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Urtubey: “El Gobierno y Cambiemos lo único que ofrecen es seguir con una agenda del fracaso”

Juan Manuel Urtubey dice que Julia, su última hija que acaba de cumplir cuatro meses, le cambió la vida. Y que el paso de los años también modificó su modo de ver a la política. Antes se pensaba candidato. Hoy asegura pensar más en los esquemas. Y advierte que Argentina necesita urgente un cambio de esquema. Recién llegado a Misiones a participar de varias conferencias y reuniones con el gobernador Oscar Herrera Ahuad, el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira y otros dirigentes, el ex gobernador de Salta se sentó a dialogar con Economis sobre ese nuevo esquema en el que trabaja con varios dirigentes del norte argentino y que tiene al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti como una de las figuras emergentes. 

¿Cómo analiza, a un año de las elecciones, el escenario fragmentado de la política nacional?

Es curioso porque dos corrientes, el Frente de Todos y Cambiemos, hacia el interior de la Argentina, ofrecen lo mismo, que es: nada. O sea, lamentablemente me parece que hoy están compitiendo dos modelos de organización nacional que son bastante parecidos entre sí, que los dos tienen una alianza de poder, con los sectores concentrados de la economía, con la especulación y están muy fuera de la agenda de lo que tiene que ver con el mundo productivo, con el mundo real que nos toca a vivir a nosotros en el interior, sobre todo en el norte. Entonces, para mí la gran crisis que está viviendo la Argentina abre una enorme ventana de oportunidades para que podamos rediscutir ese modelo de organización nacional. Si nosotros no discutimos eso, la Argentina va a seguir entre el devaneo entre una cosa y la otra donde no hay salida.

¿Y hay tiempo para plantear una tercera opción? ¿Tercera, cuarta o quinta?

Yo creo que sí, sobra tiempo. Creo que de verdad sobra tiempo. La Argentina tiene un nivel de volatilidad tan grande… ¿Cuándo supimos con un año de anticipación quién iba a ser el presidente? Creo que nunca en nuestra historia, por lo menos del 83 para adelante, nunca. Como nuestra institucionalidad tiene un umbral bastante bajo, todo es muy volátil. Entonces cuando te ponés a trabajar en la oferta electoral y la demanda tiene tal volatilidad, eso se rompe por algún lado. ¿Qué estoy viendo yo en la política argentina, que recorro todo el país permanentemente? Que hay una muchísima mayor demanda de la sociedad de algo distinto. Sinceramente, cuando hablo de algo distinto, no es en medio de esas dos. Porque en medio de esas dos opciones, para mí son lo mismo, positivo o negativo, pero para mí son lo mismo. ¿La política argentina va a tener la capacidad de generar la oferta que vos decías? Va a depender de lo que se pueda hacer…

Los gobernadores…

Sí, los que podamos tener una mirada de la construcción de un país federal en serio. En política vos competís, o para conquistar el poder, o para posicionarse aunque no ganes, o para sostener principios y convicciones. Nosotros en el norte, con cualquiera de las tres alternativas, las dos restantes a la que tiene que ver con los principios y las convicciones nosotros tenemos que salir a plantar la bandera de una Argentina federal. Si después eso, genera o no genera, mayor o menor adhesión casi te diría que es una anécdota, pero si en la Argentina nosotros no irrumpimos con fuerza en la discusión de las ideas de qué modelo de país queremos, no pensemos en tener un país más federal, no lo vamos a poder tener nunca.

¿Y a quiénes ve, como referentes del federalismo…?

Yo considero que la Argentina necesita un cambio muy disruptivo de la política, y a diferencia de lo que algunos piensan, o tomando ejemplo de algunos países, lo disruptivo en la Argentina, sería un sistema político distinto con una generación de dirigentes que haga acuerdos políticos y que pueda trabajar de una manera más horizontal. Por qué lo disruptivo acá no es lo institucional, la democracia plena, porque no la tenemos nunca, entonces, para mí eso sería lo disruptivo. Y encontrás emergentes, sí qué se yo, por ejemplo, Misiones es una provincia súper interesante en materia de la agenda de la construcción federal, como la puede tener culturalmente Salta, cómo desde otra cosa la puede tener Corrientes, desde otro lugar probablemente, como lo puede tener Neuquén, Río Negro. Porque, qué es lo que vemos aquellos que somos parte de una Argentina que hoy está en las puntas, requiere ganar centralidad. Para mí el gran desafío de la Argentina es ganar centralidad.

¿Importan los nombres?

Siempre al final del camino están los nombres propios, al final estoy completamente de acuerdo, hay dirigentes que tienen volumen, envergadura, pero de todos modos hay que recorrer mucho camino todavía, porque como te decía recién: “El más pintado no se banca un año de candidatura a presidente en la Argentina”.

O sea, que hoy ve un escenario totalmente abierto.

Totalmente abierto. Mucho más abierto que lo que hemos vivido en los últimos tiempos, porque venimos de dos fracasos sucesivos. El actual Gobierno ha fracasado estrepitosamente, pero sucede a otro gobierno que se fue porque también fracasó estrepitosamente. O sea que, si esos dos que ya fracasaron, lo único que tienen para ofrecer es seguir con una agenda del fracaso, se abre una ventana de oportunidades formidable. Ahora bien, ¿estamos en condiciones de hacerlo nosotros o se va a hacer de otra manera? Los espacios se ocupan, o lo ocupamos nosotros o lo va a ocupar otro. Eso va a pasar porque mansamente la Argentina no se va a comer el camino a la hiperinflación, de la pobreza estructural, nosotros tenemos una agenda tan tacaña que lo único que está discutiendo son formalidades, en medio de un país en bancarrota. Esa es una inmoralidad para mí.

¿Cómo ve la irrupción de Sergio Massa, que al menos logró calmar la economía?

Es un ministro de economía del 100% de inflación. O sea, digamos el 100%, teníamos miedo de que pudiera ser más. Pero estamos hablando de un país fundido, con un brutal déficit fiscal, con un 100% de inflación, con un sistema productivo en crisis y con todas las recetas al revés. Nosotros decimos, ¿Cómo reducís el déficit fiscal? Subís impuestos o bajas el gasto. Este Gobierno decide subir el gasto. Vamos a discutir ¿Cómo mejoramos la balanza comercial? ¿Aalentás las exportaciones o restringís importaciones?, ¿Qué hace el gobierno? Restringe importaciones. Vamos a sanear nuestra moneda a través de una política monetaria que tenga trazabilidad, que sea responsable; hacemos 18 tipos de cambios. O sea, la agenda, es la agenda que te lleva a pegarte directamente de frente contra el iceberg. Entonces, está bien, es un dirigente que tiene formación política con lo cual puede debatir políticamente, pero el camino, irreversiblemente nos lleva a ponernos un palo gigante. Pero nos podría ir peor, claro puede ser, nos podría ir peor, pero el escenario es malo.

¿Cómo toma esta corriente de derecha que va creciendo en el mundo, ya no solo en la Argentina. Bolsonaro en Brasil, Milei en la Argentina?

Inevitable, porque el fracaso del constitucionalismo social del siglo XX, que se ve en el siglo XXI. Todos los países generamos una enorme inflación de derechos, (ojo para que la sociedad entienda, bien hecha), para que la sociedad sepa que el sistema debe protegerla, debe brindarle oportunidades, etc. Pero eso ha fracasado. Entonces, frente a ese fracaso la gente dice: ‘Esto no camina, vamos para otro lado’. Es casi un reflejo natural. Vos me preguntás ¿ahí está la salida? Te diría que no, porque el problema de la Argentina es que ni la derecha tiene una agenda de derecha de verdad. Vamos a la comparación que nosotros tenemos de nuestros vecinos de Brasil. En Brasil la derecha tiene una agenda de derecha, cultural, totalmente discutida porque es muy de derecha y qué sé yo, pero en términos económicos en los últimos meses es un país en deflación, es uno de los países que más va a crecer este año. La derecha argentina se puso de sombrero y fracasó, con déficit fiscal, endeudamiento y toda la historia. La izquierda, no es una izquierda democrática de derechos, sino que te cercena derechos y es casi autocrática. Entonces, en la Argentina, los parámetros de evaluación son diversos porque ni la derecha funciona como derecha, ni la izquierda funciona como izquierda. Entonces, veo fenómenos como los de Milei, mucho más desde lo ideológico, desde un lugar de la antipolítica, que es más grave porque la gente está todo el día a las puteadas con la política y con justa razón porque está todo mal. Entonces, la pregunta es ¿Por qué un pibe va a creer que un sistema político va a resolver los problemas que generó? Si en su memoria, nosotros por ahí somos más grandes, pero los chicos más chicos en su memoria, la única identificación que hay con el Estado es el fracaso, entonces obviamente que van a tener una mirada distinta a nosotros.

¿Se imagina una alianza federal, con este bloque del Norte que está tomando fuerza?

Espero que sí, definitivamente la Argentina necesita romper el molde, si seguimos laburando… Ahora está por llegar el mundial y estamos con la cabeza en el mundial, somos un país que, ponete en la composición del Mundial…. Te quedaste afuera, no clasificaste para el mundial, te quedaste sin la Copa América, ¿Seguís con el mismo cuerpo técnico, con el mismo modelo de juego? ¡No! Cambiás todo porque te está yendo mal. Eso nos pasa en la política argentina, así que o cambiamos, o vamos a seguir mal.

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