Ueno Bank: investigan maniobra de US$ 74 millones en la que el banco habría comprado sus propios créditos
La crisis de Ueno Bank en Paraguay sumó un nuevo capítulo judicial que expone la magnitud de las presuntas irregularidades financieras detrás del colapso de la entidad. Una investigación del Banco Central del Paraguay (BCP) y del Ministerio Público reconstruyó una operación de US$ 74.418.418, mediante la cual el banco habría simulado desprenderse de créditos otorgados a empresas vinculadas, utilizando para concretar la venta fondos que, en última instancia, también provenían de la propia institución financiera.
La maniobra investigada presenta una particularidad: Ueno Bank habría financiado indirectamente la compra de su propia cartera crediticia, a través de una red de sociedades que recibieron préstamos del banco y posteriormente transfirieron esos recursos a la empresa encargada de adquirir los créditos.
La operación, realizada el 15 de junio de 2026, es uno de los ejes de la investigación que derivó en la imputación de 27 personas y que se desarrolla mientras la entidad atraviesa un procedimiento de resolución bancaria dispuesto por las autoridades paraguayas.
Según publicó el diario Última Hora, tanto la denuncia del BCP como la imputación fiscal identifican indicios de una presunta venta simulada de cartera, que habría impedido conocer con precisión la verdadera situación patrimonial del banco.
Una venta de US$ 74,4 millones que habría ocultado el origen del dinero
El origen de la operación se encuentra en las observaciones formuladas por la Superintendencia de Bancos sobre los créditos que Ueno Bank mantenía con distintas empresas vinculadas.
Entre las sociedades mencionadas en la investigación aparecen MOWI SA, Grupo Hendy SA, Grupo M SA, TUIU SA, FRANEDE SA y AIME, beneficiarias de operaciones crediticias presuntamente irregulares.
Frente a las exigencias del organismo supervisor, el banco debía regularizar esas exposiciones mediante la cancelación de las obligaciones o la transferencia de la cartera a un tercero.
La entidad optó por esta última alternativa.
El 15 de junio de 2026 formalizó un contrato de cesión de créditos por US$ 74.418.418, mediante el cual transfirió a Vinanzas SA una cartera integrada por préstamos otorgados a Grupo Hendy SA, Grupo M SA y MOWI SA.
La transacción fue presentada como una venta al contado, lo que suponía que la compradora debía disponer de recursos propios o de financiamiento independiente para afrontar la adquisición.
Sin embargo, la investigación determinó que Vinanzas SA también estaba vinculada al entramado empresarial bajo análisis y que, al 14 de junio, un día antes de la operación, no disponía de recursos genuinos propios suficientes para concretar la compra.
La pregunta central de los investigadores fue entonces de dónde habían salido los más de US$ 74 millones utilizados para pagar los créditos.
La ruta del dinero: empresas financiadas por el banco aportaron los fondos
El análisis de trazabilidad realizado por la Superintendencia de Bancos permitió identificar una serie de transferencias provenientes de sociedades que habían recibido previamente financiamiento de Ueno Bank.
De acuerdo con la información difundida por Última Hora sobre la investigación fiscal, entre las operaciones identificadas figuran:
| Empresa | Fondos mencionados |
|---|---|
| HD Invest EAS | US$ 35 millones |
| Satec SA | US$ 20 millones |
| Kasas Propiedades SAE | US$ 10 millones |
| Itti SAE | US$ 4 millones, más US$ 6 millones por cancelación de sobregiro |
| Grupo Vázquez | US$ 4 millones |
| Model SA | Poco más de US$ 2 millones |
Los importes corresponden a movimientos mencionados en la investigación. No deben sumarse automáticamente como componentes independientes del precio de la operación, dado que la información disponible no permite descartar movimientos compensatorios o superpuestos.
El elemento común entre estas sociedades es que todas habían recibido préstamos de Ueno Bank antes de aportar fondos a Vinanzas SA.
De esta manera, la investigación plantea que el dinero habría seguido un recorrido circular: el banco otorgaba financiamiento a determinadas empresas, esas sociedades transferían recursos a Vinanzas y esta última utilizaba los fondos para comprar créditos del mismo banco.
Formalmente, Ueno Bank aparecía como vendedor de una cartera crediticia y recibía un pago por la operación. Pero, según la hipótesis de los investigadores, los recursos utilizados para concretarla se habían originado indirectamente en la propia entidad.
La Superintendencia de Bancos encontró indicios de financiación indirecta de Vinanzas SA por parte de Ueno Bank, una situación incompatible con las exigencias administrativas aplicables a este tipo de transferencias.
El problema de fondo: una cartera que salía del balance, pero cuyo riesgo podía permanecer
La relevancia económica de la operación no reside únicamente en su monto, sino en sus posibles consecuencias sobre la información financiera del banco.
Una venta genuina de cartera permite a una entidad desprenderse de determinados créditos y transferir sus riesgos a un comprador independiente, bajo las condiciones contractuales y regulatorias correspondientes.
Pero si la adquisición se financia con préstamos concedidos por el propio vendedor a sociedades relacionadas con la operación, la transferencia efectiva del riesgo queda bajo cuestionamiento.
En el caso de Ueno Bank, la Fiscalía investiga precisamente si la aparente venta de créditos permitió presentar una situación patrimonial diferente de la real.
La hipótesis es que la entidad habría intentado regularizar su exposición a empresas vinculadas mediante una operación que, en los hechos, mantenía el financiamiento dentro del mismo circuito empresarial.
El Ministerio Público advirtió que esta situación podría impedir conocer el estado real del patrimonio del banco, dado que la cartera presuntamente habría sido adquirida con recursos provenientes de la propia institución financiera.
La investigación deberá establecer si existió una transferencia efectiva de los riesgos crediticios o si la operación constituyó una simulación destinada a responder formalmente a las exigencias del supervisor.
Veintisiete imputados y una investigación que alcanza a directivos y empresarios
El avance de la investigación derivó en una imputación formulada por los fiscales Jorge Arce, Silvio Corbeta, Yeimy Adle y Francisco Cabrera contra ocho directivos de Ueno Bank y otras 19 personas vinculadas con las empresas involucradas.
Entre los imputados se encuentra Miguel Vázquez, CEO de Ueno Bank, cuya situación judicial forma parte de la investigación sobre las operaciones financieras de la entidad.
Los hechos punibles atribuidos por el Ministerio Público incluyen conducta indebida en situaciones de crisis, lesión de confianza, tentativa de estafa y violación de la obligación de llevar libros de comercio.
El miércoles 4 de noviembre, el juez de Delitos Económicos Humberto Otazú admitió la imputación contra las 27 personas y dispuso su convocatoria dentro del proceso judicial.
La admisión judicial permite avanzar con la investigación penal, aunque no implica una declaración de culpabilidad de los imputados.
La causa busca determinar las responsabilidades individuales en las operaciones cuestionadas, el grado de participación de los directivos y representantes empresariales y el eventual perjuicio económico derivado de las maniobras.
Una crisis bancaria con consecuencias políticas
La investigación sobre Ueno Bank se desarrolla en medio de una crisis que trascendió el sistema financiero paraguayo y alcanzó el escenario político nacional.
El procedimiento de resolución de la entidad, las restricciones que enfrentaron sus clientes para acceder a sus fondos y las investigaciones sobre operaciones con empresas vinculadas colocaron bajo cuestionamiento los mecanismos de supervisión y control del sistema bancario.
El caso también generó repercusiones sobre el gobierno del presidente Santiago Peña, ante los planteos políticos sobre eventuales responsabilidades en torno a la entidad.
El fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, sostuvo el miércoles que ninguna persona debe quedar excluida de una investigación si existen elementos que permitan establecer una posible participación delictiva.
Consultado específicamente sobre una eventual investigación que pudiera alcanzar al presidente paraguayo, afirmó que todas las personas con participación criminal deben ser investigadas.
Esa declaración no supone que Peña se encuentre imputado ni que se haya acreditado una participación suya en las operaciones investigadas.
El desafío de reconstruir el verdadero patrimonio del banco
La reconstrucción de los movimientos financieros constituye ahora uno de los principales componentes de la investigación.
La trazabilidad de los préstamos, las transferencias entre sociedades y la adquisición de la cartera por Vinanzas SA permitirá establecer si existieron operaciones económicamente genuinas o si se trató de una estructura destinada a simular la reducción de riesgos crediticios.
También será determinante conocer la situación real de los préstamos originalmente otorgados a las empresas vinculadas y las condiciones en que fueron transferidos.
El caso plantea un problema central para la supervisión financiera: una operación puede aparecer formalmente como una venta de activos, pero no representar una transferencia real del riesgo si el comprador utiliza recursos financiados por el propio banco vendedor.
En Ueno Bank, esa es precisamente la maniobra que investigan las autoridades paraguayas.
La operación de US$ 74,4 millones, la participación de múltiples sociedades y las 27 imputaciones convierten a esta causa en uno de los capítulos centrales de la crisis de la entidad, mientras la Justicia busca determinar cómo se estructuraron las operaciones y quiénes fueron sus responsables.
