Unión Europea

La Unión Europea restringirá el ingreso de productos provenientes de zonas deforestadas

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Escribe Florencia Tuchin* – La Unión Europea aprobó una ley que busca frenar la deforestación mundial. Esta norma tendrá gran impacto para la producción de materias primas y alimentos, porque condiciona el ingreso a uno de los mayores mercados mundiales.

El incremento del consumo y la demanda de alimentos a nivel mundial fomenta la expansión y la intensificación de la agricultura. Aceite de palma, ganado, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados (como carne de res, muebles o chocolate) son los principales impulsores de la deforestación.

De acuerdo a datos de WWF, la Unión Europea es responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones y es el segundo mayor destructor de bosques tropicales. Existe una clara relación entre el consumo de los países europeos -especialmente de soja y carne vacuna- y varios de los principales Frentes de Deforestación (el Cerrado y el Amazonas en Brasil y el Gran Chaco en Argentina y Paraguay). Por esta razón, la Unión Europea aprobó el 6 de diciembre una nueva Ley que busca garantizar que los productos importados a la región no hayan sido producidos en tierras deforestadas. Esta nueva regulación es la primera en el mundo que aborda la deforestación global y reducirá significativamente la huella de la UE en la naturaleza. Además, establecerá estrictas normas obligatorias de diligencia debida para las empresas que desean colocar productos relevantes en el mercado de la UE o exportarlos. Luego de este primer acuerdo, el Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que adoptar formalmente el nuevo Reglamento y, una vez que entre en vigor, los operadores y comerciantes tendrán 18 meses para implementar las nuevas reglas. Las micro y pequeñas empresas gozarán de un mayor período de adaptación, así como de otras disposiciones específicas.

La importación de productos a la UE se prohibirá si estos proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Las empresas importadoras, responsables de su cadena de suministro, deberán probar la trazabilidad mediante datos de geolocalización de los cultivos, mediante fotos satelitales. En particular, esta ley también brindará a los consumidores europeos la certeza de que los productos se han rastreado hasta el lugar donde se produjeron, evitando posibles lagunas en las primeras etapas de la cadena de suministro.

El incremento del consumo y la demanda de alimentos a nivel mundial fomenta la expansión y la intensificación de la agricultura. Aceite de palma, ganado, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados (como carne de res, muebles o chocolate) son los principales impulsores de la deforestación.

De acuerdo a datos de WWF, la Unión Europea es responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones y es el segundo mayor destructor de bosques tropicales. Existe una clara relación entre el consumo de los países europeos -especialmente de soja y carne vacuna- y varios de los principales Frentes de Deforestación (el Cerrado y el Amazonas en Brasil y el Gran Chaco en Argentina y Paraguay). Por esta razón, la Unión Europea aprobó el 6 de diciembre una nueva Ley que busca garantizar que los productos importados a la región no hayan sido producidos en tierras deforestadas. Esta nueva regulación es la primera en el mundo que aborda la deforestación global y reducirá significativamente la huella de la UE en la naturaleza. Además, establecerá estrictas normas obligatorias de diligencia debida para las empresas que desean colocar productos relevantes en el mercado de la UE o exportarlos. Luego de este primer acuerdo, el Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que adoptar formalmente el nuevo Reglamento y, una vez que entre en vigor, los operadores y comerciantes tendrán 18 meses para implementar las nuevas reglas. Las micro y pequeñas empresas gozarán de un mayor período de adaptación, así como de otras disposiciones específicas.

La importación de productos a la UE se prohibirá si estos proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Las empresas importadoras, responsables de su cadena de suministro, deberán probar la trazabilidad mediante datos de geolocalización de los cultivos, mediante fotos satelitales. En particular, esta ley también brindará a los consumidores europeos la certeza de que los productos se han rastreado hasta el lugar donde se produjeron, evitando posibles lagunas en las primeras etapas de la cadena de suministro.

Florencia Tuchin – periodista de Otra Economia

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El FMI hace foco en la gestión del gobierno fiscal en Europa

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Escriben Vitor Gaspar, Alfred Kammer y Ceyla Pazarbasioglu – El fuerte endeudamiento y las crecientes tasas de interés resaltan la importancia de mejorar la gestión de gobierno para anclar la política fiscal en los Estados miembros de la UE.

La política fiscal es indispensable para hacer frente a las crisis recientes y los desafíos futuros, y de ahí que el afán por reformar la gestión de gobierno fiscal esté concitando más interés que nunca.

La política fiscal brinda apoyo esencial cuando los hogares y las empresas se ven sacudidas por fuertes shocks, como la pandemia, o cuando la política monetaria se torna restrictiva. Pero para lograr eso es necesario que las finanzas públicas sean saludables. Debido al fuerte endeudamiento y las crecientes tasas de interés, a los gobiernos se les está complicando la tarea de atender las múltiples prioridades que tienen por delante hoy en día, como los drásticos aumentos del costo de vida y la emergencia climática.

Ante esta situación, la Unión Europea (UE) tiene que modernizar las reglas fiscales, dotándolas de la flexibilidad necesaria para que sea posible adoptar políticas enérgicas y rápidas cuando sea necesario, pero sin poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas. Es esencial evitar crisis de deuda que podrían tener importantes efectos desestabilizadores y poner en riesgo a la propia UE. Para esto será necesario constituir mayores reservas fiscales durante los períodos de normalidad.

Un nuevo estudio del FMI propone reformas al marco fiscal de la UE para ayudar a gestionar los enormes desafíos en materia de políticas.

La reorganización debería ser económicamente sólida y políticamente aceptable, y debería aprovechar las enseñanzas que han dejado varios intentos pasados por mejorar las reglas fiscales. Será esencial respetar la soberanía de las políticas fiscales nacionales y al mismo tiempo reforzar los incentivos para que se adopten políticas sólidas para la UE.

La propuesta se asienta sobre tres pilares: replantear las reglas fiscales numéricas para tener en cuenta de forma explícita los riesgos fiscales que enfrentan los países y contar a la vez con una clara orientación a mediano plazo; reforzar las instituciones fiscales nacionales para mejorar el diálogo interno y la identificación con las políticas; y crear un fondo de la UE para ayudar a los países a gestionar mejor las desaceleraciones económicas y suministrar bienes públicos esenciales.

Las reformas deben ser de gran alcance

Las actuales reglas han tenido cierto efecto positivo, sobre todo porque han permitido que el público adquiera conciencia de que los déficits deberían situarse por debajo de 3% del producto interno bruto, y eso ha mejorado la rendición de cuentas de los gobiernos. Pero las reglas no han impedido que en algunos países miembros se produzcan acumulaciones desaconsejables de deuda pública y de riesgos para la sostenibilidad fiscal.

Como se observó durante la crisis de la deuda soberana europea, estos riesgos han amenazado la estabilidad de la unión monetaria en el pasado y continúan creando vulnerabilidades hoy en día. Y esto sucede pese a los numerosos esfuerzos realizados a lo largo de los años para perfeccionar las reglas numéricas y apuntalar la supervisión central.

El flojo cumplimiento se ha debido en cierta medida a la debilidad de las instituciones nacionales, las presiones políticas y fuertes shocks negativos. Si a esto se suma el diseño deficiente del marco, que fija topes a los déficits durante las épocas malas sin proporcionar suficientes incentivos para constituir defensas durante las épocas buenas, el resultado es la acumulación de desequilibrios fiscales. El marco tampoco ha sido muy eficaz a la hora de estabilizar el producto, y carece de herramientas que proporcionen a los países bienes públicos comunitarios.

En respuesta a la pandemia, en marzo de 2020 la Comisión Europea activó la cláusula general de escape —que permite una desviación temporal con respecto a las las reglas fiscales de la UE—, para que los países miembros pudieran reaccionar con más contundencia y flexibilidad. Pero el aumento de los déficits ha elevado los niveles de deuda incluso más allá del nivel de referencia fijado por el Tratado de Maastricht de 60% del PIB en muchos países, lo que hace más difícil retornar a las reglas existentes.

Blog: La gestión del gobierno fiscal en Europa: Una propuesta del FMI - Cuadro 1

La propuesta del FMI tiene tres pilares interconectados:

  • Reglas fiscales a nivel de la UE basadas en riesgos: Los actuales valores de referencia de déficit de 3% y deuda de 60% siguen vigentes, pero el ritmo y el alcance de los ajustes fiscales dependerían del grado de los riesgos fiscales. Estos riesgos se detectan a partir de un análisis de sostenibilidad de la deuda basado en una metodología común, desarrollada por un nuevo e independiente Consejo Fiscal Europeo, o CFE, en consulta con otras de las principales partes interesadas. Los países con mayores riesgos fiscales tendrían que converger hacia un saldo global fiscal igual a cero o positivo en los próximos tres a cinco años. Los países expuestos a menores riesgos fiscales y con niveles de deuda por debajo de 60% gozarían de más flexibilidad, pero aun así deben tener en cuenta los riesgos al formular sus planes. El marco incentivaría la constitución de reservas fiscales que aportarían un importante grado de flexibilidad para responder a shocks adversos y aplicar políticas contracíclicas.
  • Fortalecimiento de las instituciones fiscales nacionales: Todos los países de la UE tendrían que adoptar marcos fiscales a mediano plazo y fijar topes plurianuales de gasto anual que sean coherentes con su ancla de saldo global correspondiente al período. Los consejos fiscales nacionales independientes cumplirían un papel más protagónico a la hora de reforzar los contrapesos y las salvaguardias en cada país, lo que comprendería realizar o avalar proyecciones macroeconómicas, evaluar los riesgos fiscales y garantizar la coherencia de los topes de gasto y los planes fiscales. La Comisión Europea continuaría desempeñando su función clave de supervisión y el CFE haría las veces de nodo central de una red de consejos nacionales, ayudando a promover buenas prácticas y aportando una voz independiente con respecto a los riesgos de deuda y la ejecución del marco.
  • Capacidad fiscal de la UE bien formulada: Esto serviría para cumplir dos funciones clave: mejorar la estabilización macroeconómica, sobre todo cuando la política monetaria está operando en su límite inferior efectivo, y facilitar el suministro de bienes públicos a nivel de la UE, como infraestructura para el cambio climático y la seguridad energética. La consecución de estos objetivos ha cobrado más urgencia debido a la transición verde y los preocupaciones comunes en torno a la seguridad. Un fondo dedicado exclusivamente a la inversión climática es un aspecto importante de la propuesta.

La propuesta ha de considerarse como un conjunto de elementos interrelacionados cuyo fin es promover una reforma eficaz. Exige una relación de fortalecimiento recíproco entre las reglas de la UE y la aplicación a escala nacional, en particular, una mayor identificación de los países con sus reglas y una mejor alineación de los marcos de los países con las reglas de la UE. Lo primero solo puede lograrse conjugando las necesidades de los países miembros con la tarea de salvaguardarlas frente a las repercusiones negativas provenientes de otras partes de la unión. Es decir, se necesita un enfoque basado en riesgos, el primer pilar de la propuesta del FMI. Para lo segundo, es necesario asignar un papel más preponderante a nuestro segundo pilar: modernizar sustancialmente los marcos nacionales, lo que incluye reforzar la capacidad y los mandatos de las instituciones fiscales independientes.

En medio de la extraordinaria incertidumbre económica y los desafíos fiscales que se avecinan, la reforma del marco fiscal de la UE no puede esperar. Mantener activada la cláusula general de escape durante 2023 ofrece una oportunidad para hacer precisamente eso; si se producen más demoras, los países se verían obligados a retomar las viejas reglas, con todos los problemas que ello acarrea. No se debe desperdiciar esta oportunidad.

*****

Vitor Gaspar es Director del Departamento de Finanzas Públicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde 2014.

Alfred Kammer es Director del Departamento de Europa del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde agosto de 2020. En esta función, supervisa el trabajo del FMI con Europa.

Ceyla Pazarbasioglu es Directora del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI.

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La UE le otorga a Ucrania y Moldavia el estatus de países candidatos a la adhesión

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Los países de la Unión Europea (UE) acordaron hoy conceder a Ucrania y Moldavia el estatus de candidatos a la adhesión al bloque, una decisión adoptada en tiempo récord por la invasión rusa.

De esta forma, los jefes de Estado y Gobierno de los 27 Estados miembro abrieron un complejo proceso que puede llevar varios años hasta concretarse, pero que marca su apoyo a Kiev frente a la guerra.

“Es un momento único e histórico en las relaciones entre Ucrania y la UE”, tuiteó el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, y agregó que “el futuro de Ucrania se encuentra en el seno de la UE”.

“Esta decisión nos fortalece a todos. Fortalece a Ucrania, Moldavia y Georgia, frente al imperialismo ruso. Y fortalece a la UE. Porque demuestra una vez más al mundo que estamos unidos y somos fuertes frente a las amenazas externas”, escribió en la misma red social la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Georgia, otra exrepública soviética que también aspira a entrar en la UE, todavía deberá avanzar en sus reformas para alcanzar el estatus de país candidato, decidió la cumbre del bloque.

La cumbre de Bruselas fue la primera de tres que se celebrarán en una semana en Europa, que pondrán a prueba el grado de unidad de Occidente para apoyar a Ucrania en medio de tensiones geopolíticas en aumento y del creciente impacto económico del conflicto.

Del domingo al martes, los líderes del Grupo de los Siete (G7) protagonizarán su cumbre anual en Alemania y, tras ella, los gobernantes de la OTAN se reunirán en España para debatir, en medio de diferencias, el ingreso de Finlandia y Suecia.

El caso de adhesión de Ucrania reaviva la frustración de países de los Balcanes Occidentales que desde hace años son candidatos a ingresar a la UE y cuyo proceso de adhesión chocó con escollos difíciles de salvar.

Macedonia del Norte, Albania, Montenegro y Serbia llevan varios años esperando, sin grandes avances en su adhesión al bloque, el mismo bloque que no esconde la prisa en conceder el estatuto de país candidato a Ucrania y a Moldavia.

Líderes de la UE y de los Balcanes occidentales mantuvieron hoy una reunión en Bruselas, que terminó sin que haya sido posible verificar cualquier avance.

“No hemos obtenido nada”, resumió el Alexandar Vucic, presidente de Serbia, tras el encuentro.

En tanto, el primer ministro de Albania, Edi Rama, dijo que la situación actual es “verdaderamente muy, muy preocupante”. “Lo siento por la UE”, añadió.

“Macedonia del Norte es candidato desde hace 17 años, si no perdí la cuenta. Albania, desde hace ocho. De forma que bienvenida, Ucrania. Es bueno que se le reconozca a Ucrania el estatus. Pero espero que los ucranianos no se hagan ilusiones”, expresó el líder albanés.

Albania y Macedonia del Norte están frustrados porque Bulgaria ha usado su estatus de miembro de la UE para bloquear sus adhesiones. Los tres son países de la OTAN.

Bulgaria tiene una disputa con Macedonia del Norte relativa a cuestiones étnicas y lingüísticas, y esa pulseada ha trabado también el proceso de adhesión de Albania, porque la UE considera a los tres dentro del mismo paquete.

“Es una vergüenza que un país de la OTAN, Bulgaria, secuestre a dos países de la OTAN, Albania y Macedonia del Norte, en medio de una guerra en el patio de Europa, mientras los otros 26 países permanecen sentados en demostración de impotencia”, dijo Rama.

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, dijo en Bruselas que la regla que requiere la aprobación unánime de los actuales miembros de la UE “es un gran problema” a la hora de tomar decisiones.

“Por lo tanto, tenemos que pensar cómo tomamos decisiones en la UE, porque no podemos seguir con un solo país que bloquea durante meses y meses”, agregó.

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Desde una Europa en “shock”, advierten que el acuerdo de UE con Mercosur “nunca se implementará”

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(Por Martín Piqué) El portugués Filipe Vasconcelos Romão, doctor en Relaciones Internacionales de la Universidad de Coimbra, aseguró que el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur “nunca se implementará” por, entre otros factores, “la incompatibilidad de las economías francesa y argentina”, y además analizó en diálogo con Télam la guerra en Ucrania, las elecciones en Francia y el impacto para Portugal del acuerdo con el FMI.

El intelectual nacido en Lisboa, columnista de la cadena de TV pública de su país (RTP), contó que Europa se encuentra “en shock” tras el inicio de lo que definió como “la primera guerra de invasión en tierras europeas desde 1945”, y advirtió sobre las consecuencias económicas del conflicto que enfrenta a Rusia con Ucrania y la OTAN, como “el 7% de inflación al año, que es una noticia dramática para los europeos”.

“Estamos en un surco inflacionario que no es algo habitual en Europa para los últimos 20 o 30 años, mientras que la cuestión del gas va a afectar sobre todo a los países que están más cerca de Rusia, que dependen del gas y necesitan de él para calentarse, tanto para los hogares como para todo lo demás”, alertó el portugués, para quien estos efectos impactarán “a mediano plazo” en el sistema político europeo, porque “una dimensión de las opciones políticas depende de su bolsillo, de su economía”.

En una visita relámpago a Buenos Aires, Vasconcelos Romão -docente en la universidad ORT de Montevideo e investigador en la Universidad Autónoma de Lisboa- dio una charla en la universidad del CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina) y además se reunió con una cámara de supermercadistas en su otra faceta, la de negociador económico, ya que en paralelo dirige la Cámara de Comercio Portugal-Atlántico Sur.

Al referirse al tantas veces anunciado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, observó que en los análisis internacionales suelen “despreciarse” dos aspectos claves, “el espacio y el tiempo, o sea, la geografía y la historia”, y a modo de ejemplo remarcó que Alemania y Francia para “expandir la unión aduanera y crear una zona de comercio libre” suscribieron una “política común de subvenciones agrícolas”.

Y explicó que gracias a esos acuerdos, por los que se fortaleció la industria alemana y se subsidió al campo francés, un consumidor de Portugal “paga 50 céntimos de euro, o 0,65 dólar, por un litro de leche, mientras que en Uruguay el litro de leche se paga un dólar a pesar de la dimensión de su producción lechera”.

“¿Quién creó una política de subvenciones de esa dimensión, va a permitir abrir su espacio a otras partes (por el Mercosur)?”, razonó durante la entrevista, para mostrarse escéptico sobre la búsqueda de liberalizar el comercio entre la UE y el Mercosur.

-Télam: A una semana del balotaje en Francia, ganó Macron pero se constató el crecimiento de la llamada ultraderecha. ¿Se puede extrapolar ese resultado para describir lo que pasa en Europa?

-F. Vasconcelos Romão: Hay una reconfiguración del espacio político en varios países de Europa. En Francia lo que hay hoy son tres grandes áreas del voto: una amalgama de centro, conformada por gaullistas de izquierda y socialdemócratas de derecha, que es Macron; luego la extrema derecha, con la afirmación del Frente Nacional que antes representaba el 18%, luego el 32% y hoy el 42%; y también está el electorado más joven, que se nutre de los desilusionados del Partido Socialista y las vertientes de la izquierda plural. En el caso de la izquierda, esta fue la segunda vez consecutiva que no logra pasar al balotaje, aunque (Jean-Luc) Mélenchon estuvo cerca. Mélenchon se radicalizó en términos de discurso político, porque vio también que había una base electoral más fuerte y que el centro estaba totalmente dominado por Macron en este momento. Este mapa de tres partes limita la alternancia en el poder, aquella cohabitación de la derecha democrática del gaullismo y la socialdemocracia a la Miterrand que desde Francia caracterizó los años de estabilidad europea.

-T: ¿Cómo se explica el crecimiento de Marine Le Pen?

-FVR: La extrema derecha representa una reacción de la población en dos aspectos. En primer lugar, es una reacción a ese cambio económico de un país, cuya industria, como en el resto de Europa, va cayendo y se torna un país de servicios, lo que deja huérfana a una parte de la población que tenía una marca en el sector industrial: operarios que eran electores del Partido Comunista y eran militantes de centrales sindicales. Esa desafección de una parte de las clases trabajadoras explica que el PC francés esté muy afectado y se torne residual. Pero, además, los resultados de la extrema derecha representan los cambios culturales de Francia y la incapacidad que siempre tuvo para integrar a los inmigrantes y los que llegan desde las excolonias. Al revés del Reino Unido, que tiene una mayor capacidad de integración multicultural.

-T: Pese a lo que suele declamar Francia sobre su historia y el origen de los valores republicanos.

-FVR: Yo creo que sí. En Francia, el tema de la independencia de Argelia y de la integración de los ciudadanos franceses con ascendencia argelina siempre fue problemático. Francia tiene buen marketing desde el punto de vista de las ideas pero después, en la implementación práctica, es una sociedad mucho más estratificada y segmentada. Si uno mira el paisaje urbano de París y nos concentramos en las zonas con menor renta, observaremos que sus habitantes también son aquellos que tienen un origen cultural distinto. En cambio, el paisaje de las ciudades británicas es más integrador.

-T: Eso explica el fenómeno de la violencia latente que se percibe en Francia.

-FVR: Hay una violencia latente, y además el tema del terrorismo fue traumático porque tuvieron varios episodios de terrorismo extremo: Charlie Hebdo y la cuestión del Bataclan, que si me acuerdo bien fue el 13 de noviembre de 2015. Las personas se radicalizan a partir del desfavorecimiento social y el discurso de odio al extranjero dificulta todo.

-T: Le pregunto sobre la guerra que enfrenta a Rusia con Ucrania y la OTAN, ¿Cómo terminará y cuál será su impacto en Europa?

-FVR: Lo que va a pasar estructuralmente es una incógnita. Pero coyunturalmente hubo algo que ya cambió: en primer lugar, estamos en shock, porque es la primera guerra de invasión en Europa desde el ’45. Me diréis que hubo la intervención de los soviéticos en el ’56 en Budapest y en el ’68 en Praga, pero eso se hizo en el marco institucional del Pacto de Varsovia y fue distinto. Y en el caso de los Balcanes, fue una disolución traumática de Yugoslavia pero no fue una guerra de invasión.

-T: Los rusos argumentan que están protegiendo a la colectividad rusoparlante de la región del Donbass.

-FVR: Ahí tienes todo un conjunto de preguntas muy grandes. ¿Por qué se van entonces a Kiev? ¿Por qué intentan cambiar el régimen de Kiev? ¿Por qué intentan una invasión a larga escala, aunque después van a recular? Está claro que estamos ante una violación del Derecho internacional y de la soberanía, y eso se reflejó en la votación de la censura contra Moscú de la mayor parte de los países, incluso Argentina, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

-T: En cuanto a la guerra de invasión, puede ser la primera en Europa pero no en el mundo.

-FVR: Claro, hubo una invasión ilegítima en el 2003 de Irak por parte de EEUU y en el ’90 de Kuwait por parte de Irak. Ahora estamos delante de una invasión ilegal e ilegítima que está causando sufrimiento y que ya provocó 5 o 6 millones de refugiados. Esto es necesario afirmarlo. En cuanto a si Putin tiene apoyo popular en Rusia, al parecer lo tiene pero estamos limitados porque mientras sabemos que (Joe) Biden no es un presidente popular, porque hay innumerables empresas de sondeos en EEUU, de orientación demócrata, republicana o independientes, que publican libremente encuestas que así lo indican, en el caso de Rusia no sabemos. Hay una capacidad del régimen, a través del control de la información, de lograr que haya una coincidencia y apoyo a sus posiciones. En cualquier caso, el gran error de Putin fue pensar que la UE iba a permanecer dividida como estaba hasta el momento y lo que terminó resultando es que él se convirtió en el factor de agregación en Europa, porque amalgamó y creó cohesión entre las partes.

-T: ¿Cómo afectará la guerra la vida de los europeos, por el encarecimiento del gas?

-FVR: Puede afectar. En 2000, Putin tuvo la inteligencia de entender que el gas, los recursos energéticos, son su principal herramienta, su principal arma política a nivel internacional, y desarrolló una idea de concentración del Estado directa o indirectamente de esos recursos, para manejarlos en función de sus prioridades políticas. En Europa, por otro lado, ya estamos sintiendo las consecuencias de la inflación. Recordemos que la República Federal Alemana tuvo siempre como prioridad detener la inflación como sea.

-T: Vamos a su país, ¿cómo influyó el FMI en la historia reciente de Portugal?

-FVR: Cuando se dan las crisis europeas por las deudas soberanas de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre los mecanismos de estabilidad europeos, como la intervención del Banco Central Europeo, no estaban desarrollados. En 2015, cuando la deuda ya estaba más encaminada, (el primer ministro António) Costa tenía como programa (electoral) revertir toda la austeridad. El ajuste ya había sido hecho por el gobierno de derecha y entonces hubo una voluntad de devolución de la renta a través de la disminución de impuestos directos, de la devolución o eliminación de los costes de las pensiones. El problema es que en 2019 se terminó esa etapa, la de atenuar el ajuste.

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Ratificar el acuerdo UE-Mercosur: ‘Es ahora o nunca’

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El embajador de la Unión Europea ante Argentina, Amador Sánchez Rico, insiste en que es el momento de ratificar el acuerdo entre la UE y el Mercosur ¿Por qué?

Amador Sánchez Rico (embajador de la Unión Europea ante la Argentina) afirmó durante una conferencia organizada el (26/4) por el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Belgrano (CESIUB), que urge ratificar el acuerdo entre la UE y el Mercosur, en el marco de la guerra en Ucrania.

“Ahora o nunca”
El embajador -quien desde hace siete meses ocupa el cargo de representante diplomático ante nuestro país- subrayó que, dado el contexto geopolítico y el impacto de la guerra en Ucrania sobre las cadenas de suministro de energía y de alimentos, es el momento oportuno para la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea: “Si no somos capaces de impulsar el acuerdo ahora, no vamos a ser capaces de hacerlo nunca”, alertó.

Cabe recordar que la ratificación del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), está paralizado desde hace dos años a pesar de una larga negociación que se prolongó por dos décadas.

El acuerdo abarca a dos regiones con unos 780 millones de habitantes, entre europeos las naciones fundadoras del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

La guerra
Sá nchez Rico analizó las derivaciones de la invasión de Rusia a Ucrania, de la que ya se cumplen dos meses. Hizo hincapié en que la respuesta más importante por parte de la Unión Europea se dio en materia de sanciones, y en la activación de ayuda humanitaria y de suministro de armamento bélico a Ucrania, lo que calificó como “histórico”, considerando que la UE se creó de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.

“Ya hemos suministrado material por 1.500 millones de euros sólo a través de las instituciones de la Unión Europea”, puntualizó.

“No estamos en guerra contra Rusia y nuestras sanciones no van en contra del pueblo ruso. Sólo intentamos venir en apoyo de Ucrania”, explicó. No obstante, concedió que los resultados del conflicto son un shock económico de 5 millones de refugiados, un aumento de los gastos militares y un incremento de los precios de la energía.

Pero enfatizó: “Es el precio que estamos dispuestos a pagar para estrangular la economía del Kremlin, y reducir la dependencia energética”.

Independizarse del gas ruso
En el mismo sentido, el embajador analizó que el gran desafío de la UE es independizarse del gas y el petróleo rusos. “No fuimos capaces de hacerlo desde el 2014, con la anexión de Crimea, e incluso algunos países incrementaron sus importaciones”, admitió. Pero puntualizó que el objetivo de la UE es reducir a dos terceras partes la dependencia del gas y el petróleo de Rusia, de dos maneras: “La primera es la diversificación del suministro con socios más estables como Noruega y los Estados Unidos. La segunda es mediante las energías renovables”.

A la hora de entrever el futuro del conflicto, afirmó que “el Presidente Putin es el único que puede parar la guerra. Es su guerra. Ojalá las negociaciones que se están llevando a cabo puedan llegar a un punto de quiebre”.

No obstante, admitió que “el Presidente Putin tiene fobia a que el modelo democrático y de defensa de derechos humanos penetre en Rusia y, por lo tanto, necesita de una barrera, con títeres, como en el caso de Bielorrusia, o una zona de inestabilidad, como en Ucrania”.

Por eso, no descartó que “aspire a una guerra de dos o tres años, para mantener la zona de conflicto”.

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