Argentina le dio vuelta el partido a Inglaterra y es finalista del Mundial 2026
Los dirigidos por Lionel Scaloni quieren seguir haciendo historia. Tras ir perdiendo por el gol de Anthony Gordon, los dirigidos por Lionel Scaloni lo dieron vuelta gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez
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La Selección Argentina le ganó 2-1 a Inglaterra en un partido para el infarto y se metió en la gran final del Mundial 2026, donde se enfrentará con España. Inglaterra se había puesto en ventaja a través de Anthony Gordon, mientras que los dirigidos por Lionel Scaloni lo dieron vuelta gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez.
La Selección Argentina está en la final del Mundial 2026! El combinado argentino dio vuelta un partido para el recuerdo ante Inglaterra, uno que estuvo perdiendo hasta el minuto 85 pero se metió en la séptima final del mundo de su historia y la segunda de manera consecutiva. De esta manera, buscará bordar la cuarta estrella de su historia y defender la corona conseguida en Qatar 2022. Su rival en la final será España, en un partido que nunca se dio por la Finalissima suspendida en marzo.

La Selección Argentina volvió a escribir una página histórica en el fútbol mundial. El equipo dirigido por Lionel Scaloni derrotó 2-1 a Inglaterra en una semifinal cargada de tensión y carácter, remontando un resultado adverso en los minutos finales para clasificarse a la séptima final mundialista de su historia. El domingo, en el MetLife Stadium de Nueva York, buscará defender el título conquistado en Qatar 2022 y alcanzar la cuarta estrella frente a una España que llega tras eliminar a Francia.

El encuentro tuvo todos los ingredientes de un clásico moderno. Inglaterra abrió el marcador con un gol de Anthony Gordon, aprovechando uno de los pocos desajustes defensivos de Argentina en un partido de enorme intensidad táctica. Hasta ese momento, el conjunto albiceleste había logrado controlar buena parte del desarrollo a través del manejo de Leandro Paredes, la movilidad de Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y la permanente influencia de Lionel Messi, aunque sin encontrar la eficacia necesaria en los metros finales.
La semifinal se disputó bajo una presión constante. Ninguno de los dos equipos asumió riesgos excesivos durante el inicio, priorizando el orden y la disputa física. Argentina buscó imponer su circulación y bajar el ritmo del juego, mientras Inglaterra apostó a la velocidad por las bandas y al retroceso de Harry Kane para generar espacios. En ese contexto, una de las grandes figuras inglesas, Jude Bellingham, nunca logró imponer condiciones y quedó neutralizado por el mediocampo argentino.

Tras el gol británico, el equipo de Scaloni asumió definitivamente el protagonismo. Messi elevó su influencia en cada ataque, desequilibrando con su conducción y generando sucesivas ocasiones para Nicolás González, Julián Álvarez, Enzo Fernández y Mac Allister. Sin embargo, el arquero Jordan Pickford y los postes parecían sostener la ventaja inglesa mientras el reloj avanzaba.
La insistencia argentina encontró finalmente recompensa cuando Enzo Fernández, a cinco minutos del final del tiempo reglamentario, estableció el empate que cambió por completo el desarrollo emocional del partido. El gol desató una reacción inmediata de un equipo que ya había inclinado la cancha y que olió la posibilidad de cerrar la clasificación sin necesidad de tiempo suplementario.
Con Inglaterra golpeada y sin capacidad de reacción, Argentina mantuvo la presión alta y encontró el premio definitivo. Una gran acción colectiva terminó con el centro preciso desde la derecha y la aparición de Lautaro Martínez, que definió con autoridad para sellar el 2-1 y desatar el festejo de miles de hinchas argentinos presentes en Atlanta.

Más allá de los goles, la victoria volvió a mostrar una de las principales fortalezas del ciclo Scaloni: la capacidad competitiva del equipo para sostener la calma en escenarios límite. Messi volvió a ser el conductor futbolístico y emocional, Enzo Fernández asumió protagonismo en los momentos decisivos, De Paul aportó despliegue permanente y Emiliano Martínez respondió con seguridad cuando fue exigido.
El triunfo adquiere un valor adicional considerando el recorrido argentino en la fase eliminatoria. El seleccionado nacional había llegado a esta instancia tras superar sucesivas series de máxima exigencia, varias de ellas definidas en tiempo suplementario, demostrando una resiliencia que volvió a aparecer en una de las semifinales más exigentes del torneo.

Ahora el desafío será aún mayor. Argentina enfrentará a España, que eliminó a Francia por 2-0 y disputará apenas la segunda final mundialista de su historia tras el título conseguido en Sudáfrica 2010. El choque del próximo domingo también tendrá un atractivo adicional: será el primer enfrentamiento entre ambas selecciones por una Copa del Mundo, luego de que la Finalissima prevista entre los campeones de América y Europa nunca llegara a disputarse.
Con la clasificación asegurada, Argentina quedó a un solo paso de defender exitosamente la corona obtenida en Qatar y de convertirse en tetracampeona del mundo. El domingo tendrá una nueva oportunidad de seguir ampliando una de las etapas más exitosas de la historia del fútbol argentino.

