Alejarse de la grieta

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El timming del Gobierno no parece estar demasiado ajustado a la realidad política. Una semana después de haber tenido que reconocer, una vez más, un error que afectaba a miles de personas, decidió profundizar el endeudamiento con nuevo préstamo a cien años. Cien años. 25 gobiernos. Una deuda de 2.750 millones de dólares, que sólo en intereses significará 20 mil millones al término de un siglo y demandará u$s 217,25 millones de dólares anuales (sin considerar la amortización del capital) y esperando que el dólar se mantenga por siempre a 16,55 pesos.
Una mínima variación del tipo de cambio puede acrecentar los servicios de deuda en pesos y generando un riesgo de default permanente.
La deuda total se pagaría en 13 años. El resto será pago permanente de intereses.
El primer préstamo de la Argentina fue en 1822, tomado por Bernardino Rivadavia. La incipiente industrialización de la Argentina de entonces, se tornó en la ruina y el permanente acoso de los acreedores. Se vendía el cuero y se importaba el zapato. Esa deuda se terminó de pagar en 1947, unos 120 años después. Juan Domingo Perón canceló en ese momento toda la deuda externa.
Lo cierto es que en medio del proceso de presentación de listas de candidatos, los funcionarios nacionales deben salir a explicar que la deuda del siglo es “beneficiosa” para el país. La pagará el tataranieto de Mauricio Macri. Condicionará a 25 futuros presidentes y representará una deuda varias –muchas- veces superior con los intereses acumulados. Muy pocos argentinos del presente estarán vivos para entonces. Pagarán hasta los tataranietos.
El ministro de Finanzas, Luis Caputo, explica que la deuda que pagarán otros, es en realidad, una muestra de confianza al gradualismo de Mauricio Macri.
“Al anterior Gobierno nadie lo quería financiar, nos dejaron sin reservas y emitían pesos del Banco Central en forma descontrolada”, se quejó el ex JP Morgan.
Pese al notable esfuerzo oficial por agradar a los mercados, los resultados son desalentadores. La lluvia de inversiones no llega ni siquiera a humedecer y el Gobierno recibió un cachetazo inesperado de parte de una de las calificadoras de riesgo que rechazó considerar al país como emergente. La Argentina sigue como “economía de frontera” por lo menos hasta 2018, lo que, de todos modos, puede tener un costado positivo. No vendrán tantos fondos especulativos.
La decisión de la consultora Morgan Stanley tuvo efectos inmediatos. Subió el dólar y cayó la Bolsa. En medio, hubo otros dos datos complejos. Pepsi cerró una de sus plantas y dejó afuera a 600 trabajadores. La empresa alemana Lanxess que elabora productos químicos anunció que discontinuará la producción de su planta ubicada en la localidad de Zárate en el cuarto trimestre, por lo que despedirá a 170 trabajadores. Apenas unos días después de la visita de Ángela Merkel.
Ante la desazón económica, Macri se ataja. Advirtió que un mal resultado electoral puede complicar -más si cabe- las proyecciones económicas.

El Gobierno admitió en un prospecto de 290 páginas dirigido a los inversores que suscribieron el bono a 100 años que el lunes pasado Argentina emitió por US$ 2.750 millones que la inflación no está controlada y que hay temor por la volatilidad del tipo de cambio y shocks externos como la recesión o el bajo crecimiento de socios de Argentina, caso Brasil. Hace además referencia a “otros factores adversos” como “la incertidumbre política, incluyendo los efectos de las elecciones de mitad de término de octubre de 2017”.
Si es derrotado, la culpa será del vencedor.
Y las encuestas marcan que el panorama no es demasiado alentador para Cambiemos. Un trabajo del consultor Gustavo Córdoba revela que el 60 por ciento de sus encuestados votará por candidatos opositores. También menciona que Cristina Fernández tiene casi la misma imagen positiva que María Eugenia Vidal, la gran esperanza del oficialismo en Buenos Aires.

El contraste del nuevo endeudamiento con el mensaje que intenta bajar el Gobierno es notorio. Ajuste, achique para que los números cierren de cualquier modo y una “austeridad” impuesta a las provincias.
Pero pese al ajuste en pensiones a discapacitados, por viudez y el último, en el plan Progresar, los números siguen siendo malos. El déficit fiscal aumento 127 por ciento en mayo. El fuerte aumento se explica en gran medida a que los ingresos solo aumentaron 14,5%, debido a que un año antes el Tesoro había recibido recursos extraordinarios de las provincias.
En paralelo el Gobierno condiciona a las provincias con rebaja de impuestos. Pero los distritos gobernados por Cambiemos tienen la presión impositiva más elevada del país. La presión tributaria de la Provincia de Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal es equivalente al 6,6 % del Producto Bruto Geográfico y se encuentra un 0,7 % por encima del Promedio de las 24 Jurisdicciones que asciende al 5,9 %. La ciudad de Buenos Aires, donde el intendente es Horacio Rodríguez Larreta, también tiene una presión tributaria por encima del promedio de las 24 Jurisdicciones, dado que la misma asciende al 6 por ciento aproximadamente del Producto Bruto Geográfico. El alcalde no puede echarle la culpa a la herencia. Pero le bajó Ingresos Brutos a los bancos. En cambio, este año aplicó un aumento promedio de hasta el 30% en el impuesto de Alumbrado Barrido y Limpieza con un techo del 38%.
En su visita a Misiones, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne ratificó el plan económico nacional y se mostró indolente con el padecer de los empresarios misioneros, muchos de los cuáles acompañaron el cambio. Para el ex comentarista de TN, las asimetrías son coyunturales y la solución pasa por bajar impuestos (locales). “No habrá ninguna megamedida”, le dijo a Economis.
Sin embargo, por primera vez, hubo un pase de facturas público: el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Gerardo Díaz Beltran utilizó una red social para cuestionar al ministro.


Dujovne además no dudó en ratificar que habrá nuevos aumentos tarifarios y quita de subsidios el año que viene. Para julio se viene el primero, nuevo aumento de las naftas.
Ante este escenario, más que nunca cobra dimensión el misionerismo. No es casual que los diferentes espacios que competirán en las elecciones legislativas, hayan adoptado variantes del concepto parido por la Renovación. Todos los candidatos de una u otra manera, se ofrecen como los verdaderos defensores de los intereses locales. Los de Cambiemos, por obvias razones, no pueden decir lo mismo. El presidente del PRO, Humberto Schiavoni, relativizó la negativa de Dujovne a atender los pedidos de Misiones: “Como dirigentes de la provincia tenemos en esas cuestiones puntuales un abordaje diferente”, dijo para adelantar que seguirán gestionando la aplicación de medidas para atenuar los efectos negativos que tiene el comercio fronterizo.
La Renovación ratificó el “misionerismo” como bandera. El presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, antes de presentar a los candidatos advirtió que la dirigencia debe colocarse por encima de la grieta que se pretende imponer desde Buenos Aires, para mirar a los problemas locales.
“Sabemos que la economía no crece y que la inflación no cede, pero debemos ser autocríticos. Y también decir que le dimos al Presidente todas las armas para aplicar las reformas. Pero hoy es momento de votar a nuestros candidatos y no hay contradicción. Debemos pararnos por arriba de la grieta para mirar al pueblo misionero y hacia allá va la Renovación”, adelantó.
Ante un centro de Convenciones repleto, como testigo de la presentación de los candidatos, Rovira destacó la fortaleza de la Renovación con hombres y mujeres dispuestos a asumir los desafíos y puso como ejemplo a la Escuela de Robótica que conduce Flavia Morales, que tendrá el objetivo de nacionalizar la iniciativa. También resaltó las políticas fiscales que permiten sostener a la educación y la salud como prioridades para la inclusión.
“La grieta va a estar, pero no es problema de los misioneros. Vamos a un lugar superador. Sentimos lo que sentís, hacemos lo que soñás. Al lado de la gente, hasta la victoria, siempre”, culminó para dar paso a los candidatos.
El candidato a senador, Maurice Closs, ratificó la idea de darle gobernabilidad a Macri, pero también “ponerle límites” y controles a la Nación.
“No estamos en la grieta. Confíen en que vamos a llevar la voz reclamando las cosas que le hacen falta para recuperar la competitividad del sector forestal o para defender como lo hacemos todos los años el fondo especial del Tabaco. Vamos a ser nosotros los que vamos a defender a Misiones de las asimetrías duras que vive el comercio de la frontera. Pero por sobre todas las cosas vamos a llevar una bandera que va en alto que dice Primero Misiones”, dijo Closs, que nuevamente se pone el traje de campaña.
En Cambiemos no hubo acto ni formalidad. Humberto Schiavoni, presidente del PRO y candidato a senador, eligió un “timbreo” por el barrio A3-2, donde la Entidad Binacional Yacyretá tiene muchas obras, para presentarse en sociedad, formalmente como aspirante. Será acompañado por la radical Cynthia Cardozo, ex concejal radical de Concepción de la Sierra.La alianza terminó de definirse después de intensas negociaciones. La Unión Cívica Radical fue la que más tardó para definir a sus candidatos, pese a que fue ratificado Luis Pastori, quien buscará su reelección en la Cámara baja. El segundo lugar será para Gabriela Szyszko y en tercer lugar competirá la joven obereña, Mariana Jaquet. La estrategia comunicacional se centrará en los medios alternativos, como Whatssap, Facebook e Instagram, entre otras plataformas.
El radicalismo aporta la mayor cantidad de candidatos en este frente, que, sin embargo, lejos está de conformar a todos internamente.
Antes, el frente Avancemos se presentó en sociedad en el Mercado Concentrador, entre los vendedores y compradores de la producción misionera. En este armado primó el consenso entre todos los sectores que quedaron contenidos. Adolfo Velázquez será el candidato a senador, mientras que la radical de Vanguardia, María Losada encabezará la lista de diputados nacionales. “Nos unimos los que no queremos volver para atrás ni tener este presente”, dijo Velázquez. El grupo hará foco en la situación económica para hacer campaña en el camino del medio.
En las legislativas locales, Hugo Escalada encabezará la lista, secundado por Claudio Wipplinger. Ambos radicales estuvieron cenando el miércoles con Sergio Massa en el mítico restaurante Lalín, cuyo menú era el favorito de Raúl Alfonsín en los albores de la democracia. Se posicionaron para armar la pata radical del massismo de cara a 2019, con los boinas blancas que no acompañaron a Macri y los desencantados con Cambiemos.
El kirchnerismo buscó hasta último momento forzar una asociación con la Renovación. Pero como no hubo acercamientos, fracasó en el intento. Incluso, habían deslizado nombres de viejas figuras, como Ricardo “Pelito” Escobar y Julia Perié. Ninguno se pondrá el traje.
Otro que no será de la contienda es Ramón Puerta, presente siempre desde hace tres décadas. Pero su apellido, seguirá estando. Será su hijo Pedro el que tome la posta como candidato a diputado nacional. El joven abogado que piensa heredar el piso de 25 mil votos del ahora embajador en España, no anduvo con vueltas: “Soy la pata peronista que necesita el presidente Macri desde Misiones, porque su problema son los radicales que no entienden y no saben gobernar y le están haciendo mucho mal a la gestión”.
También se presenta Héctor “Cacho” Bárbaro, quien decretó la mayoría de edad de su partido Agrario y Social, que ya puede “jugar solo”. El actual diputado será candidato a senador y Martín Sereno buscará su reelección. El chacarero es opositor en la provincia, pero tiene entre ceja y ceja al Gobierno nacional al que le cuestiona su insensibilidad social y el ajuste sobre los de menores recursos.
La sorpresa, sin embargo, la dieron un grupo de jóvenes sub-35, con un condimento adicional: la lista de senadores será encabezada por Facundo Sartori, la figura emergente que acompañaba a Alex Ziegler, pero en las últimas horas decidió dar un paso al costado en disidencia con los manejos del eldoradense, quien finalmente quedó anclado en Cambiemos, pero sin su propia candidatura asegurada.
El sub-35 adoptó el nombre de Podemos, para trazar un camino similar al grupo de centroizquierda e independientes que logró colarse en las grandes ligas de la política española e incluso trascender esas fronteras. Se trata de un grupo de jóvenes de distintos partidos y pensamientos, que ya venía trabajando en coincidencias desde hace un tiempo.
La disputa misionera tendrá tantos condimentos como la que se definirá en Buenos Aires y en Capital. No es ni más menos importante. El concepto misionero hizo carne en todos los espacios. Ya no se habla de peronismo ni de radicalismo, sino de la confluencia de ideas que no obedece a un mandato partidario emitido desde una oficina porteña.
Sin embargo, la mirada de los grandes medios estará puesta en Buenos Aires. No habrá que confundirse. Lo importante se resuelve en Misiones.
En Buenos Aires, de todos modos, se pone en juego buena parte de la suerte del Gobierno y las expectativas de cada sector de cara a 2019.
Cristina decidió finalmente ser candidata y dio una muestra de su intacto poder de convocatoria. Lejos de la altiva mujer que dejó la Casa Rosada, se mostró dispuesta a convocar a la unidad y apostó no por un discurso combativo, sino por mostrar las diferencias en el estado de situación de cada argentino.
Cristina si hace una buena elección, puede asestar un golpe grande para las aspiraciones del Gobierno, que se juega el todo por el todo a una polarización con el pasado. Es el todo o nada.

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