El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, informó este jueves que el ejército israelí abatió en Beirut a Ali Youssef Kharshi, secretario general de Naim Qassem, líder de Hezbolá, durante los ataques nocturnos del miércoles.
En su cuenta de X, el mandatario indicó: “En Beirut eliminamos a Ali Youssef Kharshi, secretario personal del secretario general de la organización terrorista Hezbolá, Naim Qassem, y uno de los hombres más cercanos a él.”
El mensaje va a compañado de un video de los ataques a una serie de “infraestructuras terroristas en el sur de Líbano”, según explica Netanyahu, y advierte: “continuaremos golpeando a Hezbolá en cualquier lugar que sea necesario”.
Hezbolá anuncia nuevos ataques contra Israel
El grupo libanés chií Hezbolá anunció la madrugada del jueves haber lanzado nuevos ataques contra Israel, a quien acusó de haber violado el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Irán y EE.UU., que tanto Tel Aviv como Washington aseguran que no incluye el frente abierto en Líbano.
Hizbulá, aliado de Irán en este conflicto, aseguró que sus ataques seguirán hasta que la «agresión estadounidense-israelí» contra el país termine, en «defensa del Líbano y su gente y en respuesta a la violación del enemigo del acuerdo de alto el fuego».
Es el primer ataque de Hezbolá desde el anuncio de la tregua temporal. El grupo también afirmó que se había «comprometido» con el cese de las hostilidades, mientras que «el enemigo» no lo hizo.
Israel y EE.UU. excluyen al Líbano del pacto
Inicialmente, Pakistán, que ha oficiado como mediador del pacto, anunció ayer que el alto el fuego incluía a todas las partes del conflicto en Oriente Medio, también el Líbano, poco después de que tanto Estados Unidos como Irán dieran a conocer que habían llegado a un acuerdo.
Sin embargo, el Gobierno de Israel se pronunció más tarde para especificar que el Líbano no entraba en las conversaciones, al considerarlo un conflicto únicamente bilateral, y la Casa Blanca secundó su posición.
El pasado miércoles, Israel lanzó su ofensiva más virulenta contra el Líbano hasta la fecha, con una serie de andanadas que mataron a más de 250 personas en una sola jornada, profundizando su operación tanto militar como terrestre que Tel Aviv lleva a cabo desde inicios de marzo.
El Ejército israelí justificó la masacre alegando que Hezbolá se ha desplazado a barrios mixtos de Beirut, la capital, que fue el blanco de la mayoría de bombardeos.
Más de 1.700 muertos desde marzo
Hezbolá informó de que su ataque se dirigió contra la localidad israelí de Al-Manar. Medios israelíes reportaron haber identificado ataques en el norte del país, citando al Ejército israelí.
Después de los bombardeos israelíes del miércoles, el grupo chií ya había asegurado que se vengaría y que la sangre de las víctimas «no sería derramada en vano».
El frente del conflicto en el Líbano se reactivó cuando Hezbolá lanzó ataques contra Israel como represalia al operativo conjunto entre Washington y Tel Aviv sobre Teherán el pasado 28 de febrero.
Desde entonces Israel ha lanzado una dura ofensiva contra el país que se ha cobrado la vida de más de 1.700 personas.
Por Hugo Bachega / BBC Mundo – Israel describió esta acción como la mayor campaña de ataques aéreos en este conflicto, alcanzando en tan solo 10 minutos más de 100 objetivos que calificó como centros de mando y emplazamientos militares de Hezbolá.
El Ministerio de Salud del Líbano afirma que al menos 203 personas han muerto y más de 1.000 han resultado heridas. Por su parte, Defensa Civil cifró el número de fallecidos en 254 y el de heridos en 1.100.
Esto ocurre mientras Irán afirma que los continuos ataques israelíes en todo el territorio nacional constituyen una “grave violación” del acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
El presidente libanés Joseph Aoun lo describió como una “masacre” y su gobierno anunció que hoy sería día de duelo en memoria de las víctimas.
El ejército israelí los llevó a cabo horas después de que la oficina del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asegurara que el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán -mediado por Pakistán- excluía el conflicto en Líbano.
“Seguimos golpeándolos con fuerza”, declaró, tras asegurar que Israel está preparado para reanudar el conflicto con Irán de ser “necesario”.
“Continuaremos atacando a Hezbolá donde sea necesario, hasta que se restablezca la plena seguridad de los residentes del norte”, añadió.
Netanyahu declaró: “Nuestro mensaje es claro: cualquiera que actúe contra civiles israelíes será atacado”.
Sus declaraciones se produjeron después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaran la muerte de Ali Yusuf Harshi, secretario y sobrino del secretario general de Hezbolá, Naim Qassem.
Hezbolá, por su parte, informó en la madrugada del jueves, que había atacado con cohetes el norte de Israel en respuesta a la violación al acuerdo de alto el fuego. Y amenazó con continuar con sus ataques hasta que la “agresión israelí-estadounidense” contra Líbano termine.
Irán sostiene que su propuesta de alto el fuego sí contemplaba el cese de hostilidades en Líbano, por lo que considera los ataques israelíes una violación “clara y abierta” de la tregua.
En declaraciones a Today, programa de la BBC, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Saeed Khatibzadeh, dijo que “no se puede pedir un alto el fuego, aceptar términos y condiciones, aceptar todas las zonas donde se aplica, mencionar específicamente a Líbano, y que luego tu aliado inicie una masacre”.
Khatibzadeh afirma que los ataques israelíes equivalen a una especie de genocidio. Israel insiste en que ataca al grupo militante Hezbolá, que a su vez lanza cohetes contra Israel.
“Esto es nuevo para Beirut”
Las agencias de noticias IRNA y Fars del régimen iraní anunciaron este miércoles que se ha suspendido el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz y el movimiento de barcos se ha detenido en este corredor marítimo clave para la exportación de crudo y otras materias primas del Golfo Pérsico.
Ambos medios atribuyeron el cierre del estrecho a los ataques de Israel contra Líbano.
Preguntado sobre por qué Líbano sigue recibiendo ataques israelíes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió que es “por Hezbolá”, ya que “no fueron incluidos en el acuerdo”, y definió la situación en Líbano como “un conflicto aparte”.
“De eso también nos encargaremos. No hay problema”, declaró a una periodista de la cadena estadounidense PBS.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reafirmó más tarde que Líbano no forma parte del acuerdo de alto el fuego.
Este jueves, los equipos de rescate siguen buscando a personas bajos los escombros de los edificios después del intenso ataque aéreo de Israel sobre Beirut, la capital libanesa.
Doce horas después, no hay esperanza de encontrarlas con vida.
No queda nada del edificio residencial de 10 plantas que fue atacado en Tallet el Khayat, un barrio acomodado del oeste de Beirut, una de las muchas zonas afectadas.
El ataque aéreo se produjo sin previo aviso y habría tomado a todos por sorpresa, ya que no es una zona que haya sido objetivo de ataques.
Ziad Samir Itani, quien dirigía el equipo de defensa civil en la zona, afirmó que esto era algo “nuevo para Beirut”.
Los equipos estaban exhaustos tras más de seis semanas de constantes ataques israelíes en el marco de la guerra con Hezbolá, pero comprometidos con su labor. Todos estaban tristes, añadió.
La guerra entre Israel y Hezbolá
Más de 1.500 personas han perdido la vida en Líbano, entre ellas 130 niños, desde el inicio de la actual guerra entre Israel y Hezbolá a principios de marzo.
Más de 1,2 millones de personas han sido desplazadas -uno de cada cinco habitantes-, la mayoría de comunidades musulmanas chiitas del sur, del oriental Valle de la Becá y de los suburbios del sur de Beirut, las zonas de influencia de Hezbolá.
Aldeas cercanas a la frontera han quedado destruidas, mientras las tropas invasoras israelíes buscan crear lo que sus autoridades denominan una “zona de seguridad de amortiguación” para destruir la infraestructura de Hezbolá y eliminar a sus combatientes.
Esto ha suscitado inquietud sobre la posibilidad de que algunas zonas puedan permanecer ocupadas incluso tras el fin de la guerra y muchos residentes tal vez nunca puedan regresar a sus hogares.
La BBC habló con Abd, residente en Beirut, cuyo hermano se encontraba entre los heridos en los ataques aéreos.
“¿Qué debería hacer la gente? No podemos hacer nada”, declaró.
Tras el anuncio de un alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán -conflicto que comenzó a finales de febrero- la presidencia libanesa declaró que continuaría con sus “esfuerzos para incluir a Líbano en la paz regional”.
Hezbolá -que no ha reivindicado ningún ataque desde que se anunció el acuerdo- afirmó encontrarse en el “umbral de una gran victoria histórica” y advirtió a las familias desplazadas que esperaran a un anuncio formal de alto el fuego antes de intentar regresar a sus hogares.
Por su parte, Irán ha intensificado las presiones para el cese de los ataques israelíes en Líbano.
El ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, alegó en una publicación en la red social X que los términos estipulados en el alto el fuego de dos semanas entre EE. UU. e Irán son “claros y explícitos”.
El canciller adjuntó el anuncio del alto el fuego realizado por el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y aseguró que el pacto incluye a Líbano.
“Estados Unidos debe elegir: alto el fuego o guerra continuada a través de Israel. No puede tener ambas cosas”, afirmó Araghchi, y añadió que “el mundo es testigo de las masacres en el Líbano”.
“La pelota está en el tejado de Estados Unidos, y el mundo observa si cumplirá con sus compromisos”, sentenció.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica iraní (CGRI) amenazó con reiniciar los combates armados contra “los malvados agresores” en respuesta a los ataques israelíes en territorio libanés, donde apoya a Hezbolá.
Por otra parte, una declaración en la red social X atribuida a Majid Mousavi, comandante de la división aeroespacial del CGRI, expone que “un ataque contra Hezbolá es un ataque contra Irán” y asegura que Teherán ” está preparando una dura respuesta a los brutales crímenes”.
Hezbolá y el gobierno de Líbano
En Líbano, la última escalada en el largo conflicto entre Hezbolá e Israel se produjo cuando el grupo disparó cohetes hacia territorio israelí en represalia por el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, en las etapas iniciales de la guerra, y también en respuesta a los ataques israelíes casi diarios contra Líbano pese a un alto el fuego en el país que se acordó en noviembre de 2024.
Funcionarios israelíes habían indicado su intención de continuar con su campaña en Líbano incluso si se llegaba a un acuerdo con Irán.
Sin embargo, en los últimos días fuentes militares citadas por medios israelíes sugirieron que el ejército no tenía intención de avanzar más en su invasión, y reconocieron que no serían capaces de desarmar a Hezbolá por la fuerza.
Observadores han expresado su sorpresa ante las capacidades militares de Hezbolá en este conflicto, ya que se creía que el grupo había quedado gravemente debilitado en su última guerra.
El grupo ha lanzado con frecuencia cohetes y drones hacia el norte de Israel, mientras sobre el terreno se ha enfrentado a las tropas israelíes en el sur de Líbano.
Hezbolá ha enfrentado fuertes críticas en el propio Líbano, ya que muchos culpan al grupo de arrastrar al país a una guerra no deseada y de defender los intereses de su patrocinador iraní.
Aun así, sigue gozando de un apoyo significativo entre los chiitas libaneses.
La crisis de desplazamientos provocada por la guerra ha ejercido una presión adicional sobre este país, ya de por sí sumido en una crisis.
Las escuelas que han sido convertidas en refugios están abarrotadas y muchas personas duermen en tiendas improvisadas en espacios públicos o dentro de sus automóviles.
Escribe Evgenia Pugacheva / FMI – Las guerras dejan un pesado lastre económico y el aumento del gasto en defensa fuerza decisiones difíciles
Una vez más, el panorama mundial se ve determinado por la guerra. Después de varias décadas de calma relativa tras la Guerra Fría, el número de conflictos activos se ha disparado en los últimos años hasta niveles que no se veían desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas en ascenso y las crecientes preocupaciones en materia de seguridad están llevando a muchos gobiernos a replantearse sus prioridades y aumentar el gasto en defensa.
Más allá de su devastador costo humano, las guerras se cobran una alta factura económica con efectos prolongados y obligan a tomar difíciles decisiones macroeconómicas, especialmente en los países en los que se libran los combates. Aun en ausencia de conflictos activos, el incremento del gasto en defensa puede aumentar las vulnerabilidades económicas a mediano plazo. Cuando termina la guerra, los gobiernos se enfrentan a la urgente tarea de asegurar una paz duradera y una recuperación sostenida.
En estos tiempos de proliferación de conflictos, nuestro estudio, plasmado en dos capítulos analíticos de la edición más reciente de Perspectivas de la economía mundial informe WEO, pone de relieve el profundo y prolongado costo económico de la guerra, que ha afectado especialmente a las regiones de África subsahariana, Europa y Oriente Medio. También mostramos que el aumento del gasto en defensa, si bien puede impulsar la demanda a corto plazo, conlleva difíciles decisiones presupuestarias que hacen que diseñar bien las políticas y lograr una paz duradera sean más importantes que nunca.
Pérdidas económicas
En los países donde se libran las guerras, la actividad económica se desploma. En promedio, la producción en los países donde se producen los combates cae aproximadamente un 3% al inicio del conflicto y sigue contrayéndose durante años hasta acumular pérdidas en torno al 7% en un plazo de cinco años. En general, las pérdidas en la producción causadas por los conflictos superan las relacionadas con crisis financieras o desastres naturales graves. Además, las cicatrices económicas se siguen sintiendo incluso diez años después.
También es frecuente que las guerras tengan importantes repercusiones. Los países implicados en conflictos que se libran en suelo extranjero quizás eviten pérdidas económicas cuantiosas, en parte porque no sufren destrucción física en su propio territorio. Sin embargo, las economías vecinas o los principales socios comerciales del país donde tiene lugar el conflicto acusarán sus efectos. En los primeros años de un conflicto, estos países suelen experimentar caídas moderadas en la producción.
Los conflictos de mayor envergadura —en los que se producen al menos 1.000 fallecimientos en combate— obligan a tomar decisiones difíciles en las economías donde tienen lugar. Los presupuestos públicos se deterioran: el gasto se desplaza hacia la defensa y la deuda crece, al tiempo que caen la producción y la recaudación de impuestos.
También puede ocurrir que estos países experimenten tensiones en su posición externa. Las importaciones se contraen con fuerza debido al descenso de la demanda, y las exportaciones se reducen incluso en mayor medida, lo que da lugar a un aumento temporal del déficit comercial. La creciente incertidumbre desencadena salidas de capitales, y tanto la inversión extranjera directa como los flujos de cartera se reducen. Esto obliga a los gobiernos de los países en guerra a recurrir en mayor medida a la ayuda y, en algunos casos, a las remesas de sus ciudadanos en el exterior para financiar los déficits comerciales.
A pesar de estas medidas, los conflictos contribuyen a una depreciación cambiaria sostenida, a la pérdida de reservas y al aumento de la inflación, lo que pone de manifiesto que el aumento de los desequilibrios externos acentúa las tensiones macroeconómicas en períodos bélicos. Los precios suelen aumentar a un ritmo superior al de las metas de inflación de la mayoría de los bancos centrales, lo que lleva a las autoridades monetarias a elevar las tasas de interés.
En conjunto, nuestro análisis demuestra que los grandes conflictos se cobran un costo económico considerable y conllevan disyuntivas difíciles en las economías que sufren los conflictos dentro de sus fronteras, además de perjudicar a otros países. Estos costos van mucho más allá de los trastornos a corto plazo: tienen consecuencias duraderas en el potencial económico y el bienestar humano.
Disyuntivas de gasto
La mayor frecuencia con la que se producen conflictos y el aumento de las tensiones geopolíticas también han hecho que muchos países hayan vuelto a plantearse sus prioridades en materia de seguridad y aumenten el gasto en defensa. Otros países tienen previsto hacerlo. Esta situación coloca a las autoridades ante ciertas disyuntivas cruciales que acompañan a semejante incremento del gasto.
Hemos analizado varios episodios de escalada del gasto en defensa en 164 países desde la Segunda Guerra Mundial. Constatamos que estas expansiones, que suelen durar casi tres años, se traducen en un aumento del gasto en defensa de 2,7 puntos porcentuales del producto interno bruto. A grandes rasgos, esta cifra es similar a lo que necesitan los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN para cumplir el objetivo de destinar un 5% del PIB al gasto en defensa de aquí a 2035.
El incremento del gasto en defensa actúa principalmente como un shock positivo de demanda que impulsa el consumo privado y la inversión, especialmente en los sectores relacionados con la defensa. Esto puede generar un crecimiento de la producción y de los precios a corto plazo, que exige una estrecha coordinación con la política monetaria para moderar las presiones inflacionarias.
En general, los efectos agregados del aumento del gasto en defensa para la producción tienden a ser moderados: el aumento de la producción suele ser prácticamente equivalente al incremento del gasto en defensa, que no tiene un efecto multiplicador mayor sobre la actividad económica. Dicho esto, el efecto multiplicador o dominó de este gasto varía considerablemente en función de cómo se sostenga, financie y asigne ese gasto, y de la cantidad de equipamiento que se importe.
Por ejemplo, cuando el estímulo se destina en parte a importar bienes del exterior, como ocurre especialmente en el caso de los países importadores de armas, los incrementos de la producción son menores y se produce un deterioro de la posición externa. En cambio, si el aumento del gasto en defensa da prioridad a la inversión pública en equipo e infraestructura, junto con una contratación pública menos fragmentada y más estándares comunes, se ampliaría el tamaño del mercado, se favorecería las economías de escala, se reforzaría la capacidad industrial, se reducirían las fugas de gasto hacia las importaciones y se generaría crecimiento de la productividad a largo plazo.
Elegir la forma de financiar el gasto en defensa supone una decisión clave. A corto plazo, las escaladas del gasto en defensa suelen financiarse mediante déficit, mientras que, en fases más avanzadas y cuando parece que ese incremento del gasto va a ser permanente, cobra más importancia el aumento de los ingresos.
La dependencia del financiamiento mediante déficit puede estimular la economía a corto plazo, pero, a mediano plazo, puede comprometer la sostenibilidad fiscal, especialmente en los países con poco margen de maniobra presupuestario. En los tres años siguientes al inicio de una escalada del gasto en defensa, los déficits se deterioran en torno a 2,6 puntos porcentuales del PIB y la deuda pública aumenta alrededor de 7 puntos porcentuales 14 puntos porcentuales en períodos bélicos. El consiguiente aumento de la deuda pública puede desplazar la inversión privada y contrarrestar el efecto expansivo inicial del gasto en defensa.
La acumulación de vulnerabilidades fiscales se puede mitigar mediante mecanismos de financiamiento duraderos, especialmente cuando el aumento del gasto en defensa es permanente. Sin embargo, incrementar los ingresos implica sacrificar consumo y moderar el estímulo de la demanda, mientras que el reajuste de las prioridades presupuestarias suele hacerse a costa del gasto público en protección social, salud y educación.
Políticas para la recuperación
Nuestro análisis también muestra que la recuperación económica después de una guerra suele ser lenta y con altibajos, y depende de manera determinante de que la paz sea duradera. Cuando la paz se sostiene, la producción se recupera, si bien suele mantenerse en niveles reducidos en relación con las pérdidas sufridas durante la guerra. En cambio, en economías frágiles en las que el conflicto se reactiva, la recuperación suele estancarse. Estas modestas recuperaciones se deben sobre todo a la mano de obra: mientras que el acervo de capital y la productividad son todavía reducidos los trabajadores abandonan las actividades militares por las civiles y se produce el regreso paulatino de los refugiados.
La pronta estabilización macroeconómica, una reestructuración decisiva de la deuda y el apoyo internacional —que incluye ayuda y desarrollo de la capacidad— desempeñan un papel fundamental a la hora de restablecer la confianza y promover la recuperación. Las medidas de recuperación son más eficaces cuando se complementan con reformas internas para reconstruir las instituciones y la capacidad del Estado, promover la inclusión y la seguridad, y paliar los profundos costos humanos del conflicto, como son los atrasos educativos, el deterioro de la salud y las menores oportunidades económicas.
Cabe destacar que, para que la recuperación después de la guerra sea efectiva, es esencial contar con paquetes de medidas integrales y bien coordinados. Este planteamiento es mucho más eficaz que la aplicación de medidas dispersas. Las políticas que reducen la incertidumbre y, simultáneamente, reconstruyen el acervo de capital, pueden reforzar las expectativas, fomentar la afluencia de capitales y facilitar el regreso de las personas desplazadas. En último término, la recuperación con éxito después de una guerra sienta las bases para la estabilidad, una esperanza renovada y mejores medios de vida para las comunidades afectadas por el conflicto.
—Este blog se basa en los capítulos 2 y 3 de la edición de abril de 2026 de Perspectivas de la economía mundial, titulados “El gasto en defensa y sus consecuencias macroeconómicas” y “La macroeconomía de los conflictos y la recuperación”. Más información sobre los Estados frágiles y afectados por conflictos: How Fragile States Can Gain by Strengthening Institutions and Core Capacities.
Evgenia Pugacheva, es Asistente de Investigación en la División de Estudios Económicos Internacionales del FMI
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) advirtió este miércoles que responderá si las agresiones contra el Líbano no cesan de inmediato, según informó este miércoles la emisora estatal IRIB.
El comunicado del CGRI acusó a Israel de perpetrar una brutal masacre en Beirut apenas unas horas después de un acuerdo de alto el fuego.
El CGRI advirtió además a Estados Unidos e Israel que, si no cesan los ataques contra el Líbano, el CGRI cumplirá con su deber y dará una respuesta contundente a los agresores de la región, reportó la cadena estadounidense CNN.
Hezbolá declaró el miércoles que la sangre de los mártires y los heridos no será derramada en vano, y afirmó que los últimos ataques israelíes refuerzan su derecho natural y legal a resistir y responder a los ataques israelíes.
El grupo indicó que este incidente aumentará su determinación de seguir enfrentándose a Israel y defendiendo la seguridad del Líbano.
El Ministerio de Salud del Líbano informó el miércoles que los ataques israelíes en diversas partes del país, incluida la capital, Beirut, han dejado al menos 112 muertos y 837 heridos, según un balance preliminar actualizado.
Hoy mismo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron a cabo lo que describieron como su mayor oleada de ataques en todo el Líbano desde el inicio del conflicto, afirmando haber alcanzado 100 centros de mando y emplazamientos militares de Hezbolá.
Irán ha interrumpido la navegación de los buques petroleros por el estrecho de Ormuz tras el ataque de Israel al Líbano en el que han muerto decenas de personas, según informaron medios iraníes.
«El paso de petroleros a través del estrecho de Ormuz ha sido detenido tras los ataques de Israel al Líbano», indicó la agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria.
El primer buque cruzó el estrecho de Ormuz con el “permiso” de Irán después de que entrara en vigor una tregua entre Estados Unidos e Irán a primera hora del miércoles, según la información que brindaron medios iraníes.
El servicio de seguimiento de buques MarineTraffic también informó en X que se reanudaron los movimientos de embarcaciones en el estrecho de Ormuz tras el alto el fuego.
Aclaración de Trump
Minutos después de que se conociera esta noticia (que recogede Xinhua), el presidente de los Estado Unidos, Donald Trump, aclaró que Líbano no está incluido en el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán.
A esto siguió una declaración del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, según quien las fuerzas armadas estadounidenses estaban preparadas para cumplir la amenaza del presidente Donald Trump de acabar con la “civilización entera” de Irán si no se alcanzaba un acuerdo de alto el fuego.
Al ser preguntado durante una rueda de prensa en el Pentágono sobre la amenaza de Trump de que “una civilización entera moriría” si no se llegaba a un acuerdo, Hegseth afirmó: “Teníamos un objetivo fijado, listo para atacar, de infraestructura, puentes y centrales eléctricas”.
“(Trump) finalmente dijo: ‘Podemos quitárselo todo. Les quitaremos su capacidad de exportar energía y las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen la capacidad de atacar esas cosas con impunidad’, continuó.
Y redondeó: “Ese tipo de amenaza fue lo que los llevó al punto en el que, en efecto, dijeron: ‘De acuerdo, queremos cerrar este trato’”.
Trump amenazó en las redes sociales el martes por la mañana con que la “civilización entera” de Irán “morirá esta noche y jamás volverá”.
Los ataques en el Líbano: la operación “Oscuridad Eterna”
Aviones de combate israelíes lanzaron una serie de ataques aéreos en todo el Líbano hoy e impactaron en múltiples regiones, incluidos barrios densamente poblados en la capital, Beirut, de acuerdo con informes preliminares.
Los ataques causaron un gran número de víctimas, aunque aún no se publicaron cifras oficiales.
Los equipos de defensa civil están realizando búsquedas en los edificios dañados y asistiendo a los heridos mientras continúan las operaciones de rescate.
Hospitales de Beirut y sus alrededores emitieron llamados urgentes para donaciones de sangre de todos los tipos.
El médico personal advirtió que los suministros se están agotando rápidamente ante el creciente número de civiles heridos.
Cientos de personas murieron o resultaron heridas en los ataques aéreos, mencionó el ministro de Salud, Rakan Nassereddine.
Luego de los ataques, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, pidió a los aliados del país ayudar a detener los bombardeos “por todos los medios disponibles”, y subrayó la urgencia del apoyo internacional para restablecer la calma.
El presidente libanés, Joseph Aoun, también instó a la comunidad internacional a actuar, y señaló que los repetidos ataques demuestran un desprecio por el derecho y los acuerdos internacionales. Acusó a Israel de violar en repetidas ocasiones los compromisos de alto al fuego durante los últimos 15 meses.
El ejército israelí señaló que los ataques son parte de una nueva operación, denominada “Oscuridad Eterna”.
Afirmó que la campaña tiene como objetivo centros de comando y control de Hizbulá en el sur y el este de Líbano, así como en Beirut.
Estados Unidos e Irán anunciaron esta madrugada un alto al fuego de dos semanas.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, señaló que Israel cumplirá la tregua, pero que seguirán las operaciones militares en el Líbano