Son impresionantes las imágenes que provienen del Mar Rojo, en donde se ve a este grupo armado que no para de asediar a las embarcaciones extranjeras. Pero, ¿quiénes son estos temerarios que coquetean con el terrorismo internacional?
Estos muchachos, que mucho saben de armas, tomaron el poder en 2014 en Yemen y desde ese momento llevan adelante una encarnizada guerra civil que sigue dejando consecuencias gravísimas, las cuales pueden resumirse en el concepto de crisis humanitaria. Llegaron al poder tras una serie de alianzas y hasta el día de hoy son el gran azote de la zona.
Por su condición geográfica, Yemen cuenta con el patrullaje casi terrorista de los hutíes en la zona, quienes sin ningún tapujo son quienes se encargan de expandir su ideario. Son un movimiento armado basado en el fundamentalismo islámico de mayoría chiíta, con una fuerte perspectiva anti-Occidental y un aliado primordial: Irán.
Intentar entender a los hutíes es hablar de su cercanía con Teherán, que va desde el financiamiento de armas y equipamiento hasta compartir algunas concepciones filosóficas en contra de, por ejemplo, Israel. Asimismo, los hutíes también mantienen rispideces con Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos.
Es clave comprender que más allá de que todos sean musulmanes, las corrientes internas juegan un rol fundamental, y además de que cada uno tiene sus propias pretensiones políticas y/o estatales.
Si uno quiere ahondar más, podría decir que los hutíes son como satélites de Irán. Una especie de sucursal radicalizada del ideario político que Teherán no puede expandir a rajatabla, entendiendo que semejantes contiendas solo servirían para romper el orden geopolítico global, y es claro que hay que mantener caos en el orden para hacer dinero, alianzas y mantener el poder. Básicamente, el grupo armado que funciona en Yemen, es el sueño húmedo de Irán.
Esto cobra relevancia cuando uno analiza los ataques de los hutíes, casi como oficiando de piratas en el Mar Rojo, ejecutando arrebatos, saqueos y robos a embarcaciones que pasen por la zona y no sean de bandera amiga. Tal fue el caso del “Galaxy Leader”, barco israelí que no solamente fue capturado por los hutíes, sino que ahora es un atractivo turístico en Yemen, donde pagan un buen dineral por conocerlo. Por esto, Estados Unidos creó una alianza naval militar internacional para intentar darle garantía al tránsito de barcos en la zona, básicamente porque es una zona de alto movimiento económico.
Por allí viajan gran parte de los barcos que abastecen a gran parte del mundo, y claro, como siempre a Estados Unidos no le importa la vida de los yemeníes ni nada por el asunto. El tema aquí es cuidar las divisas. El canal de Suez es una de las obras que posibilitó el crecimiento exponencial del comercio internacional, a tal punto que el 12% del flujo pasa por ahí. La preocupación es máxima en ese sentido. Solo basta con pensar lo siguiente: un número importante de barcos y empresas comenzaron a cancelar sus viajes por esa zona debido a las hostilidades de los hutíes, esto significa que buscan rutas alternativas para poder trasladar sus mercancías. La que cobra sentido es bordeando el continente africano, como se hacía hace siglos. Esta ruta además de ser más larga, es más costosa y tarda más, lo que se traduce en un encarecimiento de la cadena comercial. Es decir, los costos lo terminan pagando desde los exportadores, las empresas y hasta el propio consumidor.
Ese es el tema, el dinero, siempre lo fue y los hutíes lo saben. Ellos no son sonsos, más allá de que detesten a Occidente, los conocen muy bien y saben dónde golpear. Además, esto se acrecentó por la guerra en Gaza. El grupo armado que maneja los destinos de Yemen, obviamente expone su apoyo hacia Hamás, a tal punto de que están pensando en enviar tropas a combatir al enclave palestino. Su ideario, además, contempla el enfrentamiento directo con Israel, es lo que desean.
De hecho, desde que arrancó la conflagración, están lanzando misiles con dirección hacia las ciudades israelíes de relevancia.
Entonces, ¿los hutíes son piratas? Diría que más bien son corsarios y que también hay que aceptar que su lectura geopolítica es magnífica. Saben que no tienen condiciones tecnológicas ni económicas para sembrar el terror, por lo que usan las virtudes geográficas a su favor. Usan el mar y sus conocimientos, además de ser lo suficientemente aguerridos como para poder lanzarse sin tapujo hacia quienes pasen por allí, no solo para arrebatarle sus objetos, sino que para poder expandir su ideario terrorista con el miedo como aliado. Además, hay que prestarle atención a su enclave, ya que pueden abrir un nuevo frente de guerra en el mundo, uno que ya tiene a Ucrania, a África, a Gaza y podría sumar a Yemen.
Paralelamente, el que dijo que los piratas solo toman ron y usan espadas está equivocado: los hutíes usan AK-47 y son terroristas por excelencia.
El plan de ajuste prometido por Javier Milei toma mayor velocidad que la que estimaba. La publicación del DNU con más de trescientos artículos de desregulación, derogaciones y modificaciones de prácticamente todos los aspectos que hacen a la vida económica del país marcan claramente el rumbo que tomará el libertario desde el poder central. Aún con la posibilidad de que el decreto caiga en el Congreso, no hay dudas que se intentará continuar con todos y cada uno de los puntos allí detallados.
Difícil se hace vislumbrar un horizonte positivo para las provincias en este contexto. A los problemas que ya traía la economía nacional, se suman factores que generan más preguntas que respuestas en relación con la capacidad que podrán tener los distritos subnacionales para encarar sus propios desafíos presupuestarios.
Nadie duda que era necesario acomodar las cuentas públicas, avanzar hacia reformas que hagan al Estado más eficiente y encontrarle la vuelta de tuerca a muchos problemas de la Argentina, pero los planes del gobierno nacional atentan directamente contra toda posibilidad de progreso en el mediano plazo.
El Estado nacional estaba (y está) en una situación de desorden fenomenal que altera naturalmente todos los indicadores de la macro. Pero muchas provincias están en situación de equilibrio y ello necesariamente debe estar contemplado a la hora impulsar medidas. No es lo mismo para todos. Para aquel que cae, hay que ver la manera de levantarlo. Para aquel que crece, hay que ayudarlo a seguir haciéndolo, no al revés.
En lo que hace a Misiones, la decisión de Milei vía DNU de quitarle al Instituto Nacional de la Yerba Mate la potestad de establecer el precio del producto y de ordenar la cadena de valor, implica desregular la actividad en perjuicio de los productores, algo que ya sabemos cómo podría terminar en base a los antecedentes no tan lejanos de la década de los 90. Se trata de un golpe directo al corazón de la economía misionera.
Ante las medidas impulsadas por el Gobierno nacional, Misiones no tardó en comenzar a responder. No solo se pusieron en marcha acciones tendientes a cuidar los recursos de los contribuyentes y el presupuesto provincial, en línea con el objetivo de sostener el equilibrio de las cuentas, sino que también la Provincia innovó respecto a la situación de la yerba mate anunciado un proyecto de creación de un instituto provincial de la Yerba Mate, se interpondrá una medida cautelar ante la Justicia Federal y, además, se defenderá la continuidad del Fondo Especial del Tabaco, fundamental también para la producción misionera.
Esta rápida iniciativa se contrapone con otras provincias que aún no encuentran reacción, principalmente en aquellas donde hubo cambio de signo político de los gobiernos locales. Pero se trata de un elemento fundamental, sobre todo en el caso misionero que trae una significativa continuidad de políticas públicas, para poder, no soportar, sino enfrentar las problemáticas que se vienen.
Es difícil entender ciertas medidas. Volviendo al caso de la yerba mate, el consumo está en niveles récord, la producción continúa creciendo y su instalación en el mundo se fortalece todavía más, con todo lo que eso implica en materia de exportaciones. No hay razón lógica alguna que explique la necesidad de desregular su actividad. En pos de arreglar lo que no funciona, se está rompiendo lo que sí anda bien.
Están por verse en el transcurso de los días los impactos de esas acciones, pero ya hay otros puntos donde puede verse el efecto de los ajustes de Milei. Un aspecto que ya está vigente es el prometido por el ministro Luis Caputo respecto al recorte de las transferencias a las provincias. Entre el 1 y el 20 de este mes, llegaron a la Provincia unos $5.800 millones por envíos no automáticos. Pero de este total, $ 5.669 millones llegaron antes de la asunción de Milei. Desde que asumió, el freno fue contundente: solo llegaron $131 millones, de los cuales $119 millones corresponden al financiamiento de la caja previsional provincial, un aspecto hasta hoy garantizado por ley. De los $12 millones restantes, $8 millones corresponden a financiamiento internacional (una línea de la CAF para construcción y equipamiento escolar) y $4 millones de un remanente destinado para la conducción educativa. Para el resto de los programas, nada. Si bien se trata todavía de un período muy chico de análisis (apenas siete días hábiles), la gran pregunta que podría surgir es si será o no una constante.
Más allá de los cambios de Gobierno, con toda la cuestión burocrática que eso representa, no se pueden pausar los gobiernos ni mucho menos los compromisos asumidos. Si la casi nula ejecución de recursos que se está viendo hasta ahora es temporal, bienvenido, pero que se reactive pronto.
Pero si no es temporal y, por el contrario, es el inicio de una promesa que se transforma en realidad, estamos entonces iniciando un camino muy complicado para el conjunto de las provincias y para Misiones.
Más allá de las bondades de la economía local, que tiene altísima fortaleza a partir de un plan de Estado llevado adelante en los últimos años que la transformó en una de las provincias de mayor crecimiento en el país (como lo destacamos en la columna publicada la semana pasada) no podemos no advertir los problemas que traerá aparejado las políticas nacionales a implementar.
De todo lo que hasta ahora conocimos referido a medidas del Estado nacional, no hay una que pueda tomarse como beneficiosa para la(s) provincia(s). Para Misiones, el único hecho a destacar ni siquiera es un avance, sino una continuidad: el no pago de retenciones a exportaciones de yerba y té; pero al mismo tiempo, se ratificó que sí pagarán retenciones las exportaciones de tabaco y de la forestoindustria, siendo un retroceso muy fuerte, principalmente para el sector maderero que tuvo un difícil año en materia de ventas al exterior.
El encarecimiento de las importaciones pone palos en la rueda a la producción de economías regionales. ¿Qué hay de positivo entonces en todo lo hasta hoy conocido? En términos de contención o de desarrollo regional, absolutamente nada.
Un último aspecto que grafica la difícil situación para los gobiernos locales está en los recursos prometidos y no otorgados, pero aquí ya no se trata de Milei, sino de Massa y Alberto. A finales de noviembre, el ex ministro de Economía había prometido a los gobernadores el envío de $ 230 mil millones en ATN para garantizar el flujo de fondos para aguinaldos y sueldos, pero lo enviado a las provincias fue la mitad: el día 7 de diciembre, Economía envío $ 128 mil millones por ATN a las provincias.
Misiones recibió $2.980 millones cuando debió haber captado unos $5.300 millones. En el contexto, no es para nada menor.
Un ucase en la Rusia imperial era una proclamación del zar, que tenía fuerza de ley. Era, básicamente, la suma del poder en un sólo hombre. Todo lo contrario a la división de poderes de la República. Un ucase es lo que impuso Javier Milei para transformar, de un plumazo, la Argentina tal como era conocida. Habrá que ser muy creativo para frenar sus consecuencias. Misiones dio el primer paso para desafiar el tsunami.
El decreto de necesidad y urgencia presentado por el Presidente atraviesa la estructura económica y social rompiendo todo a su paso sin que queden en claro ni la necesidad ni la urgencia de muchos artículos demoledores. No hay un sólo constitucionalista que pueda defender el mamotreto de 86 páginas y más de 300 desregulaciones. “Se busca destrabar el andamiaje jurídico, institucional opresor que ha destruido nuestro país“, dijo Javier Milei antes de declarar “la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, sanitaria y social hasta el 31 de diciembre de 2025”.
“Hoy es un día histórico para el país, después de décadas de fracasos, empobrecimiento, decadencia y anomia, comenzamos formalmente el camino de la reconstrucción. Desde que asumimos, estuvimos enfocados en intentar contener la enorme crisis que heredamos”, dijo el Presidente.
Vale la pena describir la escena: rodeaban al Presidente, Luis Caputo, ahora su ministro de Economía, antes responsable del endeudamiento de miles de millones de dólares, el bono a cien años y la vuelta al Fondo Monetario Internacional durante la gestión de Mauricio Macri. A su lado estaba parado, como ministro sin cartera, Federico Sturzenegger, protagonista activo de la crisis de 2001, con la caída de la alianza y también de la debacle argentina durante Cambiemos. Con rostro adusto, seguía atentamente Patricia Bullrich, otra protagonista de las últimas décadas, como ministra de Trabajo de la alianza y responsable del ajuste del 13% sobre los salarios y jubilaciones y después como ministra de Seguridad del propio Macri. Tres protagonistas directos de las últimas dos décadas y media, caracterizadas por un enorme endeudamiento y finales con crisis sociales. La puesta en escena, en la noche del 20 de diciembre, con toda la carga simbólica que esa fecha tiene, hizo acordar a otras cadenas nacionales, de la última dictadura y también de Carlos Saúl Menem, a quién se copió casi al detalle, en otro anuncio de desregulación, en 1991. Nada de lo que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado. O será convertido en sociedad anónima. Desde el INVAP hasta Fabricaciones Militares. Que las consecuencias económicas sean similares, es apenas una simple coincidencia.
Milei impuso una profunda reforma laboral, que limita indemnizaciones, amplía el período de prueba y le da más poder a las empresas por sobre las fuerzas productivas. Eliminó la ley de Alquileres y ahora se podrá pactar tiempos y monedas en forma libre, abrió el camino para las privatizaciones de empresas, con Aerolíneas Argentinas como primera a desguazar y Arsat (ofertada en plena cadena nacional a Elon Musk, dueño de Starlink). No es un detalle anecdótico. Milei reconoció en cadena nacional que dictó un decreto de necesidad y urgencia diseñado para hacer negocios con una determinada empresa. A confesión de parte, relevo de pruebas..
El Presidente también limitó el derecho a huelga y las asociaciones sindicales, además de considerar servicios esenciales la docencia, servicios de salud, telecomunicaciones, comercio exterior, por lo que no podrán protestar sin asistencia al puesto de trabajo. Eliminó las restricciones de precios a la industria prepaga y las incorporó al régimen de obras sociales. Lejos de estimular la competencia, las prepagas, obedientes, acordaron aplicar un aumento del 40 por ciento desde enero.
El megadecreto de Milei, como el de 1991, impacta directamente en Misiones, con la desregulación del mercado de la yerba mate. Nadie puede explicar ni la necesidad ni la urgencia de tocar un mercado que está cerrando un año de alto consumo y exportaciones récord, con precios para el sector productivo. Mucho más si se tienen en cuenta los antecedentes. El Instituto Nacional de la yerba Mate quedó reducido a un organismo de promoción, sin facultades de regular ni el mercado ni los precios. El objetivo del Presidente es “impedir su intromisión en un mercado competitivo”, replicando así el “exitoso modelo de la industria del vino que ha logrado una mayor inserción internacional”.
De este modo, la resolución 170 que fijaba límites a la producción, quedará abstracta, justo después de que la Justicia correntina devolviera a Misiones el conflicto suscitado por el reclamo de dos empresas contra el corsé de cinco hectáreas para nuevas plantaciones.
El DNU también derogó la Ley N° 27.114 que imponía limitaciones al fraccionamiento de la yerba mate con exclusividad en Misiones y Corrientes, lo que abre el juego a la compra de materia prima por parte de otras provincias para industrializarse fuera de la zona productora. La ley justamente buscaba promover la radicación y un Régimen de Envasado en Origen de la Yerba Mate en la región productora.
También eliminó el inciso N de la ley del INYM, que instaba a “promover distintas formas asociativas entre productores primarios de yerba mate y en particular a las cooperativas yerbateras de la zona productora”, lo que contradice profundamente el modelo productivo de Misiones.
Finalmente, suprimió el inciso R, que le daba facultad al INYM para “acordar semestralmente entre los distintos sectores participantes el precio de la materia prima”. Entre otras cosas. Un sacudón para el sector productivo, que todavía tiene frescas en la memoria las consecuencias de la década desregulada, que terminó en 2002 con un histórico tractorazo en reclamo de precios justos. Entre 1991 y 2001, el precio de la yerba se desplomó: el kilo de hoja verde cayó de $0,20 en 1991 a 0,06 pesos convertibles uno a uno. El precio en góndola, en cambio, se mantuvo casi constante. Esos 14 centavos de dólar perdidos por la producción primaria por una cosecha promedio de 700 millones de kilos por 10 años, permite visualizar la enorme transferencia de ingresos de la producción hacia la industria, comercios e impuestos: casi 1.000 u$s millones en una década. Las chacras se malvendían. La yerba se cambiaba por vales de comida.
La regulación provocó el efecto inverso. La yerba cerrará el año en su mejor momento con el consumo interno más alto de los últimos cinco años y el mejor nivel de exportaciones desde 2020, el año récord. La materia prima se pagaba por encima de los precios oficiales y el objetivo era insistir en los 60 centavos de dólar, ya que el precio en pesos se acercó bastante hasta la devaluación. Sin embargo, la licuación del precio oficial, hoy en 210 pesos, es evidente: con un dólar a 800 pesos, el precio de la materia se desplomó a 0,26 centavos de dólar. Sin la facultad de fijar precios, será imposible seguir ese ritmo.
Los únicos que celebraron la desregulación fueron los diputados de la alianza Cambiemos. Pedro Puerta fue el más enfático. “Desde hoy la yerba es más competitiva y el productor va a ganar más. Esta nueva normativa le va a permitir vender a un mejor precio. Va tener incentivo para producir. Al igual que todos los otros productos que hay en el supermercado, el precio de la yerba lo van a definir la familia yerbatera y los consumidores. Si a la yerba le va bien, a Misiones le va bien”, remarcó. No fue así en los 90. Aunque su padre fue uno de los pocos en sobrevivir a la década desregulada.
El radicalismo, protagonista en la creación del INYM, ahora no levantó la voz en contra de la desregulación. Por el contrario, aunque “no comparte” la idea de Milei, Martín Arjol destacó que cumplió con lo que decía en campaña y de paso, pidió una auditoría sobre el diluído organismo yerbatero. Ariel Pianesi fue más enfático: pidió “por favor” a Milei que convoque al Congreso en vez de imponer el DNU.
Por eso cobra dimensión la reacción de la Provincia. La primera en plantarse ante el DNU de Milei. Misiones creará su propio Instituto de la Yerba Mate, según anunció el diputado y conductor de la Renovación, Carlos Rovira, con el respaldo del gobernador Hugo Passalacqua y del presidente de la Cámara, Oscar Herrera Ahuad. Tendrá las mismas facultades que el organismo que bajó de categoría: fijar precios, cupificar y rol de policía para garantizar la calidad del producto. “El producto madre de la tierra colorada no está en discusión, y los misioneros somos soberanos para cuidarlo”, definió Rovira, en un mensaje que anticipa la posición de Misiones ante los planes de ajuste: habrá que poner mucha creatividad para mitigar los efectos del ucase. No es una bandera coyuntural. La yerba es el producto emblema de Misiones y la asociatividad despreciada por Milei es característica de los colonos que llegaron desde distintas partes del mundo. La yerba es un negocio que mueve por año unos 1.500 millones de dólares.
En paralelo, Passalacqua instruyó al equipo de abogados de la Fiscalía de Estado a presentar una cautelar en contra de la desregulación del mercado yerbatero. Los abogados trabajan a contrarreloj para ultimar los detalles del escrito que será presentado el 29 de diciembre, día en que entrará en fecha DNU. No se descartan acciones similares contra otras medidas incluidas en el decreto. Son varias. Milei derogó deroga leyes de turismo que regulan el funcionamiento de las agencias de viajes y el alojamiento turístico, flexibilizando las reglas de una de las principales industrias de Misiones. ¿Qué ocurriría con “un señor que pone una agencia turística e invita a escalar, pero no tiene condiciones de seguridad mínima?”, le preguntaron a Sturzenegger. La respuesta no tiene desperdicio: “¿Cuál es el contrato más riesgoso que firmás en tu vida? El matrimonio, que es recontra más peligroso que ir a hacer una caminata con un flaco en (las sierras de) Calamuchita”.
“El matrimonio es un contrato de alto riesgo y “el Estado no tiene absolutamente nada que hacer inmiscuyéndose en con quién te casás, ni en el sexo de la persona ni en la edad ni en nada”, argumentó.
“Si decimos que el matrimonio es un contrato muy riesgoso, por qué no hacemos un registro de novios y novias, y después una carrera de productores de matrimonio. O sea, agentes preparados por el Estado para explicarte con quién te ‘matcheas’. Y si después si te casás te voy a dar un contrato escrito por un burócrata que te va a decir quién lava los platos y las otras menudencias que tenemos en el matrimonio”. Clarito el concepto. ¿Para qué el Estado regularía la edad para casarse? o ¿quien lava los platos?
Milei también tumbó la ley de Tierras, que imponía límites a la compra de propiedades por parte de extranjeros. También, de la mano, suprimió el artículo 22 bis de la ley 26815 de manejo del fuego. Ese artículo impedía la modificación del uso de la tierra afectada por un incendio. En caso de incendios, sean estos provocados o accidentales, que quemen vegetación viva o muerta, en bosques nativos o implantados, así como en áreas naturales protegidas debidamente reconocidas y humedales, a fin de garantizar las condiciones para la restauración de las superficies incendiadas, prohibía por 60 años desde su extinción:
a) Realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio;
b) La división o subdivisión, excepto que resulte de una partición hereditaria; el loteo, fraccionamiento o parcelamiento, sea parcial o total, o cualquier emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento y venta, de tierras particulares.
c) La venta, concesión, división, subdivisión, loteo, fraccionamiento o parcelamiento, total o parcial, o cualquier otro emprendimiento inmobiliario, distinto al arrendamiento, de tierras fiscales; y,
d) Cualquier actividad agropecuaria que sea distinta al uso y destino que la superficie tuviera al momento del incendio.
Ahora podrán comprar la tierra, usar fuego y vender la propiedad o plantar soja donde antes hubo monte o un humedal. En libertad.
Será clave la red de contención que pueda recrear Misiones. El nuevo escenario encuentra a Misiones con las cuentas en orden y sin el peso agobiante de deuda en dólares -es una de las pocas provincias que en 2024 no enfrenta vencimientos en esa moneda-. “Misiones nunca hizo el ajuste sobre la población”, definió el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán. El periplo es similar desde su origen, aunque los caminos fueron distintos. En 1999, el gobernador Rovira recibió una Provincia con una deuda de más de mil millones de dólares, dejada por su antecesor, Ramón Puerta. Rovira inició ingentes negociaciones en medio de una profunda crisis, para achicar la deuda y no frenar inversiones internas. Ordenó las cuentas y puso en marcha una política de obras públicas que se expandió por todo el territorio, alcanzando a los pueblos más alejados. No se hizo el ajuste sobre la población.
Pero ahora serán numerosos los frentes de tormenta. La quita de subsidios al transporte público implica una sangría de 3000 millones al año, que directamente se trasladará al costo de los usuarios. Otro tanto lo será con la energía. Los datos que se manejan en la empresa eléctrica provincial son escalofriantes: un consumo residencial de 300 kwh, durante 30 días, el valor actual es de $9.055,02. Con la quita de subsidios, ese importe ascendería a $30.984,30, es decir, 242% más. Ese porcentaje es aún mayor si hablamos de la misma categoría residencial pero con un consumo mensual de 500 kwh. En la actualidad un usuario con ese consumo paga $14.028,88, y luego de la eventual quita del subsidio nacional, pasaría a pagar $50.378,86, o sea un 259% de aumento. Para el consumo comercial e industrial, por 1000 kwh de consumo, se pagan $51.312,14. Sin subsidios deberán abonar $90.043,62. Si el consumo llega a los 3000 kwh, los $175.233,27 de la actualidad se transformarán en $287.420,01. Tarifas libres y plenas. Otro tanto es el combustible. Otro tanto es el Fondo Nacional de Incentivo Docente que está en riesgo. O la garantía nacional para el piso salarial educativo. Entre ambos, un docente que recién se inicia podría perder 94 mil pesos. Un profesor de cinco años o más, 177 mil pesos.
Este es el último domingo de adviento y ya esta noche celebraremos la Navidad. Todo el Adviento nos ha sumergido en la oración cuyo eje es la esperanza. La espera y expectativa de los contemporáneos de Jesús en la llegada del Mesías, es actualizada por la liturgia del adviento que nos prepara para este nacimiento. El Evangelio de este fin de semana (Lc 1,26-38), nos sitúa ante la Encarnación, el anuncio del Ángel a María. Este es el gran misterio del amor que Dios ha tenido con la humanidad, el haberse hecho uno de nosotros. Jesucristo es el Dios hecho hombre, el Emmanuel, Dios con nosotros. Y es en este misterio de amor que el «Sí» de María permite la Encarnación. Ese «Sí» es el «Sí» de la esperanza que debemos renovar los cristianos ante el pesebre de Belén.
Nuestro tiempo nos presenta situaciones exigentes. Y en medio de estas situaciones la Navidad nos enseña a no olvidar lo importante. En Belén celebramos el nacimiento del Dios hecho hombre, nacido en la marginalidad de un pesebre. Esto nos permite comprender el lenguaje de Dios. Las grandes respuestas las podremos dar desde la sencillez, lo pequeño y lo humilde.
La Navidad es un tiempo de gracia que nos puede llevar de regreso a la Casa del Padre. Es cierto que nuestra época tan consumista nos puede jugar en contra. Lamentablemente este consumismo usa las fiestas fundamentales como la Navidad y las vacía de contenido. ¿Cuántas familias se reúnen, festejan y se olvidan el sentido y el porqué del festejo? ¿Cuántos saludos de fin de año y deseos de felicidad siguen marginando a Jesús?
Es cierto que hay quienes no creen en nada o bien grupos religiosos no cristianos, pero la gran mayoría somos cristianos. También hay que decir que muchísimos no son practicantes de su fe. Lo cierto es que hay mucha religiosidad y nuestra cultura es especialmente religiosa y tiene una importante raíz católica. Pero cuantos no practican y desconocen básicamente los contenidos de la fe que profesan. La Navidad es un tiempo apropiado para volver a la Casa del Padre. La fe necesita ser compartida y requiere nuestro compromiso y búsqueda de comunión con otros hermanos que están en el mismo camino. El pesebre nos ayuda a convertirnos, nos permite comprender que no necesitamos mucho para ser amigos de Dios. Ante el pesebre descubrimos la pequeñez, la necesidad de la humildad, la grandeza y la esperanza.
La fe tiene una necesaria dimensión comunitaria, por eso el Señor fundó su Iglesia. Eligió a los Doce Apóstoles de entre los que lo seguían. Nuestro tiempo caracterizado por el consumismo tiende al individualismo y por lo tanto es subjetivista. Hay una fuerte tendencia en los cristianos influidos por la época a ir acomodando la fe al propio parecer, a los propios afectos y criterios. Hay una fuerte tendencia a adecuar la propuesta de Cristo a lo que nos parece, porque su propuesta es exigente. Pero ante el pesebre podemos redescubrir que el camino que Él nos propone es el que nos permitirá ser realmente felices.
En esta Navidad participemos de las distintas celebraciones litúrgicas, coloquemos un pesebre en nuestros hogares y recemos juntos, en familia. ¿Rezar? Sí rezar juntos. Seguramente la oración nos permitirá descubrir un nuevo sentido al encuentro familiar y con nuestros amigos. El colocarlo a Jesús en el pesebre de nuestro corazón y de nuestras familias nos permitirá augurar tiempos mejores. Ante la proximidad de la Navidad pido a cada familia y a todos, especialmente a los que están solos, presos o enfermos, que preparemos nuestro corazón en la esperanza, porque el Niño Dios está por nacer.
Feliz Navidad! Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas
La ingeniería social es una mecánica impuesta por un determinado poder, gubernamental o no, con el objetivo de manipular la conducta de la sociedad frente a una problemática u objetivo concreto. Tan hondo ha calado esta metodología, que hoy por hoy, hay cosas que terminamos por normalizar y acomodar en nuestras raíces culturales, incluso transformándolas o destruyéndolas por completo. La autorrealización, ganarse la vida, perseguir tus sueños y buscar la paz, son hoy los ingredientes de la receta para hacer al consumidor ideal, uno que no se queja y que daría todo de sí para conseguir aquello que se le inculcó que era su propósito en la vida.
Desde la disposición de los productos en los supermercados, donde la comida rápida y las golosinas están al frente, mientras que la harina, aceite y arroz se esconden en el fondo, hasta la profundización del individualismo mediante la organización adaptativa de los algoritmos en las redes. Se trata de una lógica que nos encierra en nuestros propios problemas, evitando la organización y destruyendo todo intento de rebelión, “balcanizando” las personas con el fin de hacerlas más fáciles de manejar, como si de ganado se tratase.
Se apunta hacia la desintegración social, donde no sintamos la mas mínima necesidad de entablar una conversación o empatía por el prójimo, donde encerrarnos en jaulas de concreto sea el único escape posible frente al aparentemente hostil exterior y el consumo sea la única manera de sentir una fugaz migaja de felicidad. A modo de ejemplo: Una propaganda de shampoo “no vende shampoo”, vende la sonrisa de la modelo en la propaganda, vende felicidad; una propaganda de automóviles, “no vende automóviles”, vende libertad, vende la posibilidad de recorrer desiertos y praderas, olvidándote de tus problemas; la propaganda de smartphones vende elegancia y, en función del modelo, demarca un determinado estatus social.
Estamos tan corrompidos que, lo único que nos puede llegar a saciar es aquello que aún no tenemos, encerrándonos en la interminable rueda de hámster que, convenientemente, termina por definir al empleado ideal. Aquel que le pone hasta el ultimo gramo de su energía vital a terminar con su jornada y, a fin de mes, poder comprar un Renault 12 usado.
Estudiamos desde los tres años, hasta incluso los 30, para conseguir, con suerte, un trabajo en el que pasar los próximos 40 años y, algún día, podrás jubilarte y finalmente ser libre. Es como si convenciéramos a un cachorro a entrar en la jaula, para que algún día pueda ser libre, por la simple razón de que “es lo que todos los demás hacen”.
La obsolescencia programada termina por constituir los escalones de una escalera que conduce a ningún lado, llevándonos a cuestionar nuestra propia caducidad, soñando con ser jóvenes eternamente para nunca dejar de consumir a gusto. A los niños se les inculcan ideas y modas de adolescentes y adultos con el fin de que encajen y se adapten mejor a la sociedad.
Una vez que alcanzamos la “tercera edad”, nos angustia la idea del fin, potenciando aún mas la necesidad impulsiva de consumir todo a nuestro paso. Esta aterradora fábrica de consumidores, es tan fuerte, que sus propios esclavos terminan por ser sus tropas e incluso su guardia pretoriana.
El “Hiper Consumismo”, derrocó ampliamente el consumismo tradicional, en el que, con consumir para luego desechar ya nos bastaba. Éste se caracteriza por la desechabilidad de sus factores, es decir; no esperarás a que tu Renault 12 deje de funcionar para comprarte otro, sino que apenas salga a la venta el Renault “13”, ya no querrás el 12 y así sucesiva e infinitamente. De esta manera, incluso la obsolescencia programada queda atrás, abriendo paso a una nueva y desenfrenada ola de consumidores que ansían la más mínima mejoría por parte del fabricante, y así poder, al fin, sentirse completos.
Claramente, parar esta máquina no es tan simple como oprimir el botón de apagado, esto debido a que “La Máquina” son los políticos, son los empresarios, son los consumidores, es tu vecino, lo sos vos y yo también. Es claro que seguir por esta línea es ingenuo por muchos motivos, principalmente por la idea del crecimiento perpetuo en un planeta que es finito, es por ello que cargamos con el deber de abogar en contraposición a esta avalancha de consumidores compitiendo unos con otros. Esto implica deconstruirnos a nosotros mismos, nuestra manera de pensar y de actuar, ya que, si deseamos construir una generación futura libre del condicionamiento de pensar como consumidor constantemente, debemos primero tener en claro que es aquello que está por fuera de la idea del consumo mismo.
¿Qué pasaría si mañana ya no hay luz eléctrica? ¿Y si mañana ya no hay más camiones abasteciendo al supermercado que frecuentas? O, considerando que estos dos se mantengan: ¿Qué pasaría si mañana el internet entero colapsa? ¿Perdería mi trabajo? ¿Mil seguidores en Instagram? ¿Un millón? Ya no podre chequear datos en Wikipedia, ni derretir horas en tiktok ¿No nos afectaría?
Claramente, ser serios frente a lo que implica pensar en un futuro mínimamente funcional implica considerar esas preguntas incómodas, implica dejar de pensar en nuestra fugaz satisfacción consumista y saber que algún día moriremos.
En la antigua Roma, a los grandes líderes de las poderosas legiones, a los cuales se les recibía entre hojas de palma y lluvias de pétalos, se le repetía una frase al oído, para que jamás fueran a usar la gloria de sus hazañas para alimentar el ego. “Memento Mori”, significa “Recuerda que morirás” y servía para que aquellos que tenían el altísimo privilegio de comer frutas frescas y vestir seda, sean conscientes de su transitoriedad. Como vemos, lo que en su momento ameritaba contener el egoísmo, hoy es considerado de lo más banal y corriente
Quizás, Memento Mori debería de ser la piedra angular destinada a sostener una nueva manera de desenvolvernos en el mundo, y crear así el contexto adecuado para que la siguiente generación no termine por aportar otro eslabón en la interminable cadena de dependencia consumista, que tanto ha corrompido nuestra contaminada humanidad.