la fusión de Paramount y Warner Bros

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El Gobierno de Trump dio luz verde para que Paramount Skydance tome control de Warner Bros. Discovery en una megafusión que remodelará Hollywood.

La aprobación del viernes por la tarde por parte del Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés), aunque esperada, fue un paso clave en la búsqueda de Paramount de adquirir CNN, HBO, el estudio cinematográfico Warner Bros. y otros activos de Warner Bros. Discovery.

El DOJ dijo en un comunicado que “no es probable que la transacción resulte en perjuicio para la competencia o para los consumidores estadounidenses, incluso con respecto a: (1) video en streaming bajo demanda (“SVOD”); (2) televisión lineal; y (3) desarrollo de estudios, producción o distribución de películas para estreno en salas”.

Paramount dijo que estaba agradecida al Departamento de Justicia por la “revisión exhaustiva”, y añadió: “Seguimos centrados en completar la transacción lo antes posible y en ofrecer sus beneficios a los consumidores, a los creadores y a la industria del entretenimiento en su conjunto”.

Paramount y Warner Bros. Discovery (también conocida como WBD) aún enfrentan una posible demanda por parte de una coalición de fiscales generales estatales que han dicho que el Gobierno de Trump está dejando de hacer cumplir la ley antimonopolio.

La acción legal a nivel estatal podría ralentizar el proceso de fusión, aunque ejecutivos de Paramount dicen que tal demanda carecería de fundamento.

Un portavoz del fiscal general de California, Rob Bonta, dijo en respuesta a la decisión del DOJ que “la fusión de Warner Bros y Paramount sigue bajo investigación por parte del Departamento de Justicia de California”.

Las empresas también siguen a la espera de revisiones clave por parte de la Unión Europea y el Reino Unido. Los reguladores allí están examinando si el acuerdo podría perjudicar la competencia.

Paramount dice que el acuerdo es “fundamentalmente procompetitivo”. En cuanto a la perspectiva de tomar el control de CNN, que ha generado alarmas entre grupos de libertad de prensa, la empresa dice que se está comprometiendo a “invertir en el futuro del periodismo, no a disminuirlo”.

Paramount ha buscado asegurar todas las aprobaciones necesarias y tomar el control de WBD en el tercer trimestre del año, es decir, para finales de septiembre. Internamente, los líderes de Paramount han hablado de la posibilidad de superar todos los obstáculos en julio, aunque el calendario de las revisiones europeas hace que eso sea poco probable.

La audaz oferta por WBD —que es muchas veces más grande que Paramount— ha sido una fuente de controversia durante meses, en parte debido a los estrechos vínculos de Paramount con el presidente Donald Trump y a los esfuerzos percibidos de la empresa por ganarse el favor de su Gobierno.

El acuerdo está financiado por el aliado de Trump Larry Ellison, el multimillonario cofundador de Oracle, cuyo hijo David Ellison se convirtió en CEO de Paramount mediante una fusión el año pasado.

Los críticos del acuerdo con WBD han señalado la reestructuración de CBS News por parte de Paramount y programas como “60 Minutes” —durante mucho tiempo un objetivo de la ira de Trump— como evidencia de la disposición de la empresa a acomodarse a la presión política.

Bruce Springsteen criticó a Paramount por complacer a Trump en la cadena insignia de la empresa, CBS, durante uno de los últimos episodios de “The Late Show with Stephen Colbert” el mes pasado. Después de criticar a Trump, Springsteen dijo: “Larry y David Ellison sienten que necesitan besarle el c**o para conseguir lo que quieren”.

Ejecutivos de Paramount han desestimado en privado esa narrativa, aunque los Ellison han dicho poco sobre el asunto en público.

Trump ha comentado públicamente sobre Paramount a lo largo del proceso, a veces retratando a los Ellison como sus amigos y expresando específicamente interés en que la familia se haga cargo de CNN. “Es imperativo que CNN sea vendida”, dijo Trump en diciembre, cuando Netflix estaba ganando en una compleja guerra de ofertas por los activos. Los comentarios indicaron que prefería la oferta de adquisición hostil de Paramount.

Paramount se impuso en febrero, y luego comenzó el proceso de revisión regulatoria.

A finales de abril, Paramount celebró una cena inusual en Washington con Trump, miembros de su gabinete y un puñado de periodistas y ejecutivos de CBS News. Entre los invitados: el jefe del Departamento de Justicia, el secretario de Justicia interino Todd Blanche, y el presidente de la FCC, Brendan Carr.

En mayo, la revisión del acuerdo por parte del Departamento de Justicia avanzó a buen ritmo, con declaraciones juradas de algunos ejecutivos de Paramount y una larga reunión con David Ellison.

El interrogatorio estuvo a cargo de empleados de carrera, no de designados por Trump, dijo a CNN una persona familiarizada con el proceso.

Aun así, toda la revisión regulatoria estuvo empañada por acusaciones de favoritismo político y amiguismo. Numerosos legisladores demócratas han prometido investigar asuntos relacionados con Paramount y Trump si su partido prevalece en las elecciones de mitad de mandato.

“Agradecemos la exhaustiva revisión de esta transacción por parte del Departamento de Justicia, así como el trabajo de las otras agencias que han completado sus revisiones y han otorgado su aprobación hasta la fecha”, dijo Paramount este viernes. “Este acuerdo favorece la competencia, dando como resultado una empresa más sólida y mejor posicionada para competir contra plataformas tecnológicas dominantes en una industria cada vez más definida por la intensa competencia por las audiencias, el talento, la tecnología y la inversión”.

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Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra Irán

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Por segunda noche consecutiva, el ejército estadounidense atacó el miércoles “múltiples objetivos” en Irán por orden del presidente Donald Trump, según una publicación del Comando Central de Estados Unidos.

“Las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) comenzaron a lanzar ataques adicionales de autodefensa hoy a las 17:15 (hora del este) contra múltiples objetivos en Irán, siguiendo instrucciones del Comandante en Jefe”, informó el CENTCOM en un comunicado.

“Los ataques responden a la agresión continua e injustificada de Irán”, agrega.

Previamente, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que el ejército estadounidense “estará ocupado esta noche” en Irán, durante unas declaraciones tras su visita al cuartel general del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) en Tampa, Florida.

“El Comando Central estará muy ocupado esta noche porque el presidente (Donald) Trump dijo que atacaremos a Irán con dureza, y así será. Porque Irán tiene la oportunidad de llegar a un buen acuerdo, un gran acuerdo para formalizar lo que dijeron estar dispuestos a hacer, y no lo han estado”, dijo Hegseth a los periodistas, reportaron las cadenas CNN y CBS News.

Poco después del anuncio de ataques, medios oficiales de Irán informaron que se escucharon explosiones en las zonas de Minab y Sirik, jurisdicciones del sur de Irán cercanas al estrecho de Ormuz.

Los medios iraníes también reportaron que los sistemas de defensa aérea en Asaluyeh fueron activados, aunque añadieron que hasta el momento no se ha producido ningún ataque enemigo en este importante centro energético, que alberga refinerías y complejos petroquímicos. Asaluyeh es una ciudad y puerto de la provincia de Bushehr, en el sur de Irán, ubicada en la costa norte del golfo Pérsico

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El dinero y el machismo están socavando Estados Unidos

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Los drones han transformado rápidamente la guerra moderna. El ejército estadounidense, la fuerza más sofisticada y mejor equipada de la historia, ha sido humillado por Irán, en gran parte gracias al uso eficaz que este país hace de drones de bajo costo para amenazar el transporte marítimo, la producción de energía e incluso las bases estadounidenses. Mientras tanto, la creciente superioridad de Ucrania en la guerra con drones le otorga cada vez más ventaja sobre Rusia. Recordemos que, no hace mucho, la ultraderecha estadounidense celebraba la actitud machista de Putin y su supuesta invencibilidad militar.

Ante este giro radical de los acontecimientos, ¿no debería Estados Unidos estar deseoso de cerrar un acuerdo sobre drones con Ucrania, beneficiándose de su tecnología y experiencia?

Al parecer, no. Según The Hill , Donald Trump ha estado dilatando el acuerdo, citando a analistas militares estadounidenses que afirman no comprender la demora y estar desconcertados. Pero supongo que no son sinceros y prefieren evitar decir lo obvio. De hecho, la renuencia de Trump a cerrar un acuerdo que claramente beneficiaría el interés nacional de Estados Unidos no tiene ningún misterio.

Enseguida abordaré lo obvio. Primero, permítanme hacer un breve paréntesis sobre algo que parece no tener relación, pero que en realidad ayuda a explicar la aversión a los drones: la hostilidad de esta administración hacia las energías renovables y su desesperado, infructuoso y derrochador intento de reactivar la industria del carbón.

Hubo un tiempo en que la consigna de “perforar, perforar, perforar” se podía presentar como una postura realista y pragmática. ¿Alguien recuerda el Grupo de Trabajo de Energía de Cheney ? Sin embargo, en los últimos años, la drástica disminución del costo de la energía solar, la energía eólica y las baterías —que resuelven el problema de que el sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla— ha convertido a las energías renovables en la forma más rentable de generar electricidad. Por el contrario, el carbón es completamente inviable. Estas son las estimaciones de la Comisión Federal Reguladora de Energía sobre las adiciones de capacidad de las empresas de servicios públicos en 2025:

Sin embargo, Trump está intentando bloquear los proyectos de energías renovables por todos los medios posibles y acaba de invocar la autoridad propia de tiempos de guerra para gastar 700 millones de dólares en subvencionar nuevas centrales eléctricas que utilizan carbón “limpio y hermoso”.

¿Por qué? Parte de la respuesta radica en el poder económico. Los intereses de la industria de los combustibles fósiles apoyaron enormemente a Trump en 2024. De hecho, la presidencia de Trump es el resultado de miles de millones de dólares gastados por los hermanos Koch y otros para corromper y debilitar las instituciones políticas estadounidenses, incluida la Corte Suprema. Su recompensa es una política contraria a las energías renovables y a favor de los combustibles fósiles, junto con la derogación de la Ley de Derechos Electorales y la aprobación del Proyecto 2025.

¿Cuál es la otra parte? La energía limpia se ha convertido en un fantasma en las guerras culturales: la minería y la quema de carbón se consideran actividades “masculinas”, mientras que la energía renovable se presenta como algo progresista y afeminado. Los hombres de verdad no se preocupan por la neumoconiosis ni por las partículas en suspensión, y mucho menos por el cambio climático.

Así pues, la combinación de grandes sumas de dinero y egos masculinos frágiles impulsa el Síndrome de Desorden Ecológico. Y lo mismo ocurre con el desastre de Irán y la negativa a aprender de la catástrofe recurriendo a Ucrania.

¿Por qué Estados Unidos estaba tan poco preparado para la amenaza de los drones iraníes, a pesar de los evidentes éxitos de los drones ucranianos contra Rusia? Bueno, mientras los periodistas de investigación profundizan en la historia, les instaría a que… seguir el rastro del dinero.

Estados Unidos cuenta con una enorme y muy rentable industria de defensa, dedicada a un conjunto de tecnologías que están quedando obsoletas rápidamente, como los misiles Patriot de 4 millones de dólares, cuya fabricación lleva años, que se utilizan para derribar drones Shahed de 35.000 dólares que se pueden fabricar en meses.

Por lo tanto, no sería sorprendente que los intereses de la industria de defensa estén desempeñando un papel importante en la negativa del gobierno de Trump a admitir que las reglas de la guerra han cambiado, del mismo modo que las empresas de combustibles fósiles han hecho campaña contra las nuevas realidades de la tecnología energética. Al fin y al cabo, un acuerdo con los ucranianos expertos en drones significaría menos dinero para los contratistas de defensa estadounidenses.

Si bien esto es especulativo, sabemos que el reconocimiento de la revolución de los drones en la guerra por parte de Trump y su círculo íntimo requeriría que abandonaran su fantasía de poder militar machista. Pete Hegseth ha estado purgando a las fuerzas armadas de oficiales capaces —especialmente negros y mujeres— a quienes considera insuficientemente leales a Donald Trump. Sin embargo, más allá de las pruebas de lealtad, ha exaltado la importancia del ” espíritu guerrero ” y la aptitud física, como si estuviera liderando a los 300 espartanos en lugar de a un ejército de alta tecnología en la era de los drones y la guerra electrónica.

Es cierto que Hegseth, quizás escarmentado por su rotundo fracaso en Irán —¿por qué sigue en el cargo?—, admitió recientemente que Estados Unidos ha aprendido de Ucrania. Pero reconocer que su concepción de la guerra era completamente errónea sería un paso demasiado lejos para él.

Asimismo, Trump siente fascinación por las armas grandes y costosas como símbolos de virilidad y poder. Sigue impulsando la construcción de gigantescos acorazados de la ” clase Trump “, a pesar de que serían presa fácil en una guerra moderna. Basta con preguntar a los ucranianos, que han utilizado misiles y drones navales para obligar a la otrora poderosa Flota del Mar Negro rusa a refugiarse en un búnker fortificado. Pero Trump no quiere renunciar a sus fantasías.

Y se muestra especialmente reacio a aprender de Ucrania. Al fin y al cabo, le cortó la ayuda a Ucrania en un arrebato de ira por la merecida reputación de heroísmo de Zelenskyy, solo para quedar humillado por la negativa de Ucrania a perder la guerra. Admitir que necesita la ayuda ucraniana sería una humillación aún mayor.

Como ya he dicho, no hay misterio alguno sobre por qué Trump se niega a cerrar un acuerdo de drones con Ucrania. No le importa el interés nacional. Tanto en estrategia militar como en política energética, Trump está traicionando a Estados Unidos en aras del dinero y el machismo.

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Replanteando el libre comercio

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Por Kim Ruhl / F&D FMI – En lo que respecta al comercio internacional, los países siempre han sopesado la eficiencia económica frente a la seguridad nacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, promovieron el libre comercio internacional mediante aranceles bajos, creyendo que era tanto económicamente eficiente como políticamente estabilizador. El comercio mundial se triplicó como cuota del PIB entre 1950 y su máximo en 2008, con aproximadamente la mitad de este comercio en bienes intermedios, reflejando la importancia de las relaciones de producción transfronterizas. Aunque el conflicto continuó, no hubo guerras a escala global como las que caracterizaron la primera mitad del siglo XX. La globalización y la estabilidad habían prevalecido.

El mundo está ahora reevaluando el papel de la interconexión económica en los asuntos globales, consciente de que más interconexión implica más dependencias que las naciones adversarias pueden aprovechar para imponerse con la suya en otras áreas de las relaciones internacionales. Las economías resilientes deben ser la respuesta. Un país debe tener acceso a los recursos que necesita para librar una guerra prolongada. Debe contar con un suministro fiable de medicamentos, microchips, minerales críticos y otros insumos vitales, independientemente de la alineación global cambiante. Y debe ser capaz de aumentar rápidamente la producción ante una emergencia como la COVID-19.

En Estados Unidos, la administración del presidente Donald Trump está trabajando para reducir riesgos en las cadenas de suministro y fortalecer la capacidad nacional en industrias clave para mejorar la resiliencia económica. Esto implica una modificación de la política de apertura casi incondicional que caracterizó el pasado.

Estas políticas, en algunos casos, reducirán la eficiencia económica en comparación con un mundo en el que ignoramos el riesgo geopolítico. Estos son los costes necesarios de la resiliencia. La modelización económica que reconoce el equilibrio puede guiar a los responsables políticos. El reto es minimizar los costes y garantizar que no se aplique un proteccionismo burdo bajo el pretexto de la seguridad nacional.

Décadas de fragilidad

Durante décadas, el comercio y la inversión internacionales avanzaron en gran medida sin control. En busca de eficiencias, las cadenas de suministro —y industrias enteras— se trasladaron al extranjero, a sus ubicaciones de menor coste. La política comercial jugó un papel, al igual que los avances tecnológicos en comunicaciones, transporte y logística que hicieron viables las relaciones de producción a larga distancia. Las diferencias en los estándares medioambientales y laborales incentivaron a las empresas a trasladar la producción a lugares que valoraban menos el medio ambiente y los derechos de los trabajadores.

El orden internacional liderado por Estados Unidos proporcionó la estabilidad que permitió que estas complejas redes prosperaran. A medida que las cadenas de suministro se estiraban y concentraban, se acumulaban fragilidades. Estas fragilidades siempre estuvieron presentes, pero a menudo se manifestaban de formas limitadas o idiosincráticas.

Una serie de eventos recientes aumentó la conciencia sobre estas vulnerabilidades y renovó el interés en cómo encajan la economía y la seguridad nacional.

Las interrupciones en las cadenas de suministro por COVID-19 dejaron claro a todos que bienes críticos—productos como farmacéuticos, semiconductores y suministros médicos—provenían de un puñado de países y que las grandes interrupciones eran tanto posibles como dolorosas. Las vulnerabilidades de la cadena de suministro sorprendieron a algunas empresas. Una encuesta de Deloitte reveló que solo el 15 por ciento de los directores de compras podía ver los riesgos más allá de sus proveedores directos.

La dependencia de Europa de la energía rusa recordó al mundo la idea largamente entendida de que la integración económica puede unir a los países con una contención mutua, pero también produce influencia. En 2022, Rusia representó el 27 por ciento de las importaciones de petróleo de la UE y el 45 por ciento de las importaciones de gas, según la Comisión Europea. Para 2025, Rusia representaba el 3 por ciento de las importaciones de petróleo y el 13 por ciento de gas. El desacoplamiento de la energía rusa se produjo a costa de precios más altos y un crecimiento económico más lento. Las facturas energéticas más altas redujeron los ingresos en unos 1.000 € por persona en 2021–22, estima la Comisión.

Los controles chinos de licencias de exportación impuestos en abril de 2025 provocaron una escasez de tierras raras y derivados que amenazaron con cerrar las líneas de producción de automoción, defensa, electrónica y otras en Estados Unidos y otros lugares. Seis meses después, China amenazó con ampliar el alcance y la escala de sus controles de exportación, recordando de forma contundente a Estados Unidos su vulnerabilidad.

Estados Unidos debe ahora enfrentarse a los riesgos para la seguridad nacional que acompañan a cadenas de suministro clave dominadas por sus adversarios. Las consideraciones geopolíticas sobre lo que comerciamos y con quién comerciamos se han convertido en una prioridad.

Esto no rechaza la ventaja comparativa ni las ganancias del comercio; Es un reconocimiento de que el libre comercio no siempre es apropiado. El libre comercio en mercados bien funcionales sigue siendo el ideal y debe buscarse siempre que sea posible, especialmente con aliados. Sin embargo, muchos de los problemas que enfrenta Estados Unidos son resultado de fuerzas deliberadas no mercantiles, que distorsionan la producción y el consumo a pesar de los bajos tipos arancelarios predominantes.

Fuerzas peligrosas

La dirección estratégica del Estado, las subvenciones, la represión financiera, el proteccionismo y el arbitraje regulatorio son fuerzas políticas, no fundamentos económicos. Estas políticas son especialmente peligrosas cuando se aplican por grandes países adversarios. El pensamiento económico debe tener en cuenta más de estas fuerzas, y los economistas pueden aumentar su implicación con ellas.

Los responsables políticos necesitan marcos para analizar las consideraciones estratégicas de sus elecciones. ¿Una política genera influencia para Estados Unidos o vulnerabilidad? ¿Cómo podemos identificar qué bienes deben controlarse por razones de seguridad nacional evitando un proteccionismo innecesario? ¿Qué productos deben obtenerse en el país y cuáles pueden importarse de aliados? ¿Cómo reactivamos una industria nacional de la forma más eficiente posible? Quizá lo más importante sea el desarrollo de herramientas que identifiquen claramente los compromisos entre la eficiencia económica y los objetivos estratégicos.

Los economistas ya disponen de muchas de las herramientas analíticas necesarias, y estas pueden informar a los responsables de la toma de decisiones sobre los sacrificios y consecuencias no deseadas de las políticas. Los aranceles y sanciones son quizás las palancas de política más estudiadas, pero los mínimos de precios, los almacenes, las restricciones a la exportación y los acuerdos de inversión son solo algunos de los instrumentos políticos relevantes disponibles. La política fiscal, la política industrial y la infraestructura regulatoria pueden parecer política interna, pero también son instrumentos de la diplomacia económica y deben estudiarse en ese contexto.

Siempre ha habido economistas estudiando geoeconomía, y se está realizando más trabajo. Las conferencias emblemáticas de la Oficina Nacional de Investigación Económica y la Asociación Americana de Economía incluyen regularmente sesiones sobre temas geoeconómicos. Lo mismo está ocurriendo en círculos académicos y de políticas públicas en el extranjero. La investigación económica tiende a ir por detrás de los grandes eventos de rápido desarrollo, pero se pone al día rápidamente.

Un nuevo enfoque

Este es el comienzo de un cambio de enfoque a largo plazo y de gran alcance para responsables políticos y analistas. El campo de la geoeconomía es total, extendiéndose más allá del comercio internacional y la seguridad nacional. Controlar las redes internacionales de pagos y el dólar son fortalezas geopolíticas para Estados Unidos, pero los países no alineados, tras haber aprendido una lección de las sanciones a Rusia, están creando redes alternativas de pago y encontrando formas de aislarse de una posible pérdida de acceso al sistema financiero liderado por Estados Unidos.

Los países compiten por cerrar activos minerales críticos en todo el mundo, a veces compitiendo con aliados por los recursos. Tecnologías que definen el futuro como la IA, la computación cuántica y la biotecnología están en juego y seguirán siendo sujetas a políticas, tanto buenas como malas.

El cambio necesario no ocurrirá rápidamente. Redirigir las cadenas de suministro y reubicar la producción entre países llevará décadas. A corto plazo, los cambios en la política pueden hacer que los precios suban, que algunos bienes escaseen y requieran inversiones costosas. Estos costes a corto plazo existen, incluso si el objetivo a largo plazo merece la pena. La estructura de la democracia estadounidense genera complicaciones adicionales. El compromiso con una política a largo plazo es difícil cuando una administración futura puede deshacer la política de sus predecesoras, especialmente cuando se acumulan los costes a corto plazo.

Un mundo cambiante ha devuelto a los compromisos entre eficiencia económica y seguridad nacional al centro del pensamiento político. Una reevaluación clara de la seguridad nacional es bienvenida, pero no debemos abandonar los principios económicos que han hecho grande la economía estadounidense, especialmente los mercados libres y competitivos. Encontrar el equilibrio adecuado requiere un esfuerzo continuo por parte de los responsables políticos y de los investigadores que los apoyan.

KIM RUHL  titular de la Cátedra Curt y Sue Culver de Economía en la Universidad de Wisconsin–Madison y fue miembro del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca desde febrero de 2025 hasta febrero de 2026.

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