yaguareté

Fotógrafo correntino y los yaguaretés de Iberá llegan a la final mundial de fotografía

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El prestigioso concurso “Wildlife Photographer of the Year” seleccionó imágenes de la reintroducción del yaguareté en Iberá, tomadas por Sebastián Navajas, entre más de 60.000 fotógrafos de todo el mundo. Una historia de conservación que trasciende fronteras.

Las vastas y vírgenes tierras del Parque Iberá, en Corrientes, vuelven a rugir con fuerza gracias a los yaguaretés, y ahora también en el mundo de la fotografía. Un fotógrafo correntino, logró captar la reintroducción de esta especie emblemática de Argentina en imágenes que llegaron a la final del “Wildlife Photographer of the Year”, el certamen organizado por el Museo de Historia Natural de Londres y considerado el “Oscar de la fotografía de naturaleza”.

El Oscar de la fotografía de naturaleza

Durante tres años, el fotógrafo correntino siguió de cerca el trabajo de conservación y reintroducción de los yaguaretés en Iberá, registrando momentos únicos de su comportamiento en libertad. De más de 60.000 fotografías enviadas por profesionales y aficionados de todo el mundo, diez de sus imágenes fueron destacadas por el jurado, no solo por su calidad visual, sino por la historia que transmiten: la recuperación de una especie que estuvo al borde de la extinción.

El certamen no solo evalúa la técnica fotográfica, sino la capacidad de contar historias que generen conciencia sobre la vida silvestre y su preservación. Las imágenes de los yaguaretés, en pleno hábitat natural, emocionan y llaman a reflexionar sobre la importancia de conservar ecosistemas y especies.

Con esta nominación, el Parque Iberá y la conservación del yaguareté suman un nuevo reconocimiento internacional, poniendo a Corrientes en el mapa mundial de la fotografía de naturaleza y la conservación ambiental.

Fuente Corrientes Hoy

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Liberaron a Acaí, una nueva hembra de yaguareté en el parque nacional El Impenetrable

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La Administración de Parques Nacionales (APN) y la Fundación Rewilding Argentina (FRA) concretaron el pasado fin de semana la liberación de “Acaí”, un ejemplar hembra de yaguareté, en el Parque Nacional Impenetrable ubicado en la provincia de Chaco.

Se trata de la quinta hembra de yaguareté (Panthera onca) liberada en el marco del proyecto de suplementación de la especie en el área protegida.

El ejemplar de esta especie que en nuestro país es considerada Monumento Natural Nacional (2001) nació en silvestría en el Parque Nacional Iberá, Corrientes. Tras la apertura de la “guillotina”, Acaí abandonó el recinto y se desplazó hacia el monte, sumándose de esta manera a Keraná, Nalá, Miní y Quiyoc, las otras cuatro hembras que también fueron liberadas en el Parque con el fin de aumentar las posibilidades de reproducción con los machos silvestres que habitan la zona y continuar fortaleciendo la escasa población de yaguareté en la región chaqueña.

En peligro de extinción

En Argentina se considera que el yaguareté está en peligro crítico de extinción, ya que enfrenta un riesgo extremadamente alto en estado silvestre. Se estima que su población actual es de alrededor de 250 individuos adultos.

Las principales causas del riesgo de extinción son la caza furtiva; la destrucción y degradación de ambientes por parte de la industria agropecuaria o la deforestación, que reduce la superficie de bosques y selvas; la escasez de presas naturales, ya que el hombre caza los mismos animales que el yaguareté.

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Jaguar Rivers: la iniciativa transnacional con la misión de restaurar y reconectar ecosistemas en el corazón de Sudamérica

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Jaguar Rivers Initiative (Ríos del Yaguareté) es un esfuerzo transnacional para restaurar y reconectar ecosistemas naturales en el corazón de Sudamérica. En una visión de 20 años hacia el futuro, la iniciativa se propone crear un corredor protegido de vida silvestre de escala continental sobre la cuenca del río Paraná, uno de los sistemas de agua dulce más importantes del mundo, hogar de una naturaleza exuberante y millones de personas.

Utilizando el poder de los ríos como «corredores» para la vida silvestre, la visión incluye proteger, restaurar y reconectar un área de 2.5 millones de kilómetros cuadrados —mayor a Groenlandia— sobre cuatro países de Sudamérica: Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

El yaguareté, especie emblemática de Sud América,
representa todo lo que se quiere proteger y restaurar con la iniciativa,
y lidera el camino hacia la conservación de gran escala.
Foto: la yaguareté Karaí en Parque Iberá, por Lucas Preliasco

El yaguareté, depredador tope y especie en peligro de extinción, es el símbolo de todo lo que esta iniciativa busca proteger. En el pasado, el yaguareté habitaba toda la cuenca con poblaciones abundantes y saludables. Pero en las condiciones actuales, con escasas poblaciones que sobreviven en los ríos Paraná, Bermejo y Pilcomayo en zonas aisladas entre sí, la especie tiene muy pocas posibilidades de recuperarse y escapar a la amenaza de la extinción. Para evitarlo, debemos realizar un esfuerzo importante y rápido para reconectar estas poblaciones a través de los ríos Paraguay e Iguazú.

El fin último de Ríos del Yaguareté es revertir la crisis de pérdida de biodiversidad presente en todo el planeta y particularmente grave en Sudamérica, donde entre 1970 y 2022 las poblaciones de vida silvestre se desplomaron en un 94%—el porcentaje más alto en todo el mundo. Las causas principales —deforestación, fragmentación y degradación de ambientes naturales, incendios catastróficos, sequías y cacería — hoy se ven exacerbadas por la gravedad de los efectos de la crisis climática global.

Los ríos y planicies de inundación vuelven a ser corredores de vida silvestre,
por donde la fauna dispersa hacia nuevos territorios.
Foto: oso hormiguero gigante en Parque Iberá, por Matías Rebak

En palabras de Sofía Heinonen, directora de Fundación Rewilding Argentina: «La gravedad de las inseparables crisis climática y ecológica que nos han atrapado a todos nos urge a aumentar de escala el trabajo que hemos aprendido a hacer en Argentina».

En Argentina, el proyecto Ríos del Yaguareté abarca desde las nacientes del río Bermejo, en la cordillera de los Andes, atravesando las Yungas y El Impenetrable chaqueño, y desde la cuenca del Iguazú en la selva misionera hasta la cuenca del Paraná, incluyendo los Esteros del Iberá.

La presentación fue realizada en The Explorers Club en Nueva York y contó con la apertura de Kris Tompkins, fundadora de Tompkins Conservation, la conducción del prestigioso periodista de CNN Bill Weir como moderador, los directores de las cuatro organizaciones creadoras del proyecto y más de 150 referentes del mundo ambiental, social y económico. Próximamente, la iniciativa se presentará en Argentina y en los países de las organizaciones fundadoras.

Región de Perigara, sur de Brasil. Foto por Mario Haberfeld

La metodología de Ríos del Yaguareté

En palabras de Deli Saavedra, director de Ríos del Yaguareté: «Estamos implementando un proyecto estratégico para proteger uno de los sistemas riparios más importantes del mundo. Al restaurar su integridad ecológica, especies y comunidades en cuatro países tendrán la oportunidad de prosperar con un modelo que combina protección, restauración ecológica y economías regenerativas que ha sido exitoso en el Pantanal brasileño y los esteros de Iberá en Argentina».

Ríos del Yaguareté busca proteger y restaurar la cuenca del río Paraná a través del trabajo en cuatro pilares: arcas, áreas búfer, stepping-stones o puntos intermedios, y ríos y planicies de inundación:

· Las arcas son áreas naturales amplias, restauradas y ecológicamente funcionales, con sus especies clave presentes, que se convierten en fuentes desde donde la fauna silvestre dispersa.

· Las áreas búfer son zonas circundantes a las arcas, donde la implementación de economías restaurativas promueve la coexistencia y, por lo tanto, «extiende» el área protegida para la vida silvestre.

· Los stepping-stones o puntos intermedios son refugios más pequeños, situados a lo largo de los corredores, generalmente sobre reservas privadas, que brindan un espacio seguro y libre de conflictos entre humanos y vida silvestre.

· Los ríos y planicies de inundación son corredores vitales para generar conectividad, donde los pulsos naturales fluyen saludablemente. Se encuentran protegidos y monitoreados con la ayuda de la tecnología, colaboración ciudadana y políticas efectivas.

«Nuestra supervivencia, y la de las generaciones que vienen, está en nuestras manos. Hoy, en el corazón de Sudamérica, los ríos vivos y la fauna marcan el camino hacia una naturaleza que recupera su cauce; un mundo donde coexistimos con la vida silvestre, donde la restauración de la naturaleza asegura prosperidad para las personas. Lo hemos vivido en Iberá. Con la fuerza de la naturaleza, podemos llevarlo mucho más lejos», concluyó Sofía Heinonen.

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Día del Monumento Natural Yaguareté, símbolo de la biodiversidad y emblema de Misiones

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Argentina celebra el Día del Monumento Natural Yaguareté, la lucha por conservar al gran felino de Misiones

El 13 de septiembre se conmemora en todo el país el Día del Monumento Natural Yaguareté, en homenaje a la especie declarada Monumento Natural Nacional por la Ley 25.463 en 2001, la máxima categoría de protección para la fauna silvestre. La jornada recuerda la urgencia de preservar al mayor felino de América, cuya población en Argentina se encuentra en peligro crítico de extinción.

El yaguareté (Panthera onca), con su cuerpo compacto, pelaje manchado único y capacidad de recorrer entre 10 y 15 kilómetros diarios, fue históricamente un emblema de los ecosistemas del norte argentino. A comienzos del siglo XX se distribuía desde el río Colorado hasta las Yungas, el Gran Chaco y la Selva Paranaense.

Hoy, sin embargo, su hábitat quedó reducido a tres núcleos: la selva misionera, las yungas de Salta y Jujuy, y algunos sectores del Chaco. En los Esteros del Iberá, Corrientes, se lleva adelante un programa de reintroducción que ya logró devolver ejemplares a su ambiente natural.

Desde la Administración de Parques Nacionales recuerdan que el yaguareté está catalogado en “peligro crítico”, lo que implica un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre en el corto plazo. La pérdida y degradación de hábitats, la caza furtiva y la disminución de presas naturales son las principales amenazas.

Conservación y políticas públicas: avances y desafíos

La declaración como Monumento Natural Nacional en 2001, impulsada por la Ley 25.463, significó la incorporación de herramientas legales más estrictas para su protección. Bajo este régimen, el yaguareté goza de la máxima categoría de resguardo, similar a la de especies emblemáticas como la ballena franca austral o el huemul.

En Misiones, la provincia con mayor densidad de ejemplares, se articulan acciones conjuntas entre el Estado provincial, Parques Nacionales, ONGs como Red Yaguareté y Fundación Vida Silvestre, y organismos internacionales como WWF. Se destaca la creación de corredores biológicos en la Selva Paranaense y la implementación de tecnologías de monitoreo, como cámaras trampa, para estudiar y proteger a las poblaciones.

Según estimaciones recientes, sobreviven menos de 250 ejemplares en todo el país, de los cuales cerca de 90 habitan en Misiones, donde el Bosque Atlántico constituye su principal refugio.

La conservación del yaguareté no solo implica proteger a una especie carismática, sino resguardar a todo el ecosistema del que depende. “Cuidar al yaguareté es garantizar la salud de la selva”, sostienen los especialistas, ya que como superpredador regula poblaciones de herbívoros y contribuye al equilibrio de la biodiversidad.

El Día del Monumento Natural Yaguareté se presenta, además, como una oportunidad política y social: reafirma el compromiso de la Argentina con la agenda internacional de conservación, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de biodiversidad asumidos en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

El desafío inmediato, advierten los expertos, es consolidar las políticas públicas de largo plazo y garantizar financiamiento estable para programas de conservación, tanto a nivel nacional como provincial.

El futuro del yaguareté depende de la capacidad del Estado y de la sociedad de sostener una estrategia de conservación integral. Los proyectos de reintroducción en Corrientes y el fortalecimiento de corredores biológicos en Misiones ofrecen señales alentadoras.

En un contexto de cambio climático y presión sobre los bosques nativos, la preservación del yaguareté se convierte en un emblema de la lucha por la sostenibilidad. El mensaje del 13 de septiembre trasciende fronteras: proteger al gran felino americano es también defender el patrimonio natural, cultural y productivo de la Argentina.

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Nace una esperanza: nuevo cachorro de yaguareté en el Parque Nacional Iguazú

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La cámara trampa apenas alcanzó a captarlo: un pequeño yaguareté, fugaz y curioso, cruzó el camino del Poço Preto, sorprendiendo a un ciclista en el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño. Todo indica que se trata de uno de los cachorros de Angá, una hembra monitoreada hace tiempo. Horas antes, otro registro mostraba al cachorro de Anaí, una yaguareté que nunca antes había sido vista con crías. Dos avistajes breves, pero contundentes. Son señales de vida, exploración y crecimiento. Y en un contexto de alerta por la disminución de la población de la especie, cada uno cuenta.

Desde el Proyecto Onças do Iguaçu celebraron con entusiasmo. El hallazgo es mucho más que una anécdota silvestre: es una chispa de esperanza. Porque mientras los cachorros exploran la selva, los números advierten que su mundo se achica.

Un nuevo censo binacional presentado recientemente en Posadas muestra una leve pero significativa caída en la población de yaguaretés en la Selva Misionera. Según el relevamiento conjunto del Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET) y el Proyecto Onças do Iguaçu (ICMBio), quedan entre 64 y 110 individuos, con una media estimada de 84. Son nueve menos que en 2022. La cifra se mantiene dentro de los márgenes naturales de fluctuación para grandes carnívoros, pero preocupa. “Después de años de estabilidad, vemos una caída. Y no podemos ignorarla”, advirtió Agustín Paviolo, investigador del CONICET.

El monitoreo se realizó mediante 267 estaciones de cámaras trampa en más de 570.000 hectáreas protegidas en ambos países, convirtiéndolo en el censo más amplio desde 2005. En el lado brasileño, los resultados fueron más alentadores: 27 ejemplares registrados, dos más que hace dos años. Allí, la clave fue el trabajo comunitario: más de 350 visitas anuales a fincas rurales permiten prevenir y mediar en los conflictos con la fauna.

El yaguareté es mucho más que el mayor felino de América. Es una especie paraguas: donde él sobrevive, el ecosistema también. Su retroceso no es solo una pérdida faunística, sino una alarma ambiental. “Es el termómetro de la selva”, define Lucía Lazzari, de Fundación Vida Silvestre.

Pero su supervivencia enfrenta múltiples amenazas. Entre las principales, los científicos señalan la fragmentación del hábitat, la caza furtiva, los atropellamientos en rutas y los conflictos con comunidades rurales. La Facultad de Agronomía de la UBA estima que el Bosque Atlántico perdió el 83% de su superficie original y que los fragmentos actuales son demasiado pequeños para especies como el yaguareté.

“Donde faltan yaguaretés es porque sobran balas”, resume Nicolás Lodeiro Ocampo, de la Red Yaguareté, aludiendo al impacto de la caza. El ambientalista advierte sobre zonas de desaparición local, como el Valle del Cuña Pirú y Salto Encantado, donde hace tres años no se registran ejemplares.

Desde el gobierno de Misiones aseguran que las alertas ya estaban contempladas y que se trabaja en respuestas concretas. El ministro de Ecología, Martín Recamán, confirmó el avance de un proyecto de recría en la Reserva de la Biósfera Yabotí, con infraestructura específica y una inversión inicial superior a los 500 millones de pesos. El plan contempla recintos para cría, madres, machos y cruza, así como caminos, energía, agua y más guardaparques.

Además, Misiones avanza en el ordenamiento territorial de las 2.000 hectáreas que rodean al Parque Nacional Iguazú, una zona crítica por la interacción entre fauna silvestre y zonas urbanizadas. También se implementó un sistema único en el país de control de velocidad por tramos para reducir atropellamientos, aunque aún falta una legislación nacional que lo respalde.

Otra herramienta destacada es el seguro contra daños del yaguareté, destinado a productores rurales. “Aumentaron las denuncias, incluso en Iguazú. Antes se los mataba, hoy se los denuncia. Eso nos permite actuar, colocar collares GPS, hacer seguimiento. Es un cambio cultural”, explicó Recamán.

A pesar de los avances, los expertos coinciden en que las políticas deben profundizarse. “No hay programa de convivencia con la ganadería en los planes nacionales. Sin medidas reales en zonas de interfaz, no hay futuro para el yaguareté”, reclamó Lodeiro. También alertó sobre la caza desde Brasil en áreas limítrofes, como Yabotí, que aún no ha tenido respuesta a nivel nacional.

El análisis de la FAUBA suma otra preocupación: la fragmentación del monte impide el flujo genético y favorece especies invasoras. “El Corredor Verde funcionó como contención, pero ya no alcanza”, sostuvo el investigador Luis Sangel Polo Perdomo.

La próxima estimación poblacional se hará en 2026, pero el presente exige decisiones. Restaurar corredores, aplicar la Ley de Bosques, ordenar el uso del suelo, generar incentivos para una producción sustentable y ampliar la educación ambiental ya no son opciones: son urgencias.

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