Ucrania

La UE le otorga a Ucrania y Moldavia el estatus de países candidatos a la adhesión

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Los países de la Unión Europea (UE) acordaron hoy conceder a Ucrania y Moldavia el estatus de candidatos a la adhesión al bloque, una decisión adoptada en tiempo récord por la invasión rusa.

De esta forma, los jefes de Estado y Gobierno de los 27 Estados miembro abrieron un complejo proceso que puede llevar varios años hasta concretarse, pero que marca su apoyo a Kiev frente a la guerra.

“Es un momento único e histórico en las relaciones entre Ucrania y la UE”, tuiteó el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, y agregó que “el futuro de Ucrania se encuentra en el seno de la UE”.

“Esta decisión nos fortalece a todos. Fortalece a Ucrania, Moldavia y Georgia, frente al imperialismo ruso. Y fortalece a la UE. Porque demuestra una vez más al mundo que estamos unidos y somos fuertes frente a las amenazas externas”, escribió en la misma red social la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Georgia, otra exrepública soviética que también aspira a entrar en la UE, todavía deberá avanzar en sus reformas para alcanzar el estatus de país candidato, decidió la cumbre del bloque.

La cumbre de Bruselas fue la primera de tres que se celebrarán en una semana en Europa, que pondrán a prueba el grado de unidad de Occidente para apoyar a Ucrania en medio de tensiones geopolíticas en aumento y del creciente impacto económico del conflicto.

Del domingo al martes, los líderes del Grupo de los Siete (G7) protagonizarán su cumbre anual en Alemania y, tras ella, los gobernantes de la OTAN se reunirán en España para debatir, en medio de diferencias, el ingreso de Finlandia y Suecia.

El caso de adhesión de Ucrania reaviva la frustración de países de los Balcanes Occidentales que desde hace años son candidatos a ingresar a la UE y cuyo proceso de adhesión chocó con escollos difíciles de salvar.

Macedonia del Norte, Albania, Montenegro y Serbia llevan varios años esperando, sin grandes avances en su adhesión al bloque, el mismo bloque que no esconde la prisa en conceder el estatuto de país candidato a Ucrania y a Moldavia.

Líderes de la UE y de los Balcanes occidentales mantuvieron hoy una reunión en Bruselas, que terminó sin que haya sido posible verificar cualquier avance.

“No hemos obtenido nada”, resumió el Alexandar Vucic, presidente de Serbia, tras el encuentro.

En tanto, el primer ministro de Albania, Edi Rama, dijo que la situación actual es “verdaderamente muy, muy preocupante”. “Lo siento por la UE”, añadió.

“Macedonia del Norte es candidato desde hace 17 años, si no perdí la cuenta. Albania, desde hace ocho. De forma que bienvenida, Ucrania. Es bueno que se le reconozca a Ucrania el estatus. Pero espero que los ucranianos no se hagan ilusiones”, expresó el líder albanés.

Albania y Macedonia del Norte están frustrados porque Bulgaria ha usado su estatus de miembro de la UE para bloquear sus adhesiones. Los tres son países de la OTAN.

Bulgaria tiene una disputa con Macedonia del Norte relativa a cuestiones étnicas y lingüísticas, y esa pulseada ha trabado también el proceso de adhesión de Albania, porque la UE considera a los tres dentro del mismo paquete.

“Es una vergüenza que un país de la OTAN, Bulgaria, secuestre a dos países de la OTAN, Albania y Macedonia del Norte, en medio de una guerra en el patio de Europa, mientras los otros 26 países permanecen sentados en demostración de impotencia”, dijo Rama.

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, dijo en Bruselas que la regla que requiere la aprobación unánime de los actuales miembros de la UE “es un gran problema” a la hora de tomar decisiones.

“Por lo tanto, tenemos que pensar cómo tomamos decisiones en la UE, porque no podemos seguir con un solo país que bloquea durante meses y meses”, agregó.

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Denuncian que la guerra de Ucrania se financia con el narcotráfico mientras la ONU mira para un costado

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Escribe Mariela Blanco – Premios Nobel y ciudadanos por la paz exigen que la ONU deje sin efecto el poder de veto de las potencias mundiales para terminar con la guerra de Ucrania. Exigen parar la guerra y que se llegue a soluciones diplomáticas a pesar de que EEUU y Rusia quieran seguir la escalada de muerte. Alertan por el peligro de China y Corea del Norte. Reclaman que Europa deje de mandar armas a Ucrania.

Coordinado por el Secretario General de las Asambleas Globales ciudadanas por la Paz, Dr. Carlos Ferreyra, las más destacadas voces defensoras de la paz, la democracia y los derechos humanos, debatieron las acciones a seguir para exigirle a las Naciones Unidas que cumpla con la democracia ciudadana que marca la Carta Orgánica.

En el encuentro virtual participaron Unidos por la Paz, Espacio Global de Premios Nobel, Ex Funcionarios de Naciones Unidas, Ciudadanos Laureados por su lucha por la Paz, y Organizaciones Sociales Internacionales como Madres de Plaza de Mayo, LF, Suspenso al Racismo de España, Marea Blanca de Europa, Alianza Clima Vida  y Salud Internacional, asamblea de reflexión sobre la coyuntura de guerra e incertidumbre que vive el planeta.

En ese sentido Ferreyra expresó que “a pesar de que los medios hegemónicos se niegan a mostrarlo, tanto en EEUU, como en el resto de los países occidentales, los Ciudadanos están mayoritariamente en contra de esta guerra entre Rusia y la OTAN, y a medida que el conflicto se extiende, esa desaprobación crece. Los gobiernos sensatos, deben actuar con urgencia para detener este conflicto que solo suma para los fabricantes de armas, y para los políticos que se benefician con las consecuencias de la guerra”.

Por su parte Adolfo Pérez Esquivel llamó a recuperar el poder de la Palabra y lamentó que Europa se haya transformado en una colonia de los EEUU, “en medio de una tercera guerra mundial que ya está declarada, usando como víctimas en el altar de sus intereses económicos y políticos al pueblo ucraniano”.

A su turno, el ex director de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza recalcó que es un error que el interlocutor con Rusia no sea la UE sino la OTAN, porque la situación actual es de las más complejas.

Destacó que es hora de que los pueblos utilicen su derecho a cumplir la carta de las naciones unidas que llama a los pueblos a terminar con las guerras, porque a su entender, “los poderes absolutos han ido progresivamente cambiando y falta camino por recorrer pero se ha ganado muchísimo en materia de igualdad de género y de diversidad humana, todos iguales en dignidad”.

Explicitó que “todos estamos con la capacidad de actuar, ya tenemos voz y por tanto ya no tenemos excusa para estar haciendo solamente de interlocutores, sino como agentes de cambio de la humanidad, siendo actores y no espectadores de lo que acontece”.

Todos los presentes coincidieron en que “no puede haber diplomacia con veto, porque la diplomacia se basa en la conciliación, el diálogo y la escucha contrariamente al poder de las armas y de capacidad de ataque”.

LA OTAN MOSTRO QUE ES INCAPAZ DE SEGUIR IMPONIENDO SUS INTERESES A TRAVÉS DE LA GUERRA

Así lo dijo en esta asamblea el Economista Walter Formento, Presidente del CIEPE, quien alertó que si no se impone la cultura de la paz, las grandes potencias implantarán los proyectos financieros del capitalismo unipolar de hambruna y desigualdad, implantado por la guerra entre Kissinguer y Zoros.

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Lula critica a Biden por financiar armas para Ucrania mientras falta leche de fórmula en Estados Unidos

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El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, favorito en las encuestas para vencer las elecciones presidenciales del 2 de octubre, fustigó en las últimas horas al mandatario estadounidense, Joe Biden, por financiar el armamento de Ucrania para la guerra con Rusia mientras enfrenta en su país una crisis de desabastecimiento de leche de fórmula para lactantes.

“¿Cómo puede la primera potencia económica mundial decir que no tiene ni leche para los niños justo después de que el presidente Biden anunciara 40.000 millones de dólares para comprar armas destinadas a la guerra de Ucrania?”, preguntó Lula.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) volvió a cuestionar la posición de Estados Unidos frente a la guerra de Rusia contra Ucrania luego de haberlo hecho ante la revista Time el mes pasado, cuando atribuyó a la expansión de la OTAN y al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, responsabilidad igual que a Moscú en el conflicto.

El candidato del PT hizo esta declaración en un discurso el martes por la noche en la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, durante el lanzamiento del libro “Querido Lula”, una recopilación de las cartas que el pueblo brasileño le envió mientras estuvo 580 días preso por una condena de corrupción que luego fue anulada por manipulación de pruebas, armado de causas y lawfare.

“Estoy percibiendo que más que nunca Brasil necesita de nosotros”, afirmó el expresidente, quien citó el caso de las familias que viven en las grandes ciudades buscando huesos entre los residuos para poder alimentarse.

“Los banqueros piden reuniones y voy a tener que tener muchas reuniones con empresarios y banqueros. Pero ellos nunca me preguntan sobre el pueblo en las calles, sobre el hambre, el desempleo, nunca preguntan sobre eso, quieren saber sobre el techo del gasto público, el pago de la deuda pública, todo para tener asegurada sus ganancias”, dijo en el acto.

Lula afirmó que en esta elección contra Jair Bolsonaro se enfrenta a “gente de lo peor” vinculada al asesinato de la concejal negra socialista Marielle Franco en marzo de 2018 en Río Janeiro, crimen por el cual están detenidos parapoliciales.

“Estamos luchando contra gente de lo peor, contra los asesinos de Marielle Franco, los parapoliciales, las personas que no tienen miedo de matar inocentes”, dijo al citar también el caso del trabajador Genivaldo dos Santos, asesinado por policías que lo torturaron en una cámara de gas en Sergipe la semana pasada.

Lula afirmó que su objetivo es elevar el nivel de inversión y de acceso a todos los niveles de la educación.

“La ignorancia no genera estadistas, genera a un Bolsonaro”, dijo Lula, quien pidió a la militancia caminar el país para ganar el voto de quienes siempre se opusieron al PT.

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Refugiado ucraniano agradeció la hospitalidad de Misiones

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El encuentro, denominado “Ucrania en Primera Persona” se desarrolló en el Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes de Misiones. Convocó a estudiantes de las carreras Comunicación Social y de Periodismo, a profesionales de los medios de comunicación y a integrantes de la comunidad descendientes de ucranianos, provenientes de Jardín América, Apóstoles y Posadas.

Fue organizado por la diputada provincial Karen Fiege, quien estuvo acompañada en la apertura por el vicegobernador de la provincia, Carlos Arce, el legislador Héctor Llera y los disertantes, Fernando Ortega Zabala y Bogdan Holovchak.

Asistieron también, el presidente del bloque de diputados renovadores de la Legislatura, Martin Cesino, legisladores provinciales, funcionarios y autoridades.

Las disertaciones estuvieron a cargo de Fernando Ortega Zabala, quien cubrió el conflicto bélico en Ucrania durante abril de este año; y del refugiado en Argentina que se hospeda en Misiones, Bogdan Holovchak.

Durante el conversatorio los protagonistas contaron cómo se desarrolla la vida hoy en Ucrania, cómo realizar una cobertura periodística en situaciones de este tipo y qué circunstancias motivaron a Bodgan a abandonar su país y refugiarse en Argentina.

En la apertura de la actividad el diputado Héctor Llera transmitió el saludo del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira, y dio la bienvenida a Bogdan Holovchak a la provincia, manifestando que “Misiones es una provincia que está constituida por muchos inmigrantes, y seguramente, vas a sentirte como en tu casa porque el misionero es cálido y solidario; además, como política pública de nuestro gobierno provincial predomina la paz, la armonía y la concordia”.

En tanto, la legisladora Karen Fiege expresó satisfacción por ver a “estudiantes de comunicación, de periodismo y trabajadores de prensa, muchas caras jóvenes, y con ansias de aprender y escuchar de primera mano lo que esta pasando en la invasión a Ucrania; y en este momento de fake news y sobreinformación que estamos viviendo es bueno informarse de primera mano acerca de lo que está pasando”.

Fiege también agradeció a la colectividad ucraniana de Misiones y señaló que “un conversatorio de este tipo nos viene bien para conocer por un lado, qué es lo que vemos en los medios y qué es lo que escuchamos; y por el otro lado, conocer acerca de qué es ser corresponsal de guerra, y cuáles son las protecciones internacionales que tiene el colega de la prensa cuando va a una zona hostil”.

Holovchak relató que estaba en una de las primeras ciudades que fueron bombardeadas, además, se refirió a los bombardeos nocturnos y también a los bloqueos de la ciudad que tuvo que soportar para poder salir. “Lo que más me gustaría es que la sociedad se entere de lo que está pasando en este momento en Ucrania”.

“Cuando llegué a Argentina, Fernando me contó un poco de la colectividad Ucraniana y de la realidad de Misiones, y me pareció muy interesante el hecho de que haya ucranianos también en la provincia, por eso decidí venir; y me recibieron muy bien, estoy muy feliz porque todas las comunidades a las que asisto me reciben con mucho cariño y se preocupan mucho por la situación de Ucrania”, expresó.

El vicegobernador de la provincia, Carlos Arce hizo referencia a la gran comunidad de inmigrantes que habitan Misiones y destacó que “gran parte del crecimiento, tanto el económico como el de la producción misionera, tiene que ver con hijos, nietos y bisnietos de los inmigrantes”.

“Les debemos muchísimo desde el Gobierno a los inmigrantes, y hoy nos toca recibir a Bogdan Holovchak; no lo vemos como algo simbólico, como una marcha o una manifestación, sino como un compromiso del Gobierno y de esta Cámara, de tener un Estado que albergue, proteja e integre a la sociedad misionera, a nuestro hermano ucraniano”, concluyó Arce.

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Las mil y una noches de Erdogan: Turquía frena la expansión de la OTAN

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La dinámica europea es absolutamente vertiginosa desde que explotó el conflicto armado provocado por la invasión de las tropas rusas en suelo ucraniano, y ante eso, muchos países del viejo continente comenzaron a (re)pensar sus políticas de seguridad nacional.

Finlandia y Suecia, junto a otros países nórdicos europeos, históricamente se han caracterizado por no resaltar militar ni armamentisticamente, aunque también gozan de una reserva bélica de importancia. Pero la creciente amenaza rusa llevó a estos países escandinavos a buscar el cobijo en la OTAN. Sin embargo, un actor inesperado le puso un dramatismo novelesco: Turquía. 

La decisión turca

Recep Tayyip Erdogan es el presidente de Turquía desde 2014, y uno de los líderes más importantes de la geopolítica global. Un hombre de decisiones políticas recias y hasta conservadoras, pero que logró transformar a Turquía es un verdadero termómetro de la política europea.

El veto turco en la OTAN, dado desde la voz y decisión de Erdogan y su mesa chica, lejos está de ser un mero capricho. Aquí se habla de una estrategia de suma importancia que Ankara debe sobrellevar en un contexto internacional complicado. En principio, hablamos de la necesidad imperiosa de Turquía de poder promoverse, a los ojos del resto de los países, como un mediador diplomático entre Ucrania y Rusia. El hecho que Finlandia y Suecia ingresen a la OTAN, simboliza un giro de 180 grados en la política europea, dada por el impensado robustecimiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Turquía dice no, porque pierde protagonismo escénico como epicentro de resolución del conflicto bélico más importante que afrontó Europa desde la descomposición de la ex Yugoslavia. 

Paralelamente a esta postura de Erdogan, es de suma importancia leer el discurso o la construcción de relatos que se engendran desde Turquía como un impedimento al ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN. En este sentido, se habla pura y exclusivamente de la presencia de diásporas kurdas que han sido refugiadas en los países nórdicos. Esta es una debilidad de Erdogan, y aún potenciada por la figura del PKK. Turquía es un país intercontinental con diversas problemáticas internas. 

¿Qué pasa en Turquía? 

El gobierno de Erdogan se ha caracterizado por el intento de tener un orden impermeable por ningún tipo de asociación que no sea el mismísimo Estado. En este sentido, los kurdos se transformaron en el chivo expiatorio de todas las políticas represoras de choque que Ankara ha llevado como estandarte en los últimos años. 

En este apartado cabe resaltar que los kurdos conforman una nación milenaria que busca la construcción de un Estado (Kurdistán) desde, por lo menos, la descomposición del Imperio Otomano luego de la Segunda Guerra Mundial. Esta nación se ubica, territorialmente, en partes de Siria, Irán, Irak y el sur de Turquía. Para este último país, la presencia kurda simboliza una piedra en el zapato.

Para la construcción de Estados fuertes, tener conflictos, pero sobre todo territoriales, con movimientos separatistas, son un escollo, y aún más para un país jactado de potencia emergente como la Turquía de Erdogan. En este punto, el problema no es meramente étnico, entendiendo que los kurdos no representan una abrumadora amenaza en cuanto a adhesión social. Sin embargo, es el partido político mayoritario el verdadero desafío de Ankara: el PKK.

El PKK es el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, fundado en 1978 y en plena Guerra Fría. Este representante de los valores históricos de los kurdos tiene unas características de origen que son de vital molestia para Turquía. El PKK se define como un partido político socialista, antiimperialista, antioccidental, feminista y ecologista. Lejos de las prácticas o discursos progresistas promovidos por las clases medias en países capitalistas de Occidente, los kurdos que forman parte del PKK, viven de acuerdo a los valores que pregonan.

Desde 1978, la presencia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán ha significado una representación radical de los kurdos en los países en donde han tenido presencia, aunque el histórico conflicto siempre se desató en el sur de Turquía. Aquí, cabe resaltar que ante el impedimento de formar parte de coaliciones políticas de representatividad en el seno de los países donde se ubicaría el territorio kurdo, han radicalizado sus acciones hasta el punto de llevar adelante una serie de atentados en formato de estrategia militar guerrillera. El Estado turco siempre los combatió y son el enemigo público número 1 de Erdogan.

Ante la militarización de las facciones de choque del PKK, las respuestas de diversos países han sido inmediatas. De hecho, prácticamente no hay países en el mundo que reconozcan la autonomía histórica de los kurdos, y, asimismo, los embanderados en defensa de los derechos humanos de los pueblos, devenidos en potencias mundiales, siempre han mirado al costado cuando de Kurdistán se habló.

Las razones de la persecución al PKK, más allá de la cuestión enquistada en la seguridad nacional, se basa también en las consecuencias del mismo. Primero, se trataría de la formación de un Estado de carácter socialista en una zona del mundo en donde ni siquiera la Unión Soviética en sus mejores años pudo penetrar con absoluta solvencia. Por otro lado, la mera formación estatal kurda en manos del PKK, significaría delegar las grandes rutas de gasoductos y oleoductos que parten desde Oriente hacia Europa, y allí, ni Irán, ni Irak, ni Siria, ni Turquía se quieren dar el lujo de perder. 

Los diversos confrontamientos civiles del PKK con el Estado de Turquía, como así también su efectivo combate contra las fuerzas de ISIS, promovieron una gran diáspora de kurdos en el mundo. Han buscado no solamente asilo político, sino también un lugar estable en donde desenvolverse, y allí, el norte de Europa se ha convertido en un lugar de características idílicas. Cabe recordar que hoy, los kurdos, tienen representación en el Parlamento turco, aunque prácticamente sin peso en la balanza política que determina el corpus de leyes en Turquía. 

Un largo camino al norte 

Hasta el día de hoy, se habla de 3 millones de kurdos en las diásporas, muchos de ellos en calidad de refugiados. Lógicamente, las crisis humanitarias generadas por contextos desfavorables como las guerras y conflagraciones, han acelerado la decisión de los habitantes de buscar lugares de confort y bienestar social.

Los diversos gobiernos de centroizquierda que han tenido lugar en Finlandia y en Suecia, sobre todo desde la década de los 70, y más en el siglo XXI, han promovido políticas migratorias que buscan acoger a aquellos quienes han padecido en zonas de gran conflictividad. En ese sentido, Suecia y Finlandia son La Meca para los kurdos que se escapan de Siria, Irán, Irak y Turquía. 

Sin embargo, en esas corrientes migratorias, se fugaron varias personas consideradas como criminales de guerra para Ankara y su necesidad de eliminación del “terrorismo”. Una de ellas es Salih Muslim, un kurdosirio que se encuentra refugiado en Suecia desde hace varios años.

Ahora bien, en el marco del “pretexto” turco, los estadounidenses y los europeos tienen una razón para el apoyo de la cuestión kurda, más allá de sus ideas radicalizadas, aunque han sido medianamente aminoradas casi relativamente con el mayor aumento de representatividad diplomática y gubernamental de los kurdos en Turquía y Siria. El YPG (Unidades de Protección Popular), en su facción miliciana y guerrillera, han sido de vital ayuda en el combate contra ISIS y Estado Islámico en la zona en cuestión. Si bien, el islam es la religión mayoritaria en la nación kurda, gran parte de ellos no comparte las ideas del islamismo político propuesto por las células previamente nombradas. En este sentido, para Estados Unidos son vitales. Sin embargo, para Erdogan no es suficiente, entendiendo que el PKK y el YPG son exactamente lo mismo, ambas agrupaciones son consideradas terroristas. Desconexión con Europa. 

El jaque mate de Erdogan 

A simple vista, el viejo continente considera terrorista a uno (PKK) y como aliado al otro (YPG), pero para Ankara son lo mismo. 

Aquí hay que hilar fino y recordar que la política internacional es mucho más complicada de lo que parece. Erdogan busca posicionar las miradas y opiniones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte por el simple hecho de que países como República Checa y Noruega, también miembros de la OTAN, han dejado de exportarle armas a Turquía para combatir al YPG. 

Aquí es donde aparece la jugada maestra de Erdogan: crear una crisis interna en la OTAN. Para ello, hay que partir de la premisa que Estados Unidos es el país más poderoso de esta alianza militar, y como tal, siempre tiene la última palabra, por sobre los trazos burocráticos. Por consiguiente, casi como si fuese un “niño malcriado”, el berrinche de Erdogan es para poder establecer un trato directo con Joe Biden y que Estados Unidos pueda seguir brindándole armas para su lucha interna contra las facciones consideradas terroristas. 

Por otro lado, para Biden es el momento perfecto de ser el cabecilla de la Organización del Tratado del Atlántico Norte que se agranda con dos colosos económicos como Suecia y Finlandia en sus filas. 

Es decir, el impedimento turco solo ralentiza los intereses nórdicos y fastidia la necesidad de Biden de tener un ejército internacional fuerte, en un contexto bélico en Ucrania donde el ejército ruso pareciera no tener fin y el rublo se posiciona cada vez mejor. De esta forma, la presión de Erdogan es prácticamente extrema contra Washington, y ante un líder débil como lo es Biden, pareciera poder dar el brazo a torcer contra el gigante norteamericano. 

Lógicamente que cabe recordar que para que Suecia y Finlandia puedan ingresar a la OTAN, necesitan de todos los votos positivos de los miembros actuales, y el de Turquía con su veto, es verdaderamente una molestia para Occidente. Erdogan combate a los terroristas como si fuera occidental, y molesta a los estadounidenses como si fuera oriental. 

En consonancia hay que hablar de otra comunidad con la que Ankara coquetea hace décadas, pero no tiene el lujo de formar parte de ese selecto grupo de países: la Unión Europea. Turquía sueña desde 1990 con formar parte de la comunidad más importante de países europeos, pero se ve imposibilitado. En principio, cabe recordar que ha conseguido el estatus de candidato para ingresar a la UE en 1999. Sin embargo, siempre le cerraron las puertas, entendiendo que la ex Estambul no cumple con los requisitos básicos necesarios para formar parte de la comunidad. 

Aquí hablamos de los Criterios de Copenhague, escritos en el año 1993.  En ese documento se establece que un país que solicita su ingreso a la UE, debe respetar y utilizar el sistema democrático, debe proliferar el Estado de Derecho, debe formar parte de un sistema económico de libre mercado, pero el gran inconveniente de Turquía se da en los respetos por los derechos humanos y las minorías. El Estado turco no se hace cargo, hasta el día de hoy, de los actos cometidos por los Jóvenes Turcos contra el pueblo armenio entre 1915 y 1923. Este es conocido como el primer genocidio de la historia. 

El máximo mandatario turco actual, no solamente no lo reconoce enmarcado en el concepto de genocidio o crímenes de lesa humanidad, sino que además niega de la existencia de semejante aparato sistemático de tortura, persecución y asesinato al que se sometió al pueblo armenio durante el proceso de descomposición del Imperio Otomano. Esta es una de las razones por las cuales la Unión Europea le cierra las puertas a Turquía. El rol del gobierno turco como combatiente contra los movimientos considerados terroristas y la posición como mediador en la guerra en Ucrania son ejes fundamentales de comunicación externa, con el cual intentan decirle a la Unión Europea: “Acá estamos”. 

Línea directa con Putin 

Erdogan es uno de los pocos líderes mundiales que puede tener una charla de igual a igual con Vladimir Putin. Ambos gobiernan países con similitudes, tienen facciones orientales y occidentales, ambos son países que resultaron de la descomposición de imperios en el siglo XX, son líderes fuertes, estratégicos, calculadores, conservadores y de convicciones internas y externas dignas de emperadores. Ambos combaten el “terrorismo” o aquellas amenazas para las fronteras nacionales y la cohesión social; y también, manejan un país primordial para la geopolítica y el orden mundial, histórico y actual.

De esta forma, también hay que entender que Turquía y Rusia son grandes aliados comerciales, por su cercanía geográfica y por el “temor” que se tienen ambos. Turquía, como miembro de la OTAN, es una amenaza para Rusia desde tiempos soviéticos, y Erdogan sabe bien que tan solo una señal que Vladimir Putin haga, puede desencadenar en un brutal conflicto bélico entre potencias. 

Erdogan y Putin saben también que ambos son dueños y usufructuarios de los gasoductos y oleoductos que Europa necesita para sobrevivir. En ese sentido, las condiciones ideológicas quedan de lado, y se realza la necesidad de mantenerse en el tope del oro negro y el oro gaseoso. 

A partir de esto, es menester aclarar que la posición de Erdogan como un mediador entre Putin y Zelenski en el contexto bélico actual responde a la necesidad de tener equilibrio en el tablero geopolítico. Turquía sabe bien que, si la balanza se inclina en demasía para la OTAN, Vladimir Putin puede responder con la fiereza de una potencia militar con herencia soviética, capacidad nuclear y con amistades poderosas, como China, Irán y Corea del Norte. El resultado puede ser devastador. Sin embargo, si se mantiene al margen esa situación de hipotética expansión de acciones bélicas por parte de Moscú, hay otra razón más palpable: los mercados. 

Turquía, al igual que todos los países inmersos en la economía de acumulación de capital, no quiere perder sus negocios ni enfriar sus finanzas. Una guerra en un enclave tan importante como Ucrania, solo desemboca en una crisis que agudiza la situación económica ya existente promovida por el cimbronazo del COVID – 19. Desde esta perspectiva, Turquía busca también, con su veto, poder cuidar el mercado internacional y la capacidad de producción propia. Asimismo, cabe recordar que Turquía tiene una gran red de exportación de industria liviana con diversas zonas del mundo. Erdogan cuida a Turquía, cuida a Rusia y cuida a Europa, aunque lo padezcan los suecos, finlandeses y kurdos. 

El mundo a la espera de Turquía

En sintonía con la política de promoción de la cultura turca a través de las novelas, que tan populares son en Latinoamérica, lo de Erdogan pareciera ser el capítulo esperado, en donde el protagonista principal puede cambiar la historia de la novela para siempre. 

El resto del mundo se encuentra en vilo a través del posible ingreso de Suecia y Finlandia, de la reacción rusa y de las innumerables variables que puedan deslindarse a partir de ello. América Latina, en este sentido, espera en silencio. Prácticamente porque son pocos los países que no condenaron la invasión rusa y porque son varios los que velan por la expansión de la OTAN. Sin ir más lejos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte tiene una suerte de sucursal de Sudamérica: Colombia. 

¿En qué afecta esto al sur de América? Básicamente hay que volver a pensar en la economía, en el gran golpe que podría significar una profundización de las acciones bélicas o, inclusive, el hecho de que Turquía se involucre aún más en este conflicto, puede llevar al fantasma de la desatención de un mercado con mucha demanda, como lo es el latinoamericano. Por otro lado, está el cambio de relaciones diplomáticas de Turquía con Sudamérica, se entiende que no es lo mismo el trato con Brasil que con Paraguay. Mercados e intereses distintos. 

Por otro lado, se puede pensar rápidamente en las consecuencias en el humor social generado desde las relaciones diplomáticas con Suecia y Finlandia, las rispideces que se puedan generar y el probable cambio de 180 grados si es que ingresan a la OTAN. Latinoamérica simplemente espera. 

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