XI JINPING

China ¿mi buen amigo?

Compartí esta noticia !

“En geopolítica no existen los buenos y los malos, existen intereses”, es una frase que me gusta decir entre pares, familiares, estudiantes y docentes. lejos de ser un significante vacío, puede dar respuesta a encuentros y situaciones inusitadas, donde todo sesgo ideológico queda como mera discusión entre sábanas.

El caso de China y Estados Unidos es curioso. Una cumbre clave tuvo lugar en San Francisco, con la iniciativa de un posible descongelamiento de las relaciones bilaterales entre ambos Estados. Seamos buenos y digamos todo, Pekín y Washington son grandes socios comerciales, aunque políticamente no se están llevando de la mejor manera hace ya algunos años. Cuestionamientos de un lado y del otro, como hermanos que se pelean, suelen ser algunos de los argumentos de diferencias. Entre espionaje, posicionamiento internacional y zonas de influencias, oscilan los pleitos chino-estadounidenses. 

Volviendo al tema de la cumbre, la misión diplomática, encabezada por Xi Jinping fue con el ideario de poder establecer, de una vez por todas, un horizonte bilateral con Washington. Biden, quien en primera instancia parecía estar de acuerdo con la idea de su par chino, terminó desbarrancando, una vez más. Luego de una intensa charla entre presidente, canciller y embajadores de ambos países, el tío Joe tomó la pésima decisión de referirse a Xi Jinping como “dictador” en una conferencia de prensa. La cara de Blinken, el ministro de Relaciones Exteriores de Estados Unidos era impagable, casi como diciendo “otra vez metiste la pata”.

La cuestión es sencilla, gran parte de la cúpula política de Estados Unidos entendió que la globalización es historia y ya no son los amplios dominadores del mundo. ¿Es el país con mayor influencia? ¿Es la principal economía del mundo? ¿Es la potencia militar más poderosa? Todas esas preguntas se responden con un sí rotundo. Sin embargo, también entienden que las economías y los bloques regionales tienen un peso importante, que sumados todos juntos, equivalen a gran parte del PBI mundial. Aquí se conjuga de todo: política, economía, defensa, cultura, religión, diplomacia, etc. Un lindo “mboyeré”. 

Por ende, para Estados Unidos es prioritario tener una relación descongelada con China y viceversa. Básicamente que vuelva a existir esa suerte de “teléfono rojo” que existía en la Guerra Fría entre la Casa Blanca y el Kremlin soviético. Es importante para delinear el famoso Nuevo Orden Mundial, que lejos de ser una fantasía de internet, es una realidad. Las grandes potencias delimitan a futuro los conflictos y las economías, siendo los que manejan en gran medida esos tópicos. 

Detrás de este encuentro de poderosos, hay empresarios y agentes económicos, esperando agazapados nuevos acuerdos para mover su capital. Detrás de esas empresas, hay trabajadores, y tras sus espaldas, sus familias. Es decir, que el resultado de estas reuniones define el rumbo de las economías familiares de ambos países, cada uno con un modelo absolutamente distinto, pero que indudablemente se nutre de esto. 

La cosa es casi política o caprichosa, inclusive. Biden cree que el sistema político chino está mal y Xi Jinping desconfía de los “yankees” por sus pretensiones imperiales. Cada uno elige a quien creerle, sin embargo, queda a las claras que la cuestión es casi política. Y los chinos son claros en esto, no les importa el aparato político del frente, simplemente les interesa el dinero, y lo curioso del asunto es que esto lo aprendió de su amigo Estados Unidos. A la Casa Blanca también le fascina el dinero, de hecho, financiaron guerras durante el siglo XX y parte del siglo XXI para enriquecerse. Comercian con países como Arabia Saudita, quienes tienen una violenta dictadura teocrática. Ni hablar de Israel, pensado como socio estratégico de Medio Oriente.

Quizás, todo este embrollo generado desde la oficina oval no es más que reavivar o reeditar el viejo eje del mal. El concepto fue aplicado en 2002 a Irán, Irak y Corea del Norte, por parte de Bush hijo. Pero previamente existieron enemigos comunes como los soviéticos y los nazis. Y ¡ojo! Muchos de ellos con total razón. La idea de Biden podría ser la de seguir insistiendo en el enemigo externo como culpable absoluto de lo que le pasa a su país y a Occidente. 

China no es ningún santo. Sabe muy bien que cuando puede, aprovecha para expandir su zona de influencia. Y si, por más que le pese a quien le pese, es una dictadura manejada desde el Partido Comunista, que de comunista solo conserva el nombre y algunos modus operandi de manejo político autoritario. Lejos de ser una “Carmelita descalza”, China busca cercanía con Estados Unidos para posicionar su economía en otras latitudes, y por qué no, pensar en un sometimiento económico a futuro. Todo es posible en el mundo de la geopolítica. 

Un apretón de manos entre ambos mandatarios con risas de por medio, nada significa en este contexto. Como también se sabe, puertas para adentro, que a Xi Jinping le importa poco que lo llamen dictador desde afuera de las fronteras chinas. Sin embargo, lo que a nosotros nos toca de lejos, es que se pongan de acuerdo para seguir comerciando y generando nichos económicos, además de intentar subsanar las guerras vigentes en el mundo. Mientras tanto, que los chinos y estadounidenses “finjan demencia y sigan”.

Compartí esta noticia !

Xi Jinping obtuvo su tercer mandato en China con un férreo control en la política del país

Compartí esta noticia !

El régimen chino de Xi Jinping consolidó este viernes su poder después de que la Asamblea Nacional Popular (ANP) lo designase para un tercer mandato de cinco años (2023-2028) inédito entre sus predecesores.

El pleno de la ANP ratificó la permanencia de Xi, también secretario general del gobernante Partido Comunista (PCCh), después de que el órgano aprobara en 2018 una enmienda constitucional que eliminaba el límite de dos mandatos consecutivos de cinco años para los presidentes chinos.

El resultado de la votación de los diputados, anunciado poco antes de las 11:00 hora local, fue inapelable: 2.952 votos a favor, cero en contra y ninguna abstención.

La ratificación de Xi, sumada a la reforma constitucional que abolió en 2018 el límite de dos mandatos para ejercer la presidencia del país, lo convierte en el líder más poderoso desde el fundador de la República Popular China, Mao Tse-Tung.

Xi, de 69 años, enfrentó en 2022 una serie de desafíos inesperados, entre ellos la resistencia ciudadana a la política de Covid cero, que permitió un eficaz control de la pandemia, pero con elevados costos económicos y hartazgo social.

El PIB de China se expandió 3% en 2022, una cifra inferior al objetivo de alrededor del 5,5% establecido para su economía el año pasado.

Después de que el impacto de la epidemia retrocedió gradualmente, el consumo de China se recuperó con velocidad, los bienes raíces tocaron fondo, por lo que el crecimiento económico se mantendrá por encima del 5%, auguró Lian Ping, director del Instituto de Investigación de Inversiones de Zhixin, en declaraciones al diario chino Global Times.

Compartí esta noticia !

China aumenta su gasto militar y lanza un plan económico para crecer incentivando el consumo

Compartí esta noticia !

China anunció planes para crecer este año “alrededor de un 5%” y reavivar su golpeada economía a partir de incentivos al consumo, así como un aumento del gasto militar, al inaugurar hoy su Parlamento una sesión que reforzará el poder del presidente Xi Jinping, en medio de creciente rivalidad con Estados Unidos.

El presupuesto en defensa, el segundo más grande del mundo detrás del de Estados Unidos, aumentará un 7,2% este año, a 1,5 billones de yuanes (225.000 millones de dólares), su alza más fuerte desde 2019.

Ante los casi 3.000 delegados de la Asamblea Popular Nacional (APN) reunidos en el Gran Palacio de Pueblo de Beijing, el primer ministro saliente, Li Keqiang, aseguró que “los intentos de contención llegados del exterior no paran de intensificarse”.

Por ello, apeló a “intensificar” de su parte los entrenamientos del Ejército así como “la preparación para el combate”, mientras se acentúan las tensiones con Estados Unidos, especialmente alrededor del futuro de la isla de Taiwán, que tiene gobierno autónomo pero que China considera propia.

En un plano más global, Li aseguró que “la economía china experimenta una recuperación sólida” después de tres años de ralentización del crecimiento debido a la pandemia de coronavirus y a las duras restricciones sanitarias aplicadas por China, que empezaron a ser levantadas recién a fines del año pasado.

Aun así, el premier señaló que el objetivo de crecimiento quedó fijado en “alrededor del 5%”, uno de los más bajos en décadas.

En 2022, el Producto Interior Bruto (PIB) aumentó solo un 3%, uno de los peores resultados en 40 años en un contexto de desaceleración económica, pandemia, confinamientos y crisis del sector inmobiliario.

“El desarrollo económico de China se topó con múltiples factores inesperados, tanto en el interior del país como en el extranjero, como la epidemia”, reconoció Li.

Pero “bajo la fuerte dirección del Comité Central del Partido, hemos coordinado eficazmente la prevención y el control de las epidemias y el desarrollo económico y social”, añadió, informó la agencia de noticias AFP.

Li pidió impulsar el gasto de los consumidores mediante el aumento de los ingresos de los hogares, pero no dio detalles en su discurso inusualmente breve de 53 minutos, la mitad de largo de los informes de trabajo que dio en sesiones de la APN de años anteriores.

En diciembre, Xi había pedido alentar a los consumidores y a los empresarios a gastar e invertir como una prioridad, en la reunión de planificación económica del partido gobernante.

Beijing necesita “liberar completamente el potencial de consumo”, dijo Xi, según un texto publicado el mes pasado.

Las metas económicas se presentaron en la apertura de la sesión parlamentaria de nueve días que debe certificar la reelección de Xi como presidente por cinco años más, con lo que será el único líder chino de tres mandatos.

En octubre ya fue confirmado en sus funciones al frente del Partido Comunista (PCCh).

Como cada año, se esperan pocas sorpresas en este evento cuidadosamente orquestado en el que se votarán leyes previamente aprobadas por el PCCh, máxima instancia de poder en la superpotencia asiática.

Xi, de 69 años, se ha enfrentado a algunos escollos en los últimos meses, como las manifestaciones a fines de noviembre contra su política de “cero covid” y posteriormente, una ola de muertes tras el abandono de esta criticada estrategia de salud pública.

Probablemente estos temas sensibles no serán debatidos en la sesión parlamentaria en la que se prevé que Li Qiang, exresponsable del PCCh en Shanghái y político cercano a Xi, sea nombrado nuevo primer ministro en reemplazo de Li Keqiang.

Los diputados también abordarán asuntos políticos, económicos y sociales tan diversos como la natalidad, el bienestar animal, la educación sexual, el acoso en línea o la relación con Taiwán.

La seguridad fue reforzada en Beijing en los últimos días en previsión del evento, con controles en la entrada de la capital y agentes de seguridad en calles y puentes.

Por octavo año consecutivo, el aumento del presupuesto de Defensa de China se queda por debajo del 10% pero, aun así, suscita el recelo de países con contenciosos territoriales con Beijing.

Es el caso, por ejemplo, de India, con escaramuzas en su frontera disputada en el Himalaya; de Japón por el control de las islas Diaoyu/Senkaku; o de Filipinas por los incidentes regulares por la soberanía de algunas islas en el mar de China Meridional.

Y los países occidentales también se muestran inquietos. Altos responsables estadounidenses acusaron recientemente a China de querer invadir en unos años Taiwán o de disponer de una “flota” de globos militares que espían al mundo entero.

Incluso la OTAN, centrada tradicionalmente en Europa, considera desde el año pasado a la potencia oriental como un “desafío” para sus “intereses”.

China presenta su ejército como puramente “defensivo” y subraya que solo dispone de una base militar en el extranjero, en Yibuti, a diferencia de los cientos que tiene Estados Unidos.

Además, el gasto militar se sitúa en un 2% del PIB nacional, menos que el 3% de la potencia americana.

Las incursiones de aviones militares chinos en la zona de identificación de defensa aérea de Taiwán casi se duplicaron el año anterior.

China, de su parte, denunció el envío de navíos y aviones militares de Estados Unidos a la región para responder a sus pretensiones, y se inquieta ante el refuerzo de la cooperación militar de Washington con Australia, Japón, Filipinas y Taiwán.

“El noreste de Asia es escenario de una carrera armamentística y el refuerzo chino es su motor”, dijo a AFP el analista sueco Niklas Swanstrom, director del Instituto de Políticas de Seguridad y Desarrollo de Estocolmo.

Otros países de la región aumentaron sus presupuestos militares para 2023, como Corea del Sur (+4,4%) o India (+13%).

Japón acaba de revisar su doctrina en defensa y pretende doblar su presupuesto militar al 2% del PIB de ahora a 2027.

Según el Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estados Unidos es el país con mayor gasto militar, con 801.000 millones de dólares en 2021, según los últimos datos disponibles.

Lo siguen en este orden China (293.000), India (76.600), Reino Unido (68.400), Rusia (65.900) y Francia (56.600).

Compartí esta noticia !

Xi Jinping irá por un tercer mandato presidencial en China

Compartí esta noticia !

La Asamblea Popular de China comienza el domingo su sesión anual en la que debe aprobar un tercer mandato presidencial inédito para Xi Jinping, indiscutible en el cargo a pesar de la crisis del Covid-19 y sus repercusiones económicas.

No existen dudas de que Xi mantendrá el cargo tras haber sido reelegido en octubre para otros cinco años como líder del Partido Comunista y de las Fuerzas Armadas, las dos posiciones de poder más importantes en la política nacional.

Desde entonces, el dirigente de 69 años enfrentó desafíos inesperados con protestas contra la política de cero covid y su subsecuente abandono que provocó numerosas muertes.

Estas cuestiones quedarán seguramente de lado en la reunión de la Asamblea Popular Nacional, un evento cuidadosamente coreografiado que también nombrará a Li Qiang, exjefe del partido en Shanghái y aliado de Xi, como nuevo primer ministro.

Se espera que la sesión plenaria dure alrededor de diez días y culmine con el respaldo a la presidencia de Xi de los 3.000 delegados que se reunirán en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín.

“Es probable que la opinión pública no lo vea con buenos ojos: la política de cero-covid dañó la fe de la población”, consideró Alfred Muluan Wu, profesor de la Universidad Nacional de Singapur.

Sin embargo, Xi todavía goza de una posición “bastante fuerte” en la cumbre del partido que lo hace virtualmente incuestionable, opinó Wu.

Coronavirus

El país mantuvo hasta diciembre una de las política sanitarias más estrictas del mundo, con test masivos y largos confinamientos que perturbaron el crecimiento económico y la vida social.

El malestar estalló en noviembre con las manifestaciones públicas más extensas en décadas.

La política sanitaria se desmanteló poco después, provocando un estallido de contagios y muertes que las autoridades apenas comunicaron oficialmente.

Aún se recuperan del brote y de tres años en que las empresas, los empleos y la educación quedaron subyugados a la exigencia del gobierno de acabar con el virus a cualquier precio.

Reuniones

Los delegados de la Asamblea Nacional y de la concurrente Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino aprobarán también una serie de cambios de personal y debatirán asuntos diversos, desde la recuperación económica a una mejora de la educación sexual en las escuelas, según informaciones de medios estatales.

Las mismas sirven de foro para que los asistentes presenten nuevos proyectos, pero influyen poco en la gestión más global del territorio.

Compartí esta noticia !

Xi y Biden se dan la mano al reunirse en Bali y coinciden en la necesidad de evitar un “conflicto”

Compartí esta noticia !

(Enviado especial) El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su par de China, Xi Jinping, coincidieron hoy en que deben “encontrar la dirección correcta” para evitar un “conflicto”, al comenzar su reunión bilateral en Bali, en el marco de la cumbre del G20, en un momento en el que la relación entre ambas superpotencias está en mínimos históricos.

Con banderas de ambos países de fondo, los mandatarios se dieron un apretón de manos para las cámaras presentes, antes de mantener el encuentro, el primero en persona desde la llegada del demócrata a la Casa Blanca.

Biden le dijo a su homólogo chino que “no hay sustituto” para las reuniones cara a cara y que estaba comprometido a “gestionar las diferencias para evitar que la competencia se convierta en conflicto”.

Por su parte, Xi instó a “encontrar la dirección correcta” para las relaciones bilaterales.

“El mundo está una encrucijada” y “espera que China y Estados Unidos gestionen de forma adecuada su relación”, añadió.

La relación de las superpotencias está en un punto mínimo ante las crecientes tensiones comerciales y geopolíticas, especialmente por la situación de Taiwán, las pruebas militares de Corea del Norte y las diferencias de posturas ante la guerra en Ucrania.

Xi, en el poder desde 2012, llega en alza al G20 tras ser reelecto por el Partido Comunista de China para un inédito tercer mandato que rompe con una tradición según la cual sus predecesores dejaban el cargo a los 10 años, y Biden aseguró que también llega “más fuerte” a esa cita, luego de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos en la que su partido retuvo el control del Senado.

Más allá de la relevancia del diálogo cara a cara, no existe un optimismo de que la reunión consiga avances significativos en los principales puntos divergentes, tal como lo demostró la última conversación telefónica que mantuvieron a fines de julio.

En esa ocasión, ambos mandatarios charlaron durante 137 minutos, en una “franca” conversación telefónica en la que el líder asiático advirtió al mandatario de Estados Unidos no “jugar con fuego” por Taiwán, y el jefe de la Casa Blanca ratificó que la postura de su país sobre esa isla “no ha cambiado”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin