El REM de Banco Central ve una inflación del 1,9% para junio

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El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA ajustó nuevamente a la baja sus previsiones de inflación para los próximos meses.

Según el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), correspondiente al REM de junio de 2025, las consultoras y entidades financieras locales e internacionales ajustaron nuevamente a la baja sus previsiones de inflación para los próximos meses. Para el mes relevado, la mediana de expectativas se ubicó en 1,8%, mientras que el grupo de los mejores pronosticadores (“Top 10”) la estimó en 1,9%.

Lo más destacado es que, por primera vez desde el inicio del proceso de desinflación, las estimaciones mensuales para todo el segundo semestre se mantienen por debajo del 2%, un umbral simbólicamente relevante para la política económica del Gobierno.

En cuanto al IPC Núcleo —que excluye precios regulados y estacionales, y por lo tanto refleja con mayor fidelidad la dinámica de fondo—, los números también reflejan estabilidad: 1,9% para el conjunto de participantes y 2,0% para el Top 10, sin cambios respecto al relevamiento previo.

El mercado convalida el régimen antiinflacionario, pero advierte que aún persiste una inercia subyacente que puede activarse ante cualquier desajuste de precios relativos, suba de tarifas o evento externo. El escenario base de las consultoras parece contemplar un esquema de ancla cambiaria, control del gasto público y política monetaria contractiva, al menos hasta el último trimestre del año.


Crecimiento y tipo de cambio contenido

El REM también recogió una mejora en las expectativas de actividad económica, con una suba del 0,4% trimestral del PBI entre abril y junio, lo que representa una corrección de +0,2 p.p. respecto del relevamiento anterior. Se espera una aceleración del crecimiento en el tercer trimestre (0,7%) y una expansión del 5,0% del PBI real interanual para el total del año.

El tipo de cambio nominal también se ubica en el centro del nuevo esquema: las consultoras proyectan que el dólar oficial promediará los $1.207 en julio y alcanzará los $1.324 en diciembre, lo que implica una suba interanual del 29,7%, por debajo de la inflación esperada, consolidando la estrategia de atraso cambiario como ancla antiinflacionaria.


La tasa y el superávit fiscal

El mercado también anticipa una baja gradual de la tasa de interés de referencia. Para julio, la TAMAR de bancos privados se estima en 33% TNA, con una tasa efectiva mensual del 2,7%, y proyecta un descenso a 28% TNA para diciembre. Si bien la política monetaria sigue siendo contractiva en términos reales, la velocidad de la desinflación permite comenzar a descomprimir el costo del dinero.

En el frente fiscal, las consultoras esperan un superávit primario de $13,5 billones para el Sector Público Nacional No Financiero en 2025. El promedio del Top 10 lo ubica en $13,9 billones, reforzando la lectura de que el Gobierno seguirá priorizando el equilibrio fiscal como pilar de su programa económico.Exportaciones en retroceso, desempleo en alza

No todo son buenas noticias. Las proyecciones de exportaciones para este año se corrigieron a la baja: US$ 81.541 millones, lo que representa una caída de US$ 1.220 millones respecto al REM anterior.

En contraste, se espera un leve aumento de las importaciones, hasta US$ 75.408 millones. Como resultado, el superávit comercial proyectado se reduce a US$ 6.133 millones. En contraste, se espera un leve aumento de las importaciones, hasta US$ 75.408 millones. Como resultado, el superávit comercial proyectado se reduce a US$ 6.133 millones.

También preocupa el frente laboral: la tasa de desocupación esperada para el segundo trimestre de 2025 se ubica en 7,4%, con un alza de 0,6 puntos porcentuales respecto al REM de mayo. Para el cuarto trimestre, el consenso anticipa una baja a 7,0%, aunque muy por encima de los registros preajuste.


Desinflación con equilibrio inestable

El REM de junio marca un punto de inflexión: el mercado valida el sendero descendente de los precios, aunque sin declarar la victoria definitiva. La desaceleración de la inflación está en marcha, pero se sostiene sobre un delicado equilibrio entre la política fiscal, cambiaria y monetaria. Cualquier desviación podría generar correcciones abruptas.

Con un dólar pisado, tasas en baja y consumo aún débil, la clave será la persistencia del superávit fiscal y la solidez política para sostener el nuevo régimen macroeconómico.

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