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Áspero debate sobre el INYM motivó la sanción de una ley de viviendas para el trabajador rural

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La Cámara de Diputados aprobó en la noche del jueves una ley para que el Estado financie viviendas móviles que garanticen seguridad y protección a los trabajadores rurales, especialmente en la yerba mate.

La iniciativa, del presidente de la Legislatura, Carlos Rovira y el diputado Darío Pietrowski, apunta a proteger a quienes desarrollan actividades agropecuarias en el medio rural.

Su finalidad es incrementar la productividad y la seguridad, protegiendo al sujeto esencial de un sistema productivo que se relaciona con radicación de la familia en el ámbito rural.

Los objetivos de la norma son mejorar las condiciones laborales de los trabajadores rurales, a través de una vivienda confortable y digna, durante el tiempo que dure la cosecha; fomentar el bienestar laboral y la calidad de vida del trabajador en los espacios rurales; y generar empleo local mediante el diseño de las viviendas, que deben ser fabricadas en su totalidad en Misiones, utilizando materiales y mano de obra local.

El objetivo de este programa es “incorporar conocimientos en el uso de los espacios y nuevas tecnologías a través de capacitaciones destinadas a los trabajadores, cooperativas agrícolas y municipios en general”, explicó el autor.

Sin embargo, el proyecto, que fue votado por unanimidad, disparó un áspero debate sobre el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate en la protección de los tareferos, que, en muchos casos, viven en condiciones similares a las de la época de los mensúes.

El diputado Héctor Bárbaro, del partido Agrario, cuestionó severamente el accionar del organismo rector de la actividad yerbatera, que destina recursos a la promoción y a viajar a “exposiciones internacionales”, mientras que poco y nada hace por resolver las cuestiones urgentes de productores y yerbateros. “Es nuevamente el Estado, con el dinero de todos, el que debe salir a cubrir una falencia del INYM”, cuestionó y recordó que ya había actuado de manera similar con el programa de transporte para los trabajadores rurales, iniciado a partir de la muerte de un grupo de tareferos.

El radicalismo, por su parte, votó a favor de la ley, pero defendió al instituto yerbatero, encabezado por uno de los suyos, Alberto Ré. “No es su función. Es función del Estado el cuidado de los tareferos, así como se hace con la expropiación de tierras para dárselas a los ocupantes”, cuestionó.

La postura del radicalismo desnudó la grieta en la visión con sus socios del PRO, ya que contrasta con la expuesta por el diputado Alfredo Schiavoni, quien hace pocos días cuestionó la lentitud del INYM en resolver las prioridades del sector yerbatero y no actuar en contra de las grandes industrias, que, consideró, violan las leyes al vender yerba mate por debajo de los costos de producción.

La legisladora Claudia Gauto le contestó que desde siempre la Provincia se hizo cargo de la atención de los sectores más desprotegidos de la cadena yerbatera y recordó que la iniciativa forma parte de una más amplia, que está en tratamiento en el Congreso nacional, que crea un fondo yerbatero justamente para que la Provincia cuente con recursos para la atención a la producción primaria y los trabajadores rurales.  

 

Después del cruce de opiniones, se aprobó otra norma que beneficiará a la industria de la madera: crearon un instituto para capacitar e investigar sobre la madera y el mueble.

 

De acuerdo con la ley aprobada esta semana por la Legislatura provincial, funcionará en el municipio de San Vicente.

 

Los objetivos del Instituto de Capacitación e Investigación de la Madera y el Mueble son la formación y capacitación del personal involucrado en el proceso productivo de la madera, y la transferencia de tecnología que atienda a la demanda de las industrias madereras.

 

El organismo buscará mejorar las capacidades de las organizaciones en el uso de maquinaria y perfeccionar recursos humanos, otorgándole mayor valor agregado a la madera.

 

Sus funciones serán, entre otras, las de ofrecer asistencia técnica para fortalecer los procesos productivos y mejorar la cadena de comercialización y distribución de los productos provenientes de la industria maderera; brindar capacitación en carpintería e industria de la madera al personal actual y futuro, y a los formadores de escuelas técnicas.

 

Además, promover la enseñanza de carpintería e industria de la madera en los niveles educativos de nivel medio y superior; realizar investigaciones, certificaciones y servicios a la producción industrial; y otorgar créditos o subsidios a pequeños carpinteros e industriales radicados en la provincia.

 

También, facilitar el acceso a tecnologías de avanzada a los pequeños y medianos aserraderos, carpinteros y establecimientos educativos; y propiciar la formación de cooperativas entre los egresados de las escuelas e institutos donde se forman carpinteros e industriales de la madera.

 

El diputado Héctor Bárbaro, autor del proyecto, consideró que, con esta ley, “el Estado contará con una herramienta y una obligación institucionalizada de ocupar un rol central en una de las industrias con mayor posibilidad de crecimiento, generación de riqueza y empleo de nuestra provincia”.

 

Para el legislador, “el desarrollo de la foresto-industria en nuestra provincia, particularmente, abarca otros aspectos complejos y problemáticos vinculados al desarrollo de una gestión sustentable y un adecuado manejo ambiental de los recursos, lo que exige un permanente y amplio debate con distintos sectores y organismos”.

 

 

 

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La cadena yerbatera está inmersa en prácticas penadas por la ley, sugirió Schiavoni

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MisionesPlural. Cuando una empresa yerbatera vende su producto por debajo de su costo de producción, “o está haciendo dumping -que está penado por ley-, o está lavando dinero –que también está penado por la ley”, disparó el diputado provincial de la alianza Pro Cambiemos, Alfredo Schiavoni, en la comisión de Desarrollo Forestal, Agropecuario y de Cooperativas de la Cámara de Representantes de Misiones, en medio del debate de la crisis yerbatera y del cruce de las cartas documento entre el diputado Joaquín Olivera y el Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate.
La declaración de Schiavoni sorprendió a sus pares. Primero expresó su acompañamiento y solidaridad con el diputado Olivera, quien fue intimado por el Inym a mostrar las pruebas de la inacción del organismo, y después analizó la situación que, aseguró, se da en la cadena de comercialización de la yerba mate y que condujo a la crisis que afecta al sector.
Si los organismos nacionales quisieran corregir esta situación, expresó, comenzarían por los más grandes y no, como siempre, con el de abajo, con el pequeño secadero, dijo el legislador.
El dumping es una práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal o, incluso, por debajo de su costo de producción, con el objeto de eliminar a su competencia para apoderarse finalmente del mercado. Esta práctica está prohibida en la Argentina por el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio.
“Acá, desde el Inym, se controla siempre al pequeño secadero y al pequeño productor, pero no se hace hincapié, aunque sería más fácil y económico, analizar la situación desde otro lado” para encontrar la solución del problema yerbatero, dijo el legislador.
Antes, calificó a la respuesta del Inym (la Carta Documento que remitió a Olivera) como una falta de respeto y aseguró que la situación yerbatera obedece a “inacciones o falta de previsión del Inym en cuanto a política yerbatera”, en consonancia con la postura de la mayoría de los legisladores y en oposición a lo expresado por el titular del Inym, Alberto Ré, en la carta documento que remitió al diputado Olivera, como respuesta a la misiva que este envió inicialmente.

“Hay prácticas penadas por la ley”

Alfredo Schiavoni pidió la palabra en la comisión de la que forma parte –pero de la que casi nunca participa-, donde expresó, de manera textual: “este episodio (el intercambio de Cartas Documento) desagradable entre personas que debemos buscar la solución de los problemas es molesto; no hace bien que estemos enredados en esta cuestión de falta de respeto (del Inym hacia el diputado Olivera) pero más allá de eso, coincido con Olivera que esta situación que se está haciendo notar ahora con más fuerza, responde –es cierto- a inacciones de parte del Inym o al menos, a la falta de previsión en cuanto a política yerbatera se refiere, sobre todo para el sector en Misiones. Aquella alocada idea de plantar y plantar, con una demanda que no crece –porque no logramos a través del Inym ni incentivar ni promover un mayor consumo de la yerba mate, por más que los muchachos viajaron, conocieron el mundo y ofrecieron mate, pero el resultado práctico de esas acciones no se reflejan en el incremento de la demanda de nuestro producto madre. Esa es la verdad”, dijo.
En ese sentido agregó que “tenemos desajustes entre ofertas y demanda que van a tirar el precio para abajo, siempre. Un vaso de agua en situaciones normales no cuesta nada, porque lo tenemos al alcance de la mano, pero en medio del desierto, va a cotizar muy hacia arriba –ejemplificó-. Creo que tenemos que buscar los mecanismos para que se cumplan con los precios. Acá, desde el Inym se controla siempre al pequeño secadero y al pequeño productor, pero no se hace hincapié, aunque sería más fácil y económico analizar la situación desde otro lado. Si tenés un costo de producción transparente, si tu yerba canchada cuesta 22,20 pesos y tenés además el servicio de molienda, el envase… te da un costo del producto, al que hay que agregarle el margen del que comercializa (y entonces), no podés tener el producto en góndolas por debajo del precio, por debajo del costo de producción y de ganancia, por más mínima que sea. Pero hay marcas que están por debajo de ese costo. Eso quiere decir solamente dos cosas: que cuando le pagan al productor le hacen la engañifa de, por ejemplo, pagarle con cinco cheques y el último vuelve endosado o vuelve en efectivo porque la operación está hecha en blanco -en un blanco trucho, claro-, porque no le están pagando ese precio sino uno inferior; porque hay un retorno y ese retorno significa una ilegalidad”.
“Si la venta fue en blanco –agregó-, porque el productor está desesperado por cobrar, le endosa para que lo haga correr por otro lado, o le devuelva en efectivo o a través de las notas de crédito -un invento de los contadores para enmascarar esta situación-. El que vende por debajo del costo o está haciendo dumping, que está penado por ley, o está lavando dinero, también penado por la ley. Entonces, eso es de fácil demostración y sin dar nombres, porque no quiero direccionar hacia ninguna empresa, pero si veo en góndola una yerba que yo se que su costo de producción es de 45 pesos –por ejemplo-, pero veo ese paquete en góndola a 40 pesos, puedo entender que ese molino no trabaja para perder plata y por lo tanto está haciendo, hace dumping, para ganar mercado en detrimento de otros, o no está pagando lo que tiene que pagar en las diferentes etapas del proceso productivo y con ello, incumple con la ley en varios aspectos: vende más barato porque la plata con la que produce no proviene de la actividad sino del lavado de dinero o hace dumping. Todas cuestiones tipificadas y severamente castigadas donde las multas llegan hasta los 200 millones de pesos y a mí me encantaría que a alguno de esto molineros le apliquen una multa alguna vez, y vamos a ver como todo se acomoda”.
“Lamento estas cuestiones que desvían del objetivo, el motivo genuino del diputado Olivera que está preocupado por los productores, pero tenemos una herramienta de fácil aplicación para determinar quienes obran de buena fe y quien se enriquecen con el incumplimiento de la ley. Es difícil si perseguís al de abajo, al pequeño secadero. Empezá por arriba y se acomoda todo”, dijo.

El debate eterno

Minutos después, Schiavoni se retiró. El debate, ya fuera de los tiempos de la comisión pero con la mayoría de los diputados presentes, prosiguió. Volvieron a plantear la discusión eterna: si o no al Inym; la recuperación de las decisiones sobre la yerba mate en el ámbito provincial sin depender de la Nación o la defensa irrestricta del organismo y del mercado consignatario – pese a que nunca se instrumenta-, y las responsabilidades compartidas por esta situación que afecta al sector y que la Legislatura no logra resolver.

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Con el aporte del INYM, se crea un fondo de $200 millones para financiar la cosecha

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Tal como lo hizo en zafras anteriores, el Instituto Nacional de la Yerba Mate vuelve a financiar las tasas de interés de préstamos para levantar la cosecha; lo que permitirá que este año se destinen $ 200.000.000 (doscientos millones de pesos) en créditos a secaderos para la compra de hoja verde.

La operatoria se lleva adelante a partir de un convenio rubricado por el INYM, el Ministerio del Agro de Misiones, la Dirección General de Rentas de Misiones, el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) y el Banco Macro. En este acuerdo el INYM se compromete a cubrir hasta 18,5 puntos porcentuales de la tasa de interés (TNA) para préstamos a 180 días y de hasta 9,25 puntos cuando se trate de la renovación de estas operaciones. De esta manera, el INYM destinará alrededor de $20.000.000 (veinte millones de pesos) de su presupuesto que irá de manera directa a fortalecer el esquema de financiamiento para el sector de la producción yerbatera.

Con el objetivo de llegar a la mayor cantidad de beneficiarios, el Directorio del INYM incorporó dos condiciones en el convenio. En primer lugar, el INYM reconocerá intereses de préstamos por hasta $ 3.000.000 (tres millones de pesos) por cada secadero y, en segundo lugar, se estableció un tope a la cobertura de los intereses para cada productor, fijando el monto máximo al equivalente del valor de 16.500 kilos de hoja verde. En términos sencillos, el INYM reconocerá hasta $ 100.000 (cien mil pesos) en concepto de intereses por cada colono que figure en el listado presentado por el secadero. De esta manera, se busca que los recursos lleguen a la mayor cantidad de secaderos y, en consecuencia, al mayor número posible de productores. El acceso a esta línea de financiamiento se encuentra abierto a todos los establecimientos de secanza (integrados y no integrados), los que deben cumplir con el requisito de contar con un mínimo de tres años de antigüedad en el Registro de Operadores como “Secadero”.

En el esquema convenido, el Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI) y la Dirección General de Rentas de Misiones aportan a esta operatoria un fondo de garantía de primeras pérdidas, que solo se activaría en aquellos casos en que el tomador del crédito no devuelva el préstamo una vez finalizado el plazo de seis meses.

Cabe remarcar que, como se mencionó anteriormente, el Banco Macro pone a disposición para esta línea de crédito $ 200.000.000 (que luego recupera con el pago de los créditos por parte de los secaderos), mientras que el INYM destina $ 20.000.000 que no los recupera, ya que se destinan al pago de los intereses de la operatoria crediticia.
Trámites y requisitos

A partir de este acuerdo, quienes deseen acceder al crédito deberán iniciar el trámite ante el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones; el cual posteriormente traslada la documentación al INYM (donde se verifica el registro del secadero), al banco y los demás organismos.

Para solicitar la asistencia financiera el secador debe estar al día con la presentación de las Declaraciones Juradas en el INYM; no poseer multas firmes impagas ni convenios de pago caídos; no tener litigios judiciales en trámite en los que el INYM sea parte y que tengan por objeto cuestiones de carácter patrimonial.

Una vez que obtiene el crédito, podrá gestionar el reconocimiento de los intereses y también la renovación del préstamo, para lo cual el INYM exige de parte del secador la presentación -en un plazo máximo de 120 días- de una planilla o comprobante de transferencia a las cuentas de los productores.

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Yerba: Fuerte caída de la cosecha que afecta a productores; la industria se cubrió con más stock

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La crisis de los productores yerbateros se siente mucho en la fuerte caída de la cosecha de hoja verde que se desplomó un 25% en lo que va del año, respecto al 2016.

Según las cifras difundidas hoy por el INYM, en enero-abril se entregaron 144 millones de kilos de hoja verde, contra 190 millones el año 2016. El desplome fue de 47% si se compara 2017 con el 2015, cuando se entregaron en los primeros cuatro meses del año 272 millones de hoja verde.

Los datos del organismo reflejan también las dos caras de la crisis yerbatera. Mientras los productores y tareferos padecen la fuerte caída en la actividad, la industria muestra un consumo que se recupera respecto al año pasado y además, se sobre stockea ante cualquier eventualidad.

Los despachos a la salida de molino son los más altos en los últimos cinco años, con 84 millones de kilos respecto a los 80 millones del 2016.

En pocas palabras: se consume más yerba, los centros de distribución rebosan de paquetes, pero los productores y tareferos tienen el nivel de trabajo más bajo en los últimos años.

Por qué cayó la cosecha de hoja verde? Según las consultas realizadas por Economis, se conjugaron una serie de factores. En primer lugar el bajo precio pagado, que no respeta el valor oficial establecido por el INYM y que desencadenó las protestas yerbateras y el yerbatazo en Plaza de Mayo, amén de paros y cortes de ruta que interrumpieron la zafra.

Otros dicen que a partir de abril, cuando comenzó a regir el nuevo precio y los mayores controles de la AFIP, algunos secaderos dejaron de recibir la yerba, imposibilitados de cumplir con el precio oficial.

La industria se cubre

Mientras esto sucede en los primeros eslabones de la cadena, las estadísticas del INYM muestran un crecimiento de los despachos a la salida de molino, que indica la yerba envasada (paquetes) que fue enviada por las empresas como Rosamonte, Las Marías, Cooperativa Liebig, CBSé, a los mayoristas o a sus propios centros de distribución.

En el período enero-abril los despachos a la salida de molino subieron a 84 millones de kilos este año, un 4% más que los 80 millones en 2016.

Según este indicador, que es una medida del consumo de yerba o del comportamiento de las ventas en las góndolas de los supermercados, este año 2017 se está recuperando el consumo de yerba, que había tenido una leve baja en el 2016.

“Otro factor es que la industria se está sobre stockeando, para cubrirse ante la crisis de la producción, por si llega a haber una nueva protesta”, indicó el gerente de una importante firma.

Es decir, además de una recuperación en las ventas, hay mayores stocks acumulados en los centros de distribución y mayoristas, ubicados en los grandes centros urbanos.

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“El Centro de Transacciones y el registro de productores son innegociables para la solución yerbatera”

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El ministro del Agro, José Luis Garay dedicó cientos de horas de los últimos meses a buscar una salida a la crisis yerbatera que lo desvela. Reuniones varias con productores, el INYM, funcionarios nacionales e industriales, confluyen en una misma conclusión. “El Centro de Transacciones y el registro de productores son innegociables si se quiere una solución”, insiste Garay en una entrevista con Economis donde se refirió a todos los temas candentes de la producción misionera. Garay teme que ninguna de las dos cosas sean una realidad en el corto plazo, lo que, desde su visión, postergaría la solución de fondo a cambio de “parches” coyunturales.

El titular de la cartera agraria de Misiones tira un dato para la polémica: “No creo que haya el excedente de producción que dicen”.

No niega que sobre yerba, pero lo atribuye a la pérdida de mercados de exportación en los últimos años, problema que se agudizó por la guerra civil en Siria. Sin embargo, los mercados de Brasil y Uruguay son los que más le preocupan, que dejaron de comprar cuatro millones de kilos cada uno desde 2011. A eso se le suma la pérdida de parte del mercado chileno, también a manos de la producción brasileña. “Pasaron años sin tomar ninguna medida para sostener o recuperar esos mercados”, dice apuntando al Instituto Nacional de la Yerba Mate.

En la ley que rige el organismo, Garay encuentra defectos de origen que explican la crisis interminable del sector. Uno de ellos es la composición, dominada por los sectores industriales y una presencia mayoritaria de voceros correntinos, donde hay grandes jugadores, pero apenas el diez por ciento de la producción yerbatera. “No hay otra alternativa que modificar el directorio. No va a salir el registro ni el Centro de Transacciones y eso es innegociable para una solución”, argumenta.

“La cupificación y la prohibición son soluciones extremas. Pero lo establece la ley del INYM para equilibrar la oferta y demanda. Hay que aplicarlo. Pero cómo sabemos efectivamente cuánto se cosecha si no hay un registro de productores ni de cantidad de producción. Sin esos datos, son solo buenas intenciones, pero sin resultados prácticos”, enumera.

Garay no admite la reticencia del INYM en avanzar en el registro de productores, cuando, explica, el ministerio del Agro tiene ejemplos sobrados de que se puede hacer en poco tiempo y con escasos recursos. El tabaco tiene su propio censo actualizado año a año. “En el tabaco la trazabilidad funciona. De cinco mil productores que cobraron el segundo retorno del FET, solo dos no estaban al día con la AFIP. De catorce mil productores, ocho mil están identificados con GPS y su producción está on line. Se evita la intermediación y el censo se realiza todos los años, con información actualizada, que sirve incluso para tomar decisiones en otras áreas del Gobierno”, explica Garay.

En la yerba, en cambio, el último censo fue en 2004 y el INYM anticipa que recién para este fin de año –cuando termina la temporada actual-, estará listo el nuevo registro.

Para Garay, la base del mercado regulado debe ser el control. “El Centro de Transacciones y el registro pueden funcionar en paralelo. Pero la base es el control. Hoy el INYM tiene diez inspectores y apenas cinco camionetas para controlar todo Misiones y Corrientes”, señala.

Esa falta de control se hace evidente ante el incumplimiento de los precios oficiales en algunas partes de Misiones y de otras empresas que compran materia prima. Hace unos días se conoció un instructivo de una conocida empresa correntina que explica que pagará el precio oficial, pero a un año. El que quiere cobrar al contado, recibe menos.

“Cualquier empresa que haga eso, si hay pruebas, debe el INYM inspeccionar y clausurar, para toda la cosecha”, advierte el ministro.

Garay en el mano a mano con Economis. Mate en mano, marcó diferencias con el INYM: “Se pierde tiempo en promociones internacionales mientras perdemos mercados”.

“La cupificación y la prohibición son soluciones extremas. Pero lo establece la ley del INYM para equilibrar la oferta y demanda. Hay que aplicarlo. Pero cómo sabemos efectivamente cuánto se cosecha si no hay un registro de productores

Garay no quiere polemizar con el directorio del INYM, pero advierte que se pierde tiempo en promociones internacionales con escasos resultados mientras los mercados se pierden y cae el consumo interno.

“Hace unos días vino un grupo de productores de té preocupados por el mercado europeo. En Alemania frenaron la importación desde Argentina porque encontraron una sustancia que contiene alcaloides en el té. Los grandes productores contrataron un laboratorio del INTA para certificar la producción y detectar la plaga. Los chicos están preocupados por Europa, pero también por Estados Unidos. Debemos establecer un protocolo de control de calidad, pero… la yerba también tiene alcaloides y están yendo a promocionarla a Alemania”, desliza Garay.

En la misma línea, cuestiona que haya subsidios nacionales para el flete de los productores sojeros, pero ninguna compensación para la yerba y té, que sufren una pérdida de competitividad producto de los tarifazos que encarecieron los costos internos, y una distancia mayor de los centros de exportación.

“El té se paga 8 centavos de dólar para el productor, cuando en 2011 se llegó a pagar 13 centavos de dólar, cuando se exportaron 90 millones de kilos a 1,54 dólares. Hoy se paga 1,22 el kilo”, compara.

Mientras toma un mate, vuelve a la yerba. Sostiene que hay que inyectar mil millones de pesos para solucionar la crisis coyuntural, aunque eso no sería la solución de fondo. Como esa cifra es inalcanzable, el Estado provincial financia créditos a “tasa razonable”, por 200 millones de pesos. Misiones pone 60 millones como garantía y el INYM debe financiar la tasa. Con esto se puede garantizar cien mil pesos para cada productor pequeño con hasta 16.650 kilos y de paso, descomprimir el exceso de hoja que hay en el mercado.

“El INYM debe financiar la tasa, pero realizar controles efectivos, porque si no puede derivar todo en una bicicleta financiera. Créditos y controles, de la mano, porque si solo se inspecciona a los secaderos sin financiamiento, se ahogará al más chico y se favorecerá la concentración”, sentencia.

Para Garay el crédito también debe alcanzar a los molineros con tasa subsidiada para que haya un equilibrio en el mercado. “Faltan mil millones de pesos”, insiste.

El ministro asegura que la solución a mediano plazo para la crisis yerbatera pasa por el registro y el Centro de Transacciones, que debe ponerse en marcha antes del fin de esta cosecha. Con balanzas en toda la provincia operando y la información al alcance de todos. Esa es la solución para la regulación del mercado. No creo que haya el excedente que se plantea”, afirma.

La decisión de la Conal de modificar el sistema de medición del palo en los paquetes de yerba, también puede aportar a la solución. “Falta la resolución oficial y que el INYM empiece a controlar las cargas en los puestos Cuay y Filadelfia. Si supera el 35 por ciento de palo, que haya multas por toda la carga. Con eso se puede absorber cuatro por ciento de la hoja actual”, detalla. Pero, advierte: “El INYM todavía no tiene más inspectores, ni laboratorios. ¿Qué esperamos?”.

Garay entiende que la clave pasa por recuperar mercados y mejorar el consumo. “La demanda del país es inelástica. Se toman cuatro litros de leche menos por persona. Pero la yerba es lo más barato que hay. No hay jugo más barato. Pero nos empeñamos en ir a Alemania o a Corea a promocionar la yerba. Hay que recuperar Siria, que es la puerta de entrada al mercado árabe. Pero en Siria hay guerra.  ¿qué se hizo desde el INYM para no perder Brasil o Uruguay?”.

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