Oleoductos del Valle (Oldelval) y Trafigura inauguraron el martes 4 de noviembre el nuevo oleoducto de derivación hacia la Refinería Bahía Blanca, una obra estratégica para el sistema de transporte de crudo del país que mejora la flexibilidad operativa y la capacidad exportadora de la Cuenca Neuquina.
El nuevo ducto, de 14 pulgadas de diámetro y 11 kilómetros de extensión, conecta el sistema troncal Allen–Puerto Rosales de Oldelval con la refinería de Trafigura en Bahía Blanca. La obra demandó una inversión superior a los 30 millones de dólares y fue ejecutada cumpliendo los más altos estándares de calidad, seguridad y medio ambiente.
El acto se realizó en la Unidad Autónoma de Medición (UAM) de Oldelval, con la presencia por parte de Trafigura de Gerardo Zmijak, director Comercial; Cecilia Díaz de Souza, Gerente de Proyectos y Estructuración de Negocios; y Paulo Carozzi, Gerente de Gestión y Proyectos de Refinería. En representación de Oldelval estuvieron Ricardo Hosel, CEO; Federico Zárate, Gerente de Proyectos; y Mauro Cabrera, Gerente de Construcciones. Además, participó Santiago Mandolesi Burgos, presidente del Consorcio de Gestión del puerto de Bahía Blanca y en representación del municipio Gustavo Lari, secretario de Producción.
Trabajo conjunto entre el sector privado y el Estado
Durante el evento, el CEO de Oldelval, Ricardo Hosel, destacó que “esta obra comenzó a gestarse en 2020 y hoy es una realidad gracias al compromiso, la planificación y el trabajo conjunto entre el sector privado y el Estado”. También subrayó que la iniciativa “refuerza el compromiso con una cuenca integrada, competitiva y eficiente en la evacuación de crudo hacia el Atlántico”.
Por su parte, Gerardo Zmijak resaltó la importancia que tiene esta obra para aumentar la confiabilidad de la Refinería como así también poder generar una nueva vía de evacuación del crudo de Vaca Muerta a través del Puerto de Bahía Blanca. Por último, destacó el esfuerzo realizado por todos los trabajadores y contratistas por su resiliencia ante la adversidad que significó la inundación del pasado 7 de marzo.
Con esta nueva infraestructura, Oldelval y Trafigura consolidan su alianza estratégica y contribuyen al fortalecimiento del sistema energético nacional, impulsando el desarrollo industrial y logístico de Bahía Blanca y de toda la región.
OpenAI planea construir en Neuquén un mega data center de USD 25.000 millones: el proyecto más grande de la historia tecnológica argentina. El centro de inteligencia artificial más avanzado de América Latina podría instalarse en la Patagonia. OpenAI y Sur Energy avanzan con un plan que transformaría la matriz energética, tecnológica y productiva de Neuquén.
La Argentina podría convertirse en uno de los polos tecnológicos más importantes del hemisferio sur. OpenAI, la compañía creadora de ChatGPT, junto con la firma argentina Sur Energy, confirmó el proyecto para construir en la Patagonia un mega data center para inteligencia artificial con una inversión estimada de USD 25.000 millones, bajo el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El desarrollo —denominado preliminarmente Stargate Argentina— se concretará en etapas, con un primer tramo de entre USD 7.000 y 10.000 millones, según fuentes empresariales vinculadas al proyecto. El complejo demandará miles de empleos directos e indirectos y posicionará al país como un nodo estratégico de infraestructura digital para América Latina.
La iniciativa será ejecutada por Sur Energy, que asumirá la inversión inicial y firmó un joint venture con un cloud developer global. La compañía —fundada por Emiliano Kargieman, también creador de Satellogic, y por el físico e inversor Mat Travizano, fallecido recientemente en California— trabaja en un esquema de financiamiento con bancos y fondos internacionales.
Por su parte, OpenAI actuará como offtaker, es decir, comprará buena parte de la capacidad computacional que el centro genere. “Este hito va más allá de la infraestructura. Se trata de poner la inteligencia artificial en manos de la gente de toda la Argentina”, aseguró Sam Altman, CEO de OpenAI.
Neuquén, la provincia con mayor ventaja para albergar el proyecto
Aunque el anuncio oficial mencionó a la Patagonia como región elegida, todas las miradas se centran en Neuquén, la provincia que hoy concentra la mayor posibilidad de convertirse en sede del data center. Según trascendió, los equipos técnicos de Sur Energy y sus socios internacionales analizaron cinco posibles locaciones, pero Neuquén “picó en punta” por su infraestructura energética, disponibilidad territorial y conectividad.
La obra requerirá condiciones específicas: acceso garantizado a energía, conectividad por fibra óptica, disponibilidad de agua y capacidad logística para alojar a miles de trabajadores en las etapas de construcción y operación. En ese sentido, Sur Energy ya firmó acuerdos con Central Puerto y Genneia para garantizar el suministro eléctrico del proyecto.
Genneia informó haber rubricado un Memorando de Entendimiento (MoU) con Stargate Argentina, comprometiéndose a proveer energía renovable eficiente y competitiva. “Nos entusiasma participar en un proyecto que posiciona al país como actor clave en el desarrollo global de la inteligencia artificial”, expresó la compañía.
Por su parte, Central Puerto, operadora de la central hidroeléctrica Piedra del Águila, en territorio neuquino, aportará respaldo energético adicional desde su infraestructura ya instalada sobre el río Limay.
El gobernador Rolando Figueroa destacó la proyección del proyecto en línea con la estrategia provincial de diversificación económica. “En caso de que se concrete la llegada de una empresa como OpenAI a la región, nos confirma que el camino de desarrollo de data centers que impulsamos es el correcto. Queremos que Neuquén se proyecte más allá de los hidrocarburos”, señalaron fuentes del Ejecutivo provincial.
La provincia cuenta además con acuerdos de energía limpia por 100 MW a través de la Agencia de Desarrollo e Innovación de Neuquén (ADINQN) y viene trabajando con el MIT en proyectos de infraestructura tecnológica de bajo impacto ambiental. Las zonas de Tratayén, próxima a Vaca Muerta, y Arroyito, cercana a El Chocón, aparecen como los sitios con mayores posibilidades para alojar la obra.
Consultados sobre la falta de acceso al mar, especialistas descartaron que sea un obstáculo. “Los data centers modernos utilizan sistemas de refrigeración de circuito cerrado, sin necesidad de agua de ríos o del océano. De todos modos, la proximidad de Piedra del Águila y del Limay ofrece ventajas adicionales”, explicaron.
Impacto económico, energético y estratégico
De confirmarse su localización en Neuquén, Stargate Argentina se transformará en la inversión privada más grande en la historia tecnológica nacional y en una pieza clave de la estrategia del Gobierno nacional para atraer capitales bajo el RIGI.
El proyecto generará un efecto multiplicador en toda la cadena energética, con demanda directa de energía renovable, construcción de líneas de transmisión y desarrollo de infraestructura de conectividad. Además, fomentará la instalación de proveedores tecnológicos, servicios logísticos y nuevos polos de talento especializado en IA y computación de alto rendimiento.
Los equipos técnicos estiman que el complejo requerirá más de 1.000 MW de potencia eléctrica, cifra que equivale al consumo de una ciudad de 600.000 habitantes, y una infraestructura de redes de fibra óptica de última generación.
En términos políticos, la eventual instalación en Neuquén representaría una apuesta estratégica al desarrollo “post Vaca Muerta”, consolidando a la provincia como un eje de innovación tecnológica, energética y económica del país.
“Este proyecto es una oportunidad para redefinir la matriz productiva patagónica, integrando conocimiento, energía limpia y tecnología de frontera”, subrayó un funcionario neuquino cercano a las negociaciones.
Las empresas involucradas adelantaron que la definición final de la locación se tomará en los próximos meses, aunque los acuerdos energéticos y las condiciones geográficas hacen prever que Neuquén se perfila como la principal candidata.
Durante los últimos días, tomó relevancia en la agenda pública provincial un informe que elaboró la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analizó el desempeño de las 24 jurisdicciones del país entre los años 2011 y 2022 tomando la evolución del Valor Agregado Bruto (VAB) provincial como indicador clave para medir el tamaño (y los desempeños) de las economías provinciales.
En ese informe, resaltó, entre otras cosas, el buen desempeño misionero en ese período, mostrando un crecimiento de 17,1% la mayor expansión en el NEA.
La publicación de la BCR se basa en los datos que elabora la Cepal, que mide año a año el VAB de las provincias y difunde la información con un año de rezago: es decir, a finales de este 2025 tendremos los datos de 2024. Pero mientras el informe de la BCR toma como punta el año 2022, los datos de 2023 ya están disponibles. Ante ello, haremos una nueva evaluación de cómo varió y cómo evolucionó la economía misionera no entre 2011 y 2022, si no ya entre 2011 y 2023. Es decir, le agregamos un año más al análisis.
En primer lugar, cabe destacar un punto de inicio transcendental: ¿para qué medimos y analizamos el VAB? Esto es una de las formas más concretas de entender cómo cambia una economía, considerando por supuesto ciertos ciclos coyunturales (que se dan mucho en la Argentina) pero sobre todo para ver la foto de largo plazo.
A diferencia de los datos de empleo o de recaudación, que suelen mostrar solo los efectos más visibles de las crisis o expansiones, el VAB permite observar qué sectores realmente sostienen el crecimiento, cuáles se estancan y, sobre todo, cómo se transforma la estructura productiva de una provincia.
En este punto, Misiones exhibe resultados que muestran con claridad que tiene una economía que creció considerablemente en el período 2011–2023 y que tuvo razones de crecimiento en un perfil más urbano, de mayor valor de los servicios y con un rol estatal más fuerte en la generación de valor.
Empezamos por el dato global: el VAB misioneroentre 2011 y 2023 creció en un 15%, constituyendo así en la provincia con el mayor crecimiento de su economía de la región del NEA y la tercera en todo el país, únicamente superada por Neuquén (+72,3%) y Jujuy (28,6%).
Cabe recordar que en la publicación del BCR hasta el 2022, Misiones se posicionaba cuarta en el país, por lo que subió un escalón al medirlo hasta 2023 (superando a Santiago de Estero que cayó al séptimo lugar del ranking). Por ende, se observa de inicio que el rol de la economía misionera está entre las mejores de todo el país en el período analizado, no solo con distancia respecto a otras provincias de la región (como Corrientes y Chaco que crecen al 10,5% y 2,7% respectivamente) sino incluso con provincias con relativo grado de desarrollo mayor como Mendoza, Buenos Aires o Córdoba, e incluso la CABA, que presentaron caídas en este tramo de análisis.
¿Qué hay detrás de esta expansión? A priori, puede identificar una reconfiguración considerable del mapa productivo provincial. Algunos sectores tradicionales, que mantienen su importancia, contrajeron su participación en términos relativos pero otros irrumpieron con fuerza. Veamos los casos más resonantes.
La Industria Manufacturera se sostiene como el sector de mayor presencia en el VAB misionero: concentró en 2023 el 18,6% del total, aunque decreció en su participación respecto a 2011 cuando era del 21,8% y tuvo una evolución punta a punta de -1,8%. Aun con esa baja, lidera con amplitud el espectro económico provincial. Hacia dentro, la Fabricación de papel y de productos de papel explica el 41,5% del VAB industrial misionero y presentó un alza del 7,6% respecto a 2011; la Elaboración de productos alimenticios y bebidas se ubica en segundo lugar en el producto industrial explicando el 24,8% del total y también mostró un alza que fue del 19,6%. Es decir, las dos principales actividades industriales, ligadas fuertemente a las tres grandes fortalezas naturales de Misiones (madera, yerba y té), que explican el 66% del producto industrial,crecen en conjunto un 11,8% en el período analizado.
Por el contrario, hay sectores que contrajeron su actividad, explicado en parte por las crisis recurrentes del país que afectan esos rubros en particular como ser la fabricación de muebles, productos de madera y textiles, entre otros.
Pero por fuera de los sectores tradicionales de la industria misionera, hay otros que exhiben un grado de desarrollo muy relevante: pueden citarse, en otros, la fabricación de minerales no metálicos (+34,7%), la reparación de maquinaria (+33,4%) y la fabricación de sustancias químicas (+2,7%), entre otros.
En este punto, la diferencia que muestra Misiones respecto a otras provincias de la región es de gran importancia: por caso, en Corrientes la Industria representa apenas el 8,4% de su economía y tuvo una caída en los últimos años (-1,9%), aunque con menor fortaleza del sector por contar con una participación considerablemente menor.
Para comparar: medido a precios constantes de 2004 (método usado por Cepal), la Industria misionera es 123% mayor a la correntina.
El Comercio se posiciona como el segundo sector de mayor incidencia en el VAB de Misiones: concentra el 13,6% del total, aunque decreció respecto a 2011 cuando era del 14,7%. Esta baja en su nivel de participación se da pese a que, entre 2011 y 2023, el sector creció 6,4%. La baja se explica, entonces, porque otros sectores crecieron con mayor dinamismo, pero no por ello se desmerece el importante avance comercial de los últimos años; por el contrario, esa evolución refleja tanto la expansión del consumo interno y del empleo urbano con una dinámica comercial propia de una economía de alta circulación de bienes y servicios.
El sector de la Enseñanza se posiciona en tercer lugar: explica el 10,6% del VAB misionero en 2023, cuando en 2011 era del 7,7%. Este salto en su nivel de participación se apoya en un incremento fenomenal del 59,5%, que se explica principalmente por la expansión de la enseñanza privada (+115,7%), que evidencia la fuerte ampliación de la oferta educativa de diferentes niveles: no solo escolar, también complementarios como idiomas, gimnasia, etc., que fortalece la posición misionera como polo educativo en la región.
El sector de Transporte y Comunicaciones es otro que mostró desempeños muy positivos: creció 22,7% y pasó de representar el 8,5% del VAB misionero en 2011 al 9,0% en 2023, apoyado sobre todo en el rubro de las comunicaciones ante mayor demanda de servicios.
En contraste, sectores productivos clásicos como la agricultura y la construcción muestran retrocesos. El agro (incluyendo agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca) tuvo una caída del 18,9% en su VAB respecto de 2011, reduciendo su participación del 7,7% al 5,4%.
La construcción, por su parte, sufrió un descenso del 28,2%, con una pérdida de más de tres puntos porcentuales en su peso relativo (de 7,3% a 4,5%). Ambos casos reflejan la dificultad de sostener un ritmo de expansión en actividades fuertemente afectadas por la volatilidad macroeconómica, los costos internos y la pérdida de competitividad frente a otros sectores.
En cambio, algunos rubros asociados a la modernización de la estructura urbana tuvieron un fuerte impulso.
El sector energético y de agua se expandió en 71,3% (y +2,1 puntos en participación sobre el total) lo que puede vincularse a la inversión pública en infraestructura y a la mejora en redes y servicios esenciales, mientras que los restaurantes y hoteles crecieron en 35,6% (y +0,5 puntos de participación) mostrando el avance sostenido de la actividad turística y si bien su peso total dentro del PBG sigue siendo modesto (3%) es un indicador de diversificación económica en marcha.
Estas cifras ponen de manifiesto un rasgo clave: buena parte del crecimiento económico misionero en los últimos doce años se explica, principalmente, por actividades de servicios mientras que los sectores productivos tradicionales como el agro, la industria y construcción mostraron estancamiento o retroceso.
Un punto central que no debe dejar de analizarse es el rol del Estado dentro de esta transformación.
El sector “Administración Pública” creció 49% entre 2011 y 2023, con un aumento de su participación de 6,1% a 7,9% del total del VAB provincial.
Esta expansión del Estado como generador de valor refleja un papel activo del sector público como garante de estabilidad económica y social, especialmente en contextos de crisis o recesión. Al mismo tiempo, la ampliación de servicios públicos en materia de salud y educación representa una inversión en capital humano e integración territorial fundamentales. Se trata, en definitiva, de un Estado activo dentro de la economía, no como freno al desarrollo, sino como componente estructural del modelo de crecimiento misionero.
En definitiva, los datos del VAB muestran que Misiones consolidó un proceso de crecimiento sostenido en los últimos doce años, apoyado más en la expansión de los servicios que en los sectores tradicionales, aunque estos aún son fundamentales (e imprescindibles, en algunos casos) en la economía misionera. Esta transformación refleja una economía que se urbaniza, diversifica y apuesta por el capital humano como eje de desarrollo, con una fuerte impronta estatal y un dinamismo privado adaptado a las nuevas demandas. El desafío hacia adelante será mantener ese sendero de crecimiento equilibrando la expansión de los servicios con un impulso más vigoroso al sector productivo, garantizando que la estructura económica misionera combine inclusión, innovación y sostenibilidad.
La jueza Loretta Preska, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, dictó una nueva resolución en el juicio internacional por la expropiación del 51% de YPF en 2012, que complica la estrategia legal de Argentina. A menos de un mes de la audiencia de apelación fijada para el 29 de octubre, la magistrada exigió a la petrolera que entregue correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y documentación interna que podrían ser determinantes para establecer si la compañía opera de manera independiente o como un alter ego del Estado argentino.
La decisión pone en el centro del debate no solo el futuro del litigio –que involucra una indemnización de hasta u$s16.100 millones más intereses–, sino también la posible exposición de los activos de la principal empresa energética del país.
El trasfondo del litigio: de la estatización al juicio millonario
El conflicto se remonta a la estatización de YPF en 2012, cuando el gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner expropió la participación mayoritaria del Grupo Petersen sin realizar la oferta pública de adquisición (OPA) prevista en los estatutos de la compañía.
Los fondos Burford Capital y Eton Park, que compraron los derechos de litigio tras la quiebra del grupo empresario, demandaron a Argentina y a YPF en Nueva York. En primera instancia, Preska condenó al Estado argentino a pagar u$s16.100 millones más intereses, aunque eximió de responsabilidad a la petrolera.
El caso escaló con medidas adicionales: en junio pasado, la jueza ordenó que el 51% de las acciones de YPF expropiadas fueran transferidas a un fideicomiso como garantía de pago. Esa orden fue apelada por el Estado argentino y su revisión quedó fijada para el 25 de septiembre, en vísperas de la audiencia central de octubre.
El nuevo fallo: Discovery y autonomía bajo la lupa
En su última resolución, Preska rechazó la participación de YPF como parte activa en el proceso de Discovery –etapa de recopilación de pruebas–, pero obligó a la compañía a entregar la documentación reclamada en un plazo de 15 días.
El objetivo es determinar si YPF mantiene independencia real respecto del gobierno argentino o si actúa como su extensión directa. Según explicó Sebastián Maril, director de Latam Advisors, “cuanto más autónoma se muestre YPF, menores serán las posibilidades de que los fondos demandantes convenzan a la jueza de que es parte del Estado”.
La definición sobre esta cuestión es crítica: si la Cámara considera que Argentina e YPF son lo mismo, la Justicia podría avanzar sobre los activos de la petrolera –incluidas sus operaciones en EE.UU. y activos estratégicos– para garantizar el cumplimiento de la sentencia.
El litigio tiene consecuencias financieras de magnitud. Los demandantes insisten en un pago anticipado que contemple no solo la indemnización, sino también los intereses acumulados (aprox. u$s2,5 millones diarios) y los honorarios legales (estimados en u$s1.500 por hora).
Para Argentina, que enfrenta restricciones externas y una economía en crisis, el desenlace puede afectar su capacidad de acceso a financiamiento internacional y condicionar las políticas energéticas en torno a YPF, clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la transición energética.
En paralelo, el caso tensiona la relación entre el Gobierno nacional, la petrolera y los mercados: mientras los fondos demandantes endurecen su presión, la dirigencia política argentina insiste en que el fallo de primera instancia fue “excesivo e injusto” y busca reducir el monto a través de la apelación.
Una audiencia decisiva y escenarios abiertos
El próximo 29 de octubre, tres jueces de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York escucharán los argumentos de Argentina, YPF y los demandantes. La resolución podría:
Confirmar el fallo de primera instancia, obligando al país a pagar el total de u$s16.100 millones.
Reducir el monto, lo que daría un respiro a la estrategia de defensa argentina.
Revertir parcialmente la sentencia, aunque especialistas anticipan que esa opción es la menos probable.
En cualquiera de los escenarios, la presión sobre los activos de YPF se mantiene como amenaza latente. El desenlace no solo definirá la situación financiera inmediata del país, sino también el rol de la petrolera en el futuro energético argentino y su credibilidad frente a inversores internacionales.
La aceleración histórica en la extracción de shale gas en Neuquén convirtió a la Argentina en un potencial proveedor regional, mientras Bolivia enfrenta una caída estructural en su capacidad productiva. La transformación abre una nueva etapa en la geopolítica energética sudamericana.
La cuenca neuquina de Vaca Muerta registró en los últimos meses una producción diaria de 90,96 millones de metros cúbicos de gas natural, cifra que triplica el total producido en Bolivia, que apenas alcanzó 24,33 millones de metros cúbicos por día, según los últimos reportes oficiales.
El contraste con el pasado es contundente: en 2014, Bolivia producía 60,3 millones de m³/día, mientras que Vaca Muerta apenas aportaba 600.000 m³ diarios. Para 2022, ambos países ya mostraban un punto de cruce: 36,6 millones en Neuquén contra 42,1 millones en el país andino.
La diferencia actual consolida un cambio estructural: durante casi dos décadas, la Argentina dependió de las exportaciones bolivianas para sostener su abastecimiento interno. Hoy, la balanza se inclina en sentido inverso, con un potencial exportador argentino y un déficit creciente en la matriz boliviana.
La falta de exploración en Bolivia
Según el análisis del exministro de Hidrocarburos de Bolivia y socio de Gas Energy Latam, Álvaro Ríos Roca, el declive boliviano responde a la escasa exploración y a la ausencia de nuevas reservas.
“El país enfrenta una caída constante de alrededor de 4 millones de metros cúbicos diarios por año. La exploración en Bolivia ha sido mínima y los pocos esfuerzos de YPFB no lograron reponer reservas”, explicó el especialista.
Ríos anticipó que Bolivia cerrará este año con 26 millones de m³ diarios, apenas suficiente para cubrir la mitad de su demanda interna. Y advirtió: “En 2028 Bolivia va a necesitar importar gas porque se cruza con la oferta. Habrá que gestionar abastecimiento desde Argentina, ya que la exploración tarda en dar resultados”.
El escenario configura un giro histórico: el país que fue proveedor estratégico de la región se aproxima a transformarse en importador neto de gas.
Oportunidad regional para Argentina: exportaciones y logística
El impacto de Vaca Muerta ya se traduce en operaciones concretas. A comienzos de 2025, Argentina realizó sus primeras exportaciones de gas hacia Brasil utilizando las redes gasíferas de Bolivia.
Para consolidar ese proceso, la clave será la infraestructura: en particular, la ampliación del Gasoducto Norte operado por TGN (Transportadora Gas del Norte), que permitirá conectar el flujo neuquino con los mercados de Bolivia y Brasil.
Ríos remarcó que “Argentina debe hacer competitivo el transporte por Bolivia para asegurar su inserción regional. Si no se logra eficiencia logística, el gas argentino perderá atractivo frente a otros proveedores”.
Récords históricos en la producción argentina
La Secretaría de Energía de la Nación informó que en julio 2025 la producción nacional de petróleo alcanzó 811.200 barriles diarios, el nivel más alto desde 1999. El crecimiento interanual fue de 18,5% en petróleo y de 5,7% en gas natural, con un promedio nacional de 160,6 millones de m³/día, valores no registrados desde el año 2000.
Dentro de ese total, Vaca Muerta concentra el 57,7% del petróleo nacional y se consolida como la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional.
Tan solo en junio, la producción nacional se incrementó 22,5% interanual, alcanzando 448.000 barriles diarios de petróleo, un salto que consolida la posición de la cuenca neuquina como motor del autoabastecimiento y la proyección exportadora.
Argentina como hub energético regional
La nueva correlación de fuerzas abre escenarios de fuerte impacto geopolítico y económico:
Argentina se posiciona como proveedor alternativo de gas para Brasil, Chile y eventualmente Bolivia.
Bolivia, sin nuevas reservas, corre riesgo de perder su rol estratégico en la integración energética del Cono Sur.
El desafío argentino será acelerar las inversiones en transporte y garantizar reglas estables para atraer capitales que permitan consolidar la capacidad exportadora.
En este marco, la producción de Vaca Muerta no solo transforma la balanza energética argentina, sino que redefine la geopolítica sudamericana del gas, desplazando a Bolivia como actor dominante y otorgándole a la Argentina un rol central en la seguridad energética regional.