Día: 26 mayo, 2026

Se derrumba el mito de la avalancha de falsas denuncias: Misiones registró apenas 47 en tres años

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Mientras el Senado avanza en el debate del proyecto impulsado por la senadora Carolina Losada para endurecer las penas por falsas denuncias y falso testimonio, un relevamiento federal elaborado por el Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos concluyó que ese delito representa apenas el 0,09% del total de causas penales registradas en la Argentina.

El informe, elaborado en el marco del expediente legislativo S-0228/2025, introduce una fuerte discusión jurídica y estadística sobre la proporcionalidad de la reforma penal propuesta. El estudio abarcó más de 8,25 millones de investigaciones penales iniciadas entre 2023 y 2025 en 17 jurisdicciones del país y determinó que las causas por falsas denuncias alcanzaron apenas 7.517 expedientes en tres años.

Desde la perspectiva técnica del Observatorio, el dato “refuta empíricamente la premisa central del proyecto de ley”, al sostener que no existe evidencia de una proliferación de falsas denuncias que justifique un agravamiento de penas.

En el caso de Misiones, el informe registró 47 causas por falsas denuncias durante el período 2023-2025. De ese total, solo tres correspondieron a expedientes vinculados a violencia de género o intrafamiliar, mientras que 34 estuvieron asociados a conflictos de otra índole y 10 no pudieron clasificarse por falta de datos suficientes.

El documento aclara además que Misiones logró clasificar el 78,7% de sus expedientes, un nivel de desagregación superior al de varias provincias y superior incluso al de jurisdicciones con sistemas judiciales de mayor tamaño.

El relevamiento pone especial énfasis en una cuestión metodológica central para el debate jurídico: la mayoría de los sistemas judiciales provinciales todavía no cuentan con herramientas suficientemente robustas para discriminar con precisión el tipo de conflicto antecedente de las falsas denuncias. En términos prácticos, el Observatorio sostiene que el principal déficit detectado es de información estadística y trazabilidad procesal, no de escala criminal.

Aun así, el proyecto impulsado por Losada avanzó en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado con una propuesta de modificación integral del Código Penal. La iniciativa plantea elevar las penas por falsa denuncia de los actuales dos meses a un año de prisión a un rango de uno a tres años, y hasta seis años cuando las acusaciones involucren violencia de género, delitos sexuales o menores de edad. También endurece las sanciones por falso testimonio, que podrían alcanzar hasta ocho años de cárcel.

Uno de los puntos más sensibles del debate aparece precisamente en el eventual efecto disuasorio que podría generar sobre las víctimas. El Observatorio advierte que la evidencia disponible muestra el problema inverso al diagnosticado por el proyecto: la subdenuncia sistemática de delitos de violencia de género y abuso sexual.

El informe cita datos de la Encuesta de Prevalencia de Violencia y de estudios oficiales del Ministerio de Justicia que indican que el 77% de las mujeres que sufrieron violencia de pareja nunca realizó una denuncia y que el 88% de las víctimas de violencia sexual tampoco acudió al sistema judicial.

En ese contexto, el Observatorio advierte que agravar las penas para quienes denuncien hechos vinculados a violencia de género podría profundizar las barreras de acceso a la Justicia, especialmente en delitos de difícil prueba y alta vulnerabilidad probatoria.

El trabajo también introduce una observación jurídica relevante sobre la consistencia estadística del debate. El crecimiento de las causas registradas -que pasaron de 1.845 en 2023 a 3.142 en 2025- no necesariamente implica una expansión real del fenómeno, sino que podría responder a mejoras en los sistemas de registro, ampliaciones metodológicas o cambios en las estrategias procesales de litigación. Incluso con ese aumento, las falsas denuncias continúan representando menos del 0,1% del universo penal analizado.

Otro aspecto central del informe es la advertencia sobre las limitaciones del relevamiento. El Observatorio reconoce que no pudo determinar cuántas de las denuncias registradas terminaron efectivamente en condena judicial ni cuántas involucraban litigación estratégica en conflictos familiares o de género.

En paralelo, el proyecto de Losada ya comenzó a generar reacciones judiciales y políticas. Referentes de derechos humanos, entre ellos el exjuez Carlos Rozanski, promovieron denuncias penales contra la legisladora, mientras que la senadora radical respondió denunciando intentos de “amedrentamiento” contra quienes impulsan reformas legislativas.

La discusión, en definitiva, expone un debate jurídico más profundo: hasta qué punto el endurecimiento penal puede funcionar como herramienta preventiva sin afectar garantías de acceso a la Justicia en contextos de violencia estructural. Y allí, los datos estadísticos que ahora empiezan a emerger podrían convertirse en el principal campo de batalla legislativo.

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Transporte sin subsidio: el Gobierno elimina compensaciones por pasajes gratuitos y traslada el costo a las empresas

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La Secretaría de Transporte derogó el régimen que compensaba a las empresas de ómnibus de larga distancia por los pasajes gratuitos destinados a personas con discapacidad, pacientes trasplantados y niños con cáncer. La decisión redefine la ecuación económica del transporte interjurisdiccional en un contexto de desregulación tarifaria y podría tener efectos concretos en provincias periféricas como Misiones, donde las distancias largas, la baja densidad de rutas y las asimetrías fronterizas elevan los costos operativos del sistema.

La Resolución 28/2026 elimina las compensaciones que el Estado nacional pagaba desde 2018 a las compañías por los boletos emitidos bajo las leyes 22.431, 26.928 y 27.674. El argumento oficial es que, tras la liberalización del sector impulsada por el Decreto 883/2024, las empresas ya tienen libertad para fijar precios y absorber esos costos dentro de su estructura tarifaria.

La gratuidad para los beneficiarios seguirá vigente. Lo que desaparece es el reintegro estatal a las transportistas.

Del subsidio al “costo internalizado”

La resolución marca un cambio estructural en la política de transporte nacional. Hasta ahora, el Estado reconocía que el sistema de tarifa regulada impedía a las empresas trasladar ciertos costos a precios. Con la apertura del mercado y la libertad tarifaria, la administración nacional considera que ese argumento dejó de existir.

Traducido al negocio del transporte: las compañías podrán ajustar tarifas, frecuencias y recorridos para compensar el costo de los pasajes gratuitos.

Para Misiones, la medida tiene un impacto diferencial. No es lo mismo operar un corredor rentable como Buenos Aires–Rosario que sostener trayectos extensos hacia Posadas, Iguazú, Bernardo de Irigoyen o San Vicente, donde el costo por kilómetro es más alto y la demanda es más estacional.

En el NEA, además, el transporte de larga distancia cumple una función sanitaria y social mucho más relevante que en el AMBA. Miles de pacientes viajan regularmente hacia centros médicos de alta complejidad en Corrientes, Chaco o Buenos Aires.

El Gobierno sostiene que el nuevo esquema “no afecta el derecho a la gratuidad”. Jurídicamente es correcto: las empresas siguen obligadas a emitir pasajes gratuitos. El problema económico aparece en otro lado: quién absorbe el costo.

Hasta ahora, parte de ese gasto era cubierto por el Estado nacional mediante compensaciones financiadas por fondos fiduciarios y partidas presupuestarias. Desde ahora, el costo quedará íntegramente dentro de la estructura privada del negocio.

Impactos posibles en el mercado: Mayor presión sobre tarifas comerciales para pasajeros comunes. Reducción de frecuencias en rutas de menor rentabilidad. Concentración empresarial en corredores más rentables. Mayor selectividad operativa en destinos periféricos. Revisión de servicios nocturnos o semivacíos en el interior.

Para Misiones, donde la conectividad terrestre sigue siendo crítica pese al crecimiento aéreo, el tema excede al sector transporte: afecta turismo, comercio y acceso sanitario.

El punto crítico: la CNRT deberá controlar el cumplimiento

Uno de los focos más delicados será el control efectivo de la gratuidad. La resolución encomienda a la CNRT mantener los mecanismos para garantizar la entrega de pasajes gratuitos. Sin embargo, operadores del sector reconocen desde hace años tensiones recurrentes entre empresas y beneficiarios por cupos, disponibilidad y anticipación de reservas.

Sin compensación estatal, el incentivo económico para restringir o dificultar el acceso podría incrementarse. Ahí aparece un dato relevante para el interior: en provincias alejadas, donde hay menos oferta de empresas y menor competencia real, el usuario tiene menos capacidad de elección y menor poder de reclamo.

Aunque la medida no implica un recorte directo sobre beneficiarios, sí representa un retiro parcial del Estado de un esquema de financiamiento social del transporte. El ahorro fiscal nacional es claro. La incógnita es cómo se redistribuirá ese costo dentro del sistema.

En regiones centrales, el mercado puede absorber parte del impacto vía volumen y competencia. En provincias periféricas como Misiones, donde la conectividad tiene costos estructuralmente más altos, la transición puede sentirse con más intensidad en tarifas, frecuencias y calidad del servicio.

Lo que habrá que seguir de cerca es si el nuevo modelo realmente genera eficiencia o si termina profundizando desigualdades territoriales entre el centro del país y las economías alejadas de los grandes corredores comerciales.

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Misiones busca liderar el mercado de carbono nacional

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Misiones volvió a posicionarse en el centro del debate ambiental y financiero argentino al exponer en el Senado de la Nación su experiencia en el desarrollo del mercado de créditos de carbono, en el marco de la presentación de proyectos de ley impulsados por los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce.

La conferencia, titulada “Hacia un marco para el desarrollo de los mercados de carbono y su integración al mercado de capitales”, se realizó en el Salón Azul del Palacio Legislativo y reunió a representantes de once provincias, funcionarios nacionales y referentes del sector financiero y ambiental. El objetivo fue avanzar en la conformación de una Mesa Interjurisdiccional para el Desarrollo de los Mercados de Carbono y debatir iniciativas legislativas destinadas a crear un marco regulatorio que otorgue previsibilidad y seguridad jurídica a este tipo de instrumentos ambientales.

Durante la exposición, el ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán presentó el recorrido iniciado en 2021 que hoy la posiciona como el primer estado subnacional del mundo en desarrollar un programa jurisdiccional de créditos de carbono bajo estándar internacional. Se trata del Programa Jurisdiccional JNR REDD+ certificado por Verra, que ya logró validar más de 10,9 millones de créditos correspondientes al período 2017-2022.

La iniciativa se desarrolla en conjunto entre la Secretaría de Cambio Climático, encabezada por Gervasio Malagrida, y el Ministerio de Ecología conducido por Martín Recamán. El modelo misionero busca monetizar la conservación de la Selva Paranaense a partir de la captura de dióxido de carbono, en un contexto global donde los mercados internacionales comienzan a valorar económicamente los servicios ambientales vinculados a la preservación forestal.

En ese marco, Safrán remarcó que “el principal producto que elabora Misiones es oxígeno”, en alusión al rol estratégico de la provincia como uno de los principales reservorios de biodiversidad del país. La lógica detrás del esquema apunta a transformar décadas de conservación ambiental en una fuente genuina de financiamiento internacional.

Uno de los aspectos centrales destacados durante la presentación fue el esquema de “anidamiento” diseñado por la provincia, que permite integrar proyectos privados al programa jurisdiccional bajo reglas transparentes y coordinadas. A eso se suma la creación de un fideicomiso financiero administrado junto al Banco Macro, mecanismo pensado para garantizar trazabilidad y distribución de los recursos.

Según se explicó, los fondos provenientes de la comercialización de créditos de carbono estarán destinados a propietarios privados que preserven bosques, proyectos sostenibles de organizaciones civiles y al fortalecimiento de los controles ambientales provinciales.

Misiones también insistió en la necesidad de que el Gobierno nacional acompañe a las provincias para facilitar el acceso al mercado regulado internacional de carbono, donde los créditos ambientales alcanzan precios considerablemente más altos que en los mercados voluntarios. El planteo provincial apunta a que Argentina pueda captar mayores ingresos de divisas a partir de la valorización de activos ambientales.

Del encuentro participaron además Flavia Royón, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, Fernando Brun, la vicepresidenta de la Bolsa Argentina de Carbono, Alejandra Scafati, y el asesor del programa, Maximiliano Galli. También estuvieron presentes el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad y representantes de áreas ambientales y productivas de distintas provincias argentinas.

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A propósito del populismo

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El mercado jamás podrá resolver un detalle esencial. No abraza ni puede ni quiere a nadie

Diputado, le habla un hombre del interior argentino. Un misionero, igual que usted. Uno que desde hace más de veinte años trabaja en el sector privado real y representa con orgullo a su provincia desde la gastronomía y la cultura. No desde conferencias elegantes ni desde la comodidad de un despacho climatizado, sino desde la experiencia concreta de invertir, sostener empleados, pagar impuestos, atravesar crisis y seguir apostando al trabajo aun en los peores momentos del país.

Tal vez allí aparezca también una diferencia importante entre ambos recorridos. Mientras muchos de nosotros elegimos generar trabajo, abrir persianas y asumir el riesgo cotidiano de producir en la Argentina profunda, usted, luego de retirarse del tenis profesional, eligió vincularse al sector financiero, un ámbito que claro está no produce trabajo operativo real dentro de la sociedad ni construye tejido productivo concreto en la escala en que lo hacen quienes todos los días sostienen comercios, restaurantes, chacras, talleres o pequeñas empresas.

Son caminos distintos. Pero conviene mencionarlo porque resulta curioso escuchar extensas lecciones sobre “la economía real” pronunciadas desde espacios donde el capital suele desplazarse con mucha más velocidad que el esfuerzo concreto de quienes todavía dependen de vender, producir, atender clientes o llegar abiertos a fin de mes.

Por eso llama la atención cierta pedagogía del sacrificio pronunciada desde sectores acomodados que parecen haber descubierto recientemente la pobreza, aunque siempre desde una prudente distancia estética.

Porque hay algo casi refinadamente irónico en escuchar explicaciones sobre “el sinceramiento de la economía” dadas por dirigentes cuyo salario llega puntualmente todos los meses gracias al mismo Estado que cuestionan con fervor doctrinario. Resulta siempre más sencillo teorizar sobre el sufrimiento social cuando el sufrimiento ocurre lejos del propio comedor.

Y eso hoy se percibe con claridad en toda la Argentina. Se percibe en el pequeño comerciante que empieza a apagar heladeras para ahorrar electricidad. En el restaurante que reduce calidad para no espantar clientes con nuevos precios. En las familias que reorganizan silenciosamente su alimentación. En el jubilado que vuelve a mirar el costo de un medicamento como quien observa un lujo inaccesible. También se percibe en economías regionales como la yerba mate, donde el productor cobra cada vez menos por la hoja verde mientras el paquete continúa costando prácticamente lo mismo en góndola.

Allí el relato del libre mercado comienza a exhibir un problema incómodo: cuando el productor pierde, el consumidor jamás gana. El sacrificio parece detenerse siempre en el mismo lugar. Abajo.

Y quizá allí aparezca el aspecto más frío de ciertas miradas ultraliberales contemporáneas. Su dificultad para observar al ser humano por fuera de la lógica de rentabilidad. La sociedad deja entonces de ser una comunidad para convertirse en una competencia permanente donde algunos logran conservar privilegios mientras otros aprenden lentamente a naturalizar la caída.

John Maynard Keynes comprendió algo elemental que muchos liberales contemporáneos parecen olvidar: cuando una economía destruye consumo, empleo y capacidad adquisitiva de las mayorías, termina destruyéndose a sí misma. Porque el mercado no se mueve solamente por grandes capitales. Se mueve también por el pequeño comerciante, por el trabajador que consume, por la familia que todavía puede sentarse en un restaurante, comprar ropa o sostener una vida digna.

Sin demanda no existe rueda económica posible.

Por eso el keynesianismo jamás fue simplemente gasto indiscriminado como tantas veces se caricaturiza superficialmente. Fue, antes que nada, una doctrina económica que entendió algo profundamente humano: las sociedades necesitan evitar la exclusión absoluta de grandes sectores de la población porque cuando el tejido social se rompe, el daño deja de ser únicamente económico y pasa a ser civilizatorio.

Y allí emerge una pregunta moral incómoda que rara vez se formula con honestidad brutal: qué lugar ocupa el semejante dentro de un modelo que naturaliza que siempre deba existir una parte de la sociedad perdiendo para que otra pueda conservar privilegios y niveles de consumo.

Porque en el fondo determinados modelos económicos necesitan rezagados. Necesitan personas desesperadas aceptando cualquier condición para sostener salarios bajos, trabajos precarios y sistemas donde la rentabilidad siempre encuentre mano de obra disponible. Nadie imagina para sus hijos una vida de descarte. Sin embargo alguien debe hacerlo para que la maquinaria siga funcionando con eficiencia matemática y sensibilidad mínima.

Entonces el problema deja de ser solamente económico. Empieza a ser profundamente humano.

Y allí aparece algo que ciertas miradas economicistas modernas parecen olvidar: la tradición espiritual y humanista sobre la que se construyó Occidente jamás colocó al mercado en el centro de la vida humana. El Evangelio no habla de competitividad. Habla del prójimo.

“Porque tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber”. El Evangelio según San Mateo no pregunta primero por la rentabilidad ni por el equilibrio fiscal. Pregunta qué hicimos frente al sufrimiento del otro.

También resulta difícil no recordar aquella frase bíblica que afirma que “el amor al dinero es la raíz de todos los males”. No la riqueza. No el trabajo. No el esfuerzo individual. El amor desmedido al dinero por encima de toda dimensión humana.

El mercado no abraza ni puede ni quiere a nadie. No acompaña a un enfermo. No contiene emocionalmente a quien perdió su trabajo. No tiene misericordia ni compasión porque simplemente no fue creado para eso. El mercado calcula. Selecciona. Descarta. Y luego llama “adaptación” a las consecuencias humanas de esa lógica.

Por eso existen las sociedades. Por eso existe la política. Porque la civilización nació precisamente para impedir que la ley del más fuerte organizara completamente la vida humana.

Y quizá allí resida la diferencia más profunda entre ciertas miradas economicistas y la tradición humanista de nuestros pueblos. Unos creen que el hombre debe adaptarse al mercado aun cuando quede roto en el camino. Otros todavía creen que la economía debe estar al servicio del ser humano.

Tal vez por eso generan tanto rechazo algunos discursos pronunciados con una serenidad casi clínica frente al deterioro social, como si el hambre fuese apenas una transición estadística y no una tragedia concreta que ocurre mientras se redactan largos hilos sobre libertad económica desde una banca calefaccionada.

Y quizá toda esta discusión termine resumiéndose en aquella frase atribuida a antes de la Revolución Francesa: “si el pueblo no tiene pan, que coma tortas”.

La historia demuestra que las sociedades pueden tolerar muchas cosas. Lo que rara vez perdonan es la indiferencia volitiva.

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La misionera Tamara Rogouski se coronó como Miss Universo Argentina 2026

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En una noche donde las emociones y los flashes se convirtieron en los grandes protagonistas, la provincia de Misiones logró un hito histórico. Tamara Rogouski, una joven oriunda de Iguazúse consagró este lunes 25 de mayo como la nueva Miss Universo Argentina 2026.

En el Teatro Metropolitan de la Ciudad de Buenos Aires, se celebró la gran final de Miss Universo Argentina 2026, donde representantes de distintas provincias y regiones del país compitieron por el título nacional y la posibilidad de representar a la Argentina en la 75° edición de Miss Universo, que se realizará en Puerto Rico en noviembre.

Con los sentimientos a flor de piel y la corona iluminando su rostro, la flamante soberana no pudo ocultar las lágrimas sobre el escenario tras recibir los atributos de manos de la entrerriana Aldana Masset, su antecesora. ‘Estoy con todas las emociones a flor de piel. Casi que no tengo palabras… Para mí esto es un orgullo inmenso. Fue un camino de mucho trabajo, de mucha dedicación y compromiso. Se que Dios está obrando y tiene un propósito muy grande a través de este camino que estoy haciendo’, dijo a los medios presentes una vez finalizada la gala.

La elección de Tamara no es un dato menor en los tiempos que corren para los certámenes de belleza, los cuales vienen transitando una profunda e indispensable transformación hacia la inclusión y la valoración de perfiles integrales. Rogouski, además de transitar las pasarelas desde los 12 años con una sólida trayectoria en desfiles de Argentina y Paraguay, es profesional del marketing y madre de una pequeña llamada Sophi. Su madurez y su mensaje inspirador calaron hondo tanto en el público como en el jurado.

Con este triunfo bajo el brazo, la agenda de Tamara Rogouski cambiará de ritmo de manera drástica en las próximas semanas. La profesional de Iguazú comenzará una intensa preparación de cara al mes de noviembre, cuando viaje a Puerto Rico para representar a la Argentina en el certamen global. Allí buscará suceder a la actual Miss Universo, la mexicana Fátima Bosch, con la firme convicción de que la belleza actual se mide, fundamentalmente, en base a los propósitos, el trabajo y los mensajes que se deciden transmitir al mundo.

La conducción del evento estuvo a cargo del periodista Giuliano Fessia, y la transmisión pudo seguirse en vivo a través del canal de YouTube de Miss Universo Argentina desde las 19 horas, con un jurado de lujo compuesto por figuras como Guadalupe Alomar (Miss Mundo Argentina 2025), Rodrigo Pérez (CEO de Chana Club), Dafne Laguzzi (Teen Universe Argentina 2026), Ayelen Torres (Miss La Rioja 2025), Julieta Ricardez (Miss La Pampa 2025), Gustavo Mendez (panelista de “La Mañana con Moria” de El Trece), Judit Grnja (Miss Chaco 2025) y, en una de las inclusiones más comentadas de la noche, Coty Romero, la ex participante de Gran Hermano.

La Miss Universo Argentina 2025, Aldana Masset, entregó la corona a su sucesora en uno de los momentos más emotivos de la velada. La ganadora, elegida entre 31 concursantes en la gran final de certamen nacional, fue Tamara Rogouski, la oriunda de Puerto Iguazú de 28 años que representa a Misiones. Tamara cuenta con una amplia trayectoria en el mundo de la moda, donde trabaja como modelo desde los 12 años, con experiencia en desfiles de Paraguay y Argentina, lo que la posicionaba como una de las favoritas del certamen.

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